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Capítulo 10: Caza Devoradores.

Respira…..Respira.

Cuando vuelvo abrir los ojos frente al espejo del baño suspiro aliviado cuando veo a mi yo humano y no a la criatura con afilados dientes y ojos del color de la sangre. Vuelvo a ser yo, de momento. Esta noche no creo que duerma. ¿Qué rayos ha sido todo eso?. Salgo del baño y voy hacia Courtney. Me detengo frente a los pies de la cama y la observo dormir. No resisto la tentación de destaparla. Es un bocado celestial. Gruño sonando como una animal y siento que me hormiguean los dientes. ¿Otra vez?, Me acerco como un depredador y cuando estoy encima de ella inhalo su aroma a rosas, delicioso. Me pican los dientes. Entonces lo comprendo. Es ella, ella me ha hecho esto!

-¿Qué me has hecho? –le exijo pero no contesta.

Se remueve eh inconscientemente me ofrece el cuello que ya eh mordido y le veo la marca, mi marca. Presiono los labios justo ahí.

-delicioso…-gruño excitado.

Salto de la cama antes de que me arrepienta. Me visto y salgo medio alterado. Cuando estoy frente al volante del coche mis ojos se reflejan en el espejo retrovisor. El color sangre se destiñe y lo sustituye un color amarillento con las pupilas rasgadas. En un arranque de ira arranco el retrovisor y lo lanzo fuera del coche. Eso no soy yo!

-Respira….Respira.

Aprieto los puños en el volante esforzándome por contener al monstruo que amenaza con salir. Después de una hora lo consigo. Arranco el coche y sin más me lanzo al primer bar abierto que encuentro. Son las cuatro cuando ya voy por la sexta cerveza de tamaño grande. No estoy borracho, es una especie de maldición que tengo. El alcohol no me afecta.

-¿te pongo otro amigo? –dice el barbudo con pintas de camionero fetichista detrás de la barra.

-no, ya voy servido.

Me lanza una mirada recelosa y no lo culpo. Soy un fenómeno, y ahora lo sé. No, un fenómeno no, un…

-¿cuál es tu problema? ¿Quieres pelea? Pues venga cabronazo!

-te voy a partir tu puta cara de mariquita!

-¿así? Pues me cago en tu puta madre!

-nadie menciona a mi mamacita ahora veras!

Genial, dos borrachos peleándose. Saco un billete y lo dejo encima de la barra. Normalmente me quedaría a ver el espectáculo y me reiría de ellos. Incluso me sumaría a los idiotas que gritan y reclaman ver sangre, unos ojos morados y uno que otro diente roto. Pero no hoy. Y entonces, como un agudizado tigre que sabe que es observado por el cazador, siento la mirada penetrante de alguien. Busco al dueño de esa incomoda mirada, pero como vino se esfuma. Ha desaparecido, su presencia ha desaparecido. Frunzo el ceño mosqueado. No me gusta sentirme observado, ni mucho menos como si fuera la presa de alguien y esa es la sensación que eh tenido.

Cuando regreso al piso Courtney no está en la cama, escucho cerrarse la llave de la ducha y entonces sale desnuda y empapada. Tiene una toalla en las manos, se seca el pelo y la cara. Cuando se percata de mi presencia sus labios se elevan en una dulce sonrisa inocente. Yo inhalo bruscamente eh intento controlarme.

-¿A dónde has ido? Cuando me desperté no estabas.

-tenía que salir –respondo algo cortante.

Ladea la cabeza y entonces se me acerca. Me pongo tenso ante la expectativa de que se me acerque desnuda y mojada. Se le cae la toalla de las manos cuando se arrima a mi pecho y yo la miro fijamente temiendo perder el norte.

-se te han puesto los ojos rojos –su voz encandila.

Cierro los ojos con fuerza como si me doliera la reacción que ella provoca.

-¿qué me has hecho? –le digo abriendo los ojos.

Ella niega con la cabeza.

-estas empezando a ser tu Duncan.

-¿a ser yo? –frunzo el ceño -. Yo no soy un….

La piel se me eriza al sentir la presencia de alguien observándonos. La misma que la del bar.

-Duncan –dice alarmada.

