FIGURA PATERNA
(Father Figure)
Por Rozefire
Traducido por Inuhanya
--
Capítulo 10: Reacción
--
"Ya veo…" dijo Miroku con una profunda mirada de contemplación. "Así que Inuyasha fue a vengarte, no?"
Kagome asintió y sintió el brazo de Sango apretarse alrededor de sus hombros.
"Y yo que pensaba que tú eras malo, Houshi-sama." Dijo Sango tranquilamente, meciendo a Kagome.
"Al menos no busco traumatizar a las chicas con las que me relaciono." Respondió él en igual tono. Ellas asintieron, sabiendo que era en serio.
"Espero que Inuyasha lo mate!" Dijo Shippo con sentimiento desde donde estaba sentado en la rodilla de Kagome, encarando a la joven. Era como si estuviera cuidándola de más ataques. "Cualquiera que te haga eso, Kagome - una muerte rápida y sin dolor sería buena para ellos!"
"Inuyasha no puede matar a Denji." Dijo Sango, disparándole al joven kitsune una dudosa mirada. "Es humano."
"Y?" Shippo hizo una mueca. "Eso lo hace menos malo que un youkai?"
"No." Kagome respondió por Sango. "Sólo está tan equivocado y retorcido… pero Inuyasha no puede matarlo - sólo empeorará las cosas…"
"Inuyasha lo sabe." Miroku la consoló desde el otro lado de Sango. Parecía que la exterminadora de demonios estaba alejando a cualquier hombre de Kagome. "No será tan tonto como para matar a Denji. Tal vez golpearlo. Pero no matarlo."
"Esperemos y veremos, sí?" Por un minuto, Sango no puso su confianza en la inteligencia de Inuyasha para hacer lo correcto. Todos habían escuchado sus gritos y maldiciones desde el otro lado de la cabaña de Kaede. El muchacho estaba furioso… no había palabra de lo que haría. Algunas veces podía ser muy protector de Kagome…
--
Toda la casa se había calmado. Souta se había ido para la cama, como la Sra. Higurashi después de agotarse con preocupación por la desaparición de su hija. Denji comenzó a limpiar el sofá, recogiendo los juguetes del nuevo perro y apagando el televisor. Se movió por la cocina un tiempo, lavando las ollas y platos antes de apagar la luz y regresar al sofá para hacer lo mismo ahí.
Su mano alcanzó el interruptor de la luz y todo el piso de abajo se oscureció. Hora de dormir. Pero en cuanto puso un pie en el escalón de las escaleras, escuchó un discreto sonido desde la cocina, como si algo suave hubiese aterrizado en el piso.
Probablemente sólo era el perro, pero mejor iba a revisar para asegurarse de que no estuviera haciendo algo que no debería.
En la cocina miró confundido. El cachorro no estaba ahí, y no había nada en el piso que luciera como si hubiese caído ahí. Pero una leve corriente de aire rozó su piel y levantó la mirada para ver que la ventana ahora estaba abierta, las cortinas ondeaban levemente con la brisa nocturna. No… estaba seguro que la ventana había sido cerrada hacía un momento.
Avanzó y la cerró con un esfuerzo… la ventana estaba un poco atascada en su marco e hizo un crujiente ruido mientras la movía. Seguramente nadie podría haberla movido tan silenciosamente? Probablemente sólo estaba cansado. Espantó su ideas y se giró para dirigirse hacia arriba.
Había comenzado a subir de nuevo cuando escuchó otro sonido, por el corredor, el crujido de movimiento y lo que pensó era un viso blanco. Se detuvo y se inclinó por el balcón de las escaleras, mirando hacia el corredor. "Muy bien, quién está ahí? Sal y muéstrate." Dijo él con calma controlada.
No hubo respuesta, pero tampoco la había esperado.
Bajó lentamente por las escaleras y vagó por el corredor, dirigiéndose hacia la cocina de nuevo. No había nada.
Un golpe como un martillo en una uña hizo eco desde el corredor tras él y se giró y miró por la puerta de la cocina, buscando el origen del disturbio. "Quién está ahí?!" siseó él, pero no muy fuerte, no quería despertar a la familia.
Un fuerte crujido de madera resonó desde más allá del corredor y salió de la cocina, conociendo el origen. Era el zapatero. Cuando llegó ahí miró sorprendido, no completamente seguro de qué pensar. La repisa que guardaba sus propios zapatos se había roto por la mitad - los otros permanecían intactos.
"Si estás tratando de asustarme, no funcionará!" siseó él, aún cuando podía sentir el cosquilleo de aprehensión subir por su nuca.
De repente, sin avisar, una fuerza asombrosamente fuerte se estrelló en él, mientras manos con uñas excesivamente largas y afiladas retorcieron ambos de sus brazos tras su espalda a la velocidad que le tomó jadear - luego no hizo más sonido mientras era estrellado contra la pared del corredor, el aire salió de sus pulmones. El dolor se incrementó en sus brazos y hombros mientras era empujado más en la pared por el agarre en sus antebrazos. Una ruda y maliciosa voz habló cerca a su oído, helándolo.
