La puerta de su oficina se abrió de golpe, logrando sorprenderlo un poco, y más aún cuando vio que Miwa aparecía con un rostro realmente espantado.

— ¡Kai, tenemos problemas! — Gritó el rubio.


Miwa se adentró a paso rápido a la oficina del castaño, en busca del control remoto de la televisión que estaba sostenida en una de las paredes.

— ¿Miwa? — su ceño se frunció cuando el rubio no le dijo nada más y se dispuso a simplemente prender la televisión.

— Tienes que ver esto — Igualmente, su expresión detonaba preocupación y algo de alteración.

Miró con cautela a Kai, quien no despegaba la vista de la pantalla, la cual mostraba uno de esos típicos programas de farándula. Los segundos pasaban y miraba de reojo y en silencio las expresiones de Kai a medida que aquel programa avanzaba.

"… También andan circulando estas fotos…" — Al lado de la mujer que hablaba, apareció una secuencia de fotos, mismas que, seguramente, más de otro programa televisivo también debía tener.

Sus ojos verdes brillaron en ira, más que nada al ver a Aichi en fotos públicas — Es suficiente — Su tono de voz sonó mucho más grave de lo normal, a la vez que se paraba de su silla.

"…las cuales fueron tomadas originalmente por Sera-san, quien también dijo que…" — Y la pantalla de a televisión se apagó por obra del rubio, el cual no había hecho más que cumplir las palabras de su amigo y jefe.

Miwa soltó un suspiro, cerrando los ojos por mero instinto al escuchar como Kai golpeaba con ambas manos la superficie de la mesa.

Se mordió el labio inferior y dejó pasar unos segundos, asimilando lo que estaba ocurriendo —Tengo que hacer algo…y ahora. — Lo más importante en ese momento era Aichi — Miwa, dile a Ibuki que quedará a cargo. Necesito que vengas conmigo — Vio al rubio asentir y salir rápidamente del lugar.

En ese momento, su celular que estaba sobre su escritorio comenzó a vibrar, tomándolo enseguida y mirando la pantalla táctil, viendo de quién se trataba. Si era sincero, no era quien esperaba, pero de todas maneras le sorprendió ver quien le llamaba.

Sin más, contestó la llamada — ¿Ren?

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Ambos miraron a Aichi en silencio y preocupados. Por supuesto que querían saber qué significaba todo eso, pero no veían prudente preguntar, puesto que el de ojos azules parecía estar en shock mientras se mantenía cabizbajo y apretaba en puño sus manos.

Ahora recordaba las veces donde tenía un extraño e incómodo sentimiento de ser observado por alguien. Las fotos que vio salir en televisión las visualizó nuevamente en su mente, logrando ponerlo aún más nervioso al pensar que aquello había sido un canal nacional — ¿Por qué no lo pensé antes? — Mordió su labio inferior con impotencia — Si esto le ocasiona problemas a Kai-kun con la compañía y a mamá con su trabajo… Será mi culpa ¿verdad? — Estaba tan metido en sus pensamientos que apenas recordaba que sus amigos estaban ahí junto a él, mirándolo con verdadera preocupación

Una simpática melodía le hizo sobresaltarse y tragar duro. Rápidamente, y temblando entero, sacó su celular de uno de sus bolsillos, abriendo los ojos considerablemente al ver en la pantalla de quién se trataba. Contestó la llamada, sintiéndose agitado.

¿¡Aichi!? — Se escuchó alterado al otro lado de la línea — ¡Aichi, dime dónde estás!

— K-Kai…kun — Su voz había salido demasiado quebrada y baja, delatando el nerviosismo que sentía ante la situación.

Naoki y Kourin se miraron entre sí, aún en silencio, cayendo en cuenta inmediatamente de qué "Kai" se trataba.

Al notar la temblorosa voz de parte del menor, supo inmediatamente lo nervioso que estaba. Apretó la mandíbula, recordando que luego de clases se juntaría con sus amigos — ¿Estás solo? —preguntó para verificar.

— No… estoy con Naoki-kun y Kourin-san

Y aunque no lo admitiera, se sintió aliviado de que estuviera acompañado — Aichi, escúchame, dime exactamente dónde están, Miwa irá por ustedes.

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El aire era realmente tenso en aquel ascensor, más que nada para Kourin y Naoki, quienes seguían sin tener idea de qué ocurría y Aichi aun guardaba silencio.

El rubio de 25 años que se había estacionado justo frente al callejón en donde se encontraban, parecía conocer a Aichi. Puesto que al momento en que se dirigieron al auto, le preguntó al de cabellos azules si es que se encontraba bien, recibiendo un simple asentimiento de parte de Aichi.

Las puertas del ascensor se abrieron justo en el último piso y Miwa emprendió paso, seguido de Aichi y sus dos amigos hasta llegar frente a una puerta… la única puerta de aquella planta, la cual, el rubio pudo abrir con nada más empujarla.

Naoki elevó una ceja ante la poca preocupación de dejar una puerta sin seguro — ¿Eso no es algo peligroso? — dijo en un susurro, más para sí mismo que para los demás.

Sin embargo el mayor escuchó esto último, y antes de adentrarse al lugar sonrió levemente— Bueno, el dueño de este piso es uno solo y nadie puede subir además de él y quienes tienen su autorización. — Y sin darle tiempo a Naoki de decir algo más, su inusual seriedad volvió mientras comenzaba a caminar, esta vez atravesando la puerta.

Los tres adolescentes entraron siguiendo los pasos del rubio, pidiendo permiso por la intromisión.

— ¡Kai, ya estamos aquí! — anunció al aire, logrando tensar a Aichi de tal manera que parecía mucho más serio de lo normal.

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— Mm… Sabes que Foo Fighter nunca cortaría la alianza con Dragon Empire, Kai — Habló el pelirrojo mientras revisaba las fotos de la reciente noticia en su celular — Pero no puedo decir lo mismo de otras compañías. Muchos prefieren mantener distancia de cualquier cosa que les origine una mala fama y traiga consigo algún inconveniente. Si no resolvemos esto rápido… tendrás problemas — Su carmesí y seria mirada se desvió hacia el castaño que estaba sentado en un sillón individual, a diferencia de él, que yacía en el gran sofá.

Kai se mantenía en silencio, de brazos cruzados y la mirada fija en ningún lugar en específico, como si ideara una y mil formas de resolver el problema.

Ren, al no recibir respuesta alguna, volvió a bajar su mirada, posándola en las fotos que se habían filtrado. Y de repente, su mirada se suavizó y sonrió con sinceridad — Así que… cómo desmentir algo que es verdad.

