Siempre pienso un montón de cosas para escribirles, pero al momento de entrar a wattpad las olvido jeje.
No estoy muy conforme con el capítulo, voy a serle sinceras, pero acá está.
Sé que mi Levi quizás a la mayoría no les guste, pero es que ese es mi headcanon de él: alguien con traumas con el sexo por las cosas que sufrió en el pasado. Levi no es un robot, es un ser humanos con sentimientos pero que los reprime mucho, quizás les suene raro mi Levi, pero yo lo veo así; y aunque esto sea un AU me gusta (al menos intentar) conservar la esencia de los personajes.
También sé que dije que terminaría la historia en dos capítulos, pero se me ha alargado mucho, así que habrá historia un poco más.
Perdonenme si he estado un poco floja y muchas gracias por su apoyo ¡realmente lo aprecio!
No las molesto más, a leer.
―― •✿•❀•✿•❀•✿•❀•✿• ――
En el momento en que Smith vio la cara de su superior supo que algo había ocurrido. Levi tenía un rostro ojeroso, algo característico en él, pero esa mañana sus ojeras eran el doble de oscuras y profundas. Sabía, gracias a la pareja de su amiga Hange, la situación que atravesaba Ackerman con su mujer y le sorprendió un poco la manera serena en que Levi llevaba el asunto. Erwin no se metería, pensaba que sería demasiado entrometido, y conociendo a su amigo, no sería una buena idea. Si Levi necesitaba ayuda, él la buscaba, pero raramente ocurría eso.
-Ackerman -habló Erwin a modo de saludo.
Levi lo miró devolviendo el gesto -buenos días.
- ¿Has visto el valor de las bolsas esta mañana?
-Maldición, sí. De seguir así será bastante problemático.
-Mantengamos la calma -propuso el vicepresidente-. Esperemos a ver en qué valores cierran esta tarde y si la situación sigue nos reuniremos para buscar alguna solución.
Su superior le mostró que estaba de acuerdo con él y, una vez abiertas las puertas, se despidió de Erwin para dirigirse a su despacho. Smith, por su parte, lo imitó abandonando el ascensor para dirigirse a su oficina. Su secretario Jasper lo recibía con amabilidad y respeto, y le mencionaba la agenda del día de hoy mientras él acomodaba su saco en el perchero y se sentaba en la silla de su escritorio, observando los papeles puestos allí; comenzó el día bastante atareado, pero era algo a lo que estaba acostumbrado por su posición en la empresa, la cual requería demasiada responsabilidad. Le había sorprendido cuando, luego de heredar el puesto de presidente, Levi le haya dicho que se quede y lo ayude con el manejo del banco ya que apenas había cruzado palabras con el joven en cuestión, pero éste argumento que deseaba su permanencia en la empresa debido a la confianza que su tío tenía en Erwin. Miro su reloj y vio que había pasado la mitad de su jornada laboral, siendo mediodía lo cual lo obligó tomar una pausa para almorzar. Su esposa Marie lo amonestaría si se enteraba de que se había salteado el almuerzo, algo que lo hizo sonreír burlonamente dado que si sus compañeros se enteraban de que Erwin Smith era obediente a su mujer sería motivo de burla, aunque todas sin malas intenciones; era una figura respetada dentro de su trabajo no solo para sus subordinados, incluso para su jefe también, dando una imagen estoica, recta y firme, a la vez que impenetrable. Pero Marie lograba derribar todas esas barreras y él no podía evitar tratarla como una reina, dándole el respeto que se merecía. No es que Erwin fuera un hombre dominado por su cónyuge, él era claramente la cabeza del hogar y ella su ayuda idónea, sin embargo Marie se preocupaba por él, como era debido, y su esposo, con su fachada y apariencia al mundo, se dejaba mimar por ella.
Era algo típico que el grupo de Levi se juntara a almorzar en el restaurante ubicado en la esquina de la calle donde se ubicaba el banco Ackerman, pero a los integrantes les resultó extraño que esta vez su jefe no los acompañara. No eran ingenuos, habían notado sus ojeras y su semblante cansado, sin mencionar su rostro para nada amigable y su mirada oscura. Por su parte, Erwin permaneció en silencio intentando mantenerse alejado de la conversación acerca de qué tipo de situación estaría atravesando éste, mientras degustaba el habitual café luego del almuerzo, pues al parecer, según sus propias conjeturas, nadie podía descubrir la razón por la cual Levi tenía esa apariencia y aspecto tan deprimente. Para cuando llegó la hora de irse se cruzó con la persona, la cual fue tema de conversación todo el almuerzo, en el estacionamiento. Lo saludo como siempre, pero al momento en que ingresaba al auto oyó que lo llamaban:
-Erwin ¿puedo hablar contigo un segundo? - el presidente de la compañía se había acercado hasta su vehículo.
Él asintió y bajó del auto, acompañándolo hasta una cafetería cercana. Se sentaron, pidieron algo para merendar y esperó a que su acompañante se decidiera a hablar.
