Haber antes de nada decir que Yuna y Tidus no han roto!! Siguen juntos pero Yuna no tiene muy claro sus sentimientos... creo que después de este capítulo lo entenderás mejor n.-

Perdón por tardar tanto en escribir pero con los exámenes y todo esto era una locura xD y nada ya sabéis para cualquier cosa RR!!

Ah! Por cierto… que parece que hay que decirlo xD los personajes no me pertenecen a mi, y dicho lo cual…

1 beso para tods!!

En el tiempo que Gippal y Rikku estuvieron en el campo, los demás se dirigieron al nuevo parque de atracciones de Kilika Durante el viaje en el que fueron en bus, todos se sentaron atrás; Tidus y Yuna juntos, en los asientos de enfrente Paine con Nooj y, en los asientos que tenían a su izquierda, Baralai. Tidus y Yuna fueron cuchicheando todo el camino, y de vez en cuando se oía alguna risa. Paine no dejaba de sonrojarse cada vez que Nooj se la acercaba y la decía algo que Baralai apenas podía entender… ¡mierda! Se tenía que haber sentado él a su lado… maldito Nooj, como deseaba verle en el fondo de un profundo pozo aislado de la humanidad… bueno profundo no, MUY profundo.

-Bueno… ya estamos aquí- comento Yuna con una sonrisa y los ojos entrecerrados por el sol; después de ella se bajo Tidus, seguido de Paine Nooj y Baralai.

-Vaya… ¡pues sí que es grande, sí!- afirmo Baralai con una mano en la frente a modo de visera

-Vamos a comprar las entradas antes de que haya cola- dijo Tidus colocando la mano en la espalda de Yuna- vosotros ir pasando y hacer cola en alguna atracción cercana a la entrada ¿vale?

Nooj asintió y ambos se adelantaron. No tardaron mucho en la cola y pasaron rápidamente. No muy lejos vieron a Paine y Nooj casi a punto de entrar en una atracción, los 3 corrieron hacia ellos y se montaron.

-¡Dios!, no me vuelvo a subir ahí

-¡Venga Yuna! Pensaba que tenias mas aguante… - añadió Tidus mirando para otro lado

-¡Pues a mí me ha encantado!- continuo Paine, Nooj le sonrió y la tomo por la cintura para llevarla hacia otra atracción, esta, mucho más alta y rápida que la anterior.

-Yo ahí no me monto…

-Yuna…- Tidus la cogió las manos y la acerco a él cuanto pudo mirándola a los ojos sin apenas pestañear- estoy aquí, a tu lado, no te pasará nada

-Pero…-la chica se puso roja, no sabía muy bien por qué, pero estando con Tidus tan de cerca la costaba pensar con claridad… ¡ni que fuera la primera vez que estaban así de juntos! ¿Pero que la pasaba? Su voz sonaba débil y era incapaz de mirarle a los ojos… - es que yo… ¡a mí me da mucho miedo y no subo!- cerró los ojos con fuerza y abrazo a Tidus tanto que podía escuchas el latir de su corazón. Tidus abrió los ojos sorprendido, pero tardo poco en apretar con suavidad su espalda y darla un beso en el pelo

-Tranquila, si quieres, nos vamos a las barcas de aquel rio y nos quedamos allí hasta que nos vayamos… ¿de acuerdo?

Yuna se alejo de él lo suficiente como para poder afirmarle con la cabeza, Tidus rodeó a Yuna con un brazo y le hizo un gesto a Baralai señalando la salida

-A las ocho

Baralai afirmo con la cabeza y se fue junto con Paine y Nooj a aguardar la fila. Tidus y Yuna se subieron en una balsa, Tidus ayudó a Yuna a entrar con mucho cuidado de no caerse, colocándose uno frente al otro. Una vez dentro, Tidus se puso a remar y noto a Yuna descentrada, mirando al agua, sin decir nada, triste…

-¿Estás bien?- La chica pareció sorprenderse y levanto la mirada enérgicamente

-S-sí, bueno…

-¿Qué te pasa?- el chico aguardo con paciencia, sin dejar de remar, ella volvió a mirar el agua y a los pocos minutos contestó:

-Tidus… ¿tú?- notaba el ardor de sus mejillas, no sabía cómo decírselo pero… ¡cielos! Tenía que decírselo, lo mejor sería soltarlo así, tal cual… pero cada vez que lo intentaba se estancaba en la primera silaba; apretó el puño con fuerza, respiro hondo y, por fin, preguntó- ¿tú me quieres como el primer día?

Tidus la miró como si hablara otro idioma, ¿por qué le preguntaba eso? Por supuesto que la quería… ¿acaso lo dudaba? Y… ¿Por qué se puso a pensarlo ahora? Hace un momento estaban bien… no entendía nada, pero contestó a su pregunta:

-No- los ojos de la chica parecieron desorbitarse por su respuesta, bajo la mirada rápidamente y apenas la dio tiempo a abrir la boca cuando- te quiero aún más… pero, ¿por qué lo preguntas?

