Hola amigos míos, aquí esta otro cap mas de esta historia… lamento si he descuidado esta historia un poco, pero que sepan que siempre no dejaré la historia. Por ahora eso diré… y aquí les dejo para que lean tranquilamente.
La familia de los Sparda.
Capitulo 9: Nuevas integrantes, y una charla pendiente.
Residencia de los Sparda, al día siguiente.
Ya había pasado 24 horas de lo acontecido en la cita de los hijos del caballero oscuro, y sobre la supuesta muerte de Issei. Dante y Vergil decidieron darle hospedaje temporal a las dos ángeles caídas con las cuales salieron ese día, pero sabiendo que su padre no aprobaría algo como eso.
Pero cuando Dante y Vergil se disponían a hablar con su padre, el patriarca de la familia no se encontraba en casa, y que al parecer tuvo que salir sin avisar, y también que no regreso después. Ambos gemelos ya estaban algo angustiados, así que decidieron irlo a buscar, mientras que las chicas.
- Escúchenme bien, pueden andar libremente por la casa mientras Dante y yo no estamos, pero les pondré dos advertencias. Primero: entren a la habitación de nuestro padre, el es muy estricto con la privacidad, y segundo: por nada en el mundo sobrenatural toquen su escritorio… ese es su lugar fijo en esta casa, si descubre basura, una mancha o cabello en su asiento… será lo último que harán en su vida… ¿les quedo claro? – las palabras estrictas y algo tétricas de Vergil les provocó un escalofrío horrible a las chicas, mientras que Dante solo suspiraba ya que su hermano parecía exagerar con las amenazas.
- Ya déjalas Vergil, o vas a hacer que mojen la cama en las noches – dice Dante con tono algo burlón, las caídas se sonrojaron un poco y miraron al peliblanco menor con molestia y vergüenza.
- Solo lo hago por si padre regresa y nota la presencia de ellas, además, a pesar de que logremos convencerlo de esto, no nos salvaremos del castigo que tal vez nos ponga – dice el peliblanco mayor con seriedad.
- Tal vez tengas razón… pero eso no importa ahora, anda vámonos, el viejo de seguro se fue a enfiestar y se equivoco de lugar o algo así – dice Dante intentando ser gracioso, su padre no era de ese tipo de hombres, ¿o podría ser…?
- Hmph, como sea, recuérdenlo bien ustedes dos, oculten su presencia y no salgan de aquí, enseguida regresamos – dice Vergil mirando fijamente a ambas caídas.
- d-de acuerdo, Vergil-kun – dice Kalawarner algo nerviosa por la mirada intimidante del chico.
- Hay… no hagan caso chicas, solo quiere asustarlas, pero hagan lo que dice, nosotros solo daremos una vuelta por la ciudad y volveremos pronto – dice Dante con una sonrisa.
- Está bien Dante-kun, cuidaremos la casa mientras no están, al menos eso podemos hacer por habernos permitido quedarnos aquí, les agradecemos por eso – dice Raynare haciendo una pequeña reverencia.
- jejeje, ok, volveremos en una hora – dijo Dante para después él y Vergil desaparecer en un círculo mágico, con dirección al inframundo, para saber si su padre estaba allí.
Luego de que los chicos se fueron, las chicas se miraron una a otra como diciéndose a sí mismas… "¿y ahora qué hacemos?" tenían esa casa para ellas solas por al menos una hora, pero si bien se la podrían pasar relajándose o esperando a que ambos hermanos regresaran, a Kalawarner se le ocurrió una idea.
- Ya sé que podemos hacer Ray-san, ¿Por qué no limpiamos y hacemos que este lugar quede hermoso? Así los chicos verán que no somos unas mantenidas – dice la caída peli azul, cosa que sorprende a su amiga.
- ¡¿QUÉ?! P-p-pero, Kala-chan… esta mansión es enorme, aunque lo hagamos lo más rápido posible jamás terminaríamos antes de que los chicos vuelvan – reclamaba la chica morena, ya que… la mansión de la familia Sparda es aun más grande de lo que aparenta, y solo ellas dos no sería suficiente.
- Eso lo sé, pero al menos quiero que Vergil-kun vea que no soy una aprovechada, además… seria como una forma de pagarles a ellos por permitirnos el quedarnos aquí, ¿no lo piensas igual? – ante esas palabras, Raynare no tenía como refutar esa lógica, además de que era justo que ellas lo hicieran, ya que los chicos les prometieron ayudarlas, y tal vez esta era una forma de pago por su amabilidad.