Kai movió sus ojos verdes con rapidez, mirando inquisitivo al pelirrojo, emanando un aura algo amenazante, como si estuviera en guardia.

El pelirrojo soltó una cantarina carcajada ante la actitud del castaño — No me mires de esa forma tan intimidante, Kai. Nunca te traicionaría. Pero no creas que no me di cuenta que todo esto es cierto — sonrió amplio y le mostró la pantalla del celular, con una de las cuantas fotos — Puedo notarlo con tan solo verlo — le dijo sonriente, sin embargo, luego de unos minutos suavizó su sonrisa, demostrando que realmente tomaba en serio el asunto —Siempre pensé que lo querías demasiado… — miró fijamente a Kai — Pero nunca se me pasó por la cabeza que sería de esta manera, Kai. — Observó como la expresión del de ojos verdes se relajaba, reduciéndose a simplemente, volver a cerrar los ojos. Ren observó nuevamente la imagen en la pantalla de su celular: Aichi sonriendo ampliamente, levemente sonrojado mientras miraba a Kai, quien tenía levemente sus labios curvados, con una mirada tranquila la cual era dirigida únicamente a Aichi... Una mirada que, personalmente Ren, nunca había visto en su reservado amigo castaño.

Apretó sus labios, esos dos eran muy importantes en su vida — ¿Qué piensas hacer con Aichi-kun, Kai? — preguntó con seriedad, realmente preocupado de la situación.

Sus ojos verdes chocaron con los carmesí de Ren, manteniendo la mirada por unos segundos, como si intentaran leer las intenciones del otro. Algo que era casi imposible, porque Ren podía ser igual de impredecible que Kai.

Se escuchó el ruido de la puerta y la voz de Miwa gritando desde la entrada que ya habían llegado. Kai se puso de pie en la espera del rubio, quien se suponía traía a Aichi con él — Dejaré que él decida. — fue lo último que dijo, antes de que Miwa se dejara ver, con Aichi, Naoki, y quien parecía ser la tan mencionada Kourin.

Ren, quien parecía haber quedado algo sorprendido por la respuesta de Kai, rápidamente recuperó la compostura, parándose de su puesto en el sillón individual y volviendo a actuar con naturalidad — Que tal — Dijo sonriente, alzando su mano en modo de saludo a los recién llegados — ¡¿Oh?! Hay nuevos rostros — se refirió a los amigos del peliazul — Soy Suzugamori Ren, es un gusto.

— E-eh… Ishida Naoki — hizo una leve reverencia

— Tatsunagi Kourin, es un gusto — realizó la misma acción que Naoki.

— ¿Tatsunagi…? — Susurró Ren para sí mismo. Observó curioso como la rubia perseguía con la mirada a Aichi, notablemente preocupada. — Ya veo… Así que ella es la hermana menor de Suiko.

— Kai-kun — y todos desviaron la mirada hacia el de cabellos azules, quien se encontraba frente a Kai.

Inconscientemente Kourin frunció el entrecejo levemente ante la cercanía de ambos — Así que ese es Kai Toshiki — lo había visto muchas veces gracias a la obsesión que había tenido su hermana mayor con sacarle fotos a escondidas, también una que otra vez lo había visto en televisión mientras hacía zapping. Sabía quién era desde hace un tiempo atrás, sin embargo nunca lo había visto en persona, y ahora podía entender perfectamente por qué a su hermana le gustaba tanto, si bien el castaño era apuesto, sin embargo… no era de su gusto, de hecho podía estar realmente segura de que no se llevaría para nada bien con Kai.

Prestó atención a ambos. A Naoki y a ella nadie le había dicho nada, pero los dos habían visto lo que se decía en la televisión de aquel restaurant, y sobre todo, las fotos que también mostraron. Tenía sus sospechas, pero una pequeña parte de ella no quería creer que aquello era verdad, a pesar de que se reflejara en el actuar de Aichi para con Kai y viceversa.

Aichi dio un suspiro y frunció el entrecejo. Sentía impotencia y en parte, culpabilidad — Lo siento Kai-kun… lo noté hace algún tiempo y nunca quise darle mayor importancia

— No tienes la culpa de nada. Vamos a arreglar esto, no te preocupes— y a pesar de que su tono de voz fue neutral, al igual que su expresión, Aichi no pudo evitar sentir que algo le molestaba en la actitud de Kai, puesto que este luego de sus palabras, pasó de largo, caminando con dirección hacia Miwa y Ren.

La rubia vio aquella escena y apretó los labios. Observó cómo Aichi bajó la mirada con cierta expresión que no alcanzó a visualizar, puesto que el flequillo azul tapó los ojos de su dueño.

Definitivamente se llevaría mal con Kai Toshiki.

— Hey, Kourin — se escuchó despacio a su lado, tanto como un susurro, con todas las intenciones de que no fueran escuchados por los demás.

Los tres mayores estaban hablando entre ellos.

— Tú crees que… ¿todo esto sea cierto? — preguntó con real duda. En esos momentos parecían que ellos dos eran invisibles para los tres adultos e incluso para Aichi que aún estaba de pie en el mismo lugar que lo dejó Kai, con los puños apretados como si pensara en algo.

— No lo sé — fue lo único que contestó a Naoki. Sus brillantes ojos verdes, los cuales estaban posados sobre Aichi, se desviaron hacia donde estaban Kai y los demás, prestando atención a lo que hablaban.

—… De todas formas hay que moverse rápido. Ibuki me llamó cuando venía en el auto, al parecer la prensa ya está actuando — habló Miwa con seriedad.

— Pero no podemos hacer nada precipitado. Kai debe ser cuidadoso, hay mucho en juego… — desvió la mirada hacia el peliazul — no solo Dragon Empire.

Kai no decía nada, solo intentaba que su cabeza maquinara un plan conveniente para todos. No solo quería mantener a Aichi a salvo de las garras de la prensa, sino que también debía ser consciente de mantener en pie a la compañía, porque no podía simplemente decidir que esta se fuera a pique por un mal paso suyo, ya que el trabajo de cientos de personas que trabajaban para él, estaba en juego. ¿Qué hacer? ¿Cómo?...

— Estaría dispuesto a dar una conferencia de prensa

— Aichi… — susurró Kourin asombrada, igual que los demás en el lugar.

Sus ojos azules brillaban decididos y su voz había sonado firme, sacando a Kai de sus pensamientos al instante en que escuchó las palabras de Aichi.

— ¿A qué te refieres con eso, Aichi? — Kai se dio media vuelta, mirando fijamente a Aichi. Sus ojos se habían afilado y el choque entre su mirada y la contraria habían creado una inesperada tensión en todos.