Para ser tan retraído Levi se veía bastante expresivo ese día, o al menos incapaz de contener la tormenta de sentimientos que se reflejaban en sus ojos grises como un cielo tormentoso. Suspiraba hurañamente, cerraba los ojos por unos momentos y luego miraba a su alrededor, como queriendo encontrar las palabras justas; éstas se le atoraban en la mente y en la lengua, confundiéndolo y agotándolo, haciendo que se estresara por el simple hecho de no saber cómo expresarse, acostumbrado siempre a no compartir sus pensamientos, ideas u opiniones, a excepción del campo laboral. Erwin se limitaba a mirarlo y esperar, pacientemente.
Una vez llegada la moza con sus pedidos y luego de que se retirara, Ackerman se dignó a hablar.
-ya sabes la situación que estoy enfrentando.
Smith asintió.
-maldición, no sé para qué carajos te pedí que me acompañaras.
-Ve al punto, Levi -se apresuró a decir. Sabía que su petición fue inesperada y anormal, pero si realmente había acudido a él es porque se encontraba desesperado.
-Hace casi un mes que Petra se fue con Hange.
-Lo sé.
-Y ya no lo tolero, no hay razones para que se comporte de una manera tan infantil, me dan deseos de tomarla por los cabellos y arrastrarla a casa.
El hombre rubio lo miró- esa sea quizá la razón por la que se fue. No justifico las acciones de tu mujer, de hecho, veo bastante inmaduro el comportamiento que tuvo, pero quizás fue por tu forma de ser el hecho de que se alejara.
-Ella ya sabía cómo era mi forma de ser -los dichos de su compañero fueron como un insulto, haciendo que lo mire con desprecio, pero al ser Erwin la persona sentada frente a él su mirada no sirvió de nada contra su fachada impenetrable.
-y aun así no te abandonó, hasta ahora. Las personas se cansan, pero soy de aquellas que recurren al diálogo antes de tomar decisiones que quizás perjudiquen a otros o incluyan sacrificar algo con tal de lograr el objetivo, y es algo que falló en ustedes: la comunicación.
-Ella no quiere hablar, Erwin -Levi hizo una pausa-, lo único que me dijo es que priorizaba el trabajo antes que a ella. Soy la cabeza de esta empresa, necesito estar en todo lo que concierne a ésta, prácticamente dejo mi vida en ello para que salga a flote. No tiene derecho a recriminarme, nunca le ha faltado nada.
-En todos mis años como vicepresidente- Smith miró a su compañero mientras le daba un sorbo a su café -nunca recibí un reclamo de mi esposa por causa de mi trabajo. Siempre le di el lugar que se merecía, sin descuidar ninguna de mis responsabilidades. A lo mejor tu mujer tiene razón.
-por un demonio Erwin.
-Debes aprender a escuchar, Ackerman.
-No considero haberla descuidado.
-Entonces no tendría por qué haberte dejado.
-Porque a veces se comporta como una mocosa de quince años.
-Aun así, estás aquí conmigo prácticamente pidiéndome ayuda para hacerla volver -remató su vicepresidente, terminando su café.
Ackerman odiaba perder una batalla, ya sea una discusión o un enfrentamiento a golpes y, si bien Erwin era su subordinado siempre sintió que era al revés. Smith era la única persona que no le temía, incluso podría decir que Levi se sentía inferior a él como si el verdadero jefe fuera su subordinado. Incluso en el silencio incómodo, que se produjo luego de lo que su compañero expresó, o la mirada penetrante y furiosa que el hombre de ojos grises como la plata no pudo esconder, Smith no se intimidaba, no se doblegaba y no se acobardaba de la intimidación por parte de su compañero, algo que Levi sabía: nunca podría quebrar a Erwin Smith.
-Lo que yo te podría llegar a decir - habló éste luego de lanzar un suspiro cansado una vez calmado el temperamento de su camarada-, es que si realmente quieres a tu mujer hagas algo, si tienes que sacrificar algo para conseguir un objetivo entonces tienes que estar dispuesto a dar el paso.
Una vez dicho esto sacó su billetera para dejar dinero por su consumición, dejando a un Levi pensativo, el cual lo imitó, llamando al mozo y pagando la cuenta, saliendo de la cafetería y yendo hacia su automóvil para volver a casa; algo que las últimas semanas detestaba, haciendo que a veces durmiera en la oficina. Frenó ante la señal roja del semáforo, el cartel de una florería llamó su atención. Resopló irónico ante un pensamiento tan idiota y apretó el acelerador una vez el semáforo se puso verde para luego dar la vuelta y estacionar en frente del local. Se sentía un idiota a la vez que las palabras de Erwin resonaban en su cabeza. Se debatió y luchó consigo mismo por media hora, sentado en el asiento del conductor, mientras varios pensamientos cruzaban su mente, provocándole dolor de cabeza. Chasqueó la lengua y bajó del auto para tocar el timbre de la florería. Una mujer avanzada en edad lo recibió con una sonrisa, lo que hizo que Levi suavizara un poco su expresión seria. Observo el lugar lleno de plantas y flores que daban vida al lugar, cada una de ellas bien cuidada y puesta en lugares que realzaban la vista.
