Primero gracias por los comentarios!, sigan dejando sus pensamientos sobre los capítulos y cualquier sugerencia será bienvenida.
Espero disfruten mucho el siguiente capítulo!
**Este capítulo originalmente iba a ser de aprox 15 páginas pero ya llevaba 20 y aún no terminaba así que lo dividí en dos**
Disclaimer: Inuyasha le pertenece a Rumiko Takahashi, el sexy Sessho, en esta historia es creación mía ;)
Capítulo 10: Escarmiento.
Izanagui kami-sama y una pareja se encontraban reunidos, la espera había terminado, la noche en que la profecía al fin había sido terminada y debía ser entregada en el reino mortal, habían tardado más de lo que habrían querido pero era la única forma de no intervenir directamente.
Se aseguraron de que estuviera bien protegida, si era robada tardarían años en hacer una nueva, tal como con la anterior, años humanos, años que no podían desperdiciar, lo que vendría pasaría, así estuvieran preparados o no, si en el mundo mortal no eran capaces de luchar la vida de una pequeña se perdería de nuevo así como la existencia de una raza.
Estaban ansiosos, no habían podido vigilar de cerca a los involucrados pero sabían que la manipulación de los hilos había dejado grandes consecuencias que ya estaban haciendo estragos en las vidas del mundo mortal, enfrentamientos, muertes injustificadas, levantamiento de onis y seres regresando de la muerte, hechizos infames y todo eso para el comienzo de una gran guerra.
Había algo que esperaban sería de ayuda y escarmiento para un par de hermanos cabeza hueca, algo que uno de los varones en la habitación había estado deseando desde hace tiempo, si no estaba satisfecho entonces sería él quien impartiera el castigo, era el acuerdo que había hecho con Izanagi, si ellos no aprendían entonces él podría bajar y moler a golpes a cada uno, no por el bien del futuro, simplemente por satisfacción propia.
Además habían tenido que agregar algo más que sería una importante clave para ayudar en la causa.
Cuando por fin terminaron de sellar la profecía esta le fue encomendada a uno de los mensajeros mientras una escolta de vigilantes lo seguía a la vista ansiosa de los tres kamis, apartarían su vista hasta asegurarse de que el valioso objeto tocara las manos del destinatario.
Pudieron ver como el mensajero cruzaba las puertas del reino y se adentraba en el otro mundo, lograron observar la señal de llegada y su marcha por el aire. Suspiraron profundamente "Estará bien" afirmó la mujer con una brillante sonrisa.
"¿Por qué estás tan segura?" preguntó su pareja, "lo sé, ahora que ya han robado una profecía no intentarán robar otra, saben que estaremos vigilando"
"Ella tiene razón amigo mío, sólo esperaremos un poco más" aseguró Izanagi, además creo que mi querida amiga sabe algo que nosotros no, ¿te importaría compartir tus pensamientos milady?
"Nuestra querida creación no estará sola, un protector que nadie planeó la ayudará"… pensó por unos segundos "sólo espero que nadie descubra quién es".
"¿Un protector?, nadie ha asignado a otro, a menos de que… ¿estás diciendo lo que creo?" preguntó su pareja.
"Así es" afirmó con un movimiento de cabeza la mujer.
"Pero eso es imposible que al así suceda, esos lazos sólo se hacen a través de la sangre"
"Bueno, este es diferente" respondió su compañero, esto les dejaba mucho que pensar y era una gran ventaja.
Así todos miraron hacia el mundo mortal, extrañaban a su pequeña, jamás pudieron tenerla en brazos mientras crecían, pero así era el balance, ella no podía vivir como un ser divino, su mortalidad era importante, debía haber debilidades y fortalezas, luz y oscuridad, ningún ser podía existir con luz infinita y nadie podía soportar la oscuridad eterna.
Había pasado un año desde la llegada de los humanos al castillo y las cosas habían estado resultado bastante bien para Sesshomaru y la manada humana.
Los lores ningen se habían unido al territorio del Oeste y habían firmado con sangre vinculada (que se transmitiría de generación en generación) los acuerdos de lealtad y alianza.
Miroku fue el encargado de adaptar los mandatos de youkai a ningen, Sango y su esposo servían de embajadores y la presencia de Kaede fungía como aliciente para aceptar los términos, después de todo el Lord jamás los había atacado deliberadamente, sabían de su actitud prepotente pero también sabían que no era partícipe en la exterminación de la raza humana. Gracias a Kaede e Inuyasha, por sorprendente que sea, fueron capaces de convencer a la población de que no buscaban esclavizar o explotar.
El Lord inu aprovechaba la astucia y mente afilada del monje pervertido posicionándolo como consejero al lado de su primer General y de su amigo Akatsume, era importante tener ambos puntos de vista, el humano y el youkai, las morales y tradiciones eran diferentes así como la lógica con la que vivía cada raza.
También tenían grandes avances tecnológicos, los intentos de invasión por los extranjeros en el reino del sur contra las tierras lejanas les habían proporcionado el conocimiento de fuegos instantáneos, no del gusto youkai, pero necesarios para tratar de descubrir las debilidades del artefacto que aún no se resolvían.
Tras el conflicto, Sesshomaru había intentado persuadir a los restantes Daiyoukai de aliarse con los humanos en favor de contrarrestar los ataque de las tierras lejanas, pero el orgullo de los grandes lores youkai era tal que la idea de relacionarse con los ningen era como acercarse a basura podrida.
