Perdón por tardar en actualizar pero estoy teniendo mucho trabajo Lesta historia ya llega a su fin, tenía pensado que este fuera el último capítulo, pero creo que habrá uno o un par más, ¿qué os parece? ¡Un abrazo a todos! Y gracias a todos los que comentáis!

Nota informativa para seguir el capítulo J

- Shizuku Aoyama:es la hija del dueño del hotel y repentina "prometida" de Ranma.

El dojo del hotel parecía un circo. Por un lado estaban Ukyo y Shampoo, cada una zarandeando al joven de la trenza por ambos brazos. Las dos reclamaban su derecho como prometida y le decía a la otra las pocas posibilidades como esposa que tenía. En el lado izquierdo, Soun y Genma se habían enzarzado en una pelea ya que el patriarca de los Saotome no veía tan mala idea romper su promesa con su amigo si a cambio podía casar a su hijo con la heredera de un hotel. A pocos pasos de ahí Happosai saltaba encima de Akane, a quien pretendía engancharse como una lapa aprovechando que todos los demás estaban distraídos. Kasumi y Nabiki intentaban explicarle a Kaori quien era toda esa gente que había llegado a última hora, las dos prometidas de Ranma y el viejo verde, consiguiendo que se sintiera aún más confundida que cuando descubrió que el pelinegro podía convertirse en chica. En el centro de todo se encontraba el dueño del hotel junto a su hija, que miraban perplejos el esperpéntico espectáculo que los huéspedes estaban ofreciendo en ese momento.

-"¡Silencio! Van a hacerme caso de una vez. He dicho que mi hija se casará con este joven y esto es lo que va a pasar"

-"Pero cómo tengo que decir que yo ya tengo una prometida…" resoplaba Ranma a quién todos parecían ignorar.

-"Aiya ¿usted ser sordo? Ranma ser mi airen, ni chica gorila ni cocinera chico ser ningún obstáculo para mí, así que mucho menos importarme su hija"

-"Puedes dejar de decir chorradas Shampoo… tus estúpidas leyes amazonas se quedaron en China, deja en paz de una vez a mi Ran-chan. ¿Prefieres mis ricos okonomiyakis o comerte sus fideos rancios?

-"Yo, por favor, si me soltáis, no puedo respirar" decía Ranma atrapado entre las dos chicas poniéndose rojo por la falta de aire. "Akane, haz algo"

-"A mí no me metas en tus líos con tus prometidas"

Shizuku se levantó, parecía una joven frágil y tierna, aunque al quedarse de pie y mostrar sus oscuros ojos todos pudieron ver que dentro escondía a una pequeña gran fiera.

-"A ver, que yo me aclare, pueden ponerse en fila aquí las ya prometidas de Ranma" las chicas obedecieron, se colocaron frente a ella Ukyo, Shampoo y Kaori, al ver que Akane no se movía Soun le dijo que hiciera el favor, y ella con fastidio se levantó y colocó al lado de la joven de ojos azules. "Está bien, si os parece, porque no me dais un motivo por el cual él os tenga que elegir en lugar de a mí, si me convence, si vuestras palabras me enternecen, cosa muy difícil, perdonaré la deuda del dojo y dejaré que os vayáis" dijo Shizuku desafiando con la mirada a las chicas, sabía que la mayoría de ellas accederían sin problema a su petición y ella tan solo quería distraerse un rato, en el fondo era una niña mimada y consentida.

Ranma fastidiado se colocó a un lado junto a Kasumi y Nabiki, no entendía por qué nadie le pedía su opinión en todo este alboroto… pero para él mejor, tomar decisiones de este tipo no era su punto fuerte.

-"Ranma-kun, ¿quieres apostar? Por ahora hay una apuesta a favor de Ukyo y otra a favor de Akane" le comentaba la mediana de las Tendo con 1000 yenes en mano.

-"Yo aposté por Akane-chan" sonreía orgullosa Kasumi por apoyar a su hermanita.