-buenas tardes muchachito -saludó alegre la anciana - ¿Qué lo trae por mi humilde tienda?
Comenzó a sentirse incómodo: no iba con él estar en lugares como esos, ni tampoco recibir tanta amabilidad, a excepción de Petra, como lo estaban recibiendo por parte de la dueña del local. Repaso el lugar con la mirada, nervioso y molesto consigo mismo, ya que sentía que se había traicionado a él y a su orgullo cuando dejó que sus pies lo guiaran.
-no soy bueno con las palabras.
La mujer lo miró serena e hizo una mueca simpática -entonces deje que las flores hablen por usted. Si no es molestia ¿le gustaría decirme a quién quiere enviárselas y por qué? Así podría ayudarlo.
Levi levantó una ceja, soberbio.
-no me tome por entrometida, señor. Yo podría darle cualquier ramo convencional, con tal de vendérselo, sin embargo, las flores a veces pueden decir mucho y cada una tiene un significado, por ejemplo -la señora señalo unas preciosas rosas rojas-, si usted está conociendo a alguien, pero quiere decirle cortésmente que no quiere tener una relación o no ve a esa persona como una potencial pareja y le regala rosas rojas, está enviando un mensaje erróneo, diciéndole que la desea o tiene sentimientos amorosos hacia ella; Convendría enviarle unas rosas amarillas, símbolo de la amistad y la alegría. Es por eso que le pregunto, para asesorarlo y poder ayudarlo.
Ackerman lo pensó por un momento, luego exhalo por la nariz de manera tosca y habló -son para mi mujer. Quiero decirle que...-le costó decir las palabras, aunque la mujer fue verdaderamente paciente -quiero mostrarle mis sentimientos, pero no soy bueno hablando.
La vendedora sonrió
-si me permite preguntarle... ¿cuáles son sus sentimientos exactamente?
- ¿disculpe?
La anciana rio simpática -lo siento, no quiero incomodarlo.
Él la miro desconfiado, pero se aventuró a decir:
-quiero... quiero decirle que la amo, y no creo amar a nadie como la amo a ella, y que no soy el mismo cuando no está a mi lado. ¡Maldita sea! Fue un error venir aquí -era el día en que se sentía el ser más ridículo del mundo, pensó, mientras abría la puerta del local.
- ¡señor! -lo detuvo la anciana y sonrió con ternura cuando él la miro-. Espéreme un momento, ya le preparo el ramo.
Mientras Levi esperaba su pedido observó detalladamente el lugar: cada flor era distinta y con brillo propio, algunas destacaban más que otras, otras eran sobrias y con aspecto clásico, se podría decir. Otras brillaban e iluminaban el lugar con su color, al igual que Petra, quién era capaz de llenar de luz un lugar cada vez que ella entraba en escena. Su mujer era increíble, irremplazable y única, y cada día dolía más el tenerla lejos, y si Levi debía sacrificarse a sí mismo y a su orgullo para traerla devuelta, era un sacrificio dispuesto aceptar, por más estúpido que se sintiera.
Diez minutos pasaron aproximadamente cuando la mujer volvió con un ramo de lo más extraño y colorido.
-tenga, sé que es un ramo extraño pero cada una de ellas representan el sentimiento por su mujer. Le adjunte una notita con el significado de cada flor, y un sobre y papel labrado para que escriba lo que desee.
el hombre de cabello negro aceptó el ramo observando cada florecilla en él. Le pregunto a la señora si había un lugar donde podría escribir la nota y ella lo llevó a la galería del local, ambientada con calefacción y decorada con hermosas flores. Él pidió disculpas por el atrevimiento y ella le sonrió, diciéndole que no se disculpara y ofreciéndole un café, para cambiarlo por un té luego de que Levi le mencionara que prefería la segunda infusión. El ejecutivo de Ackerman's bank leyó el significado de cada una de las flores y miro por un buen rato la hoja que venía con el ramo, todavía en blanco. Si no quería que las flores se echen a perder debía pensar más rápido que iba a escribir en él, y como no era bueno con las palabras simplemente se le ocurrió escribir que significaba cada flor:
«En el lenguaje de las flores cada una tiene un significado específico: las flores No me olvides significan "amor verdadero"; la flor de Azahar "amor eterno"; el clavel rosado significa "nunca te olvidaré"; la dalia naranja "perfecta"; la dalia rosa significa que "voy a intentar hacerte siempre feliz" y la Camelia "te querré siempre"»
Levi.
Miro su caligrafía en el papel, dio las gracias a la mujer y preguntó por servicio de mensajería, y ante la respuesta positiva le preguntó si podía mandarlas.
-sé que es tarde, pero le pagaré el triple.