— Egh… esto es malo, Kai parece enojado — susurró Miwa por lo bajo

— Es porque lo que menos quiere Kai es involucrar a Aichi-kun — Habló Ren en el mismo tono que el rubio — supongo que escuchar eso, no le hizo mucha gracia.

El castaño frunció el entrecejo al ver que Aichi no se retractaba de sus palabras, de hecho a cada segundo parecía más decidido — Te das cuenta lo arriesgado que sería eso ¿verdad? Y más para alguien que está en último año y aun es menor de edad.

Aichi frunció el entrecejo ¿Por qué parecía que Kai se empeñaba en recordar su edad? Y aun así, tenía 17 años — ¡No es como si tuviera 14 años, Kai-kun! Tu más que nadie debería saber eso.

Qué…incómodo — Naoki desvió la mirada nervioso.

— No se trata de eso Aichi. ¡¿Te has puesto a pensar en los problemas que te traería a ti como estudiante?! Si te expones frente a las cámaras ahora y en esta situación, te comerán vivo.

— De todas formas, Aichi-kun… — El pelirrojo dio un paso al frente, mirando fijamente al menor — ¿Qué le dirías a la prensa?

— ¡Ren! — Kai lo miró con reproche, aun así Ren no se intimidó ante la profunda voz de su amigo.

— Lo negaría todo — Y aquello resonó en los oídos de todos, y más que nada en Kai, que había abierto sus ojos considerablemente — negaría… — su expresión se suavizó y soltó un suspiro— Negaría que entre Kai-kun y yo hay algo.

Ren sonrió y miró de reojo a Kai, quien parecía no saber cómo reaccionar ante aquello — Estoy seguro de que él pensaba que Aichi-kun quería confirmar la relación que tienen. Por eso estaba tan a la defensiva, sin embargo… Aichi-kun tiene razón, Kai. Él sabe lo que hace, ha madurado bastante. — Dio un suspiro sin quitar la pequeña sonrisa satisfecha que se había formado en sus labios — Bien, yo me largo — puso ambas manos en los bolsillos de su pantalón y comenzó a caminar — Recuerda que puedo encargarme perfectamente de cierto periodista~ — Y al llegar a la puerta gritó en tono cantarín — ¡Estaré esperando tu llamado, Kai~! Aunque de todas formas, si consigo algo antes, te llamaré yo— A los segundos la puerta sonó al cerrarse.

Miwa sonrió nervioso y con los labios temblando. Allí todo seguía en silencio y parecía que Aichi y Kai se desafiaban con la mirada.

Kourin soltó un suspiro y curvó los labios por cortos segundos — Desde el principio que no tenías oportunidad, Suiko… — su expresión volvió a ser una bastante neutra, ya había escuchado demasiado, al igual que ante sus ojos, quedó confirmado que aquello que mostraron en la televisión, era verídico. A pesar de que parecía que Kai y Aichi discutían, ella podía percibir perfectamente las intenciones que tenía cada uno: y era que ambos intentaban proteger al otro. Su hermana no tenía oportunidad, porque no podía contra Aichi, y ella bien lo sabía, porque a pesar de que no lo conocía hace mucho, Aichi había logrado colarse en su corazón más rápido de lo que se podía imaginar… y lamentablemente, ella tampoco tenía oportunidad con aquella primera persona por la cual sentía algo tan especial — Vámonos, Naoki — soltó con decisión mientras comenzaba a caminar con todas las intenciones de irse, no tenían más que hacer en ese lugar, sobre todo porque se hacía más que obvio que debían darles privacidad a Kai y Aichi.

— A-ah… sí — soltó Naoki aun sintiendo cierto nerviosismo y mirando a Aichi con preocupación. Todo se le hacía bastante confuso, y es que no terminaba de creerse lo que estaba sucediendo, siendo que ya había conocido a Kai hace algún tiempo y sabía que él había sido el supuesto niñero de su amigo y se conocían hace muchos años — ¿¡Esto es en serio!? —Y a pesar de su curiosidad, no podía quedarse a preguntarle a Aichi, porque igualmente consideraba de que era tiempo de que salieran de aquel lugar, por lo que siguió los pasos de Kourin.

— Naoki-kun, Kourin-san — los llamó Aichi, a lo que ambos detuvieron sus pasos y dirigieron sus miradas a quien, ahora, les hacía una pequeña reverencia — Lamento haberlos arrastrado a esto, gracias por acompañarme — les sonrió — les debo una explicación

— Aichi… — Kourin sonrió mirando al de cabellos azules con dulzura; de verdad…que Aichi le gustaba. Negó con delicadeza — No es necesario, y tampoco tienes qué agradecer… somos amigos después de todo ¿no?

— Kourin… — susurró por lo bajo, mirando con cautela a la rubia. Naoki sabía de sus sentimientos, no porque ella se lo hubiera dicho, sino porque desde el principio notó que Kourin había conectado muy bien con Aichi. No tenía prejuicios, para nada, pero se le hacía difícil creer que Aichi tenía algo con Kai, nada más porque él siempre pensó que Aichi realmente podía sentir algún tipo de atracción hacia Kourin.

Aichi sonrió agradecido — De todas formas, quiero explicarles — y ahí es cuando hacía notar la confianza que les tenía a sus amigos.

— Bien, chicos. Los voy a dejar — dijo Miwa con una sonrisa, mostrando las llaves de su auto — de todas formas debo volver y ayudar a Ibuki ¿Cierto? — dirigió una mirada rápida a quien era su jefe.

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Y en poco tiempo, ambos habían quedado solos, en medio de aquel silencio y tensión que aún no desaparecía entre los dos.

Aichi observó al siempre –aparentemente- tranquilo Kai, quien caminaba a paso firme hasta llegar frente a él.

Admitía que aquellos azules y brillantes ojos le provocaban una sensación extraña y desafiante. En ese momento, el único que podía hacerle frente, no era nadie más que Aichi.

Ninguno de los dos desviaba la mirada, hasta que Kai cerró los ojos con pesar — Puedes escoger qué hacer, pero quiero que quede claro que no permitiré que des una conferencia de prensa.

Aichi frunció el entrecejo extrañado por esas palabras, que a sus oídos habían sonado algo extrañas — ¿A…A qué te refieres con eso, Kai-kun?

— Que esta vez tú decides, Aichi

— ¿Eh?...

— Tú decides si quieres continuar con esto o ponerle fin ahora mismo — su tono de voz se escuchó inevitablemente frío, tanto, que observó cómo Aichi abrió los ojos considerablemente por la impresión.