-lo sé.

Quizás ella lo sepa mejor que yo. De seguro tendrá un poder raro de ángel que pueda ayudar a saber quién está al otro lado de la puerta. Voy al armario y saco una Colt cargada.

-¿sabes quién es? –ella niega con la cabeza seria.

-no estoy segura –me responde.

Levanto la toalla y se la doy para que se cubra. Le digo que espere metida en el baño y eche el pestillo mientras me acerco a la puerta. Protesta, pero lo hace cuando le lanzo una mirada de "no me lleves la contraria". ¿Amigo o enemigo?. Giro el pomo y abro la puerta. No hay nadie. Salgo hasta afuera y no hay nadie. Vacío. Esperaba encontrarme a unos tipos con alas diciendo que vienen a llevarse al ángel, o por otro lado a unos tipos con cuernos y colas triangulares con tridentes en manos. Algo me dice que me gire y cuando lo hago me estampan contra la puerta del ascensor. Estoy suspendido. Aprieta mi cuello, pero eso dura poco porque alguien me lo quita de encima. Caigo a cuatro patas jadeando por intentar respirar mejor.

-¿estás bien? –levanto la vista y veo a Courtney con sus alas desplegadas y con una mano sosteniéndose la toalla.

-te dije que, que, que te quedaras dentro Courtney –toso y carraspeo la garganta.

-te tenia sujeto por el cuello Duncan. Pero tranquilo, se ha esfumado, ha sido rápido –confirma.

No hace falta que mire para ver que es así, ya no siento esa presencia desconocida. Es como si se me activase un radar que me lo confirma sin más.

-¿tú me lo has quitado de encima? –digo mientras me levanto algo entumecido.

Ella asiente y me mira preocupada. Súper fuerza, lanza rayos, y vuela ¿y todo eso en ese cuerpecito de mujer? Seguro que sería capaz de hacer añicos cualquier cosa y eso que todavía no eh visto nada, tan solo algo, una pequeña parte de lo que es capaz de hacer. Por fuera parece tan, tan, tan inofensiva.

-ese mamon….-no termino el insulto cuando veo que ella agranda los ojos -. Ese tipo debió seguirme y ni siquiera me di cuenta.

-como ibas a darte cuenta, no era humano –dice frunciendo las cejas.

-Eso seguro –digo. Me levanto del suelo como si pesara menos que un puto muñeco de trapo! Que humillante -. ¿Cámbiate quieres? –le digo entrando en el piso.

Ella me mira un segundo y después obedece. Busco un saco de viaje y lo lleno con la ropa de courtney. Sea lo que sea que me haya seguido volverá y si vuelve no quiero que ella este aquí.

-¿Qué haces? –dice ya vestida.

-¿tienes hambre? –no espero a que me conteste.

La agarro del brazo y la arrastro fuera. Una vez en el coche busco una cafetería, tardo en encontrar una a estas horas de la mañana. Nos sentamos frente al ventanal donde no paro de mover los ojos algo inquieto. La camarera de cincuenta y tanto años nos pregunta que queremos. Yo no tengo hambre.

-pide tu –me levanto -. Voy hacer una llamada rápida –digo y salgo fuera del establecimiento.

Llamo a geoff que responde después del quinto tono. Soy breve y le digo que se ocupe del caso nuevo que teníamos hoy. Después marco a gwen, pero no responde así que le dejo un mensaje. Vuelvo a entrar y me siento.

-¿no has pedido nada? –levanto una ceja.

-no tengo hambre.

-pues levanta –digo y ella me sigue hasta el coche. Le abro la puerta -. Entra –digo.

-no.

-¿qué?

-te eh dicho que no.

-entra al coche –repito, pero esta vez con la voz dura.

-¿a dónde me llevas? O quizás debería decir ¿A dónde vamos? –pregunta mientras se cruza de brazos.

-sube, no volveré a repetirlo –advierto.

Me mira vacilante segundos, refunfuña algo que no entiendo y entra. Nos dirijo en silencio hacia el piso de gwen y entonces a Courtney se la ve molesta. Aparco, salgo y le abro la puerta del coche.

-andando –le digo a modo de invitación.