-Está bien -accedió la mujer-. Le deseo buena suerte.
Y con eso lo despidió, luego de pedir los datos para el envío.
A mitad de la noche su celular sonó. Había estado, desde que dejó la florería hasta la cena, nervioso e inquieto por la reacción que Petra pudiera tener al recibir las flores. El sonido del celular llamó su atención y cuando vio el nombre en la pantalla el corazón latió desbocado dentro de su pecho.
-Hola, Petra.
Oyó su respiración al otro lado de la línea. La oía pesada y un poco acelerada, conocía a su mujer, seguramente estaba luchando con sus sentimientos. Por su parte, se sentía un adolescente, a la expectativa. Frágil, tonto y sentimental, y solo deseaba verla.
-Gra- oía como le costaba hablar-. Gracias por las flores.
-De nada- respondió Levi pesadamente.
- ¿Cómo... estás?
"como el carajo" pensó ante la pregunta de su esposa. El solo oír su dulce voz lo desarmaba, dejándolo indefenso.
-Vuelve a casa, Petra... por favor - logró decir Levi venciendo su orgullo por un momento, con la voz un poco quebrada.
Sentía la respiración pesada de Petra al otro lado, conteniéndose para no llorar. Y lo quebraba.
-Levi... no quiero ser tu segunda opción, no quiero estar encerrada en esa casa esperándote a que puedas notarme.
Fue como un golpe bajo escucharla decir eso.
-Petra, tú siempre has sido mi primera opción.
-No, sabes que no. Sabes que desde hace mucho tiempo no lo soy y me duele ¿lo sabes? Me casé contigo Levi, pero me tratas como si fuera tu amante y odio tener que... tener que competir con la compañía -. Se fregó la nariz intentando calmarse sin éxito alguno-. Demuéstrame que me estimas por encima de todo, y te prometo que volveré a tu lado. Te amo -finalizó, cortando la llamada.
Otra vez el silencio se apoderaba no solo de su casa, sino también de él. Siempre le gustó estar solo, lo consideraba agradable. Pero esta vez la soledad lo ahogaba, lo consumía y le quitaba el aire. Escuchar a Petra al punto del sollozo y diciéndolo que lo amaba para luego dejarlo en silencio lo hizo sentirse como si estuviera en una habitación aislada, donde el aire escaseaba y a él le costaba respirar. A lo mejor estaba siendo demasiado dramático, o quizás todos esos sentimientos que estuvo conteniendo a lo largo de los años, salieron con tal fuerza como si él fuera una olla a presión, incapaz de contener lo que llevaba en su interior. Necesitaba a Petra, necesitaba a su esposa y ya no quería volver a lastimarla. No importa lo que tuviera que sacrificar costa de tenerla con ella, lo daría todo: se humillaría si debía hacerlo, renunciaría a su orgullo, intentaría cambiar si solo eso la hacía feliz. Estaba acostumbrado a perder a la gente que amaba, una de las razones por la cual intentaba no crear lazos por las personas, pero esta vez no estaba dispuesto a resignar a Petra. Así que contra toda lógica o actitudes que se esperaban de Levi Ackerman, se propuso a mandarle un ramo de flores cada semana, intentando traerla con él otra vez, demostrarle que ella siempre fue su primera opción y que no estaba dispuesto a perderla.
A la semana siguiente de la llamada telefónica con su amada, y cuando iba de camino al trabajo, clavo los frenos en medio de la autopista, lo que hizo que recibiera bocinazos por parte de los demás conductores mientras seguían su camino enojados con el ejecutivo. Su acto de impulsividad tuvo una razón: un cartel de una publicidad de un perfume en la que estaban un hombre al que reconocía como uno de los modelos que Hange había hablado con una mujer extrañamente muy conocida por él. No daba cabida a lo que veía, puesto que la modelo era Petra, su mujer, la cual estaba radiante en ese precioso vestido rojo, que combinaba estupendamente con su sonrisa relajada. Petra, abrazando a otro hombre. Intentó calmarse, intentó reprimir los celos aunque no tuvo éxito. Quiso una vez más llevarla a rastras a su casa, a su cama específicamente, y mostrarle quién era el verdadero hombre en su vida, a quién debía abrazar y a quién no. Y luego se rio de sí mismo de manera burlona por ser tan imbécil. Prendió el motor del automóvil y decidió que esa semana le enviaría rosas rojas, y una carta de felicitación, quizás también con un reclamo por no haberle dicho nada. Después de todo seguía siendo su esposo.
-Petra, te ha llegado un ramo.
Oyó la voz de Hange desde el piso inferior y se apresuró a bajar las escaleras. Hange se rio de su comportamiento, haciendo que ella se sonroje.
-un enamorado, eh- bromeó su amiga de manera curiosa mientras terminaba su desayuno, intentando obtener información.
-es... Levi- confesó Petra tímida y en un tono bajo.
La confesión hizo que Hange escupiera el café.
- ¡¿qué?!