Respiró tembloroso, una pequeña molestia se había instalado en su pecho. Negó levemente con la cabeza, provocando que sus azules cabellos delanteros se balancearan suavemente— No Kai-kun… no lo estás entendiendo en lo absoluto— bajó levemente su voz, y observó como el castaño enarcaba una ceja ante sus palabras. Aichi suspiró sintiéndose un poco exasperado y… sorprendentemente algo enfadado con quien tenía frente suyo — Creo haber dicho que no me molestaría negar todo. Realmente no me molestaría hacerlo frente a cámaras si eso soluciona este problema y… me permite estar a tu lado, Kai-kun

Kai miró atento al peliazul, era increíble la tranquilidad que le transmitía, aun cuando hablaba firme, su voz seguía siendo suave y calmada. Cubrió su rostro con la palma de su mano soltando un suspiro que liberó gran parte de la tensión que sentía; realmente creía que todo aquello lastimaría a Aichi. Su plan desde un principio era cortar relación con el menor, puesto que ahora más que nunca aquello le podía hacer daño. Sin embargo, ahí estaba Aichi… diciéndole que no le importaría ser negado siempre y cuando aquello resolviera el problema y pudieran seguir juntos.

— ¿Pensabas que algo así me iba a lastimar, Kai-kun? — preguntó curioso mientras sonreía ampliamente.

Kai lo miró de reojo, sintiendo un leve calor en sus mejillas — Definitivamente no puedo contra ti — sonó algo ofuscado; Aichi lo superaba. Lo único que quería era no volver a pasar a llevar los sentimientos del menor. Porque ya lo había hecho hace un tiempo atrás, y era consciente de eso.

El de ojos azules se mostró comprensivo, entendiendo el punto de vista de Kai, y sintiendo una cálida sensación — Yo… mh — negó con la cabeza — Tal vez si me molesta…un poco— se sinceró, aun manteniendo una tenue sonrisa — Pero, creo que es lo normal. Soy consciente de los problemas que podría traer esto. De verdad… lo entiendo Kai-kun

El castaño no pudo evitar sonreír levemente. Le hacía gracia pensar que el adolescente que estaba frente a él, lidiando con algo tan delicado y diciendo que quería hablar frente a cámaras, se tratara del mismo niño de nueve años que le costaba hacer amistades por su timidez.

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Esperaba paciente a que su llamada fuese contestada, de reojo miraba en silencio las expresiones que Aichi ponía a medida que veía la televisión. Al parecer estaban dando una repetición de las noticias más recientes — A pesar de todo lo que me dijo, y de que sus intenciones son sinceras… está asustado.

Y no era para más, el estómago se le revolvía cuando escuchaba su nombre y veía aquellas fotos. Le aterraba el hecho de saber que él no era el único en ese momento que veía las noticias.

El quinto tono, y Kai escuchó como al otro lado de la línea, el celular era contestado

¿Kai?

— Miwa ¿Ya estás en casa? —preguntó. Gracias a los grandes ventanales del lugar, se podía apreciar la vista que le ofrecía la altura del edificio de la noche iluminada por las luces de la ciudad. Sin embargo su atención se centraba en el reflejo que producían los cristales, en el cual podía ver su propio reflejo y gran parte del lugar a sus espaldas, eso incluía al peliazul sentado en el sofá, mirando atentamente la televisión con una expresión abrumada.

Si, Ibuki decidió que era mejor finalizar el día más temprano. Espero que no te moleste, pero la prensa estaba siendo un gran problema en recepción.

Kai suspiró — No te preocupes... — Hizo presión con sus dedos en el puente de la nariz mientras cerraba los ojos — Gracias por hacerse cargo de la compañía hoy

Miwa rió nervioso, si era sincero, se le hacía realmente extraño escuchar un "gracias" de parte de su jefe — ¡Vamos, hombre! No fue nada, además, también es parte de nuestro trabajo proteger a Dragon Empire ¿No? —Soltó un suspiro — Logramos tener todo bajo control, pero… realmente sin ti es todo más difícil, Kai… También un gran porcentaje de las transacciones pendientes no lograron completarse.

—Ya veo…— contesto, sonando extrañamente desinteresado, cosa que Miwa notó.

El rubio guardó silencio por unos segundos, era claro que Kai quería hablar de otro asunto. Sonrió, de todas formas el de ojos verdes no podía verlo — Entonces… — arrastró la pronunciación de la palabra — ¿qué harás…con respecto a todo esto? Y… ya sabes…con Aichi

Ante aquellas palabras, Kai se volteó disimuladamente, cerciorándose de que el menor aún estaba pendiente de la televisión. Entonces abrió el gran ventanal, saliendo al balcón. Instantáneamente sintió como el frío de la noche le erizó la piel ante el brusco cambio de temperatura — Miwa, necesito que hagas algo por mí — habló con seriedad.

Vaya… primero un "gracias" y ahora esto — se escuchó en un leve tono bromista. Recibiendo como respuesta el silencio sepulcral por parte de Kai, como si estuviera esperando a que su pequeña e inofensiva broma terminara. — Y bien, dime, Kai. Qué necesitas

— Escucha… mañana el crucero de Shizuka llegará al puerto de Tokyo entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana.

Lo sé, me lo habías mencionado, ¿Qué ocurre con eso?

— Necesito que vayas por ella, y la traigas aquí

¡¿Entonces ella de verdad no sabe nada?!

— Si fuera así, nos habría llamado a Aichi o a mí.

Entiendo… — se escuchó pensativo —…Entonces te preocupa que la prensa esté esperándola

— Si — sus ojos se movieron hacia un lado, como reacción al escuchar como el sonido de la televisión al interior del lugar, se apagaba de golpe.

No te preocupes, Kai. Déjalo en mis manos

— Te lo encargo — Y sin más cortó, justo en el momento en cuanto sintió la presencia del menor detrás suyo.

— ¿Kai-kun? — Miró curioso como el mayor terminaba de guardar su celular en uno de sus bolsillos, entonces al subir la mirada, sus ojos brillaron ante la vista que les ofrecía la altura desde aquel balcón

Sus ojos verdes siguieron atentamente los movimientos del menor, quien se acercó al barandal y apoyo ambas manos en este, mirando impresionado la iluminada ciudad desde la altura.

— Estamos muy alto — comentó al aire — cuando veníamos con Miwa-kun, no le tomé atención al ascensor, estaba algo distraído — rió con suavidad. La verdad es que le había costado un poco asimilar lo que ocurría en esos momentos, y no le prestó atención a su alrededor.

