Lo prometido es deuda y aquí esta el capitulo final actualice lo mas rápido que pude así que no se quejen, espero les guste.

Chao, cuídense y besos.

CAPITULO 9

El solar hervía de actividad cuando llego Edward. Habían empezado las excavaciones por que querían iniciar el proyecto enserio antes de fin de año, pues ya llevaban tres meses de retraso. Y tenia que agradecer que el proyecto le consumiera tanto tiempo, por que evitaba que pensara demasiado en Bella.

Se apoyo en la puerta del coche y miro la grúa que colgaba sobre el solar. Hacia mas de un mes que ella se había ido y aun no había conseguido aceptar lo ocurrido, pero sabia que no lo quería y que no podía hacer para cambiar eso. La atracción de lo inalcanzable era para ella mas fuerte que la posibilidad de un futuro con un hombre que tenia al lado.

-Pensé que te encontraría aquí-.

Edward se volvió hacia su padre, que se acercaba con un casco en la mano. Se lo tendió a si hijo.

-La seguridad ante todo- bromeo.

-Te dije que vendría yo, que no hacia falta que vinieras tu-.

-Quería hablarte fuera del despacho-.

-¿Qué pasa ahora? Por que te advierto que no estoy de humor para otra pelea-.

-Pues me parece que vas a necesitar tapones además del casco, por que no te va a gustar lo que voy a decir- Carlisle culle hizo una pausa. –No creo que sea buena idea que te cases con esa chica. Su padre es amable, pero no podría soportar otra festividad con su madre. Y esto de la Navidad… Si se casan, su madre no puede decidir donde tiene que pasarla. Bella y tu no estuvieron juntos en Nochebuena-.

Edward soltó una risita.

-No tienes que preocuparte, papá. Bella me dejo el día después de Acción de Gracias y no he vuelto a verla-.

-¿Te dejo hace mas de un mes y no me has dicho nada?-.

-Si. Supongo que no quería oír el sermón de siempre sobre que arruino mi vida-.

Carlisle frunció el ceño.

-Lo siento. Pero puede que sea para bien. Dicen que una mujer acaba pareciéndose a su madre- se estremeció. –Y dentro de veinte años, Bella seria igual que la suya-.

Edward lo miro con rabia.

-¿Por qué hablas a si de ella si no la conoces? Es buena sensible. Y es lo mejor que me ha pasado en la vida-.

-Puedo que tú lo creas así, pero…-.

-Me da igual lo que tú pienses, así que déjame en paz-.

Carlisle movió la cabeza.

-Estaba equivocado. No puedo presionarte en un tema tan importante como el matrimonio. Esta mañana he hablado con Emmett y le he dicho que te nombrare presidente ejecutivo en abril. Lo ha entendido y me ha dado su apoyo-.

Edward miro a su padre con la boca abierta.

-¿Así sin mas? ¿Sin ataduras ni exigencias?-.

-Así sin más. Mañana empezaremos a planear la transición. El proyecto de Denver es tuyo-.

-Espera, no se si quiero el puesto-.

-¿Que?-.

-He estado pensando en montar algo por mi cuenta-.

-¿Y por que? Yo te doy todo lo que he pasado mi vida construyendo- le dio una palmada en el hombro. –Acéptalo antes de que cambie de idea y luego sigue adelante con tu vida. El pasado es el pasado-.

Edward pensó que su padre tenía razón. No podía pasarse la vida lamentando lo que no podía tener. Era preciso seguir adelante.

-¿Seguro que deberíamos estar aquí?- susurro Alice.

-Tengo que recoger el resto de mis cosas- Bella metió la llave en la cerradura. -¿Quieres que lo haga con el aquí?-.

-¿Y por que no las dejas? ¿Qué es eso tan importante sin lo que no puedes pasar?-.

-Mis plantas- respiro hondo. –Tengo que desactivar la alarma. Espero no haya cambiado la clave-.

-¿Y si ha echo?-.