Ahí estaba la actitud exagerada, característica de la castaña, otra vez. Había clavado las palmas de sus manos sobre la mesa, inclinándose hacia su amiga, mientras gritaba con los ojos desorbitados por la sorpresa.
-La semana pasada -comentó la joven rubia con voz temblorosa mientras estrujaba sus manos de manera nerviosa-, envió un ramo, la vez que saliste con Moblit, pero por favor ¡no le digas que te lo conté! -Le suplico un poco desesperada-, sabes lo orgulloso que es, y aprecio mucho este gesto porque sé que tuvo que haber luchado consigo mismo antes de tomar esa decisión... me hace sentir, contenta.
Hange sonrió, después de mucho tiempo comenzaba a ver un brillo en los ojos de su amiga al mencionar a su esposo. Y no había nada que la alegrara más que la felicidad de una de sus mejores amigas.
-Estoy sorprendida y curiosa, nunca lo habría esperado de él pero me hace ver que realmente te ama -vio como Petra se sonreía embobada con el rostro casi enterrado en las rosas, para embriagarse con el aroma que desprendían-. Y rosas rojas eh. Para ser Levi está bastante bien, es un gran paso aunque un poco básico.
-Ohh no, el primer ramo fue una extraña combinación de flores, pero con un mismo significado.
- ¿Qué significaban? -preguntó su amiga intrigada, mientras cambiaba el mantel manchado de café.
Ral se ruborizó.
-No importa, lo importante es que no eligió un ramo al azar, se tomó la molestia en buscarlo, se tomó el tiempo para mí.
Hange decidió que por el momento no la molestaría para saber el significado del primer ramo.
-Qué lindo es verte sonreír Petra, me alegro que vuelvan a llevarse bien.
Ella sonrió tímida, como una niña. Y volvió a oler las rosas mientras la otra mujer preparaba las cosas para que ambas emprendan camino hacia el trabajo.
En la mitad de su jornada laboral un hombre se sentó en la mesa que daba a la ventana del buffet le levantaba la mano. Petra se acercó a atenderlo, el hombre pelirrojo de ojos verdes y pecas que adornaban su nariz y mejillas le sonría abiertamente.
-Buenas tardes ¿en qué puedo servirle?
-Buenas tardes, me gustaría tomar un café americano, un jugo de naranja y dos medialunas.
Ral sonrió amablemente y caminó hacia la barra para registrar el pedido, al volver con éste el hombre la detuvo.
- ¿Petra Ral, cierto?
Ella tomo una postura cautelosa.
-La misma, ¿y usted es?
- Hola-el joven que rondaba unos 30 años, más o menos, extendió la mano -. Charles Meison, un placer.
-Lo siento señor, pero...
-Oh, disculpa, no tienes porqué saber quién soy. Trabajaste para mí, al hacer la publicidad del perfume junto a Eren Jaeger, soy ejecutivo de la empresa de la marca del perfume por el cual modelaste.
Petra bajó la guardia, y correspondió el saludo-oh, un placer señor.
-Oh no- rio divertido - por favor, tutéame.
Ella sonrió como respuesta.
-Escúchame, Petra - Charles la miró fijo, y ella sintió un escalofrío que le recorrió la espalda ante la mirada casi intimidante y algo invasiva de él - ¿puedo tomarme el atrevimiento de pedir tu número? Desde el momento en que te vi has quedado grabada en mi mente, eres tan hermosa... No quiero incomodarte, no es mi intención...
Petra dio un paso atrás. Se sintió incómoda y a la vez halagada, no podía negar que la persona frente a ella era un hombre muy atractivo con una sonrisa seductora, pero algo la decía que sea cautelosa, y que tomara distancia
-Disculpa. Me siento realmente halagada pero estoy casada, además de que tu oferta es encantadora no te conozco, perdóname si me haces sentir incómoda- Petra se dio vuelta para alejarse cuando él tomó su mano.
-Lo siento, no quise incomodarte realmente, no sabía que estabas casada.
-Está bien- contesto la mujer un poco más tranquila- no tenías por qué saberlo.
El hombre le sonrió abiertamente, una vez más y consultó su reloj de muñeca -Creo que debo volver a mi rutina ¿podrías traerme la cuenta? - Extendió su mano y Petra, un poco dudosa, devolvió el saludo -fue un placer conocerte, me encantaría poder contratarte una vez más para una campaña...
-No creo que vuelva a hacerlo, pero muchas gracias por considerarme- lo interrumpió ella de forma cortés.
