¿Qué tal?

¡Buen día a todo mundo! Es lunes 23 y aquí está el nuevo capítulo, que espero disfruten mucho n.n ¡y que tengan hermosa semana!

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Disclaimer

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Los personajes de CC no me pertenecen, si no a sus respectivos autores y a quienes hayan pagado derechos sobre los mismos.

Míos son los demás personajes, así como la historia aquí narrada; basada en el anime de Candy Candy.

No tengo fines de lucro, es sólo para pasar un buen rato, tener otro terryfic; y por ganas de volver a cambiar ese final que nos dejó con el corazón roto a tantas y tantas fans. Por cierto, olvidaba especificar que la imagen de portada de este fic tampoco me pertenece, pero está muy linda ¡ja, ja!

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Advertencias:

Mmmm… este será un capítulo más relajado, digo hay que dejar descansar los nervios un poco ¿no? ¡Ja, ja! Eso sí, sigue siendo agridulce, como todo el fic en sí. Igual no guarden sus tecitos relajantes, por si acaso ¡ja, ja!

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Capítulo IX

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Ambos se quedaron mirando uno al otro, pensativos… ¿qué otra cosa podría estar deteniendo a Terry si no era lo de Susana? Él tenía razón, lo importante es que él lo supiera y la perdonara, eso debería bastar ¿no? ¿O acaso definitivamente tendrían que sacar ese escabroso suceso a la luz? ¿Qué ganarían con el escarnio público hacia una trastornada mujer que ya había sido juzgada por Dios? No… tenía que haber otra cosa.

- Creo que… - empezó Candy a hablar

- Me parece que… - dijo él al mismo tiempo.

- ¡Ja, ja, ja! – rieron juntos, maravillándose uno y otro de la capacidad para soltar lastres pesados, una que él desconocía que tenía por cierto. Desde que conoció a la rubia su existencia se había vuelto menos sombría… ¡si hasta se sentía más ligero!

- Primero la damas – concedió el castaño con galantería.

- Gracias – apreció ella con una ligera reverencia y muy sonriente. – te decía que creo que han sido muchas emociones por este día, estas semanas fueron agotadoras con todo este tema y para ti debió ser más duro todavía descubrir esto… -

- Bueno, no te voy a negar que sí ha sido sorprendente, pero ¿qué le hacemos? Yo no tengo la culpa de ser tan irresistible – y le guiñó un ojo, haciéndola rabiar.

- ¡Eres imposible Terrence Grandchester! Si pudiera te daba un buen zape por engreído –

- ¡Ja, ja, ja! Lo bueno es que no puedes – y siguió riendo jovial, con sus hermosos ojos cerrados…

Ella lo observó extasiada… casi parecía brillar cuando reía de ese modo… incluso tenía la idea de que el perfecto rostro estaba más luminoso que cuando lo conoció. Lo miraba soñadora y se preguntó si sus manos serían tan cálidas como su esencia, si su piel sería tan tersa como se veía, si su labios serían tan dulces como imaginaba… se entristeció pues jamás lo sabría… pero no importaba; ella lo amaba, con toda su alma y por eso seguía resuelta a liberarlo para que pudiera ser realmente feliz y descansar finalmente, así se llevara la vida entera en ello.

- Pfff… cuando estuviste vivo seguro eras insoportable – lo decía de broma por supuesto, y él lo supo.

- Bueno, si le preguntas a las monjas del San Pablo probablemente te den la razón ¡ja, ja! –

- Supongo que tampoco les puedo preguntar a ellas… - y sacó la lengua con travesura. – Bueno te decía, han sido muchas emociones y muchísima información; y como al parecer todavía estarás por aquí mientras resolvemos el misterio del fantasma del Winter Garden, te propongo ver las películas que quedamos la otra vez, para relajarnos – y lo miró con dulzura.

