En casa de Ginny
Los meses pasaban y aunque Draco seguía sin acostumbrarse a las amistades de Hermione, Gryffindors en su mayoría, hacia lo posible para mantenerse relativamente al margen, es decir, los ignoraba olímpicamente. Algo que no era tan fácil con Potter y Weasley. Era como si....no podía explicarlo, pero con ellos no conseguía mantener la boca cerrada.
Lo intentaba, poco a poco y con la "ayuda" de Hermione, es decir, ella le echaba la bronca cada vez que los insultaba y el ponía ojitos de cordero degollado, una expresión que le había salvado la vida muchas veces, considerando cómo era el genio de su novia.
Pero no era eso lo que le preocupaba, ni lo que lo mantenía en vela cada noche. No. Era ese maldito sueño que tenia noche tras noche.
Sentado en la cama, alumbrado por la luz de la luna, Draco, mesándose el pelo, intentaba, por milésima vez, entender ese maldito sueño.
Dio un ligero brinco al notar que una mano subía por su espalda y un brazo rodeaba su cuello.
Sonrió levemente y giró la cabeza.
- ¿no puedes dormir? – le preguntó Hermione.
- No.
Draco se tumbó en la cama y abrazó a la Gryffindor.
Hermione estaba preocupada. Draco no parecía darse cuenta, pero ella sabia que muchas noches el se mantenía despierto, con el ceño fruncido, y que luego, al tumbarse de nuevo, la abrazaba un poquito mas fuerte de lo normal.
Sabia que algo le pasaba, pero Draco no parecía tener ánimos de contárselo. Bien. Se lo sacaría a la fuerza si era necesario.
Se giró suavemente para quedar cara a cara con él. Le miró a los ojos y apartó un mechón que le caía en la cara.
- cuéntamelo – le susurró ella.
- ¿qué te cuente el que? – dijo él sonriendo inocentemente.
- No te hagas el listo conmigo, Draco Malfoy, sé que algo te preocupa y quiero saber que es – le ordenó Hermione.
- No es nada, no te preocupes.
- ¿qué no me preocupe? – Hermione se incorporó de un salto haciendo que la sábana que le cubría cayera dejando ver un bonito camisón de satén - ¡¿cómo quieres que no me preocupe?!. Veo como noche si y noche también te quedas pensando en que se yo, durante el día te comportas de una forma extraña – su voz se quebró un poco y una lagrima despuntó en sus dorados ojos - ¿y quieres que no me preocupe?
Draco la miró, enternecido. En ese momento recordó lo que muchos de sus antiguos compañeros le preguntaban ¿ como podía querer a la sabelotodo de Gryffindor Granger?.
Y ahora, mirándola, observando la preocupación en los ojos de su novia se respondía ¿cómo no iba a quererla?.
Se incorporó él también y la abrazó, acariciando el fragante cabello de Hermione mientras le susurraba al oído:
- no quiero que te preocupes por mi, no me pasa nada, ¿de acuerdo?.
- ¿por qué nunca me cuentas nada? – dijo ella, dolida, mientras una solitaria lagrima se deslizaba por su mejilla.
Draco cerró los ojos, con una punzada en el pecho. Él quería contárselo, mas que ada, pero no se atrevía. No sabia si lo que pasaba era bueno o no. Conocía a Hermione, querría ayudarlo por encima de todo (algo que le llenaba de orgullo) pero no permitiría que ella arriesgara ni un solo pelo de su cabeza.
- Hermione, escucha – dijo Draco a la vez que cogía suavemente el rostro de Hermione con sus manos – eres lo mejor que me ha pasado en la vida, te quiero y no quiero que te preocupes por mi.
- No puedo evitarlo.
- Solo ha sido un mal sueño.
- Un mal sueño que no me quieres contar. – dijo Hermione rotundamente, a la vez que, con el ceño fruncido, giraba su rostro en una mezcla de preocupación y enfado.
Draco suspiró y dejó caer los brazos en acto de derrota. Entonces, con voz neutral, aunque Hermione no dejo de notar matices preocupados en su voz, le narró el sueño que tantas noches le había desvelado.
* * * * * * * * * * * *
TOC TOC TOC
- ¡Hermione! ¡que alegría volver a verte!, pasa pasa.
Hermione sonriente entró en la casa.
Se sentó en el sofá del salón mientras su amiga preparaba un poco de te y se sentaba junto a ella.