Aceleró sus pasos hacia la barra, la cual pasó y ocupo el lugar detrás de ésta. Su compañero la miró y ella respondió con una sonrisa. Veía como el hombre abandonaba el lugar, éste le producía sentimientos encontrados: fue amable y respetuoso pero no podía ignorar la incomodidad y el estado de alerta que adoptó su cuerpo cuando estaba con él. Su sexto sentido le decía que se aleje lo antes posible, lo cual la confundió ya que parecía una persona sumamente confiable. Su cabello naranja brilló al momento que tuvo contacto con la luz solar, dándole una apariencia cálida y poderosa como el fuego. Su andar, como el de un felino a la hora de cazar, lo hacían desprender un aura peligrosa y seductora. Y sus ojos verde-amarillento eran casi mortales. Inconscientemente Petra se abrazó a sí misma y continúo su labor, al final de su jornada laboral se tomó el atrevimiento de subir hasta la oficina de su amiga y golpeo la puerta de esta, ahorrando la presentación a la secretaria de piso y esperando autorización, debido a que ya sabían quién era y que tenía libre acceso en el edificio aunque Petra nunca hizo uso de ese privilegio, hasta ese momento. Abrió la puerta y encontró a su amiga ocupada con un cliente, o socio, mejor dicho. Ahí estaba Charles Meison, riendo y terminando de cerrar un acuerdo con la presidenta de la compañía de publicidad.
- ¡Petra!- la saludó Hange animada -has llegado en el momento justo, pasa - Hange la recibió y corrió la segunda silla frente al escritorio indicándole que se sentara.
-Yo, pensé que estarías sola y no quería interrumpirte... - atinó a decir con intención de abandonar la sala pero ante la insistencia de la presidenta se sentó junto al cliente.
-Justo hablábamos con Charles, y su compañía quiere recurrir nuevamente a nosotros para publicitar otra vez el producto por el cual modelaste, esta noche iba a decírtelo en casa pero has llegado en el momento justo - Hange se mostraba entusiasmada, aunque demasiado calmada, pensó Petra, acostumbrada a su excéntrica personalidad mientras que el hombre la miraba fijamente, con esos ojos tan intimidantes e invasivos.
-Hange, dijiste que solo sería una vez. Y debería consultarlo con Levi, sigue siendo mi marido.
- ¿Levi? ¿Levi Ackerman?- interrumpió el hombre volteando hacia su lado izquierdo, Petra asintió con la cabeza -madre mía, no tenía idea que eras su mujer ¡menuda suerte la de Ackerman al tener tal belleza como cónyuge!- El comentario hizo sonrojar a Ral - discúlpame el atrevimiento, pero tienes que ser tú la cara de esta publicidad, por favor. Eres irremplazable, prometo no molestarte más pero realmente debes ser tú la cara del perfume.
-Pero yo no soy modelo, solamente lo hice para sacar de apuros a Zoe. Aprecio que me tengan en cuenta pero realmente...
-Petra, solo será esta vez, por favor- Hange la había tomado de las manos a modo de súplica.
-Pero Levi...
- ¿Levi qué? Con la primera publicidad se lo tomó bien, hasta te envío flores el idiota, algo que nunca hace.
Su amiga la amonestó con la mirada por decir cosas demás delante de desconocidos.
-Creo que es hora de irme - comentó Meison -las dejaré señoritas para que la modelo estrella pueda pensarlo bien, y cuando tengan una decisión me contactas, Hange.
El ejecutivo saludó a Hange y beso el dorso de la mano de Petra a modo de saludo. Zoe lo acompañó hasta la puerta de la oficina y Charles le dedicó una última sonrisa a la joven rubia.
-No.
-Petra...
-He dicho que no, Hange.
Las mujeres conversaban camino a casa. Una vez se había ido Charles, Hange insistió a Petra para que lo pensara, sin poder hacerla cambiarla de parecer. Ni siquiera arrojarse a sus pies, suplicante y melodramática, había hecho cambiar la respuesta de su amiga.
-Piensa en el dinero al menos, podrás cubrir tus estudios universitarios el año que viene y además será la última vez...
-lo sé Hange pero primeramente debo consultarlo con mi marido, y no creo que esté muy de acuerdo.
-oh, vamos, no creo que le moleste -Hange piso los frenos ante la señal de rojo -y si realmente te gusta modelar no puede encerrarte para siempre. Aparte el que seas vista y admirada haría que sienta celos y no le vendría nada mal - volteo a ver a su amiga -imagina si esto fuera una novela, o una historia rosa, nada mejor que celarlo o hacerte desear para poner picante el ambiente, eh - el auto comenzó a moverse al cambiar la señal de tránsito.
-Pero no es una novela, Hange. Es mi vida, y Levi mi esposo y quiero saber su opinión... al fin y al cabo la próxima semana volveré con él, quizás.
En el momento en que lo confesó habían llegado al destino. Hange Zoe giró su cuerpo, exageradamente, en dirección a ella con un rostro lleno de sorpresa, confusión y un poco de indignación.
-No hay nada que me ponga más contenta el hecho de que se reconcilien, pero sinceramente el bastardo de Levi merece sufrir más ¿o acaso olvidaste la razón por la que llegaste a mi casa?
Su amiga desabrochó su cinturón de seguridad y bajó del vehículo, cosa que la dueña del hogar imitó, y ajustó más su bufanda para protegerse del frío -no seas rencorosa, Hange.
