Shaoran Li P.O.V
No sé lo que sentí en el momento en que la vi besarse con ese tipo. Fue tortura, eso fue. Tortura en su más dolorosa y agónica expresión. Podía ver cómo los mismos labios que me habían besado más temprano, ahora besaban los de ese sujeto. Podía ver cómo los brazos que había rodeado mis hombros, ahora rodeaban los de él.
Apreté los dientes y traté de alejar mi concentración de eso. Apreté mis puños.
—"Salgamos de aquí, Meiling. Me duele demasiado el brazo," No tanto como me dolía el orgullo, pero claro que eso no debía agregar.
Pero Meiling no me escuchó, estaba demasiado boquiabierta mirando a la parejita del año.
Mierda. Mierda. Mierda.
¿Qué diablos iba a hacer? ¿Qué diablos debía hacer? ¿Actuar como si nada hubiera pasado? ¿Actuar cool? ¿Fresco? ¿Cómo se suponía que lograría eso?
Por un momento lo único que veía era su lengua atravesada en la boca del otro tipejo y lo que quería hacer era colocarla en mi hombro, darle otra tunda por siquiera pensar en él y acorralarla contra la pared para que aclaráramos algunos puntos.
¿Esto significaba que yo era el otro? ¿El que tenía que esconderse en las sombras de los armarios y al que llamaría de incógnito para tener un encuentro sórdido?
Como no quería pensar en nada, agarré a Meiling del brazo y busqué la salida más cercana. No soportaría más de tanta estupidez. Si Sakura estaba lo suficientemente bien como para recorrer la garganta de un sujeto con su lengua, entonces ok. Ya no necesitaba de su "carcelero", ¿no?
—"¡Shaoran, me lastimas!" Sólo al grito de Meiling reaccioné, y de reojo vi que la parejita no se había inmutado. —"¿A dónde vamos?" Le envié una mirada dura y la solté. Al diablo. Meiling podía quedarse de audiencia y de violinista por todo lo que a mí me importaba. Tenía una llamada que hacer a mi tío, informándole del bienestar de la pequeña Sakura.
Pequeña zorra. Eso era.
Lo había hecho a propósito. Simplemente lo sé.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
Cuando nos separamos, tanto Kero como yo quedamos sin aliento. Traté de equilibrar las ideas caóticas que recorrían mi mente, mientras tomaba fuertes respiraciones. Todavía sentía la cercanía a Kero, quien no había dicho nada. Intenté encontrar su mirada, pero de alguna manera conseguía esquivarla. Abrí la boca para disculparme, decirle que esto era una tontería y que nada conseguiría de tanta estupidez, pero él me ganó al hablar.
—"Tus amiguitos se fueron," Su voz sonaba áspera y aunque yo era consciente de que éste no era uno de nuestros mejores momentos, logró soltar una risita nerviosa.
Fruncí el ceño mientras lo miraba curiosa —"¿Qué dijiste?" Aún evitaba mi mirada, pero esta vez su voz no tembló tanto.
—"Tus amiguitos. Ya no están," Abrí los ojos ante la sorpresa, mientras me volteaba a constatar ese hecho por mí misma. Era verdad. En algún momento de mi beso con Kero —argh, el pensamiento me disgustaba— Shaoran y Meiling se habían esfumado.
Me pasé una mano por la frente cuando me choqué contra la realidad. No sabía si echarme al suelo a reír o a llorar. De cualquier modo todas las personas que nos rodeaban y que pasaban a nuestro lado se detendrían a mirarme. Y si hubiera algún comedido, llamarían al hospital psiquiátrico.
Después de que pasaron algunos minutos, continué buscándolos. Aún no podía declarar nada. Podía ser que hubieran decidido darnos privacidad. Nah. Conociéndolo a Shaoran, probablemente diría... ¡que estaba muerto del coraje! ¡Debía estar bullendo en furia!
—"¿Para qué fue eso?" Kero me miró directamente, y las palabras se borraron de mi mente. Estaba confundida. Muy confundida. Como yo no estaba desembuchando nada, Kero continuó —"Cuando me pediste que fingiera que era tu novio, no sabía que era para sacarle celos a ése," Me mordí los labios y no pude evitar reírme. Kero tenía razón. ¡Shaoran estaba celoso, después de todo!
—"Lo siento, Kero. En verdad. Sé que lo del beso fue algo asqueroso, pero tenía que hacerlo, ¿me entiendes, verdad?" Lo tomé del brazo, y lo vi asentir casi mecánicamente. —"¡Ya sé! ¡Te haré un pastel extra! Te juro que te pagaré por este favor, Kero..." Lo vi asentir de nuevo —"Todo será como antes, pero mejor. Por cierto, ¿vas a entrar a mi instituto?" Avanzamos hasta la salida, no creo que Shaoran estuviera esperándonos, ¿no?
