ENAMORADOS POR PRIMERA VEZ

(Falling In Love A First Time)

Por LavenderGoddessV

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 10: Feliz Cumpleaños

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Bulma despertó la mañana siguiente para encontrarse sola en la cama. Bostezó mientras miraba el reloj. 1:23 p.m. Quedó boquiabierta preguntándose cómo había dormido hasta tan tarde. Asumió que Vegeta había estado golpeando en su puerta hace horas, demandando el desayuno o incluso la cena a este punto. 'Tal vez sólo está dejándome descansar después de anoche?' Pensó ella saliendo lentamente de la cama. Estaba adolorida, pero nada como ayer. No estaba terriblemente sorprendida después de la forma en que habían pasado la noche juntos. En realidad fue gentil. E incluso más al dejarla descansar entre cada asalto.

Su mente se atontó pensando en anoche. Sólo una vez compartió su ki con ella, y eso fue cuando estaban entrando a las tempranas horas de la mañana. 'Supongo que tendremos que hacerlo de nuevo.' Ella pensó que el sistema usado anoche fue mucho más exitoso que el de la noche anterior.

Otra vez. Más propiamente debería estar pensando en los términos de su última vez. 'Sólo esos tres días y terminamos.' Bulma suspiró cuando el sonido de sólo una noche más con él parecía… injusto. Injusto de que por primera vez sintiera placer en un nivel tan profundo que tocó una parte de ella que no sabía que existía. 'Él sintió lo mismo?' No. Le dijo muy claramente que sólo quería su cuerpo. Sólo quería liberarse por esos tres días, nada más. Cuando su celo terminara, ellos terminaban. 'Supe esto todo el tiempo. Entonces por qué ahora duele tanto? Él puso muy claro que estaba usando mi cuerpo. Le dije que lo aceptaba. Entonces por qué me perturba que sólo tenga una noche más con él?'

Bulma entró lentamente en su baño pensando en la pregunta. 'Tal vez esto sea una reacción por romper con Yamcha? Tal vez, el saber que esto va a terminar entre Vegeta y yo está trayendo recuerdos de mi fin con Yamcha.' Bulma hizo una mueca ante la idea. 'No, Vegeta no es nada como Yamcha. Vegeta al menos tuvo la decencia de ser honesto conmigo. Al menos me dijo que iba a usarme antes de que durmiéramos juntos.'

Bulma gimió sintiendo de repente lágrimas bajando por su rostro. 'Oh Kami qué estoy haciendo?' Gritó ella buscando una respuesta. 'Lo estoy dejando usarme por nada sino la liberación física que me da. Cuándo caí tan bajo?' Bulma se paralizó enferma por la idea. Cuándo se había hundido tan bajo? Ella veía con disgusto a Yamcha después de haberlo encontrado con otra mujer. Pensó que dos personas estaban destinada a hacer el amor, no a fornicar. Ella sólo había estado con Yamcha antes de esto, y sólo entonces porque verdaderamente creía que la amaba y ella a él.

'Entonces cuándo cambió mi código? Cuándo sucumbí a actuar como lo que creo es barato y sucio?! Es decir, mi Kami, incluso Vegeta tuvo un alto sentido de orgullo para guardarse… Bueno, no podrías esperar mucho menos de un hombre con semejante ensimismamiento. Kami, no puedo tratar más con esto! Sólo una noche más de esto es lo mejor. Terminarlo antes… No pienses en eso niña. Sexo… esto es sólo sexo.' Se repitió Bulma abriendo su ducha. 'Sólo sexo… no es así?'

Bulma se detuvo bajo la presión del agua mientras cerraba sus ojos y continuaba haciéndose esa pregunta. 'Es sólo sexo?'

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"Es sólo maldito sexo!" Rugió Vegeta mientras lanzaba rayos de ki al equipo de entrenamiento que el Dr. Briefs había hecho para él. 'Simplemente es este maldito celo que me tiene tan excitado por ella. Son las hormonas las que mantienen a la maldita mujer en mis pensamientos. Su esencia, su sabor, su disposición, su… el maldito celo! Eso es todo lo que es esto!' Vegeta continuó discutiendo mentalmente consigo mismo mientras continuaba peleando con los demonios dentro de él. Cada fibra de su ser estaba diciéndole que estaba viajando por terrenos peligrosos; que esta mujer estaba demasiado cerca para su propio bien. Y aún, otra parte de él contradecía esos pensamientos.

