Watamote pertenece exclusivamente a Nico Tonigawa al igual que todos los personajes de la serie. Lo único mío es la historia, gracias por leer.


Habían pasado ya varias semanas desde que la madre de los hermanos Kuroki había partido de viaje; decir que la casa no estaba ni por asomo como la mujer la había dejado. Había ropa por todos los lugares de la casa, incluso un calcetín en la nevera que Tomoko dejó... A saber cuándo y a saber porqué. Pero aunque estuviera todo por en medio, al menos los dos hermanos tenían la casa limpia, barrían y fregaban el suelo todos los días, limpiaban sus cuartos y los demás, y quitaban la suciedad de las ventanas, se turnaban también para fregar los platos y hacer las comidas... Con el tiempo se habían acostumbrado a vivir solos, eran como una pareja... De recién casados.

—Vamos a llegar tarde al final como no te des prisa, idiota. No sé porqué tienes que dejarlo todo por en medio, luego no sabes dónde pones las co.— Tomoko estaba reprochándole a su hermano menor la tardanza dado a que él había perdido una de sus zapatillas, ella se hayaba en la puerta lista para salir y él aún estaba dentro, la morena miraba hacia la derecha de la calle viendo como Akise y Miku se aproximaban por lo lejos, de pronto se dio la vuelta y antes de acabar la frase sus labios se toparon con los del menor. —¡Loco!— Exclamó Tomoko con los ojos abiertos y bastante sonrojada mirando apresurada hacia sus amigos, los cuales mantenían una conversación mirándose mutuamente, y no se dieron cuenta.

—Tonta.— El menor miró a su hermana son una media sonrisa, lo cual hizo que ésta se sonrojara más.

—¡Buenos días!— Exclamaron Akise y Miku al unísono.

—La primavera ya está llegando... Me alegra que por fin haya un poco de sol y calor, estoy harta de tanto frío.— Comentó la castaña mientras la mayor de los Kuroki cerraba la puerta con llave y los cuatro amigos se encaminaban hacia el instituto.

—Pues yo prefiero que haga frío, puedes taparte con mantas y calmarlo, pero ¿Qué haces con el calor? Te quedas pegajosa y sudorosa todo el día, y por muchas veces que te duches... ¡No se va!— Le contradijo Tomoko.

Y así pasaron el trayecto, debatiendo sobre qué era mejor ¿Calor o frío? Mientras, los dos chicos hablaban sobre Resident Evil, el videojuego claro.

El timbre que anunciaba el comienzo de las clases, sonó junto con la puerta de la clase de Tomoko y Miku, quienes aún se encontraban discutiendo sobre el calor y el frío.

Los alumnos se pusieron en pie ante la llegada del profesor y las clases comenzaron.

—"Geografía, cómo lo odio..."— Tomoko miraba a su amiga de reojo, su mano diestra apoyaba su cabeza y su zurda hacía dar vueltas a un bolígrafo, estaba aburrida, deseaba que llegara al menos la hora del descanso para poder ver a Tomoki, sonrojada, ladeó su cabeza hacia la ventana e imaginó qué estaría él haciendo ahora. —"¿Pensará en mí?"— Se preguntaba embobada en su mundo. —"Voy a enviarle señales, somos hermanos, seguro que podemos comunicarnos telepáticamente."— La inocente Tomoko cerró los ojos fuertemente y apretó las manos en puños bajo la mesa. —"Piensa en mí, piensa en mí, piensa en mí."— Repetía una y otra vez en su mente.

—¡Kuroki Tomoko! Haga el favor de salir a la pizarra y situar las tres siguientes montañas en el mapa, por favor.— Sobresaltada, la morena pegó un leve grito de susto, no fue muy alto pero lo suficiente como para ser escuchado haciendo que más de la mitad de la clase se riera ante la escena, incluida su amiga.

—"Tomo-chan, cómo eres."— Pensaba Miku para sí, intentando aguantar la risa que le proporcionaba ver a su amiga en tal situación.

—Vo-vo-voy...— Tartamudeó Tomoko y con torpeza se levantó del asiento y se dirigió a la pizarra.

—Bien. Tomoko, ahí tienes una pequeña urna, como ya he explicado, saca un papel y sitúa las tres montañas que te toquen en el mapa.— Le explicó el profesor ya que vió que no tenía mucha idea de lo que debía hacer.

—Vo-voy...— Lentamente metió la mano en la transparente urna repleta de papeles doblados por la mitad, tomó uno y lo abrió.