—"No. Ya discutí eso con papá. Voy a inscribirme en un curso de fotografía, tú sabes cómo siempre quise hacer eso, ¿no?" Me detuve en seco, un momento olvidándome de bailar el ula-ula de la victoria, y enfocándome en las estupideces que mi mejor amigo/ falso novio me decía.
—"¿Qué?" Alcancé a preguntar, casi muda de la sorpresa —"¿Vas a dejar el instituto?" Lo vi fruncir el ceño y masajearse el puente de la nariz. ¿Es que acaso Kero estaba intentando darme una excusa? ¡Ya podía imaginarme el por qué del enojo de Kaho!
—"No voy a dejarlo. Simplemente voy a darle una pausa. No me estaba yendo tan bien en algunas materias, ¿sabes?" Bueno, Kero no había sido el hombre más brillante y una lumbrera en cuestión de estudios, pero yo sabía que todo esto era simplemente mierda.
—"No puedo decir que te apoyo. Tú eres siempre el más responsable de los dos, Kero. No puedo creer que el Sr. Mizuki apoye esta estupidez," Fruncí mi ceño mientras sostenía su mano. Éste era el momento de encajarle algo de sentido común en esa cabezota dura. —"No echarás tu futuro por la ventana,"
Lo escuché suspirar, —"En verdad quiero hacer el curso, Saku. El instituto no es para mí," Ante eso me burlé.
—"¡El instituto no es para nadie, tonto! ¿Quién ves que va por la calle caminando mientras dice: 'Amo ir al instituto'? Es una obligación. Además sólo faltan meses para que nos graduemos," Estreché mi mirada, y pude ver sus bellas facciones —Kero era bello, en verdad— recogerse en tristeza.
—"Hay algo que te sucede y que no me estás contando," Lo miré sospechosa. Sabía que Kero me estaba escondiendo algo y no descansaría hasta llegar al fondo de ello. Pareció sonreír un poco con mi última acusación y lo apunté con el dedo índice —"¡Ajá! ¡Sabía que había algo! ¿Me lo dirás o quieres que te saque la verdad del trasero?" La sonrisa se profundizó un poco y la mano que me sostenía me dio un ligero tirón.
—"Si te lo digo, tendré que matarte" Recogí mi nariz y el sol de la tarde nos acogió. No importaba que no me lo quisiera decir. Estaba bien conmigo. Pero no sé si soportaría que me le cargue tanto y que lo joda hasta que confiese. —"¿Quieres regresar a tu casa?" La pregunta de Kero me tomó por sorpresa y supe que todavía no estaba preparada para enfrentar a la furia de Shaoran.
—"Nop. Vamos a tu casa,"
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
—"¡Shaoran, espérame!" Las quejas de Meiling eran algo a lo que no estaba dispuesto a escuchar por más tiempo. Tenía ganas de torcer el cuello de alguien y Meiling parecía gritar que la escogiera como mi víctima.
—"Vete a casa, Mei. Nos vemos mañana en el instituto," La vi abrir su boca por la sorpresa, pero nada me importaba en ese momento. Quería estar solo. Quería alejar los malos pensamientos de mi cabeza. Quería retorcer el cuello de cierta castaña de ojos verdes y de piernas increíbles.
Caminé lo más rápido que pude, y pronto llegué a la casa de mi tío. Qué bien. Miré el reloj de mi muñeca. 3 de la tarde. Iba a tirar la toalla ahora. Si pasaba un minuto más en la compañía de Sakura Kinomoto perdería la poca cordura que me queda.
—"¡Wei!" Entré en la casa con la llave que Clow me había dado para este fin de semana desastroso. Escuché varias voces, lo cual me pareció extraño. Fruncí mi ceño sin aún encontrar alguna pista de Wei.
—"Shaoran," La voz calmada de mi tío me llegó desde la cocina.
¿Qué? Oh, joder.
—"Clow," Susurré, mientras me adentraba a la cocina. En ella, se encontraba mi tío, tal y como lo había dicho, Wei, y Nadeshiko.
—"¿Dónde está Sakura?" Tragué en seco. En verdad estaba jodido.
Y tenía que dar más explicaciones de las que hubiera estado dispuesto.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
—"Entra. Mi papá no está," Kero se encogió de hombros, mientras abría la puerta a una de las casas más grandes que hubiera visto. Sabía que el papá de Kero tenía dinero, pero nunca me había dado una real idea de cuánto. El hombre, al parecer, estaba podrido en dinero.
Traté de mantener mi mandíbula en su lugar, y que rozara la alfombra. Fruncí mi ceño al ver la cantidad de piezas lujosas que decoraban el gran lobby que ahora nos recibía. ¿Era eso oro? No me atreví a preguntar, por miedo a la respuesta. Talvez me vería tentada a robarme alguna pieza y tomar un viaje a algún lugar remoto donde Nadeshiko no me encontraría.