Afortunadamente habían sido capaces de repeler los atacantes y expulsar a los invasores, por supuesto que Sesshomaru vio esto como una oportunidad, mantuvo bajo secreto las negociaciones entre su manada humana y los reinos humanos en otras tierras, extendiendo su dominio pero protegiendo el resto del país.
Además de la alianza con el príncipe ookami, Kouga y la amistad con la manada humana le servía como oídos en el territorio del norte.
El reino había crecido considerablemente y tenía en sus tropas de humanos guerreros que se habían unido recientemente y vigilaban las aldeas, el rechazo por los miembros de la corte de aceptar una manada humana o aliados ningen era un problema, pero Sesshomaru jamás cedería, había dado su palabra y el honor jamás lo dejaría retractarse de su juramento, además no se arrepentía, eran humanos fuertes y honorables, gracias a ellos su tierras se habían ampliado y era por mucho el reino más poderoso y rico de los cuatro puntos, aunque eso significaba que la insistencia en tomar una de las hijas de los Lores sería un dolor de cabeza más grande.
Las insistencia de las hembras youkai habían aumentado, no había noche en que, al menos dos hembras de la corte se presentaran a complacer a su señor aunque este no siempre accedía, parecía que tenían la inquietud de que el Lord ahora eligiera a una humana como pareja, lo que era realmente ridículo, ni el mil años compartiría su cama con una humana, para su mala fortuna los Lores humanos ahora insistían en ofrecer a sus hijas, las himes, en matrimonio, totalmente absurdo, reconocía la fuerza proveniente del número humano pero jamás mancharía el legado Inu tomando una humana como pareja, jamás mezclaría su sangre con un ser inferior, sólo su padre y hermano aceptarían el deshonor de algo tan humillante como eso, los humanos eran demasiado emocionales para su gusto, su aroma aunque tolerable no era algo que deseara tener en su persona todo el tiempo y la debilidad de sus mentes era lo peor, por supuesto que no pensaba eso de su propia manada, aún así no le atraía la idea de hacer algo así.
"Sesshomaru-sama" saludó Akatsume con una reverencia.
"Al fin te has hecho útil, Akatsume" el insulto deliberado hizo al kitsune entrecerrar los ojos y mirar fijamente.
"He encontrado un hechizo que podría romper el lazo que evita remover el pendiente…" pausó nerviosamente, lo siguiente podía no gustarle demasiado al lord.
"Hn" indicó Sesshomaru para que este continuara.
"Una miko oscura llamada Kazane que casualmente se aloja en el bosque al este de aquí puede realizar el conjuro"
Sabiendo que habría algún truco el inu se mantuvo en silencio mirando intensamente a su amigo.
"Ella solicita protección a cambio del favor… aún si este no funciona como se espera" terminó sabiendo lo que sucedería después.
Una nube de veneno comenzó a llenar la habitación mientras un líquido burbujeaba verde burbujeaba en el piso. El letal líquido escurría de las garras de Lord así que salió corriendo de ahí antes de ser alcanzado, en cuanto abrió las puertas del despacho todos desalojaron esa parte del castillo hasta estar fuera de peligro.
¿Cómo se atreve esa insolente y sucia humana?, tratar de engañar a este Sesshomaru, gruñó peligrosamente. Si la criatura fallaba en su tarea entonces podría darse el placer de tomar su vida y liberar algo de la tensión de tener que soñar con la insufrible miko.
Cuando el kitsune supo que su amigo había retraído su youki se acercó cuidadosamente "¿Vamos?" era bastante común que el Lord liberara algo de veneno cuando estaba de mal humor, así que no era raro tener que tomar precauciones ante sus despliegues.
"Hn" ambos marcharon al escondite de dicha mujer.
Al llegar pudieron oler la podredumbre del bosque, al parecer la bruja llevaba mucho tiempo viviendo en esa parte del bosque, lejos del dominio de cualquier Lord youkai.
La vieja cabaña seguramente habría hecho huir a humanos y youkai débiles pero no para el par que se acercaba, la derruida vivienda tenía un aire fantasmal y pesado, niebla verdosa que se confundía con la humedad de la vegetación podrida y la sensación de ser observado desde todas direcciones, no era un lugar agradable pero seguramente proporcionaba la protección contra indeseables visitas.
Antes de llegar a su destino una voz profunda y oxidada los recibió "Mi Lord, general, les recomiendo no acercarse más a la choza o sus pasos los guiarán a un lugar del que estoy segura no disfrutarán su estancia"
"Hechicera, amenazas a Este Sesshomaru sabiendo el precio que pagarás por tal ofensa" advirtió oscuramente prometiendo una muerte dolorosa.
"De ninguna manera mi Lord, es una simple advertencia contra el hechizo que yace frente a ustedes"
"Muéstrate mujer" ordenó el inu.
Del lado derecho la niebla comenzó a aclarar y poco a poco un tronco pútrido comenzó a tomar la forma de una hermosa mujer, su largo y espeso cabello rubio se balaceaba de lado a lado mientras contoneaba provocativamente la cadera a cada lento paso que daba, su piel blanca y rozadas mejillas la hacían parecer casi una niña pero su exuberante cuerpo y la oscura seducción en sus ojos la delataban. Cubierta con una túnica roja que dejaba ver su amplio escote se acercó, el aura que manaba de la mujer era opresiva y desagradable, hacía el estómago torcerse en repulsión.
Cuando estuvo a un par de metros de sus visitantes la miko oscura se detuvo e hizo una reverencia "Bienvenido a mi patio de juegos mi Lord, por favor, acompáñenme" dio media vuelta y comenzó a avanzar en otra dirección alejándose de donde se observaba la cabaña, los sentidos alertas, el kitsune se notaba incómodo a diferencia de Sesshomaru quien se limitaba a observar los movimientos de la sacerdotisa.
