Lugar: Piso 77 - (Ciudad Central) – Mismo día - Hora: 22:17pm...


No hacer enojar a Argo...No hacer enojar Argo... No hacer enojar a Argo –repetía constantemente en mi cabeza mientras caminábamos por una de las calles menos transitadas del lugar.

La bigotes de gato, me había inscripto en cada misión de encargo que fue capaz de encontrar. Y sé lo que están pensando, por qué simplemente no me negué a hacerlas. Pues... la respuesta es muy sencilla...

Vergonzosas... Penalizaciones...

Incluso me había hecho acompañarla a hacer compras... con mi dinero por supuesto...

Viéndole el lado bueno, logré explorar gran parte de la ciudad a causa de esas ridículas encomiendas y además recibí algunos valiosos objetos.

Quizás Argo, intentaba enseñarme una lección...

- Bien, "Hero" esta es nuestra última parada por el día de hoy- dijo señalando un letrero con luces colocado sobre una entrada de bodega.

- "Bar Subterráneo?" ¿Y qué tengo que hacer aquí?

La joven solo rió.

- Pues...

- ¿ME INSCRIBISTE PARA CANTAR KARAOKE? – grité viendo que el lugar era más grande por dentro de lo que lucía por fuera.

Había dos barras, similares a las de la posada de Agil pero más pequeñas, a cada lado del salón, que dispensaban tragos y otras bebidas. Todas las mesas y las sillas estaban hechas de una combinación de hierro forjado y madera fina, colocadas estratégicamente y apuntando hacia un pequeño escenario de piedra ubicado al fondo.

- Te inscribí como el tercer acto de la noche, así que sugiero vayas preparando una canción y afines tu voz – dijo moviéndose hasta una mesa justo al frente.

- Pe-pero, ¿cómo se supone que cantaré? No creo que tengan un aparato de sonido en un juego con temática medieval, mucho menos un micrófono.

La informante sólo señalo al costado del escenario.

- ¿Una rocola? – pregunté confundido.

- Cualquier creería que es una, pero en realidad se trata de un objeto bastante sofisticado que permite escanear tu cerebro y descifrar la melodía. Te colocas una banda en la cabeza y bualá... la melodía que pienses será audible en todo el salón.

Si no estuviera tan nervioso, estaría realmente impresionado por ese artilugio.

- No puedo huir de esta, ¿cierto?

- Oh, de hecho, puedes...

- ¿En serio?

- Ajam, pero si lo haces... yo estaré aquí, grabando como te linchan públicamente por no haberte presentado...

- No lo harías...

- Oh, por supuesto que sí, claro que podrías pagarme para no revelar esa información, pero te costaría todo tu col... respondió la joven con otra mueca siniestra.

Retiro lo que pensé antes... si, es una rata...

- Lo haré –contesté derrotado.

- Ese es el espíritu, ve, tu público te espera, shu shu- contestó estirando la mano.

No iba a negarlo estaba nervioso, nunca me había llevado bien con estar bajo los reflectores, pero... había algo que Argo la rata no sabía de mí y eso... iba a costarle caro.

El show comenzó dentro del establecimiento y varios jugadores se habían reunido. Había otras dos personas antes que yo, asi que me tocaba esperar y ver la competencia.

La primera jugadora que pasó al escenario tenía una voz melodiosa y se llevó una ronda de cálidos aplausos, pero el segundo terminó abucheado y linchado de lo mala que había sido su actuación.

Cuando llegó mi turno, me colocaron una banda en la frente y una en el cuello para magnificar el sonido de mis cuerdas vocales. Traté de recordar alguna canción, una que hubiese practicado mucho cuando era niño y, aunque me diese un poco de pena, tenía justo la indicada. Era una que mis primas me habían obligado a cantar por muchos años con ellas. De niño era una tortura, pero hoy podía terminar debiéndoles mucho.

Todos tenían su atención en mí, Argo incluida.

Ella sólo quería verme hacer el ridículo, pero no pensaba darle ese gusto...

¡MUSIC START!


Voz de Hiro: Ono Kensho – Canción: -NIGHT DRIVIN'- LINK - watch?v=SdNwJK4vLiA


Para cuando terminé mi performance, el público estalló en aplausos y ovaciones.

- Lo hice...- susurré. En serio lo hice...

Voltee a ver en dirección a Argo, que estaba con la boca abierta y no se movía de su asiento. Al notar que mis ojos estaban en ella, su expresión cambio a una de derrota y se alejó dándose media vuelta.

- Hey, Arg...

- Démosle un gran aplauso a Hiro, ¡nuestro vencedor de la noche de karaoke! – interrumpió el anfitrión. Aquí está tu premio- dijo entregándome una rara caja de obsequio.

