Será el antipenúltimo capitulo. Ya quiero terminar el fic para no quedar a medias y después empezar otros proyectos. Asique lo estoy haciendo a la rápida.


Luz

Dos días pasaron, o al menos eso pensaba Deidara, no tenía reloj y no podía ver el exterior para saber cuándo acababa o terminaba el día. Desde la primera vez que vio a Orochimaru no había tenido más contacto con él ni con nadie, salvo por ese sujeto que se llamaba Kabuto, quien le traía y retiraba su comida, la que apenas podía probar. Por suerte tenía un baño y podía matar el tiempo pasando largas horas bajo el agua, le relajaba, pero no tanto como deseaba.

Ahora estaba tumbado boca abajo tratando de dormir, casi lo conseguía pero lo interrumpieron.

-¿Cómo está, mi tesorito? –Orochimaru se acercó rápidamente a Deidara. Llegando a su lado para apresarlo con su cuerpo.

-Apártate de mí imbécil! –Orochimaru agarro sus manos a cada lado de su cuerpo para que no se moviera.

-Que boquita. Sería mejor que la usáramos en otras cosas en vez de hablar –A Deidara le llegaba un agrio olor del otro, y crecía a medida que se acercaba más a su rostro.

-Aléjate, no te quiero cerca –se rebatía debajo del otro, tratando de zafarse, pero el otro lo apresaba cada vez más.

-¿No te acuerdas de lo que te dije? Tienes que comportarte bien o…-Le apretó tanto las muñecas que pensó que se le iban a fracturar.

-Aaaah. No, no –Había visto que Orochimaru dejo la llave de su habitación en la mesa, si conseguía zafarse de él las podría alcanzar y salir del lugar.

-¿Te portaras bien? –preguntó.

-S-si…haré lo que quieras –le sonrío.

-Buen muchacho –Dejó de ponerle presión a sus muñecas para después soltarlas y poder recorrer el resto de su cuerpo.

Solo tenía que esperar a que bajara más la guardia…

Orochimaru lamía y mordía el cuello y los hombros de Deidara. Los dedos del otro buscaban ansiosos más piel que tocar y le enterraba sus dedos entre los muslos provocándole dolor

-Ay –se quejó Deidara ante los bruscos movimientos del otro. Sus piernas fueron situadas a cada costado de la cintura, mientras sus manos buscaban un cuchillo que había guardado bajo las almohadas de uno de los platos que le habían traído con las comidas.

Orochimaru ya se había quitado los pantalones, quedándose con la parte de arriba y los boxers. Se restregaba como un animal salvaje contra Deidara. Aprovecho un movimiento para quedar a horcajadas sobre él.

-Ya sabía que te gustaba –Se movía sensualmente encima de él, escuchándolo, mientras escondía el arma bajo sus ropas. Esta podía ser su única oportunidad, pensaba… En un descuido del otro agarró firmemente el cuchillo ya que por su parte Orochimaru disfrutaba con los ojos cerrados los movimientos de Deidara sobre él. Aprovecho y enterró el arma en el hombro.

Orochimaru lanzo un alarido de dolor y Deidara se bajó rápidamente de la cama para agarrar las llaves sobre la mesa, se dirigió apresuradamente a la puerta y con mucha prisa y nerviosismo la logro abrir. Hasta que…

-¡Te dije que te castigaría si no te comportabas! –Orochimaru logró atrapar a Deidara, derribándolo en el suelo, trataba de encaramarse encima de él pero le dificultaba por la grave herida que le habían ocasionado.

-¡Déjame ir! –gritó, forcejeando con Orochimaru. Siendo interrumpidos por el subordinado de este.

-Orochi…¡su hombro! –exclamo al percatarse de la herida que manaba de sangre. Se aproximó a él y lo ayudo a incorporarse. Deidara por su parte intento salir, pero Kabuto lo golpeo ocasionando que callera de rodillas.

-Kabuto, llévame a mi oficina, después me encargare de él -Cerró la puerta detrás de él dejando a Deidara nuevamente apresado en esa habitación.


La policía y los investigadores especiales estaban reunidos en torno a Madara conversando de los avances que habían logrado

-Como ya sabemos dónde está, solo nos falta idear el plan –dijo uno de los investigadores llamado Yahiko.

-Si…fue un gran avance –dijo su compañero Nagato. –Idearemos el plan Madara-sama, no se preocupe.

-No, yo también participare –Todos sabían que Madara no era hombre de peticiones, por lo que tendrían que acatar a sus deseos.

-Está bien señor, llevaremos a cabo el plan con usted –dijo Yahiko.

El resto del día pasaron discutiendo sobre los detalles. Mañana será llevado a cabo, sería un largo día.

La noche llego, pero Madara no podía encontrar el sueño, el nerviosismo lo consumía. Sin embargo la mañana llego pronto cuando ya había logrado descansar, tendría que levantarse y preparar los detalles que faltaban.