-"Creo que paso…"

La joven Aoyama, obligó a Ranma a salir del dojo, le comentó que creía oportuno que él no estuviera presente durante las explicaciones de sus prometidas para que él no se entrometiera y ellas pudieran ser sinceras del todo. Una vez fuera, el muchacho trepó por la pared hasta colocarse al lado de una de las ventanas para escucharlo todo.

Shizuku señaló a Kuonji para que empezara ella con su relato.

-"Ran-chan y yo nos conocemos desde que éramos niños. Nos conocimos cuando él entrenaba con su padre por gran variedad de países, y desde entonces nos llevamos bien, tal y como él dice siempre, soy su amiga más antigua, de hecho si no me equivoco soy su única amiga de la infancia. Allí su padre le prometió al mío que Ran-chan me cuidaría siempre a cambio de nuestra parada ambulante, y aunque en ese momento me dejaron atrás, yo siempre supe que algún día me casaría con él. Sé muy bien cómo es y lo que le gusta, y puedo asegurar que mis okonomiyakis le encantan. Cuando nos casemos Ranma podrá seguir entrenando y perfeccionando sus técnicas, mientras vivimos en mi restaurante, él me ayudará como camarero y juntos haremos que el Ucchan llegue muy lejos." Comentó orgullosa Ukyo, mientras Ranma entrecerraba los ojos imaginándose en un futuro con delantal, sirviendo a hombres en el Ucchan, gordo por haber comido tantos okonomiyakis, rápidamente un escalofrío recorrió su cuerpo.

-"Vaya, tu historia contiene amistad y traición… interesante. Siguiente, la china" dijo Shizuku.

-"Airen y Shampoo conocerse en China, historia muy romántica… yo ser de tribu amazonas, él derrotarme en pelea en mi poblado y yo dar beso de la muerte pensando que él era una chica. Yo querer matarla por todos los medios, así que perseguirlo hasta Japón, aquí él encontrarme y derrotarme como hombre, así que para seguir leyes amazonas, yo dar beso de nuevo y prometer que me casaría con él. Ranma amar mi comida, y llevarse muy bien con mi abuela, nosotros poder entrenar juntos, yo ser muy fuerte como él, y poder con cualquier chica fea que querer quitarme a mi airen. Cuando nosotros casarnos irnos a China de nuevo y dar honor a mi tribu, Shampoo amar a Ranma mucho, así que los dos ser muy felices juntos" el pelinegro que seguía escuchando atento empezó a temblar al imaginarse en el poblado de China donde ganó a Shampoo encadenado a un poste a la merced del látigo de la joven amazona y su arrugada abuela.

-"Chica… me ha costado entenderte, pero tu historia tampoco está mal, leyes amazonas, abuelas encariñadas… Sigamos, tú, la del pelo azul" dijo Shizuku señalando a Akane.

-"¿Yo? No entiendo que tengamos que defender por qué Ranma tiene que ser nuestro prometido… es un ser arrogante, egocéntrico, testarudo, inmaduro… en fin… en mi caso nuestros padres nos comprometieron antes de nacer, así que ni él ni yo pedimos nada de esto. Nunca se le pregunta a Ranma qué es lo que quiere o con quien quiere estar, siempre están peleando por él como si fuera un premio o una recompensa, como si fuera una pieza que tener en una vitrina. Siempre es lo mismo, en Navidad todas peleando por saber con quién pasaría nochebuena sin siquiera dudar de si él ya tenía planes, o siempre obligándole a escoger qué comida comer… Ninguno de los compromisos de Ranma los ha elegido él, todos han sido impuestos, y aunque sea un cobarde y no se atreva a decir qué es lo que él quiere… yo no pienso defender nuestro compromiso por encima de ningún otro, me gustaría que él escogiera por sí mismo, sin tener que demostrarle nada. Merece ser feliz con quien él quiera… ya le han impuesto demasiadas cosas… yo bueno, yo creo que Ranma se ha ganado el derecho de escoger a quien quiere como esposa…" el chico se quedó pasmado ante tal discurso, ni él lo había visto de esta manera, y eso que era el primer afectado…

-"Buuuhhh, chica gorila no tener historia con Airen"

-"Akane-chan, podrías haber preparado un poco mejor tu parte… no creo que ganes con eso" decía Ukyo mirando a la joven Tendo, quien roló los ojos mientras pensaba que nadie había entendido nada de lo que había dicho.