- Bueno… supongo que tienes razón en eso, muy bien… ¡haremos que esta casa quede reluciente! – dijo la chica morena con una sonrisa de determinación.
Sin perder el tiempo, ambas ángeles caídas empezaron a hacer las labores, quitando polvo de los muebles, lavando trastes y limpiando la cocina, acomodando y ordenando varias cosas, limpiando los pisos de mármol pulido, incluso se atrevieron asearles las habitaciones a los chicos. Kalawarner no tenía problemas con la habitación de Vergil, y allí pudo notar que el peliblanco mayor era muy conservador, ya que cualquier cosa que tenía estaba perfectamente ordenado y organizado; un claro ejemplo era el librero, en el cual los libros estaban ordenados perfectamente por tamaño y de manera alfabética.
Esto le llamaba mucho la atención a la peli azul, pero lo que llamó su atención era un libro que estaba en la mesita de noche del peliblanco, y ella al verlo leyó el nombre tan peculiar del libro.
- "La Divina Comedia". Ya veo… este es el libro de comedia que a Vergil-kun le gusta mucho. Jiji, debería decirle que me lo preste para leerlo, parece ser interesante – dice Kalawarner con una risa.
Así era lo que era para caída de pelo azul, pero para la chica morena… digamos que se llevó la sorpresa de su vida.
- ¡¿PERO QUEEEEEE?! – esa era Raynare, la cual veía con horror el cuarto del hijo menor del maou absoluto, y literalmente hablando… una representación del "Dante's Inferno"
Se podía ver el inminente y cataclismico desorden de habitación, si es que se le puede llamar así a los ojos de la chica. Solo para resumir, ropa sucia tirada por doquier, cajas de pizza en el suelo, incluso se veían varias ratas comiendo las sobras de una de las cajas, además de varios envases de Sunday de fresa, además de varios casquillos de balas de las armas de Dante. Además del ambiente que apestaba a podrido y sudor… ese cuarto era la misma entrada al infierno mismo.
La pobre caída tenía la cara azul del pánico y del asco que sentía en ese momento, y tragando grueso se atrevió a entrar en ese basurero, pero no pasó mucho para que unas ratas le pasaran por los pies, y eso fue más de lo que pudo soportar.
- ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaa! – saltó rápidamente a la cama del chico, haciendo volar algunas cosas ya que la chica sacó sus alas de manera inconsciente para evitar a esas plagas, pero su grito fue escuchado por la otra chica de cabello azul.
- ¡¿Ray-san, que suce…?! – la otra ángel caída llegó al lugar del grito, pero se al ver el lugar hiso que se callara de inmediato.
- K-Kala-chan… p-por favor, a-ayúdame – dice Raynare con sumo miedo, mientras que su amiga solo suspira, ya que sería un reto para ambas chicas.
- ammm, Ray-san, ¿Qué es lo que tienes en la cabeza? – preguntó la peli azul, confundiendo a su amiga.
- ¿Eh? – entonces la chica morena se quitó lo que tenia encima de su cabeza, y al ver lo que era se sonrojó de sobre manera.
Lo que tenía sobre su cabello eran unos bóxers de Dante, y a la chica se le puso la cara como un semáforo en rojo, mientras que la otra no sabía si reírse, o sentir pena por lo que estaba pasando su amiga.
Entonces un grito se escuchó casi por toda la ciudad, el cual era, "¡DANTE-KUN ERES UN COCHINO!" más o menos así era, cosa que dejo algo sorprendidos a los que lo escucharon.
Al mismo tiempo… con Dante y Vergil.
Los chicos estaban en su castillo en el inframundo, buscando a su padre, pero sin éxito alguno, sin embargo algo muy curioso le ocurrió a Dante mientras estaban caminando por uno de los pasillos del castillo.
- ¡achuuu! – Dante estornudo sin razón aparente, llamando la atención de su semejante.
- Mmmm, ¿sucede algo? – dijo Vergil mirando fijamente a su hermano.
- "sniff" no lo sé… alguien de seguro esta insultándome a mis espaldas – dice Dante recuperándose del repentino estornudo.
- Hmph… eso no me extraña – dice Vergil con una pequeña sonrisa de burla, pero ese comentario Dante lo entendió perfectamente.
