Estaba en un lugar oscuro y frío, el viento movía ferozmente las copas de los árboles. Se me hacía difícil caminar, porque el aire me empujaba hacia el lado contrario.
Entonces, visualicé una pequeña aldea a lo lejos. Había templos antiguos de muchos tamaños adornados con estatuillas de dragones dorados.
El frío colaba mis huesos y decidí refugiarme en una de las construcciones que se diferenciaba de los demás. Era como una mansión de pisos de roble, ventanales japonesas, jarrones Ming y un patio rodeado de árboles de cerezo, con un pequeño estanque de peces coloridos.
Todo estaba deshabitado y me puse a explorar el templo. No encontré nada fuera de lo común, hasta que un ruido me distrajo.
Volteé rápidamente y descubrí una par de ojos afilados, mirándome. Su mirada era azulada y penetrante, como la de un canino. Tenía unos afilados colmillos y unas marcas blancas alrededor de sus ojos, similar al Byakugan.
—¿Quién eres? —le pregunté tratando de ocultar mi temor ante su impotente presencia.
—Me sorprende que no me recuerdes, mocosa —el animal acortó la distancia que teníamos.
—Solo, aléjate —le dije retrocediendo.
—¡Insolente! —gruñó con su pata en alto, a punto de golpearme. Pero de pronto, todo comenzó a desvanecerse ante mis ojos.
Cuando los abrí, noté que mi visión estaba parcialmente cubierta. Mis latidos se aceleraron al no poder moverme, tenía miedo.
Traté de removerme lo que me impedía ver totalmente, pero lo único que noté es que estaba sola, había unas cuántas personas vestidas de blanco y que era más pequeña de lo normal.
¿Es un hospital?
Escuché el sonido de unos pasos acercarse y murmurar.
—¿Es ella? —preguntó una voz suave que parecía ser de una mujer con un notable interés.
Sentí unas manos heladas cargarme. Su presencia era oscura y su contacto me quemaba la piel. Traté de pedir ayuda pero solo me salían pequeños sollozos o quejidos.
—Es ella —determinó una voz gruesa antes de sentir su mano en mi cabeza y que todo se volviera negro.
Desperté de golpe con una terrible jaqueca y mi frente sudorosa. Me pasé una mano por el cabello nerviosamente y asegurándome de que estaba ilesa.
Otra vez ese sueño tan extraño. Desde que llegué aquí pensé que desaparecería, pero parece ser que ahora es más real.
Noté un fuerte dolor en mi rodilla izquierda; la cual, tenía una pequeña cicatriz más clara que el resto de mi cuerpo; no se veía a simple vista porque se camuflaba con mi piel. Tenía la forma de unas garras y siempre me dolía al tener ese sueño.
Las veces anteriores le conté a Yumiko y me dijo que no le tomará importancia, pero es imposible cuando te atormenta todos los días.
Observé el reloj y marcaban las dos de la mañana, ya no podría dormir después de eso. Al rato, hablaría con el Hokage, tal vez él si tenga una solución.
Salí del departamento, dejando una nota, y me fui a entrenar. Luego de algunas horas, tomé mis cosas y me dirigí hacia la torre del Hokage.
Caminaba por los solitarios pasillos del edificio, hasta que logré escuchar algunos murmullos provenientes de la oficina principal.
—Estoy seguro de que son ellas —afirmó una voz rasposa.
—Ellas nos servirán como arma definitiva de Konoha —opinó una voz femenil.
¿De qué rayos están hablando? ¿Arma definitiva?
—¡No pueden hablar de ellas como si fueran objetos! Yo soy el Hokage —gritó el hombre mayor.
—¡Cálmese, Hokage-sama! —interrumpió otra voz.
Esa voz... ¿Kakashi-sensei? ¿Qué hace él ahí?
—Pero ese clan está casi extinto, no sabemos nada desde lo que pasó hace años —agregó otra persona.
¿Hablan del Clan Uchiha? No...
—Su apariencia extraña y la manera en la que llegaron, las delata —habló el Hokage.