Finalmente llegaron a una vivienda de aspecto inocente e incluso atrayente. Los tres entraron y se sentaron en una pequeña mesa mientras la mujer servía el té con gracia y explicaba
"El hechizo que pudieron apreciar hace unos momentos está diseñado para alejar a los curiosos o desviarlos, si llegan a este lugar, donde resido ahora, simplemente tomo algo de su fuerza vital y luego los dejo ir, después de haber jugado un poco" pausó con un media sonrisa adornando sus infantiles facciones "Así me protejo o me alimento, manteniendo este cuerpo joven y delicioso" dejó salir una risita.
"Debo asumir que está interesado en mis servicios para tratar de remover el objeto que le causa molestia, mi Lord"
"Hn" respondió sin molestar en mirarla.
"Es así, mmm, bueno, como ya le he dicho al adorable general" dijo mandando una mirada juguetona al kitsune quien sólo sintió un desagradable hormigueo recorrer su cuerpo, "no le garantizo el remover la molestia pero si aminorar los efectos de la magia que reside en el"
"¿Por qué deseas la protección de este Sesshomaru?, según parece lo haces muy bien por tu cuenta" se aseguraría de la bruja no le mintiera o le arrancaría la cabeza de una buena vez.
Sentía la mirada del Lord taladrando hasta traspasarla, sabía que si decía algo incorrecto jamás vería la luz de un nuevo día, acomodando su cabello detrás de la oreja se dirigió al inu "Ciertamente así ha sido por siglos mi Lord, pero los salvajes han adquirido demasiado poder y su número aumenta, aquí" dijo abriendo sus brazos señalando los alrededores "en tierras neutras no hay lord que los detenga, son libres de hacer su voluntad y aunque yo misma puedo ocuparme de decenas de ellos no puedo contra todos los que rondan mi lugar de residencia" pausó y tomó aire frunciendo el rostro como si tratara de evitar vomitar por lo que estaba por decir "no me es posible defenderme, yo, una de las más antiguas y poderosas me veo obligada a buscar refugio bajo su mano, Sesshomaru-sama, le ruego me dé asilo en sus tierras" dijo bajando la cabeza, no era nada fácil tener que doblegarse ante un youkai pero este era el más poderoso y el único capaz de detener a los seres que rondaban a la espera de algo que prometía ser devastador.
"Realiza el hechizo sacerdotisa y si el resultado me satisface podrás residir en el bosque dentro de mis tierras, pero deberás prestar tus servicios cuando así lo requiera" le dijo aprisionándola con su dorada y fría mirada.
No hubo más palabras entre ellos, dentro del bosque se podía escuchar el eco de una siniestra voz que recitaba oscuras palabras en lengua antigua.
Días después, los preparativos para el ritual de manada se realizaban, debían lavar sus cuerpos por separado, lo que había dejado a un quejumbroso Miroku bastante decepcionado pero una mirada del alfa lo dejó mudo y dispuesto a seguir cualquier instrucción.
Debían librarse de cualquier esencia y meditar en el proceso para estabilizar sus auras y disminuir los efectos que el youki causaría en sus cuerpos, por instinto tratarían de luchar contra la invasión pero al final el dominio del alfa sería establecido.
La vida este último año ha sido entretenida, suspiró Sango dentro del agua caliente, vivía cómodamente con su esposo y cuando concibieran podrían tener una familia llena de comodidades, sin preocupaciones y protegidos, sólo ansiaba la compañía de su amiga/hermana Kagome y de su querido Shippo, había pasado más de un año desde la última vez que los vio.
Los habían estado buscando o tratando de averiguar si habían sido vistos después de haber dejado la villa en el bosque de Inuyasha, pero los esfuerzos aún no daban frutos, esperaba que aún se encontraran en el Oeste, si habían ido a otras tierras entonces les sería mucho más difícil poder localizarlos.
Podía recordar perfectamente el alboroto que había hecho Inuyasha cuando aceptaron unirse a Sesshomaru, siendo el antiguo alfa de la manada de humanos no estaba dispuesto a dejar que nadie desertara y retó a su hermano mayor por el derecho de dirigir al grupo, gritando improperios y atacando descuidadamente se inició la pelea, terrible error, el Daiyoukai lo arrastró del cuello por el suelo y después le hizo ver que fue él el que había abandonado a su manada, desterrado a la hembra alfa y faltado a sus obligaciones como líder, a lo cual todos los involucrados estuvieron de acuerdo, ahora serían más como una familia estando cerca de su hermano, incluso si tenían que soportar a Kikyo.
Suspiró ante aquel pedazo de memoria, a decir verdad no lamentaban haberse unido al joven Lord, aún apoyaban a Inu y lo querían como a un hermano, no había duda de eso, pero no podían perdonar lo que le había hecho a Kagome y parecía que Inuyasha cada día olvidaba cuanto había lastimado a la mujer que juró amar y proteger con su vida, era una lástima que no la hubiera protegido de sí mismo, además esta vida era mucho mejor, no sólo estaban cómodos, habían ayudado sin que hubiera conflictos y estaban agradecidos por poder crear un futuro brillante para los hijos que algún día tendrían.
El sol ya se había ocultado cuando fueron llamados, cubiertos sólo con yukatas blancas y descalzos, cada uno fue escoltado por un guardia.
Finalmente llegaron a un altar en medio del jardín de la corte, había sido ordenado que nadie saliera de sus habitaciones hasta el día siguiente.