Sus labios se curvaron en una tranquila sonrisa, viendo como el viento desordenaba los cabellos azules de Aichi, los cuales se veían levemente más oscuros que de lo normal debido a la noche, al igual que sus profundos ojos azules.

— Qué tal las noticias… — preguntó mientras se cruzaba de brazos, volviendo a su expresión neutra. Miró atento al menor a su lado.

Después de todo él había sido el que insistió en querer ver la noticia completa para saber a qué se enfrentaban, puesto que la primera vez a penas le pudo tomar atención con lo sorprendido que estaba, además de que luego había salido del lugar junto a Naoki y Kourin.

— Ah… — su sonrisa tembló en sus labios, se veía algo incómodo, pero conservaba la calma — Sera-san… dijo muchas cosas que no son ciertas.

Enarcó una ceja sintiendo cierta molestia. A pesar del tipo de persona que resultaba ser el periodista, Aichi seguía tratándolo con respeto — Es lo que generalmente se hace para generar polémica. Por eso, si nos desaparecemos por mucho tiempo y no doy declaraciones, el rumor seguirá expandiéndose. — miró con cautela y atención las expresiones del menor, en busca de una señal que le alertara si es que lo estaba lastimando, sin embargo… Aichi mantenía su calmado rostro a pesar de lo que acaba de decir.

Kai suspiró, sonriendo ladino, la palabra "rumor" le hacía gracia —…A pesar de que me acosté contigo… — soltó lo que pensaba

— ¡K-Kai-kun! — Se sonrojó hasta las orejas sintiéndose escandalizado, y miró con cierto reproche al castaño, quien para su sorpresa –O no tanta-, seguía con el mismo rostro inmutable de siempre. Aichi se llevó las manos al rostro, tratando de cubrir la vergüenza que sentía — ¡¿Cómo es posible que diga algo así como si nada!?

Sonrió satisfecho; había conseguido sacarle un sonrojo al menor. En todo el tiempo que llevaban allí, Aichi había estado más serio de lo normal. Observó como el otro bajaba sus manos con lentitud, aun sonrojado y con los ojos brillando con cierta duda.

— Mañana…llega mamá — subió la mirada y se encontró con la de Kai, quien lo miraba de forma calmada, como si quiera trasmitirle seguridad. Aun así no podía evitar sentirse nervioso y ansioso ¿Cómo le contarían todo a su madre? ¿Cómo reaccionaría? Todas aquellas preguntas solo conseguían abrumarlo aún más.

Estaba tan sumido en sus pensamientos, que le tomó por sorpresa el que su rostro fuera tomado entre las manos de Kai, atrayéndolo hacia su cuerpo y obligándole a que se pusiera casi de puntas en cuanto Kai atrapó sus labios en un beso bastante lento, sin preocuparse de nada puesto que era imposible que alguien los viera a pesar de que se encontraban en el balcón, estaban a una altura considerable.

Procurando no tomar tanta distancia, el castaño cortó el beso con delicadeza, mirando atentamente como Aichi abría los ojos lentamente — No importa el camino que tomen las cosas, voy a estar contigo, Aichi. — dijo firme.

Pestañeó un par de veces procesando lo que había escuchado, y al asimilarlo, asintió notablemente contento mientras sonreía ampliamente y aún mantenía el tierno sonrojo en sus mejillas — Gracias, Kai-kun

— E-Eh — desvió lentamente la mirada hacia un lado con un pequeño tic en su ceja derecha, notándose levemente nervioso —demasiado lindo

— ¡Ah! ¿No deberíamos irnos a casa, Kai-kun? — preguntó de repente.

Kai enarcó una ceja —No creo que sea lo más seguro. Además, nadie sabe sobre esta dirección

— ¿Eh? ¿Entonces pasaremos la noche en el departamento de Ren-san?

— ¿De…Ren?... —soltó un suspiro. Cierto, no lo había dicho, porque pensó que sería obvio, pero ahora recordaba que cuando llegaron Aichi y los demás, estaba Ren también en el departamento. Lo más seguro era que tal vez el peliazul se había confundido — Aichi, este es mi departamento.

— ¡¿Eeeeh?!

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— ¡Ren-san! — Lo llamó el chico que tecleaba a una computadora. Una extraña capucha azul con orejas de gato estaba sobre su cabeza, y se le podía ver una sonrisa triunfante — Encontré algo interesante.

A los segundos el pelirrojo se dejó ver en el lugar, caminando hasta el escritorio en donde se encontraba el chico — ¿Qué encontraste, Chris-kun? — preguntó sonriendo levemente, a sabiendas que el adolescente le tenía buenas noticias, puesto que a pesar de que Christopher Lo tenía 16 años, sabía que podía confiarle perfectamente una búsqueda de información sobre cualquier persona; El chico se las arreglaría para encontrar hasta el más escaso detalle.

— Mira esto — giró un poco la pantalla hacia un lado, mostrándole al mayor, lo que había encontrado.

Sus ojos carmesí se afilaron apenas vio una foto de quien era, claramente, Sera con algunos años menos. Observó con atención lo que parecía ser una noticia de hace ya bastante tiempo, alrededor de uno años. Sin embargo lo que más le llamó la atención, fue que sorpresivamente no podía entender nada, porque obviamente todo lo escrito allí, estaba en otro idioma — ¿Eso es…español? —Susurró — ¿De dónde es esto? — preguntó serio y extrañado.

— Ecuador, Sudamérica — contestó

— Chris-kun —habló mientras sonreía levemente y arqueaba sus cejas hacia arriba — A diferencia de ti que manejas varias lenguas, quiero confesarte que yo con suerte sé inglés… — dijo con cierto tono bromista, pero siendo sincero con sus palabras.

— ¡Ah! Sí. L-Lo siento mucho, lo traduciré para ti —Con cierto nerviosismo por haber pasado aquel detalle tan importante, comenzó a leer el artículo, y traduciendo las partes más importantes para el pelirrojo.

Al pasar los minutos, Chris ya le había mostrado y traducido más de cinco noticias que hablaban sobre el dichoso periodista.

— Mmh… Así qué ha sido tachado como un periodista mentiroso, acusado de acoso a figuras públicas y difamación.

— ¡Mm! — asintió, quitándose la capucha que cubría sus cabellos — Estos artículos son de Argentina, Chile, Perú, Ecuador… al parecer es bastante conocido en el continente. Y no solo eso, incluso en México. — Miró al pelirrojo a los ojos —Entonces, al perder verosimilitud por esos países…

—…Decidió intentar al otro lado del mundo, en donde nadie conocía de él y sus deshonradas acciones. —Terminó de decir Ren, a lo que el menor asintió — Necesito que guardes esa información, y traduzcas aquellos artículos. Si encuentras algo más, házmelo saber

— Está bien, Ren-san— contestó con una sonrisa tranquila.