Ella lo hacía… sentir. Su dolor terminaba cuando la llevaba a la cama. Se involucró tanto con otro ser que sus propias miserias y fracasos parecían desvanecerse. Entonces por qué eliminarla? Si puede remover su sufrimiento entonces por qué no tomarla por todo lo que vale? Le producía placer. Algo que sólo había experimentado por unos momentos en la vida. Entonces por qué terminar lo que le producía no sólo liberación física sino emocional?

'Porque es débil.' Le recordó su mente. 'Recuerdas lo que le pasó a Radditz y a la arpía que le lanzó un hechizo? Ambos murieron. Yo no terminaré de esa manera! La mujer es una distracción, una molestia, una…' Vegeta se detuvo cuando su mente obligó una imagen de la criatura de cabello azul en su visión. 'Ella es más que eso.' Pensó él de mala gana. Era una tonta. Lo tonta suficiente para hacer sus comidas cuando lo demandaba. Lo tonta suficiente para reparar la cámara de gravedad cuando amenazaba. Lo tonta suficiente para atender sus heridas cuando se lastimaba. Y lo tonta suficiente para ofrecer su cuerpo a cambio de nada sino dolor al día siguiente. Era una tonta sin duda, lo tonta suficiente para preocuparse por un hombre que nunca pidió ni mereció alegrías.

Él había amenazado su vida, quemado su pecho; y aún regresaba para ayudarlo. Curarlo, salvar su ego y orgullo, todo por qué? Él no le había dado nada, y ella se había entregado libre y totalmente. 'Por qué?' Vegeta sacudió su cabeza intentando no considerar esa pregunta con mucho cuidado. 'Qué importa? Esta noche es nuestra última noche. Nunca nos acostaremos después de esta noche. Ella continuará con otro débil humano y yo regresaré a derrotar a Kakarotto. Todo volverá a ser como si nada de esto hubiese pasado. Esa es la única forma en que esto puede terminar. Es la única forma en que será.'

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Bulma lanzó la toalla con la que había secado su cabello en la canasta antes de salir a su balcón. Se inclinó sobre la baranda mirando la cámara de gravedad. Luces destellaban por las ventanas y la nave se veía casi como si estuviera saltando del sueldo. 'Algunas veces la cámara de gravedad se ve tan enojada como actúa Vegeta.' Pensó Bulma con una sonrisa mientras su mente se concentraba en el tema en mano.

Había esperado que su ducha aclarara su mente. No lo hizo. Si algo la dejó más confundida que antes. Se mantenía diciendo que no había nada sino un arreglo entre los dos. Pero esa conclusión falló en explicar por qué ese arreglo se sintió tan bien. Por qué se sentía como algo más que sólo sexo.

Bulma frunció sus cejas pensando un poco más en la situación. 'De cualquier forma nada de esto importa. Digo, no es como si Vegeta estuviesa en esa cámara de gravedad teniendo la misma lucha mental que yo. Probablemente no ha pensado en mí en más que a un nivel físico desde que todo esto comenzó… Ah… Qué desperdicio. Tiene tanto para ofrecerle a una mujer y no se ha dado cuenta.'

Bulma sonrió mientras regresaba a su habitación. 'Tal vez estoy mirando todo esto mal. Digo, aquí estoy atormentada de que esta sea nuestra última noche cuando debería estar planeándola. Si vamos a terminar esta noche, entonces podríamos terminarlo con un bang.' Bulma rió agarrando su bolsa y llaves. Si algo más iba a disfrutar de esta noche; todo lo demás lo trataría después.

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"Mujer?" Llamó Vegeta entrando a la cocina. La cámara de gravedad se había apagado misteriosamente minutos atrás y Vegeta demandaba una explicación. Aún tenía otras dos horas antes del anochecer y estaba seguro que no quería pasarlas en la casa esperando para estar con la mujer. "MUJER!"

"Aquí estoy Vegeta." Dijo Bulma en una calmada voz mientras entraba a la cocina hacia el refrigerador.

"La cámara de gravedad está dañada." Dijo Vegeta planamente intentando ignorar la vista particularmente tentadora ante él, y no estaba refiriéndose a la comida que estaba comenzando a colocar en la mesa.

"No está dañada." Explicó Bulma mientras continuaba caminando de un lado a otro entre el mesón, la alta pila de bolsas de comida y la mesa. "Simplemente la apagué."

"Hiciste qué! Cómo te atreves a apagar mi cámara de gravedad sin mi permiso!" Siseó él en tono furioso. "Enciéndela! Ahora!"

"No." Dijo Bulma muy claramente. "Vas a sentarte y a comer, luego vas a tomar una ducha, y luego te me unirás en mi habitación. Entendido?"