—"¿Te comió la lengua el ratón?" Kero evidentemente encontraba divertido burlarse de mí.
Dándole un golpe en el hombro avancé hasta una pared donde la madera era evidentemente roble rojo.
Ahora podía comprender lo poco que le hacía falta a Kero ir al instituto. Demonios, si mi padre tuviera una casa ocupaba toda una cuadra yo tampoco querría ir.
—"¿Y a qué se dedica tu padre a parte de lavado de dinero?" Kero soltó un bufido e ignoró mi pregunta. Hey, cúlpenme por ser curiosa —"Ven, te enseñaré mi habitación," Me guió hasta la escalera, la interminable escalera que llegaba hasta un tercer piso.
¿Ese cuadro era una imitación? Preferí guardar mis comentarios, porque evidentemente Kero no disfrutaba particularmente de hablar sobre su progenitor. Al menos no conmigo. De hecho, yo siempre había creído que el papá de Kero había fallecido hasta que un día, se apareció por Tomoeda. Curioso. No me había percatado si estaba bien vestido o no. Supongo que habría estado muy ocupada saliendo de mi estupefacción al verlo.
Kero se adelantó. Avanzó por el pasillo hacia la derecha y hasta llegar al fondo abrió una puerta. Sin esperarme, entró. Apresuré mi paso pero todavía tenía dificultades para desenvolverme como quería. Malditas costillas.
—"Wow," Traté de mantenerme cool y no abrir mi boca como una verdadera campirana, pero fue inútil. La habitación de Kero simplemente era fantástica. Pulcra. Limpia. Blanca. De hecho, era todo lo opuesto a la personalidad de mi amigo. Creo que el wow se quedaba corto, en realidad.
La cama era gigantesca, las sábanas más blancas que alguna vez hubiera visto y con un montón de cojines que completaban el set "No somos de Kero". Había un amplio ventanal que al asomarme, pude ver la calle por donde habíamos llegado. La luz entraba en olas a la habitación, y como las cortinas estaban recogidas, aquello facilitaba la tarea de iluminar el cuarto.
Nunca hubiera podido relacionar a Kero con esta habitación. Nop. Ni en un millón de años.
—"¿Y? ¿Qué te parece?" Fruncí mi ceño. —"¿Quieres que sea honesta?" Le pregunté.
Kero se sentó en su cama. —"No,"
Me encogí de hombros, —"No me importa. Te diré algo y me obedecerás," Sentencié con firmeza, mientras observaba las múltiples maletas que reposaban detrás de la puerta. —"Cogerás esas maletas, y tomarás el siguiente avión, tren, bus, caballo o burro que parta para Tomoeda. Pedirás perdón a tu madre y le enviarás mis saludos. Y nos veremos este verano, cuando se acaben las clases y yo vaya de visita a Tomoeda. ¿Está claro?" Podía ver el dolor en los ojos de Kero, lo podía ver, y él no hacía ningún intento por ocultarlo. Continué, porque él no dijo nada —"Terminarás la secundaria y luego irás a la universidad. No vas a alterar ese orden, Kero"
Me miró, serio, talvez más serio de lo que nunca lo hubiera visto y eso rompió mi corazón. Quería a Kero. Y no quería verlo sufrir.
—"No voy a volver, Saku," Se echó en la cama, con los brazos detrás de su nuca. Okay. Me comenzaba a fastidiar.
—"No jodas, Kero. Vas a volver en este mismo momento," Lo vi fruncir su ceño.
—"Oye, por cierto," Soltó casualmente, mientras mi furia iba en aumento —"¿Qué rayos te pasó con ese mocoso, cómo se llama? ¿Shiolan?" Abrí mi boca para interrumpirlo pero él continuó —"¿Por cuánto tiempo me usarás para sacarle celos?"
—"¡No cambies el tema!" Le di un almohadazo, y en vez de enfurecerlo, tal como yo quería, sólo rió —"¡Eres insoportable! ¡No ha pasado nada con él! ¿Qué ideas tontas te has metido en la cabeza, eh?" Ah, sí, claro. Kero pareció lanzarme ese mensaje con su mirada.
—"En lo personal, no me importa cuánto. A más tiempo, más de tus pasteles, ¿no?" Lo vi encogerse de hombros. Argh. ¿Es que acaso Shaoran y Kero se habían graduado de la clase: 'Enfurece a Sakura'? ¡Y seguramente lo hicieron con honores!
Lanzándole otro almohadazo decidí dejar de pensar. Exacto. Kero sabía en lo que se estaba metiendo y mis palabras le entraban por un oído y le salían por el otro. No quería pensar en qué sería de su futuro, no quería pensar que ahora era mi novio —falso, pero mi novio a fin de cuentas— y no quería pensar en aquella victoria.
