********** ¡HOLA! **********
N/A: ¡Hola todos! Muchas gracias a todos por sus Reviews, es muy grato leerlos, y ver que después de tanto tiempo siguen leyendo esta historia. Muchas gracias, espero en verdad que les guste el capitulo ¡disfrútenlo!
ACLARACIÓN: Los personajes de Bleach no me pertenecen, son obra maestra de TITE KUBO-SAMA.
X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X*X
CAPÍTULO DIEZ: " Preparada para morir…pero "
– ¿Para que querías verme?– frunció el ceño Rukia, tras entrar y cerrar la puerta de una habitación. Llevaba una mano dentro del bolsillo de su pantalón.
–Kuchiki–san… que bueno que viniste–sonrió Orihime esforzándose un poco. Se encontraba recostada en la cama de aquella habitación, unida a incontables sueros alrededor de ella. El color de su piel era pálida al igual que sus labios. – L–La verdad…es que hay cosas que…quisiera preguntarte. – dijo tartamudeando un poco, sus palabras sonaron algo torpes.
– ¿Preguntarme? – Preguntó en un tono de arrogancia, Rukia. – ¿Por qué tendría yo que responder a las preguntas de una mentirosa? – dijo sacando de su bolsillo la mano que tenia dentro de el.
–Por favor…– rogó Orihime, mirándola, intentando convencerla.
–E-Está bien. – acepto Rukia, dudando un poco. – Pero tengo una condición a cambio. – le advirtió.
–Si… – respondió Orihime un poco confusa. Era inesperado para ella que Rukia le pidiese algo.
–Tendrás que responder todo lo que yo te pregunte primero. No me iré de aquí si no me dices en realidad quien eres y el porque estas aquí. – dijo sentándose en un banco que se encontraba a un lado de la cama.
–Claro…te lo diré, Kuchiki–san. – acepto Orihime, sin titubear ésta vez.
–Entonces… - No tardó en decir más Rukia. -¿Podrías empezar por decirme quien eres?– clavó su mirada fríamente en ella.
– ¡Ichigo, soy yo!– Dijo Tatsuki, hablando desesperadamente al otro lado de la línea.
– ¿Qué pasa?– Le pregunte extrañado. Era raro que Tatsuki me llamara por teléfono, de ser el caso venia personalmente a la casa.
– ¡Tienes que venir inmediatamente a la casa de Orihime! – me ordenó. – ¡Te mandé la dirección a tu móvil porque no contestabas! ¡Date prisa!
–L–Lo siento – tartamudeé al escuchar su orden. –Yo… ya no puedo ver a Orihime más, si voy solo–
–Esta podría ser la ultima vez que la veas con vida…- Dijo Tatsuki, interrumpiéndome. -¡¿estas de acuerdo con eso?!– se exaltó.
– ¡Kurosaki!– Me llamó Ishida al verme llegar.
– ¡¿Qué…paso?!– pregunté de inmediato al verlo, mi respiración estaba entre cortada, había corrido varias calles para llegar lo antes posible.
–Yo…sólo…– habló entre sollozos Rukia, se encontraba sentada en la sala de espera con todos los demás.
– ¿Eh?– me sorprendí al verla así. – ¿Dónde está Orihime?– pregunté imaginándome lo peor y recordando las palabras de Tatsuki.
–Tranquilízate, Ichigo. – hablo Renji, estaba casi seguro de que había leído mis pensamientos.
– En este momento la están atendiendo los médicos, no hay nada que nosotros podamos hacer. – dijo Tatsuki, agachando la cabeza. Se encontraba a un lado de Rukia, al parecer estaba tratando de calmarla.
– ¡¿Pero que fue lo que pasó exactamente?!– pregunté un poco más desesperado. La impaciencia se hacia presente cada vez más rápido cuando se trataba de ella.
–Ichigo – habló Rukia limpiándose algunas lágrimas. – Hay algo que tienes que escuchar. – dijo sacando su celular de su bolsillo y pulsando algunas teclas.
– ¿Qué? ¿Pero que– Se me hacia estúpido perder el tiempo de esa forma en una situación como ésta.
–Kuchiki–san… que bueno que viniste. L–La verdad…es que hay cosas que…quisiera preguntarte.
Escuché una dulce y débil voz, era Orihime, provenía desde el móvil de Rukia.
– ¿Preguntarme? ¿Por qué tendría yo que responder a las preguntas de una mentirosa?
–Por favor…
–E-Esta bien, Pero tengo una condición a cambio.
