Como la joven Nightteare iba cerca del principio, se apresuró a entrar a Honeydukes para ser una de las primeras en ser atendida. Compró varias cajas de Grageas de todos los Sabores, también unas cuantas Babosas de Gelatina que se vendían muy bien, y sabían igual que su popularidad, dos Ranas de Chocolate y una Varita de Regaliz. Quienes seguían tras ella, compraron algunos caramelos con efectos especiales, como los Ratones de Helado que al masticarlos hacen que los dientes castañeen. Las Plumas de azúcar Hilado se veían realmente deliciosas.

Luego visitaron la tienda de bromas Zonko, Eos quería ver esa tal Taza que muerde la nariz, de la cual Ron no dejaba de hablar. Mas tarde, visitaron la Casa de la Plumas donde la joven quedó maravillada con las bellas plumas, quiso comprar una… pero gasto sus últimas monedas en la curiosa taza, que en realidad le había agradado, dejo la pluma para una próxima vez. Al momento en que salieron, Draco apresurado se cruzó con ella y entró al mismo lugar, al cruzarse se sonrieron calidamente.

-¿Hay algo entre Draco y tu? -preguntó Hal-

-Sólo somos amigos, y nos llevamos muy bien, sólo eso -respondió sin inquietarse-

-Ah... de acuerdo -sonó convencida- Saben… a mi hasta me parece atractivo, no es un chico feo, es una pena… que sea tan orgullo y prejuicioso -volvió a hablar Hermione-

-Si… si… como digas Hermione -Ron sonó molesto-

-Huelo celos, jaja… -rió Harry y Hal le siguió- ¿Y qué hacemos ahora?... ¿A dónde vamos?

-Yo digo que vayamos todos a bebernos un gran vaso de hidromiel, o cerveza de mantequilla, como cada uno prefiera… esta un poco helado, así que nos vendría bien, ¿Qué opinan? -ofreció Ron olvidando el asunto-

-Si, vayamos, me agrada la idea -repuso Eos-

Se encaminaron todos a Las tres Escobas y se sentaron en una de las mesas desocupadas, al lado de una polvorienta ventana que era cruzada por una telaraña. Corría una brisa afuera, era helada, estaban en pleno invierno. Enseguida llegó Madame Rosberta con el pedido de los muchachos, Harry y Hermione pidieron una botella de cerveza de mantequilla, mientras que Ron, Hal y Eos, quisieron beber hidromiel, una deliciosa bebida. Fue un buen día en Hogsmeade, continuaron hablando y de pronto Hal habló:

-Oye Eos… y ya sabes cuando es el próximo partido ¿No?

-La verdad no… alguno de ustedes saben, Harry tu eres capitán, lo mas probable es que sepas…

-Jaja, si… será dentro de una semana, el miércoles de la próxima semana… debemos estar alertas, que no se nos vaya a pasar -respondió Harry-

-Lo se, Draco estará presente igual, me ofreció su ayuda -Potter puso una expresión de fastidio-

-Ya somos tres… Hermione, Ron, ¿Vendrán ustedes igual? -agregó Hal-

-No creo que sea buena idea, levantaríamos sospechas al no estar los cuatro, ya saben… Dumbledore no es cualquier persona… pero sabe guardar secretos, eso si puedo afirmarles, Ronald y yo nos quedaremos en el partido

-De acuerdo… ideemos un plan… -dijo Harry-

-Como ustedes se quedarán afuera vigilando, que Harry esté en la puerta, Draco por un extremo del corredor y Hal del otro, y si ven que el profesor Snape se acerca, habrá que avisarle a Harry lo antes posible, ahí entonces, Harry, tocarás la puerta del despacho tres veces, así sabré que eres tu y que no es seguro permanecer adentro, de esa forma saldré y nos iremos. No es muy difícil de ejecutar, ¿O si? -explicó la joven Eos-

-Me parece buen plan, hagámoslo -dijeron al unísono-

Esa misma tarde, debieron volver al castillo, Eos nuevamente caminó junto a Hal y sus amigos. Durante la noche, Draco se topó con Eos y esta le pidió unos minutos, Malfoy se hizo de rogar, parecía fastidiado con ella, claro como no estarlo, si pasó la tarde con San Potter en vez de el… como sea, igual la escuchó…

-¡¿Potter y la otra también estarán ahí?!