- Óyeme… ¿a qué te refieres con eso? – dice Dante molesto pero Vergil no le respondió – Hey… ¡Vergil! ¡¿Me estás escuchando?! ¡Te estoy hablando maldición! – pueden ser como la sal y la arena, pero a su modo ambos hermanos se llevan bien.
De regreso en la residencia de los Sparda.
En tan solo una media hora, las chicas pudieron limpiar el chiquero de Dante, y de poner su ropa sucia a lavar, y eso las dejo más que exhaustas, aun más que limpiar toda la mansión en sí.
- Moo… estoy rendida… juro que cuando Dante-kun vuelva me va a escuchar, es muy irresponsable de su parte no ordenar su habitación – dice Raynare con algo de molestia por todo lo que tuvieron que pasar.
- Tienes razón, al menos Vergil-kun es más pudoroso y que tiene lo suyo en perfecto orden – dice Kalawarner suspirando con cansancio.
- Bueno ya con el cuarto de Dante-kun limpio, podemos descansar – dice la caída morena de manera cansada.
- En realidad… solo nos queda un lugar más por limpiar – dijo la peli azul, llamando la atención de su amiga, ya que ella juraría que ya habían limpiado toda la casa.
- ¿Eh? ¿Y cuál es? – preguntó la otra chica algo confundida.
…
- ¡¿Estás loca?! ¡Vergil-kun nos dijo que no entráramos allí! – decía la chica morena alterada, ya que la peli azul propuso que limpiaran un poco la habitación del legendario caballero oscuro y el maou absoluto.
- Tranquila Ray-san, solo limpiaremos un poco y ya, los chicos no se darán cuenta de que entramos – dice Kalawarner de manera tranquila, alterando más a su compañera.
- P-pero… ellos dijeron… - la chica intentaba refutar, pero su amiga la interrumpió.
- Si tú no quieres hacerlo no lo hagas y ya, yo lo haré sola – dice la chica de cabellos azulados, la cual se disponía a entrar a la habitación.
- e-e-espera, Kala-chan… - Raynare intentaba detener a su amiga, pero esta no le hacía caso.
Entonces la caída de cabello azul abre con cuidado la puerta y dejando un pequeño espacio para ver adentro, y al parecer vio que no había nada extraño allí, así que abrió por completo la puerta, mientras que la morena temblaba un poco por los nervios.
Al entrar, ambas chicas notaron que era un cuarto grande, un poco más grande que los de Dante y Vergil, con una cama matrimonial, un gran armario, y al lado izquierdo de la cama había una mesita de noche, con una foto en ella, y que la habitación tenía un balcón al exterior.
Ambas caídas estaban impresionadas por lo elegante y bien ordenado de la habitación, digna de un rey u archiduque. Entonces las chicas empezaron su labor, solo era desempolvar los muebles y limpiar las ventanas de la habitación.
- Jah… ¿lo ves?, y tú que no querías entrar por miedo jajaja – se burlaba Kalawarner de su amiga, la cual se sonrojó de la vergüenza y con expresión tierna de enojo.
- ¡Cállate! Solo no quería tener problemas con los chicos – dice una muy avergonzada Raynare.
Sin embargo, la peli azul detuvo su risa, ya que notó la foto en la mesa de noche, y con curiosidad se acerco a esta y cogió la foto, y al verla detenidamente era la foto de una hermosa mujer de cabellera rubia, piel clara, ojos color castaño, y que vestía un vestido color negro con una casaca color roja por encima. La chica se sorprendió por la hermosura de la mujer, y lo joven que se veía en esa foto.
- Ray-san… ven, mira esto – llamaba la caída de cabello azul, y la mencionada se acerco a donde estaba.
- ¿Qué sucede?... – no termina ya que ella mira la foto de la mujer - ¿Quién es ella? ¿Será conocida de la los chicos? – pregunta Raynare curiosa.
- La encontré en esa mesita de noche, no sé quien sea, pero debo de decir que es una mujer muy hermosa – dijo la Kalawarner mirando fijamente la foto.
- Tienes razón… es muy joven y hermosa… - la caída morena se detiene a pensar un momento – oye… Dante-kun y Vergil-kun nos dijeron acerca de su padre, pero no nos dijeron algo sobre su madre… así que creo que… - es entonces que a ambas les cayó la misma idea, y que la mujer en la foto es…
- Lo mejor es que jamás sepan quién es ella en realidad – dijo una contundente y fría voz detrás de las chicas, y ambas quedaron paralizadas por que fueran descubiertas.