"Pero estás tan cerca de mojar tus pantalones." El agarre en sus brazos se apretó dolorosamente y Denji apretó sus dientes antes que gritar. "Me encantaría continuar asustándote pero le prometí a una chica que estaría de regreso en una hora después de matarte."
"Kagome - te envió!" Acusó Denji con un gruñido.
"Cualquier excusa!" Él fue halado y de nuevo empujado contra la pared, más fuerte que antes. "Dame una excusa y te mataré! Grita - y te romperé el cuello! Pelea y clavaré tu cabeza en el suelo! Haz cualquier cosa y te tiraré al suelo y te golpearé!"
"Quién demonios eres?!"
Al próximo momento, fue lanzado al suelo de estómago y pateado tan fuerte en las costillas que fue rodado de espalda. Por un momento cerró sus ojos contra el dolor, antes de darse cuenta que ahora tenía una clara vista de su atacante. Abrió sus ojos de golpe y se enfocó en el hombre sobre él. Era muy oscuro para ver claramente los detalles, pero fácilmente pudo distinguir el largo cabello para un hombre, y el rojo casi sangre de su anticuada ropa. "Qué eres - un asesino?!" Denji miró con una cáustica carcajada a pesar de la situación en la que estaba. El hombre dio un amenazador y canino gruñido desde profundo en su garganta y avanzó amenazador.
Se detuvo justo en la luz de la luna de la ventana y la expresión de Denji borró el dolor y la rabia. Era sólo un muchacho…
"Soy un hanyou." Fue el amargo comentario. "Y escogiste el peor día para meterte con mi parte humana. La luna llena siempre me pone un poco más enérgico."
"Eres Inuyasha." Declaró Denji planamente por un momento antes de dejar caer su cabeza en el piso y comenzar a reír.
El amenazador gruñido de Inuyasha se incrementó en volumen y avanzó para agarrar a Denji por el frente de su camisa y comenzó a arrastrar a Denji hacia la puerta.
"A dónde me llevas Inu hanyou?" Denji aún estaba sonriendo como si esto fuera una ridícula ilusión.
"Voy a cavar tu tumba y a enterrarte vivo." Espetó Inuyasha acalorado mientras pateaba la puerta y comenzaba a sacar al hombre.
"Ella te ordenó hacer esto?" Le preguntó Denji, haciendo una mueca mientras la grava del camino raspaba su espalda. "Inuyasha - su perrito faldero. Obligado a obedecerle con la palabra ve… o era 'siéntate'?" rió de nuevo.
Inuyasha se giró, teniendo suficiente del hombre, y lo levantó lo alto suficiente para estrellar un dañino golpe en la quijada de Denji. No era un daño real… pero sería un buen golpe en la mañana. Si no le hubiese prometido a Kagome que no mataría a Denji, se hubiese sentido menos inclinado a contener toda su fuerza.
Denji pareció tambalearse mientras sus sentidos volaban, pero unos momentos pasaron y miró a Inuyasha lentamente, encontrando su mirada. "Te pidió matarme?"
"Qué divertido, no es sólo Kagome quien piensa que molestar a niñas en habitaciones oscuras es un pecado castigado con la muerte!" El puño de Inuyasha se apretó en su camisa. "Créeme," murmuró él con rabia apenas contenida. "He matado humanos por menos de lo que tú has hecho. He matado monstruos sin razón - aparte de la razón de que estuvieran en mi camino. No puedes esconderte tras el hecho de que seas humano, sólo para escapar de tu muerte."
"Entonces por todo. Mátame." Fue casi un desafío.
"No me tientes." Los ojos de Inuyasha destellaron. "Tal vez no estoy autorizado a matarte, pero fácilmente podría elevarte y dejarte caer en medio de uno de esos caminos… puramente accidental por supuesto que murieras como resultado cuando un carruaje metálico se estrellara contigo - pero al menos técnicamente no sería yo quien te mató."
Denji rió de nuevo, irritando a Inuyasha al extremo. "No lo harías. Supongo que Kagome-chan te dijo no matarme. Así sería ella."
"TÚ no conoces a Kagome!" Inuyasha lo alzó a un nivel visual y le dio una ruda sacudida. "Así que no pretendas que sí - no estás engañando a nadie! Y puedes dejar el 'chan' degradante gusano!"
"Oh ya veo - así que este es tu favor para ella?" Denji retiró las manos de Inuyasha, pero sólo fue liberado porque Inuyasha vio justo liberarlo. "Te dijo todo sobre cómo la he 'maltratado'. No creería una palabra de eso, si fuera tú."
"No creas por un minuto que tomaré tu palabra sobre la de Kagome! Sus palabras significan más para mi que las de un falso!"