Agradecí educadamente y salté fuera del escenario intentando alcanzar a Argo.

La joven informante estaba saliendo del bar justo en ese momento, cuando una voz la detuvo.

- ¡Argo! ¡Por favor espera! – dije resoplando.

Ella se había detenido, pero permaneció de perfil.

- Así que sabías cantar, ¿eh? – dijo con algo de amargura.

- Pues... nunca me dediqué a ello, solía cantar mucho con mis primas de niño, ellas me obligaban de cierta forma, pero... gracias a eso descubrí un gran amor por la música y fueron esas experiencias las que me ayudaron hoy.

Argo sólo rio suavemente.

- Eres un chico interesante, "Hero", esperaba poder chantajearte un poco si fracasabas, pero veo que sólo acabé con un simple video de un artista en ascenso.

- Argo...

- En fin, eres libre de ir a casa, ya no me debes nada... - dijo alejándose lentamente.

- Espera, Argo – exclamé haciéndola voltear otra vez.

- Yo... quiero que tengas esto... dije enseñándole la caja que me habían dado como premio.

- ¿Eh?

- No hubiese subido al escenario si no fuera por ti, así que, te corresponde parte del premio.

- ¿Al menos sabes si es algo que se pueda dividir? – dijo con un falso tono de aburrimiento.

- Eh... pues...

- Solo bromeo contigo, Hero. Vamos ábrela, dame la exclusiva- contestó.

Destapamos la caja cuidadosamente. En su interior había un pequeño collar negro con varios diseños de notas musicales grabados a todo lo largo del mismo.

- Pues... es bonito, pero... ¿para que servirá? – preguntó Argo.

Coloqué mi dedo índice sobre el objeto y desplegó una pequeña descripción.

Collar de la Harmonía

Todo aquel que esté usando este objeto, cantará con perfecta afinación cualquier melodía que desee. Un objeto muy codiciado.

- Wow, eso suena bastante bien – dije. ¿Por qué no lo pruebas, Argo?

- ¿Eh? ¿Por qué yo?

- Pues, tú ya has presenciado mi bella voz – contesté con una mueca.

- Giiiiiiii (Mirada intensa)

- Ya en serio, pruébatelo, quiero oírte cantar.

Con un suspiro, la informante se colocó el simpático collar.

- ¡Y bien? ¿Ahora qué?

- Ahora tienes que cantar algo –agregué con una sonrisa.

Argo, vaciló un momento, pero pronto una dulce melodía comenzó a escapar de sus labios, dejándose llevar por el momento.

Al terminar, no pude evitar notar que Argo tenía lágrimas en sus ojos.

- ¿Argo?

- No, no es nada – dijo frotando sus ojos. Debió ser una falla o algo.

- Argo, quiero que te quedes con el collar – dije mirando hacia el cielo nocturno.

- Pero...

- Se lo que dirás y créeme, siento que estaría mejor contigo.

- Podría venderlo, ¿sabes? Este bebé sería mi boleto a la buena vida – dijo con una sonrisa altanera.

- Si es lo que deseas en verdad, puedes hacerlo – dije sin perder mi propia sonrisa.

Argo sólo se escondió detrás de su capucha intentando cubrir sus sonrojadas mejillas.

- No es justo... hacer que el corazón de una doncella lata así de rápido- murmuró muy despacio.

Luego de un corto silencio incomodo, decidí retirarme por la noche, a lo que esta vez fue el turno de Argo de detenerme.

- Al menos acepta esto- dijo con su tono de siempre, enviándome una solicitud de amistad. Si necesitas, saber sobre alguna cosa, escríbeme, prometo no cobrarte demasiado.

Algunas cosas no van a cambiar- reí por dentro.

Me despedí de la irreverente jugadora y me dirigí hacia la base del transportador. Iba a colocar mi mano sobre el cristal para poder subir a la pequeña isla, cuando, recordé algo.

Mi mano se alejó unos centímetros y giró para abrir el menú. Presioné algunas teclas, controlé que todo estuviese en su lugar y le di a Enviar

Mientras tanto, Argo caminaba por las calles dirigiéndose a su posada de siempre, cuando la alarma de mensaje se activó frente a ella.

- ¿Un mensaje a esta hora? – pensó.

La joven pulsó el botón y vio el remitente.

- Hero, ¿eh? Quizás el tonto olvido preguntarme algo. – murmuró leyendo el mensaje.


Para Argo,

Me parece que olvidé pagarte por la información sobre el transportador. Espero esto sea suficiente.

Hiro


La informante cerró el mensaje y abrió el paquete que venía adjunto.

Su corazón se detuvo unos segundos al mirar la cifra.

- Je... je... Hiro... fue un placer hacer negocios contigo...