— Gracias, Chris-kun. Lo dejo en tus manos — salió del lugar y con dirección a su oficina, subiéndose al ascensor que lo llevaría hasta su destino.

En medio del silencio del elevador, sacó su Iphone de uno de sus bolsillos, deslizando su dedo por la pantalla táctil hasta dar con el contacto que buscaba — Kai… — leyó para sí mismo. Dudando si llamarlo o no. Su vista se fijó en la hora, ya siendo media noche con 16 minutos, y entonces sonrió, bloqueando la pantalla de su celular y volviendo a guardarlo —De seguro interrumpo algo si lo llamo ahora — se encogió de hombros al mismo tiempo en que las puertas del elevador se abrieron. Dio un suspiro mientras emprendía paso — Creo que es primera vez que estás en lo cierto, Raul Sera. Aun así no puedo permitir que le hagas daño a Kai y a Aichi-kun. — Mientras caminaba, bostezó con despreocupación a la vez que estiraba sus brazos hacia arriba — En la mañana llamaré a Kai para darle las buenas noticias~

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— Miwa-kun no ha cambiado casi nada — comentó entre risas mientras sostenía una ruma de fotografías en sus manos.

Estaban sentados en la cama con la escaza iluminación de una pequeña lámpara de noche. Aichi se acomodaba entre las piernas del mayor, apoyando la espalda en el pecho de este. Podía sentir un agradable cosquilleo en su nuca, producido por la tranquila y tibia respiración de Kai, quien lo tenía abrazado desde atrás por la cintura.

— Sigue igual de fastidioso que siempre — dijo en un suspiro. Aunque no lo demostrara, aquellas fotografías le producían cierta nostalgia. Ni siquiera recordaba que las tenía, pues generalmente prefería quedarse en su casa de siempre en donde tenía todas las cosas que ocupaba con frecuencia, misma razón por la que decidió guardar aquellas fotografías en ese departamento.

Y hubieran seguido guardadas en su lugar, si no fuera porque Aichi se había puesto a observar las fotos que había sacado Sera y que ya circulaban por la internet, y de un momento a otro, comentó algo como querer saber cómo era Kai en su niñez, puesto que él lo había conocido cuando el castaño tenía ya 17 años.

Aichi pasó a la siguiente foto, encontrándose con un niño bastante tímido de ojos carmesí y cabellos grisáceos — ¿E-Es Ibuki-san? — Sus ojos azules se abrieron con sorpresa — Ha cambiado demasiado

Kai guardó silencio y cerró los ojos, hundiendo su rostro en los azulados cabellos de Aichi.

Sonrió al sentir a Kai aún más cerca. Pasó a la siguiente foto, y sus mejillas se sonrojaron inmediatamente. Sus ojos azules brillaron al estar viendo lo que tanto buscaba y quería.

En la fotografía, Kai tenía uno años. Su cabello castaño tan rebelde como siempre y sus ojos verdes sorprendentemente grandes y brillantes. Sus labios estaban curvados en una sonrisa amplia e incluso sus mejillas estaban algo sonrojadas.

Kai sintió un leve temblor en el cuerpo del menor, y con extrañeza tomó un poco de distancia del cuerpo ajeno, divisando la fotografía que Aichi tenía entre sus manos y con rapidez desvió la mirada hacia el rostro del menor quien apretaba los labios como si quisiera reír.

— ¿Aichi?

Y el menor soltó las risas, realmente encantado de lo que veía — Kai-kun eres realmente tierno

El mayor chasqueó la lengua desviando la vista sintiéndose algo sofocado

Calmó sus risas, dejando una tranquila sonrisa en sus labios mientras volvía a observar la fotografía en sus manos— Si hubiese conocido al Kai-kun de ese entonces… estoy seguro que también me hubiera enamorado de ti

La sinceridad y la expresión con la cual Aichi dijo esas palabras, llevó a que Kai se mordiera el labio inferior — Suficiente — Tomó las fotografías que el menor tenía entre sus manos y las dejó sobre la mesita de noche.

— ¿Mm? ¿Kai-k…mgh… — Para su sorpresa, el castaño había sido lo suficientemente rápido como para tomarlo del mentón y girar un poco su rostro hasta poder alcanzar y atrapar sus labios.

Sin embargo Aichi se vio obligado a cortar el beso cuando su cuerpo dio un sobresalto a la vez que su piel se erizaba.

Kai había metido sus manos bajo la camiseta que él mismo le había prestado a Aichi para dormir, y lo holgada que le quedaba la prenda al menor, le daba la libertad de tocar por donde quisiera.

Escuchó un entrecortado suspiro de parte del otro, y con calma acercó sus labios a la nuca del menor, besando cuanta piel descubierta le permitiera la prenda que portaba Aichi. Parte de su espalda, cuello y –gracias a la grande camiseta- también, hombros.

— Te gusta jugar con mi cordura — le susurró con los labios pegados al oído, y pudo sentir como el cuerpo entre sus brazos daba un pequeño temblor y se encogía.

Cerró sus ojos sintiendo una gran vergüenza, y dejó salir de su garganta un suave gemido al sentir que su cuerpo era atraído desde la cintura hacia el cuerpo del castaño, quien lo presionó más contra sí, como si no quisiera soltarlo por nada del mundo.

Y así era, porque de repente sentía la gran necesidad de retenerlo entre sus brazos. Kai abrazó posesivamente el cuerpo del menor mientras comenzaba a besar su cuello, disfrutando de los suaves sonidos que salían de su boca.

— Aichi… — Definitivamente no iba a soltarlo, y menos por esa noche.

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Abrió los ojos con pesar. Entre sus sueños, el fastidioso sonido de la vibración de su celular no dejaba de molestar. Y su subconsciente sabía que no era la alarma que él mismo había puesto para esa mañana, porque de ser así, esta sonaría con una melodía y no solo con vibración, por lo que suponía era más temprano de lo que él planeaba despertarse para mantenerse en pie cuando Miwa llegara junto a Shizuka.

Intentó moverse, pero algo lo detuvo. Bajó la mirada y se encontró con Aichi y sus cabellos desordenados, podía sentir como bajo las sábanas sus piernas estaban enredadas y era abrazado por el menor. Le hubiese gustado contemplarlo un poco más, pero el celular no dejaba de vibrar, y estirando su brazo hacia la mesita de noche que tenía a su lado, alcanzó el molesto aparato, mirando enseguida la pantalla comprobando que eran las 7:37 de la mañana y quien lo llamaba con tanta insistencia, era Ren.