Las horas pasaban lentamente, entre policías especiales, investigadores y refuerzos. La tarde ya había caído y ya todos estaban en sus lugares. Madara se encontraba refugiado en uno de los carros policiales, esperando que todo pasara. Le habían dicho que se quedara alejado del área de peligro por su seguridad, acepto pensando que podía ser alguna molestia ya que no tenía entrenamiento para este tipo de situaciones, pero si algo pasaba de seguro correría a ayudar.


Deidara no podía soportar la situación, se sentía frustrado por su intento fallido y ahora pagaba las consecuencias. Orochimaru lo había puesto esposas en la cama con la ayuda de otros hombres. Ahora estaba solo con él, mientras le tiraba el pelo y le pegaba bofetadas cuando no respondía lo que quería escuchar.

-Desde ahora tu lindo cuerpecito será para hacer todo lo que quiera –Se relamió los labios, y vio que Deidara estaba con la mirada perdida. -¿Ya no te opondrás? –le sujetó el rostro con su mano.

-…Te desprecio –le susurró. –Me das asco. –Cerró los ojos fuertemente pensando que Orochimaru esperando el golpe de Orochimaru, pero lo único que recibió fue una sonora risa.

-Con el tiempo te gustara…-Le acaricio los muslos sobre la tela del kimono que le habían obligado a ponerse. Deidara trataba de cerrarse de piernas, pero Orochimaru las separo… Esperó lo peor.

-Orochimaru-sama. Tenemos graves problemas –Dijo Kabuto cuando abrió la puerta. Parecía muy agitado.

-Voy –dijo Orochimaru a secas. Dejando a Deidara solo, pero antes liberándolo de las esposas.

Lo último que escucho fue como Orochimaru daba órdenes a alguno de los guardias de allí.


El plan ya se estaba ejecutando. Los policías entraron en el lugar junto a todas sus armas, algunos aguardaban afuera como soporte. Las ambulancias y todo el equipo que se necesitaba como precaución estaban cerca por si sucedía cualquier percance.

Madara estaba junto a un investigador recibía información mediante un aparto sobre los movimientos que había adentro.

Escucho unos gritos y disparos a lo lejos, y también pudo escucharlos en el aparato del sujeto al lado suyo. Se preocupó y le pregunto qué pasaba al investigador.

-Al parecer Orochimaru escapó junto a Deidara… -Ante esas palabras Madara no pudo reprimir la opresión que sentía en su corazón. El dolor en su pecho lo impulso a tomar una pistola y uno de los chalecos antibalas que había ahí. El investigador no trató de detenerlo, sabía que no valía la pena. No había vuelta atrás.


-No tiene sentidos que escapes. Estas acabado –Orochimaru lo llevaba a rastras por la guarida.

-Nunca –le respondió a Deidara.

Había pasado un rato desde que empezó a escuchar disparos. Se alegró pensando que lo venían a rescatar, pero Orochimaru había llegado a su habitación llevándoselo a rastras junto a otros dos guardias más Kabuto.

Un fuerte estallido se escuchó, Orochimaru mando a los dos guardias hacia el lugar. En la guarida había una especie de estacionamiento subterráneo con una camioneta blindada.

-No! –Golpeo a Orochimaru en sus costillas, haciéndolo retorcerse sin soltarlo.

-Déjeme a mi señor, yo lo meto adentro –Se aceraba Kabuto. Pero un estallido muy cerca lo interrumpió. Una pared fue derribada, ocasionando que el humo llenara todos los rincones, haciendo que nada se pudiera ver.

-Suéltalo, imbécil –Deidara conocía esa voz, la había ansiado tanto que un brillo de esperanza ilumino su ser.

-…Viejo amigo –Dijo Orochimaru. Era Madara junto a seis policías especiales.

-Madara –Deidara trato de ir hacia él. Sin embargo, Orochimaru lo acercó más a él.

-No te iras a ningún lado. –le dijo. Lo tomo por la cintura y los brazos y apunto una pistola hacia su cabeza. Sentía el aliento de su secuestrador sobre su oreja.

Los demás apuntaron sus armas a Orochimaru y Kabuto.

-Es inútil, ya no hay vuelta atrás. Suéltalo –ordenó Madara, acercándose.

-Cállate, no te acerques –Orochimaru agarró con más fuerza a Deidara.

Nadie se movía. Solo se escuchaban las respiraciones, pasaron un largo rato así.

-Orochimaru-sama –Llamó Kabuto, el aludido se dio vuelta –Siento decirle que estos sujetos tienen razón. Ya acabó –Apuntó su pistola y disparó.

Orochimaru cayó desplomado al piso.

Deidara no miro hacia atrás, solo corrió a los brazos de Madara. Este último lo abrazo como nunca, lo apretó contra su pecho, con su mano levanto su rostro y busco sus labios. Se besaron desesperadamente, como nunca lo habían hecho, anhelaban el contacto con el otro entre la nostalgia de una separación que para ellos fue como de un siglo. No necesitaban palabras para expresar lo que sentían, ya que no había palabra alguna que los pudiera reflejar.