Roma se acerca sigilosamente a Britania por la espalda en la cocina y le susurra "Brujaaa" al oído en uno de ESOS tonos.

—Waaaah! —giro... ¡paf! Golpe donde pueda. Él, que se lo esperaba, da un salto atrás riéndose, pero ella consigue tirarle el café de la mano con el golpe.

—¡JA! ¡Mira que tonto! —se burla.

—¡Ah! ¡Me lo has tirado todo! —protesta. Britania sonríe malignamente—. Pues me debes uno ahora. Esta tarde después de clase —decide yendo a limpiarse con una servilleta de papel.

—Yo no voy a ir contigo a ningún sitio —se cruza de brazos y levanta la nariz muy digna

—No es como que yo quiera ir contigo, pero esto es imperdonable y no me quedará más remedio que molestarte hasta que aceptes —se encoge de hombros. La pelirroja hace los ojos en blanco.

—¿Tú crees que a mí me asusta que me amenaces?

—No es una amenaza, es un hecho —sonríe.

—Pues no vas a conseguir molestarme. Galia me dio unas gotas que tienen algo que se llama Flores de Bach o algo así y ahora estoy siempre muy tranquila —de hecho no fue Galia sino Gales. Roma la mira de arriba abajo con una de esas miradas que desnudan.

Ella se sonroja y le da la espalda, yendo a sentarse a la mesa de la cocina, mordiéndose la lengua para no protestarle

—Eso podría tener cierta gracia... —comenta yendo a prepararse otro café.

—¡Ninguna gracia! Es simplemente que tus te crees que siempre puedes molestarme y la verdad estás muy equivocado.

—Estaba pensando en cómo sería tener sexo contigo estando tú tranquila... no sé si me gustaría, pero podría tener cierta gracia —explica

—¡Novasatenersexoconmigo,PUNTO! —replica en automático. Roma se ríe. La británica carraspea poniéndose de nuevo en actitud estirada y seria.

—¿Qué es lo que te parece que tendría gracia?

—Leí no hace mucho sobre algunos fármacos que hacen que pierdas el control del cuerpo, dejándote en un estado de relajación aparente pero en cambio no pierdes la sensibilidad...

Britania parpadea y le mira.

—¿Te deja tirada sin poderte mover pero… Sientes? —levanta las cejas.

—Eso mismo.

Ella levanta más las cejas y se sonroja pensando en las implicaciones.

—Apuesto a que podría conseguir un poco... —la mira de reojo—. Y mezclártelo en el té de esta tarde.

—¿C-Conseguir? ¡No vas a... a mí no vas a ponerme eso en el té! —protesta

—¿Non? Quizás ya lo tengas.

Para hacer esto más dramático, Britania se quita la taza de té de los labios y escupe en toda la mesa. Roma se ríe.

—¡No vas a tenerme así como costal de papas mientras siento como me violas y no puedo defenderme! —la dramática... todo iría bien si no estuviera sonrojada.

—¡Violarte!

—¡Violarme!

—¿Eso querrías? Yo nunca dije que sería lo que haría...

—¡Nunca he dicho que querría eso! —escandalizada—. ¿¡Pero qué supones qué harías si te he dicho que no vamos a hacer... eso!?

—El caso es que no estoy seguro de que yo pueda violarte realmente con lo que te gusta lo que te hago...

—¡Nomegusta! —¿no que ibas a estar tranquilita?

—Cariño, a veces pienso que voy a necesitar un chubasquero de lo que te gusta...

—Ihhhhhhhhhhhhh! SHUT THE HELL UP! —protesta levantándose, suuuuuuuper sonrojada... de hecho es probable que le lance la cuchara del té... o una galleta en la cabeza. El romano se muere de la risa protegiéndose.

—Lo que digo es que ya sé de donde viene toda esa humedad y lluvias en tus tierras.

Un segundo IHHHHHHHHH, este más fuerte y con los ojos más abiertos y más indignada... y más sonrojada.

—¡Retira lo que has dicho! ¡Retíralo!