"Sin duda sí." Denji frunció sus ojos con una insatisfecha sonrisa. "Probablemente morirías por ella, verdad? En esa forma cursi en que las parejas adolescentes siempre juran. Moriré por ti Inuyasha - no morirías por mí? Te vengaría si fueras molestado - así que ve a vengarme!" él fingió la voz de Kagome en un amoroso tono que alteró los nervios de Inuyasha.
"No sabes ni mierda."
"No, sé más de lo que crees." Respondió Denji. "Crees que ella es devota a ti, verdad? Que tienes que protegerla del mal porque es débil e incapaz de cuidarse. Bueno, déjame decirte que es más capaz de cuidarse de lo que crees. Todas las mujeres lo son. No las dejes engañarte."
"Cállate!" Inuyasha avanzó y derribó a Denji con otro sonoro golpe en la cabeza. Si sólo pudiera golpear sin restricción… necesitaba ventilar su rabia apropiadamente! Contenerse no estaba ayudando.
Denji se levantó con sus manos. "Quieres saber cómo las mujeres se defienden mejor de lo que le damos crédito?" preguntó él retóricamente. "Nos usan. Se esconden detrás de sus escudos masculinos y cuando son atacadas nos envían a pelear sus batallas."
"Kagome no es así, Idiota - no sabes ni mierda!"
"Kagome es más así que cualquier mujer en la tierra!" Gruñó Denji. "Se llama tener un complejo de héroe! Tú eres su héroe - su caballero de roja armadura. La has salvado del peligro, incontables veces, se ha enamorado de su héroe - pensando que puedes protegerla para siempre!"
"Cállate - eso no es verdad!" Inuyasha estaba encontrando increíblemente difícil contenerse y no atacar a Denji.
"Pero es verdad - y un complejo de héroe es algo voluble." Continuó Denji. "Al minuto que encuentre a alguien más fuerte que tú… alguien mejor que tú - un youkai puro tal vez…?… Se irá… Te das cuenta que mientras estamos aquí… probablemente tú eres la criatura más fuerte en esta tierra."
Inuyasha ignoró el ego que trató de inflarse ante el comentario.
"Pero qué hay de tu época donde los demonios se desarrollan alrededor? Sólo eres un pequeño pez en un gran estanque. No eres la criatura más fuerte cuando estás en esa época, verdad? El dicho de 'hay muchos peces en el mar' me viene a la mente!"
"De qué estás hablando?" Siseó Inuyasha.
"No lo entiendes?" resopló Denji. "Kagome-chan nunca antes ha conocido a alguien tan fuerte como tú - las mujeres siempre desean a los hombres más fuertes. Los más ricos, los más refinados - los que puedan protegerlas y proveer lo mejor para ellas. Kagome no es diferente. Ella te encuentra - al chico más fuerte que conoce y cree que está locamente enamorada. Apuesto a que crees lo mismo!"
"Te dije que te calles." El control se deslizó fraccionadamente e Inuyasha plantó un puño en su estómago antes de recuperar su cordura de nuevo y retrocedió, mirando al hombre.
"Pero…" Denji chilló. "Espera hasta que conozca a todos tus amigos del Sengoku Jidai. Puede tener opciones de héroes. Encontrará a alguien más fuerte que tú en cuestión de tiempo. Al minuto que dejes tu guardia baja, alguien entrará en tu territorio. Al minuto que falles en protegerla como siempre soñó - comenzará a desenamorarse de ti y a buscar a alguien para que sea su héroe."
"Kagome no es así!" repitió Inuyasha, dejando que la ira consumiera el temor de que lo que Denji estaba diciendo estuviera teniendo sentido.
"Oh, lo siento. Dolió? La llamas 'Kagome', tan familiar - ya estás atado a ella?" Denji escupió un poco de sangre en el pasto a su lado. "No mimes tu ego con ideas de que te ama. Recuerda - al minuto que la dejes caer… una vez es todo lo que toma… te abandonará."
"Ella no es una cobarde. No es frívola - o vulnerable!" siseó Inuyasha. "Es leal y fuerte de mente y alma! Ha enfrentado monstruos del tamaño de edificios - también ha matado unos cuantos! Y nadie la ha desconcertado tanto como tú… nadie la ha asustado en la forma que la has atemorizado a ella y a su propia familia. Mereces morir - no me importa lo que diga!"
"Como dije - por qué no me matas y terminas con esto?" Respondió Denji suavemente. "Por qué no cortas el origen de su miedo?"
Inuyasha gruñó y lo arrastró de nuevo para que casi estuvieran nariz con nariz. "Ahora escucha cretino, porque sólo voy a decir esto una vez. Aléjate de Kagome! Si escucho que la has mirado, tocado o hablado en alguna forma, entonces regresaré con mi excusa para matarte. Te lo advierto. Eres afortunado de que Kagome sea una buena chica, no le desearía la muerte a nadie - ni a ti… pero continúa como vas y la llevarás muy lejos. No me pedirá contenerme la próxima vez. La próxima vez que golpee tu cabeza se caerá de tus hombros - entiendes?!"
"Y entonces serás tan culpable de asesinato como ella." Fue la fría respuesta de Denji.
