Capitulo 9

Volver a ser amigos

Las princesas habían regresado al salón de clase, la profesora las regañó por llegar después de 10 minutos de la clase. La princesa de la perla rosa ni siquiera ponía atención a los profesores de las siguientes clases, ella quería salir de este lugar, siento que el mundo es tan pequeño ¿Porque en esta escuela? ¿Por qué ahora? ¿Qué pasaría si supiera que fuera su princesa? ¿Me odiaría o me seguiría amando?- pensó la muchacha, en seguida sonó el timbre de final de clases, cogiendo su maleta y se fue corriendo al hotel; el cual no le quedaba tan lejos el instituto.

Llego sin aire a su hogar, luego de recuperar el oxigeno para su cuerpo se fue a cambiar. Tenía aun su ropa vieja así que se la trato de poner, toda la ropa le quedaba pequeña y apretado, la de parte superior como la inferior su cuerpo había crecido, un suspiro cansado salió de su boca. De repente se le acordó de un vestido que le habían regalado en su cumpleaños, ojala no me lo hubieran sacado, pasando veinte minutos lo termino encontrado, era muy sencillo pero se ajustaba bien a su nueva forma, colocándose sus sandalias.

-Nikora ya vengo, iré a comprar-

- Si te demoras iré por ti- Una gota salió de su frente.

- Si, ya aprendí la lección.

Se fue al centro comercial, sin perder tiempo fueron a la tienda donde una vez se encontró con Mikaru y Kaito. Habían unas promociones en ropa así que fue a ver pero ninguna le llegaba a gustar hasta que vio un vestido rosado claro de tiras y con falda en "A", y una camiseta azul claro semi-transparente también una camiseta straples fucsia semi-ombliguera, una falda y un pantalón corto, sin dudarlo se los midió encontrándolos perfectos, comprándoselos, sin olvidad la ropa interior.

Le esperaba Hippo para que lo ayudara a hacer la comida, cumpliendo con su tarea, aunque cuando prendió el puesto donde iba a cocinar, el fuego le pareció que cobrara vida por unos segundos. Moviendo su cabeza negó.

Luego de comer fue a su cuarto a hacer las tareas que le correspondían; ya era hora de dormir cuando…

- Dios…

Se le había olvidado comprar un pijama un poco más grande.

- Tendré que dormir con la pijama larga ya que la puedo desabotonar la parte de arriba- Colocándose las prendas se fue a dormir.

A la mañana siguiente despertó, en seguida se fue a bañar, sabiendo que tendría un día muy atareado, tras salir se miro al espejo, no me puedo creer que parezco otra persona, pero me toca aceptarlo. Poniéndose el uniforme del colegio partió. De nuevo se encontró a esa chica llamada Hanon, y la chica de cabellos rojizos, sin querer ella se tropezó y casi se cae si ella no la hubiera atrapo.

- Gracias

- De nada... ¿Cómo te llamas?

- Seira Nanami- espera ¿Nanami? - ¿Y tú?

- Luchia... Luchia Nanami

- Vaya que parecido, Luchia- chan- Viendo su uniforme sabían que se dirigían al mismo edificio.

- Apurémonos, que llegaremos tarde al colegio- miro la hora en su reloj, volviendo la mirada a Seira ella asintió y empezaron a correr. A los pocos minutos llegaron a la institución y ella se despidió, la princesa de la perla rosa se fue al salón. Cuando llego estaban todos jugando, hablando, corriendo, durmiendo, sin buscar la mirada en ninguno se dirigió a su puesto, inconscientemente empezó a tararear la canción de los 7 mares, de repente alguien se pone a un lado de su puesto.

- Disculpa ¿Quién te enseño esa canción?- Saltando en su puesto volteo a mira eran las chicas Hanon, Rina, Coco y las hermanas, quienes tenían una cara de sorpresa.

- Pues... me la enseño una amiga-

- Eh, disculpa incomodarte- " Es imposible" Tenia marcado en su rostro,

Una risa nerviosa salió de sus labios, carajo casi me pillan, no quiero tener problemas en el colegio, sin decir nada mas las chicas se fueron a sus respectivos asientos, disponiéndose a estar pendiente de las clases el día continuo. El timbre de salida había sonado, levantándose se fue a caminar por los pasillos del colegio cuando una mano cogió su muñeca, trato de apartarse pero el agarre no se lo permitía, siendo arrastrada por una chica, podía quejarse pero aquella chica no la soltaba, escuchando una puerta abrirse ingresaron a la sala de instrumentos.