—¿Están hablando de nosotras?— susurré asustada tratando de acercarme más hacia la puerta.
—No deberías escuchar conversaciones ajenas, niña —ordenó una voz fría y ronca.
Tragué en seco y me di la vuelta encontrándome con el líder de raíz. Ese hombre era tan despreciable que tuve que contenerme para no matarlo aquí mismo.
—No debería meterse en donde no lo llaman —dije antes de darme media vuelta e irme ante su mirada reprobatoria.
¡Turn down for what! Maldito.
Cuando estuve lo suficientemente lejos, comencé a correr directo al apartamento.
Para mí mala suerte, Yumiko había salido a hacer las compras. Sin nada más que hacer, me dirigí hacia la biblioteca para encontrar más información sobre el supuesto clan desparecido.
Al entrar, una señora mayor me recibió amablemente y comencé mi búsqueda en algunos registros que había en los pergaminos. Luego de horas y horas de búsquedas fallidas, regresé a mi casa a descansar.
Escuché el odioso ruido de mi alarma, indicándome que ya era hora de alistarme.
Los últimos días habían sido muy pesados sobre todo con el entrenamiento de Gai, Aún tengo mis músculos adoloridos. Nos había obligado a dar 20 vueltas a toda la aldea en un solo pie y combatir con sus alumnos. En las clases de genjutsu, mejoré muy poco. Durante el entrenamiento de Kakashi, Sasuke y Naruto, logré aprender técnicas nuevas, era una digna rival.
Me levanté de mi cama y me dirigí a lavarme la cara. Al observarme en el espejo, gracias a Kami, no tenía tan mal aspecto. Supuse que Yumiko no se había levantado y la desperté. Nos arreglamos y caminamos hasta el campo de entrenamiento.
Cuando llegamos, Kakashi no estaba, tendría que ser el fin del mundo cuando él se dignará a ser puntual. Maldecí internamente, yo quería seguir acostada en mi suave cama y abrazarme a Morfeo.
Aún seguía con la curiosidad pero si le preguntaba a Kakashi, me delataría. Necesito olvidar el tema y cuando tenga información, se la diré a Yumiko.
Pasaron algunas horas, en las que nos dedicamos a entrenar hasta que escuchamos un sonido extraño.
—¡Yo! —exclamó Kakashi apareciendo en una bola de humo.
—No me diga —le impedí que dijera una palabra—, ¿se perdió en el sendero de la vida Kakashi-sensei? —le pregunté con una sonrisa terrorífica.
—Sí —respondió el peligris rascándose la nuca.
—Bien —me miró de mala manera—, ¿de qué se trata la prueba, sensei? —preguntó Yumiko inocentemente.
—Bueno, básicamente se trata de quitarme los cascabeles que tengo aquí —movió los cascabeles— y la que no lo logré, tendrá que asistir a la academia. Tienen hasta la 1:00 pm —dijo el Peliplata.
Observé a mi amiga, con una cara maliciosa a lo que ella empezó a reírse.
¡Voy a patearte el trasero, viejo! Creo que ya me está afectando juntarme con Naruto.
—¡Comiencen! —indicó nuestro sensei.
Nos escondimos y comenzamos a planear una estrategia. Yumiko hizo unos clones que comenzaron a atacar a Kakashi; mientras que, la original se escondía arriba de un árbol. Kakashi desapareció los clones más lento de lo que esperaba. Los clones atrajeron a Kakashi a una zona más cerrada. Saqué unos kunais y los lancé a distintos puntos del campo.
Cuando logré divisar a Kakashi en donde lo quería, jalé de los hilos que contenían material explosivo.
¡Katsu! Deidara me amaría, si viera esto.
Lo único que lograba ver era el fuego y el humo que se expandía a través del lugar. Luego de que se dispersó el humo, solo encontré un tronco destruido, ni un rastro de Kakashi.
—Tsk —fruncí el ceño.
