Lamento la tardanza pero aquí lo tienen, y no lo subí antes porque me quedé dormida jejeje pero aquí lo tienen y espero que lo disfruten.

JADE

Estaciono mi auto fuera del hospital, después de nuestra conversación en el cuarto del conserje decidimos, más por obligación mía, venir al médico para que revisara a Vega y todo lo que tuviera que ver con embarazo, ella se negó al principio pues no quería que yo pagara por algo que a ella le correspondía pero ella no tenía el dinero suficiente así que sólo la obligue a subir a mi auto. Ella debe entender que no está sola, nunca más lo estará y si ese idiota se vuelve a acerca a ella yo misma me voy a encargar de cortarle las bolas.

Bajo de mi auto y corro al lado del copiloto para abrir la puerta a Vega, ella se sorprende pero toma mi mano sin vacilar y luego caminamos juntas hacia la entrada. Nunca he estado aquí así que no sé qué es lo que haremos o diremos pero la doctora es muy amiga de mis padres y logre conseguir una cita de rápido, ella no dudo en atender a la hija de Victor West, ser su hija tiene sus ventajas.

Entramos a la recepción y la señorita que atiende nos mira con algo de alegría y se enfoca en nuestras manos entrelazadas. Siento un poco de calor en mi rostro pero no le doy importancia y sólo caminamos hasta ella.

—Tenemos una cita con Nancy Sullivan —digo con la voz más tranquila y demandante que tengo, Vega da un apretón a mi mano y me provoca mirarla, ella tiene su mirada en el suelo y no sé qué esté pesando por su cabeza en estos momentos.

—Tomen asiento, en un momento les llaman. —Afirmo y guío a Vega hasta el sillón alejado de la señorita, ella parece estar nerviosa, no lo sé, no la había visto así y cabe destacar que yo la observo mucho.

Ella toma asiento y yo me agacho frente a ella, busco su rostro y descubro que está llorando, ¿por qué llora? Levanto su mentón con mi mano y la obligo a mirarme, le sonrío mientras limpio sus lágrimas, no más lágrimas.

—¿Todo bien? —pregunto sujetando su rostro entre mis manos, ella afirma un poco y aclara su garganta pensé que iba a decirme algo pero sólo puso sus manos sobre las mías—. Todo irá bien desde ahora, ¿sí?

Su labio comienza a temblar y sé qué tiene miedo, ella debería estar feliz, sonriendo, hostigándome con su sonrisa y su alegría mañanera, ella debería lucir radiante y saltando de alegría, no así. Con sus ojos rojos e hinchados de tanto llorar, con su mirada llena de miedo, con ese temor de ser lastimada. Ese maldito no debería estar vivo.

—Voy a estar contigo pase lo que pase —le aseguro sujetando sus manos, quisiera hacer algo más para hacerle creer que ella no está sola, quisiera borrar ese miedo de ella, quisiera hacer algo para traer de regreso su felicidad.

—¿Victoria Vega? —Ambas nos giramos hacia el llamado, ahí está la mujer que me salvo de un pequeño colapso sino conseguía una cita—. Pueden pasar.

Ayudo a Vega y caminamos juntas, no voy a dejarla sola, no en este momento importante. No sé si ella haya realizado chequeos antes, en realidad no sé nada con respecto a su embarazo pero quizás hoy sea el día en el que me meta de lleno en ese asunto. Debo aprender de todo y tratar de sobrellevar eso con Vega.

Entramos y la doctora Sullivan le pide a Vega que se coloque la bata que le entregó, yo espero sentada mirando cada cosa que hay alrededor mío, tantas cosas extrañas y llamativas, tantas cosas que yo puedo tener en mi habitación como colección, quizá después de todo venir a estas citas con Vega no será mala idea, puedo aprender muchas cosas. ¡Maldición! Ese feto falso se ve genial, y después está ese cartel con algo de información sobre el embarazo y lo único que me llamó la atención fue la palara nauseas, ¿eso le pasará a Vega? Bien, como sea, yo estaré para ayudarla.

—Y bien Victoria, ¿has tenido alguna revisión antes? —Dejo de prestar atención al cartel para mirar a Vega, me levanto y me coloco a su lado, ella luce más pálida de lo normal.

—No —responde ella con voz temblorosa, la doctora asiente no muy alegre, yo tampoco lo estaría.