Síp. Shaoran se había muerto de los celos. Y eso estaba bien. Al fin le había podido dar una pequeña dosis de su propia medicina.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
Pasé mi mano por mi cabeza y luché contra la tentación de arrancarme los cabellos de la frustración. Había decidido sentarme, pensando que sería para lo mejor, pero súbitamente me vi tan interrogado como cualquier criminal apresado por la policía. Ustedes saben, del tipo: '¿qué hizo el día 24 de Enero a las 17:00?'
—"Sí, se cayó" Me encontré diciendo por décimo sexta vez. También me encontré escuchando el chillido horrorizado de Nadeshiko. Nota Mental: Nunca vayas a ver una película de terror con esta mujer.
—"Shaoran, ¿no dejé bien en claro que debías cuidarla?" Okay. La había cuidado, quizás no de la manera en la que cualquiera de ustedes pudiera imaginarse, pero lo había hecho.
No pude evitar rodar mis ojos. Estaba comenzando a cansarme —"Tío, ella estaba bañándose," Ahora, si me hubieran autorizado a acompañarla al baño, yo hubiera estado encantado de hacerla hasta hace algunos momentos atrás. Ahora, la simple memoria de ella no me traía excitación sino una furia ciega por asfixiarla.
—"¿Cómo sigue del resfriado?" Okay. Si algún día mi tío planeaba hacer un cambio de carrera de inversionista a investigador/ interrogador, le esperaban los laureles. El hombre definitivamente no se comería la camisa en el trabajo. Ya esperaba un par de golpes aquí y allá que me hicieran confesarlo todo.
Me encogí de hombros —"Parece que la medicina ha funcionado," Malditamente bien que funcionó. Si mi memoria no me fallaba, había estado tan bien que se había quedado ofreciendo un pequeño show en pleno centro comercial. Lamentablemente para mi cordura, al parecer yo había sido el único público presente.
Escuché que Clow suspiraba, mientras se acercaba a abrazar a su mujer, que aún parecía contrariada.
—"Bueno, veamos el lado amable. A menos no sigue postrada en la cama," Clow soltó con humor negro, ganándose una dura mirada de Nadeshiko.
—"¿Cuándo crees que llegue?" Supe que la pregunta no estaba dirigida hacia mí y suspiré en alivio. Interrogatorio finito. —"No lo sé. No se me ocurre una razón para que Kero viniera hasta Tokio..." Sus voces se perdieron mientras subían las escaleras, seguramente a ponerse cómodos.
Genial. Había pasado el fin de semana más horrible aunque memorable de toda mi vida y ni siquiera un 'gracias' para el tonto.
Sentía ganas de beber. Pero la resaca del día después quizás no le agradara del todo a mi madre y diablos, no quería ser el objeto de burla de mis hermanas.
Además, mañana tenía que asistir al infierno, oops, perdón, el instituto. Y si no me equivoco también práctica con el equipo. Espero que el ejercicio logre arrancarme la energía que sobrecargaba mi cuerpo.
—"¡Tío!" Grité, mientras subía un par de escaleras. Escuché la puerta principal abrirse, justo después de que el timbre sonara. Sin sentir ninguna clase de curiosidad y al ver que Clow no contestaba, decidí que era tiempo de largarme. Estaba cansado. El brazo me dolía y ahora, me estaba poniendo quejica.
Pero por supuesto, los dioses volvían a jugar conmigo. Porque en la puerta, se encontraba Sakura, abrazada a su novio.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
Resolviendo no ser cobarde y porque comenzaba a oscurecer —quizás porque pronto comenzaría a llover— arrastré a Kero a que me acompañara de regreso a casa. Por supuesto, muy a regañadientes lo había conseguido. No confiaba en mi estabilidad y no me convenía caminar por las calles, completamente sola.
La caminata había sido un poco más larga, pero como una de las raras veces, Kero se mantuvo en silencio y así anduvimos hasta que cruzamos el parque y con disgusto vi el patio de comidas. ¿Cuánto faltaría para que comenzara mi humillante trabajo ahí? No mucho, según mis cálculos. No quise enseñarle a Kero, porque probablemente se partiría de la risa y no me encontraba en el ánimo de reír con él.
Ráfagas de viento tibio recorrían los cerezos del parque, y me dejé llevar por el ambiente cálido de la tarde.
Este fin de semana había sido una catástrofe. Total. Me había sucedido de todo, comenzando por despertar de mi enfermedad inducida por la indignación que mi madre me había provocado, para luego pasar elegantemente a mi dolorosa caída y no olvidemos el beso que consiguió borrarme la mente y hacerme olvidar de cómo respirar y cuál era mi nombre, para que después fuera interrumpida por cierto felino demasiado adorable como para poder vengarme, y posteriormente el chico que más me irritaba pero que me encantaba, no dijera 'a' sobre todo lo que había ocurrido. ¡Ah! Y después había recibido la primera — y última se los aseguro— tunda de toda mi vida a manos del mismo cerdo insensible mientras yo me encontraba tan vulnerable, y lo peor de todo, ¡sin ninguna razón!
