N/A: Entre mi nuevo trabajo, la escuela y la época de exámenes, apenas me han dejado tiempo para respirar. O no tan así (pero sí, ja). Mis disculpas por eso.
Reviewtalk abajo, jii.
DISCLAIMER: Inuyasha pertenece a su respectivo autor, que no soy yo. Búsquenlo en google y ya.
SOMBRAS
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Capítulo: Diez
"Mira, nena, lo tuyo es demasiado fatalista" Elvira puso su mano como un stop.
Kagome atinó apenas a suspirar, repasándo con la mirada el interior decorado del bar casi vacío, antes de darle una segunda probada al licor y volver los ojos hacia la muchacha rubia que seguía con la mano en el aire.
Se arrepentía de lo fácil que le había parecido el hablar sin reticencias, creyendo erróneamente que el estado ebrio de su compañía era lo suficiente como para impedirle sostener una plática seria sobre los problemáticos asuntos que ella mísma había dilucidado.
"Mejor olvida todo lo que dije y sigamos hablando de tu novio desleal, ¿por qué sigues con él?"
"Desgraciadamente..., hay gente a la que amamos tanto que le perdonamos todo. Pero, ew, lo que sea, no quiero estar más en el tema de ese pobre perdedor" Elvira se fastidió, y cuando se irritaba dejaba que su acento americano fluyera por completo. Sonaba graciosa "Quiero que volvamos a lo del crush que tenías con este chico Inuyashi y...esa otra cosa, por la que todos te culpan"
"Inuyasha" corrigió. Aunque en realidad no importaba "Te dije que personas, amigos míos murieron ése día…, y yo vi a quien lo hizo. Pero creí que alucinaba por mi falta de descanso, y yo sólo...salí de ahí sin decir nada"
"¿Por qué huiste, si creías que era una alucinación?" la rubia mantenía la ceja inquisidora.
"Bueno,...¿recuerdas esa vez que fumaste marihuana detrás del colegio? Corrías y llorabas y pensabas que los extraterrestres iban a venir por ti, aunque no crees en los extraterrestres"
"Ohh,…sí. Y este Inuyasha, ¿dices que perdió a su novia ese día?" Elvira se aclaro la garganta y vio a Kagome asentir "Luego te reencuentras con todos ellos y siguen odiándote. Ugh, en verdad amo no ser tú"
Kagome alzó sus hombros, restándole importancia al hecho de que se sentía como basura.
"¿Tal vez ellos no te creen lo de las alucinaciones porque son imbéciles, como yo, y les suena raro?" planteó Elvira.
Kagome lo pensó por varios segundos, porque sonaba...coherente. Sí, la causa de que Elvira supiera que no mentía era porque ella conocía bien las implicaciones de una alucinación, la confusión entre lo real y lo imaginario. Por otro lado, la gente del Sengoku no conocía nada de los principios lógicos del siglo XXI; en aquél mundo gobernaba lo sobrenatural, así que ¿por qué creer en sus excusas de alucinaciones, si la bestia espeluznante de hecho existió y asesinó horriblemente a varios integrantes del grupo? Oh..., ahí estaba una posible explicación a la desconfianza que ellos le habían tenido a sus explicaciones. ¿Por qué creerle?...Y sin embargo, para Kagome tenía más sentido cuestionarse la pregunta antípoda ¿por qué no creerle? Si en todo el tiempo que viajó con ellos, ella jamás huyó de una situación peligrosa a costa de salvarse a sí misma y abandonarles, a pesar de que era ella la que siempre llevó mayor desventaja en cuestiones de supervivencia. Sí, Kagome siempre eligió quedarse, sin importar las consecuencias.
Entonces ¿qué había hecho ella para que todos llegaran a la peor conclusión sobre sus intenciones aquella noche?
No supo por qué, pero bajo su pecho el dolor incrementó al reconocer la única respuesta que saltó a su cerebro: quizás para ellos no habían sido relevantes ni sus esfuerzos ni sus detalles, quizás ni siquiera los notaron, quizás ella sólo había sido aquella compañera de viaje que iba y venía y que al final terminaría por marcharse para siempre con la aceptación de todos. La que al final les dejó morir por el resentimiento de ser la que tenía que irse.
"Y como sea-"
Elvira hablaba y hablaba, pero Kagome apenas escuchó el final de su oración.
"ahora tienes otros amigos"
Ella le sonrió sin ganas "Sí…"
El resto de la noche, Kagome se abstuvo de beber mientras que Elvira tomó como si lo hiciera por las dos. Ella se rio unas cuantas veces, oyéndola hablar incoherencias y exageraciones.
Y claramente ésos eran los motivos del por qué la amistad de la rubia era oportuna para la Kagome actual. La distracción, para las personas miserables y dolidas, era el mejor de los escapes.
