N/A: Hetalia no es de mi propiedad, meh. :(
Capítulo 10. Videojuegos
«Aunque ahora están más pensados para adultos, no negarás que tu chico sería el más feliz del mundo pasando el día contigo y su Xii*, aprovecha para aprender algunos trucos, quizá te conviertas en una máster».
Nuevamente, gracias al internet, había perdido varias horas de sueño con tal de aprender trucos de diferentes juegos y así no verse tan mal jugando videojuegos, cosa que casi nunca hacía en su vida; habían sido contadas las ocasiones que, por insistencias de Prusia, había tomado algún control y jugar unos 15 minutos o a lo mucho media hora. Él no era ningún hombre de videojuegos, ni siquiera le llaman la atención aquellos juegos donde conquistabas tierras y reinos, o esas cosas de ahora.
Pero aun así, todas esas horas gastadas en "Trucos Gueimers en la net", no estaban dando sus frutos. Italia le sacaba una gran ventaja en el juego de carreras, y al menos el italiano llevaba una vuelta y media de diferencia con el alemán. El rubio sabía que haber intentado tomar ese atajo no había sido muy buena idea que digamos…
¡Pero no se daría por vencido! Todo menos eso, señores. Y eso era lo que temía el pequeño italiano.
—Tengo una idea, Luddy—Feliciano pausó el juego al ver que su novio no ganaría, nuevamente—, hay que hacer esto más interesante y apostar, vee.
Ludwig posó sus orbes azules sobre los cafés de Feliciano, pidiéndole, sin palabras, que se explicara. El italiano continuó: —Si yo gano tres carreras más, tendrás que cocinar pasta para cenar—le sonrió con dulzura mientras alzaba tres dedos, haciendo referencia a la cantidad que había que ganar.
Ludwig lo miró y permaneció en silencio durante un rato, pensando si el trato le convenía o no.
— ¿Y si gano yo?—cuestionó curioso.
—Cenaremos pasta también, y después podremos pasar toda la noche encerrados en tu cuarto, y no necesariamente durmiendo—le dedicó otra sonrisa, menos inocente, pero sin perder ese cariño que reflejaba cada que hablaba con el alemán.
Era una propuesta bastante interesante que no debía dejar pasar, tenía que hacer todo para poder ganar esta vez, eso incluía poder sacar la hojita —si es que a un blog de notas se le puede decir así— donde tenía anotados algunos trucos y trampas, demasiadas cabe decir. Pero el italiano era demasiado vago para los videojuegos. Maldita arrastrada la que le estaba poniendo.
[...]
— ¡Te quedó deliciosa la pasta, Luddy!—Felicitó al llevarse el último bocado a la boca.
—Gracias—apenas si se alcanzó a oír, Ludwig tenía la mirada baja y los ánimos por los suelos.
Feliciano se paró y dejó los trastes sobre el fregadero; se acercó lentamente y abrazó a Ludwig por la espalda, apoyando su rostro sobre el hombro. Depositó un suave beso sobre el níveo cuello.
Ludwig se giró, con todo y silla, jalando a Feliciano para que este quedara a horcajadas sobre sus piernas. Atrajo al italiano, suavemente, para que con un beso desapareciera la distancia que había entre ellos dos, Italia correspondió rápidamente al contacto mientras sus mejillas se encendía poco a poco. Al fin no había alguien que los pudiera interrumpir, y aprovecharían el tiempo que tenían.
Se separaron un poco sólo para que sus miradas tuvieran un rápido contacto visual, pues el alemán atacó el cuello de su compañero, quien sólo suspiró. Pero los mimos cesaron y Feliciano se separó un poco, anonado.
— ¿Por qué no seguimos esto en la cama?
Deberían de jugar más seguido con los videojuegos.
*Xii: Por eso de las marcas registradas, sólo cambié una letra, pero sé que pueden deducir qué consola es.
¡Hola! Pidan deseo, después de meses —y con muchísima pena— he actualizado. Lo que pasa es que volví a la escuela, estaba toda emocionada y después de la primera semana, me di cuenta que me había tocado un grupo muy difícil, ayer tuve dos exámenes (Literatura e historia) y pues bueno, creo que me fue bien y después de mucho estrés, he venido a escribir.
—Vete al 513, decían, la pasarás muy bien, decían
Bueno, no los entretengo más. Besos y abrazos.
-Haku.