- Ah cierto, nuestra "quién sabe si es-cita" ¿correcto? – la miro con picardía, cosa que provocó un ligero sonrojo en las blancas mejillas de la rubia, y él pensó que lucía adorable así. – Es una magnífica idea pecosa, vamos a ver eso. –

Acto seguido se levantaron y él esperó que ella lo guiara, pero no contaba con que la ojiverde se había preparado y llevó un proyector (ahora sí había uno), mismo que conectó a su laptop en la gran sala, y utilizarían el telón como pantalla; apagó todas las luces y le pidió a Terry que se sentara a su lado…

Pasaron el resto de la tarde viendo un par de películas y algunos documentales que la rubia consiguió en internet, donde hablaban de la vida de la gran diva Eleanor Baker, y de la hermosa y caprichosa Karen Klaisse; de sus trayectorias y su historia… él permaneció en silencio todo el tiempo, no se perdió detalle de nada y se sentía conmovido, le gustaba ver que habían sido felices y exitosas y que habían tenido una vida larga y plena. Candy percibió su emoción pues definitivamente sus almas se habían conectado, si ella lloraba era porque él lo haría también de poder hacerlo, lo que sí podían era reír juntos… sus sentimientos eran vívidos para la pecosa, quien se sentía feliz de poder regalarle a ese galante caballero un vistazo a la vida de su madre y de su amiga, luego de aquélla trágica tarde del atentado.

Luego de ese día y durante el tiempo que duró la restauración del teatro, Candy iba casi todas las tardes al lugar y lo pasaban muy divertidos, mientras trataban de descubrir qué otra cosa podría tener pendiente de resolver el inglés. Los trabajos avanzaban ahora sin contratiempos, pues la joven le hizo jurar a su travieso fantasma que dejaría a los trabajadores en paz. A él le parecía de lo más gracioso jugarles bromas, sobre todo porque le daba curiosidad saber para qué servía la cantidad de aparatos y herramientas que estaban empleando; pero ella lo regañó y le prometió que le enseñaría lo que quisiera saber, y así lo hizo, lo que no sabía medio lo inventaba y luego él, al mirarla con sospecha la desarmaba y terminaban consultando en la "interna", como Terry llamaba a la web. Cada día se hacían más y más cercanos y sus corazones latían al unísono…

Una de esas ocasiones en que ella no fue a su diaria "quién sabe si es-cita" con el encantador y británico fantasma (estaba preparando la reapertura del teatro y eso le tomaba mucho de su tiempo); Albert la pescó en el despacho de su fundación, en donde ella ya ultimaba los detalles de la reinauguración del teatro, que ya era la siguiente semana. Stear había hecho un trabajo maravilloso y lo tenía ya como nuevo: hermoso, grande y majestuoso, hasta Terrence estaba impresionado y se le veía contento. Mia ya había hecho su trabajo como publicista, Patty tenía un hermoso documental del lugar, su historia y la de la compañía Stratford, que presentarían días antes en la cadena de televisión en la cual Samuel Savage tenía acciones. Y la misma compañía Stratford presentaría una puesta en escena como muestra de generoso apoyo a la reapertura del hermoso recinto. Lo recaudado sería, evidentemente, en beneficio del Hogar de Pony. Por supuesto que Annie había colaborado con el diseño de vestuarios de la obra, así como el de sus amigos para el estreno. Todo estaba igual a como era cuando el teatro abrió por primera vez sus puertas al público, obviamente con las comodidades que la era moderna otorgaban, como algunas puertas eléctricas, Wi-Fi gratis, iluminación y telones electrónicos, hermosos y modernos sanitarios y un maravilloso restaurante al aire libre con jardín, que acondicionaron en la azotea del edificio, etc. Lo diferente era que el Winter Garden ahora era el Graham's Theatre, en honor al maravilloso Terrence Graham.

- Hermanita, ya deberías descansar ¿no crees? Llevas todo el mes preparando este evento y prácticamente todo está listo… ya puedes relajarte. – se escuchó una amable voz a espaldas de Candy

- ¡Bert! – saludó alegre la chica y se levantó a abrazar a su hermano mayor. – No me avisaste que llegabas hoy ¿Cómo te fue? –

- Excelente, los inversionistas están bastante satisfechos con el desempeño de las empresas, así que por ese lado estamos cubiertos. – le sonrió. – ¿Vamos a casa? –

- ¡Claro! – ella encantada apagó su equipo y tomo su bolso para irse con su querido hermano a su hogar.