-Entonces corremos- abrió la puerta, introdujo rápidamente los números que le había dado Edward la noche que llego allí y comprobó con alivio que seguían siendo validos. –Ya esta-.

-Esto no me gusta nada-.

-No hacemos nada ilegal, tengo llave- tiro de Alice hacia las escaleras. –Pero Thurgood tiene que estar por aquí y suele venir a la puerta cuando oye a alguien afuera-.

Subió rápidamente la escalera.

-Vamos a buscar las plantas y nos marchamos-.

Cuando llego a su antigua habitación, se detuvo de repente, con la atención fija en un ruido sordo.

-¿Qué es eso?-.

Se volvió y vio Thurgood en la puerta dl cuarto de Edward, cuya jamba golpeaba con la cola. Se acerco a ella y Bella le rasco las orejas.

-Buen perro-.

-Deja de jugar con el perro- susurro Alice. Abrió la puerta.

Bella entro en la estancia. Sus plantas estaban exactamente donde las había dejado.

-Están vivas- comento. Introdujo un dedo en la tierra de Anya. –Las ha regado, tienen buen aspecto- reprimió una emoción repentina. –Las ha cuidado bien-.

Alice saco unas bolsas de plástico del bolsillo del abrigo y se las paso.

-Yo me encargo de las plantas, tú recoge tu ropa y las cosas del baño-.

-No puedo creer que las haya regado-.

-Date prisa- susurro su amiga. –No quiero estar más tiempo aquí de lo necesario-.

Bella salió de la habitación y fue al cuarto del baño del pasillo, pero cuando abrió la puerta, se encontró de bruces con un pecho desnudo. Soltó un grito y retrocedió despacio.

-¿Bella?-.

-Edward- murmuro ella. El llevaba solo unos calzoncillos de seda y nada más. -¿Qué haces aquí?-.

- Vivo aquí- sonrió el. -¿Qué haces tú?-.

-He venido a recoger mis cosas. No esperaba encontrarte aquí ha estas horas-.

-¿Qué diablos pa…?-.

Los dos miraron a Alice, que salía del dormitorio. Esta abrió mucho los ojos.

-Hola, Edward-.

-Hola-.

-Quiero que sepas que no ha sido idea mía-.

-No sabíamos que estarías en casa- explico Bella. –O no habríamos venido-.

-Anoche me acosté muy tarde y esta tarde salgo en un viaje de negocios para Denver- musito el. –Seguramente pasare mucho tiempo allí si conseguimos el proyecto. Tengo buenas noticias. Mi padre me deja la compañía desde el próximo mes-.

-Estupendo- dijo Bella.

-Si- asintió Alice. -¿Pero por que quieres irte de Chicago? ¿No echaras de menos…?- vio que los dos la miraban. –Voy a terminar con el dormitorio-.

-O sea que has conseguido todo lo que querías- murmuro Bella.

Edward se apoyo en la pared del pasillo.

-Casi todo-.

-Yo también estoy pensando en mudarme- anuncio ella.

-¿Si?-.

_es muy difícil aguantar un negocio como el nuestro con este clima, así que debería irme a un lugar más cálido, Florida o California. Aunque allí las plantas serán diferentes y abra otros insectos y…- se interrumpió.

-Los dos nos movemos- dijo el. –Eso esta bien-.

-Muy bien-.

-¿Dónde te alojas ahora?-.

-¿Por que?-.

-Por nada, por si te dejas algo y necesito contactar contigo-.

-Estoy en casa de Jasper y Alice, en Wicker Park- busco algo más que decir, pero no se le ocurrió. –Bueno, creo que debo irme-.

Edward le tomo una mano.

-Me alegro de verte. Es agradable tenerte aquí aunque sea solo un rato-.

Bella asintió con la cabeza y volvió al dormitorio. Antes de entrar, miro hacia atrás, pero Edward había desaparecido ya escaleras abajo.