-"Bueno, bueno, ya solo quedas tú…" dijo Shizuku señalando a Kaori.

-"Pues la verdad es que yo no tengo ningún interés en él ya… está claro que Ranma ama a…" En ese momento el joven Saotome cayó de la ventana donde se encontraba interrumpiendo a la chica de ojos azules.

Happosai que se encontraba allí, vio una gran oportunidad al ver a todas las chicas juntas y pensó que solo faltaba una para estar feliz del todo, así que cogió un cubo de agua fría y lo tiró encima de Ranma convirtiéndolo en una linda pelirroja, con tan mala suerte que también mojó a Shampoo que se transformó rápidamente en gato. La amazona saltó encima de Ranko provocando que en pocos segundos estuviera en fase Neko-Ken y empezará a arañar todas las paredes mientras perseguía a Happosai por todo el dojo.

Tanto el dueño del hotel como su hija quedaron boquiabiertos al ver ambas transformaciones, eso desde luego no se lo esperaban. Ukyo empezó a lanzar pequeñas espátulas contra Shampoo maldiciéndola por aterrar a Ranma, Soun y Genma, que ya hacía rato que habían hecho las paces, se colocaron a un lado a jugar tranquilamente a shoji hasta que el patriarca de los Saotome hizo trampas y empezaron a pelear. Nabiki sacó su cámara para grabarlo todo y pensar en cómo podría sacar partido de ese vídeo, seguro que en algún momento le sería útil, si no siempre podría vendérselo a Kuno. Akane empezó a buscar a Ranko para llamarlo y que se calmara. La peliazul se sentó de rodillas y con la mano animaba a la pelirroja a acercarse a ella, al escuchar la dulce voz de la joven Tendo, saltó a sus rodillas y empezó a ronronear mientras ella le acariciaba la espalda.

El resto de prometidas miraban con enfado la escena, no entendían por qué él tenía que acudir a la marimacho de esa manera. Ukyo intentó acercarse, pero Ranko erizó el pelo y bufó a la Kuonji.

-"Por favor, váyanse todos, están todos locos…" decía el director del hotel horrorizado.

-"Pero papá, no dijiste que sería mi prometido, si se queda podrá servir como diversión para la gente, será como tener un circo"

-"¡Ranma no es ningún bicho raro al que tener como en un circo!" gritó enfadada Akane mirando con desprecio a Shizuku.

-"Oi oi hermanita, como defiendes a tu prometido"

-"De verdad, si se van les perdono la deuda del dojo, pero júrenme que no volverán nunca más" repetía el dueño asustado por los destrozos que podrían acabar ocasionando si esa panda de chalados se quedaba.

-"Claro, claro, señor director, no volveremos a pisar el hotel nunca más" decía Soun reverenciándose aliviado por no tener que pagar nada.

-"Gracias señor, no volverá a vernos en la vida" se despedía Genma siguiendo a su amigo.

Todos se retiraron del dojo, rociaron a Ranma y Shampoo con agua caliente y ambos regresaron a su estado natural. La amazona y Ukyo se fueron por donde habían venido ofendidas por el trato de Ranma en su estado de gato y su favoritismo por Akane. Habían seguido a Happosai hasta llegar allí así que siguieron el mismo camino de regreso. Kaori se despidió de todos, y apartó un momento al joven de la trenza para hablar con él.

-"Ranma… ha sido un placer volver a verte, pero creo que esta será la última vez… no sigas mintiéndote y escoge de una maldita vez". Ranma se sonrojó y se empezó a rascar la nuca.

-"No sé de qué hablas…"

-"Como quieras, al final, la acabarás perdiendo y te arrepentirás" ella le guiñó el ojo y desapareció de su vista.