Si no había enloquecido en este par de días significaba que ya lo había hecho hace mucho.
Me encontré frente al lecho de amor, —entiéndase por la casa de mi madre y su nueva pareja— y como no tenía llaves, me vi forzada a tocar el timbre. Por supuesto, no antes de que agarrara a Kero de la mano, y él rodara sus ojos.
Esperando ver cierto castaño refunfuñón-mal bebedor- celoso empedernido- cavernícola- pero guapo de todas formas, me desilusioné al ver la cara de Wei.
—"Señorita Sakura," Asentí, en forma de saludo, y pronto lo vi marcharse.
Cuando ya estaba tirando de Kero para que entráramos a la casa, el se mantuvo firme.
—"Tengo que irme," Dijo mostrando una sonrisa gatuna. Perverso.
Pero gracias a él no había sido yo la que resultaba verde de los celos. —"¿Nos vemos mañana?" Fruncí mi ceño y luego me encogí de hombros —"Sigo demasiado enferma y no puedo asistir al instituto," Le mostré una pequeña sonrisa, y lo abracé —"Gracias por todo, Kero. Yo te llamo, ¿está bien?" Me separé de él y esperé hasta que se perdiera por la distancia. No tenía ánimo alguno de encarar los problemas que me esperaban.
Cerré la puerta tras de mí y las energías malignas me golpearon tan brutal como inesperadamente. Suspirando, me aferré a la puerta. Ya casi podía oír los reclamos de mi dios griego. Está bien. Me había comportado mal. Lo había hecho lucir como un tonto —aunque no públicamente— pero él se lo había buscado. ¿Cómo podía traer a Meiling aquí? ¿No sabía que me moría de los celos de aquella idiota parlanchina?
Fruncí mi ceño al no oír ninguna palabra. ¿Podría ser posible que sus gritos fueran tan estrepitosos que me he quedado sorda?
Enfrenté su mirada. Clásico. Estaba furioso. Sus manos se recogían en puños mientras su entrecejo se comprimía a más no poder. Podía ver cuán rígido estaba parado, lo inflexible de su posición. ¿Podría ponerse más apuesto que esto? No lo creía.
Sus ojos ámbares ardían. Nunca olvidaría la forma en que me miraban, ni tampoco lo ronca que salió su voz.
—"¿Te divertiste?" Lo escuché pronunciar en tono casi no audible, sumado a largos pasos que dio en mi dirección. No sabía qué responderle. En verdad, no sabía. Probablemente lo primero que saldría de mi boca sería pedirle perdón y explicarle con urgencia que Kero era sólo mi amigo. Que no estaba jugando con él de la misma manera en la que él estaba jugando conmigo. Que su beso sí había significado algo. No sabía qué, pero me hacía querer repetir la experiencia.
Abrí mi boca pero un grito que no provino de ninguno de los dos, pero sí del piso superior, interrumpió cualquiera de mis intentos por explicarme.
—"¡AAAAAHHHHHHH!" Los dos dirigimos nuestra mirada a mi madre, que apareció en la parte superior de las escaleras.
Esperen un momento. Fruncí mi ceño y me crucé de brazos. ¿Qué diablos hacía Nadeshiko aquí? ¿No se suponía que estaba en alguna parte de París, en alguna pasarela?
—"¿Qué?" Salió gritando Clow atrás de ella, pero al parecer, estaba igual de estupefacta como si hubiera tenido un encuentro cercano con el mismísimo diablo.
—"¡Un gato! ¡¿Qué está haciendo un gato en esta casa?!" Subí un par de escaleras, y pude ver a Spi, mi gato correr espantado hacia mi habitación. Sin hacer notar mí presencia y supe que Spinnel había metido las cuatro patas. No lo podía culpar, de todas maneras. El regreso de mi madre seguramente le había tomado tan desprevenido como a mí lo hizo.
—"¡Sakura!" Okay. Nadeshiko tenía que perder esa costumbre que le obligaba a gritar por todo como una verdadera loca. Bajó las escaleras corriendo y me asfixió en un abrazo completamente indeseado e inesperado. —"¿Cómo te sientes?" Conseguí separarme de ella, pero no suavicé mi cara. Ahí les iba una pequeña muestra de cuán inflado y lleno de aire estaba el cerebro de Nadeshiko. ¿Quién se podía asustar de una cosita como Spi? ¿Cuán difícil sería convencerla de que me encontraba a un paso de mi tumba?
Tomé una respiración profunda y decidí ganarme el Oscar —"No también, mamá. ¿Supiste que me caí?" Me toqué las costillas que aún me causaban ciertas molestias —"Respiro con dificultad y creo que tengo temperatura," Me toqué la frente y vi su cara, ahora fruncía el ceño.