El lugar era hermoso, iluminado por la luz de la luna, parecía que la piedra brillaba. Era el jardín destinado para las ceremonias, un lugar lleno de flores y vida, se podía sentir la magia a su alrededor mientras las luciérnagas bailaban entre ellos.
Sesshomaru se encontraba parado esperando frente al altar ataviado en sus ropas tradicionales, armadura y armas en su lugar. Un halo azulado lo rodeaba, pero no parecía salir de su cuerpo, observando con cuidado se podía apreciar como la luz que irradiaba de la luna se movía suavemente alrededor del Lord antes de entrar en su cuerpo.
En el altar había cinco piezas de plata, cinco pendientes en forma de luna creciente, un presente como bienvenida a la manada, idea de la pequeña Rin, también había cinco sakazuki con sake mezclado con una posición que serviría para aminorar los efectos del ritual. Inuyasha no participaría en el ritual pero recibiría un pendiente señalándolo como beta.
Uno a uno se presentó frente al Lord, todos haciendo una inclinación profunda para después ponerse de pie.
Primero se acercó Kaede "¿Aceptas unirte a la manada de este Sesshomaru reconociéndolo como tu alfa?"
"Acepto la bienvenida, mi Lord, te reconozco como el alfa de la manada" contestó la anciana mostrando su cuello en sumisión y descubriendo el costado de la muñeca de la mano derecha.
Sesshomaru reconoció el gesto, colocó el pendiente en su cuello y enterró sus colmillos en la muñeca de Kaede, la anciana siseó con dolor mientras el halo azul los envolvía a ambos, cuando la unión estuvo completa la liberó, le ofreció el sakazuki del que ella bebió hasta la última gota.
El guardia que la había acompañado corrió y la sostuvo antes de que esta callera al suelo sujetando su mano y apretando los dientes, sentía su brazo arder y cada uno de sus músculos estaba contraído por el dolor, no podía imaginar como hubiera sido de no haber tenido el brebaje para minimizar el dolor.
Después fue el turno de Miroku, luego Sango, Kohaku y finalmente Rin, a quien le fue entregado el pendiente que Kagome le había regalado a petición de la pequeña. Algunos resistieron el dolor más que otros pero al final todos fueron ayudados para ser trasladados y descansar en sus habitaciones, estarían al menos un día en cama hasta que sus cuerpos y auras se acostumbraran al youki transmitido por el lazo de manada, ahora todos sentirían sus presencias y así cuidarían unos de otros.
Sus vidas serían longevas, sus cuerpos recobrarían la salud librándolos de cualquier enfermedad y proporcionándoles nueva fortaleza al igual que sus descendientes quienes pertenecerían a la manada por la extensión del lazo por la sangre de sus progenitores, resultado del poder del ritual.
Hacer este tipo de rituales era peligroso, drenaban demasiado el cuerpo así que Sesshomaru de igual forma se retiró a su habitación pasando una noche sin descanso, algo en su mente le decía que el día de mañana sería un día especialmente malo, al menos para él.
El día siguiente parecía normal, el sol brillaba y los papiros habían dejado de apilarse en su escritorio, era medio día y nada sucedía, los humanos seguían en sus habitaciones, pero su estado de ánimo era aún intranquilo, nada malo había pasado, pero sus instintos nunca le fallaban.
Estaba a punto de dar por terminado el trabajo y revisar el estado de Rin cuando el siempre encantador Jaken entró corriendo y gritando con todo lo que sus pulmones le permitían.
"¡SESSHOMARU-SAMA! ¡SESSHOMARU-SAMA!" sólo pudo ser callado con un fuerte golpe en la cabeza de un inu con una ceja temblando en irritación, a veces no podía entender por qué tenía al diminuto kappa como su asistente.
"¡Calla de una vez o será la última vez que respires!" El sapo quedó noqueado por algunos segundos hasta levantarse de un salto y sobar su hinchada cabeza. Sesshomaru tenía que darle crédito, su sirviente era molestamente resistente.
"¡Un mensajero mi Lord, ha descendido un mensajero!" dijo aún agitado y algo nervioso, era la primera vez que algo así sucedía desde que servía a su amado señor.
El Lord se extrañó de la agitación del mini demonio, no era inusual recibir mensajeros con peticiones urgentes.
Estaba a punto de interrogarlo cuando un centinela habló desde la puerta "Mi Lord, un mensajero de los dioses solicita verlo urgentemente" Fue entonces cuando entendió que no le gustaría nada lo que vendría después.
"Hazlo entrar"
Las puertas dobles revelaron a un delgado pero atlético ser de piel blancuzca y faces perfectamente delineadas. Su inusual lizo cabello de tono rubio cenizo caía hasta sus hombros, mientras unos ojos grises se ocultaban bajo cortas pestañas. Su apariencia era destacable pero su vestimenta era lo que más llamaba la atención, un atuendo completamente negro con una armadura igualmente negra y una espada corta con empuñadura del mismo color a un costado en la cadera. Daba la sensación de tener en frente a una especie de fantasma.
Cuando entró inmediatamente puso una rodilla en el suelo y extendió un pergamino hacia el Lord.
"Sesshomaru-sama, el mensaje de los dioses le es entregado a usted, primogénito de Inu no Taisho, regente de las tierras del Oeste y se solicita lo revise inmediatamente en la solitud de este lugar"
En cuanto puso sus manos en el pergamino el mensajero sujetó su brazo en un movimiento invisible y una extraña energía recorrió el cuerpo del inu desde la mano que sostenía el objeto y regresando en dirección al extraño mensajero "Mis disculpas Sesshomaru-sama, pero debemos asegurarnos de que sea realmente usted" dijo soltando su brazo.
