Los opuestos se atraen.

Capitulo X: Los encantos de un Malfoy.

Hermione no lo podía creer, quien la había introducido furtivamente en un aula vacía y ahora se encontraba encerrada entre la pared y el mismísimo Draco Malfoy.

Velozmente el rubio acerco su boca a la de la castaña, sintiendo como la respiración de la chica se aceleraba.

- ¿Qué pasa la leoncita le teme a la serpiente? – le dijo burlonamente el Slytherin.

Hermione hizo un ademán de intentar salirse del amarre del chico, pero este la agarro más fuertemente por la cintura. Cuando la ojimiel se quiso dar cuenta la boca del rubio se encontraba a unos pocos centímetros de su boca. Draco recorrió la distancia que quedaba entre sus bocas ágilmente, la castaña pudo sentir los fríos labios del Príncipe de Slytherin sobre los suyos, al principio era un roce de labios mientras que el rubio le acariciaba suavemente la mejilla de la chica. De pronto la mano de Draco dejo su mejilla para posarse también en la cintura de la chica y acercarla todavía más a él. El beso dejo de ser un simple labio contra labio, para ser algo más, Draco se apodero de la boca de Hermione obligándola a separar los labios para que su lengua se hiciese paso, furiosamente empezó a recorrer la boca de la Gryffindor y a los pocos segundos empezó a obtener respuesta por parte de ella. El beso poco a poco se fue tornando cada vez más apasionado y Hermione no supo en que momento sus manos se entrelazaron en el sedoso cabello de la serpiente.

Y así como la primera vez que se besaron, Draco se separo bruscamente como despertando de un trance. Se alejo de Hermione unos cuantos pasos, la observo detenidamente, se encontraba apoyada contra la pared, con los labios rojos y respirando entrecortadamente, sumamente bonita. Draco negó con la cabeza al ser consciente de la naturaleza de su pensamiento. Sabía que si no salía pronto de ahí, terminaría haciendo cosas sumamente deshonrosas para un Malfoy, y el no podía hacer eso, su padre se había ocupado de pisotear bastante su apellido, el no haría lo mismo por más un simple capricho, porque eso era lo que era, un simple capricho. Por más que lo mantuviese en velo, no dejaba de ser un encaprichamiento y con la persona menos indicada. Tenía otras maneras de saciar sus deseos, otras chicas, así que decidió comenzar la retirada.

La castaña miro a Malfoy que se había separado de ella súbitamente, exactamente igual que la vez pasada. Tenía sus siempre pálidos labios algo rojos, su cabello despeinado y su pecho subía y bajaba rápidamente. Era tan condenadamente atractivo. La chica ya sabía lo que venía ahora. Ahora, Malfoy se iba a ir y tal vez la insultaría o le diría un comentario mordaz para hacerla sentir mal por haberse besado con el enemigo y lo peor es que era la segunda vez. Lo más seguro es que se dirigiera a ella como "sangre sucia", ella tendría que hacer un gran esfuerzo por controlar las lagrimas, porque hace un tiempo dejo de ser capaz de ignorar sus insultos y cuando ya nadie podía ser testigo de su debilidad, se derrumbaba.

Pero para su sorpresa, Draco no hizo nada de lo que tenía pensado. Bueno nada de lo que tenía pensado no, porque si se fue, pero no la insulto, ni siquiera le dirigió una mirada de asco o superioridad, se fue con su típico semblante frió e inexpresivo, que le helaba la sangre.

Clara sintió los suaves labios de Blaise depositando un delicado beso en la línea de la mandíbula, a continuación otro en la mejilla, después en la comisura de la boca y por ultimo uno sobre sus labios. Luego separo su rostro un poco del de la chica, que lo miraba confundida. La morena no sabía porque, pero no podía reaccionar. Por un lado quería que Blaise la besara, pero sabía que después se iba arrepentir.

Zabini la observo unos pocos segundos, suavemente comenzó a acercar sus labios a los de la chica nuevamente. Apenas apoyo su boca sobre la de Clara comenzó a ejercer presión para buscar algún tipo de reacción por parte de esta, que se encontraba inmóvil. Para sorpresa del moreno, Clara comenzó a corresponder el beso, entrelazando sus manos alrededor del cuello del Slytherin. Blaise comenzó a acariciar con su lengua los labios de la ojiazul que automáticamente se abrieron para darle paso. Al principio era un beso tierno y cargado de dulzura, pero poco a poco se torno más apasionado. Blaise que tenia a la Gryffindor tomada de las caderas, la tomo más fuertemente pegándola todavía más a su cuerpo. Clara comenzó a acariciar el cabello color azabache del joven, al tiempo que tiraba hacia delante el rostro del chico.