—"¿Es cierto que Kero vino a la ciudad?" Se me escapó una pequeña sonrisa. No podía evitarlo. Ahora que lo oía, la idea simplemente parecía irreal.
—"Síp" Me permití una sonrisa más grande —"¿Y adivina qué? Parece que se va a mudar aquí,"
Nadeshiko abrió sus ojos por el shock. No era que me gustara que Kero se quedara por todas las estúpidas razones que había mencionado. Simplemente me parecía increíble.
—"¿Y Kaho?" Lo último que quería era rellenar a Nadeshiko de información. En verdad, era lo último. Pero me vi forzada a hacerlo —"Kero se peleó con ella. Estoy segura de que es algo temporal, pero mientras tanto se va a quedar aquí con su padre," Miré de reojo a Clow, que ahora también bajaba las escaleras pero no en dirección de nosotras, sino de Shaoran.
—"Creo que necesito descansar," Ésa era mi excusa para cortar el interrogatorio de Nadeshiko. La vi abrir la boca para refutar, pero pareció cambiar de idea. ¿En verdad creía que iba a saltar en una pata por el hecho de que ella hubiera regresado sana y salva de su viaje? Por mí podría quedarse viviendo allá o su avión súbitamente desapareció y estoy segura de que me daría igual.
Nadeshiko me volvió a aprisionar en sus brazos —"Me alegro que estés mejor, hija. Tienes razón, deberías ya retirarte. Después de todo tienes que asistir al instituto mañana, ¿no? Ya has perdido suficiente clases, ¿no te parece?" Seguramente mi mandíbula cayó hasta el piso. Hasta el momento había creído que tenía asegurado mi día libre con Kero. Maldita sea. Ésa había sido la forma amable de decirme 'Y una mierda que te creo, Sakura. Mañana llevarás tu trasero al maldito instituto aunque tengas todo el cuerpo enyesado'.
Me alejé lo más rápido que pude y me encerré en la habitación, por supuesto, no antes de echarle una última miradita al chico de mis sueños. Literalmente. Porque esa tarde casi noche en la que me acosté temprano más por rabia y frustración, que por otra cosa, fue la primera ocasión en la que tuve un sueño mojado. Y ustedes adivinarán con quién de protagonista.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Shaoran Li P.O.V
Después de salir de la casa maldita, como ahora prefería llamarle, tomé en consideración cuán cansado en verdad estaba. Y es que atender a cierta bruja de ojos verdes y evitar que haga atrocidades, mientras se tenía una perpetua erección no era cosa sencilla.
Había escuchado la breve conversación entre Nadeshiko y Sakura, y me sorprendió que Nadeshiko conociera a uno de los novios de su hija, y que aún así lo aprobara. De hecho, parecía conocerlo. Me pregunto qué pensaría de mí en aquel puesto. Nop. No debería estar pensando en eso, pero ¿qué más se puede hacer? No recordaba que Meiling y yo hubiéramos compartido la misma intimidad que Sakura y yo habíamos compartido durante los últimos dos días.
Apreté mis puños mientras me preguntaba qué estatus tenía yo, en su vida. ¿Era aquel que se debía esconder en el clóset, a esperar que su novio saliera de su habitación? ¿Era su amigo con derechos? ¿O simplemente éramos peor es nada? En fin, cualquier cosa que hubiera sucedido entre nosotros cambiaba radicalmente a la llegada de ese sujeto. Pero al recordar los besos que habíamos compartido y al sentir el dolor de mi labio, sabía que no era lo más cuerdo mantener algo así de explosivo, sabiendo que no acabaría en ningún lugar por el simple hecho de que ella y yo no nos soportamos. Cierto, podíamos conversar cuerdamente durante algunos minutos, pero, ¿cuántos eran? ¿dos, tres, antes de que comenzáramos a discutir? Con Meiling era diferente, porque el día en que discutiera con ella, tendrían que llevarme directamente al hospital psiquiátrico para un buen chequeo.
Estaba confundido. Y esa confusión me hacía sentir atrapado. Y odiaba sentirme así. Lo odiaba. Así como odiaba tener que presenciar cómo la desvergonzada Sakura se paseaba de la mano de su novio, cuando no hace un par de horas habíamos estado besándonos. Y también cómo yo tenía que pretender que nada de eso me fastidiaba.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Sakura Kinomoto P.O.V
No podía abrir mis ojos. O si los tenía abiertos, la oscuridad que me envolvía era absoluta. Tampoco mis oídos me servían de mucho. Intenté mover mis piernas, pero algo las sujetaba. Intenté con mis muñecas y con lentitud pude moverlas. Toque mi cara, y me cercioré de que no había nada que tapaba mis ojos. En efecto, la oscuridad venía de mí. Toqué la superficie en la que estaba acostada y supe inmediatamente que era una cama. Las sábanas probablemente de algodón. Un olor inundó mi nariz y respiré profundo para intentar tranquilizarme. ¿Qué estaba haciendo aquí, con las piernas inmovilizadas, ciega y perfumada en rosas? No tenía sentido.