De la nada, Kakashi apareció detrás de mí, y sin tiempo a reaccionar, recibí todo el impacto en mi espalda o eso creía él, el clon se esfumó. Me encontraba arriba de la copa de un árbol haciendo unos sellos a una velocidad impresionante.
—Katon: Gōkakyū no jutsu (Estilo de fuego: Jutsu bola de fuego) —grité antes de soltar una gran bola de fuego.
—Suiton: Mizurappa (estilo de agua:jutsu olas furiosas) —contrarrestó el peligris con un enorme chorro de agua, que al contacto con el fuego se hizo una espesa neblina.
La neblina no me dejaba ver nada y me puse a rastrear a Kakashi.
Autora POV.
Kakashi encontró a Yumiko y ésta, lo atacó con taijutsu cargado de chakra, pero Kakashi logró detener su patada y la lanzó contra una roca que justo al impactarse, se esfumó.
Yumiko apareció por detrás, haciendo 10 clones que se dispusieron a atacar a Kakashi; la original se escondió bajo tierra.
Natsuki hizo un clon que atacó a Kakashi con shurikens, que él esquivó con facilidad; sin darse cuenta, que había caído en la trampa que Yumiko, había instalado con anterioridad. Yumiko y Natsuki atacaron al mismo tiempo con taijutsu, tratando de quitarle los cascabeles.
Yumiko logró darle en un costado a Kakashi; sin embargo, cuando impactó contra el árbol se detonaron varias bombas a su alrededor. El campo se llenó de un sofocante humo que distrajo a Kakashi por un tiempo; de tal forma, que Yumiko logró escabullirse bajo tierra.
Las chicas, algo agotadas, deciden hacer unos clones para la fase de distracción, mientras ellas observaban todo desde un punto estratégico. Natsuki captó el momento perfecto.
—¡Ahora, Yumiko! —gritó Natsuki, antes de hacer unos sellos.
Yumiko salió de la tierra, sorprendiendo a Kakashi; el cual, terminó atrapado por Yumiko.
—Doton: Doryu Taiga (Río de Lodo) —atacó Natsuki, desapareciendo el clon de Yumiko.
La tierra comenzó a convertirse en un espeso lodo, que de inmediato hundió a Kakashi.
—Es mi turno —Yumiko hizo unos sellos— ¡Katon: Gōkakyū no jutsu!
El lodo se fue endureciendo como el cemento, pero Kakashi se esfumó del lugar.
—Tsk, era un maldito clon —bufó al ver el tronco quemado.
—Hmp —Yumiko asintió con los brazos cruzados.
De inmediato, sienten el chakra de Kakashi y lo encuentran leyendo su libro debajo de un árbol.
Kakashi levantó la vista para observarlas y se sorprende, al ver a Natsuki haciendo unos sellos familiares para él. Yumiko se aleja a una distancia prudente.
—No puede ser, está haciendo el chidori —susurró parándose de golpe. Estaba en serios problemas.
Natsuki corrió hacia su sensei que le correspondió con el mismo jutsu.
Las dos energías generaron una onda de expansión que los lanzó a un árbol. Yumiko preocupada por su hermana, se dirige hacia donde se estrelló. Natsuki estaba golpeada y herida, pero aún consciente.
—Creo que... lo logramos —susurró.
—Sí, pero ¿estás bien?
—Sí —respondió la pelivioleta levantándose con dificultad.
Las dos chicas caminaron hacia donde estaba su sensei, que tan solo tenía unas cuantas heridas a comparación del estado deplorable en el que estaban sus alumnas.
Natsuki POV.
Estaba agotada, mi brazo pesaba una tonelada y dolía como el demonio. Solo logré rozarlo pero por lo menos los conseguí.
—Bien, sensei hemos aprobado—sonreí sacando los cascabeles de mi bolsillo.
—Pero, ¿cómo? —preguntó buscando los cascabeles.
—Todo lo que hicimos fue para distraerlo y ganar tiempo para que Natsuki, acumulara algo de chakra, pero claro, alguien tenía que ser el señuelo —Yumiko sonrió.