Deslizó su dedo por la pantalla, para poder contestar — Ren — su voz sonó algo ronca, a lo que se escuchó reír al pelirrojo al otro lado de la línea.

Vaya, al parecer te desperté, Kai — comentó con cierta gracia.

— Está bien, de todas formas tenía el despertador para unos veinte minutos más — Se acomodó un poco para observar mejor al menor que ni siquiera se había inmutado. Envidiaba el sueño tan pesado de Aichi — ¿Pasó algo?

Sí. De hecho, Chris-kun descubrió algo anoche, pero era algo tarde así que decidí llamarte ahora — Su voz sonaba seria, lo que mantuvo a Kai en alerta.

Frunció el entrecejo ante el tono de voz que empleó el pelirrojo, y miró unos segundos al tranquilo peliazul que seguía durmiendo — Entiendo. Llámame en tres minutos más — dijo mientras intentaba mover con cuidado su brazo izquierdo, puesto que este había terminado como almohada para Aichi.

¿Eeeeeh? ¿Por qué? Yo quiero contarte ahora —Habló con una voz aniñada que logró poner al castaño de los nervios — ¡Oh, espera! Creo que ya entiendo. Necesitas tiempo para salirte de la cama sin despertar a Aichi-kun y además, vestirte. ¡Debiste haberlo dicho antes!, entonces hablamos en tres minutos más, Ka~i~

Y la llamada se colgó, dejando a Kai con un tic en su ojo derecho y apretando más de la cuenta el celular en su mano — Ese idiota — Lo peor de todo, es que Ren estaba precisamente en lo correcto.

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Y bien…qué dices, Kai

Llevaban bastante tiempo hablando por celular. Ren lo puso al tanto de la situación y le envió un correo con los artículos oficiales encontrados la noche anterior y además, las traducciones hechas por Christopher.

Por lo que Kai se encontraba en el comedor sentado frente a la mesa, en la cual estaba su computadora portátil y una taza de café.

Y a pesar de que estaba con sus lentes, podía apreciarse perfectamente como sus ojos verdes se movían de un lado a otro releyendo las traducciones de aquellos artículos. Una pequeña curvatura se formó en sus labios, claramente satisfecho.

— Está perfecto — contestó. — Ahora solo falta esperar la llamada de Miwa, Shizuka-san debe estar por llegar.

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Había estado allí desde, al menos, unos 40 minutos antes, más que nada por seguridad. Y finalmente veía como el crucero en el cual estaba embarcada Shizuka, se anclaba al puerto con tal lentitud que lo ponía nervioso. Hasta el momento no había visto a nadie sospechoso y mucho menos a la prensa, pero eso no quitaba lo ansioso que estaba por todo el asunto.

Unos cuantos y largos minutos más, y finalmente la gente comenzó a desembarcar del gran crucero, gente realmente famosa, que era esperada por limusinas y otros autos lujosos — Esto es extraño… ¿De verdad no está la prensa aquí? — se preguntó a sí mismo mientras miraba a todos lados.

— Eso es porque a la prensa se le dio otra información — se escuchó una voz suave y femenina.

— Ah… eso explica mucho — contestó por mero impulso, dando un sobresalto al par de segundos al reconocer aquella voz. Miró hacia el frente y estaba Shizuka junto a un hombre que parecía trabajar en el crucero, el cual cargaba con el equipaje de la mujer. — ¡Ah! Sh-Shizuka-san, lo siento — hizo una pequeña reverencia — estaba algo despistado, no me di cuenta cuando bajaste — caminó hasta el hombre que tenía las maletas de Shizuka — Muchas gracias, yo me encargaré de esto. — dijo mientras recibía el equipaje en sus manos y comenzaba a caminar hasta su auto con algo de prisa, seguido de la peliazul. A pesar de que, supuestamente la prensa no estaba ahí, prefería ser precavido.

— Hace mucho que no te veía, Taishi-kun. Has crecido mucho

— ¿E-Eh? Ah… sí, bueno, el trabajo y eso… —Rió nervioso. Abrió la puerta de atrás de su auto para que la mujer subiera — Adelante, Shizuka-san, yo subiré tu equipaje.

— Oh, muchas gracias — Y para alivio de Miwa, Shizuka se subió al auto.

Él mismo cerró la puerta, a la vez que daba un largo suspiro. Como dijo, abrió el maletero y subió las maletas de la diseñadora, que por cierto, estaban bastante pesadas.

Cuando al fin tomó puesto en el asiento del conductor, ni se lo pensó y echó a andar el auto. Lo que más quería era alejarse del puerto.

Shizuka arqueó sus cejas hacia arriba en una expresión difícil de identificar — Taishi-kun… bueno, estoy realmente agradecida que vinieras por mí, pero para ser sincera, no me esperaba que fueras tu quien viniera a recogerme — sonrió levemente — Ha sido una gran sorpresa.

— Lo entiendo — rió sintiendo que los labios le temblaban — No te preocupes Shizuka-san, te llevaré donde Kai y Aichi — Su sonrisa se torció con bastante nerviosismo — Cierto… debo llamar a Kai

Simplemente asintió, sonriendo ampliamente mientras miraba al rubio desde el retrovisor.

— Shizuka-san ¿Me das un momento? Llamaré a Kai para avisarle que vamos en camino. Será algo corto — y en ese momento se detuvo frente a un semáforo en rojo, lo cual le dio tiempo de buscar su celular.

— No hay problema — Bajó la mirada y desbloqueó su celular, el cuál había mantenido en su mano todo ese tiempo. Escuchaba a Miwa intercambiar unas pocas palabras con quien se suponía, debía ser Kai. Deslizó su dedo por la pantalla táctil y se dejó ver en esta, una foto de Kai y Aichi sonriéndose el uno al otro, ambos bastante cerca del contrario. Sus ojos se escondieron detrás de su flequillo, y sin decir nada, guardó el celular en su bolso de mano.

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— Shizuka-san — le sonrió con sinceridad a penas la puerta se abrió. Se hizo a un lado dejando que la mujer y Miwa se adentraran al lugar.

— Es bueno verte de nuevo, Toshiki-kun — dijo sonriente, mirando con cariño al castaño. — Realmente siento como si no te hubiera visto por años.

El de ojos verdes asintió con tranquilidad — Puedes pasar a la sala de estar — le ofreció, viendo como enseguida, Shizuka se adentraba al departamento mientras pedía permiso educadamente.