"Por favor memorice la profecía, es mi obligación recordarle que no tiene opción, es su deber ver que sea cumplido"
"Hn" respondió a la extraña acción, molesto de que alguien se atreviera a recordarle cuales eran sus obligaciones, no se tenía conocimiento de que algún Daiyoukai recibiera alguna profecía pero todos estaban conscientes de que era su obligación verla cumplida si llegaba a suceder.
El mensajero se levantó, hizo una inclinación de cabeza y salió del lugar arrastrando a un asustado Jaken lanzándolo lejos de las puertas.
El Daiyoukai miró el pergamino en detenimiento, estaba envuelto en una cinta de color rojo y orillas moradas que brillaban como piedras preciosas, dudó un momento antes de romper el sello, jamás había recibido nada igual pero una vez que lo abriera tendría que cumplir algún otro deber, como si no tuviera nada más que hacer, pensó, pero era lo que le correspondía como Lord regente.
Elevó su youki y el mensaje fue revelado.
Aquella que es gentil como la brisa,
pelea sin odiar y ama sin cuestionar,
da vida a la flor en el más crudo invierno.
Nacida humana con el poder puro del alma
y frágil misterio en el corazón.
Como la perla en su interior el futuro guarda,
secreto de destrucción de aquella raza,
en otro mundo, orgullo youkai es una fantasía humana.
El poder de lucha encerrado,
liberarlo es el comando que los dioses
dejan en las manos del Oeste.
El deber de la luna creciente,
proteger al cerezo
que sólo florece en la nieve.
Veinte años, las espadas se levantan,
el hilo rojo enredado en batalla,
sólo un destino se alcanza
y la salvación la guarda ella con esperanza.
Junto a este había un mensaje a parte
Un enviado de los dioses servirá de guía para que el pasado no se repita.
Cuando terminó de leer el pergamino este ardió entre flamas blancas hasta ser cenizas apiladas en el suelo, no estaba seguro de como interpretar el mensaje, lo pensó por varios minutos antes de decidir consultar el estado del resto de la manada, si se trataba de una humana entonces seguramente sería conocida por alguno de ellos.
La noche pasó como un suspiro, apenas había cerrado los ojos cuando la hora de iniciar el día había llegado, estaba de mal humor, muy mal humor, el maldito mensaje lo tenía que resolver pronto, sabía que había algún tipo de compromiso obligatorio cuando le era entregado un mensaje como este a algún Daiyoukai pero jamás había sabido de que algo así realmente sucediera.
Lo peor de todo era que ahora el pendiente se calentaba y emitía algún tipo de pulsaciones de vez en cuando, no quemaba su piel pero si lo distraían hasta el punto de la exasperación, la sacerdotisa había logrado minimizar las molestias al punto de no notar el objeto pero desde la llegada del mensajero todo había empeorado. Akatsume aún no encontraba la forma de remover el objeto y la miko no podía ser encontrada por ningún lado.
Si la tonta miko de Inuyasha era la única que podía remover el ridículo objeto entonces la obligaré a hacerlo y luego la mataré, gruño en exasperación y después suspiró mentalmente, o al menos le haré ver su error al poner ese hechizo sobre este Sesshomaru, unos días en el calabozo serán suficientes, sonrió maliciosamente.
El mal humor de Sesshomaru podía ser sentido en todo el palacio y cuando eso sucedía era mejor mantenerse alejado y no decir absolutamente nada innecesario o terminarían en el calabozo, tal vez malheridos, envenenados o sin cabeza. Nadie hacía ruido y reducían su aura al mínimo, no se hablaba cerca de él, simplemente bajaban la cabeza y se alejaban de su camino.
Durante los primeros alimentos el silencio era incómodo, toda la manada estaba incierta de lo que le había sucedido al Lord.
Cuando terminaron se levantó bruscamente "Todos en mi despacho, ahora" su voz mandó escalofríos a sus cuerpos, tenían un mal presentimiento. "Excepto tu mujer" dijo mirando a Kikyo, ella estaba harta de que la dejaran fuera de todas las decisiones, jamás había sido incluida en las reuniones e Inuyasha no le contaba nada importante, simplemente se quedó sentada ahí apretando los puños y tensando el cuerpo.
"¡Keh! Ya va siendo hora de que la dejes entrar en las reuniones, de cualquier forma se enterará"
El Lord volteó a verlo tan rápido y con tanta intensidad que el inu cayó sobre su trasero "¿Has estado hablando de asuntos de estado con alguien fuera de la manada, hermanito?" su voz baja pero llena de enojo.
Incluso ese par de chiquillos pueden estar presentes… pensó mirando a Rin y Kohaku con resentimiento, ¿ese arrogante inu cree que ellos pueden hacer un mejor trabajo que yo?, lo pensará mejor cuando tengan su merecido.
"¡NO! Pero ella es mi pareja, debería saber lo que sucede" trataba de defenderla "tal vez incluso sea de ayuda" apeló.
"Yo juzgaré cuando sea de ayuda, hasta que no se gane un lugar ahí no permitiré que se meta en mis asuntos, no confió en ella" se encaminó a la salida y antes de salir se volvió a dirigir a ellos "¡muévanse!" Todos reaccionaron y lo siguieron, no esperaban lo que encontraron cuando entraron al despacho.
El centinela abrió la puerta para que Sesshomaru accediera, seguido de todos los demás, el Lord se congeló justo en la entrada cubriendo la vista de los miembros de la manada.