Ella se detuvo antes de abrir la puerta principal -no es ser rencorosa, es hacerse valer un poquito. Coqueteo con su compañera de trabajo, te abandonó por su profesión y a la primera tú lo perdonas. Perdóname pero esta no es la Petra que yo conocí alguna vez.
-Pero está haciendo algo por cambiarlo, y no podemos estar toda la vida peleados.
- ¡claro que no! Pero que demuestre que realmente está cambiando y no que sean acciones para que, una vez en la palma de su mano, vuelva a ser el viejo Levi.
-Hange, sinceramente ya no sé qué hacer, cada vez me confundo más y el hecho de que Levi esté mostrando esta nueva faceta me descoloca. Estoy tan acostumbrada a su fría manera de amar que no sé qué pasará de aquí en más y... abre la puerta que si seguimos aquí afuera nos congelaremos.
Ésta obedeció y entraron al hall, dejando los abrigos en el perchero y yendo a la cocina. Hange comenzó a preparar la cena mientras escuchaba a su compañera.
-Entiendo lo que quieres decir, y yo quiero perdonarlo pero no quiero que sea todo fácil para él. No por ser rencorosa, quiero que él entienda que me lastimó y quiero ver que haya cambiado pero tampoco quiero seguir comportándome de manera tan inmadura, quiero resolver las cosas.
-Lo sé pero debes dar tiempo, para ver si realmente está cambiando. Perdóname por ser tan desconfiada pero, maldita sea tiene que ver lo valiosa que eres y apreciarte como es debido.
Ral suspiró mientras acomodaba la mesa para cenar, pensativa a causa de la situación que enfrentaba. Una vez se había calmado, había disfrutado modelar, no podía negarlo. Esa noche no pudo dormir, llena de pensamientos y dudas con respecto a su futuro. Para cuando amaneció y habiendo bajado a desayunar, le anunció a Hange que aceptaría el trato, pero que realmente quería que esta fuera la última vez.
- ¿Y Levi?
-Luego le explicaré, también quiero hablar con él.
Su amiga le sonrió, acto seguido continuaron charlando y continuando con la rutina de siempre.
-buenas tardes, preciosa.
Eren Jaeger la saludó con un cálido abrazo, poniendo un poco incómoda a su compañera de trabajo. La sesión fotográfica esta vez tomaba lugar en la terraza de un edificio, al atardecer. Ya les habían comentado a los dos modelos la idea para la fotografía de la campaña. Si bien a Petra la hizo sonrojarse un poco cuando supo las posturas que debían adoptar se recordó que era un trabajo, e imaginó la tormenta que vendría cuando Levi viera la publicidad. En cuanto llegaron Eren ya estaba en el set, tomando un café junto con su hermano quién lo amonestó ante el saludo tan descarado de Eren, lo que propició una discusión entre los Jaegers.
-Tranquilo viejo, no voy a quitártela. No cuando supe que era la misma chica por la cual suspirabas en la adolescencia.
- ¿Qué demonios dices, mocoso? - Zeke se mostraba molesto y avergonzado, Petra dirigió su mirada a un punto fijo en la pared en dirección opuesta de la ubicación de los hombres, deseando que la tierra la tragara.
-La otra noche que viniste ebrio me lo confesaste, y a decir verdad es toda una hermosura.
-Ya cállate, Eren. Y concéntrate en la estúpida sesión de fotos.
El castaño soltó una carcajada y petra volteo a verlo, sarcástica.
-Es broma, me gusta molestar a mi hermano.
Ella lo siguió con la mirada cuando el hermano menor fue a dejar la taza de café. Esta vez traía el pelo atado en un moño, con unos mechones rebeldes que escapaban por delante.
-No tienes por qué mortificarlo así, no usándome a mí. Y para que sepas, ya hemos aclarado ese asunto.
-Sí, mamá- se burló cariñosamente Eren mientras le agarraba la mejilla.
-Si fuera tu madre- Petra alzo la cabeza para mirarlo a los ojos, ya que le sacaba una cabeza de altura y un poco más -no tendrías esos modales- le amonestó cariñosamente recibiendo una sonrisa infantil por parte de él.
Una vez acomodados y los modelos preparados, comenzaron la sesión de fotos. Petra había mejorado bastante en sentirse cómoda frente a la cámara, al punto de parecer casi profesional. La química con el modelo Eren Jaeger era muy buena, lo cual facilitaba las cosas y hacía que se agilice el trabajo. Cuando terminaron les acercaron los abrigos, y Ral agradeció que esa tarde no fuese tan cruda como los días anteriores y que el sol calentara su piel en la hora del trabajo llevado acabo hace unos momentos. Habían terminado justo a tiempo, el sol se había ocultado dando paso a la noche y todos iban desarmando el escenario y juntando el material. Una de las asistentes entró al camarín cuando estaban desmaquillando a los protagonistas del día.
-Lamento la interrupción- se disculpó la chica - era para anunciar que se nos dio el visto bueno para darles un obsequio por su arduo trabajo.