"No sabes cuándo callarte!" Inuyasha no pudo contener más su rabia y golpeó a Denji tan fuerte en el entrecejo que el hombre cayó inconsciente al suelo, un golpeado y herido desastre a pesar de que Inuyasha estaba en su mejor comportamiento.
Inuyasha hizo una disgustada cara y limpió una ensangrentada mano en su ropa. "Idiota." Murmuró él, antes de girarse y dirigirse hacia el pozo. Esperanzadamente eso le enseñaría al bastardo por meterse con Kagome. Ahora dependía de Kagome y su familia que el hombre saliera de la casa.
--
El grupo levantó la mirada mientras veían a Inuyasha saliendo de los árboles hacia ellos. Kagome ubicó las manchas de sangre en los nudillos de su mano derecha y su corazón saltó en su garganta mientras su cuerpo saltaba del abrazo de Sango. "Tú lo-"
"No." Respondió cortamente antes de que tuviera tiempo de terminar. "Sólo lo noqueé… nada mortal. Todavía."
Kagome dio un tembloroso suspiro de alivio y se recostó en el pórtico mientras Inuyasha llegaba a un alto ante ella, brazos cruzados y expresión cerrada. "Tienes que decirle a alguien." Dijo él sin rodeos.
"Pero ya te dije y-"
"No - quiero decir a tu familia." Interrumpió él. "Tienes que decirle a tu madre. Denji esparce mentiras y rumores como una infección. Si te vas por mucho tiempo, llevará a tu madre a pensar todo tipo de cosas sobre ti. Entre más pronto le digas la verdad, mejor."
Kagome miró la tierra bajo sus pies, imaginando cómo lo haría. Cómo le dices a tu madre que su nuevo novio había molestado a su hija? Sonaba fácil… decirlo… pero tratar con las consecuencias sería la parte dura. Tratar con las preguntas de su madre, acusaciones e incredulidad. No había prueba más que su palabra… su madre le creería?
"Ella no me creerá." Susurró Kagome, con significado. "No lo hará. Ama tanto a Denji que aceptará todo lo que diga. Está ciega. Quiero decirle… pero no confía más en mi."
Sango sacudió su cabeza forzadamente. "Eso es imposible. Cómo podría una madre no confiar en su hija?"
"Es muy fácil cuando un hombre comienza a lavarle el cerebro." Señaló Miroku.
"Tienes que decirle ahora. Entre más esperes es menos probable que te crea." Le dijo Inuyasha seriamente. "Entre más pronto le digas más pronto se irá Denji - y estoy seguro que quieres que se vaya tanto como yo - si no más!"
"Lo sé… lo sé…" Kagome respiró y presionó sus manos sobre su rostro. Le diría a su madre. No había forma de evadirlo. Tenía que hacerlo. "Le diré en la mañana, ahora debe estar dormida."
"Como nosotros deberíamos." Dijo Sango, levantándose y dándoles a todos una significativa mirada. Todos intercambiaron miradas sobre la cabeza de Kagome y comenzaron a entrar a la cabaña de Kaede, dejando a Kagome a solas con sus pensamientos. Inuyasha estaba pasándola cuando su mano alcanzó y atrapó la tela de su hakama. Él bajó la mirada para verla aún mirando el suelo como si no estuviera ahí. Esperó por que hablara, lo cual tomó mucho tiempo. "Qué, Kagome?"
Ella se asustó ante el sonido de su voz, como si de repente recordara que estaba sujetando su ropa. "Cómo…" tragó y lo intentó de nuevo. "Qué tan mal es…?"
Inuyasha se alejó, haciéndola liberar su ropa para poder sentarse a su lado. "Está inconsciente, tirado en el suelo afuera de tu casa mientras hablamos. Bueno… en realidad, no mientras hablamos, porque mientras hablamos, no existe de cierta forma… ni por otros quinientos años-"
"No lo lisiaste ni nada?" preguntó ella insegura.
Él giró sus ojos. "No. Sólo lo golpeé. Me contuve."
"Bien." Suspiró ella. "Pensé que realmente ibas a matarlo."
"Si lo hace de nuevo lo mataré." Dijo él con completa seriedad que la asustó. "No tenía derecho a tocarte así. No tiene derecho a controlar una familia que no cuida apropiadamente. Olvida lo que dije antes - no te animes de tener un padrastro, no cuando es un completo idiota como este hombre."
Ella rió levemente y se recostó contra su costado, su cabeza descansando contra su hombro. La acción lo tomó por sorpresa y se sentó tenso por un momento antes de forzarse a relajarse e incómodamente deslizó un brazo por su hombro, no seguro de si era lo correcto. Resultó bien, viendo cómo ella se acercó más y apretó sus dedos en los pliegues de su haori. "Mi héroe…" murmuró ella con una leve sonrisa. "Siempre me cuidas."