"¡Sesshomaru! ¿Qué mierda estás esperando?" reclamó Inuyasha mientras se abría camino pero cualquier palabra quedó en su garganta cuando supo lo que sucedía.
"¡Mis cachorros!" dijo un personaje inesperado jalándolos en su abrazo, un inu de cada lado.
"Chichi-ue" Sesshomaru fue el primero en hablar sin saber exactamente qué hacer con el abrazo de su progenitor, le incomodaban las muestras de cariño y el contacto físico innecesario.
"¡Hijos míos! Han crecido tanto, mírense" los alejó para poder observarlos mejor, luego frunció el rostro en desagrado.
"¿Otou-san… pero cómo?" Inuyasha estaba tan impresionado y emocionalmente contrariado que no había forma de reaccionar. Mientras la manada simplemente miraba con los ojos desorbitados y la boca abierta hasta el suelo.
"Esta bien, les explicaré a todos más tarde. Le doy la bienvenida a los humanos pero, los necesito a ustedes dos fuera del palacio" comenzó a caminar por el pasillo mientras los sirvientes lo miraban dos veces antes de reaccionar y echarse al suelo haciendo una reverencia, el inu volteó la mirada hacía sus hijos que aún no se movían, "ahora" ordenó severamente y estos comenzaron a caminar.
"Hn"
"Hai"
Los centinelas abrieron las enormes puertas de la fortaleza y los hermanos fueron guiados hasta el bosque más cercano, cuando Inu Taisho al fin estuvo satisfecho con la distancia se detuvo en el primer claro, giró sobre sus talones y los observó, primero a Inuyasha y luego a Sesshomaru, haciendo gestos y frunciendo el rostro en claro descontento.
Se acercó a uno y lo olfateó, sin palabra alguno hizo lo mismo con el otro y volvió a alejarse para observarlos de nuevo, Inuyasha ya no podía contener más la desesperación y gritó
"¡¿QUÉ DEMONIOS VIEJO?!"
El padre suspiró, esto no era con lo que esperaba encontrarse cuando lo trajeron de vuelta a la vida.
Sin esperarlo un puño hizo contacto con el rostro de Inuyasha lanzándolo diez metros contra los árboles hasta chocar contra una roca enorme y quedar recostado en la tierra tratando de entender que mierda estaba pasando.
En cuanto el puño encontró el rostro del hermano menor una patada sorprendió a Sesshomaru en el estómago y luego un puñetazo en el rostro, era mucho más difícil lanzar a este así que dos golpes y mucha más fuerza eran necesarios.
El hermano mayor igualmente desconcertado chocó contra todo a su paso destrozando lo que se encontraba en su camino para ser detenido con un golpe sordo contra el enorme muro de piedra perteneciente al risco que se levantaba sobre su cabeza. Antes de levantarse respiró profundo para recuperar el aliento, estaba furioso pero trató de mantener la calma, después de todo era su padre que acababa de resucitar, aunque eso no alivió su cólera, se levantó con mandívula tensa y garras enterradas en sus palmas.
"Explica tus acciones chichi-ue" ordenó con colmillos elongados y puños apretados. Ambos hermanos acercándose a su progenitor.
"No puedes ordenarme nada cachorro, soy tu padre y yo soy quien da las órdenes aquí" replicó el padre.
Por mucho que lastimara su orgullo eso era cierto pero no se dejaría mancillar por alguien que lo había abandonado hacía tanto tiempo.
"No se quejen hijos, si hubiera sido alguien más ahora mismo estarían al borde de la muerte, agradezcan que fuera yo quien los tenga que disciplinar y no alguien más poderoso" dijo mientras caminaba de vuelta al castillo, eso serviría por ahora, ambos cachorros eran lo suficientemente arrogantes como para tener el orgullo herido al haber recibido un par de golpes y no poder defenderse.
Disciplinar… pensó Sesshomaru con amargura, él jamás necesitó de esas humillantes acciones, al menos no desde que entró en edad.
"Tendremos una reunión y ahí explicaré todo lo que pueda" prosiguió, caminando firme con el rostro en alto seguido por sus muy enojados hijos, Inuyasha murmurando cosas sobre viejos dementes y padres molestos, mientras Sesshomaru trataba de hacer agujeros en la nuca de su padre con la mirada.
De vuelta en el despacho, Akatsume y Koutetsume se habían unido a los impresionados humanos quienes se encargaron de explicar lo acontecido, en cuanto las puertas se abrieron revelando a Inutaisho todos hicieron reverencias profundas y un caluroso abrazo y palmadas en la espalda de su amigo kitsune.
"¿Pero cómo…?" dijo mirando su antes fallecido amigo
"También me da gusto verte de nuevo Koutetsume, amigo, ahora mismo los pondré al tanto pero hagámoslo con un té, necesitan relajar sus corazones" dijo mirando a la manada que seguía bastante impresionada.
Una vez servido el té Inutaisho comenzó con su relato.
"Comenzaré con algo que sólo mi amigo sabe, hace cientos de años una chiquilla humana me recompensó con un extraño pendiente, esto por haberla salvado, aunque no fue mi intensión. Desde ese momento ambos quedamos unidos por designio de los dioses. Me era imposible tratar de quitarme el objeto ya que un dolor sordo opacaba mis sentido, nada extremo, sólo molesto, después de un tiempo dejé de intentarlo, en realidad nunca me causó problemas y con el tiempo el pendiente formó parte de mi imagen personal.