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A pesar de que en un principio el bullicio del bar le funcionó como distracción, la idea de que Inuyasha aún la esperaba en su cuarto no la abandonó por completo. Ella había huído en cuanto escuchó ruidos en su habitación y, aunque llamó a Elvira para salir y evitar un encuentro con él, terminaba preguntándose (mientras fingía escuchar el parloteo de su rubia amiga) si había sido algo cobarde de su parte el no enfrentarlo…
Por eso es que Kagome aprovechó que aún eran alrededor de las once de la noche y eligió salir del bar apenas la muchedumbre comenzó a agravarse. Acompañó a Elvira a tomar un taxi y luego se marchó ella en el suyo. Fue asomándose por la ventana del auto durante todo el camino, concentrándose en los sonidos de la noche, planeando qué decirle a la bestia que esperaba por ella.
Pero al llegar a casa y girar el picaporte de su cuarto, se dio cuenta de que, en realidad, no había sido capaz de decidir cómo reaccionar.
«Quizás...con un poco de suerte, Inuyasha ya no esté aquí» se atrevió a animarse.
A él ya no le importaba mucho nada sobre ella ¿no? Era posible que se hubiera marchado desde hace rato...
Como sea, ella tomó valor y empujó la puerta hacia adentro.
«No. Era demasiado bueno para ser cierto» suspiró. Ahí estaba él, aún, recargado en la ventana, con la mueca de un odio tan intenso que ella apenas pudo controlarse de volver a huirle. En lugar de eso, Kagome cerró la puerta tras suyo.
"Quieres decirme algo…" realmente no tenía sentido que ella lo formulara como pregunta. Era obvio "Dilo"
"Aléjate de Miroku"
Ella parpadeó "¿Miroku qué?"
"¡Ya me oíste! Aléjate del monje" Oh, Inuyasha y su maldita costumbre de rugir. Y además se acercaba a ella para hacerlo en su cara, por supuesto -porque de otro modo no tendría chiste el gritar "¡¿Es que te da placer arruinar a todos, maldita perra miserable?!"
"Cállate" le exigió Kagome con los dientes tan apretados que dolía "No grites, mi familia duerme"
"Eres una hija y una hermana muy considerada"
Como tenía todas las de perder si se ponía a discutirle dicha burla, ella eligió la omisión como respuesta. Suspiró antes de echarse en su cama, ya sin miedo de él, de tenerlo cerca y a muy poco de perder el control sobre su sangre. Iba aprendiendo que, tratándose de Inuyasha, lo que mejor funcionaba para mantenerlo controlado era llevarle la corriente. Decir sí o no decir nada.
Muy por el contrario, sin embargo, a él le exasperó más el hecho de toparse con el comportamiento de Kagome de hace unas horas. Casi se alteró tanto como la madre de ella al no recibir respuesta a los reclamos, ni siquiera un par de disculpas. Llegó a la conclusión de que esa chica pensaba volver locos a todos con su silencio de mierda. Y él no era su madre; él, mientras menos la entendía, más la repudiaba.
"Podemos discutir otro día. Vete" musitó Kagome.
Inuyasha rio sin felicidad "¿Irme para que tú selles el puñetero pozo y sigas con tu vida?"
"¡Entonces ve a donde quieras!, no me importa mientras no sea aquí"
"Tsk..., no sabes cómo te odio, perra"
No es que a ella le importara, sin embargo. "Ni me interesa saber. Vete ya"
"¿Siempe fuiste así, cierto...?" dolido, pero jamás de modo abierto, Inuyasha farfulló "Nunca te ha importado nadie más de lo que te importas a ti mísma, nunca. Fingías"
"¿Y qué ganaba yo con fingir?" el límite de la desfachatez, pensó Kagome, era precisamente éso que todos ellos hacían: atreverse a adjudicarle culpas sobre sus pasadas intenciones "¡¿Es que tú y todos los de esa nauseabunda época son tontos?! Yo perdí AÑOS de mi vida, perdí amigos, oportunidades, tiempo, por estár en ese lugar-"
"¡PERO SIGUES VIVA, MALDITA PERRA! ¡Y ES POR TI QUE KIKYÔ Y SHIPPO NO!"
"Eres tan transparente, Inuyasha..." ella bufó. En su interior sintiendo algo tan parecido al enojo, que si no hubiera sido porque el desinterés todavía era superior, hubiese creído que había recuperado la capacidad de experimentar otra cosa que no fuese desolación "Guarda tu falso y repentino amor hacia Shippo. Y ¿sabes? en lo que a mí respecta, si yo siempre he sido una perra egoísta y mala que lo fingió todo, ¿tú? TÚ no eres más que un bastardo insensible que jamás dio una mierda por nadie que no se llamara Kikyô. Lárgate ya"
Inuyasha empuñó sus manos con malestar, respirando profundo el olor dulce del cuarto. Colmándose de su aroma, él lograba apaciguarse -cosa paradójica. Sin embargo, siendo consciente de la situación, tomó su desbordante rencor hacia ella para protegerse del dolor y le murmuró un insulto antes de aventarse desde su ventana.