Cuando llegaron los esperaba una ligera y deliciosa cena, que tomaron en la sala de televisión de lo más relajados mientras veían el documental de Patty; que era un muy interesante y rico trabajo de investigación. Por supuesto los nombres de Robert Hathaway y los actores que iniciaron en su compañía tuvieron bastante protagonismo, en especial T.G., y por decisión unánime Susana solamente fue un nombre en la lista; no se habló mucho de ella, además las obras en las que actuó y la triste locura en la que pasó más de la mitad de su vida. Si bien no harían públicos sus horribles crímenes, tampoco consideraban que mereciera más de 2 minutos del tiempo de nadie. Y así, la rubia y obsesionada actriz del Broadway de principios del siglo 20, quedó en el olvido absoluto…

- Ha estado magnífico ¿no crees hermano mayor? – preguntó entusiasmada Candy.

- Sí, Patty es muy profesional – pero el rubio sabía que su hermana no era tan feliz como aparentaba, sus ojitos normalmente traviesos y luminosos tenían una sombra de nostalgia desde hacía un tiempo, y él quería averiguar de qué se trataba. – Señorita Andley, dime la verdad –

- ¿Eh? – la chica frunció el ceño, extrañada.

- ¿Qué es lo que te tiene tan triste pequeña? –

- Albert yo no estoy triste ¿de dónde sacas eso? – trató de engañarlo, sin éxito claro está.

- Candy… - él se cruzó de brazos, en actitud paternal.

- ….. – ¿qué le iba a decir? ¿Qué estaba enamorada hasta el tuétano del fantasma de Terrence Graham, y que estaba en un dilema entre ser egoísta al retenerlo por siempre o ayudarlo a descansar finalmente? ¡Seguro la mandaban al mismo manicomio en que estuvo Susana!

- ¿Es por ese muchacho que te interesaba? El que solías ver por las tardes y que luego botaste por tu inusitado interés en resolver el asunto de aquél actor. – Sí, Albert de todo se enteraba. Candice se ruborizó al instante.

- No, bueno sí… algo así… lo de Terrence me hace ver más obsesiva que la Marlowe ¿verdad? – se encogió de hombros, sintiéndose de pronto vulnerable y pequeñita.

- Un poco sí ¡ja, ja! – bromeó él, pero enseguida la atrajo hacia su cuerpo para envolverla en un abrazo. – Hermanita, no comprendo del todo tu interés en eso, pero sabes que siempre cuentas conmigo… por eso te traje un obsequio. –

- ¿Un obsequio? – repitió la pecosa, curiosa.

- Sí… - y le extendió una memoria USB

- ¿Qué es? – era como una chiquilla entusiasmada al recibir un regalo.

- Averígualo, pero no te desveles demasiado ¿de acuerdo? – y la dejó para irse a descansar.

Candy corrió a su recámara para abrir los archivos y encontrarse con una historia secreta obtenida de los Reales Archivos del Reino Unido, con solicitud al 17° Duque de Grandchester y sello de autorización de la casa Grandchester y la real británica.

Con toda la expresión llena de sorpresa y curiosidad, la rubia abrió los archivos y empezó a leer con avidez lo que contenían, que no era otra cosa que la historia documentada de la casa Grandchester… era larga y aburrida la verdad, pero cuando apareció el nombre (y fotografía) de Terrence Graham su interés volvió, y el cansancio desapareció casi por arte de magia.

Lo que ahí leyó no era tan diferente a lo que ella ya sabía y que el mismo Terry le había confiado, era hijo legítimo del 14° Duque, Richard Alexander Graham y de Eleanor Baker, primogénito reconocido por la corona y por lo tanto heredero al ducado; a pesar de que los padres del duque habían disuelto el primer matrimonio de su hijo (en contra de su voluntad por supuesto), para obligarlo a casarse con una noble para que heredase todos sus títulos. Hablaba de la duquesa "cara de cerdo" como la llamaba el castaño, (al ver la fotografía la pecosa no pudo hacer otra cosa más que darle la razón al condenado con el apodo); y de que el rebelde hijo del duque se había ido a "estudiar" a USA, que por su condición de noble no fue llamado al servicio militar para la Primera Guerra Mundial y demás. Pero… claro, como era un archivo secreto que su poderoso hermanito había conseguido… esta era la versión oficial. La versión "ampliada" agregaba que el muchacho sí se había ido a estudiar a E.E.U.U., pero no leyes en Harvard como se hubo dicho en su momento, sino teatro con su madre, y etc.