-¿Y bien?- susurro Alice. -¿Qué tal?-.

-Guarda las plantas y vámonos- murmuro Bella con voz temblorosa. –Ha dicho que me enviara el resto de las cosas-.

Tomo una de ellas y avanzo hacia las escaleras. Espero a Alice en la acera, envuelta en una nube de emociones distintas he impaciente por alejarse de allí. Cuando vio salir a su amiga, corrió hacia la camioneta.

-¡Espera!- grito Alice.

-¿Has visto eso? Esta frio y distante. Y anoche se acostó tarde. ¿Qué crees que significa eso?-.

-No se. ¿Que?-.

-Que estuvo con una mujer. ¿No te has dado cuenta de lo satisfecho que parecía?-.

-Parecía dormido, como si acabara de salir de la cama-.

-Exacto- Bella movió la cabeza. –Es evidente que ya ha olvidado todo lo que tuvimos juntos y seguido adelante-.

-Eso no lo sabes. A lo mejor estuvo trabajando o viendo una película-.

-¿Por qué lo defiendes?-.

Alice levanto las manos en un acto de rendición.

-No lo defiendo. Solo digo que no debes sacar conclusiones precipitadas. He visto como te ha mirado-.

-¿Y como me ha mirado?-.

-No te quitaba los ojos de encima, Bella. Te mira como un hombre enamorado-.

Bella so volvió y siguió andando por la acera.

-No digas eso, no puedo dejarme llevar otra vez por esa fantasía. Tengo que seguir con mi vida y el tiene que seguir con la suya-.

-¡Eh! ¿Adonde vas? El coche esta aquí-.

Bella se detuvo y volvió hacia el coche de su amiga.

-No quiero oír nada mas, ¿entendido?-. Se hizo la firme promesa de dejar de pensar en Edward en aquel mismo momento.

-¿Te vas a pasar el resto de tu vida en ese sofá?- pregunto Alice.

Bella levanto la vista.

-No. Solo un mes o dos cuando mas, hasta que se anime el trabajo-.

Llevaba ya dos meses viviendo en casa de su amiga y durmiendo en el sofá. Los fines de semana iba a casa de sus padres para dejar intimar a Jasper y Alice, pero no podía soportar mas de dos noches con su madre y solía acabar de nuevo en el sofá el lunes por la noche.

-Si se anima- Alice se dejo caer en un sillón y puso los pies en una mesa de café. –Tenemos que hablar de eso-.

Bella se incorporo del sofá.

-Lo se. Empiezo a pensar que un negocio como el nuestro no puede sobrevivir sin trabajo de invierno-.

-Supongo que podríamos colocarnos de dependientas- dijo su amiga. –O yo puedo trabajar en las empresas de Jasper-.

-¿Que?-.

-La administradora acaba de irse y Jasper me ha pedido que ocupe su puesto. El sueldo no esta mal- Alice se mordió el labio inferior. –Pero si no quieres, no aceptare. Windy City Gardens era nuestro sueño y no quiero dejarlo hasta que no lo dejes tú-.

-No- Bella apretó la mano a su amiga. –Ya es hora. Además, yo estaba pensando en irme hacia el sur a empezar de nuevo, buscar un sitio donde las plantas crezcan doce meses al año-.

-¿Y Edward?- pregunto Alice.

-¿Qué pasa con el?-.

-Todavía lo quieres. Creo que siempre lo has querido-.

-Eso no significa que tenga que seguir queriéndolo-.

Alice miro su reloj.

-¿Llegas tarde a algún sitio?- pregunto Bella.

-No, es solo…-.

Sonó el timbre de la puerta y Alice se puso en pie.

-Creo que debes peinarte y sacudirte esas migajas del pijama- dijo.

-¿Por que?-.

-Por que Edward esta aquí-.

-¿Que?-.

-No te enfades. Llamo el otro día para decir que quería devolverte algunas cosas y yo le dije que podía pasarse-.