- Disculpa si te traje así, pero debía traerte- Dijo la chica de ojos verdes oscuros dirigiendo su mirada a las chicas de la clase afinando los instrumentos. Hanon se ponía un bajo, Rina en la batería, Coco con un violín, Noel con un sintetizador Y Karen con el piano.- Necesitamos que alguien toque la guitarra pero nosotras no conocemos a alguien más que la toque.

- Pero se algo muy básico...

- Eso no fue lo que mostraste en clase.- dice con una gota en la sien- ¿Cierto?-Todas asienten.

Luchia rendida se colocó la guitarra- Y bien ¿qué canción tocaremos?

- No sé, no creo que todas nos sepamos una en especial

- Bueno, pues propongamos canciones para aprenderlas y la próxima la tocamos ¿les parece?-Todas acierten; duraron como tres horas riendo, jugando con la música. Llego la hora de irse a casa, Hanon y Luchia se fueron al hotel. Hablaban de cosas triviales hasta que la chica de rubios cabellos decidió preguntarle de donde provenía.

- P…Pues y...Yo soy de un pueblo del sur

- ¿Cuál?

- Lo siento pero no me acuerdo del nombre, lo hacen llamar el pueblo de la luna menguante o de la pálida luna matinal- Vio como sus ojos se oscurecían se veía que quería llorar, volteo su rostro hacia otro lado incomoda.

- Lo siento si te pregunte algo indebido.

- No tranquila- Dijo deteniéndose, la rubia imito su acción, ella veía a las estrellas. Luchia, sin querer le hizo acordar de su reino, teniendo que mentirle, no lo puedo comentar a una humana cualquiera que soy princesa sirena si quiera a un humano, con su vista en las estrellas sentía que la llamaban, que le querían decir algo que no supiera.

- Hanon, Es hora de irnos a casa- Simplemente asintió para retomar su marcha, caminaban por el orillo de la playa, las olas no alcanzaban a tocar sus pies, cuando Luchia para inesperadamente a ver algo, volteando su mirada ve una fogata, ella parecía estar muy concentrada viendo el fuego, de repente soplo, el fuego se movió como si hubiera recibido el soplido. Abrió los ojos como platos, ¿una conciencia o algo más?-Hanon ¿pasa algo?- La nombrada negó, debió ser mi imaginación.

Retomando nuevamente el camino llegaron hasta la parte de atrás del hotel, Luchia se subió de un brinco a la pared.

- Luchia ¿Qué haces?

- Para mayor rapidez la salte así no tengo que abrir las puertas y cerrarlas...

- Pero te pueden creer una ladrona...

- Eso sí creo...- Dijo una tercera voz, Luchia de la impresión cayo al pasto.

- Auch- Se escuchó después de la pared, la chica de ojos oscuros asomo su cabeza para ver que había pasado, Luchia sus ojos en espirales por el golpe también su ropa se había desacomodado, sin pensarlo la chica se empezó a reír de ella.

- Eso sí dolió- sobándose la nuca, la volteo a ver e hizo un puchero- Deja de reírte

- Lo siento pero fue muy épico, bueno voy por la parte de al frente-Dicho y hecho, al entrar vio como Nikora le peleaba a Luchia sobre su comportamiento, pidiéndole a Hippo una fruta él se la paso, para luego ir a su habitación, poniéndose la pijama dada por sus guardianas, se quedo pensando, mañana no tendíamos escuela así que le diré a Luchia si podríamos salir con ese pensamiento se fue a dormir.

A la mañana siguiente se despertó con los rayos de luz que se adentraban a su habitación, cambiándose por una camisa azul y un pantalón corto que me regalo en mi cumpleaños las princesas sirenas del Pacifico y Atlántico Norte, le quedaba bien, ni muy largo ni muy corto.

Bajando las escaleras se encontró con Luchia en el comedor, estaba desayunando.

- Hola Luchia

- Hanon ¿Qué tal?

- Quería saber ¿qué tal si hoy vamos a dar un paseo?

- Bueno… es que ya tenía planes para hoy, iba a ir a la competición de surf a ver a Domoto- Una sonrisa apareció en el rostro de la portadora de la perla aguamarina.