``Contienente Europeo: Elbrús, Mulhacén y Mont Blanc.´´

Los ojos de la morena parecía que iban a salirse de las órbitas.

—Elbrús, Mulhacén y Mont Blanc.— Leyó en voz alta. —"¿Qué mierda es ésto...?"— Pensó hacia sí misma, tragando saliva aún mirando el papel.

—¿Y bien? ¿A qué espera Kuroki?— Replicó impaciente el maestro.

—"Vamos Tomo-chan..."— Miku buscó rápidamente los tres nombres que había pronunciado antes su amiga y encontró las localizaciones en el libro. La miró deseante de que le devolviera la mirada y así lo hizo la morena. Con los ojos, Miku le indicaba la posición de la primera, Tomoko alzó su brazo y mientras miraba de reojo a su amiga indicó Rusia en el mapa.

—Bien, dime las demás.— Comentó el profesor. Al parecer no se percató.

Haciendo lo mismo, Tomoko indicó Italia y después España, ganando así un punto positivo en esa asignatura, gracias a Miku.

La morena se sentó en su asiento y miró a su mejor amiga con ojos de agradecimiento extremo, las dos se sonrieron.

Por otro lado, los chicos tenían examen de Lengua y Literatura. Akise no había estudiado, es más, no sabía ni que había examen así que simplemente miraba el reloj jugando a ponerse el lápiz entre el labio superior y la nariz, pero por otra parte, Tomoki que sí había estado estudiando toda la semana, ahora no podía concentrarse ¿Por qué? Sin saberlo cómo, se le había venido a la mente la primera vez que besó a su hermana desde que eran mayores, la besó con conocimiento y con ganas. Eso hizo que recordara que en todo éste tiempo que han estado en casa sólos, no han hecho absolutamente nada que dijeron que iban a hacer... Cada vez que Tomoki intentaba acercarse a Tomoko de una forma algo más... especial, ella se ponía demasiado nerviosa y sacaba alguna excusa.

El menor resopló e intentó concentrarse de nuevo en su examen.

Por fin había llegado la hora del ansiado descanso. Como siempre los cuatro jóevenes se dirigieron a la azotea y allí tranquilamente acompañados de una suave brisa algo fresca, conversaron y comieron tranquilamente.

—¿Te viene bien que hagamos el trabajo en tu casa, Tomoki?— Comentó Akise guardando su caja de almuerzo, ya que había acabado.

—Sí, claro. La casa está vacía, no creo que te importe ¿No, Tomoko?— Le preguntó el menor a su hermana guardando él también su cajita.

—¿Qué trabajo?— Preguntó Tomoko dejando de hablar con Miku.

—Pues nos han encargado un trabajo de Historia y debemos entregarlo en dos días, así que si nos ponemos ya, mejor que mejor.— Explicó Akise a la mayor, sonriendo y tumbándose en el suelo, cerca de Miku, la cual se sonrojó al mirarlo.

—Ya... Bueno, no veo porqué no. También podría venirse Miku y así os ayudamos.— Propuso Tomoko mirando cómo Miku se sonrojaba más, pues Akise sin permiso alguno había apoyado su cabeza en las piernas de la castaña.

—¿Puedo?— Preguntó con esa sonrisa típica de él, nadie podía decirle que no.

—Cla-claro...— Rió nerviosa y prosiguió comiendo su almuerzo.

—Tomoko, vendrá una compañera más, no te preocupes por la ayuda.— Comentó sonriente el menor.

Algo en la cabeza de la Kuroki se activó al escuchar la palabra ``compañera´´. Miró hacia el suelo con los palillos en una mano y su caja de almorzar en otra. —"Esa seguro que viene por estar cerca de Tomoki... Maldita zorra ¿Y cómo él lo consiente?"— Miró a su hermano de reojo. —"¿A caso le gusta esa tipa? Cuando lleguemos a casa se va a enterar..."— Frunció el ceño y levantándose del suelo recogió sus cosas y miró a Miku. —Nos vamos.— Dijo cortante y seca, a lo que su amiga le hizo caso sin dudarlo, despidiéndose de los chicos con una sonrisa algo nerviosa dejando a los dos pobre muchachos con una cara de perplejidad inexplicable.

—¡Tomo-chan! ¿Qué ocurre?— Preguntó confusa la castaña corriendo detrás de su amiga.

De pronto Tomoko paró ¿Qué iba a decirle? ¿Que estaba celosa de una tipa que ni conocía sólo porque era la compañera de trabajo de su hermano? No tenía ni sentido. Giró hacia ella y la miró con una sonrisa algo falsa.