Total que la muchacha no encontraba nada nuevo, pero como Albert desconocía que ella ya sabía todo esto, pues de todos modos le agradeció el esfuerzo puesto para darle más información.

Casi que con ese mismo agradecimiento siguió leyendo, pues seguramente le había costado mucho tiempo y recursos conseguirse esto, era lo menos que podía hacer. Así se enteró de que cuando Terry falleció, la herencia pasó al segundo hijo varón del duque (y primer hijo de Ernestina); que Richard estuvo devastado por la muerte tan repentina y trágica de su primogénito, de quien siempre dijo era su mayor orgullo y también su más grande dolor de cabeza. Supo también aquí, que el caballero nunca interpuso demanda contra la compañía Stratford a pesar de lo que algunas personas pensaron; esto porque dijo que eso no le devolvería a su amado hijo, y porque además con esas personas encontró la familia y el apoyo para conseguir sus sueños, que él no le supo dar. También se describía que el hombre, debilitado en su salud sin razón física aparente, murió también pocos años después que su hijo, a quien nunca dejó de extrañar. Ambos fueron sepultados en el cementerio privado de los Grandchester, mismo que estaba ubicado en unos terrenos del ducado, en las afueras de Londres.

- ¿Eh? ¿Entonces la tumba de Terry no está aquí en Nueva York? – este dato sí que fue novedoso y relevante. ¡Tenía que decirle a él! ¿Y si eso era lo que lo retenía? Aunque a decir verdad lo que usualmente se decía que evitaba que las almas descansaran en paz, era que no tuvieran un lugar de descanso o sepultura adecuada (se había puesto a investigar todo lo posible), no que esta estuviera en otro continente. Suspiró – Esto es más complicado de lo que pensé; pero te ayudaré Terry… ¡te lo juro por mis pecas! –

Agotada como estaba, decidió dejar ese tema por la paz, total no es que tuviera prisa alguna porque ese increíble ser se fuera de su lado… tal vez tendría que viajar a Inglaterra, pero eso sería después de la reinauguración del Graham's Theatre. Con ese pensamiento se quedó profundamente dormida.

Unos días después, finalmente se rebeló contra su trabajo y fue al teatro; esta vez tuvo que esperar mucho más tiempo a que se quedara vacío y poder ver a Terrence, pues la compañía Stratford ya llevaba también una semana ensayando ahí la representación que harían. Esto por cierto significó un acalorado debate; pues mientras Samuel insistía en que presentar la adaptación musical de Romeo y Julieta de Gérard Presgurvic, la que tanto éxito tuvo en el año 2000, era un buen homenaje a Graham; Candy había puesto el grito en el cielo y se negó rotundamente, alegando que definitivamente no era buena idea honrarlo con esa obra precisamente. Mia y sus amigas se le unieron: "¡Pero sólo a ti se te ocurre!" lo regañó su hermana menor y hasta su madre Charlotte... al final y como eran muchas contra uno, decidieron democráticamente que presentarían El Rey Lear, pues con esa puesta en escena se había dado a conocer el joven actor.

Estando de este modo la situación, y siendo ese día el último ensayo general con vestuario, Candy fue de las espectadoras VIP que fueron requeridas a verlo; le hubiera gustado ver a Terry en su papel del rey de Francia, pero qué le iba a hacer. Una vez terminado y que todos se hubieron retirado ya eran como las 10 de la noche, y ella se quedó, decidida a encontrar a su amado espectro.

Tranquilamente se fue a la oficina principal. En ella, Cadice había mandado colocar en un hermoso encuadre el afiche que el británico le obsequiara (aunque ella dijo que se lo había encontrado en uno de sus tours por el sitio)…

Se acomodó en el sillón a relajarse y escuchar algo de música, esperando su anhelada visita, quien no tardó en aparecer…

- ¡Pecosa! – la saludó él con tal efusividad que la aludida pegó un salto y cayó de sentón, provocando la carcajada de Grandchester; y obvio, la verde mirada furibunda de ella.

- ¡Deja de asustarme de ese modo! Tonto – se levantó y se sobó disimuladamente.