La pequeña se convirtió en una mujer poderosa, estoy seguro que todos han escuchado de ella, Midoriko, la creadora de la perla de las cuatro almas" suspiró con cansancio y remordimiento "Recibí una profecía, justo como tu Sesshomaru, atándome a ella como su protector para derrotar a Magatsuhi, pero aparentemente alguien allá arriba" refiriéndose a donde habitan los kamis "torció los destinos y ambos tomamos decisiones equivocadas" luego miró a Inuysha con ojos tristes pero el rostro impasible "Conocí a tu madre y me enamoré, cuando Midoriko supo que tendría otro hijo ella tomo la decisión de liberarme como su protector y yo no me negué, le agradecí el haberme liberado y me dirigí con tu madre para vivir feliz a su lado" ahora parecía realmente avergonzado al recordar sus acciones
"En poco tiempo fui herido y morí tratando de salvarlos, dejando a mi familia sin alguien que viera por ustedes, Midoriko falleció poco tiempo después, sin nadie que la ayudara en batalla, de haber estado ahí muchas cosas hubieran sido evitadas, tal vez podría haber mandado a mis generales a sacarlos del catillo en cuanto fue atacado, pero mi mente estaba nublada con el instinto de protegerlos" hizo una pausa mirando el té ya frio entre sus garras, sus palabras llenas de tristeza que hizo retorcer el corazón de algunos pero enojar al de otro.
"Fallé como protector y todos los eventos desafortunados fueron por mi egoísmo. Ahora los kamis me han regresado para recompensar mis fallidas acciones y guiarte a que cumplas con tu deber, Sesshomaru, como protector de la persona que deberá cumplir con la profecía y a todos ustedes, porque ahora son manada"
Hubo un largo silencio, todos asimilando la nueva información. Después de lo que parecieron minutos interminables Inuyasha rompió el silencio.
"¿Pero por qué mierda tenías que golpearnos?"
"Lenguaje hermanito, eres un lord no un salvaje" aunque su hermano jamás había sido alguien de modales, no importaba cuanto se esforzaran en enseñarle las formas propias de su estatus.
"¡Keh!, como sea, responde viejo… por favor" añadió cuando recibió una mirada fulminante de parte del padre.
Lo miró y luego golpeo su nuca con la palma de la mano, "Primero, engañaste a una hermosa joven y te uniste a otra en un lazo incompleto" lo volvió a golpear e Inu sólo emitía un ¡HAY! cada vez.
"La mujer te concedió tu deseo y le pagas rompiéndole el corazón, segundo" subió la voz y otro golpe, "la alejaste y ahora está en algún lugar sola y desprotegida, tercero" subió la voz aún más y un nuevo golpe fue recibido por la nuca de su hijo, en este punto Inu estaba sacando humo, su hermano mayor estaba de lo más entretenido con el regaño "volviste a unirte en un lazo incompleto por medio de un hechizo que sólo es usado para engañar!" terminó casi gritando.
"Y tú" volteó a ver a su hijo mayor "trataste de matar a la pequeña miko" un golpe igual al que le propinó a Inusyaha sólo que Sesshomaru no emitió ni un sonido pero achicaba los ojos con enojo.
"Luego la amedrentaste cuando ya tenía el corazón roto" un nuevo golpe, el inu apretaba los dientes y se tensaba más en su posición de brazos cruzados.
"Finalmente, hiciste que una miko oscura se metiera con la magia del pendiente, aunque Koutetsume te advirtió que no lo hicieras y ahora no podremos localizarla!" casi gritando y un nuevo golpe aún más fuerte. Sesshomaru prometía regresar a su padre al mundo de los muertos en cuanto no tuviera testigos.
"Dejen de mirarme así ustedes dos, si hubiera bajado el dios guardián del Oeste ya los habría matado y vuelto a la vida sólo para volver a matarlos"
Alguien aclaró su garganta y todos voltearon a verlo, interrumpiendo un momento muy tenso, "Disculpe mi Lord, mi nombre es Miroku, un humilde monje miembro de la manada de Sesshomaru-sama, ¿podría hacerle un par de preguntas?"
"Adelante monje" aceptó Inutaisho
"¿Quiere decir que la persona que debe cumplir con la profecía es Kagome-sama?, ¿nuestra Kagome?"
"Así es, cuando yo le fallé a Midoriko ella no pudo cumplir con la profecía que le había sido encomendada y esta tarea le fue pasada a la pequeña miko, pero no fue posible entregar la profecía que ligaba al protector y la protegida por lo que las cosas se salieron de control, por fortuna ella fue capaz de cumplirla, con la ayuda de todos ustedes, pero ahora la profecía que estaba destinada a cumplir ha sido entregada y es imperativo que lo encontremos y se ponga en marcha algún plan para encontrarla"
"¿Pero cómo puede estar seguro de que es nuestra Kagome quien tiene que cumplir con la profecía?, la pobre ya ha sufrido mucho, debería poder vivir tranquila después de todo" fue Sango la que hablo, preocupada por el nuevo peso que su hermana tendría que cargar.
"Sesshomaru, recita la profecía" en realidad Sesshomaru no estaba del todo convencido de que la miko fuera la mujer de la que se hablaba en el papiro, pero de alguna forma tendría que asegurarse así que recitó y observó.
Cuando hubo terminado los cuatro, Miroku, Sango, Kaede e Inuyasha se voltearon a ver tratando de confirmar silenciosamente que efectivamente se trataba de ella.
"¿Y bien?, ¿creen que es ella?" cuestionó Inutaisho, los cuatro asintieron, no había duda, tenía que ser ella.
"¿Cómo es que ellos pueden estar convencidos cuando este Sesshomaru no puede asegurarlo?"
Todos permanecieron callados, no sabían exactamente qué decir y qué omitir pero fue de nuevo Miroku quien habló cuidando sus palabras.