Los miembros de las familias Saotome y Tendo volvieron a recoger sus cosas para dirigirse a la estación. En el tren Akane y Ranma se sentaron juntos en silencio, habían pasado muchas cosas en tan solo tres días, y no sabían en qué situación se encontraba su "relación". Habían tenido momentos muy íntimos, los dos recordaban los ratos en los que habían ido de la mano, entrelazando sus dedos, el abrazo de Ranma en el hotel, el beso de buenas noches de Akane en su mejilla, lo juntos que estuvieron durante la fiesta del templo… el chico llevaba mucho cansancio encima, así que pocos minutos después se quedó dormido apoyando su cabeza en la ventana. Akane lo miraba enternecida y se preguntaba qué rondaría por la cabeza de Ranma. En voz alta ella susurró:

-"Ojalá te decidas Ranma… aseguras tener una prometida, pero nunca aclaras quién es…"

Unos asientos más adelante, Nabiki y Kasumi conversaban tranquilamente sobre el pequeño viaje que habían hecho.

-"Pues parece que tu deseo de nada de peleas no se ha cumplido Kasumi"

-"Parece que no, qué vergüenza, incluso nos han echado del hotel…"

-"Bueno, tacharemos del mapa esta zona, otro sitio al que nos prohíben ir"

-"Como mínimo parece que mi otro deseo sí se está cumpliendo" dijo Kasumi señalando disimuladamente hacia Akane y Ranma, ella se encontraba medio dormida reposando su cabeza en el hombro de su prometido, mientras que él se giraba lentamente para apoyar su cabecita sobre la de ella. Nabiki no pudo evitar sacar su cámara y hacer una última foto a la pareja.

El trayecto pasó rápidamente para los jóvenes que estuvieron durmiendo todo el camino. Al despertarse Ranma sintió una sensación que ya le resultaba familiar, sentía unas cosquillas en su rostro causadas por el cabello de la peliazul que dormía plácidamente apoyada en él, sin quererlo el muchacho sonrió. Cuando vio que ya se acercaban a la parada de Nerima, decidió despertar a su prometida para que nadie sospechara cosas raras. A diferencia de otros días, decidió hacerlo suavemente, acariciando el brazo de la chica y susurrando su nombre para no asustarla en el acto.

Ella abrió los ojos lentamente y se ruborizó al encontrarse tan cerca de él, iba a pedirle disculpas pero la tierna sonrisa que le ofreció el joven Saotome le dejó claro que no estaba molesto, al contrario. Llegaron a casa y seguían sin hablar, no sabían bien bien qué decirse o en qué tono… se sentían nerviosos y no entendían el por qué. Cada uno se fue a su habitación a desempacar el equipaje y tomarse un baño.

Cuando la noche ya había caído sobre el cielo de la ciudad, Ranma se encontraba estirado bocarriba con ambos brazos colocados detrás de la nuca en el tejado de la casa mirando las estrellas pensando en lo que le había dicho Kaori. Necesitaba un momento para él mismo, para meditar sobre todo lo que había ocurrido, y en todo lo que quería que ocurriera a partir de entonces. Se encontró entre la espada y la pared, y aunque quisiera negarlo, tenía claro a quien elegir, simplemente no se atrevía a decirlo en voz alta. Pero ya no era un crío, ya habían sido demasiados los problemas que tener múltiples pretendientes y prometidas le había traído. La pregunta era cómo… él y sabía que estaba agotando la paciencia de demasiada gente con su indecisión y especialmente la de cierta persona en concreto. Por el borde del tejado vio como una escalera asomaba, para después descubrir a Akane subiendo por ella y sentarse a su lado.

-"Hola, ¿qué haces aquí?"

-"Nada, solo descanso. ¿Querías algo?" preguntó él queriendo sonar despreocupado.

-"Bueno, había pensado en darle ahora la bola de cristal a Kasumi, la que le envolvimos en el hotel, al final con tanto lío no se la regalé"

-"Ah, ¿y me necesitas para algo?"

-"No… déjalo, solo pensé que te gustaría entregarle el regalo conmigo… está claro que me equivocaba…" ella se levantó y se giró en busca de la escalera.

-"Akane…" Ranma se puso de pie.

-"¿Qué?" dijo sin girarse de mala gana, casi enfadada.

-"Me refería a ti" susurró cabizbajo.

-"¿Eh?"

-"Cuando dije que yo ya tenía una prometida, me refería a ti" balbuceó sonrojado.