- ¡Ja, ja! Lo siento, es imposible resistirme… te ves preciosa cuando te enojas, y cuando te asustas también… - se excusó con travesura y seducción irresistibles; la pobre güerita quedó tirando baba por cierto.

- Mmmm… está bien, te perdono… pero solamente porque eres tú – le guiñó un ojo.

- Me alegra que vinieras Candy… te… te extrañaba – confesó él finalmente y casi en un susurro. Ella sintió que el corazón saltó de alegría dentro de su pecho, pero también se encogió un poco ¡deseaba tanto poder abrazarlo al menos una vez!

- Yo también te extrañaba Terry… lamento haberme ausentado tanto, es que… - él la interrumpió.

- Lo sé, no tienes que explicar nada pecas; he visto todo el movimiento y sé que mañana reinauguran este lugar… gracias. – Y sus ojos sonrieron de tal manera que toda la habitación se iluminó.

Y Candy lo comprendió, porque siempre lo comprendía; porque siempre sentía cómo se sentía él… y a Terry le sucedía lo mismo con ella, no necesitaban palabras para comunicarse… no necesitaban tocarse para sentirse... aunque sí lo deseaban vehementemente…

- Terry… tengo un poco más de información; no sé si nos sea útil, pero de cualquier modo creo que debes saberlo. – la chica se acercó al perchero donde estaban su bolso y su saco, y extrajo la memoria que Albert le obsequiara días atrás. – Ven – lo invitó mientras se colocaba en el escritorio, frente al monitor de la pc que tenía ahí.

Él llegó y se colocó al lado de la silla de ella y se quedó flotando en posición de loto y los brazos cruzados; esto era algo que la joven no le había visto hacer antes y se sorprendió, pues él seguía teniendo el aspecto de alguien real cuando se presentaba ante ella, a menos que lo observara detenidamente y de cerca. Se estremeció por un instante, pero luego le pareció un gesto por demás especial pues demostraba la confianza que él había depositado en ella, al grado de mostrarse exactamente como era.

Abrió nuevamente los archivos y buscó rápidamente las páginas donde estaba lo que deseaba que Terry leyera, pues el resto no tenía caso, se lo sabía de memoria.

La antes mirada luminosa se tornó oscura conforme el castaño avanzó en la lectura, dejó su al parecer cómoda posición y se puso de pie.

- Como si me importara la suerte del duque - una vez que terminó de leer soltó un bufido.

Candy no se perdía detalle de cada expresión, reacción y movimiento del joven… posiblemente había dado en el clavo. Tal vez lo que lo seguía reteniendo era ese viejo dolor que lo acompañara desde su más tierna infancia; porque no era odio hacia su padre, lo sabía, lo sentía; era dolor, frustración, soledad…

- Terry… - su dulce voz fue como un bálsamo para él, ella trataría de elegir cuidadosamente las palabras que ahora diría… - Aquí dice que tu padre…

- Ese hombre no era nada mío – cortó el de tajo, estaba molesto…

- No digas eso Terry… - y nuevamente fue tal su ternura al hablar, que el actor no pudo resistir la delicadeza que ella emanaba, se volvió pues si la veía creía que se derretiría. – Yo creo que el duque sí te amaba pero no supo demostrártelo… no puedo ni siquiera imaginar su dolor cuando te fuiste para venir a América, mucho menos alcanzo a vislumbrar el tormento que debió ser para él perderte definitivamente… - y unas pequeñas lágrimas asomaron a las comisuras de sus hermosos ojos verdes. - ¿Ves? Ni siquiera intentó hacer nada contra la compañía, y tú me habías contado que era un hombre duro e implacable. – le hizo notar.

- ¡Claro que no hizo nada si yo no le importaba en lo más mínimo! – nuevamente un viento se empezaba a sentir, signo inequívoco de que el huracán que era Terrence Grandchester estaba a nada de desatarse.