—Nada Miku-chan, es que tenía un poco de frío ahí fuera.— Rió algo nerviosa rascándose la sien.

—¿Ves? Te digo que el frío es lo peor, el calor es lo mejor.— Comentó la pequeña de las dos algo burlona.

La mañana pasó y al fin se hizo la hora de la salida. Tomoki corrió al encuentro de su hermana, necesitaba preguntarle qué le había pasado antes en la azotea, pero ella ni si quiera le esperó, sólo encontraron a Miku en la puerta de salida, esperándoles.

—Kuroki-kun, tu hermana me dijo que se encontraba mal y que iba directamente a casa. Estoy preocupada, dile que si puede llamarme mejor, así me quito éste peso.— Le comentó preocupada la castaña.

—Está bien...— Comentó el moreno medio ausente, sólo quería ir en busca de su hermana.

—Nos vemos a las siete Tomoki, iré con Haruna.— Comentó el peliblanco mientras se despedía de él junto con Miku, los cuales tomaron el mismo camino y ya Tomoki debía tomar el contrario y en cuanto vio que sus dos amigos cruzaron la esquina, salió disparado hacia casa.

—"¿Qué te pasa enana?"— Se preguntaba preocupado el menor de los hermanos mientras corría sin parar.

Cuando llegó a casa, su hermana no estaba en el salón ni la cocina, lo cual era extraño, ya que en éstas semanas lo primero que hacían era dejar las mochilas en el salón e ir directos a la cocina a hacer la comida... Ella siempre decía que tenía hambre ¿Qué le ocurría?

Sumergido en sus pensamientos, Tomoki subió las escaleras y se percató de que la luz del cuarto de ella estaba encendida.

—¿Tomoko?— Tocó dos veces a la puerta. —¿Estás bien?— Preguntó y esperó unos segundos. Se escucharon pasos y el menor se apartó un poco, suponía que su hermana iba a abrirle.

—¿Qué quieres?— Se escuchó desde dentro, seguido de un ``click´´.

—¿Has echado el pestillo?— Comentó algo molesto, moviendo el pomo de la puerta hacia todas las direcciones, tratando de entrar.

—Sí, no pienso salir de la habitación, que lo sepas. Me he cogido comida y bebida, puedo subsistir aquí tranquilamente.— Concluyó la morena dando pasos hacia atrás, tumbándose en la cama y encendiendo la televisión mientras comía una bolsa de patatas que se había traído de la cocina.

—¡Vale, eres estúpida!— Enfadado, el menor se dirigió a la cocina para hacerse la comida él sólo. —"Maldita cría, no sé qué mierda le pasa. Encima que me preocupo por ella..."— Pensaba para sí.

Llegaron las siete y cinco y Akise estaría al caer con Haruna, la compañera de clase con la que debían hacer el trabajo de Historia. Tomoki preparó unos frutos secos y sacó un zumo de naranja junto con tres vasos de cristal, no qureía parecer un mal anfitrión. Al terminar de preparar la mesa, se sentó en el sofá y miró hacia las escaleras.

—"Tomoko..."— Pensó para sí entristecido, su hermana no había salido en todo el día de su habitación, ni si quiera sabía qué le había ocurrido. Estaba claro que estaba enfadada pero ¿Por qué? Suspiró y se dispuso a encender la televisión cuando tocaron a la puerta.

—Ya están aquí.— Dijo Tomoki por lo bajo levantándose del sofá y encaminándose a la entrada para abrir.

—¡Buenas tardes!— Akise y Haruna saludaron a la vez haciendo una pequeña reverencia.

Haruna era una chica un poco más baja que los dos amigos, tenía el cabello negro pero con un tono morado cuando le daba la luz, sus ojos eran castaños y uno de ellos tenía una mancha azul muy claro en la parte superior de la pupila, eran realmente atrayentes. Su complexión era normal, no estaba delgada, es más, tenía una bonita figura.

—Buenas tardes chicos, espero que estéis listos para el trabajo.— Comentó el moreno invitando a entrar a sus compañeros.

Los tres jóvenes se acomodaron en el sofá, Haruna y Akise habían traído algunas hojas impresas sobre el trabajo que debían hacer, y Akise había comprado una cartulina de color verde claro, algo sencillo, discreto y bonito.

Comenzaron a hablar sobre el trabajo, las clases de Historia y su profesor, quien estaba calvo pero usaba peluquín... Se pensaba que nadie se lo notaba.

Los tres amigos reían y escribían en la cartulina, parecía que todo iba bien pero unos pasos se escucharon por las escaleras.