Algo en lo que dijo lo hizo tensarse y mirar al espacio. Ella sintió el cambio en él y frunció, preguntándose qué estaba mal. De repente, se separó de su lado y se levantó, rehusándose a encontrar su cuestionadora mirada. "Estoy cansado…" dijo él simplemente, buscando alrededor por un árbol decente para dormir. "Me voy a la cama - tú también debes. Necesitas levantarte en la mañana para ir a casa."
"Oh… sí…" ella intentó no sonar tan rechazada mientras se levantaba y lentamente regresaba hacia el tapiz cubriendo la entrada de Kaede. Miró alrededor para susurrarle las buenas noches a Inuyasha… sólo para encontrar que ya se había ido. Suspiró y regresó adentro para desenrollar su bolsa de dormir.
En el techo, Inuyasha miraba el cielo sin estrellas. Las nubes estaban reunidas, bloqueando la vista del cielo, pero mientras su mirada estaba allá arriba, su mente estaba en otro lugar.
Un complejo de héroe… era así como ellos llamaban la lealtad de Kagome hacia él? Si así era estaba mayormente arruinado…
Si la única razón por la que se quedaba con él, lloraba por él y cuidaba de él cuando estaba herido era porque estaba infatuada con esta cosa del héroe… entonces era temporal… y algún día se acabaría. Las infatuaciones y obsesiones eran así. Ella comenzaría desenamorarse de él cuando conociera a alguien más fuerte? Alguien como Sesshomaru? O incluso… ugh… Kouga? El lobo era fuerte y más rápido que Inuyasha. Algunas veces tenía que salvar a Kagome cuando Inuyasha había estado ocupado peleando para salvarse.
Ya había comenzado?
Ya la había dejado caer muchas veces. Falló en ser lo rápido suficiente para alcanzarla a tiempo - dejándola salir herida en una pelea - algunas veces él había sido la causa de sus heridas. La había dejado caer… comenzaría a alejarse de él por eso?
El… el lobo se volvería un prospecto de compañía más atractivo?
Inuyasha se sacudió mentalmente y se movió en el techo de la cabaña. No podía creer que realmente estuviera tomando de corazón las palabras de ese bastardo. Debería saberlo mejor que creer en un mentiroso como él…
Sin embargo… lo que dijo había dolido, y con frecuencia no había nada más doloroso que te dijeran la verdad… obligarte a abrir tus ojos a algo que no quieres ver. De vuelta cuando se había burlado de Kagome cuando se conocieron… o incluso cuando había ensombrecido a Kikyo al conocerla… le había dicho la verdad incontables veces, sabiendo que había dolido más que las mentiras, porque no había que negar la verdad.
Ese era el caso con Denji? Estaba diciendo la verdad…? Él etiquetaba a Inuyasha como el tipo de capitalizar en los sentimientos de la gente - encontrando el temor y dividiéndolo.
Inuyasha gruñó y se movió de nuevo. No, era una idea ridícula para incluso soñar en creerle a tan hipócrita bastardo. No, le creería. Kagome no era ese tipo de chica - sabía que sus sentimientos por él eran fuertes - fuera o no amor, tampoco estaba muy seguro. Pero no iba a preguntarle.
Aunque, había una delgada línea entre el amor y la infatuación… e Inuyasha, de todas las personas, no podía comenzar a reconocer dónde terminaba una y comenzaba la otra.
Ella lo amaba…?
O sólo era infatuación…?
--
Kagome salió del pozo con un gruñido de esfuerzo, la escalera ayudaba desde que Inuyasha no estaba por ahí para ayudarla a salir, pero aún era muy difícil saltar el borde.
Por largo rato se desplomó con su espalda contra la estructura de madera, intentando reunir el coraje para salir de la casa del pozo y entrar a su casa. Se había ido por dos noches y un día… cómo reaccionaría su familia, después de partir en términos tan amargos?
Gran parte de ella quería hundirse en el pozo y pretender que nunca regresaría… pero una parte más pequeña de sus sentidos estaba controlada, diciéndole levantarse y regresar a esa casa. Tenía que dejar de ser infantil y enfrentar sus temores.
Y qué si perdía ante sus temores? Bueno… ese era un riesgo que no podría evitar. La única pierna que tenía para apoyarse era que tenía razón, era la víctima y Denji era el mentiroso. Tenía la verdad y el bien de su lado… Denji sólo tenía a su familia. Cuál era más fuerte?
Kagome inhaló un tembloroso respiro y se levantó, colocando su bolsa sobre su hombro y subió los escalones hacia la puerta de la casa del pozo. Titubeó por un momento, antes de abrirla y salir al fresco día de afuera. El cielo estaba cubierto con nubes grises… nada inusual sobre el clima. La casa lucía igual, como si fuera cualquier otro día que regresara de la era feudal…
Excepto hoy que se sentía enferma con temor.
Intentó calmar sus nervios, diciéndose que estaba bien, sólo era su familia! No podía estar asustada de ellos - ellos le dieron su amor incondicional! De alguna forma, esas ideas aún no tenían éxito en consolarla y cruzó el camino, dirigiéndose hacia la puerta.