El ojiazul corrió las manos de las caderas de Clara, para comenzar a acariciarle la espalda a la chica. Blaise no lo podía creer después de dos meses de perseguirla por todos lados la estaba besando, esa chica le encantaba, no sabía porque, pero producía en él cosas únicas. Nunca en su vida estuvo tras de una chica tanto tiempo. Y lo peor de todo es que se ponía feliz porque simplemente la estaba besando, no quería imaginarse en que estado de euforia estaría si llegara a pasar algo más, en otro momento más adelante.

Pero de repente Blaise fue notando que Clara comenzó a hacer cada vez más lento el ritmo del beso. Y de pronto Clara se estaba separando de la boca de Zabini, para apoyar su cabeza en el hombro del chico, él le comenzó a acariciar delicadamente el negro cabello al mismo tiempo que la volvía a tomar de la cintura estrujándola contra él. El beso había terminado, pero Clara seguía teniendo entrelazadas las manos alrededor del cuello de Zabini. Blaise delicadamente comenzó a depositar besos en la lacia cabellera de la joven.

Esta al notar las caricias con los labios que le hacía el Slytherin se apretó inconscientemente más contra el bien formado cuerpo del muchacho, que se sentía en el cielo. Blaise quería quedarse así eternamente con la morocha. Se quedaron un tiempo indefinido así abrazados, mientras que Blaise le daba delicados besos y cada tanto Clara soltaba un leve suspiro.

Pero todo lo que empieza tiene un final y repentinamente Clara saco sus manos que se encontraban tomando a Blaise por el cuello, lo empujo suavemente para despegarse de él.

Zabini que no se lo esperaba no reacciono, así que se corrió dejándole el paso libre a la chica. Esta lo miro a los ojos y enseguida sus mejillas tomaron un leve sonrojo. Velozmente la Gryffindor se acerco a la mesa donde habían quedado olvidadas sus cosas y las comenzó a guardar en su mochila, Blaise la observo por unos momentos pero luego comprendió que era lo que pasaba.

- Clara... – la chica ignoro su llamado, así que se acerco cautelosamente a ella y la tomo por el brazo, volteándola. - ¿qué crees que haces?

- Me voy...

- ¿cómo que te vas? – le pregunto sin entender.

- tengo Runas, me voy... – dijo hostilmente, mientras se soltaba del amarre del chico y volvía a darle la espalda para seguir guardando sus pertenencias.

Clara era un misterio para Blaise, no la entendía. Lo rechazaba siempre, pero hace unos segundos se habían besado y él en ningún momento la obligo a corresponderle el beso, luego se habían quedado abrazados y Blaise pensó por un momento que la morena cancelaría su cita con Wotier, él cancelaría su cita con Denami e irán juntos a Hogsmeade, pero no... Ahora se alejaba de él, lo volvía a ignorar.

La morena comenzó a caminar en dirección a la salida, ya cuando se había alejado unos cuantos metros, Blaise reacciono y comenzó a seguirla. Esta al ser consciente que el Slytherin la comenzaba a seguir, comenzó apresurar el paso. Se volteo y le dirigió una mirada de advertencia como diciendo "¿no puedes simplemente dejar de molestarme?".

- No me mires así, voy a Runas... – hablo Blaise, intentando usar su voz fría y carente de emociones.

- Yo antes voy a la torre de Gryffindor. – le informo mientras le lanzaba una mirada triunfante.

Blaise la fulmino con la mirada y volteo su cara ofendido por el repentino cambio de actitud de la chica. Salieron caminando a la par de la biblioteca, y siguieron caminando juntos hasta que Blaise tuvo que doblar en un pasillo, ya que si no quedaría como un estúpido arrastrado que la seguía a todos lados, tenía que cumplir su palabra e ir al aula de Runas, por más que se moría por seguirla y pedirle explicaciones. La Gryffindor tenía que seguir unos cuantos corredores más para salir al vestíbulo y luego subir las escaleras de mármol, otros tantos corredores, subir un par de pisos, pasar por las escaleras cambiantes y de eso modo llegar a la torre de Gryffindor.