La joven hizo una seña y tras ella entró un hombre con un gran ramo de rosas y dos cajas: una pequeña y otra más grande. Se acercó y le dio los obsequios a Petra quién abrió la caja pequeña de terciopelo rojo para encontrar los más finos y elegantes chocolates, luego retiró la tapa de la caja más grande, para encontrar el vestido rojo que usó para la primera campaña, en perfectas condiciones. Quedó anonadada por tanta amabilidad por parte del staff; Eren por su parte recibió una gran caja de chocolates y una botella de champagne de lo más exclusiva, junto con otra de ron.
-No era necesario- comentó Petra embelesada viendo el vestido.
-órdenes de arriba- comentó la empleada -. Con su permiso, me retiro para que terminen de liberarlos. Un placer haber trabajado con ustedes- hizo una reverencia y abandonó la habitación.
-Estabas hermosa en ese vestido-
- ¡Eren!- lo retó ella avergonzada y divertida.
-Solo digo la verdad- se levantó de su asiento y agradeció a la asistente y la besó en la mejilla, adoptando su actitud pícara que hizo sonrojar a la chica -y ahora quisiera llegar a casa y darme un baño, y quizás ver el partido de béisbol con una bolsa de patatas y cervezas. Quizás llame a Armin -comenzó a hablarse a sí mismo, habían salido del camarín y, luego de saludar a la gente, se dirigían al estacionamiento- aunque no le interesan los partidos y Zeke odia que llene la casa de gente.
-porque cada vez que lo haces la dejas patas para arriba- el hombre mencionado hizo su aparición.
-solo llamaré a Armin, si invito también a Mikasa seguramente venga con cara de caballo y luego Sasha y Connie me recriminarán por no haberlos invitado...
-Y así llenas la casa de mocosos.
-Eres un amargado, hermano.
-Ya cállate y súbete al auto- Zeke encendió un cigarrillo y observó a la joven rubia - ¿en qué vuelves a casa, Petra?
-Iba a tomar un taxi, ya que Hange salió con Moblit.
El hombre con cabellos rubio ceniza le hizo señas para que subiera al auto -sube, te llevaremos.
-no necesitas hacerlo, Zeke.
-Vamos, no es molestia- le sonrió él.
Ella accedió y se metió dentro del Jeep negro.
-una reina nos acompaña esta noche, eh.
-Ya basta, Eren -Zeke comenzaba a perder la paciencia.
-Eren dio media vuelta hacia los asientos traseros - ¿me puedes explicar porque es tan odioso?
Petra rio -a lo mejor necesita una novia -contestó siguiéndole el juego.
-Entonces recae en nuestras manos, si es por él, Pieck termina casada con otro.
- ¡Eren!
-Tú concéntrate en conducir - se burló el menor de los Jaeger.
-ya cállense los dos, o terminaré por perder la paciencia. No puedo creerlo de ti, Petra.
-Oh, vamos Zeke - Petra puso los ojos en blanco-. Mejor concéntrate en conducir.
Zeke bufó molesto, aguantando las bromas de sus acompañantes. Cuando llegaron a la casa de Hange, Petra se acercó a la ventana del asiento del conductor.
-gracias por el aventón.
-No es nada, para eso estamos los amigos - sonrió Jaeger.
Petra los saludó y camino hasta la puerta cuando escuchó la puerta del auto cerrarse, volteo y vio que Zeke se acercaba con los regalos de la campaña publicitaria.
-casi los olvidas.
-ohh, que tonta. Muchas gracias Zeke.
-Ese vestido rojo realmente te iluminaba -confesó éste mientras le entregaba las cosas-. Espero verte con él en la fiesta anual de Zackly ¿irás, no es así?
Darius Zackly era el gobernador del distrito, aunque su posición no fuera tan importante como la de un presidente, tenía el mismo peso que éste. Cada fin de año organizaba una fiesta a la cual solo iba un selecto grupo de empresarios, era un honor ser invitado a este acontecimiento. Hange y Levi comenzaron a concurrir hace un año, aunque Levi era invitado mucho antes pero siempre encontraba una excusa para no asistir, yendo Erwin en su ausencia.
-se supone que debo recibir invitación...
-No creo que haya mucho problema, tu esposo es un invitado especial.
No se le había cruzado por la cabeza ir con Levi, ¿iría? Él siempre huía a las fiestas o alguna clase de evento social, concurría solo al evento de fin de año de su empresa, por ser el presidente. Petra cambió el tema, algo que no pasó desapercibido por su amigo, y lo despidió, entrando a la casa. Se sirvió un poco de agua y subió su habitación, sacando el vestido y admirándolo. Se lo probó, posicionándose frente al espejo para ver cómo le quedaba; Sea con Hange o Levi o cualquier fiesta formal, definitivamente iría con ese precioso vestido rojo.
...
Intenté hacer un fanart de la campaña publicitaria, pero es algo asqueroso. Igual, se los muestro:
Muchas gracias por leerme :)