- Bien vamos, no tengo nada que hacer.- Asiente, con sus cachetes inflados y una gota de chocolate saliendo de sus labios. La chica también pidió un desayuno para acompañarla, siendo entregado por la pequeña Seira, quien también quiso compartir con ellas.

Pocos minutos después llegaron a la playa donde la competición se haría, encontrándose con Rina, Coco y las hermanas, la pequeña Seira había ido con ellas.

- Seira ¿A quién buscas? – Murmuro la princesa del pacifico norte viendo que la pequeña que parecía querer encontrar a alguien.

- Es que vine porque me iba a encontrar con un compañero- Tras encontrarlo con la mirada se despidió, yéndose corriendo.

Empezó la competencia, era el turno de Kaito Domoto, todo iba de maravilla cuando de repente unas nubes oscuras tapaban la luz del sol, una fuerte brisa soplaba, haciendo que Kaito se tambaleara cuando una garra atrapo a Kaito y lo zabullo. Un grito colectivo se escucho, al voltear a ver las demás chicas habían desaparecido, sin perder tiempo la princesa de la perla aguamarina se echó al agua. Cuando vio a Domoto quedo sorprendida, estaba amarrado con 2 dragones de agua él se removía pero no lograba quitárselos.

Dándose cuenta muy tarde algo la había cogido de su aleta y la lanzo hacia una roca, pero no sintió ningún golpe sino unas manos suaves en sus hombros, era la princesa del Atlántico norte, su pelo verde tenía dos tonalidades, una trenza cogía varios mechones de su cabello en una diadema.

- Hola Hanon, de nuevo nos encontramos...- La sirena sintió que algo iba hacia ellas, un dragón, pero dos sirenas aparecieron los distrajeron, nadando los volvieron un nudo terminada su labor las dos sirenas se posaron frente de nosotras

- Cuanto tiempo ¿no?- Decía con una sonrisa la princesa del océano antártico- Hanon, Rina.

- Nos volvemos a encontrar- Continúo su hermana, Karen y Noel tenía un mechón agarrado al lado contrario de su flequillo que llegaba hasta la mitad de la parte de atrás de su cabeza. Tres dragones aparecieron, poniéndose en guardia estaban listas para combatirlos hasta tres sirenas mas los cogieron a cabalgar, los dragones trataron de liberarse pero no pudieron, terminando por desaparecer.

- Jaja, perdedores.- La princesa del Pacifico sur se veía mucho más joven que antes y tenía agarrados con una caracola dos mechones que terminaban en la mitad de la parte de atrás de su cabeza.

- Hola- Agitaba su mano la más pequeña de las princesas, sus mechones ya estaban agarrados como los de Sara. La última sirena no mostraba su cara porque estaba de espaldas.

- Maldición-Su cabello era amarillo suelto, varias conchas cogían parte de su cabello, tenía varios mechones fucsias.

- Disculpa ¿tú quién eres?- Se acerco cuidadosamente, la chica se volteó dejando ver sus ojos azules – Luchia…- Susurro, las otras sirenas se sorprendieron, no lo podían creer, en su mirada se veía sorpresa, confusión, miedo.

- Lo siento...-De repente apareció Izul de un tornado diminuto.

- Que bonito momento, un rencuentro- Dramatizando que estaba alegre por ellas las chicas se pusieron en guardia- pero ya que todas están aquí, las agarrare para el maestro Gaito.- Varios dragones aparecieron, todas los esquivaban.

- Basta, hasta aquí- Harta se convirtió en cantante, habían pequeños cambios en su traje pero no eran muy notorios.

- Vamos- siguiendo los pasos de la princesa de la perla rosa se convirtió también, lo mismo pasó con las demás.

- Canto de sirena arriba el telón- Como en los viejos tiempos todas cantaron al tiempo, los gritos por parte de ella eran bastantes.

Cuando Izul no pudo resistir más se esfumo dejando a Kaito en libertad, Luchia tomo al susodicho y lo llevo a la playa, dejándolo en la arena fue a esconderse vio como Kaito despertaba, tras asegurarse que se encontraba bien se dispuso a irse chapoteando en el proceso, el chico vio hacia el mar. Tras llegar a una grieta todas se convirtieron nuevamente en humanas sorprendiéndose al saber sus identidades.

La primera misión de la reina del agua está cumplida. Las princesas de los siete mares se encontraran

Al parecer no podremos volver a nuestros hogares en un tiempo...