Zabini iba caminando sin prestar atención adelante, cuando choco con algo o mejor alguien, levanto su vista y se choco con las orbes grises de su mejor amigo, que se estaba arreglando un mechón rebelde que se había salido de su lugar con el impacto.

- ¿Quieres tener más cuidado? – le dijo desafiante el rubio.

- Lo siento, Draco... – se disculpo el moreno mirando el piso.- no veía por donde venia.

- ¿Qué te pasa, Zabini?

- Bese a Clara... – contesto.

- Y eso no fue todo lo que paso, - enarco una ceja- porque sino no tendrías esa cara, y no vendrías mirando el piso, sino dando saltitos de alegría.- se burlo su amigo.

- Tienes razón, eso no fue todo lo que paso. – le confesó con la voz llena de angustia- Luego de besarnos, nos quedamos un rato abrazados y luego se separo de mí, - hizo su típica mueca de frustración, que hacía cada vez que hablaba de la ojiazul.- comenzó a aguardar sus cosas, le pregunte a donde se iba, y... – suspiro cansinamente- te imaginaras que paso luego.

Draco asintió, mientras que en silencio se comenzaban a dirigir hacia el aula donde tenían Runas Antiguas. El rubio se puso a pensar en las palabras dichas por su amiga. Blaise luego de besarse con Exupery se había quedado abrazado a ella, y conociendo a su amigo, si la chica no se hubiese separado ahora no estaría hablando con él y estaría todavía con la Gryffindor. Él con Granger nunca hizo eso. Es más las dos únicas veces que se besaron él se separo bruscamente, y en una le había dicho unas palabras para molestarla.

Después se puso pensar en la reacción de la chica. Se parecía un poco a la que tuvo él con la castaña. De repente un sentimiento de culpabilidad lo invadió acompañado de unas ganas tremendas de volver el tiempo atrás y hacer lo que había hecho su amigo, quedarse abrazado a la chica, ocultar su rostro entre los rizos castaños, besarla en la frente, y... ¡y nada! Se reprendió mentalmente por esos pensamientos, eran los segundos de ese estilo en el mismo día.

Él tenía muy clara sus prioridades, la primera y principal era levantar el honor de su familia que el estúpido de su padre se encargo de pisotear. Y saciar su capricho con Granger chocaba con una de sus prioridades y casualmente la más importante. Y se la complicaría todavía más todo. Así que tenía que dejar de ser un adolescente hormonal para pensar en su futuro, un futuro como mortífago era lo más seguro. Y el de Granger un futuro como auror, dos futuros chocantes...

La castaña se encontraba acostada en su cama color escarlata y dorado, fiel al estilo Gryffindor, mirando los doseles. Sumergida plenamente en sus pensamientos.

Malfoy la había introducida furtivamente en un aula vacía y ella apenas había hecho intentos de escapar, error. Luego la había besado, terrible error. ¿Por qué mierda se había dejado? Y lo peor es que luego la había dejado sola como si nada, hubiese preferido mil veces una de sus miradas de superioridad que esa indiferencia. Suspiro cansinamente, últimamente no hacía más que pensar en ese chico y eso claramente estaba mal. Muy mal, se suponía que eran enemigos, que él la odiaba a ella y ella a él. Él la odiaba, o eso pensaba. Pero... ¿ella lo odiaba a él?

Ahí estaba el verdadero problema, el error más grande de todos, no podía dudar de algo así. Estaba obligado a odiarlo, ¿pero porque? Muy simple, porque durante seis años se dedico a mal tratarla a ella y a sus amigos, a hacerles la vida imposible, intentar todo lo que estaba a su alcance para expulsarla, a hacerla sentirse inferior solo porque era hija de muggles, a desearle la muerte en 2º año, a hacerla llorar por sus insultos, y después de todo eso ella seguía dudando de si lo odiaba a no.

Se sentía como una estúpida. Como esas huecas que ocupan por un rato la cama de personas como Malfoy y Zabini, estos se dedican a decirle cosas bonitas para conquistarlas y luego de que las usaron para satisfacer sus necesidades, las ignoraban, esas pobres ilusas se largan a llorar como si algo sumamente terrible le hubiese pasado, pero tal vez para su diminuto cerebro algo terribles les paso, para empezar creer sus palabras, para seguir acostarse con ellos y por ultimo llorar por esos engendros. Sentía algo parecido a eso, ilusa, utilizada, ultrajada.