Entonces ambas lentamente voltean su mirada, y allí parado en la puerta, apuntándoles con una pistola color negra, estaba un hombre en sus aparentes 40 años, cabellera blanca inconfundible y peinada hacia atrás, unos ojos azules tan penetrantes que hasta podrían matar a alguien, y en uno de sus ojos llevaba un monóculo, y su vestimenta era un traje color morado con detalles rojos, un saco largo también de color morado, guantes blancos en sus manos, y zapatos de color negro. Era nada menos que el caballero oscuro, Sparda, el cual regreso sin que las chicas se dieran cuenta de su presencia.
Las caídas quedaron asombradas por la apariencia del hombre frente a ellas, se asemejaba a Dante y a Vergil, solo que más maduro, pero lo que las mantenía sumamente aterradas era la mirada tan gélida del allí presente, además de su aura tan imponente, y que parecía ser un demonio bastante poderoso.
Solo había una explicación lógica para esto…. Este hombre era el padre de ambos gemelos, y por su cara, el no estaba para nada contento con las nuevas inquilinas en su casa, además… con un arma apuntándoles, esta mas de sobra.
- ¿Qué están haciendo un par de ángeles caídos en mi casa? Respondan… - dijo el patriarca de la familia más poderosa con voz fría y lúgubre, poniéndole los pelos de punta a las desafortunadas ángeles caídas.
Con Dante y Vergil.
De la supuesta hora que iban a tardar, se les pasó una de más, así que los chicos decidieron volver, pensando en cómo estarían las chicas, y esperar a que su padre apareciera.
Entonces en un círculo mágico, aparecieron en la entrada de la casa, ambos con caras de fastidio por no poder lograr nada, pero ya lidiarían con eso después.
- "bostezo" rayos… que cansado estar en el inframundo de aquí para allá, además que no hemos comido nada, pediré una pizza, le preguntaré a las chicas si quieren, y tu ¿Qué vas a hacer? – dice Dante de forma cansada, solo quería comer una pizza y irse a echar una siesta.
- Me quedaré esperando a ver si nuestro padre regresa, y también veré si esas dos no hayan hecho algún desastre – dice Vergil con algo de molestia.
- Hay por favor, ellas no harían algo tan malo, solo falta que nuestro padre ya haya llegado y este a punto de matarlas – dice Dante de forma irónica.
Pero como si el destino fuera tan honesto con las palabras de Dante, ellos sintieron el aura de su progenitor dentro de la casa, y aun peor… aumentando de manera peligrosa…. Eso solo significaba una cosa.
- "Yo y mi bocota…" – se dijo el peliblanco menor con molestia de estar certeramente en lo correcto.
Sin perder tiempo ambos chicos entraron rápidamente a la casa, y al subir al tercer piso, allí vieron a su padre, con una de sus pistolas en mano, y a punto de jalar del gatillo en contra de ambas chicas las cuales estaban paralizadas por el miedo, debido al aura asesina y imponente del caballero oscuro.
- Wow, wow, viejo espera ¡no jales del gatillo! – Dante se interpuso entre su padre y las chicas, mientras que el patriarca de la familia lo fulminaba con una mirada que cortaría un glaciar en dos.
- Dante Sparda… quiero una explicación de todo esto, y la quiero ahora… y sin mentiras ni excusas – la voz fría y autoritaria de su progenitor lo ponía tenso, pero si debía recibir un castigo por esto, entonces lo aceptaría sin miedo alguno.
- Padre… yo también estoy involucrado en esta situación, así que también te debo una explicación – dijo Vergil mirando a su padre, el cual le dirige la mirada al mayor de sus hijos.
- De Dante me lo espero, pero de ti, Vergil… - dice fríamente el caballero oscuro, mirando a su primogénito, el cual solo desvía la mirada.
- Por favor viejo… solo deja que te expliquemos esto, pero baja el arma, ellas pueden ser ángeles caídas, pero no son malas, creéme al menor por esta vez – dijo Dante con una mirada seria, mientras que el patriarca, aunque no lo demostraba, quedo algo sorprendido de que su hijo menor, el que siempre se metía en problemas y que se salía con la suya en más de una vez, protegiera y aceptaba que la culpa era de él. Enserio este cambio hiso más maduros a sus hijos, y aunque no lo llegara a demostrar o decirlo abiertamente, se sentía orgulloso de ambos.