–Si…
–Tendrás que responder todo lo que yo te pregunte primero. No me iré de aquí si no me dices en realidad quien eres y el porque estas aquí.
––Claro…te lo diré, Kuchiki–san.
–Entonces… ¿Podrías empezar por decirme quien eres?–
Miré confundido a Rukia mientras ella seguía sosteniendo su móvil.
–Emm…mi nombre es Inoue Orihime, tengo 17 años,…soy huérfana, mis padres eran doctores pero… murieron en un accidente cuando tenia dos años, casi…no los recuerdo, desde entonces Aizen–san ha cuidado de mi,
De alguna manera, pude imaginar claramente el rostro de Orihime al decir eso…Era como si pudiese verla.
-El fue un estudiante de medicina de mi padre. Mi madre era americana, pero mi padre era japonés. Conoció a mi madre cuando se mudó allí para estudiar la universidad, estudiaron juntos y después se cansaron, por lo tanto yo nací ahí. Aizen–san me contó que mis padres se sorprendieron mucho cuando detectaron mi enfermedad poco después de nacer, ellos…eran tan enérgicos, tan sanos y llenos de vida. Todo lo contrario a mí. Aún después de mi nacimiento permanecí en el hospital y mi padre utilizó todo su conocimiento para tratar de encontrar la forma curarme, pero fue en vano, mi enfermedad no se podía curar y no falto mucho para que mi padre se diera cuenta de ello. Poco después, ambos tuvieron un accidente y murieron. Sin embargo, yo permanecí en ese hospital hasta hace poco. Aizen–san se quedo con mi custodia como único pariente que tenía, y él se encargo de que yo no saliera de ese lugar, con el pensamiento de que si lo hacia probablemente mi salud se complicaría y moriría.
–si tu salud es tan delicada… ¿Por qué decidiste salir y venir a Japón?
–Desde que nací, siempre he estado preparada para morir, lo he sabido siempre.
Mi corazón se congelo al escuchar eso…
-Yo soy diferente a ustedes, no tengo un propósito para vivir ni tampoco un hogar donde alguien se preocupe y diga "Bienvenida"…o algo así, no pertenezco a ningún lugar. Siempre pensé que si esperaba mi muerte tranquilamente no causaría molestias a nadie, lo había aceptado sin quejarme de nada, me había hecho a la idea de que ese era el destino que Dios había preparado para mi. Hasta que conocí a esa persona…
– ¿Esa persona es…Ichigo?
–No.
No estoy seguro si fue desilusión, pero estaba un poco decepcionado al escuchar eso.
-Hace mucho tiempo trasladaron al hospital donde vivía a una mujer, llegó de emergencia a causa de un accidente que había sufrido, su esposo era médico y la traslado allí con la esperanza de salvarla, pero al parecer no había nada que se pudiera hacer, a esa persona le quedaba poco tiempo debido a las heridas y lesiones que causo el accidente.
¿Una mujer? – pensé.
Escuché de ella y quise verla, quería conocer a alguien que era como yo. No importaba cuanto fuera el deseo de su esposo por salvarla, simplemente ella iba a morir. Pensé que tal vez podría darle algo de la resignación que yo tenía, pero me equivoqué…cuando vi a su esposo sosteniendo su mano, rogándole que luchara por su vida, me di cuenta de ese sentimiento…ese sentimiento que me desgarraba el corazón al verla tirada en ese cama, pensé en ese momento "ese sentimiento debieron sentir mis padres al verme de esa manera".
Orihime…-susurré
De inmediato, la determinación con la que iba para darle un poco de mi resignación, aun siendo una niña, desapareció. Me hizo sentir miserable y patética. Yo no tenia nada, pero esa persona… quería y deseaba quedarse a lado de su esposo y seguramente también tenía hijos a los cuales cuidar y proteger.
Jamás imaginé, aún después de conocerla, que todo eso pasaba por la cabeza de Orihime, mucho menos que viviera con eso. Me sentía impotente al pensar, cuantas noches había pasado en desvelo por esos pensamientos.
-Regrese corriendo a mi cuarto, me arrodillé y le pedí a Dios que tomará mi vida de una vez, pero que a cambio dejara a esa vivir a esa persona. Ella si tenia una razón para hacerlo, era injusto que su vida terminara así,… pero no importo cuanto le implore a Dios, no pudo escucharme.