Malfoy pensaba que podía venir cuando quería, besarla y luego irse, usarla como si ella fuese algo descartable. Pero se equivocaba, ella no era como las chicas que ese estúpido hurón conquistaba todos los días, claro que no. Ella no era fácil, ni cualquiera. Así que la próxima vez que se le acercara a una distancia poco razonable no dudaría en lanzarle una maldición.

¡Merlín! ¿Por qué le pasaba todo esto a ella? ¿Malfoy no podía buscar a otra persona para divertirse? Porque estaba completamente segura, ¡no! Ella sabía que era por pura diversión, ¿pero porque rayos no podía buscar a otra para divertirse? Porque era un maldito jodido, que le gustaba hacerla sentir miserable.

De repente la puerta de la habitación se abrió de golpe, dando paso a una abrumada morena. Camino un poco y se dejo caer pesadamente en la cama que estaba al lado de la de la castaña. Hermione la miro de reojo. ¿Qué le podía pasar para que tuviese esa cara? Es más, ¿qué le había pasado, porque había faltado a todas las clases después del almuerzo? Porque luego de dejarla hablando en la biblioteca con Zabini no la había vuelto a ver, Harry le había preguntado si la había visto, o sea que por ende Harry tampoco la había visto después del almuerzo.

Clara lanzo un suspiro, y Hermione se sentó en su cama y la observo. Estaba igual que cuando la había visto por última vez, todo igual menos la expresión el rostro. La castaña no pudo identificar el porqué de la cara de su amiga, nunca la había visto así, ni siquiera cuando hablo de sus padres, o del juicio contra Lucius Malfoy.

- Clara... ¿dónde estuviste durante la tarde? – pregunto la ojimiel.

- Por ahí. – respondió cortantemente.

- ¿qué paso?

- cosas... – hablo cansinamente la morena.

- ¿cómo que? – indago Hermione.- ¿algo relacionado con Zabini? – Clara asintió.- ¿qué paso?

- Me beso... – musito la joven, en un tono apenas audible.

En la cabeza de Hermione apareció una simple ecuación: "Zabini besa a Clara + X igual a Clara arrepentida y malhumorada". Hermione sabía muy bien que era esa "X", era que la ojiazul no había opuesto resistencia, es más había correspondido y ahora se arrepentía. Por más que la conocía solo hace dos meses, la entendía bien.

- ¿Y faltaste a clases por...?

- Porque no le quería ver la cara al estúpido ese.- le corto la pelinegra.

Definitivamente se había arrepentido. Por lo menos no era la única que correspondía besos y se arrepentía después, ya eran dos.

Hermione se encontraba sentada en uno de las butacas de la sala común mientras que charlaba con Ron y Harry. Lo concreto es que estaba esperando a Clara para poder ir a encontrarse con Gautier y Liam. Si ya era sábado a las 10.30 de la mañana, en media hora debían encontrarse con los Ravenclaws en el vestíbulo como habían acordado. Hermione odiaba ser impuntual o que la gente llegase tarde a sus citas. Clara siempre, pero siempre llegaba tarde a donde sea que iba, podía salir con un día de anticipación, no importaba, llegaba tarde igual.

De repente un carraspeo sonó atrás de su sillón, la castaña volteo y se encontró con la morena.

- Bueno... ya estoy lista. – informo la chica, mientras tomaba asiento en el apoyabrazos del sillón de Hermione.

- En diez minutos salimos.- le comunico la castaña a su amiga.

- Estas... muy... bonita, Clara.- balbuceo Harry.

- Gracias... –dijo un poco sonrojada la morena, al tiempo que le dedicaba una gran sonrisa al ojiverde.

Eran las once de la mañana y las dos Gryffindor se encontraban bajando las escaleras que daban al vestíbulo y pudieron ver a los dos chicos al final de las escaleras de mármol esperándolas.

- ¡Hola! – saludo Liam con una amplia sonrisa cuando estas llegaron al fin de las escaleras.

- ¿Cómo están? – pregunto Clara, devolviéndole la sonrisa al muchacho.

- Por suerte, bien. – respondió Gautier.- ¿Y tu Hermione, como estas?