- te ha quedado la casa preciosa – dijo Hermione sinceramente – ya era hora guapa de que te independizaras.
- ¡pero si no me dejaban! – contestó su amiga entre ofendida y divertida – si fuera por mi ya...
- ¡Ginny ¿dónde has...?! ah, hola Hermione.
- Hola Ron.
Ginny alzó los brazos al cielo, como pidiendo paciencia y se dirigió a Hermione con cara de enfado.
- ¡¿lo ves?! Ni siquiera en mi casa me dejan tranquila....aparecen en mitad de la noche para ver si no me han secuestrado!!! Solo porque no llame por teléfono el fin de semana!!!!!!!
- ¿en serio? – dijo Hermione con los ojos como platos, mirando a la vez a Ron con una mirada de reproche.
- Eh...a mi no me mires...fueron Fred y George – se defendió.
- Bueno – dijo Ginny mas calmada - ¿cuándo vuelve Draco?...¿por cierto donde estaba?
- En teoría tiene que volver hoy, y estaba en Francia.
- Uy uy uy...en Francia eh?...tsk, mal rollo Hermione, seguro que te la esta pegando con alguna francesita – dijo Ron, burlándose (aunque aun no se fiaba del todo de Draco)
- Jajajaja...no digas tonterías Ron –dijo Hermione, riéndose.
- Ron, vete a la cocina y come algo.
- ¿qué? ¿Ginny, me estas echando?
- Mmmm...deja que lo piense....si, Hermione y yo tenemos que hablar.
- ¿hablar? ¿hablar de que?
- ¡de lo que sea!, tira a la cocina
Ambas chicas, sonriendo, vieron como Ron se iba a la cocina refunfuñando y amenazando con que se comería toda la comida para que pasase hambre.
Se quedaron charlando (Ron, volvió a los cinco minutos con cara de pena y no tuvieron corazón para echarle) toda la tarde.
Harry apareció al rato y se les unió.
Después de pasar toda la tarde y parte de la noche charlando y bebiendo té y café Hermione sintió la urgencia de acudir al baño, dejando a sus amigos hablando en el comedor.
Estaban todos tirados en los sofás recordando los viejos años en Hogwarts cuando se oyó un PLOP.
- hola Virginia
- Draco que sorpresa!!
- Potter, Weasley - saludó Draco con una inclinación de cabeza - ¿sabéis donde esta Hermione? No estaba en su casa.
Entonces se oyó la cadena del baño y Draco dirigió su mirada a la jovencita que entraba por la puerta.
Sonrió.
- ¿qué hay morena?
- ¡Rubio! – dijo Hermione saltando en brazos de Draco
"¿morena? ¿rubio?" pensó Ron mirando extrañado a la pareja.
- Ya vale chicos – reclamó riéndose Ginny – soltaros ya, parecéis hecho de belcro jajaja siéntate Draco, ¿cómo te ha ido?.
- Bueno, bastante bien, pero estoy muerto de cansancio – respondió Draco con un sonrisa, de todas las amigas de Hermione, a la que mas soportaba era a la mas joven de los Weasley, aunque aun no le llamaba por su apodo, podrían decirse que eran amigos – ¿y tu que tal en San Mungo?
- Bien también, muchos enfermos.
- Oye, Draco...¿que es eso de morena y rubio? – preguntó Harry, adelantándose a Ron.
- Bueno, ella es mi morena.
- Si, y el mi rubio – contestó Hermione, radiante.
Ron puso los ojos en blanco, siempre le había parecido empalagoso que las parejas se pusieran motes cariñosos como "osito", "pastelillo" y cosas así, aunque tenia que admitir que, de entre todos, estos no eran los peores.
Todos rieron y siguieron charlando hasta que, casi de madrugada, Draco y Hermione se marcharon a casa de él, alegando que tenían que trabajar al día siguiente.
Bueno, era verdad, pero todos asintieron con una sonrisa, pues sabían, que, tras una semana sin verse, trabajarían, si, pero por la noche.
- hey Harry, ¿te quedas a dormir? – le preguntó Ron
- ejem, ejem...Ron, guapo, te recuerdo que la casa es mía.
- Si bueno, pero ya es muy tarde, no vas a dejar que nos vayamos solos a casa con la de peligros que hay..¿no?.
Ginny suspiró y los dos se quedaron en su casa.