Tomoki y Akise se giraron y Tomoko se había por fin dignado a ir al piso de abajo, miró de reojo a la compañera de Tomoki y luego le miró a él, quien estaba con el corazón en la mano.

—"¿Voy o no voy?"— Pensaba para sí, mientras veía a su hermana enacaminarse a la cocina. —"Al diablo el puto orgullo"— Las ganas de estar con ella sobrepasaba el orgullo que sentía de ser él quién debía dar el primer paso siempre. —"Maldita cría"— Se levantó del sofá y miró a sus compañeros. —Disculpadme un segundo.— Les comentó haciendo una pequeña reverencia y encaminándose a la cocina.

La Kuroki mayor se hayaba rebuscando en el armario de las patatas.

—¿Tomoko? ¿Qué haces?— Preguntó el menor acercándose a ella y poniéndose a un lado, apoyado sobre una encimera. Ella le miró algo sonrojada y luego giró la cabeza, volviendo a buscar algo dentro del armario.

—Tengo hambre.— Tomoki rió por lo bajo y la miró tiernamente.

—¿No dijiste que podrías subsistir?— Sonrió de lado y le agarró de un brazo atrayéndola hacia si.

Tomoko al principio se resistió, pero en realidad quería abrazarle, así que con sus pequeños brazos rodeó la figura de su hermano y hundió su cara en el pecho de él.

—Lo siento...Outoto...— La Kuroki mayor miró a su hermano sonrojada y con los ojos algo mojados por unas cuántas lágrimas que había soltado, Tomoki se las limpió con los pulgares y le besó la frente.

—No te preocupes enana.— Miró de nuevo a su hermana y ella se acercó a él, puso sus pies de puntillas y llegó a sus labios, proporcionándole un tierno beso, el cual fué correspondido por parte del menor. Las manos de la morena apretaban con fuerza la espalda de su hermano, y él acariciaba tiernamente su mejilla con una mano y su cabello con la otra. El beso pasó de ser dulce y tierno a ser una muestra de la desesperación que tenían los dos por tenerse el uno al otro. La lengua del menor pidió paso en la boca de Tomoko, la cual sin dudar la abrió cediendo el paso y jugueteando ella también con la suya. Las manos Tomoki pasaron de estar en el cabello y mejilla de su hermana, a estar una en el trasero agarrándolo levemente y otra en la cintura, los jadeos se escapaban de los labios de ambos, dando pequeñas pausas para respirar, continuaron besándose así hasta que la voz de Akise les hizo volver a la realidad.

—¿Va todo bien?— Se escuchó desde el salón.

Rápidamente los dos hermanos se percataron de que no estaban solos y se separaron, sus respiraciones eran agitadas y sus ropas estaban todas desaliñadas. Se miraron sonrojados, no hicieron falta palabras para saber qué querían hacer en ese momento, por eso Tomoki se arregló un poco y salió al salón.

—Tomoko se encuentra fatal, por favor será mejor que os marchéis y hagamos ésto mañana...— Mintió con una sonrisa falsa tratando de despachar a sus compañeros.

—¿Qué le ocurre? ¿Está bien?— Comentó Haruna algo preocupada recogiendo las cosas junto con Akise.

—S-sí, no es nada. Mañana estará mejor, pero sólo necesita reposo.— Ayudó a los chicos a recogerlo todo y les acompañó a la puerta despidiéndolos.

Al cerrar la puerta, Tomoki apoyó su cabeza en ésta y suspiró, estaba nervioso por lo que iba a venir ahora, por fin la mayor le había dado paso libre y por fin haría lo que había estado deseando todas éstas semanas...

—"Te vas a enterar enana, por haberme hecho sufrir éstas semanas, voy a hacerte todo lo que he estado deseando hacerte..."— Sonrió de lado y sonrojado se dirigó hacia el piso de arriba, donde le esperaba su hermana mayor...


Bueno, bueno, bueno... ¡Aquí está el décimo capítulo de mi primera historia laaaarga! Lo corté en lo mejor ¿Verdad? xD No quería hacer éste capítulo más largo, así que simplemente lo corté porque sí, porque soy de lo peor que hay en éste mundo... Pero no pasa nada, porque estoy ya escribiendo el siguiente que será TODO puro ¡POOOOGGGNOOOO!

¿Os ha gustado? Quería hacer un poco AkisexMiku pero es que no me sale [?] quiero centrarme sólo en la parejita adorada... xD. EEEN FIN, seguiré escribiendo el próximo cappítulo cochino. JSDHLKHASDKAS

¡Nos leemos!