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Afuera, el frío le penetró la planta de los pies y su nariz le advertió la pronta aparición de nieve en aquella actual Japón.
La madre de Kagome paseaba pensativa cerca de la puerta de su hogar. Ella lo miró y balanceó blanca su mano en forma de saludo, sonriente. Él apenas se inmutó en devolverle el gesto de mano antes de seguir su camino e introducirse al pozo.
De vuelta a su mundo, él supuso que también comenzaría a nevar -hacía aún más frío.
Agarró un paso lento sobre el pasto, aproximándose a la cabaña que era su hogar. Sango y Miroku caminaban también hacia dicha dirección, con grandes cantidades de leña en sus brazos y un par de trapos alrededor de sus cuellos para resguardarse. Él, por su parte, nunca se había molestado en buscarse ropas extras, el ser un mitad demonio le traía al menos aquella mínia ventaja de soportar sin mucho problema las bajas temperaturas. Percibía el frío pero no precisaba de abrigos.
Inclusive lo usual es él que prefiriera los ambientes gélidos sobre los calurosos. Una de las razones consistía en que los inviernos le traían la imagen de una mujer: Kikyô, dulce y amable, de la mano de varios niños aldeanos. Por aquél entonces ella se rodeaba de un aura pacífica..., y él se sumergía en aquella dulce visión. ¿Por qué no pudo haber sido siempre así? Muchas veces él se encontró pensando que, si no hubiesen sucumbido a la tentación de hacerse compañía mutua, todo hubiese sido positivamente diferente...ella quizás hubiese conseguido ser la mujer normal que siempre deseó ser, y él, por su lado, hubiese sido feliz sólo con observarla de lejos durante toda su vida. ¿Pero realmente hubiese sido diferente, hubiese todo terminado diferente...?
Perdido de repente en su tumulto de ideas y memorias, Inuyasha se detuvo y bajó los párpados, queriendo tan sólo por unos momentos observar la serena oscuridad y pretender que toda su vida era apenas un sueño elaborado, una mancha que se difuminaba hasta desaparecer...
"Qué pena ser inoportuno" de repente dijo alguien.
E Inuyasha, teniendo que enfocar su visión y apurarse a tomar consciencia de la realidad, frunció el entrecejo y siseó a su némesis.
"Izuko"
El aludido sonrió.
"Hola, Inuyasha. Supongo que ya sabes lo que pasó" era como tener un espejo frente a él, sonriendo burlón de su infelicidad.
Debido a la repentina ráfaga de rabia que lo recorrió, la sangre se dispersó más rápido por su cuerpo y con un movimiento veloz sus dedos alcanzaron el mango de su espada.
"Espera, espera" el otro híbrido agitó las manos frente a él "Yo vine educadamente a ofrecerte un trato solidario. Es sobre Kagome-"
Inuyasha resopló con sorna. Hasta que Izuko agregó:
"Y sobre Kikyô"
N/A: Mmhm, ¿alguien tiene idea de lo que Izuko planea?
Antes que nada, debo generalizar y decirles que eché de menos leerlas, y que espero que todas estén súper bien (y si no lo están avísen, no soy buena consolando pero soy realista y la realidad es a veces no tan negativa (?) ). Y de nuevo me disculpo por el atraso, es feo no saber de ustedes por un mes entero!
Miyasa: ö, si apenas ves el mensaje y vienes a leer, debo decirte que tu dedicación es hermosa y la amo, lol. Me mata que te haya encantado saber de IY -temía no exponerlo bien. ScarletSide: así que te interesa saber cómo se van a dar las cosas entre esos dos, mm? oh mujer, ¿acaso te atraen las relaciones ficticias disfuncionales? A mí también, obvio lol. Hay decirlo sin pena :v .caliu: ¡Supones todo tan bien! Y lo explicaste mejor que yo, ahaha. Así es, sip, a veces la gente toma decisiones pensando que será para mejor y resulta que todo termina más embarrado que nunca. Es un poco cómico...eh, tragicómico, mejor dicho. Jazmin L: IY tiene que darse cuenta de tantas cosas aún, apenas está haciéndose una idea. Hay que darle tiempo...pero no esperar demasiado -porque, bueno, él es...él, haha. Lady-Shine: sé que tardé, si me odias yo entiendo ::lloro:: "Igual él nunca toma buenas decisiones" no sé porqué me reí tanto con algo tan simple HAHA, supongo que por la sutil manera de llamar idiota a Inuyasha. Y lo es, lol, ¡yo solo quise poner al personaje en IC! así que, seguirá siendo éste sexy cochino -culpable- idiota por un largo rato, creo. Guest: aunque no puedo justificarla por completo, yo también creo que ella no tiene culpa en lo que pasó -aunque entiendo cómo los demás pueden creer que sí. Tan complicado.
¡Nos leemos!