—Esta tarde. En la cafetería de al lado de la Universidad, tú y yo solos y lo retiro.

Britania traga saliva.

—Shite... alright, alright.

—Y pídele uno de esos vestiditos tan cortos y escotados a Egipto, a mí también me gusta que llueva en mis tierras del sur.

—No voy a pedirle NADA a la zorra.

—Bueno, pues a Helena.

La pelirroja hace los ojos en blanco.

—Has dicho que solo un café y eso es todo lo que vas a tener... —se sonroja un poco pensando en lo de la lluvia en sus tierras del sur. Se humedece los labios.

—Vale, vale, podemos tener una cita solo yendo a por café, para disfrutar de la compañía mutua sin sexo como si estuviéramos enamorados —levanta las manos como derrotado, sonriendo de lado.

—C-Cita... e-enamo... ¡noooo! —se lleva las manos a la cara con el prospecto. Roma se ríe y se le acerca un poco.

—Venga, venga... es broma.

Ella le mira de reojo con esa última frase... se sonroja más y bufa aun cuando no le encanta la frase, la verdad.

—Tú ya sabes que aunque disfruto mucho con el sexo, no te quiero solo por eso, ¿verdad? —le guiña el ojo.

—Eh... ¿eh?

—¿Lo sabes o no?

—¡No me digas esas cosas! —protesta apretando los ojos. Roma le da un beso en la mejilla. Ella le empuja un poquito y le da la espalda de nuevo—. Tonto.

—Me alegro de que lo sepas entonces —mano al culo y suena el móvil de Britania

—¡No lo sé! —da un saltito y se aleja de él, rebuscando en sus bolsillos sacando el teléfono (¡mírala que lista!).

—Entonces volveré a decirtelooo —se acerca a ella abrazándola de la cintura.

—¡No me digas nada! —chilla otra vez llevándose el teléfono al oído a medio grito.

—Sí que lo hagoooo —la atrae hacia sí.

—Mum? —pregunta al otro lado del teléfono.

—¡No! ¡Estate quieto! —protesta Britania sonriendo un poco sin poder evitarlo.

—No quieroooo —canta yendo para morderle la oreja o darle besitos en el cuello, o todo a la vez, lo que se deje

—Hello? —pregunta al teléfono... ni siquiera le ha oído el mum primero—. Mum, it's me... —mordiquitos y besitos...

—Ahh... England... —se ve que le está haciendo tooodo el caso.

—¿Puedo hablar contigo? Ha habido un problema grave aquí y... —las manos que no están quietas tampoco...

—Paraaaa... —protesta

—What? —Inglaterra parpadea y Roma se va a besarla.

Inglaterra va a tener muchos problemas de comunicación ahora mismo. Britania aún con el teléfono en la oreja le devuelve el beso.

—Hello? Mum?

—Mmmmmmmm... —se le va la olla a Britania, pero algo en la voz de Inglaterra hace que se separe del beso y empuje un poquito al romano—, yes, yes... aquí estoy, what do you want?

—Necesito que vengas a Berlín —pide mientras él vuelve al cuello y creo que algunos botones directamente se le funden al romano en las manos como mantequilla

—Berlin... yes... —sin hacerle caso.

—Es que parece que le he borrado la memoria a Switzerland... ¿crees que puedas arreglarlo?

—Que le has borrado... what? —echa la cabeza atrás

—La memoria, ¿sabes? —Roma empuja a Britania suavemente hasta tirarla en el sofá.

—No, no sé de qué le hablas... —murmura levantando las cejas sin saber en qué momento es que acabó en el sillón. Extiende las manos a Roma para evitar que se le caiga encima

Él se sostiene medio apoyado y la mira unos segundos. Lo que provoca un buen sonrojo, desde luego.

—Pues... necesito saber cómo arreglarlo.

—¿Arreglar qué? —Britania se tapa la cara con el codo, avergonzadita con la mirada del romano.