Intenté levantarme. Pero una fuerza que no reconocí me trajo de regreso. Pude escuchar una voz. No tardé nada en reconocerla.
—"Tan impaciente, como siempre," Una mano me tocó en el abdomen y me percaté por primera vez de que estaba desnuda. Y expuesta. Ante Shaoran.
Luché con todas mis fuerzas por soltarme y salir corriendo a toda carrera, aunque fuera incapaz de saber en dónde estábamos y por qué no podía ver nada.
Al ver que no daba resultado, decidí ser agresiva —"Shaoran Li, si esto es otra de tus reprimendas y estupideces, quiero decirte que..." Una cinta selló mis labios de manera casi dolorosa, y traté de sacármela con mis manos, pero otra vez se interpuso en mi objetivo.
—"Te la quitarás cuando sea conveniente," Su voz sonaba ronca, un poco impaciente, y sus manos eran suaves pero firmes mientras agarraban mis muñecas —"Disfrutarás de esto..." Sentí pánico. En serio, lo sentí. ¿En qué momento pensaba azotarme como ya lo había hecho? Quizás esta vez sería más drástico. ¿Era por venganza?
Pero todos mis pensamientos se vieron borrados en un segundo. No hubiera podido analizar nada ni aún si de ello dependiera mi vida. Resultó inútil cualquier intento, porque era imposible pensar cuando sus labios se deslizaban de mi cuello a mi pecho.
Sentí la humedad de su lengua deslizarse cuidadosamente de regreso a mi cuello, y una mordida que aunque fue sorpresa me agradó más de lo que esperaba. Sus manos ya no se encontraban en mis muñecas, ahora me acariciaban la cintura, descendiendo peligrosamente a un lugar que nadie había visto. Quise gritar por la invasión de uno de sus dedos y me sentí avergonzada por estar excitada. Me gustaba encontrarme a su merced y él lo supo. Oh, condenación, cómo lo sabía.
Escuché una risita ahogada, mientras sentía más de su peso contra mis piernas. Mis manos se aferraron a la sábana porque me vi incapaz de detener cualquiera de sus avances.
Su dedo me recorrió por completo, mientras su boca hacía cosas maravillosas en mi cuello. Traté de respirar, de tomarlo con calma, pero me encontré siguiendo el ritmo que trazaba con su índice. Lo sentí dentro de mí, casi en la superficie acariciando mi parte más íntima y sensible. Me encontré indefensa al sentir que sus labios finalmente se posaban en mi pecho izquierdo, primero deslizando su lengua, oh, aquella lengua pecadora a mi montículo, para luego sincronizar sus movimientos con los de su mano.
Quise acariciarlo. Quise tocarlo de la misma forma en la que él me estaba enloqueciendo. Quería decirle lo mucho que lo deseaba. Que me parecía el mejor hombre que hubiera visto en mi vida. Que estaría dispuesta a todo por él.
Me saqué la cinta de los labios, ignorando por completo el dolor.
—"Shaoran," Ahora eran dos dedos. ¿Quién hubiera creído que con dos dedos podría hacer tales cosas?
Acaricié su nuca, y resbalé mis dedos por sus hombros. Sólo podía sentir. Sólo sentir. Sentir sus labios besarme un pecho y con otra mano pellizcarme el otro. Podía sentir su peso, oh, cielos, aquel maravilloso bulto que tenía, presionado a mi cadera, mientras que con otra mano me daba la sensación más placentera de toda mi vida.
—"¿Me deseas, Sakura?" Lo pude escuchar, aquella urgencia en su voz que yo encontraba tan sensual. Sólo pude gemir. Él no tenía idea de cuánto.
—"¿Me quieres dentro de ti?" Si antes había estado sorprendida, ahora creo que estaba infartada. No sabía cómo responder eso hasta que sus dedos se movieron con mayor intensidad, trayendo más locura con su paso.
—"Sí, Shaoran, bésame..." Mis deseos fueron cumplidos, mientras me perdía en el ritmo de sus labios sobre los míos, el juego de nuestras lenguas sincronizadas como si hubieran ensayado para este momento.
—"Oh, Dios..." Gemí, al sentir sus dedos acariciar justo donde el ardor que tanto me estaba asfixiando provenía. Fuego. Era infierno y cielo al mismo tiempo. —"Shaoran, quiero tocarte,"
Podía escuchar cómo su respiración se agitaba, podía escuchar sus propios gemidos, al menos no creía que eran los míos. Su mano libre me agarró de la muñeca con más rapidez de lo que podía esperar, y me llevo hasta aquella parte de su anatomía que las mujeres no tenían y que yo nunca antes había tocado.