Los ojos de Vegeta se abrieron, no podía creer lo demandante que estaba siendo la mujercita. "Mujer, has perdido la razón? Tengo dos horas antes del anochecer. Necesito permanecer lejos de ti durante ese tiempo! No entiendes que podría--"

"Tu control es mejor de lo que creo que esperabas. Ambos sabemos que puedes mantener tus manos lejos de mí por dos horas. Así que come, báñate, y luego ven a mi habitación. Entiendes?" Preguntó ella una vez que terminó de llenar la mesa con todos sus deseados platos.

"Yo no voy a escucharte mujer!" Objetó Vegeta furioso. "Soy el Saiyajín No Ouji! No puedes ordenarme de esa manera!"

Bulma sólo sacudió su cabeza molesta mientras agarraba al Saiyajín de su brazo y lo guiaba hacia su asiento. "Por favor Vegeta. Sólo sé un buen chico y haz lo que pido." Ronroneó ella mientras caminaba tras él y colocaba sus gentiles manos en sus hombros. Comenzó a masajear su tenso cuerpo en un ritmo casi seductor mientras susurraba en su oído. "Prometo que si haces esto a mi manera, lo haré valer para ti más tarde. Suena bien?"

Los ojos de Vegeta se cerraron. Sabía que al momento que lo tocaba se perdía. 'Malditas hormonas.' "Está bien." Aceptó él, luchando por sonar indiferente mientras se alejaba de él lentamente.

"Buen chico." Rió ella dirigiéndose arriba. "Te veo después de tu ducha."

Vegeta observó por el rabillo de su ojo mientras se iba. Estaba un poco sospechoso de los motivos de la mujer; parecía muy confiada en su actitud. Sin embargo, su muy afectado cuerpo estaba haciendo a un lado las sospechas mientras la excitación tomaba lo mejor de él. 'Qué te traes mujer?' Se preguntó comenzando a comer. Casi no podía esperar para averiguarlo.

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Vegeta entró tranquilamente en la habitación de Bulma buscando a la fiera mujer. Había, reluctante, hecho lo que había pedido. Terminó su comida, se bañó y se puso un par de pantalones de pijama. Había cumplido su parte del trato; ahora esperaba a cambio algo digno de su sumisión. "Mujer?" Él la llamó en un tono sorprendentemente suave, al menos suave para él.

"Por aquí." Bulma sonrió saliendo de su balcón para caminar hacia la cama. Vegeta estaba más que decepcionado por su apariencia. Estaba vestida como la había visto hace una hora. Había esperado algo más excitante, como el pequeño número que había lucido ayer. 'No importa,' pensó indiferente. 'Hubiese terminado en el piso de todas formas.' Él la escuchó hablar otra vez. "Ven aquí." Ella palpó la cama con su mano, como una madre llamaría a un niño para sentarse junto a ella.

Vegeta la miró extrañamente, pero no hizo movimiento para acercarse. "No vine aquí para burlas mujer; deja de actuar como si esta fuera una reunión social." Demandó él, no le gustaba el tono casi amistoso que estaba tomando con él. Algo dentro de las líneas de un seductor ronroneo lo habría tenido en esa cama mucho más pronto.

Bulma rió invitándolo impaciente. "Vamos Vegeta. Tenemos menos de una hora antes de que caigas todo desenfrenado sobre mi, así que vendrías aquí?"

Vegeta gruñó, levemente molesto, luego hizo lo que le pidió y avanzó hacia la cama. Lentamente se sentó. Descansó su espalda rígidamente contra el cabecero cruzando sus piernas y brazos en frente de él. Fue cuidadoso en mantener una saludable distancia entre los dos. "Qué quieres?" Preguntó él, asumiendo que había otra razón además del sexo para quererlo junto a ella.

Bulma mordió su labio inferior excitada antes de revelar sus motivos. Rápidamente alcanzó bajo la cama, sacó una caja grande, y la colocó en el regazo de Vegeta. "Tada!" Dijo ella con una gran sonrisa mientras observaba al príncipe mirar la caja azul con un gran lazo púrpura encima. Podía decir que no tenía idea de lo que era. "Feliz cumpleaños." Dijo ella señalando la caja. "Este es tu obsequio."

Vegeta miró de Bulma a la caja y luego a Bulma como si hubiese perdido la razón. "Cumpleaños… Obsequio?" Repitió él las palabras como si fueran extrañas para él. "Cuál es el punto de esto?" Preguntó sospechoso.

