John dio un paso para acercarse a su hijo. "No,ni lo intentes." Dean lo apuntaba con su arma. "No quiero que te acerques hasta que me cuentes de que va todo esto."

"Dean, esto no es fácil para mi"

"¿Te crees que lo es para mi, que lo es para nosotros? Estabas muerto papá, vimos a los médicos tratando de resucitarte. ¡Te sacrificaste por mi, yo soy el que deberia estar ahñí y no tu!, ya lo se todo. ¿Cómo piensas que esto puede ser fácil para mi" Dean miró a Rachel, todavía parecía estar viva, pero no estaba seguro de ello. "Vamos, cuéntame lo que te ha pasado."

A pesar de lo que había visto al entrar en la habitación y de ver a su padre usar poderes demoníacos, Dean todavía estaba seguro de que a quien tenía delante de él era su padre, de la misma forma que cuando el demonio de ojos amarillo lo poseyó, Dean tenía muy claro que no era su padre el que hablaba, ahora, lo escuchaba y sabía muy bien que se trataba de él, aunque por algún motivo había cambiado.

"¿De verdad quieres saberlo?"

"Si, pero primero bájala de ahí" Dijo Dean señalando a Rachel. John le hizo caso y ella, completamente inconsciente, cayó al suelo. Al ver esa escena, algo dentro de él le hizo recordarse a si mismo, en esa situación cuando el demonio estuvo a punto de matarlo a través de su padre. En todo ese tiempo no había logrado quitarse ese momento de la mente, por mucho que lo había intentado no era capaz de borrar la mirada de su padre, aunque no se tratara realmene de él, el odio en sus ojos y cómo, estuvo a punto de acabar con él. Siempre que pensaba en ello, acababa preguntándose que hubiera pasado si durante ese pequeño segundo, su padre no se hubiera interpuesto frente al demonio.

Pero no, debía mantenerse firme y volver a lo que realmente importaba en ese momento y descubrir de una vez que estaba ocurriendo.

"De acuerdo." John suspiró, como si tratara de colocar los hechos en el orden correcto, como si no quisiera olvidar nada de lo que había ocurrido.

"Tienes razón, me sacrifiqué por ti y lo volvería a hacer." Miró a su hijo a los ojos, pero no con la mirada de cazador que le caracterizaba, sino como la de padre protector, la misma que Dean recordaba haberle visto justo antes de morir, cuando le contó el secreto de Sam. "No tenía otra opción."

"Claro que la tenías, Sam y tu podíais haber continuado la lucha sin mi."

"No Dean, sabes tan bien como yo, que eso no es verdad. ¿Qué crees que hubiera hecho tu hermano si te hubiera perdido?"

Dean no pudo contestar, porque sabía perfectamente que su padre tenía toda la razón. No era capaz de imaginarse a Sam sólo, aunque fuera junto a John, luchando contra los demonios, sabía que si le pasaba algo a él, Sam nunca lo superaría. Lo sabía demasiado bien, porque era lo mismo que sentía él, lo mismo que sintió al ver a su hermano, apenas una semana antes atacado por el otro demonio. No podía ni imaginarse lo que sería de si mismo sin su hermano al lado, sin el apoyo que tantas veces lo había sacado a flote en los peores momentos posibles. Su padre tenía toda la razón.

"Lo hice por vosotros, porque sois lo único que tengo y perderos a uno significa perderos a los dos." Dean lo miraba, pero apenas podía contener las lágrimas. Había esperado durante tanto tiempo escuchar las palabras de su padre explícandoles eso mismo, que ahora le parecía totalmente increible que lo estuviera haciendo.

"¿Estuviste en el infierno verdad?" Le dolía enormemente hacer esa pregunta, porque muchas noches se había despertado con la misma pesadilla de ver a su padre sufriendo todo tipo de horribles situaciones por su culpa, pero aunque conocía demasiado bien la respuesta, necesitaba escucharsela a él.

"Así es. Pero nunca he dejado de observaros. Se que es difícil de explicar, pero aunque he estado allí abajo todo este tiempo, nunca he dejado de saber como estábais y muchas veces, he tenido ganas de venier a ayudaros, de estar a vuestro lado."

"¿Por qué nunca lo hiciste?" Dean llevaba demasiado tiempo esperando para hacer esa pregunta, tantas veces había esperado que eso ocurriera de verdad en el último año, que ahora se sentía como cuando era niño y su padre los dejaba por un tiempo para irse a cazar, sólo y asustado, teniendo ganas de decirle a su padre, ahora que por fin lo tenía delante, lo mucho que lo echaba de menos y lo desprotegido que se sentía. Pero no lo hizo sólo permitió que unas pocas lágrimas cayeran por su mejillas.