—Bien, voy a colocar esto y vas a sentir frío, ¿sí? —Vega afirma y de repente toma mi mano, ¿y ahora qué sigue? ¿Veremos al frijolito de Vega? Porque para ser sincera, en ese...

—¿Qué es eso? —pregunto acercándome un poco más a Vega, quiero ver lo más cerca posible al frijolito.

—Ese es su corazón, bueno, dos corazones latiendo —comenta la doctora y yo me sorprendo, ¿ella dijo dos? Abro mi boca y ojos con asombro, con verdadero asombro, diablos, yo esperaba uno, ¡no dos!—. Miren, ¿los pueden ver?

¡Mierda! Yo sí puedo ver a esos frijolitos, o sea, ¡son dos! Miro a Vega y ella está llorando una vez más, diablos, como no llorar si ella está viendo a sus bebés, ¡a unos mini Tori! Sonrío, verdaderamente sonrío, no podía sentirme más feliz por ella, porque sé qué no llorar de tristeza, sus ojos se han iluminado. Suelto una pequeña risa al ver como los frijolitos se mueven, ¿se puede sentir emoción por algo así? ¡Diablos sí!

—Vaya, eso... ¡Son dos Tori! —digo con emoción provocando una risa en la doctora y en Tori, digo, no me importa que me vean emocionada, yo sí estoy emocionada.

—Son dos —susurra Tori, los frijolitos se vuelven a mover y yo vuelvo a reír por eso, parece que les gusta la voz de su mami, ¿y a quién no? Ella tiene una increíble voz, tiene una hermosa voz y los frijolitos lo saben.

—Todo marcha perfecto con tu embarazo, sólo estás un poco baja de peso, te recetaré unas vitaminas que debes tomar —comenta la doctora y vemos por última vez a los frijolitos—. ¿Están emocionadas?

¿Ella está bromeando verdad? Acaba de vernos reír y sonreír al ver a los frijolitos, ¿cómo se atreve a preguntar si estamos emocionadas? Tori afirma y ríe a pesar de las lágrimas, ¡son dos! Aún no me la creo, en serio, yo esperaba ver a un frijolito, no sé, ver como se movía y eso, pero dos fue mucha emoción, ¡dos! ¡Rayos! Habrá dos como Tori, corriendo de aquí y allá, cantando y gritando, espero no sean como la loca de Trina, dios no, no los mandes así. Que sean parecidos a Tori, por favor.

Salimos de la cita con una enorme sonrisa, todo cambio, literal, todo se volvió más alegre, no lo sé, pero todo cambio. Ambas llegamos sin saber que encontrar o esperar, no sabíamos si el frijolito, que descubrimos que son dos frijolitos, iba a estar bien, pero ellos están completamente sanos, no hay nada de malo en ellos y si Tori cuida su alimentación ella recuperará el peso y todo marchará bien. Yo me voy a encargar de cuidar de ella, no pienso dejarla sola.

Entramos a mi auto y nos quedamos en silencio por un largo rato, tal vez procesando todo, tal vez encontrando las palabras para decir algo pero sólo nos quedamos en silencio mirando la copia que nos dio la doctora, podemos ver a los frijolitos muchas veces, sé qué todos estarán emocionados por la noticia, o sea, nuestro grupo de amigos ahora tendrá a dos nuevos integrantes, ¡tendremos dos frijolitos!

—¿Jade?

—¿Sí? —me giro hacia Tori, ella me mira, puedo ver la emoción en sus ojos y esa simple emoción me hace sonreír porque realmente estoy feliz por ella.

—Dos —susurra ella bajando su mirada a su vientre, yo miro ahí también y desearía poder poner mi mano ahí, sentir a los frijolitos—. ¡Dos, Jade! —Ella sale de su asiento y me abraza, me abraza como no me había abrazado antes, la escucho llorar, reír, y yo me río con ella porque estoy feliz, por primera vez me siento realmente feliz y es algo loco pero esos frijolitos son mi felicidad.

Mantengo mi sonrisa a raya mientras sigo a Tori hasta el interior de su casa, pasan de las seis de la tarde, pasamos por el centro comercial para comprar algo de comer, Vega tiene antojos raros, luego de eso, entramos a una tienda para bebés, sé qué es algo pronto pero le compre a los frijolitos un obsequio a cada uno, yo seré la primera en darles algo a ellos. Tori no lo sabe y tengo pensado dárselo antes de irme a mi casa.