- Bien, bien. – respondió la castaña.

De repente unas voces que se acercaban llamaron su atención y la de su amiga, que automáticamente voltearon su cabeza en dirección del corredor que daba a las mazmorras, y vieron por allí emerger a cuatro personas, un rubio, una rubia, un moreno y una pelirroja. Quién Hermione reconoció rápidamente a los dos chicos, Malfoy y Zabini, pero esas chicas debían ser sus citas. ¿Cuál era esa tal Kathe y cual Sophie?

A los oídos de las Gryffindor llego un pedazo de la conversación que estaban teniendo los slytherin, como respuesta a la pregunta que se había hecho la castaña mentalmente.

- Sophie, ¿qué te gustaría hacer? – le pregunto Blaise a la pelirroja, que lo miro embobada y comenzó a hablar, pero a los oídos de las chicas solo llegaron murmullos ininteligibles.

Clara al ver esa escena no pudo más que disimular una mueca de rabia. Ahora ya sabía quien era quien, la pelirroja era la cita de Zabini, Sophie Denami. Y la rubia era Kathe Winterlych.

- Bien. ¿Vamos? – pregunto Clara hablando en un tono elevado a propósito.

Liam asintió y tomo de la mano a la ojiazul, bajo la mirada del moreno Slytherin. Hermione negó con la cabeza por la actitud de su amiga, de pronto un escalofrió la recorrió de pies a cabeza y al instante la castaña se dio cuenta de que era, estaba segurísima de que unas orbes grises se habían posado en ella, pero no iba a voltearse para comprobarlo, no iba a permitir que Malfoy se diera cuenta del efecto desbastador que sus malditas miradas tenían en ella. Así que se dio cuenta que era lo que tenía que hacer, salir de ahí lo antes posible antes de que se viera imposibilitada de pensar con claridad y que el eje de sus pensamientos se volviera un rubio albino.

Draco se encontraba sentado en la butaca más cercana a la chimenea en la sala común de las serpientes. Se había despertado sumamente temprano esa mañana, tan temprano que tuvo que ir a las cocinas a buscar el desayuno porque el Gran Comedor estaba cerrado. Así que hay estaba él, sentado solo en la sala común, esperando que el resto del equipo de quidditch se despertara, desayunara, así se podían ir a entrenar.

El rubio miro el reloj de plata que tenia en la muñeca, eran las ocho menos veinte, Draco lanzo un resoplido. ¿Quién lo mandaba a despertarse tan temprano? Y todo por ese maldito sueño, en el que aparecía Granger con un vestido negro que dejaba realmente muy poco a la imaginación.

Suerte que había adelantado el entrenamiento, porque la insoportable de Winterlych le había hecho todo un planteo del porque tenían que almorzar juntos. Así que ya cansado de sus charlitas en donde le recriminaba su falta de consideración por no almorzar con ella decidió adelantar el entrenamiento a las ocho y media. Pero lo que más le molestaba era: ¿quién rayos se creía que era para hacerle ese tipo de planteos? Se pensaba que porque iban a ir juntos a Hogsmeade eran algo, que equivocada estaba, pobre idiota. Después de esta salida le aclararía de un modo elegante que entre ellos no pasaba nada.

Draco chasqueo la lengua en señal de desaprobación, estaba cansado de que todas las mujeres fuesen tan absorbentes. Bueno, todas no. De hecho Granger lo destetaba, lo detestaba pero bien que se había dejado besar por él, y dos veces. Después de toda ninguna mujer se puede resistir al encanto Malfoy. Una chica que se jactaba de eso y no caía a sus pies no era una chica. Y bueno Granger evidentemente, después de todo si era miembro del sector femenino de la población, porque de a poco iba cayendo a sus pies.

Porque toda persona que le atrajera el sexo masculino caía bajo los encantos de un Malfoy.

Tenía que parar con esa estupidez, si alguien que no fuese de confianza como Blaise o Pansy se enteraba que se había besado con la sangre sucia su status se iría al demonio, y no lo podía permitir. Tenía que ser un orgullo para su madre, que desde el encarcelamiento de su padre estaba deprimida, y que se empezara a decir que el menor de los Malfoy se besaba con una escoria como Granger, sería un gran golpe al orgullo de su madre.

- Draco. – lo llamo Blaise, mientras se sentaba en la butaca que se encontraba enfrente de la de él.