-"Ranma… pero… y Shampoo, Ukyo, Kaori…"

-"Yo, no sé… creo, creo que nunca las consideré realmente prometidas… no quería hacerles daño negando nada… pero no… no las veía de este modo"

-"¿Por qué me lo dices ahora?"

-"Escuché lo que dijiste, eres la única que a tu manera me defendió, la única que pensó en mi realmente y que has demostrado no me ves como un objeto o premio a ganar… y creo que tú tienes derecho a saber la verdad, a saber lo que realmente quiero… Lo hubiera dicho en el dojo, estuve a punto, pero entre nosotros todo siempre acaba así, ¿no? Siempre hay alguna interrupción… " Akane abrió los ojos y volteó para verlo, conocía al chico sobradamente y sabía lo difícil que le era estar confesando algo así. Imaginaba que no sacaría nada más profundo, pero esto ya le parecía mucho, así que se acercó a él y le colocó la mano derecha en su mejilla.

-"Gracias Ranma, esto significa mucho para mí"

-"Gra-gracias a ti… ya sabes, por lo del neko-ken…" ella asintió sonriendo.

Ambos se quedaron mirando fijamente, Akane no apartaba la mano de su cara y él no podía dejar de mirar el dulce brillo en los ojos de su prometida. Lentamente Ranma se inclinó hasta llegar a la altura de la chica, pero no se atrevía a más… reposó su frente sobre la de la joven Tendo sin apartar la mirada, ella entendió que él necesitaba un empujoncito y tímidamente, sonrojada, le susurró "ahora… no hay ninguna interrupción…" él lo entendió, abrió los ojos y parpadeó un par de veces, Akane le estaba dando permiso para besarla… ¿no? No quiso pensar demasiado, los malos entendidos siempre venían por dudas, celos e imprevistos, tenía que aprovechar el momento. En un rápido movimiento cerró los ojos y se acercó aún más a Akane, con una mano temblorosa la sujetó por la cintura y dejó el otro brazo inmóvil a un lado. Finalmente dio el último paso y unió sus labios con los de ella. Fue muy corto y rápido, un pico que le dejó probar aquello que hacía mucho anhelaba. Los corazones de ambos jóvenes empezó a retumbar y los dos sintieron un gran alivio. La chica estaba perpleja, no podía parar de pensar, "por fin, por fin" estaba tan contenta que no pudo callar su estado y sin querer le dijo de forma casi inaudible "otra vez". Ranma sonrió confiado, en esta ocasión su ego volvió a golpearle y ahora se sentía seguro, sabía que Akane no lo rechazaría y eso le animó a cogerla con ambas manos por la cintura trayéndola hacia él y dándole otro tierno beso, que duró unos pocos segundos más. Se apartaron y sin dejar de mirarse los ojos ambos podían percibir la sonrisa del otro, una sonrisa que no querían dejar de ver, ella levantó su mano y revoloteó el flequillo de Ranma para que él reaccionara, parecía en shock. Y lo estaba.

De repente el chico entró en pánico. Acababa de besar a Akane, dos veces. Corrió hasta la punta del tejado y se colocó de cuclillas moviendo las manos nervioso agarrándose el pelo mientras se repetía "has besado a Akane, has besado a Akane" ella lo vio y se echó reír, desde luego el muchacho tenía un problema con las muestras de afecto.

-"Sigo aquí sabes…" dijo ella colocándose detrás de él. "Vamos Ranma, no ha sido tan malo, ¿no?"

-"Mmm no… yo sólo, sólo me preguntaba… si ahora, ¿ahora qué?"

-"¿Qué de qué?"

-"Si tú crees, mmm si bueno, te parece bien, si en otra ocasión… lo repetimos…" decía él levantándose colocando sus manos en los bolsillos rojo a más no poder. Ella le sonrió.

-"Supongo que eso estaría bien…" respondió también colorada. "Vamos a darle el regalo a Kasumi, o empezarán a pensar cosas raras" le guiñó un ojo y juntos bajaron al comedor.

….

Por fin Ranma se ha decidido... ¿Os ha gustado la resolución final? ¡Abrazos!