Miwa dejó el equipaje que cargaba al lado de la puerta y dio un gran suspiro.

Kai lo miró despectivo — ¿Y la prensa? — preguntó con un tono de voz más bajo de lo normal.

El rubio pestañeó extrañado — Se le dio una información distinta a la real. Pensé que lo sabías y por eso me habías dicho que fuera por ella alrededor de las 8:00 o 9:00 de la mañana.

Enarcó una ceja, a lo que el rubio le sonrió.

— Vamos hombre, es una técnica que utilizan mucho para evadir la prensa. No lo pienses tanto. — Le dio unas palmaditas en el hombro al castaño — Bien, entonces yo me largo, suerte con todo, Kai — le guiñó un ojo antes de darse media vuelta y salir rápidamente del lugar.

Kai dio un suspiro y caminó hasta la sala de estar, ahí se encontró con Shizuka de espaldas, parada frente al gran ventanal que daba al balcón.

— Así que este es tu departamento, Toshiki-kun — habló apenas sintió la presencia de Kai a sus espaldas. — Tiene una linda vista

— Sí — contestó simplemente. Sus ojos verdes se habían afilado ante el extraño comportamiento de Shizuka. La conocía lo suficiente como para captar que en su actitud, había algo distinto a lo normal.

— ¿Y Aichi?

— Aun duerme — En su voz podía notarse lo alerta que se mantenía, y aun así lucía realmente tranquilo ante la situación, aunque el ambiente se había puesto notablemente tenso entre los dos.

Shizuka soltó una pequeña risa — Siempre con el sueño tan pesado…

En ese mismo momento, los ojos de Kai se desviaron hacia el pasillo y pudo ver perfectamente cómo se asomaba un mechoncito de cabello azul — Sí — guardó silencio por unos segundos esperando a que Shizuka dijera algo, sin embargo, aquello no ocurrió. Kai sonrió, a sabiendas que la mujer, claramente ya sospechaba algo —Me pregunto si habrá sido obra tuya el que se le diera una información distinta a la prensa. — soltó de repente.

Shizuka sonrió ante la astucia de quien era menor que ella — Sí. Lo hablé con los organizadores del evento y otros diseñadores. Llegamos al acuerdo de que la hora de llegada del crucero sería una información casi confidencial. Y se le dio otra hora de llegada a la prensa.

Kai soltó un suspiro — Lo sabes.

Y Shizuka volvió a reír, aun dándole la espalda al castaño —Es imposible no enterarse, Toshiki-kun. Está en todos lados.

Kai ni se inmutó ante aquella respuesta, ya que era algo que se esperaba. Aun así su ceño estaba fruncido — ¿Quieres que me aleje? — preguntó con seriedad. Si era sincero, estaba dispuesto a respetar la decisión de Shizuka, quien era lo más cercano a una madre para él. Sin embargo el tacto que sintió en una de sus manos, le hizo dudar de sus palabras al punto de morderse el labio inferior con ansiedad. No quería mirarlo, no quería ver a quien había llegado a su lado a tomar su mano apretándola con calidez y miedo a la vez.

Shizuka negó con la cabeza con lentitud — No, Toshiki-kun. No es eso — y su voz se escuchó temblorosa, obviando sus ganas de llorar — Solo estoy algo decepcionada de los dos…

Ante aquellas palabras, instantáneamente sus ojos verdes se desviaron a mirar a quien, desde un principio, no quería ver. Aichi parecía quebrarse ante las palabras de su madre, y aunque intentaba mantener una mirada firme, podía sentir perfectamente el temblor que transmitía su cuerpo a través del agarre de sus manos.

— Es que no puedo creerlo… — finalmente se volteó mostrando sus lágrimas — No puedo creer que ambos no me lo quisieran decir antes. ¡¿Acaso no confían en mí?! — Con rapidez y sin darle el tiempo de reaccionar a los otros dos, se acercó hasta ellos y los abrazó a ambos, mientras reía y lloraba — ¿De verdad creían que no me había dado cuenta?

Kai y Aichi no se lo podían creer. Los dos mantenían sus ojos realmente abiertos y no terminaban de procesar y asimilar lo que estaba ocurriendo.

— ¡¿Ma…Mamá?! N-No entiendo — trataba de hablar entre el apretado abrazo que su madre le daba no solo a él, sino que a Kai también. — ¿Q-Qué quieres decir?

La mujer se separó y limpió sus lágrimas mientras sonreía. Miró a las dos personas que más amaba en el mundo y sus caras de sorpresa le causaron algunas carcajadas.

Kai soltó un suspiro mirando con cierto reproche a Shizuka. A lo que ella simplemente le sonrió ampliamente — Vamos, Toshiki-kun, no pongas esa cara — y con toda la confianza del mundo pellizcó una de las mejillas del castaño.

— ¡M-Mamá! — A Aichi se le crisparon los nervios e incluso se espantó al ver la acción de su madre para con Kai. Y a los segundos fue envuelto por los brazos de Shizuka riendo.

El castaño simplemente cerró los ojos con el entrecejo fruncido. El lugar que había pellizcado Shizuka con cariño, se enrojecía levemente.

Observó como madre e hijo se abrazaban, y Aichi lo miraba aun sin poder procesar la información por completo. Le sonrió con tranquilidad, dándole a entender que todo estaba bien, y el menor inmediatamente asintió contento, saliendo finalmente del shock y correspondiéndole el abrazo a Shizuka.

— Mamá… — De repente su voz se quebró y sus ojos se humedecieron, sintiendo como era liberado de un gran peso de encima.

— Los quiero mucho a los dos — se separó y besó la frente de su hijo — Y los conozco demasiado ¿De verdad creyeron que se me iba a escapar algo así? — miró a ambos que en ese mismo momento se sonrojaban, Aichi con más intensidad que Kai. — Además…Sé que puedo confiar en ti, Toshiki-kun — le sonrió con cariño.

Sus ojos verdes se mostraron amables ante la mujer que le sonreía, y con sinceridad le devolvió el gesto. Enseguida sintió que su mano era tomada nuevamente, a lo que miró hacia su costado, encontrándose con Aichi, quien le sonreía más que contento.

Shizuka soltó una pequeña risa ante la imagen y palmeó sus manos llamando la atención de los dos otros — Bien, ahora que todo está claro entre nosotros… creo que es hora de ver que haremos con respecto a los medios de comunicación — su mirada se desvió al castaño, con la seguridad de que este tuviera algo en mente — Toshiki-kun ¿Tienes algún plan?

Su mirada se afiló instantáneamente, mostrando una expresión seria — Sí. — asintió a la vez que contestaba.

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