—Así es, cuando hice el chidori, aproveché su distracción para tomar, con la otra mano, los cascabeles y sustituirlos por esferas explosivas que, con el choque de ambos jutsus se activaron.
—Ya veo —Kakashi se puso una mano en el mentón—, pero solo una de ustedes aprobará.
—Lo siento, Kakashi-sensei o aprobamos las dos o nos reprueba a las dos —Yumiko negó con la cabeza.
—Exacto, porque aquel que rompe las reglas es escoria —Kakashi abrió los ojos como platos—, pero aquellos que abandonan a sus amigos son peor que escoria —sonreí.
—Felicitaciones están aprobadas, a partir de ahora son genin de la aldea de la hoja —afirmó nuestro sensei con una sonrisa paternal.
—Me gradué... —la rubia festejó.
—Pero antes —nos interrumpió—, creo que deberían ir al hospital a que las revisen.
—No sé...—me detuve con una mueca.
—Onee-chan, ¿sucede algo? —preguntó Yumiko preocupada.
Negué de inmediato y sonreí, aunque más bien parecía una mueca.
—Déjame ver —Kakashi susurró y me tocó el brazo.
Noté un escalofrío en el brazo que me provocó una fuerte punzada.
—No es nada —ignoré la fuerte mirada de Kakashi que instintivamente me decía "Mientes", una y otra vez.
—Te lastimaste.
—No es para tanto, Kakashi-sensei, además Yumiko se dislocó el hombro —dije despreocupada.
Si me hundo, te vienes conmigo Yumiko.
—¡Eso es mentira! —exclamó indignada. Kakashi se acercó a Yumiko y le tocó el hombro. Mordió su labio inferior y contuvo las ganas de gritar.
—Lo ve estoy bien —tragó en seco.
—Ustedes dos —nos señaló—, vienen conmigo al hospital para que las revisen.
—Pero... —Yumiko hizo ojos de cachorro abandonado.
—¡Corre! —le susurré.
¡RUN BITCH, RUUN!
Empezamos a correr en dirección a la aldea, y nos metimos entre la multitud de gente hasta que perdimos de vista a Kakashi.
Desgraciadamente, choqué con alguien.
—Con una... —iba a maldecir hasta que levanté la mirada y observé al emo de Sasuke.
—Ah, hola y adiós —dijo Yumiko nerviosamente al divisar a Kakashi. Ella me jaló como un trapo y volvimos a la carrera de nuestra vida.
Llegamos a un callejón sin salida y enfrente de nosotros estaban Kakashi y Sasuke cabreados.
— Kakashi-sensei, hoy es un hermoso día ¿no crees Sasuke? —pregunté nerviosamente ante la cercanía de ambos.
—Concuerdo contigo —Kakashi me cargó como costal de papas y Sasuke cargó a Yumiko.
—¡Bájeme! —grité enojada mientras lo pateaba débilmente.
—¡Uchiha si no me bajas ya, te voy a castrar! —gritó Yumiko ante la sonrisa por parte del azabache.
—Esto no es justo —hice un puchero para luego sonreír maliciosamente— ¡Me vengaré!
—¿Ya sacaste tu lado emo? —me preguntó Yumiko resignada.
—Tsk... —chasqué la lengua de mal humor.
Todo el camino estuve acompañada de mi lado emo, estaba segura que pronto me llegaría una solicitud para el "Club de los emos vengadores", que hasta cierto punto no estaría tan mal.
Llegamos al hospital, fuimos atendidas rápidamente y, efectivamente, ambas teníamos uno que otro hueso roto; pero, nos recuperamos rápido y nos fuimos a casa con la condición de que guardaríamos reposo durante 3 días. No podía quedarme sentada sin hacer nada, me dispuse a terminar de leer la teoría que nuestro sensei nos había dado.
Después de que Kakashi nos obligará a entrenar diariamente y a prometerle que no nos volveríamos a escapar del hospital, el Hokage nos llamó para nuestra celebración por ser ascendidas a genin. Lo que no sabía nuestro "inocente" sensei es que crucé los dedos durante el juramento.
