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Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas anden genial, acá hay ¡otro capi de la historia!.

Cortos pero consisos, saldrán largos cuando me de la musa para eso.

¡déjenme saber su parecer!¡con un excelente REVIEW!.

Saint Seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, quiero que vean el gran potencial de Poseidón y sus marinas.

Reflejo de mi escama oceánida.

Las 7 oceánidas corrían por el santuario de Neptuno, a la par derrotando soldados razos, cuando repentinamente todos se detuvieron, se miraron las caras, cada uno con la mano en su pecho, en el exacto lugar donde habían herido a Julián.

-mi señor. Dijeron los 7 mirándose atónitos, vieron los 7 destellos de los chicos.

- ¿Qué pasó?. Preguntó Eric a Kim.

-que pregunta. Dijo la espectro –ella quiere decir que Minerva está apoyando a Neptuno. Dijo Luna.

-no puede ser. dijo Antoin con los puños apretados, Luna bufó.

-tranquilos chicos. dijo tratando de no ser áspera.

-ya tenemos el plan diseñado. las 7 oceánidas asintieron.

- ¿se vienen con nosotros de una vez?. Preguntó Dimitri, los 7 mensajeros asintieron.

-perdemos tiempo, andando. Dijo Augusto, todos repitieron su gesto, se dividieron y continuaron la carrera.

Shaina se encontraba con los niños, cuando sintió una fuerte punzada, en donde Julián había recibido la flecha.

-Shaina. Dijeron las 6 hermosas criaturitas, la cobra no dijo nada, encendió su cosmos y llamó a su armadura, la cual, se le puso inmediatamente, abrió las puertas y salió corriendo hacia el templo principal, abrió la puerta de detrás del trono y dio un grito de horror, al ver a su esposo en el suelo, con su armadura llena de sangre, su pecho traspasado por una flecha.

- ¡Julián!. Exclamó la peliverde, Julián abrio los ojos.

-mi cobra. Dijo, ella corrió hacia el, se quitó la máscara y se dejó caer de rodillas a su lado, con ternura, le acomodó la cabeza en su regazo.

- ¿Qué pasó?. Preguntó Shaina –la santa de sagitario pasó. dijo Anfitrite.

-no puede ser. Dijo la cobra –me temo que si, tengo 12 horas de vida, si en 8 no han resuelto nada, quítate la armadura y hagamos el amor por última vez. Shaina negó, se quitó la máscara, sus ojos llenos de lágrimas.

-no voy a dejar que nada te pase. Dijo –no pudes impedirlo. Dijo el con dulzura.

-desde luego que puedo, puedo hacerlo, destruiré el santuario de Minerva de ser necesario. Dijo la muchacha.

-lo mejor que puedes hacer, es ir y asegurarte de obtener el escudo en menos de 12 horas. Dijo Anfitrite.

-seguro te toparás con algún mensajero. Dijo Julián.

-puede ser que si, pero después de 7 horas, no tengo tiempo que perder. con dulzura y tras darle un beso, la muchacha lo depositó en el suelo, se calzó la máscara y salió tras haberle acariciado el rostro suavemente.

-te amo Shaina. dijo Julián en un suspiro, sintiendo la flecha vibrar.

- ¿mi señor?. Preguntó Anfitrite, el sonrió –descuida, es la vibración de la media hora. Ella asintió, ahogó un suspiro, Julián rió.

-solo me falta, detener un deshielo y que me rapte alguna diosa de las aguas y me encierre en el soporte princippal. Anfitrite fruncó el ceño.

-no es divertido. Dijo ásperamente, Julián rió.

-depende a quien se lo digas Anfi. Dijo con calma, cerrando los ojos una vez mas, sintiendo como la flecha se preparaba para hundirse.

Los 14 llegaron al cruce –es sorprendente como esto se parece a casa. Dijo Giselle.

-francamente aterrador. Dijo Augusto, Mauricio asintió.

- ¿Cómo se dividen ustedes?. Le preguntó a los mensajeros.

-Luna se va con el suegro. Dijo Bud con cierta malicia, Mauricio puso cara de haber mordido un limón.

-bueno, no se diga mas. Dijo Thomas - ¿tu con quien vas Kim?. Preguntó Giselle.

-conmigo claro. Dijeron a coro Antoin y Dimitri.

-chicos, ella solo es una y ustedes son 2. Dijo Zafiro.

-sabemos contar deslumbre. Dijeron Dimitri y Antoin al unísono.

-exacto. Dijo Kim –lo siento Toin, debo ir con Dinka, ya sabes porqué. Antoin no dijo mas, solo asintió.

-bien, entonces, yo voy con la bonita. Dijo Zafiro mirando a Giselle.

-la bonita tiene novio. Dijo ella –prefiero ir con la pelirroja. Añadió la rubia acercándose a la chica que sonrió.

-tu te vienes conmigo muñeco. Dijo Thomas, Zafiro palideció y todos rieron.

-entonces, yo me voy con Antoin. dijo Odette.

-y yo, con Augusto, andando. Dijo Bud con calma, escucharon todos una risa.

-me temo que la doña, no podrá irse con su hijo. Todos apretaron los dientes y los puños.

- ¿Quién eres tu?. Preguntó Antoin desafiante a la chica que los miraba divertida, de cabellos y ojos azul vioacio.

- ¿yo? Soy Marina de sirena y voy a acabar con la doñita. Dijo ella divertida.

-váyanse, no perdamos tiempo, tenemos solo 12 horas, yo me reuniré contigo Toin. Dijo Odette, el asintió y todos se fueron, la chica rió.

-muy valiente por dejar ir a tu chiquitín. Dijo divertida, Odette no dijo nada, solo se traqueó los puños, se lanzó por la chica, a una velocidad increíble, dejándola en el suelo, Odette sonrió.

-nada mal anciana ¡veamos que mas puedes hacer!. Exclamó la muchacha lanzándose por ella, Odette la recibió casi que con pereza y siguieron la lucha.

Los demás, llegaron a un distribuidor, que dejaba ver los 7 caminos conocidos.

-puede que nos esperen mas soldados razos. Dijo Eric –lo sabemos. Dijo Thomas.

-Acaben con ellos rápidamente. Ordenó el dragón, los demás asintieron y corrieron hacia su destino.

Shaina, vio a los 12 pilaress dorados,subiendo las primeras escaleras.

¡chicos!. Exclamó, los 12 se dieron la vuelta al unísono.

- ¿Shaina?. Preguntaron todos - ¿Qué haces aquí? creíamos que cuidabas a los niños. Dijo Ágoraa.

-eso hacía, pero a Julián lo hirieron con una de tus flechas. Dijo la peliverde señalando al rubio sagitario que alzó las cejas anonadado.

-debió ser Siltry. Dijo Michel –debe ser el mismo procedimiento que en el caso de la señorita Athena. Dijo Policarpo.

-no podemos demorar entonces. Dijo Simón, los demás asintieron.

-Shaina, deberás pasar a toda costa. Dijo Danilo, la peliverde asintió.

-así deje la vida en ello, salvaré a mi marido. Dijo la muchacha, los demás asintieron y siguieron el camino con ella detrás.

Augusto llegó a su pilar, lo miró interesado, con el regusto de casa en el fondo de la garganta, miró de repente, la cilueta femenina y sonrió.

-señorita, es un gusto verla. dijo, una espectacular morena de ojos miel se dejó ver, de cuerpo escultural, le sonreía.

-es un gusto verte Augusto. Dijo ella, el asintió.

-para mi igual ¿vamos a lo nuestro?. Preguntó, ella asintió riendo, ambos se colocaron en posición y comenzaron la batalla.