- ¿Tú crees eso de verdad? ¿Entonces por qué te hizo llevar a su lado? Aquí dice que estuvo encerrado durante tres días en la habitación donde estuvo tu…- no pudo decirlo de ese modo y prefirió corregirse - el ataúd; y luego te hizo llevar a la cripta principal, donde él mismo sería llevado a su muerte… - decir eso en voz alta era estremecedor para la chica; estaba hablando del servicio fúnebre del hombre que amaba…

Terry se dio cuenta de eso y sintió tal admiración por la entereza de su pecosa, que sin poder reprimirse más la observó. Tan hermosa, menuda, tan rubia y tan encantadora…

- Vamos, pudiste perdonar a Susana a pesar de que lo que ella te hizo no tiene nombre… ¿por qué no haces las paces con tu padre? ¿Por qué no lo perdonas también? Creo Terry, que eso es lo que te detiene aquí… - esto último lo dijo con la voz ronca, casi rota. No quería perderlo, ¡Por Dios que no! Pero era tan injusto lo que le había sucedido… era un ser tan maravilloso y dulce, tan deslumbrante… tan atormentado… merecía descansar, merecía la paz, merecía la felicidad eterna.

- Candy… - sabía que ella tenía razón, siempre supo que tenía eso pendiente, pero se rehusaba a pensar siquiera en ello; era tal su estado de negación que incluso bloqueó cualquier sentimiento sobre su padre durante todos esos años.

Y ahora se negaba con más fuerza; porque si lo perdonaba, si soltaba ese gran peso que abrumaba su alma, entonces lo más probable es que sería liberado… pero ser libre significaba irse, significaba no volver a verla a ella como hacía ahora. No estar más en su deliciosa presencia, no sentiría más su ternura, su alegría, su energía, su valor y ganas de vivir, su calidez; no vería más su espléndida belleza… Si ser libre era no estar más a su lado, prefería seguir siendo prisionero por toda la eternidad si con ello podía tenerla consigo hasta que ella…

- No… - fue lo único que salió de sus labios… y ella abrió los ojos enorme. ¿Se negaba a perdonar a su padre?

- ¿No…? ¿No quieres perdonarlo? – se empezaba a molestar…

- No… - la miró, si hubiese podido las lágrimas ya estarían surcando su bello rostro de marfil… - Lo que no quiero es irme… - fue tan sincero, lo dijo tan suavemente, tan quedito… y ella lo comprendió…

Por supuesto que Candy no deseaba que se fuera tampoco… quería ser egoísta y retenerlo a su lado pero… ¿Acaso el amor era eso? Por supuesto que no… ella no era como Susana que por su inaudito capricho e infinito egoísmo terminó por perderlo y condenarlo…

- Terry… - y como siempre que decía su nombre, lo hizo con tanto amor, como si temiera romperlo si hablaba de otro modo… - te amo con toda mi alma… sé que lo sabes, que puedes sentirme como te siento yo a ti… y sé que sabes que… - pero de nuevo él la interrumpió.

- Lo sé… ¡Dios por supuesto que lo sé! – su desesperación se hizo notoria cuando se volvió un poco más transparente… - Candy, lo que dije la otra vez es verdad, también te amo… - y ella se sonrojó, pero también lo sentía… sus almas eran una sola. – Nunca mientras estuve vivo amé a nadie. Creía que yo no merecía esta clase de sentimientos, que no era nadie que mereciera ser amado; pensaba que mi mero nacimiento era una afrenta a la vida, que solamente había llegado para arruinar la vida de mis padres… - ella quiso interrumpir, pero los zafiros le pidieron con tal vehemencia permitirle continuar, que se mordió los labios y lo dejó seguir. – Eleanor me demostró al final que no era así, estuvo a mi lado, me apoyó y me amó como solo una madre podía hacerlo… sin embargo el vacío que siempre tuve en el corazón nunca fue llenado… la fama y todas esas chicas que decían que morían por mí era solamente efímero y una tontería, caprichos de adolescentes deslumbradas con un actor… luego pasó lo que pasó y me quedé aquí… me resigné a no saber lo que era que la calidez de una mirada que amara me llenara de gozo, y pasaron muchos años Candy; demasiados… pensé que estar solo incluso después de la muerte era mi castigo, aunque no sabía la razón de ser reprendido de este modo… y entonces llegaste tú… y todo cambió… yo… no quiero perder eso… no quiero perderte… - su imagen destelló un instante para luego volverse más opaca y traslúcida, signo inequívoco de que perdía concentración pues sus emociones estaban en ebullición.