Mi corazón siguió encogiéndose aún más, al igual que el de todos mis amigos que estaban escuchando…
Pasaron algunos días y pude hablar con ella, dijo que afuera de ese horrible hospital había cosas hermosas e interesantes, "Deseo que puedas verlo con tus propios ojos" me dijo, "yo tengo mucho miedo de morir, tengo miedo de dejar solo a mi esposo y a mis hijos, sobre todo a mi pequeño hijo, tiene tu misma edad. El esta muy acostumbrado a mi… ¿Qué hará cuando ya no me vea?". Yo admiraba sus palabras y envidiaba ese miedo que tenía de morir, éramos muy diferentes, ella tenía algo porque luchar, algo que proteger… yo no tenia nada.
Recuerdo muy bien las últimas palabras que me dijo…no puedo olvidarlas: "Encuentra ese algo con lo que puedas aferrarte a la vida, y si no lo encuentras, decide el lugar donde quieres morir". Poco después… ella murió y yo intenté seguir con mi vida, tal y como lo había hecho, pero al pasar los años, cada vez más y más, quería encontrar el significado de lo que esa persona me había dicho. Pasó el tiempo, crecí y conocí a la doctora Unohana, me contó que era amiga de mi padre y de sus vidas en Japón, así que pensé en visitar ese lugar. Un deseo por escapar y conocer el mundo nació en mí. Salí de aquel horrible lugar con la ayuda de la doctora Unohana cuando Aizen salió fuera del país por asuntos de su trabajo… y se puede decir que por eso estoy aquí.
– ¿Pero… por qué insistes en quedarte en nuestra escuela si sabes lo que va a pasarte? ¿No crees que sea cruel para Ichigo?
–También quería conocerlo.
– ¿Eh?
–Quería saber que había sido de ese chico…
– ¿No me digas…?
De un momento a otro, perdí el hilo de todo y mi mente se bloqueó en automático. Mis piernas tambalearon por un momento.
–Si… Kurosaki Masaki–san era la madre de… Kurosaki–kun. Quería ver con mis propios ojos lo que había sucedido con ese pequeño, cada vez que lo imaginaba solo como yo…mi corazón dolía. Por eso fue un alivio cuando lo conocí… ese día en el parque, estaba tan feliz, que sólo se me ocurrió preguntarle si le gustaba la nieve. Su madre me había dicho lo mucho que le gustaba y a mi me pareció hermosa cuando la vi por primera vez. Pensé que si me respondía sinceramente, era una buena persona, entonces el respondió "no me gusta mucho, pero tampoco me desagrada", estaba feliz que me dijera lo que en verdad sentía.
– ¿Inoue, Te encaprichaste con el?
– ¡No es así! yo solo…quería verlo de nuevo. Le prometí a la doctora Unohana que si me permitía entrar a esa escuela, volvería a América y no escaparía de nuevo. Pero no pude detener mis deseos de estar cerca de el… quise contarle sobre mi enfermedad, pero… ¡tenia miedo de que me tuviera lastima! ¡No quería que fuera así! Gracias a él he podido aprender y descubrir muchas cosas que no conocía, pude hacer amigos y gracias a el también…pude descubrir este sentimiento.
Orihime…-pensé llevándome una mano a la frente. Quería tratar de procesar todo de una vez.
-Pero ahora no se que hacer…he encontrado las dos cosas que Masaki–san me dijo…he encontrado a alguien… por quien quiero aferrarme a esta vida y también he decidido… el lugar donde quiero morir, pero no quiero que esa persona sufra, ¡No quiero que experimente de nuevo el dolor de perder a alguien! ¡No quiero que me vea morir!
Escuché claramente su voz quebrándose. Aposté todo mi ser jurando que estaba llorando.
– ¿Te gusta…Ichigo?
–No.
Mis piernas flaquearon de nuevo…
-Lo amo. Amo a Kurosaki–kun más que otra cosa en el mundo…me enamoré de él…aún cuándo sabía que no debía hacerlo…Kuchiki–san…¿Kuchiki–san…Tu también amas a Kurosaki–kun verdad?
-¿Eh?- pensé sorprendido
–Yo solo…Si, también lo amo, desde hace mucho.
Mis ojos se encontraron con los de Rukia, su cara estaba llena de vergüenza, pero aún así sostuvo su mirada.
–Ya veo…que bueno, me alegro de oír eso.
– ¿eh?
–Tu tienes los mismos sentimientos que yo, pero tu eres diferente a mi, tu tienes una vida por delante y también tienes algo por que vivir, aférrate a eso Kuchiki–san y has feliz a Kurosaki–kun por favor.
– ¿P–Por qué me dices eso?
–Yo también tengo miedo…el mismo miedo que tenia Masaki–san por dejarlo solo, pero si tu permaneces a su lado, puedo estar tranquila.
–N-No importa lo que haga, Ichigo no siente lo mismo por mi.