El timbre de la puerta volvió a sonar y Bella se puso en pie de un salto.

-No lo dejes entrar-.

-Yo creo que esta enamorado de ti- dijo Alice. –Y se que a ti te pasa lo mismo, pero los dos son demasiados testarudos como para admitirlo-.

-Tú lo conoces tan bien como yo y sabes que no es capaz de amar-.

-¿Como lo sabes? Tu viviste un mes con el. ¿Se iba con otras mujeres o se quedaba toda la noche por ahí con sus amigo? ¿Te hizo sentir alguna vez que no podías confiar en el?-.

-No, pero eso no significa…-.

-¿Que? Por que yo veo un hombre que ha madurado mucho en seis años y puede estar preparado para aceptar un compromiso. Sugiero, que entres al baño a peinarte y pintarte los labios mientras le abro-.

Bella soltó un grito y saco unos vaqueros y un jersey de la maleta que había en un rincón. Entro en el cuarto de baño, donde se lavo la cara y paso los dedos por el pelo revuelto.

El corazón le latía con violencia, pero se esforzó por mantener la cordura. Hacia casi un mes que no veía a Edward, pero eso no le impedía pensar en el.

Se vistió y se puso perfume en el cuello y las muñecas. Se sentó un momento en el borde de la bañera para tranquilizarse.

Alice llamo a la puerta con los nudillos y entro.

-¿Te vas a quedar aquí toda la noche?-.

-¿Qué aspecto tiene? ¿Parece con ganas de pelear o parece contento?-.

-Esta muy guapo- declaro su amiga. –Si yo no estuviera casada, intentaría algo con el. Y parece ansioso por verte, así que sal de aquí y habla con el. Y procura ser amable- Alice la empujo hacia la puerta.

Bella respiro hondo y entro la sala de estar. Edward estaba cerca del sofá, de espaladas a ella.

-Hola-.

El se volvió al oírla.

-Hola-.

Ella cruzo la estancia hasta el sofá, donde se sentaron los dos en silencio.

-¿Cómo estas?- pregunto Bella.

Edward estiro el brazo y le tomo la mano.

-Bien, ocupado con el trabajo-.

-Yo también. Muy ocupada-.

Edward respiro hondo.

-Te hecho de menos, Bella. Creo que me acostumbre a verte en casa-.

-¿Por mis maravillosas comidas y mi gran gusto para la decoración?-.

-Claro- declaro el. –Por eso y muchas más cosas. Y Thurgood también te hecha de menos- le soltó la mano y tomo una bolsa que había dejado en la mesa de café. –Te he traído esto. Es una cinta de Desayuno con Diamantes. Estaba dentro del video-.

-Gracias. No la había echado de menos-.

-Tengo algo mas- dijo el. –Una especie de regalo de Navidad retrasado, un que, como casi estamos en San Valentín, también puede ser por eso- le paso la bolsa.

Bella miro en su interior, donde había un DVD de Desayuno con Diamantes, otro de Vacaciones en Roma y otro de Sabrina.

-Recuerdo que te gustaban mucho las películas de Audrey Hepburn- dijo el. –También te he comprado un reproductor de DVD, esta en el coche-.

Bella le dio un beso en la mejilla.

-Gracias. Audrey Hepburn es mi favorito-.

-Lo recuerdo-.

Volvió a tomarle la mano y la acerco a su boca para besarle los dedos.

-¿Cómo te encuentras?- pregunto de nuevo.

-Bien- repitió ella. –Ocupada con el trabajo. Estoy buscando otro apartamento. Creo que Alice y Jasper empiezan a cansase de tenerme aquí-.

Edward la miro sorprendido.

-Pensaba que querías mudarte-.

-Eso también todavía esta en el aire, no he tomado una decisión-.

-Yo puedo ayudarte a buscar un apartamento- se ofreció el. –Trabajamos con varias inmobiliarias. Cuando estés preparada…-.

-Te llamare- término ella.