-Uhm… si… hubiese sido demasiado trabajo para ti solo, por eso es bueno que ellos estén… ¿Cuento contigo aún?

-¡Claro que si! No creas que te abandonaré, estaré ahí, enserio… -hablo el muchacho-

-Gracias… Draco -se acercó a el y se paró de puntas para besarlo en la mejilla, el se sonrojó- Que tengas buenas noches…

-También tu, Eos… -y se dirigieron a sus cuartos-

Despertaron, y ya habían pasado dos días, era lunes, asistieron a clases de Defensa contra las Artes Oscuras. Repasaron las Maldiciones Imperdonables, las cuales al utilizarlas, eras un pasaje directo a Azkaban, la prisión de los Magos y Brujas, como había explicado el profesor. Fue una clase interesante. En ella, Eos también supo que el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, era el deseado por Severus Snape, pero Dumbledore nunca había accedido a dárselo, por temor a que volviera a sus andaderas de Mortífago. Así es, el tan misterioso profesor de Pociones, había (o sigue siendo) un Mortífago, en otras palabras… uno de los secuaces del Seño de las Tinieblas, como algunos lo conocían, o el Innombrable… mas bien, Lord Voldemort.

Llegó el día miércoles, si… era el día, durante la mañana Draco le recordó a Eos, ella le agradeció. Fueron a desayunar, y desde la mesa de Gryffindor, saludaron a la joven que les devolvió el saludo agitando la mano con una sonrisa. Luego de una clase de encantamientos comenzaría el partido, todos caminaron hacia la gran cancha, y en efecto junto con los profesores venía Snape, era perfecto, todo marchaba bien, entraron Draco, Harry (que se fulminaron con la mirada) seguidos de Hal, Eos… Hermione y Ron. No les era conveniente dejar el partido antes de que comenzara. Esperaron a que ya llevaran cincuenta puntos por parte de Ravenclaw. El partido duraría bastante, ya que los buscadores de ambos no eran los mejores que digamos. Cuando Hufflepuff anotó el siguiente punto, los cuatro involucrados dejaron sus lugares en las graderías esperando no haber sido vistos. Ya dentro del castillo…

-Es ahora… no perdamos tiempo -dijo Hal mientras corrían a las mazmorras-

-¿Quién se quedará de este extremo?

-Que ella lo haga -dijo Draco-

-Estoy de acuerdo -en modo de afirmación, no se encontraban a mas de ocho metros de la puerta del despacho, donde comenzaba una pequeña curva- Ahora vayan, vayan -sacudiendo las manos como diciendo ya esfúmense-

-Suerte… -le dio Eos junto con Harry-

Siguieron hasta la puerta, Draco se despidió de Eos y caminó los metros hacia el otro extremo, donde se encontraba la esquina, ahí se quedó, mientras Harry y Eos estaba frente a la puerta, que por cierto, estaba cerrada, de seguro con un encantamiento.

-Alohomora -expresó Eos empuñando la varita, la puerta hizo un ruido. Se abrió, celebró con Harry la hazaña- Recuerda, tres golpes y sabré que se trata de ti -Harry asintió y sin esperar Eos se metió al despacho, cerrando la puerta tras ella, en sus lugares aguardaron Harry, Draco y Hal-

Eos se acercó con el paso apresurado al mueble más pequeño donde se encontraban los libros la vez pasada. ¡¡No estaban!! Se desesperó y comenzó a revisar los estantes mientras pensaba que era obvio que no estarían en el mismo lugar, que eran fáciles de encontrar, pero Eos sentía que estaban en la habitación, lo cual la hizo seguir revisando, mueble por mueble, repisa por repisa… habían pasado diez minutos y los tres muchachos creían haber logrado su objetivo, pero de pronto comenzó a llenarse de cánticos y gritos de victoria, era obvio que el juego había terminado. Oh no… por su lado, Draco no notó a Snape, mientras que en corredor donde estaba Hal, se había llenado de alumnos que no le dejaban ver si se acercaba el profesor de Pociones, sin embargo sólo lo notó… cuando pasó apresurado por su lado.