Como siempre, estaba sin cerrojo y abierta y entró, preguntándose si alguien estaría despierto tan temprano en la mañana. Después de todo eran pasadas las seis… usualmente la casa no despierta hasta las ocho o nueve en un día particularmente perezoso.
Pero sabía que estaban despiertos al minuto que entró en el corredor - podía escuchar sus gentiles voces viniendo de la cocina. Su determinación se desvaneció un poco, pero la recuperó firmemente y depositó su bolsa al lado del zapatero, apenas notando que el casillero con los zapatos de Denji estaba roto.
Atravesó el corredor y una vez más se encontró titubeando en continuar. Decidió dejar de pensar y temer ahí y ahora… se detuvo en la puerta de la cocina y miró.
Denji estaba sentado en la mesa, hinchado de la golpiza que había recibido. Su madre estaba atendiendo sus heridas con un paño húmedo que había estado sumergiendo en un tazón de agua en la mesa. Souta se había quedado, como si estuviera cuidando el botiquín de primeros auxilios, sentado junto a Denji en la mesa. El abuelo, de nuevo, no estaba por ningún lado. Dónde estaba?
La idea murió cuando todos la miraron, y por largo tiempo nada fue dicho mientras se miraban mutuamente. Los ojos de Kagome estaban sólo en su madre, suplicando en silencio con ella y cualquier dios por que esto no se tornara feo. Le dirigió una mirada a Denji y no pudo evitar sentir una sensación de victoria ante las heridas en su cara. Estaba sangrando de una cortada en su mejilla… fue suficiente para darle un malvado brillo a su ojo.
Su madre debió haberlo notado.
Lentamente, la Sra. Higurashi bajó el paño en la mesa y se enderezó para mirar a su hija. Su expresión era cerrada y opositora. "Creo que…" dijo ella lentamente. "Necesitamos tener una pequeña charla, Kagome."
El aire pareció espesarse y Kagome tuvo problemas en inhalar suficiente oxígeno. De repente olvidó cómo iba a exponer su situación… todo lo que pudo pensar era en cuántos problemas estaba metida.
"Enviaste a Inuyasha…" Su madre estaba hablando en un tono levemente peligroso que Kagome nunca antes había escuchado. "Para atacar deliberadamente a Denji… cómo pudiste hacer semejante cosa…?"
"Yo no lo envíe a hacer nada!" Protestó Kagome.
"Entonces por qué apareció de repente en medio de la noche y dejó a Denji ensangrentado e inconsciente en frente de la casa - lo encontramos hace media hora!" Gritó su madre. "Pudo haberlo matado!"
"Le dije no matarlo!" Espetó Kagome, antes de notar su error. Eso fue tan bueno como admitir que lo había enviado en primer lugar. "Digo - traté de detenerlo - no me escuchó-"
"Souta. Ve a tu habitación." La Sra. Higurashi de repente le dijo a su hijo sin mirarlo.
"Pero no he hecho nada-"
"Ve!" La Sra. Higurashi le dio una acalorada mirada. "No quiero que escuches esto."
Souta se retiró de la mesa, enojado. "No es como si los vecinos tampoco pudieran escuchar." Gruñó él, disparándole a Kagome una sucia mirada mientras la pasaba hacia las escaleras. Esa mirada casi derrumba a Kagome… de todas las personas en su familia, no podía soportar la idea de Souta odiándola por esto…
La Sra. Higurashi esperó hasta que la puerta de su habitación se hubiese cerrado antes de hablar. "Tienes muchas explicaciones que dar, jovencita. Ahora veo que has estado diciéndome la verdad todo el tiempo."
"Qué?" Kagome le parpadeó a su madre.
"Sobre lo que dijiste que haces en la era feudal…" La voz de Denji era levemente adormilada, sus ojos cerrados del dolor de cabeza.
"Realmente peleas con demonios, verdad? Realmente haces una vida de eso. Inuyasha realmente es el bruto que lucha con esos demonios - a pesar de tus intentos por hacerlo una estrella ante nuestros ojos." La Sra. Higurashi la miró. "Qué tipo de monstruo puede golpear un hombre indefenso?! Ese no es el tipo de persona que Souta debe estar idolatrando! Ni el tipo de persona con el que debas pasar tu tiempo! Entiendes a dónde podría llevar esto?! Es violento, Kagome - no lo ves?!"
"Sí - está bien - tiene problemas en controlar su temperamento y es como un súper hombre en el departamento de fuerza - pero es una buena persona!" Gritó Kagome en su defensa. "Si lo conocieras sabrías que no lastimaría a Denji sin una buena razón!"
"Pero lastimó a Denji sin razón!" espetó su madre. "Y te relacionas con este tipo de chico?!"
"Sólo estaba defendiéndome!"
"De qué?!"
"De él!" Kagome apuntó un dedo hacia Denji, mirándolo con todo su odio y terror brotando en olas. "Él es el que ha puesto esta familia en contra - es el que ha estado acosándome poco a poco todos los día! Es el que me está alejando!"