Bulma suspiró, había esperado que lo captara más rápido. "Tú, tonto, tienes tu celo, verdad? Y tu celo sólo pasa cada quince años después de nacer, verdad? Entonces, obviamente este es tu trigésimo cumpleaños, así que te compré un obsequio para celebrar. Ábrelo."

Vegeta miró la caja mientras lo dominaba la confusión. Un obsequio? Por qué le daría un obsequio? Constantemente se quejaba que ella y su familia le daban más de lo que merecía, por qué darle algo más? 'Tal vez esto es un truco, o una broma para insultarme. Sí, eso debe ser.' Él empujó la caja fuera de su regazo mientras le levantaba la nariz al obsequio. "No quiero nada de ti mujer." Dijo él fríamente.

La sonrisa de Bulma inmediatamente se desvaneció en un frunce mientras miraba la caja por la que había pasado toda la tarde escogiendo qué poner dentro. "Por qué no?" Preguntó ella triste. "Si no te gusta lo que hay dentro puedo darte algo más."

La confusión de Vegeta se profundizó mientras comenzaba a sentir que tal vez sus intenciones eran serias al darle esta muestra. "Por qué me das esto?" Preguntó él en tono más bajo. "No entiendo ni me preocupan las costumbres terrícolas. No mostraré mi gratitud o interés en lo que sea que haya en esa caja. Y ciertamente no regresaré el gesto. Lo sabes. Así que por qué te molestas en darme algo?"

Bulma tartamudeó sorprendida por su honestidad, aunque fuera brutal. Medio sonrió notando que al menos siempre podía contar con una respuesta honesta de él, le gustara o no. "Mira Vegeta. En tanto te guste la idea de que todos te odien, yo no. Yo… pienso en ti como un amigo, y como un amigo siento necesario darte un obsequio de cumpleaños, si no lo quieres es tu elección, pero creo que por todos los problemas por los que pasé, lo menos que puedes hacer es abrirlo!"

La insensible expresión del príncipe titubeó levemente al escuchar su ruego. 'Amigo… Ella me cree un amigo?' Tenía que admitir que nunca antes tuvo un amigo. Ni siquiera Nappa o Radditz fueron 'amigos.' Él se rehusaba a formar semejante relación, y aún esta mujer parecía pensar que había formado una con él. 'Tenía razón en su suposición?' Vegeta trató de no pensar en eso tan profundamente mientras regresaba la caja a su regazo. "Bien." Dijo él gruñón mientras quitaba el lazo y abría la caja azul cielo.

Había varias cosas adentro, todas envueltas en papel de seda. Él alcanzó y sacó primero el más grande. Rápidamente descartó el papel mientras miraba el artículo. "Una armadura?" Dijo él, más que un poco confundido.

"Abre esos." Bulma señaló las siguientes tres cosas. Una era un par de botas blancas con punta dorada, la segunda unos guantes blancos y la última un traje spandex azul marino. Vegeta sintió sus labios separarse levemente en shock mientras miraba su primer obsequio en su totalidad. "Mi… uniforme de combate."

Bulma sonrió observando de cerca su expresión. Casi se veía complacido. "Traté de copiar el que tenías en Namekusei tanto como fuera posible. Sé que no es idéntico, pero pensé que era lo cercano suficiente al verdadero."

"Es adecuado." Dijo Vegeta animado mientras aclaraba su garganta y colocaba el traje en el piso junto a él. Entonces regresó a su mirada típicamente estoica mientras sacaba el siguiente artículo en la caja. Era cuadrado y levemente pesado para su tamaño. Pero nada fue tan sorprendente como su aroma. Lo que fuera, olía delicioso. Vegeta una vez más descartó rápidamente el papel de seda para mirar su próximo obsequio. Sonrió dándose cuenta que la mujer era más observadora de lo que le había dado crédito.

"Sí, apuesto que pensabas que nunca descubriría quién se comía siempre esas cerezas cubiertas de chocolate que Yamcha me enviaba siempre. Era muy obvio que tenías una fijación por ellas cuando interrumpías tu entrenamiento para robar algunas." Anotó Bulma, ganando una risa de su contraparte Saiyajín.

"Esos chocolates eran las únicas cosas buenas que ese indigno novio tuyo traía consigo." El par se paralizó cuando el tema sorprendentemente incómodo se mencionó. Bulma intentó ignorarlo mientras señalaba la caja.

"Puedes comerte esas después." Explicó ella. "Aún tienes un obsequio más dentro, y pasa a ser mi favorito." Anotó ella lamiendo sus labios.