-No, nada… es solo que… que…-Podía oír como su voz perdía fuerza, incluso se extraño de oírla tan débil, pero tenía que hablar de esto con él, así que se armó de todo el valor y la poca consistencia que la quedaba y dijo- yo creo que a ti no… - busco la mirada del chico, pero este miraba al suelo y apenas se le veía el cuello, levanto la vista, fijo su mirada en ella un momento y volvió a mirar al agua- es que no lo entiendo… Sé que para mi eres algo mucho más grande que un amigo… pero ya no siento ese cosquilleo cuando te veo y…-Se calló de golpe cuando vio que él la miraba, y a lo mejor sería ella, pero juraría que le había visto sonreír

-¿Estás segura de lo que dices?- en las palabras del chico había cierta ironía, pero ella afirmo con la cabeza no muy convencida…- tsk… y, porque entonces… cuando te e agarrado, ¿te has puesto colorada y te costaba hablar?- el rubio levanto una ceja, Yuna se sorprendió de que él se hubiera dado cuenta y contestó

-No sé… pero- Se vio interrumpida por el chico

-¿Y por qué te sorprendiste cuando tu creíste entender que te estaba diciendo que no te quería?- No contesto, se limito a mirar al suelo y a pensar en porque se sorprendió, y porque se había sonrojado hace un rato, y porqué el atardecer en la espalda de Tidus le hacía verlo tan guapo… Dejo de ir el ruido de los remos y cuando iba a levantar la cabeza para ver la razón por la que había parado, notó la mano de Tidus en su mentón, como elevaba poco a poco su cara hasta que pudo mirarle directamente a los ojos. Vio la tierna mirada de Tidus y no pudo evitar acercarse un poco a él. Él la puso su otra mano en la espalda, acercándola a él tanto como podía, mientras que deposito la otra con suavidad sobre su nuca, para sujetarla la cabeza. Entonces, la besó. Yuna notó la suavidad de su lengua, y la destreza con la que él la movía; si hubiera podido parar ese momento lo hubiera hecho, quería quedarse ahí, con él, aunque lloviera o nevara… Tidus se alejo de ella un poco, la miro fijamente a los ojos, y la dijo:

-No te cambiaría por nada de este mundo. Cada vez que me sonríes pienso en la suerte que tengo de estar a tu lado. Sé que eres especial, y lo supe a los cinco minutos de haberte conocido, nunca creí que pudiera llegar a querer a una persona tanto como te quiero a ti… - Aparto su mirada durante un instante, mirando al suelo pensativo, y a su vez sonriendo… poco después devolvió su mirada a la de ella- ¿Sabes? Después de este tiempo juntos, creo que ya no podría volver atrás… Mi vida gira en torno a ti, de hecho, tú le pones rumbo a mi vida... porque -el chico la sonrió- hay tantos momentos de felicidad… Cualquier caricia o beso tuyo me lleva a una nube de la que no quisiera bajar nunca… Me encanta la paciencia con la que me escuchas y no podría explicarte lo que siento cuando me rozas la mano… Eres todo lo que quiero y si estás tú, ya no existe nadie más- Tidus se acercó y la dio un corto pero intenso beso, seguido de esto, añadió- ¿aún tienes dudas?- ella negó con la cabeza y le dedicó una sonrisa.

Todo un fin de semana por delante… genial… a ver qué podía hacer él; seguro que Paine no le quería ni ver después de lo que pasó en Kilika… aunque toda la culpa la tenía ese payaso de Nooj, como le odiaba… Él solo quería pasar el máximo tiempo posible con ella… ¿por qué no lo entendía? Siempre le estaba defendiendo y nunca le miraba mal… no como le miraba a él… tsk, ¿es que siempre se tenía que sentar Nooj a su lado en todas las atracciones? Además, que le tirara desde la noria no fue para tanto… no habría más de metro y medio, dos metros de altura… maldito quejica… pero bueno, lo importante es lo que pensaba Paine de todo eso, aunque por desgracia… sus ideas no eran muy diferentes… o por lo menos eso le hizo pensar después de la cantidad de barbaridades que salieron por su boca en menos de un minuto… mierda, tenía que hacer algo… pero… ¿el qué? Después de pensar durante una de las horas más largas de su vida decidió que lo mejor sería declararse ante Paine… si le rechazaba se quedaría bastante más tranquilo, Paine era muy fiel a sus amigos, y sabía que no iba a perder años de amistad por un imbécil de ese calibre… y si le quería… ¡Oh, dios! Qué bonito sería… si le quería no tendría de qué preocuparse… Nooj podría ser todo lo estúpido que fuese… pero estaba seguro de que si Paine fuera suya, Nooj lo respetaría…maldita sea, otra vez a lo mismo, ahora había que decírselo pero… ¿Cómo? Ya había asumido que no perdería nada, pero suponía que la forma en la que se lo dijera contaba mucho… obviamente que tenía que ser en persona… pero hay formas, y… formas… como no se diera prisa en pesar perdería la cabeza… ¡Claro! ¿Qué mejor consejo que el de una mujer para declararse a otra? Esta tarde habría reunión de chicas.