El rubio observo a su amigo, se encontraba con la túnica de quidditch, aunque algo despeinado. Seguro que se había despertado, no lo había visto dormir y pensando que se quedo dormido se había cambiado a toda velocidad, saliendo completamente despeinado.

- Draco, Draco... – dijo más relajado el moreno.- pensé que me había quedado dormido.

Como conocía a su amigo, Blaise sabía muy bien lo que le iba a pasar si llegaba tarde al entrenamiento por quedarse dormido, lo mataría. Y lo que empeoraría todo era, que estuvo todo el viernes quejándose de que tenía que salir con Sophie Denami, cosa que había colmado la paciencia de Draco y cuando eso paso, Zabini se tuvo que aguantar todo lo que le grito.

- ¿Y dime Draco, me vas a decir lo que te tiene de tan mal humor? Desde el jueves que estas así... – comenzó a curiosear el moreno.

Odiaba cuando Blaise se ponía en curioso. Otra cosa que había ayudado a su mal humor, aparte de las quejas de Blaise, era que había estado todo el tiempo preguntándole que le pasaba, odiaba tener que dar explicaciones. Más concretamente odiaba las explicaciones. No estaba dispuesto a confesarle a Blaise que estaba de ese humor porque no podía contener sus hormonas y había besado descaradamente a la sabelotodo, de nuevo. No iba a poder aguantar las burlas de su amigo por ser tan cobarde de besar a una joven y luego irse, porque el no era cobarde, de ningún modo iba a permitir que lo llamara así, porque él no era ningún Hufflepuff asustadizo.

- Metete en tus asuntos Zabini. – le espeto el rubio.

- Draco, sabes mejor que nadie que esa actitud hostil conmigo no va. – le dijo sonriente Blaise, en un tono cantarín.

Cuando Blaise se proponía algo podía llegar hacer muy pesado, y no paraba hasta conseguirlo. Era tan insoportablemente curioso, parecía un Gryffindor, parecía la curiosa de Granger con su estupidez de querer saber todo sobre todo. Draco negó mentalmente por el rumbo que habían tomado sus pensamientos, no podía ser que empezara quejándose de Blaise para terminar pensando en Granger.

- Zabini, -siseó- púdrete.

- Por Merlín, Draco. – le dijo de Blaise seriamente- Pareciera que al que besan y dejan pagando fueses tu... Si tú te pones así, por quien sabe que cosa... ¿cómo me tendría que poner yo por lo de Clara?

Y ya comenzaba a quejarse de nuevo de lo que le paso con Clara, a veces tenía ganas de pegarle un buen golpe por ser tan molesto con ese tema. Lo tenía arto, Zabini siempre tan quejoso, Winterlych tan molesta, Pansy tan histérica, Granger tan santita. ¡Malditas sea, de nuevo sus pensamientos habían ido a terminar en esa condenada Gryffindor!

- Blaise, si en el futuro deseas tener hijos, cállate la boca. – le espeto Draco.

El ojiazul pareció meditar esa frase dicha por su amigo y considerarla ya que se cayó. Y para sorpresa de Draco, no solo se cayó sino que en su rostro se dibujo una expresión pensativa. ¿En qué estaría pensando para estar tan serio?

- Mi padre me mando una carta, - le informo Blaise – me tuve que armarme de valor para abrirla, ya que es muy raro que mi padre me mande cartas. Es más nunca lo hace.

Blaise tenía razón su padre nunca le mandaba cartas, y sí lo hacía era con un motivo importante. Como el año pasado, para que le avisara a Draco que su padre seria mandado a Azkaban, o como aquella vez que estaban en 3º año y le informo a Blaise que Chalmer, el abuelo de Blaise, había muerto.

- ¿Qué decía la carta Blaise? Ve al grano... – lo apuro Draco.

- Que el Lord Oscuro está requiriendo de nuevos mortífagos, y si estaba dispuesto a unirme. – dijo en un susurro Blaise, para que nadie los pudiera oír.

Draco escucho atentamente lo que decía su amigo, ¿Voldemort estaba necesitando nuevos mortífagos. ¿Por qué a él no le había llegado nada? Era el hijo de su ex mano derecha. Él estaba más capacitado que Blaise para unirse.

- Que raro, a mi no me llego nada. – dijo pensativamente el menor de los Malfoy.