Entonces poco a poco, el peliblanco líder bajaba la pistola, y su mirada se relajo un poco, pero aun manteniendo una expresión molesta en ella.
- De acuerdo, lo hablaremos mas tranquilamente en la sala, pero no crean que después de esto ambos no recibirán un castigo por el mentirme y de meter a inquilinos a esta casa sin mi permiso. ¿Entendido? – dijo el maou supremo con seriedad y ambos chicos asienten, aceptando las consecuencias de sus actos.
…
Pasadas ya una hora de explicación sobre todo lo que pasó, Sparda ahora entendía todo, el también había recibido las advertencias sobre los asesinatos de portadores de sacred gears, y que los sospechosos eran unos ángeles caídos renegados, y al parecer el par de "invitadas" fueron amenazadas para que también cumplieran con esos actos tan deshonrosos.
Ambas chicas también dieron su opinión, y aunque Sparda dudó mucho de sí creerles o no, pero con verlas en su forma de actuar, y de que sus hijos también veían que ellas no eran como los otros, al final termino por confiar en ellas, pero que las mantendría vigiladas por si hicieran algo fuera de lo común.
- Muy bien… ya que ustedes dos están bajo amenaza de esos ángeles caídos, y que ambas pasan por una situación como esta, entonces les permitiré que vivan bajo en este techo, pero será bajo mis condiciones, y que las mantendré vigiladas en caso de que estén conspirando contra el inframundo, ¿les ha quedado claro? – dijo Sparda mirando fijamente a ambas caídas.
- Como usted diga, Sparda-sama – dijeron Raynare y Kalawarner al unísono, mientras hacían una reverencia, y luego el patriarca dirigió su mirada a sus hijos.
- En cuanto a ustedes dos, veo que su intención no es mala, pero el hecho de ocultarme esta situación, además de traer a gente aquí sin mi permiso es algo que saben que no tolero en lo más mínimo. Tendrán su castigo, pero eso se los impondré después, mañana tienen que ir a la escuela, así que será en otro momento – dijo el patriarca de la familia mirando seriamente a ambos chicos los cuales no decían nada, y aceptaban con respeto cualquier castigo que su padre les impusiera.
Luego de eso la conversación terminó, las chicas le agradecieron al jefe de la casa por aceptarlas bajo su ala, pero como siempre, Sparda no le importaba los halagos, siempre y cuando no causaran problemas.
Y así terminó otro día, la familia Sparda tenía a un par de nuevas integrantes viviendo en su casa, pero solo eso era un comienzo, ya que algo decía que no serian las únicas chicas que vivieran en esa casa.
Lunes.
Ya era lunes; y los chicos Sparda se preparaban para ir a la academia, además de eso… Sparda le dijo a Raynare que mañana la inscribiría también en la academia, cosa que dejo sorprendida a la chica de cabello negro, y también le dijo a Kalawarner que usaría sus influencias para conseguirle un trabajo, ya que ella que por su edad, no podría ingresar a la academia, así que trabajaría como una humana cualquiera. Ambas chicas agradecieron ese gesto del patriarca, pero este no mostraba sentimiento alguno ante los agradecimientos, en cuanto a los gemelos, estos veían sorprendidos de que su padre fuera así de generoso, antes costaba mucho pedirle un favor o que él le hiciera un favor a alguien. Era un cambio muy grande para solo un día, sea lo que sea que su padre estuvo haciendo ayer, hiso ese pequeño cambio en el.
En el camino hacia la academia, los dos hermanos conversaban sobre eso, iban completamente tranquilos, hasta que…
- ¡Hey… Dante-san, Vergil-sempai! – una conocida voz hiso que ambos chicos se detuvieran y miraran atrás, y para su sorpresa era Issei, el cual parecía como si nada de lo que le pasó, ocurriera.
- Issei, eres tú. Cuanto me alegra verte bien – dice Dante con una sonrisa, al ver a su amigo castaño vivito y coleando… "metafóricamente hablando"
- "Al parecer la señorita Gremory cumplió con su parte del trato, solo falta que nosotros hagamos lo nuestro, como si eso no nos atraería más problemas" – dice Vergil para sí mismo, ya que ahora que Rías hiso su parte de reencarnar a Issei, entonces ellos debían de hablar con ella después. Solo esperaba que las cosas no se salieran de control como la vez anterior.