—Pues es que el hechizo era de otra cosa, ¿sabes? Yo estaba intentando... en realidad no quería... es solo que salió mal y ahora... —El romano sonríe de lado, le pone un dedo en los labios y empieza a hacerlo bajar por la barbilla el cuello y entre los pechos acariciándola.

Britania tiene un escalofrío y se sonroja mucho más con este movimiento, espiándole por debajo del codo y tragando saliva.

—P-Pues arréglalo...

—Pero es que no sé cómo hacerlo —explica Inglaterra mientras Roma sigue haciéndole dibujitos con las yemas de los dedos, apartándole la ropa.

—No, no, no... —protesta ella sonriendo un poco porque le hace cosquillas y revolviéndose levemente—. Dile... Dile que... Dales... —es que no sabe ni de qué hablan. Se ríe otra vez un poquito.

—¿Cómo qué no? —sonríe moviendo las manos para hacerle más cosquillas y se agacha a besarla otra vez.

—¿Aja?

—¡Noooo! —más risas moviéndose más y otra vez la voz la saca un poco del pensamiento—. U-Un beso... —lo único que se le ocurre decir y al final concluye mejor con un...—. ¡Te llamo luego!

—Ehm... vale —asiente Inglaterra colgando y parpadeando, en el cuarto con Prusia y Francia.

—¿Qué te ha dicho? ¿Ya viene? —pregunta Francia.

—No... Me ha dicho que me llama luego.

—¿No te ha dado nada? ¿No te ha dicho qué más hacer?

—Yes... tengo que hablar con Switzerland —mira a Francia.

—Was? ¿Por qué? ¿Qué te ha dicho? —pregunta Prusia. Francia levanta una ceja también

Les mira a ambos con cara de circunstancias porque es que si él estuviera en el lugar de Suiza no querría que ellos se enteraran

—¿Qué? ¿Qué te dijo que tenía que hacer? —Francia frunce el ceño conociendo bieeen la cara

—Hablar con Switzerland.

—Ya, claro... ¿hablar con Suisse de qué, mon amour?

—De lo que tiene que hacer, quedaos ahí y no la lieis mucho —se va a la puerta, Prusia frunce el ceño mirando a Francia de reojo.

—Mmm... No me convences, Angleterre... —Francia mira a Prusia también frunciendo un poquito el ceño... prensando precisamente en como liarla mucho.

—No se trata de que te convenza, se trata de que me hagáis caso

—Pero hacerte caso por qué si no nos has dicho cuál es la solución al problema...

—¡Ni te la voy a decir!

—¿Por qué?

—Porque no, yo lo estropeé y yo voy a resolverlo. Quedaos aquí —les deja ahí saliendo del cuarto.

Francia mira a Prusia con los ojos entrecerrados. Prusia también le mira no muy convencido.

—Debe ser algo vergonzoso...

—¿Y no nos cuenta? Esto no tiene gracia, ¡ni que tuviera que tirarse al señorito!

—Quizás lo que tiene que hacer es justamente tirarse al señorito, mon amour —Francia levanta las cejas—. Debe ser eso... ¡ellos siempre lo resuelven todo con sexo!

—¡Hay que bajar a verlo! —sonrisa maligna patentada.

Francia sonríe también con cierta malignidad tomando a Prusia del brazo.

—Vamos abajo.

—Vamos —asiente—. Aunque Helvetia...

—Pues alguien va a tener que distraerla... si es que tu vater no lo está haciendo ya, me pareció que ese iba a ser el camino... —vacila un poquito recordando.

—¿Mein vater? ah... ¿ja? —No se ha enterado de una mierda—. Si es a él a quien ha disparado.

—Evidentemente tienen tensión sexual. ¿Sabes si tu padre tiene algún interés aún...?

—Ni idea, le preguntaré...

Francia arruga un poco la nariz con esto, abrazando a Prusia de la cintura para bajar, nada que ver con querer usarlo de escudo si es necesario.

—Hey, tío, ¿sabes qué hace un montón que no hacemos?—se deja sin problemas, un poquito nerviosito.