-¡Media hora tarde Baralai, media hora tarde!- le gritaba Rikku señalándose la muñeca… aunque no llevara reloj. Acompañada por Yuna, se encontraban en el parque al que solían ir todos los recreos. Yuna estaba sentada en un banco del exterior del parque que pegaba a las vallas de este; de pié a su lado estaba Rikku, iba bastante casual, pero a la mirada de una chica, se había arreglado- ¡Como llegue tarde por tu culpa…!

-¿A dónde vas a llegar tarde Rikku?- Yuna elevó una ceja, no obstante, Rikku no la contestó, ni si quiera se digno a girarse, seguía ceñuda mirando cómo se acerca corriendo Baralai

-¡A mí no me eches la culpa!- Baralai estaba exhausto, apoyó las manos sobre sus caderas, se dobló sobre sí mismo, y empezó a jadear de tal manera que parecía que iba a expulsar un pulmón por la boca- perdí el bus y me ha tocado venir andando… ¡no sé porque hemos tenido que quedar tan lejos de mi casa si yo era el que quería veros!

-Pues porque a mí me viene mejor

-¿Mejor? Rikku, tu casa aun está lejos…- Yuna la miraba ceñuda, Rikku la miro con el rabillo de los ojos, y movió la cabeza con orgullo. Baralai recuperó el aire que le faltaba, y se dirigió a sus dos amigas:

-Veréis, quería hablar de esto con chicas… pero vosotras sois las únicas con las que tengo suficiente confianza como para hablar de esto…-Baralai trago saliva, suspiro, y añadió- ¿Cómo os gustaría que se os declarara un chico? O mejor, ¿Cómo os gustaría que se os declarara un chico si fueseis Paine?- Baralai miraba a sus amigas buscando algún tipo de respuesta, pero ambas tenían la misma cara de incredulidad, la primera en reaccionar fue Yuna:

-Oh… e… pues veras… no conozco mucho esa clase de gustos de Paine, ella no suele hablar mucho de eso… pero a mí, personalmente, me gustaría mucho que, cuando este cayendo el crepúsculo y este en mi habitación, aburrida, pensando en que ese día ya no me esperan más sorpresas, ÉL me llamara, que me dijera que tal estaba, y que si pudiera asomarme un momento por mi balcón… y verle, vestido con traje, con el móvil aún puesto en su oreja y un ramo precioso de rosas rojas, entonces, yo bajaría las escaleras con una sonrisa para correr a su encuentro, cuando entonces él…- Paró cuando vio la cara de incomprensión de Baralai y los pucheros de Rikku. Quitó la mano que tenia puesta en su cara a modo de sujeción y caricia a su vez, y sacudió su cabeza tratando de pensar en otra cosa para que no se vieran sus sonrosadas mejillas- Perdón, me he dejado llevar por el momento- dijo con una voz casi inaudible y se rasco la nunca con una mano

-¿Tanto hay que hacer?

-¡Sí, Baralai! Todo es poco por cortejar a una dama -añadió Rikku con la cabeza bien alta- Yuni, ¿qué hora es?

-Las ocho menos diez… -La chica empezó a moverse sin saber muy bien que hacer- tranquila, ¿a qué hora habías quedado?

-¡A las ocho! -grito mientras se alejaba corriendo

-¡Sabia que habías quedado con alguien!

-¡Luego te lo cuento! –a pesar de sus esfuerzos, se escucho bastante bajo, pero lo suficiente para que Yuna lo escuchara… y podría estar segura de que se lo iba a contar

-¡Perdón!- Rikku venia aun mas sofocada de lo que había venido Baralai, trato de recuperar el aliento y mirar a la cara al chico que tenía en frente que la miraba ceñudo, pero sonriente. Llevaba una camisa blanca, de la que faltaban por abrochar los últimos tres botones de arriba que dejaban entrever el comienzo de sus pectorales; también unos piratas vaqueros un poco sueltos y unas chanclas, ya que estaban en el paseo marítimo. A comparación de él, Rikku estaba bastante desarreglada, de la coleta tan bien colocada con la que había salido de su casa ya no quedaba nada, todo el pelo la caía por los hombros, los pantalones blancos que llevaba los había subido hasta sus rodillas para poder correr mejor, y camisa… bueno, menos mal que llevaba unos clínex en el bolso que se puso… ¡el bolso! Mierda, lo había dejado en un banco de camino hacia la playa cuando se había detenido para colocarse los clínex en las axilas… menos mal que no llevaba nada importante y que el bolso lo compro en ofertas. Cuando tomó el aire suficiente como para poder hablar sin trabas, se irguió y dijo- perdón por llegar a estas horas pero he perdido la noción del tiempo y…

-Rikku, llegas 2 minutos y 37 segundos tarde –Gippal miró su reloj, aparto la vista de él y miro a la chica, la cual le saco una sonrisa al ver su cara de sorpresa. Gippal colocó su mano en la espalda de Rikku, y la otra la metió en sus bolsillo; ambos empezaron a andar, y no mucho mas tarde se sentaron a ver la puesta de sol. Mas tarde y como de costumbre, Gippal acompañó a Rikku hasta su casa con un cálido y apasionado beso como despedida.