–Pero eso puede cambiar, aun tienes mucho tiempo para que eso pueda suceder, tienes una vida…yo no puedo hacer eso. Además, si eres tú, estoy segura que todo estará bien, eres muy fuerte.
-Orihime… - su imagen rota, apareció de nuevo en mi mente.
– ¿Por qué me dices todo esto a mi? ¿Por qué solo a mí?
–Muy pronto voy a morir, quería que alguien me escuchara…y además, de todas las personas que he conocido, tu eres la única que no siente lastima por mi, me tratas igual que a todas las personas sin ninguna distinción. Aun si muero… tu no sentirás lastima por mi ¿verdad?
–Eres una persona...horrible. Entregando a la persona que amas, rindiéndote tan fácil…eres lo peor.
–Sí…lo se…lo se, pero yo–
– ¿Q–Que sucede? ¡Hey! ¡Espera!
La grabación terminó.
–Y–Yo solo quería saber toda la verdad, no quería que dijera más mentiras…–dijo Rukia temblorosa, apretando un último botón de su celular y guardándolo en uno de sus bolsillos.
Permanecí inmóvil al igual que todos mis amigos, nos habíamos quedado pasmados al escuchar aquella conversación. Trate de asimilar todo y unir las piezas al mismo tiempo, pero era tanto el desorden de mis pensamientos, que el permanecer de pie requería mucho esfuerzo.
–Ichigo…–susurró Tatsuki, al verme en ese estado de confusión.
–Q–Quiero verla…–susurré tratando de serenarme, traté de hacerme la idea de que había asimilado un poco la situación.
– ¡Kurosaki, no puedes estar aquí! ¡Sal de inmediato! – me dijo, tratando de detener mis intenciones la doctora Unohana. Había ignorado toda autoridad y había entrado a la habitación de Orihime.
– ¡No! ¡No me iré!- negué con todo mi ser. - ¡Quiero que ella sea quien me diga todo! ¡Quiero escucharlo de su boca!– dije caminando a toda prisa directo a la cama de Orihime.
– ¡Desaparece de mi vista! ¡Ya te lo dije, no te acerques a ella!– me ordenó el protector de Orihime, sujetándome fuertemente de los hombros.
– ¡Suéltame! – Le exigí.- ¡Orihime, despierta! ¡Dímelo tu misma! ¡Quiero que me lo digas tú! – grité forcejeando con aquel hombre, mientras me arrastraba fuera de la habitación.
– ¡La próximas vez, no seré tan amable contigo! – me dijo, antes de cerrarme la puerta con rudeza.
–Que será lo que quiso decir…–dijo pensativa la doctora Unohana, tras terminar de ver la escena.
–Ignóralo– dijo secamente aquel hombre, acercándose a Orihime y tomando su mano.
– ¡Ichigo! ¿Ichigo que pasó? – Me preguntó Tatsuki, al verme de rodillas en el piso, venía acompañada de todos los demás.
–Vamos Ichigo, levántate– intentó ayudarme Renji.
– ¡No me toques!– Rechacé de inmediato su ayuda. – ¡Ustedes no pueden entender!– grité.
–Ichigo…-susurró mi nombre Rukia al verme.
-¡Abran la puerta! – Grité de nuevo, dirigiendo mis puños a la puerta. – ¡Quiero verla! ¡Por favor déjenme verla!– supliqué.
–Déjalo…es inútil. – Me dijo Chad.
– ¡No! – me rehusé. – ¡Quiero que sea ella quién me diga todo! ¡¿Qué no lo entienden?! – me ahogué en un gritó de dolor y desesperación.- ¡El por qué quiere hacer eso! ¡El por qué dispone de mis sentimientos de esa manera! – Mis escondidas lagrimas comenzaron a salir.- ¿Quién crees que eres…para alejarme de ti?- llevé ambas manos a mi rostro, traté de ocultar aquel dolor.- ¡¿Es que acaso no vas a tomar mis sentimientos en cuenta?! ¡Porque pones tanta confianza en que puedo querer a otra persona que no seas tu!- separé violentamente ambas manos de mi rostro.- Aunque quisiera…no hay nada que pueda hacer…no quiero dejarte ir…no voy a dejarte ir.
Fin del capitulo
Espero y les haya gustado. De nuevo mil disculpas por haberme tardado tanto tiempo en actualizado. Espero todos sus comentarios y les veo en el próximo capitulo. Gracias por leer ^^.
Quejas, comentarios y sugerencias también en facebook "Mharhy Auditore"
Friki-chan ^^