La rubia estaba llorando silenciosamente, su corazón se sentía destrozado, ¡tanta soledad en un alma tan pura era una injusticia inmensa! ¿Cómo aliviarle aunque fuera un instante? ¡Si pudiese abrazarlo al menos! Si pudiese aliviar su carga y quedarse para siempre con él… Y entonces se le ocurrió una idea, loca, absurda… Candy lo amaba al punto de estar dispuesta a dejarle ir con tal de que él pudiese alcanzar su destino y su paz… pero al mismo tiempo no deseaba alejarse de él ¿Cómo podría si sentía que hasta el aire le faltaba de sólo pensar en no volver a verlo? La decisión brilló en sus ojos, y una leve sonrisa asomó en medio de las lágrimas, misma que hizo sonreír dudoso también a Terrence.

- Tengo una idea Terry… pero debo investigar antes y… - hizo una mueca pensativa. – Si mal no recuerdo dijiste que también de pronto podías "visitar" la villa de tu padre en Escocia ¿cierto? –

- Eh… sí – atinó él a decir, pues no entendía del todo el repentino brillo en las verdes pupilas de su pecosa.

- ¿Lo puedes hacer a voluntad? – él asintió, seguía sin comprender.

- Bien, entonces nos veremos aquí mañana luego del estreno y de la gala de la obra, y allá en tu villa la siguiente semana – y apagando velozmente la pc luego de retirar la USB, tomó sus cosas y avanzó hacia la puerta – Esta sí es una cita Terrence Graham Grandchester ¡no me dejes plantada! – acto seguido le sonrió con amor absoluto, saliendo de ahí a toda prisa.

Terry se quedó parado arqueando una ceja y con un signo de interrogación flotando sobre su cabeza…

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N.A.

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Ok… al parecer nuestros queridos rebeldes ya tienen una pista sólida de lo que todavía detiene a Terry por estos lados… ya ven… le resultó más sencillo perdonar a Susana que sacarse de encima un dolor tan profundo como el que cargó desde niño. Veremos si realmente es esto y cómo lo resuelven n.n

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Eli: ¡Ja, ja! Hermosa sí, desde el principio estabas en lo correcto al respecto, pero o te podía decir sin arruinarte la sorpresa ¿no? ¡Je, je! Esa fulanita sí pretendía ser una heroína y terminó siendo una loca… No creas, yo tampoco la soporto y creo que lo he dejado bastante claro, pero vamos, de verdad que tanto coraje es malo para la salud, ella recibió su merecido de seguro, tú tranquila ¿va? Como ves, Terry decidió perdonarla, porque es un alma tan generosa y deslumbrante como Candy, porque no deseaba tener sentimientos de odio y también porque si no hubiese sido por todo lo que pasó, él no se hubiera encontrado con la pecosa nunca. Si hasta de las peores tragedias pueden resultar cosas hermosas n.n Y preciosa, perdona por tenerte todo el fin de semana pensando, pero como puedes ver, hoy descubrimos una pista bastante factible ¡je, je! Veremos cómo arreglan esto los chicos. Mil gracias amiga preciosa, espero hayas tenido un fin padrísimo y que esta semana sea espectacular para ti, también cuídate y te envío besos y abrazos igual; TQM.

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Lea: ¡Ja, ja, ja! Es muy divertido leer las expresiones que usan para referirse a la "simpática" Marlowe, en serio me hiciste la tarde cuando leí tu review… ella ya tuvo su castigo y ya nadie se acuerda de la tipa linda, ha sido olvidada y creo que nosotras bien podemos dejarla allá, donde pertenece n.n Sobre la razón de que Terry siga por estos lados, pues en este capítulo hemos descubierto un pendiente importante que él tiene y que no es tan sorprendente por cierto, parece que es parte de lo que tiene que sanar para liberarse… veremos si efectivamente es así; gracias linda, espero te siga gustando. ¡Saludos querida Lea!