"El único separando esta familia eres tú, Kagome!" Gritó su madre. "Por qué nos haces esto?! Denji no te ha hecho nada!"
Kagome apretó sus puños, comenzando a temblar, miró a Denji con desesperación. "Dile! Dile lo que me hiciste! En el cine!"
La Sra. Higurashi le dirigió una mirada a su compañero, frunciendo confundida. "De qué está hablando?"
Kagome logró usar lo último de su coraje para hablar… pero su voz era temblorosa e insegura. "Estaba… estaba tocando mi rodilla…!" Su madre le dio una sorprendida mirada, boca ligeramente abierta. "Eso es por qué huí…"
Denji miró vacíamente a Kagome, la molestia clara en su rostro, pero también mezclada con confusión. Era un muy buen actor. "Oh sí… parezco recordar a tu amigo perro diciendo algo similar antes de golpearme."
Kagome le frunció. "Qué?"
"Dijo que te había molestado. Que toqué tu trasero, no tu rodilla." Frunció. "Dijo que estaba vengándote por tocar tu trasero."
"Él nunca… no le dije que tocaste mi trasero… le dije que tocaste mi rodilla!" Kagome miró confundida antes de que la realización golpeara su mente. No… estaba torciendo todo de nuevo. "Le dije que tocaste mi rodilla! Nada más! Debe haberse confundido - le dije que fue mi rodilla."
"No, le dijiste que fue tu trasero!" Espetó Denji. "Ahora vienes aquí a decirnos una historia diferente - si vas a mentirnos, Kagome-chan, al menos intenta mantenerlas en orden!"
Kagome quedó boquiabierta. "Él nunca dijo algo sobre mi trasero! Estás mintiendo!"
"No - tú eres la que miente! Qué te he hecho para merecer este tipo de abuso, Kagome-chan?" le frunció. "Nunca te he puesto una mano - cómo crees que puedes inventar esta absurda historia!"
Kagome luchó por pensar coherente. Él tenía esto mucho mejor planeado que ella… no tenía una posibilidad de delatarlo. Se giró hacia su madre con ojos suplicantes. "Mama - tienes que creerme - está mintiendo - por favor! No le creas - está engañándote! Está pretendiendo ser un hombre realmente bueno - el hombre perfecto pero no lo es - todo es un acto para esconder su verdadera naturaleza-"
"No creo esto." Dijo Denji con irritación.
"Él me odia - está tratando de separarnos a todos!" Kagome lo ignoró. "Por favor, tienes que creerme - eres la única que queda…"
Su madre movió dudosas miradas entre su hija y su prometido… a quién le iba a creer? A la hija que conocía y amaba? Que había criado y protegido por los últimos quince años? O al hombre nuevo que conocía por cuestión de meses.
Su expresión cambió y resolvió mientras miraba a Denji. Había tomado su decisión. Se giró hacia Kagome con una mirada paciente en su rostro. "Creo que… el pozo ha sido una mala influencia para ti. Mezclarte en toda esa violencia y sangre te ha hecho algo… no eres la niña que solías ser."
"Mamá!" Chilló Kagome, casi derrumbándose mientras corría y tomaba las mangas de su madre. "No me hagas esto! Tienes que creerme!"
Su madre desvió su rostro, como si estuviera avergonzada o apenada de ella. "Has estado bajo mucho estrés… estrés por el que una adolescente no debe pasar. No sé qué tienes contra Denji, pero no puedes desquitar tu rabia con él. Tampoco puedes dejar que Inuyasha descargue su rabia con él…"
"Mamá…!" respiró Kagome, sintiendo sus piernas ceder y se derrumbó ante la mujer.
"Llamaré a alguien para que venga la próxima semana a sellar el pozo apropiadamente. No regresarás allá. No más huir ni pelear con demonios. No quiero que veas más a Inuyasha, ni a ninguno de tus amigos. Sin duda son tan malos como Inuyasha… maldición… nunca pensé que ese joven fuera un problema…"
"No puedes… mamá - no puedes sellar el pozo!" Rogó Kagome, olvidando su dignidad y orgullo mientras tomaba el delantal de su madre. "Me estás pidiendo cortar un pedazo de mi vida - no puedo hacerlo!"
"Tengo que hacerlo. Es por tu propio bien." Respondió su madre calmadamente, incluso su molestia podía verse en el leve temblor de su mentón. Parecía estar lastimando a su madre tanto como a Kagome.
Kagome se alejó de ella, tambaleándose con un dolido jadeo le disparó odiosas miradas a su madre y a Denji mientras retrocedía hacia la puerta. "Te odio! Los odio a ambos! No puedo creer que me hicieran esto!"
Ella salió de la cocina y subió las escaleras hacia su habitación. Cerró la puerta, mientras sentía los asfixiantes sollozos ahogar su garganta y las lágrimas opacando su visión. Corrió hacia su armario y sacó una bolsa más grande - más grande que la usual amarilla. Inmediatamente recorrió su habitación, agarrando sus verdaderas necesidades. Muchas, muchas mudas de ropa, zapatos, fotos, álbumes, libros. No desperdició tiempo en lujos triviales como su música, su equipo para arreglar su cabello y paquetes de comida.