"Nuestra querida Kagome-sama es la única que conocemos que cumple con todas las características" esperaba que eso satisficiera la curiosidad del lord pero estaba casi seguro de que no sería así.
"Explícate" ordenó, pero Miroku primero miró a todos sus amigos y a Inutaisho, quien asintió. Sesshomaru gruñó impacientemente, la única aprobación que debería buscar era la suya, el pobre houshi tragó con dificultad y respondió.
"Kagome fue traída a este tiempo por medio del pozo devorador de huesos por una ciempiés, cortó la piel de nuestra miko para extraer la perla que se alojaba en su cuerpo, aparentemente ella nació con la perla dentro de sí, luego Kagome rompió la perla por error y los fragmentos se dispersaron, lo demás ya lo conoce y sobre las cualidades, bueno, ella es así, es la persona más pura que conocemos, no lastimaría ni a una mosca pero defendería a cualquiera sin si quiera conocerlo" finalizó con una sonrisa, en verdad su amiga era increíble, ni siquiera él, un monje, podría decir que hiciera tales sacrificios por alguien a quien no conociera.
"Es por eso que siempre traía objetos extraños he indecente vestimenta" susurró Sesshomaru para sí pero su voz fue capturada por los youkai presentes, "¿Cuántos años viaja?" preguntó el inu.
"Quinientos, ella nació quinientos años en el futuro" respondió Inuyasha sombríamente "ella me dijo que en el futuro no había youkai y yo mismo he podido viajar a su tiempo" dijo casi orgullosamente, era lo que sólo podían compartir ellos dos, nadie más podía viajar con ella y eso de alguna forma reafirmaba su idea de que le pertenecía, luego de su divagación continúo, "no pude sentir a ninguno, o están ocultos demasiado bien o no hay ninguno"
Su hermano lo miró en reproche, ya lo había cuestionado sobre la miko y había omitido ese gran detalle, se encargaría de darle su merecido a él también.
"¿Así que debemos buscar a la Miko de la Shikon no Tama? No debería ser tan difícil, después de todo es famosa" era la voz de Akatsume, quien habló por primera vez.
"Ha pasado más de un año y no hemos podido encontrarla" fue el turno de Sango, ahora estaba ás preocupada por su hermana adoptiva.
"Bueno pues a partir de ahora estableceremos grupos de búsqueda y nosotros mismo trataremos de rastrearla, no podemos permitir que nada malo le suceda o como lo dice la profecía, todos moriremos" miró a su hijo seriamente "Sesshomaru, esta es tu responsabilidad, eres el guardián de la miko y debes asegurarte de que ella sobreviva y sea lo suficientemente fuerte para enfrentar lo que viene"
"Hn" respondió estoicamente pero por dentro suspiraba mentalmente, todo era culpa de esa insufrible criatura que lo había atado con ese maldito objeto.
"Por mucho que me moleste creo que debemos llamar al apestoso de Kouga, él o Ayame pueden saber algo de ella y será más fácil localizarlos con ayuda de su manada"
Todos lo miraron sorprendidos, era la primera vez que lo escuchaban hablar bien sobre alguien que no era de su agrado, pero que además era su antiguo rival de amores.
"Bien, está decidido, a partir de mañana todos la buscares y pondremos grupos de rastreo para que sea lo más rápido posible" Hablo entusiasta Inutaisho pero Sesshomaru no estaba del todo contento.
Ahora usurpará mi puesto como regente de las tierras, dictando órdenes y dirigiendo como si jamás se hubiera ido, como si jamás abandonado sus deberes. Pensó amargamente Sesshomaru, jamás lo permitiría, estas eran sus tierras y era su palabra la que debía ser Ley, no la de él.
Pero era más fuerte otro pensamiento, uno que no lo dejaría dormir por varias noches.
No hay youkai en el futuro.. no existiremos.. yo moriré y Rin..?, ¿qué pasará con mi pequeña?, si yo fallezco ningún miembro de la manada sobrevivirá más de un año después de mi partida… Este Sesshomaru, el más fuerte de todos los youkai…
Su poco sueño estuvo plagado de guerras pasadas y nuevas imágenes de muerte y devastación, borrosas pero de alguna forma reales en sueños.
Mientras tanto Inuyasha sólo podía sonreír, por fin tendría una excusa para buscar a Kagome sin que Kikyo se enojara, después de todo se trataba de algo importante, era una orden de los kamis, soltó una risa silenciosa.
Esta noche dormiría en un árbol mientras llenaba su mente de lo que haría cuando la encontrara, la mantendría con él, seguro que ella estaría feliz de volver a estar con él, tal vez podría mantenerla en alguna parte del castillo donde tuvieran privacidad suficiente para que Kikyo no se enojara después de todo tener concubinas no era algo malo en la sociedad youkai, algunos no lo hacían porque sus parejas estaban en desacuerdo pero la mayoría tomaba una o dos mujeres como compañía, diablos, hasta su viejo había tomado una segunda compañera, nadie podría culparlo por seguir el ejemplo de su padre.
N.A.: Soy malísima con los poemas (si es que se le puede llamar así al intento) tardé mucho en poder estar "conforme", así que decidí que la profecía simplemente sería… romántica jaja, espero no haber decepcionado a la audiencia, el siguiente capítulo (12 xq subo simultaneo el 11) lo subiré el día domingo.
**Algo malévolo o romántico, cualquier cosa que se les ocurra será bienvenido, todos sus comentarios son enormemente agradecidos y espero poder leer más***
Hasta el siguiente capítulo!