Nos encontramos con la familia de Tori y toda felicidad se esfuma de su rostro, ellos no lo saben, ¿ahora qué es lo que haremos? Me incluyo yo en la ecuación porque no tengo pensado dejarla sola, no lo haré. Tomo su mano mientras ella me guía hasta la cocina, donde están sus padres y la loca de Trina, todos me miran con sorpresa y algo de confusión, no todos los días entras a casa con Jade West tomada de la mano y menos sonriendo.

—¿Dónde estabas, Tori? —pregunta el señor Vega y puedo sentir como la tensión crece en el aire y puedo decir que es la primera vez que me siento rara pero a la vez temerosa por lo que pueda pasar en los siguientes minutos.

Tori se aclara la garganta y suelta mi mano.

—Yo... Yo estoy embarazada. —Trago saliva con fuerza y muerdo mi labio, espero las reacciones, gritos o lo que sea, realmente no me gusta esperar y menos en momentos así, es terrible, totalmente terrible, es como una tortura psicológica donde no sabes qué demonios pasara porque nadie dice nada y todos se miran entre sí.

—¿Y se puede saber de quién demonios es? —exclama el señor Vega alterado, ¡oh! Definitivamente no esperaba esto, digo, no así—. ¡Responde Tori!

Instintivamente tomo la mano de Tori y la acerco a mí, no dejaré que nada le pase, no cuando sé qué hay dos frijolitos en su vientre.

—Yo... —Ella guarda silencio y eso sólo provoca que su padre la mire con furia.

—Mío —respondo dando un paso frente a Tori—, bueno, no literalmente pero eso no es lo importante, lo importante aquí es que el frijol es mío.

—¿Tuyo? —cuestiona Tori con sorpresa, me doy la vuelta y afirmo frente a ella—. ¿Por qué? Jade...

—No, sé qué he sido mala y lo que quieras, pero no voy a dejarte sola, te lo dije y te lo repetiré las veces que sea necesario, no te dejaré ni a ti ni a los frijolitos.

Ella sonríe con lágrimas en sus ojos y odio verla así, no debería, debería estar feliz, alegre, Jade West se está ofreciendo como el padre no padre de los frijolitos, eso es bastante felicidad si me lo preguntan.

—Necesito una explicación sobre esto —habla el señor Vega con un poco de calma—. ¿Cuántos meses? Y necesito el nombre del tipo, Tori.

—Oh yo me encargue de él —respondo con una enorme sonrisa—, y sí él se acerca otra vez déjeme decirle que no me importaría usar mi colección favorita de tijeras con él.

—¿Entonces seré tía de un lindo bebé? —pregunta Trina salvando el momento de tensión.

—Sí, serás tía de dos lindos bebés. —Recuerdo la cita con la doctora y el sonido del corazón de los frijolitos, realmente me han hecho feliz y Tori también, no sé qué rayos signifique esto pero yo quiero compartir cada momento con ella y los frijolitos.

Cinco años después

TORI

Llego a casa un poco agotada, trabajar y estudiar al mismo termina con todas mis energías y aún tengo que cuidar de dos niños traviesos que quieren jugar mucho, eso termina matándome por completo pero no cambaría nada, ellos son mi vida, mi todo. Mis dos pequeños son mi motivo para seguir luchando cada día. Cuando pienso que todo está perdido, sólo tengo que mirarlos sonreír y ellos me devuelven todas mis energías.

Dejo mi suéter en el sillón y dejo caer mi cuerpo en él, estoy agotada, mi turno fue muy pesado y para ser sincera, estoy deseando no regresar pero todo lo hago por ellos. Ellos son mi motor. Cierro mis ojos y recargo mi cabeza en el respaldo, tal vez duerma un poco antes de cenar.

—Ya te he dicho docenas de veces que dejes ese trabajo, Tori. —Sonrío un poco sintiendo como el otro lado del sillón se hunde por el peso de Jade—. Simplemente no tiene sentido que trabajes si no nos hace falta nada.

Paso mi lengua por mis labios resecos, Jade siempre ha estado conmigo desde el momento en que ella supo de los frijolitos, como ella llama a los gemelos, nunca me dejó, nunca dudó ni un segundo en tomar en sus manos una responsabilidad que no le correspondía, ella no dudo ni un segundo en conquistar mi corazón y debo decir que no hizo mucho realmente.

—Sabes que lo hago para no depender de ti, Jade —respondo abriendo mis ojos, recibo un beso de su parte, amo sus besos, son cálidos y llenos de amor, así como ella sabe darlos—. No quiero que tus padres...