El miro a su alrededor con nerviosismo.

-Supongo que debería irme. Solo quería traerte esto y ver como estabas-.

-Estoy bien-.

Edward se levanto y hecho a andar hacia la puerta, pero cambio de idea y volvió al sofá.

-Bella, se que sigues enamorada de el y comprendo que te resulte difícil olvidarlo por que yo no creo que pueda olvidarte en mucho tiempo-.

-Edward…-.

El volvió a sentarse y coloco una mano en los labios de ella.

-No necesito explicaciones ni promesas. Solo quiero decirte que tu felicidad es lo que mas me importa en el mundo y si no puedes ser feliz conmigo, quiero que lo seas con ese otro hombre- entrelazo los dedos de ella con los suyos. -¿Esta casado? ¿Es por eso por lo que no pueden estar juntos?-.

Bella negó con la cabeza.

-No-.

-Eso esta bien-.

-¿Por que?-.

-Por que necesitas ir a el. Si no sabes donde esta, te ayudare a buscarlo, pero tienes que decirle lo que sientes y que el te diga lo que siente. Hasta que no hagas eso, no podrás seguir adelante con tu vida-.

-¿Y si el siente lo mismo?-.

Edward se encogió de hombros.

-Pues tendré que aceptarlo. Pero espero que no sea a si y que tu te des cuenta que lo que tienes conmigo es mucho mejor que nada de lo que puedas tener nunca con el-.

-Yo se donde esta- dijo ella. –Supongo que puedo ir a hablar con el-.

-Eso esta bien- Edward la miro a los ojos y ella pidió en su interior que la besara.

Cuando lo vio levantarse, intento ocultar su decepción y lo acompaño a la puerta.

-Gracias por venir-.

-Voy a traerte el DVD-.

-No- dijo ella, decidida a que esa no fuera la ultima vez que se vieran. –Puedes hacerlo la próxima vez-.

Edward sonrío.

-De acuerdo. Hasta la próxima vez- le apretó la mano y salió al pasillo. Bella cerró la puerta y se apoyo en ella.

-¿Se ha ido?- pregunto Alice.

-Si-.

-¿Qué tal? ¿Arreglaron algo?-.

-No, por lo menos seguimos siendo amigos. Y supongo que, si quiero algo mas, tendré que elegir entre Edward y el otro hombre de mi vida-.

-¿Qué otro hombre?-.

Bella volvió al sofá.

-No hay otro-.

Alice frunció el ceño.

-¿Me he perdido algo?-.

-Edward cree que estoy enamorada de otro desde la universidad. Al parecer, mi madre leyó mis diarios y le dijo a Edward que en la universidad que estaba enamorada de un chico que respondía a las iniciales de P.C-.

-Pero en la universidad estabas enamorada de el-.

-Exacto. P.C. Príncipe de Cuento. Yo lo llamaba así en mis diarios-.

-Y Edward cree que estabas enamorada de…-.

-De otro. Y ahora quiere que lo busque y le diga lo que siento, por que no puedo avanzar con el hasta que deje atrás al otro-.

-¿Y cual de los dos amas?-.

-A los dos. Al que conocía entonces y al que conozco ahora- Bella sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas, pero no intento contenerlas. –Lo quiero, pero creo que no me había dado cuenta hasta esta noche-.

-¿Y me dejaras ser dama de honor?- pregunto Alice. –Y no me digas que tienes que preguntárselo a tu madre-.

Bella sonrío entre lágrimas.

-Si me caso con Edward, creo que me fugare con el a Las Vegas-.

Alice la miro horrorizada.

-Si te casas en Las Vegas, tu madre no te lo perdonara nunca. Y yo tampoco-.

Bella se echo a reír y Alice la acompaño. Todo saldría bien. Por primera vez desde que empezara aquel lio, Bella creía que Edward y ella podían tener una oportunidad juntos. Solo habría que buscar el modo de que eso ocurriera.