"Las cosas no funcionan asi hijo. Incluso ahora me he jugado demasiado viniendo a vosotros."

"Dime entonces como funciona todo esto, porque la verdad es que yo ya no se que pensar. De acuerdo te vendiste tu vida a cambio de la mía y aunque me ha costado mucho tiempo, casi he llegado a aceptarlo, (aunque sólo sea por Sam, pensó para si mismo).

"Pero esto ya es demasiado papá, ¿Cómo me puedes explicar que hayas vuelto ahora, que hayas venido del mismo infierno y además tengas esos poderes?"

John hubiera preferido no llegar a ese momento, no tener que contarle a Dean la verdad de porque estaba allí, que su hijo hubiera llegado a la habitación cinco minutos más tarde, cuando seguramente ya habría tenido la información que buscaba de Rachel, poder evitar mirarle a los ojos y dejar caer, lo que sabía a la perfección, iba a ser una bomba para su hijo, poder evitarle el sufrimiento. Pero cuando sus miradas se cruzaron, cuando los ojos de Dean, algo húmedos por las lágrimas, se detuvieron frente a los suyos, supo que no podía hacer nada para que su pequeño Dean no supiera toda la verdad.

"Hice un nuevo pacto con El Demonio."

"¿Qué?" Esas tres simples letras, al mismo tiempo que la cara de desesperación de Dean atravesaron el corazón de John. Sólo se había sentido así en unas pocas ocasiones y una de ellas había sido la muerte de Mary.

"El demonio me contó lo que os estaba pasando, lo que os pasaría incluso si no intervenía él."

"¿Por qué iba a querer ese bastardo ayudarnos ahora?"

"No quiere Dean, simplemente no entraba en sus planes que este demonio actuara ahora." Dean lo interrumpió.

"Un momento ¿Estas tratando de decirme que estás ayudando al Demonio que lleva persiguiendo a nuestra familia por más de veinte años, para que nos pueda usar cuando le venga en gana?" La habitación comenzó a darle vueltas y tuvo que sentarse.

"¡No, Dean, nunca haría eso!" John no podía culpar a Dean por pensar así, por dudar de todo despuñes de lo que había visto y oído. "Pero también sabía que si dejaba que ese demonio os siguiera atacando, no íbais a poder acabar con él, os estaba viendo hijo, te estaba viendo morir otra vez." Dean lo miró con rabia por oirle decir eso, porque otra vez era él culpable del sufriento de su padre.

"¿Por qué no dejas que las cosas ocurran sin más? Algún dia tendré que morir y ni tu, ni Sam ni nadie lo podrá impedir. ¿Por qué te empeñas en que la historia lleve su curso?" Dean apartó la mirada de su padre y se secó las lágrimas que volvían a correr por su mejilla.

"Porqué ese es mi trabajo, defenderos, evitar que os pase nada malo y por supuesto no permitir que os vayais antes de tiempo." Dean no recordaba cuantas veces había pensado eso mismo pero pensando en su hermano, que su trabajo era cuidar de él, evitar que le sucediera nada malo y mucho menos dejar que muriera sin luchar primero.

"¿Y los poderes?" Dean decidió seguir escuchando la historia antes de decir nada más.

"El Demonio me los dio para que acabara con este otro, no son permanentes."

"¿Quieres decir que vuelves a ser un cazador de demonios?"

"Sólo por esta vez, hasta que se solucione esta situación y destruya a a este demonio."

"¿Y luego que, te volverás a marchar, desaparecerás de nuevo y nos dejarás?" El mayor de los hijos de John no quería ni pensar en esa posibilidad, en la única posiblidad en realidad con la contaba su padre cuando todo aquello acabara, pero tenía que saberlo.

"Supongo."

El teléfono de Dean volvió a sonar de nuevo, otra vez era Sam el que llamaba.

"Dean ¿Qué está pasando? Me tienes preocupado desde nuestra última conversación."

Rachel comenzó a moverse en el suelo y muy despacio fue abriendo los ojos. John estaba delante de ella, pero no lo estaba mirando y comprobó que Dean había regresado otra vez y ahora la estaba mirando, pero no le dijo nada a su padre. Ella se incorporó y tras unos segundos mirándole fijamente, le sonrió y se esfumó.

John se dio la vuelta y vio que Rachel había desaparedio.

"Sam, papá nos necesita en una cacería."

"¿Cómo dices?"

"Cuando nos veamos te lo explico." Tras eso, Dean colgó el teléfono.

"¿Lo sabías verdad?, la has visto marcharse." John se acercó a su hijo. "Le has dejado escapar a propósito."

"Si el demonio sigue rondando por aquí, tu sigues teniendo trabajo que hacer fuera del infierno ¿no es así?. Pues vamos."