- se llevan bien, ¿verdad? – dijo Harry a sus dos amigos, con una taza de chocolate caliente en sus manos.
- Si – contestó un poco enfadado Ron – pero a mi sigue sin gustarme.
- Bueno, chicos, se que para vosotros no es fácil, para mi tampoco, pero debéis aceptarlo. Además, el chico tiene una cosa buena...
- ¿ah si? ¿el que? – dijo Ron con sorna
- esta totalmente enamorado de Hermione.
- ¿cómo lo sabes?
- Cuando apareció y la vio, su cara se iluminó como la aurora – dijo ella con los ojos chispeantes por el romanticismo.
En su casa, Hermione y Draco, se encontraban recuperando el tiempo perdido.
- ¿sabes?, te he echado de menos – dijo Draco mientras la abrazaba
- ¿en serio?, ¿incluso con todas las francesas rodeándote?- le contestó Hermione frunciendo los labios que a Draco se le antojo encantador.
- Sabes que si, además ¿cómo sabes que estaban rodeándome?
- Osea que es verdad!!! – gritó intentado parecer furiosa pero no podía, lo había echado mucho de menos, y no podía evitar sentirse feliz y orgullosa por tener un novio tan guapo. Era cierto que todas se le tiraban al cuello, pero con regocijo pensó que el no estaba con esas rubias anoréxicas con nombre de barbie, estaba con ella. Con una sonrisa de triunfo, besó a su novio casi con una fiereza felina.
Pasaron las horas, y Draco y Hermione dormían abrazados. Ella con una sonrisa en el rostro, el....no.
Abrió los ojos. Volvía a encontrarse en aquel frondoso bosque, arrullado por el ulular de los búhos y amparado por la luz de la luna. Sin vacilar, Draco se dirigió, como tantas veces había hecho, hacia la orilla del río y esperó. Tras unos minutos salió del río, aquella mujer que parecía saberlo todo, pero que no le daba ninguna respuesta. - llegó la hora Draco Malfoy - ¿como?¿la hora de que?- De que despierte lo que hay dentro de ti, aquello que siempre has anhelado, poder, pero recuerda una cosa, el poder, en manos oscuras, destruye el alma y la de tus seres mas queridos.
- ¿y eso que significa?, yo soy un hombre bueno, no siempre lo fui, pero ahora si. ¿por qué me adviertes?¿qué va a pasar?
- Ya te dije una vez, que todo a su tiempo... Draco en ese momento, notó como su cuerpo brillaba en la noche, y sintió como el poder recorría sus venas como fuego liquido. Estaba desconcertado, confuso... - ¿qué es esto?¿qué me esta pasando? - No soy yo la que debe contestarte a eso - ¡MALDITA SEA!!¿ME DARAS RESPUESTAS ALGUNA VEZ?!! – gritó Draco, enfadado, ante la cara impasible de la mujer. - Draco, Draco...- decía ella mientras movía la cabeza negativamente- NO TE BURLES DE MI!!!
- Draco...Draco...Draco...
La voz se iba difuminado, al igual que su alrededor.
Oía su nombre cada vez mas cerca, como si aquella mujer se burlara de él, retándole...
Hermione se despertó y miró a su novio.
Se removía en la cama, parecía tener una pesadilla.
- Draco, Draco – le llamaba Hermione, zarandeándole para que se despertara.
- Draco, Draco despierta, tienes una pesadilla, Draco
De repente Draco se incorporó de golpe en la cama y gritó:
- YA BASTA!!!
Automáticamente de su cuerpo surgió una intensa luz blanca, cargada de un poder infinito que lanzó a Hermione por los aires, haciendo que se golpeara en la pared.
Draco respiraba agitado, abrió los ojos mientras gotas de sudor caían por su rostro. Intentó tranquilizarse, pero no podía. Giró su cabeza y de pronto vio, justo en frente de él, en la pared un reguero de sangre que bajaba hasta el suelo, donde el cuerpo mortalmente herido de Hermione descansaba.
- HERMIONE !!!!
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HOLAAAA!!!!!
Mil perdones por el retraso, en serio, los siento, perdon, perdon, perdon....
Bueno, por fin el capitulo esta terminado, ya se que no es muy largo pero espero que os haya gustado, porque yo me diverti bastante escribiéndolo.
Muchísimas gracias a todos aquellos que han dejado reviews, OS QUIERO UN MONTON.
Besukis a todos y espero vuestras opiniones ok?
Alykea