Al principio se sintió raro. Sus dedos seguían jugando conmigo, a un nivel menos intenso y mis manos se deslizaron con avidez por la suavidad de su masculinidad. Lo acaricié, sintiendo cómo mi propia agitación aumentaba a niveles insospechados, subiendo y bajando, escuchando con gran gusto cómo mi corazón aceleraba sus contracciones mientras los rugidos/gemidos que salían de su boca se ahogaban en mi cuello.
—"Sakura, detente. Te necesito ahora," Apenas sentí cuando me separó de su cuerpo. Sus manos dejaron de recorrerme y de cavar en mí. Sus labios se alejaron de mi boca. Me sentí sola por un momento. Pero en ese instante lo supe.
Éste era el momento. Éste era.
Lo sentí volver a recostarse, sentí cómo una gota de sudor recorría mi mejilla. Sentí su lengua limpiarla. Una y otra y otra vez. Okay. Esto se estaba poniendo raro. Sentí su masculinidad apuntando en el lugar justo y que yo tan desesperadamente necesitaba conocer pero él estaba empeñado en lamerme la mejilla.
—"Shaoran..." Sus masculinos gemidos ya no estaban. Ahora eran reemplazados por maullidos.
Sí. Tal como lo oyeron. Abrí mis ojos y tomé una fuerte respiración.
Y fue así cómo recuperé la vista pero mi sueño se desvaneció. Y lo primero que vi no fue la cara de mi amante, sino de mi gato.
De hecho, era éste quien afanosamente me limpiaba la mejilla.
Y ya podía ver. Estaba en mi habitación, en la oscuridad que su pintura negra me ofrecía y en la suavidad de mi propia cama. Shaoran nunca había estado aquí y el pensamiento me enfureció tanto que aparté de un tirón al gato.
Podía sentir la incómoda humedad entre mis piernas y podía sentir la presión de mi ropa.
Maldición.
Había estado soñando. Por supuesto, qué idiota. Aún así, intenté cerrar los ojos y volver a aquel lugar maravilloso al que el Shaoran de mis sueños me llevaría. Pero fue inútil. Todavía podía escuchar los maullidos de Spi y súbitamente los golpes en mi puerta. Miré hacia la ventana, a través de un solo ojo, el único que pude abrir decentemente. Estaba claro.
—"¡Sakura, se te hace tarde!" La voz de mi madre me hundió más en mi miseria.
Imposible. Sólo a mí me podía pasar esto. Era inaudito que mi gato no sólo me interrumpiera una sino dos veces. Y justo cuando las cosas se ponían más interesantes.
Ahora sabía que mi madre tenía razón. Odiar a los gatos era algo muy sabio. Muy, muy oportuno, también.
Y no podía expresar en palabras cuánto comenzaba a odiar a mi nueva mascota. Talvez, si volvía a unirse en su complot contra mí y mi salud mental, dejaría que Nadeshiko lo encontrara y lo tirara de patitas a la calle.
Uff.
Supe que no tenía el corazón para hacer eso, ni aunque el animal se hubiera interpuesto entre mi Shaoran, yo y la fantasía más erótica que hubiera tenido en mi vida.
-."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".--."º".-
Notas de autora:
¡¡HOLAAAA!! Ja, ja, ja pagaría un millón de dólares para ver las expresiones de sus rostros, ja, ja, ja sé que esto no tenía ninguna advertencia particularmente para las personas de corazón sensible —como yo, ja, ja, ja— pero supongo que la clasificación del fic basta para no sospechar que hay niñitas de 10 años leyendo mi perversión por ahí, ja, ja, ja, ja.
¿Y qué puedo decir al respecto sin sonrojarme? Bueno, ¿quién no ha tenido un sueñito interesante por ahí, de vez en cuando, eh? Ja, ja, ja fue el turno de nuestra protagonista y debo confesar que estaba matándome de la risa durante el proceso. Espero poder escribir la contraparte en algún momento oportuno —risas malvadas—.
En fin, mis vacaciones pasaron y ya sólo me queda una triste semana... Ah... Espero que no se enojen si al principio no puedo mantener el mismo ritmo de actualización que he mantenido durante mi tiempo libre, ustedes ya saben qué tienen que hacer para motivarme, ¿no? —por si acaso hay alguno despistado, presione el botoncito de abajo que dice GO! Para dejar un lindo review y alegrarle el día a la pervertida autora, okie?— como siempre cualquier reclamo, queja, opinión, halago, insulto es bien leído y recibido por mí, nunca lo duden, siempre estoy pendiente, aunque no puedo agradecer como quisiera—personalmente— pero en este momento estoy intentando dejar escrito gran parte del fic para evitar molestias por falta de tiempo en el futuro... que siempre las hay cuando el colegio se mete.
Un besote muy grande y especial a todos mis queridas(os) lectoras(es) que dejaron sus lindos comentarios en el capi pasado.
Saludos,
Sakki Chan.