- Si lo supuse, porque en la carta mi padre hace como un comentario de que te vaya avisando, porque en un tiempo a ti también te llegara una carta... – Blaise suspiro. – La iniciación seria a fines de año, y tengo hasta navidad para tomar una decisión.

Al escuchar esas palabras Draco esbozo una sonrisa de satisfacción, claro que el Señor Tenebroso lo llamaría a él. Era un Malfoy y desde chico lo habían educado para cuando su señor lo necesitara se uniera a sus filas.

En cambio lo de Blaise era diferente. Su padre era un mortífago, pero su madre no. Odiaba a los sangre sucia, pero se mantenía al margen del tema. Le era totalmente indiferente Voldemort y sus mortífagos, como Dumbledore y su Orden del Fénix. Al moreno le habían inculcado el odio a todo aquello relacionado con los pestilentes muggles, pero no lo habían preparado para unirse a las filas del Lord. Su madre esperaba que fuese un importante político o que se encargara de manejar los negocios familiares y por eso no permitía que su padre lo obligara a unirse a la Orden tenebrosa, le daban la oportunidad de elegir.

Cosa que él no tenia, tanto su madre como su padre eran mortífagos al servicio de Voldemort, si desistía de unirse se tendría que preparar para que toda su familia le diera vuelta la cara.

- ¿ya estuviste pensando que decisión vas a tomar? – pregunto Draco.

- Sí.

- ¿y...? – indago el rubio.

- Voy a rechazar la marca... – respondió Blaise.

- ¿estás seguro de lo que estás diciendo? – cuestiono el capitán del equipo de Slytherin.

- Completamente, - manifestó convencido el ojiazul. – mejor cambiemos de tema, ya está por llegar el resto del equipo.

Draco asintió, y se sumergieron en un silencio total mientras esperaban que empezaran a llegar los otros cinco miembros del equipo de quidditch.

Eran las once menos veinte de la mañana, Draco y Blaise estaban sentados cada uno en un sillón individual esperando a sus respectivas citas. Draco no había podido parar de pensar en lo que le había dicho Zabini, estuvo esperando toda su vida para que el Señor Oscuro lo llamara y ese momento estaba más cerca de lo que se había imaginado. Pero ahora que analizaba bien la situación... ¿realmente quería ser un mortífago? No podía haber errores, al primer error te seguía una muerte segura. Sin contar el hecho de que tenias que estar siempre al servicio de Voldemort, nunca desobedecerlo y hacer lo que te diga sin dudar, si tenias que dar la vida por tu señor, la tenias que dar sin vacilar. Todo por tu señor, pero... ¿él quería ser un subordinado toda su vida?

- Draaaaaco... – canturreo una rubia con su insoportable voz chillona, interrumpiendo los pensamientos de Draco- estamos listas.

- Ah... – dijo Blaise notablemente desganado.

- ¿Vamos? – pregunto dulcemente Sophie, sin darse cuenta del fastidio de su cita.

Draco observo a las dos chicas. Kathe traía debajo de la túnica verde una corta pollera negra, que podía pasar confundida tranquilamente por un cinturón, y un pulóver verde musgo. De repente en su cabeza comenzó a imaginar a Granger vestida con una pollera del largo de una bufanda, cerro fuertemente los párpados y meneo ligeramente la cabeza para apartar esos pensamientos tan impuros. Já, que paradoja, pensamientos impuros con una impura.

- Draco, ¿estas bien? – pregunto Blaise.

El rubio abrió repentinamente los párpados, encontrándose con la cara de preocupación de su mejor amigo, la chillona de Winterlych y Sophie. Ciertamente Sophie parecía menos molesta que Kathe y más tímida, maldecio internamente a Blaise por su suerte. A él siempre le tocaban las más insoportables.

- Si, – dijo secamente.- vamos.

Se incorporo del sillón en el que estaba sentado rápidamente, y mientras que Blaise se ponía a hablar con las dos chicas salieron de la sala común, bajo las miradas de todo Slytherin.

Draco permaneció callado durante todo el camino al vestíbulo, no tenía ganas de hablar. Encontraba a sus pensamientos más interesantes que las banales charlas que se podían llegar a mantener con una persona que tenía el cerebro tan reducido como Kathe. Pero estaba seguro que con Granger se podría llevar una conversación de cualquier tipo, de política, economía, historia, porque esa chica en realidad era inteligente. ¡Merlín! ¿En qué rayos estaba pensando? ¿Había alabado alguien que no era el mismo? Increíble. Suerte que nadie podía leer sus pensamientos.