Jade me silencia con un beso más, esta vez su beso me deja viendo estrellas, ella puede hacer tanto con un solo beso, en serio, puede hacerme alucinar y desear más, cómo ahora. Ella besa increíblemente bien, acaricia mis labios con los suyos, deja pequeños besos y después retoma su beso hambriento.

Ella se aleja besando mi frente, cada día lo hace, nunca me cansaría de sus gestos de cariño.

—Ellos están encantados con los gemelos —susurra cerca de mis labios—. Los gemelos no sólo llegaron para alegrar nuestras vidas también la de ellos, ¿puedes creer que ahora mis padres son un matrimonio estable?

Sonrío tomando su rostro entre mis manos, desde que los gemelos llegaron al mundo han hecho grandes cambios pero sin duda, el gran cambio fue con los padres de Jade, ellos renovaron sus votos de amor y ahora son un matrimonio estable y realmente estoy feliz por ello. Cuando Jade me lo contó realmente no sabía cómo reaccionar y cuando ella me dijo que su padre estaba de acuerdo en permitir que su hija, o sea Jade, les diera su apellido a mis hijos lloré de emoción. Ese día Jade me pidió que formara una vida a su lado, no dude en mi respuesta.

Paso mis dedos por su rostro, ella sigue con esa sonrisa que tanto amo, que tanto me hace feliz.

—¿Y si ellos dicen algo? —pregunto con un poco de temor, nunca dependí de ella, a pesar de que vivía con mis padres y de que ellos me ofrecían todo, siempre busque la manera de salir adelante con mis pequeños, nunca espere nada de nadie, pero Jade y mi papá me obligaron a que yo tomara un descanso y desde ese día, Jade comenzó a comprar las cosas para los pequeños, mi mamá y la señora West estaban tan emocionadas, ellas llenaron mi habitación con juguetes y ropa para los gemelos.

Nunca creí recibir tanto amor por parte de personas que no eran responsables de mis bebés pero a ellos no les importó y de cualquier manera me amaron y amaron a mis bebés, bueno, a los West-Vega. Jade ríe un poco para después atraerme a su cuerpo, dios, esta mujer cada día se pone mejor.

—Ellos te aman y aman a los pequeños, no dirán nada —susurra dejando un beso en mi cuello, cierro mis ojos y muerdo mi labio—. Deja ese trabajo y así pasas más tiempo con los frijolitos.

—Lo haré mañana —respondo mientras disfruto de sus besos sobre mi piel, ella sabe cómo hacer que yo acceda a todo lo que me pida, con un beso y yo caigo a sus pies rendida.

—¡Mami! —Me separo con una enorme sonrisa en mis labios al escuchar el grito de uno de mis hijos, Anthony, él cuida mucho de su hermana, de Camila. Él llega corriendo y de un brinco sube a mis brazos llenándome de besos el rostro.

Los dos tienen el mismo color de ojos, un verde mezclado con el café, y su cabello es más claro que él mío pero siguen siendo hermosos para mí, ellos son mi mundo.

—¡Mamá! —Escucho el grito de mi pequeña Camila, ella se apegó mucho a Jade, es la princesa de Jade, ella consiente mucho a los gemelos, no hay cosa que no les compre, o mis padres, ellos están vueltos locos cada que vienen de visita.

—Mis amores —digo abrazando a mis dos pequeños y les lleno de besos, ellos se ríen de alegría, de felicidad y yo puedo decir que soy la mujer más feliz del mundo al tener a mis dos hijos y a la mujer que amo con todo mi ser.

—¿Quieren pizza para cenar? —pregunta Jade y yo sólo ruedo mis ojos pero no me niego, yo también quiero pizza.

—Sí —los gemelos responden juntos y Jade celebra, sonrío mirándola, ella cambio mucho, sigue siendo una chica ruda y fría pero conmigo, en nuestra pequeña familia, ella es un amor y estoy feliz de que ella se haya vuelto en mi sol, ella fue tan valiente en tomar como suya la responsabilidad de mis hijos, de hacernos suyos, ella se ganó mi corazón con cada mirada de amor que tenía para mí, con cada caricia que proporcionaba a mi vientre, con cada palabra de amor que les daba a los gemelos.

Ella simplemente me amo cuando creí que nadie me amaría.

Ella se volvió en mi familia, ella me dejó ser parte de su familia.

Ella fue mi sol y mi luna en mis días de oscuridad.

¡FIN!