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CyT: Hola linda, gracias por leer… espero te haya gustado la forma en que se confesaron su amor, aunque lamento que llores y sufras por lo que le pasó a nuestro bombón, pero te prometo un final feliz para él y la pecosa. Sobre Susana… ¿qué te puedo decir? ¡La tipa necesitaba toda una ferretería en su cabeza y no solamente un tornillo! Pero no te enojes, ella empezó a pagar desde que nuestro niño no sobrevivió a las luces, o quizá desde antes, como dice Sandy, al saber que él ni la tomaba en cuenta… Terry la perdonó, ¿qué te parece si nosotras la ignoramos y la olvidamos? El rencor daña el hígado ¡je, je! Muchas gracias porque te gusta cómo escribo, eso me hace feliz :-¡Humo de la cabeza ja, ja! Ay hermosa ¿cómo crees? ¡Je, je! Esa idea que tienes suena realmente interesante ¿sabes? Sí es algo que he pensado alguna vez, aunque no exactamente como lo planteas tú, no sé igual y luego las musas se ponen las pilas de nuevo, aunque la verdad las mías son un tanto "acuarianas" y no son tan convencionales ¡je, je! Pero también se me ocurre que tú misma podrías animarte a escribir esa historia que se te ocurrió, estoy segura de que podrías hacer un lindo fic n.n las terrytanas lo agradeceríamos muchísimo ;-) Ya me dirás si te animas luego ¿va? Mientras espero te siga gustando lo que sigue de esta historieta, y te deseo linda semana. ¡Saludos!

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Blanca G: Sí linda, Terry lo tomó con bastante madurez, de algo le han servido los años que ha estado atrapado en este plano al menos ¡je, je! Y sí, estaban intrigados, pero hoy vimos que hay una nueva opción que Candy no había considerado, y que él tenía bloqueada… veremos qué resulta de eso… el lío no estará fácil de resolver hermosa, pero de que tendrán final feliz, lo tendrán ;-) ¡Gracias por seguir leyendo! Ojalá te siga gustando… ¡Saludos!

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Mary silenciosa: ¡Hacienda ja, ja, ja, ja! Me mataste con eso hermosa ¡ja, ja, ja! Nop, no es la miserable esa la que lo detiene, esa entidad del demonio no lo soltaría nunca ¡ja, ja! Mira linda no era el haber muerto sin haber amado, parece que en este capítulo encontramos algo más, veremos sí realmente es ese pendiente con el duque o es otra cosa todavía n.n Gracias por seguir leyendo, ojalá te siga gustando ;-) ¡Saludos!

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Dianley: Preciosa tal parece que no estás muy errada que digamos… como que sí puede ser el tema pendiente del duque, y no es que Terry esperara el perdón de su padre, sino que es él quien tiene que perdonarlo… o al menos eso da la impresión hasta ahora ¡je, je! Pero es cierto, esa parte no la ha superado aún… y hermosa, no te puedo prometer que no llorarás más, pero sí que habrá final feliz, el cual no será fácil, pero lo habrá porque lo habrá ;-) gracias por seguir leyendo, espero te siga gustando n.n ¡Saludos!

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Tete: Hola señorita, gracias por leer n.n cierto, Susana es un personaje por demás nefasto que se maneja con bandera de buena y dulce, ¡pero es más obsesiva y manipuladora que nada! Y la de esta historia estaba bien zafada la pobre… ¡me alegra que te guste la historia hermosa! Y ojalá así siga ;-) ¡Saludos!

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Hakuouki: Hola hermosa… sí, finalmente Terry supo la verdad sobre su supuesto accidente, pero como puedes ver lo tomó bastante mejor de lo esperado n.n y preciosa calma… la gusana no vale la pena, no te llenes el alma de rencores que no valen tu tranquilidad; total, sabemos que en el pecado llevó la penitencia, además siempre supo que Terry ni la hacía en la vida, por más que quisiera pretender lo contrario… aparte de seguro la conciencia le estuvo remordiendo el resto de sus días… tú tranquila y fluye contenta n.n sobre lo otro… pues no estará fácil la solución linda, pero te aseguro que habrá final feliz, así que tú relájate y disfruta… me alegra que te haya vuelto a gustar el capítulo, ojalá así siga. ¡Saludos!

Preciosas Saga Dreamer, pattyquintana3011, Sundarcy, CeShIrE, sony77, ladyofimagination98, Krasnyroses, Sandy Sanchez, Pinwy Love, ELISA LUCIA V 2016, y AlexaPQ ¡mil gracias por sus reviews! Como es usual, estaré feliz de responderles vía PM ¡besos!

¡Gracias por seguir aquí! Que tengan una fabulosa semana, y nos leemos el próximo miércoles 25 de octubre.

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Ayame Du Verseau