Cuando estaban por llegar al vestíbulo, le pareció oír la voz de la castaña, así que se puso más atento a los ruidos y voces que llegaban a sus oídos. Apenas salió al vestíbulo pudo ver al odioso de Goldstein mirando como idiota a Granger, y a Wotier con la misma expresión que su amigo, pero mirando a la traidora a la sangre.

Lo primero que le llamo la atención fue el cabello de la castaña, no se encontraba para nada revuelto como solía estar todos los días, por más que había cambiado mucho, con respecto a años anteriores, seguía un poco desprolijo. Estaba increíblemente lacio. ¿Granger se había producido solo para ese troll? Con tan solo pensar en eso una furia interna lo invadió. El mismo sentimiento desconocido que cuando la vio con Krum.

- Sophie¿qué te gustaría hacer? – le pregunto Blaise a la pelirroja, en un tono de voz sospechosamente alto.

Draco miro en dirección a las Gryffindor, y al instante se dio cuenta el porqué. Exupery se encontraba viéndolos, por supuesto que Blaise se había dado cuenta de esto, y de hecho lo del tono de voz lo había hecho a propósito. Draco pudo apreciar la casi imperceptible mueca de rabia que se contorsiono en el rostro de la morena. Esto si paso desapercibido para su amigo. A pesar de que se la encontraba mirándola, ignorando por completo lo que le estaba diciendo Sophie, era menos observador y detallista que él.

- Bien, ¿vamos? – pregunto Exupery, en un tono tan elevado como su amigo y por supuesto que tan a propósito como el de él.

Blaise tuvo que hacer un gran esfuerzo por no matar a Wotier, cuando respondió a la pregunta de la chica con un leve asentimiento de cabeza y luego la tomo de la mano. Clara a todo esto le dedico una enorme sonrisa al águila.

El rubio clavo sus penetrantes ojos color mercurio en la espalda de la castaña, esperando ver algún tipo de reacción, aunque sea un leve estremecimiento, pero para su sorpresa, nada. La chica ni se inmuto. La rabia que sentía el slytherin, que no era poca, aumento a niveles insospechados. Tenía gana de sacar su varita y lanzarle una imperdonable a Goldstein por ser tan... tan... estúpido para salir con una sangre sucia y a Granger por atreverse a ignorarlo, de nuevo.

Para el desagrado de Draco, vio como el cuarteto se empezaba a dirigir hacia el gran portón de roble.

- Eh, Draco. – le dijo Blaise, para llamarle la atención al rubio que se encontraba completamente sumergido en sus pensamientos.- ¿Vamos yendo?

El rubio lanzo un largo resoplido, y luego asintió con la cabeza. Sin duda ese sería un largo día, pero iba aprovecharlo y una sonrisa maliciosa se dibujo en su aristocrático rostro. Y lentamente, con su andar lleno de elegancia, comenzó a seguir el camino que había seguido las dos Gryffindors con los Ravenclaw. No iba a perder oportunidad para hacerle el día imposible a la sangre sucia.


Hola! Que tall? Bueno, acá el decimo capitulo. Bueno durante este capítulo se terminan las escenas que quedaron inconclusas en el cap. anterior, y es más que nada los pensamientos de los protagonista... Se ve un poco lo que le está pasando a Clara y Zabini, pero después nada más. Y el cap. queda cuando están saliendo para Hogsmeade, parece que Draco planea hacerle pasar un día difícil a la castaña ¿celoso? Eso lo vamos a ver...

En el próximo capitulo se va a hacer la salida a Hogsmeade.
Este capítulo es el más largo de todos, así que espero que me dejen muchos reviews en recompensa ) jejej. El siguiente cap. esta casi terminado, solo le tengo que dar unos retoques y modificarle un par de cositas, asi que según como venga la cosa con los review y con el estudio veo de subirles el cap. prontito.

Estoy necesitando sugerencias con respecto a que hacer con estos personajes: Harry, Ron, Ginny, Luna, Viktor, Pansy. Así que las esperoo 8)

En fin, eso es todo. Espero que les guste el capitulo, suerte.

GALLETAA·

*editado el 08/09/2015.-