—¿Qué? —pregunta mirándole con sonrisa porque en general las ideas de Prusia son divertidas.

—Una de esas cenas de Fondue de chocolate... y esto es Berliiiin.

—Cena de fondue de chocolate con Viagra... ¿Ahora que tenemos a Suisse sin acordarse de Autriche? Cuantas veces más vamos a tener que liarlos, ¿eh?

Prusia se ríe y se sonroja un poco porque de hecho lo de la viagra es siempre bastante más incómodo.

—Tú quieres que a tu père le saquen un ojo, ¿verdad?

—Quizás no haga falta en realidad, has visto como ha tirado de... —gesto dibujando a Mariazell.

—Oui... —risita maligna—, ¿De dónde se le habrá ocurrido semejante movimiento? Y la cara de Autriche —más risitas—. La pregunta real es si Autriche será capaz de seducirle.

—Podemos encerrarlos juntos y desnudos en el garaje, conmigo... —incomodidad EVIDENTE—. Bueno, no funciono, claro, yo soy awesome pero...

—Encerrarlos juntos... desnudos... en el garaje... —Francia se ríe —, tu sabes que yo SIEMPRE voy a estar de acuerdo con esos experimentos...

—Aunque no sé si... ya sabes, England y Liechtenstein y Helvetia...

—Y funciona muy bien con los germanitos... mira como aún te acuerdas y pones ojitos de amor... —Francia sigue sin hacerle mucho caso.

—¿WAS? ¡Yo no pongo ojos de amor, tío! —protesta, risa nerviosa.

—Claro que si los pones cuando hablas de "el señorito" —le imita riendo.

—¡No es verdad! ¡Le he dicho eso a Schweiz por decir algo para molestarle!

—¿Decirle qué a Suisse? —pregunta mirándole de reojo.

—Pues... ya sabes, que el señorito estaba enamorado de mi... o sea, no de mi porque creía que yo era West.

—Ya, claro... Prusse confesando sus más oscuros deseos...

—¡Tío! ¡No es eso! —risa nerviosa.

—No me vengas con que no, si te encantaría que estuviera enamorado perdidamente de ti.

—¡Pues yo soy awesome, si no fuera tonto lo estaría!

—Y sería un desastre... nos gusta más así, que se gusten y se odien —le da una palmadita en el culo y le detiene para intentar armar un plan.

—¡Ja! A mí no me gusta —se ríe tirando de el a la cocina, cruzándose con Helvetia y Germania.

—Ya, claro... y yo soy napo...—se detiene y les sonríe, en especial a Helvetia, aunque se acojona un poco—. Allò.

Ella se tensa dando un pasito atrás medio cayéndose sobre Germania, que la vuelve a detener en automático y sin pensar demasiado, volviendo a salir escaldado con ello. Esta vez un poco menos, dado que ya lo esperaba, esquiva los golpes y levanta las manos.

—Por Loki, Helvetia... ¡deja de medio caerte si no quieres que te toque! —protesta.

—¡Nadie te ha pedido que me sostengas!

—¡Tampoco voy a dejar que te caigas!

—¡Pues hazlo! —chilla igual de sonrojada, mirando a Prusia y a Francia de reojo.

Francia levanta las cejas mirándola por unos instantes y luego mirando a Germania... Prusia les mira y luego mira a Francia porque no sabe del todo como entender esto

—¿Que haga qué? ¿Que vea como te caes? Helvetia no seas ridícula.

—Creo que la respuesta a la pregunta que le ibas a hacer a tu padre... la tenemos enfrente.

—Pues nadie te ha pedido nada, no me caeré.

—No es porque me lo pidas, es porque te me echas encima

—¡Pues te apartas!

—¿Y te miro caer frente a mí? Insisto, Helvetia, no seas ridícula. No te va a pasar nada porque te toque un instante para estabilizarte.

Prusia mira a Francia con cara de "¿eso es que... si? ¿O qué no?"

—¡No me voy a caer, no soy idiota!

—No es de idiotez, todos podemos caernos...

—No me importa, no me toques.