Vegeta escasamente pudo imaginar a la mujer encontrando otro obsequio más interesante que los otros, pero le atrajo mirar. El último obsequio era pequeño y liviano. Lentamente rompió el papel de seda mientras observaba su último obsequio confundido, antes de que una casi enfurecida y posiblemente avergonzada mirada cubriera su rostro.

Bulma rió ante su reacción antes de tomar el obsequio. "No son para ti." Explicó ella presionando el liguero de cuero y brassier contra su figura. "Es para que yo lo use para ti, tonto."

La clásica sonrisa de Vegeta cruzó sus labios mientras su mente ya veía la vista. "Muéstrame." Motivó él mientras su mujer le devolvía su sonrisa antes de levantarse de la cama y desaparecer en el baño.

Miró de nuevo la caja ahora vacía y sintió una sonrisa casi genuina cruzar su rostro. Nadie había hecho algo como esto por él; darle obsequios por razones desinteresadas. No sólo eso, sino obsequios pensados. No podía decir que odiara alguno de ellos. Pero qué había hecho para merecerlos? Por qué había pasado por todo esos problemas cuando sabía que nunca le susurraría unas simples gracias por ellos? Tal vez nunca lo sabría, pero en ese momento casi estaba feliz de que esto hubiese pasado. Estaba complacido de que el par hubiese sido obligado a estas confusas e incómodas circunstancias. En realidad disfrutaba ser tratado así, como un hombre real, un ser real, por quien preocuparse, casi…

Vegeta sintió una extraña pausa dominarlo cuando vio a la mujer reunírsele en su 'obsequio de cumpleaños.' La vista era asombrosa. No solo lo eran sus prefectas curvas acentuadas por el escaso corte del brassier y del ligero, sino el cuero… atrajo su naturaleza guerrera más de lo que podría admitir. Ella lucía absolutamente perfecta.

"Qué piensas de tu obsequio?" Preguntó Bulma en tono seductor caminando lentamente hacia su príncipe, balanceando sus caderas en un movimiento casi hipnótico. Se detuvo justo frente a él y se giró lentamente, deteniéndose con su espalda hacia él, asegurándose de que tuviera una perfecta vista del liguero.

"Adecuado." Vegeta forzó un trago de saliva que estaba atascado en su garganta mientras observaba a Bulma gatear sobre la cama, y sobre él. Ella colocó una mano en cada una de sus rodillas mientras arqueaba su espalda, permitiéndole a su compañero una perfecta vista de su amplio escote.

"Te gusta lo que ves?" Preguntó Bulma mientras llevaba sus labios hacia su cuello, besándolo suavemente. "Supongo que sí." Rió ella al ver el bulto en sus pantalones. "Qué dices si intentamos esto una vez, de verdad, antes de que pierdas todo el control?" Preguntó Bulma sensualmente besando su recorrido hacia su rostro. "Sólo por una vez." Susurró ella de nuevo mientras besaba su mejilla.

Aún siendo un hombre rudo y salvaje, la idea de tomarla por primera vez, suave, total y lentamente, sonaba más atractiva de lo que admitiría. "Sólo una vez." Repitió él deslizando lentamente sus manos alrededor de la pequeña cintura de la mujer.

Por sólo una vez en su vida, Vegeta quería hacer esto de la forma correcta. Quería todo de ella, no por lujuria, sino por alguna otra emoción que no podía describir en ese momento. Quería tomarla lentamente, escucharla gemir su nombre. Quería sentir esa perfecta unidad donde la dependencia y la dominancia se mezclaban en un apasionado momento. Quería, así fuese sólo una vez, conocer el genuino afecto de una mujer. De esta mujer.

Bulma cerró sus ojos mientras se recostaba y le permitía a su compañero Saiyajín encender partes de su cuerpo que nunca había sentido reaccionar antes. Fue suave y gentil mientras tomaba completo control de su ser. Lo que ninguno realmente sabía mientras sus cuerpo se volvían uno esa única vez era que ambos le estaban entregando al otro más que sólo sus cuerpos. Ambos estaban satisfaciendo el silencioso requerimiento al que cada uno aceptó con las simples palabras de 'sólo una vez.' Aceptaron todo. La completa unión de mente, cuerpo y alma.

Mientras los dos yacían juntos esa única vez, antes de la puesta del sol, y antes de que la realidad regresara hicieron lo que ninguno había experimentado antes. Hicieron el amor.

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Nota de LGV: Aw... Me encanta terminar en una dulce nota. Bien, el próximo capítulo es la mañana siguiente. El celo termina y las cosas regresan a la normalidad. O no? Bueno, tendrán que esperar y ver. Pronto en próximo capítulo...

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