-¿porque me has traído aquí Duncan? –sale del coche y se planta frente a mí.

-ya sabes porque –digo y ella me sujeta el brazo cuando hago un amago de moverme.

-no, no lo sé.

-es para…

-me subestimas, no soy yo a quien tienes que poner a salvo –la miro serio -. No pienso mudarme con la mundana con la que te has estado acostando –niega la cabeza y se muerde el labio -. Te veo en casa.

Me suelta y agrando los ojos cuando despliega sus alas y echa a volar. Miro tenso a un lado y a otro por si alguien la ve, pero a estas horas no hay casi nadie, y entonces desaparece como un chasquido ¿tele-transportación? Todo esto me supera. Me suena el móvil y en la pantalla sale un número desconocido. Contesto.

-¿Quién eres?

-auto-factoría abandonada, esta noche a las doce en punto, trae a la chica.

Y me cuelga. Tenso la mandíbula. Quieren a Courtney.

Localizo el lugar acordado y me paso por ahí, el lugar está dentro de los límites de las ruinas de la ciudad fantasma. No veo nada inusual. Marco el número de gwen, pero luego cuelgo. Seguro que me hará peguntas a las que no me apetece contestar. Me recuesto en el asiento y dejo salir el aire resoplando perezosamente. Es una trampa. Si voy esta noche a ese lugar…¿Qué debo hacer? Ojala recordara quien soy realmente ¿toda mi vida eh fingido ser algo que no soy? Y yo sin saberlo. Después de preguntarme día y noche el porqué de que mis padres me abandonaran, jah, no tengo padres. No sé cómo rayos llegue aquí, no debería estar aquí, debería estar muerto. Pero no lo estoy, alguien o algo no lo quiso y me envió aquí solo. Quizás algo grande esté a punto de aplastarnos a todos y yo soy el único que lo sabe. Quizás algo chungo esté a punto de pasarle a la humanidad. Un ángel caído del cielo, eso debe significar algo. Un tipo normal que creía serlo resulta ser un puto demonio. Y para rematar el asunto voy yo y me vuelvo a follar al ángel. Soy un folla ángeles. Y yo que creía que dios era como el gordo se santa Claus. Tarde o temprano enviara a alguien a cortarme los huevos o puede que ya lo haya hecho y me los encuentre esta noche a las doce en punto. Cuando voy a casa el sol ya se ha ocultado, quedan minutos para las doce. Me escondo dos pares de armas en la pistolera que me eh puesto, un cuchillo en la bota derecha, una tercera colt cargada que tendré entre mis pantalones traseros más munición para recargar por si me faltan balas y listo. No puedo cargar con más pistolas si no quiero que me pillen. Me pongo una cazadora negra para ocultar la pistolera.

-¿estas lista? –me doy la vuelta para escuchar su respuesta.

-si –se baja del borde de la terraza y se me acerca.

Lleva unos vaqueros ajustados, una blusa de cuello alto de tela licra color gris y una chaqueta de cuero marrón. Me observa y me hace un repaso de pies a cabeza. Está muy callada. Cuando llegamos a la auto-factoría no me sorprende oír música y ver luces de colores, ni tan solo grupos de personas entrando para divertirse. La gente suele organizar estos tipos de eventos en las fábricas abandonadas. También hay teatros y discotecas que son reconvertidas. Nadie se queja y es mucho más económico porque no tienen que pagarle a nadie. Una vez dentro es imposible oír y ver bien, todos se funden en la oscuridad y pasan del rojo al verde, del verde al azul y así todos los colores del arcoíris. Tenso vigilo a cualquiera, todos son un potencial peligro.

Nací en medio de la tormenta/ Madure de la noche a la mañana.

-parecen felices –frunzo el ceño y la miro.

Jugué solo/ jugué sin compañía/ Sobreviví.

-parecen colocados –digo yo y ahora ella me mira.

Quería todo lo que nunca tuve/ Como el amor que viene con luz/ Lleve puesto la envidia y lo odie.

-¿quieres probar? –ella frunce el ceño sin entender -. Bailar –sonrió divertido al ver su confusión.