Francia asiente un poco divertido. Prusia levanta las cejas y vuelve a mirarles.

—Deja de decirlo como si te estuviera tocando con mala intención, que no es verdad.

—Si me estuvieras tocando con mala intención... estarías muerto —asegura frunciendo el ceño, pero sonrojándose más con lo que eso lleva a pensar.

—¿Fondue para cuatro? —pregunta Prusia al oído de Francia.

—Ya te he dicho que no voy a tocarte con mala intención otra vez si no quieres —protesta Germania un poco exasperado, el mismo sin darse cuenta de por dónde van las cosas ahora.

Francia sonríe malignamente y asiente.

—¡Claroquenoquiero!

—Pues ahí está, entonces no te toco, pero no te me caigas encima.

—¡Solo apártate!

—Otra vez con eso. A la próxima me aparto.

—Ehm... chicos... —les interrumpe Francia vacilando un poquito. Helvetia frunce el ceño pero asiente y luego se vuelve a la voz un poco, sin dejar de mirar a Germania para vigilarle.

—Necesitamos su ayuda para arreglar a Suisse.

—Y tenemos una idea genial para hacerlo —asegura Prusia. Helvetia le mira, parpadea y se sonroja al notarle porque no le había ni visto.

—Nuestra ayuda... —repite Germania mirando a Helvetia de reoj —. ¿Haciendo qué?

—Oh, ahora Prusse les explicará.

—Ah... ¿ja? Vamos a preparar una fiesta especial, tradicional en casa. Al señorito le gusta mucho.

—A Autriche... el novio de Suisse. También a Suisse le gusta mucho, ya lo hemos hecho antes y lo disfruta como pocas cosas —Francia sonríe explicándole esto a Helvetia, ella no cambia de expresión excepto porque se sonroja más cuando Francia sonríe.

—Pero... como ustedes son los padres de Suisse —se aclara la garganta sin dejar de sonreír al ver que se sonroja, notando que quizás sea controlable la mujer—, necesitamos algo muy particular de su parte.

—Ja... —Germania le mira algo impaciente porque siempre hacen eso los latinos que es agregar silencios dramáticos.

—Vais a tener que hacer lo mismo que ellos... todos lo haremos.

—Oui, y eso implica, que han de comportarse, claro está... como lo que son, que son sus padres... juntos.

Helvetia empieza a negar con la cabeza. Francia se pasa una mano por el pelo y le mira con paciencia.

—Quoi?

—¡No voy a hacer nada con él! —chilla señalando a Germania.

—Es por Suisse.

—Yo estoy... protegiéndole.

—Oui... pero esto no es solo para protegerle, esto es para ayudarle a que se acuerde de todo, Helvetia —explica Francia con voz suave.

—No he estado nunca con él ni he hecho nunca nada, nada que haga con él le recordara nada

—En realidad es para que no se sienta tan nervioso.

—Oui, es para tranquilizarle, Helvetia. ¿Sabes lo nervioso que estaba al ver que tú intentabas matar a su padre? No digo que no lo merezca, solo digo que Suisse necesita tranquilizarse

Germania les mira a uno y luego al otro con ojos medio cerrados y cierta sospecha.

—Y no es nada raro, lo haremos todos.

Germania mira a Prusia porque bien que le conoce y un "no es nada raro" puede ser justamente "es algo rarísimo".

—Bueno, ¿y qué es eso que quieren que hagamos?

—No... os lo podemos contar de momento —responde Prusia para que no le digan a Austria.

—Solo es parte de la cena... será algo tranquilo, Helvetia... te lo aseguro —le sonríe otra vez—, por qué no van con ellos un poco y ahora les diremos que hacer.

—Si no me gusta no lo haré —sentencia ella igualmente yendo a fuera porque con Suiza se siente mucho más tranquila que con toda esta gente rara.


Las ideas de Prusia... y aun así es imposible, nos encanta el juego de la fondue! (Para más referencias si no sabes de qué hablamos: los capítulos finales de All I Care) ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!