Tendría toda la comida que necesitaba en la era feudal.
Secó sus lágrimas enojada mientras guardaba toda su ropa en su bolsa. Si su madre tenía la obscenidad de elegir entre su novio y su hija, entonces Kagome tenía su derecho a elegir entre su familia y su segunda familia. La madre de Kagome estaba perdida. Kagome se iba, y esta vez no iba a regresar.
"Kagome!" la cerradura de su puerta tembló, pero no se abrió contra el seguro. Su madre comenzó a golpear la puerta. "Kagome - abre esta puerta en este momento! Qué estás haciendo ahí!"
"Vete!" Gritó Kagome, con mucha rabia. "Te odio! No puedo creer que lo escogieras a él sobre mí! Soy tu hija - tu carne y sangre y eliges a un total extraño!"
"No estás pensando claramente Kagome!" Su madre aún intentaba abrir la puerta. "Abre esta puerta - necesitamos hablar!"
"Ya hablamos!" Kagome luchó por cerrar la bolsa sobre su abultado contenido. "Déjame en paz!"
"No - te amo - no te dejaré destruirte y a tu vida así!" Gritó su madre, había un desesperado tono en su voz que hizo pausar a Kagome. "Estás enojada de que trajera a un hombre nuevo a la casa sin consultarte y ahora dices que abusa de ti - lo siento pero eso es un poco difícil de creer! Es maestro, Kagome! Hace revisiones a maestros todo el tiempo - nunca lo dejarían enseñar si fuera el tipo de persona que dices que es! Estás equivocada - y siento que estés enojada conmigo y con él, pero no puedes hacernos esto!"
Kagome colocó una mano sobre su boca para evitar gritar de dolor y traición.
"No me alejes, Kagome!" llamó su madre. "Te amo - no separes esta familia más de lo que lo ha sido! Por favor!"
Un largo silencio se extendió antes de que su madre hablara de nuevo. "Déjame entrar… Kagome…"
Kagome dudó un momento, antes de girarse lentamente y moverse hacia la puerta para retirar el seguro y girar la cerradura para abrir la puerta. Miró a su madre con rabia y pena.
La Sra. Higurashi miró pasándola hacia la bolsa en la cama y tragó. "Ibas a huir?"
"Tú elegiste a Denji. Yo elijo a Inuyasha." Dijo Kagome en una voz calmada.
Su madre suspiró y entró para sentarse en la cama. Palpó el espacio a su lado, pero Kagome no se movió para tomarlo. "Mira… te prometo, no sellaré el pozo. Entiendo y respeto que tienes una vida construida allá y quitártela es como cortarte un brazo. Pero tratar a Denji así tiene que detenerse. Estoy segura que cuando te permitas conocerlo entonces le agradarás como a Souta. Podemos ser una familia de nuevo. Tu odio por él es injustificado…"
"No lo es…"
Su madre sacudió su cabeza. "Kagome, te sientas conmigo, por favor?" Ella esperó para que su hija se moviera lentamente y se deslizara en el borde de la cama, a unos pies. "No quiero que atravieses el pozo hasta que te arregles con Denji. Odio verte así… me hiere… por favor intenta entender que quiero que seas feliz aquí - y una vez que lo seas - puedes regresar en el tiempo tanto como quieras - aunque ten cuidado de Inuyasha, de acuerdo?"
Kagome cerró sus ojos contra una ola de remordimiento. Su madre estaba rehusándose a creerle. Le estaba diciendo la verdad, repetidamente, pero no estaba abriendo sus ojos. Intentar convencerla de que Denji era corrupto no iba a funcionar. Ir con su madre para deshacerse de Denji era inútil… "Está bien. Mentí. Y prometo que intentaré conocerlo de ahora en adelante."
"De verdad?" Su madre suspiró con visible alivio y una pequeña sonrisa adornó sus labios. "Estoy tan feliz… entre más pronto conozcas a Denji más pronto puedes regresar a ver a Inuyasha."
"Mm." Kagome asintió con una apretada expresión.
Su madre apretó su hombro y salió, cerrando la puerta tras ella. Kagome no se relajó después de irse…
No había manera en que llegaría a conocer a Denji. De ninguna forma iba a agradarle. De ninguna manera iba a intentar que le agradara. Era un bastardo y Kagome lo sabía. Pero viendo que su madre no creería que Denji era nada sino un ángel humano, tendría que encontrar otra forma para deshacerse de él…
Y otra cosa era segura. No iba a renunciar a visitar el pasado sólo por su madre y Denji. Y ciertamente no iba a prohibirle a Inuyasha que la visitara cuando quisiera…
Denji no iba a gobernarla…
--
Continuará…
--
Nota de la autora: Supongo que la historia está cerca a su final… espero…