Tenía un billete solo de ida a un lugar al que van todos los demonios/ Donde el viento no cambia y en la tierra nunca nada puede crecer.

-no se hacerlo –esboza una sonrisa la cual ya echaba de menos en su bonita cara.

No hay esperanza, solo mentiras y te enseñan a llorar en tu almohada/ Pero sobreviví.

-yo te enseñare –la arrastro y nos situamos en medio, rodeados de cuerpos danzantes.

Encontré consuelo en el lugar más extraño, en el fondo de mi mente/ Vi la vida en la cara de una extraña y era la mía.

-solo muévete, así –me coloca detrás de ella, le cojo las caderas y las meneo suavemente y ella se deja guiar -. Lo haces bien –la elogio y ella se ríe.

Tome y tome y tome lo que tú me diste, pero tú nunca te diste cuenta de que yo sufría/ Sabia lo que quería/ Salí y lo tome.

En ese momento bajo la guardia y disfruto brevemente de esta pequeña felicidad con ella. La música no pega nada con su forma de bailar, pero resulta encantadora verla intentar bailar con ritmo. La tomo y la hago dar vueltas y entonces me sorprendo a mí mismo riendo como un idiota. Pierde un poco el equilibrio y se apoya en mí para no caer. La tengo cerca y me dan ganas de besarla y no soltarla nunca. Ella nota mi cambio de actitud cuando me tenso y me pongo serio. Alguien nos observa. Es la misma persona del bar, la misma que me ataco en mi piso. Le veo desafiarme con la mirada, tiene unos ojos extraños de color lila, pelo negro como el mío pero un poco más largo. Sus labios se elevan con una mueca que intenta ser una sonrisa. El muy capullo cree que me intimida. Esta arriba de una plataforma que parece ser un lugar apartado de la misma fiesta. Veo las escaleras que tengo que subir para llegar hasta él. Es el imbécil que me llamo esta mañana seguro.

-quédate aquí –le digo a Courtney.

-no, voy contigo –frunzo los labios en desacuerdo pero no digo nada más.

Nos abrimos paso hasta los pies de las escaleras y subimos esquivando a un grupo que baja por alguna desconocida razón. Al llegar el sujeto no está. Veo unas amplias cortinas que dan a otro lugar. Sin dudarlo entramos. Aquí también hay música, es como una zona vip. Hay tres mujeres bailando y a cinco hombres observándolas. Detrás de una barra está el sujeto sirviéndose algo líquido en una copa, bebe y se la vuelve a llenar. Vamos hacia él y él nos observa llegar.

-los esperaba –dice -. ¿Y bien? –dice como si esperara algo.

-¿y bien qué? –digo molesto.

-no te hagas el idiota conmigo devora almas –aprieto los puños ¿devora qué? -. Dime ¿estas controlando a esta chica en contra de su voluntad? Porque si es así date por cazado y muerto –me lo dice de forma tranquila, pero la amenaza es real lo cual es un poco espeluznante.

-él no me está controlando –interviene courtney.

El tipo repara en ella, la observa más de lo debido.

-me sorprende que aún no hayan venido los de las altas esferas para llevarte –se rasca la barbilla pensativo mientras la repasa de pies a cabeza -. Esto debe de significar algo, algo no muy bueno. –sentencia.

-¿ellos no te han enviado a ti? –dice confusa mirándole.

-no. tienen cosas más importantes de las que ocuparse, como yo y tú.

-no te conozco ¿de que estas?

-Miguel me dijo que despertarías y de hacerlo nos ayudarías.

-¿ayudar? –ella niega con la cabeza.

-el mal se cierne sobre la tierra y el tiempo se nos agota.

-¿quieres decir que…?

-no lo sé, pero debes venir conmigo a nueva york, ahí tenemos nuestra base.

-vale tiempo muerto! –digo -. ¿Quieren dejar de hablar como si no estuviera aquí? ¿Quién es miguel y porque ella tiene que ayudarte? ¿Me quieren explicar lo que sucede?

-mi nombre es Kerion y eh venido a por el ángel caído.

Olas! olas! olas! lamento la tardanza pero no están siendo días buenos en mi vida. Saludos a todos nos vemos por siempre DxC. Paz colegas!