Entonces los tres se fueron juntos a la academia como siempre acostumbraban, aunque Issei les preguntaba a ambos chicos que si ellos no recordaban a la chica con la que salió hace dos días, y ambos gemelos decidieron hacerse los desentendidos ya que no era el momento de decirle al castaño de su nueva vida.
…
Ya en la academia; ambos hermanos y el castaño fueron a sus respectivas aulas. Vergil al llegar, se encontró con Sona Sitri y a su reina Tsubaki Shinra, en sus respectivos lugares.
- Buenos días Tsubaki, señorita Sitri – saludo el peliblanco mayor con su típica actitud, pero con un ligero cambio con respecto a la primera.
- Buenos días Vergil-kun, ¿Cómo pasaste el fin de semana? – preguntó la morena de ojos miel con una sonrisa.
- Nada interesante, salvo que mi hermano me metió en un problema con nuestro padre, pero eso no importa ahora – dice Vergil con fastidio.
- Oh, ya veo. En fin… me alegra verte otra vez, Vergil-kun – dice Tsubaki con una sonrisa, cosa que puso un poco incómodo al hijo de Sparda.
- B-bueno… a mi… también, me alegra v-verte también, Tsubaki – dice Vergil algo nervioso y con un pequeño sonrojo en su cara mientras desvía la mirada, y haciendo que la aludida se riera por lo bajo, ya que le parecía muy tierno que el chico se pusiera de esa forma.
Mientras que Sona, esta no dijo nada, todavía no confiaba del todo en el chico, y más al enterarse por Rías de como él y su hermano vencieron sin mucho esfuerzo a dos de sus piezas. Sin duda debía de tener cuidado con ambos chicos, ellos no eran de tomarse a la ligera.
Mientras con Dante; este al llegar a su salón, encuentra en sus respectivos salones a Rías y a Akeno, las cuales se percatan de la llegada del hijo menor de Sparda.
- Buenos días chicas, ¿Cómo pasaron su fin de semana, eh? – preguntaba Dante con una sonrisa burlona, mientras fija su atención en la pelirroja, la cual lo mira de manera seria.
- Ara ara Dante-kun me hiciste mucha falta, y dime ¿tu me extrañaste? – preguntaba Akeno de forma coqueta, mientras que el Sparda sonreía.
- jeje, más de lo que te imaginas, pero por lo menos no faltas en mis sueños – dice Dante con una sonrisa confiada a la semi-caída.
- Ufufu, Dante-kun eres un pervertido, pero admito que tu también entrabas en mis sueños – dice Akeno con su sonrisa pervertida.
- ¡Akeno! ¿Qué te he dicho que no seas así con Dante? – decía Rías con algo de fastidio.
- ¿Qué sucede pelirroja, acaso… estarás celosa? – preguntó Dante de forma burlona, haciendo que la Gremory se exaltara por esa suposición.
- ¿Q-qué? Eso no es cierto, no estoy celosa – dice la pelirroja con un pequeño rubor en sus mejillas, causando una risa pícara en el chico y en la morena.
Las clases siguieron con normalidad, como siempre Vergil siendo la envidia de todos los chicos por su intelecto, mientras que Dante seguía siendo tan flojo como de costumbre.
Ya en la tarde, las clases terminaron, y era hora de que los Sparda encararan otra vez al séquito Gremory, pero intentarían llegar a un acuerdo amistoso esta vez, pero si ellos se ponían rudos otra vez, entonces no tendrían más opción que darles otra lección como la última vez.
Bueno… aquí esta otro cap, enserio lamento si he descuidado este fic, pero de que lo abandone eso jamás. Así que intentaré ponerme más al día con este fic, y que más lo sigan apoyando, y les prometo que nunca les faltaré con esto.
Eso sería todo por ahora, les deseo un gran y amistoso ¡PURAVIDA! a todos lo que ya hayan visto "Avengers, end game" y aquel que lloró al final de esta, entonces está conmigo en que la película fue sublime. XD.
Su servidor Carlos se despide de ustedes, deseándoles buenos días/tardes/noches, o a la hora que tengan tiempo de ver este fanfic, les agradezco el apoyo, y que me comenten que tal les parece la historia, tienen total libertad para hacerlo.
Ya sin más que decir, de parte de mi Serafall-chan, les digo ¡bye bye! XD
Hasta otra…
