Todos los personajes de Ouran le pertenecen a Bisco Hatori-sama, yo solo me remito el personaje de Yuuki y la historia c:
Capitulo 10: Escondidillas.
Era el lunes siguiente a la "cita" de Kaoru y Yuuki. Un día común y corriente para todos, menos para el pelirrojo. Este era un día de suma alegría.
Kaoru amaneció con una sonrisa en su rostro. Estaba feliz, no solo porque al fin había aceptado sus sentimientos por la inglesa sino porque hoy podría pasar más tiempo con ella. Si, era estúpido pensar que esto era algo especial cuando en realidad era lo más habitual para dos compañeros de clases pero aun así, él lo sentía especial.
-Te ves muy contento, Kaoru- dijo Hikaru burlón mientras terminaba su desayuno- ¿Paso algo bueno ayer en la salida con Yuuki?
Cuando Kaoru regreso a casa, quedo completamente dormido debido al cansancio. Hikaru llego pisándole los talones, así que perdió la oportunidad de sonsacarle información de cómo había finalizado su cita. Sin embargo no se animo a despertarle por más curioso que estaba.
-Tú deberías saberlo hermano, estuviste allí.
-¡Pero qué dices, Kaoru! Yo estuve toda la tarde con Haruhi y Renge, si no me crees llámales –dijo defendiéndose.
-No te preocupes, no lo hare ¿y sabes por qué? Porque la vida es bella- dijo alzando un puño en alto como quien acaba de hacer un descubrimiento histórico.
Hikaru creyó ver por un instante a Tamaki tomando posesión del cuerpo de su gemelo. El amor podía cambiar mucho a las personas, incluso para peor.
-Si tú lo dices…- dijo con una gotita cayendo por su frente.
Terminaron de desayunar y marcharon al instituto. Kaoru tomo la delantera, acelerando el paso para llegar lo más rápido posible al salón. Estaba muy ansioso. Antes de llegar al umbral de la puerta, desacelero un poco y entro con normalidad, saludando a todos. Hikaru entro después de él, un poco más agitado por la carrera.
Dejaron sus cosas en sus respectivos asientos y comenzaron a charlar con Haruhi antes de que el profesor llegara. Kaoru miro de reojo atrás, en dirección al banco de la castaña para encontrarlo vacio.
Se golpeo mentalmente por no recordar que ella tomaba matemáticas avanzadas, por lo que no compartían las mismas clases por esa hora. Lo único que le quedaba por hacer era esperar por la siguiente materia para reencontrarse.
El reloj parecía moverse muy lentamente, haciendo la espera eterna e insufrible. Que peor forma de comenzar el día, pensó Kaoru recostando su cabeza en el libro abierto mientras la profesora seguía con la explicación. No tenía la mínima intención de prestar atención a esa perorata, quería dormir para no sentir la lentitud con que se movían las manecillas del reloj.
Finalmente, la campana sonó y con ella llego el cambio de asignatura. Ahora les tocaba historia, por lo que Yuuki debería de llegar en cualquier momento.
Pero no llego, ella nunca cruzo por el umbral de la puerta. Ni siquiera para la asignatura siguiente a esa.
Se pregunto si tal vez estaba enferma y tal vez por eso no vino a la escuela. Pero esa suposición quedo descartada cuando Renge le informo, a través de mensaje de texto, que habían llegado al instituto juntas como todos los días.
Las horas pasaban lentamente, torturándolo mientras la ansiedad le carcomía en lo más interno de su ser. No podía quedarse quieto un instante. Se levanto de un salto cuando la campana del almuerzo sonó. Fue con los demás a la cafetería con la esperanza de encontrar a su compañera allí pero tampoco fue el caso. Era como si la tierra la hubiera tragado.
Deprimido, devoro su almuerzo gourmet. Haruhi, Renge y Hikaru intercambiaron miradas de preocupación. Comieron en silencio por un tiempo hasta que Renge no pudo contenerse más.
-Ne Kaoru-kun ¿Quisieras acompañarme a buscar a Yuu-chan? Estoy segura que se quedo dormida en el jardín, como de costumbre- dijo, tratando de animarle pero de no sonar muy obvia a la vez.
-¿Yo? Eh, de acuerdo- dijo tratando de esconder su entusiasmo. Ya no necesitaba de una excusa para salir en su búsqueda.
-Nosotros también iremos- dijo Haruhi cerrando su caja de bento, satisfecha por la comida.
-De acuerdo, será como jugar a la "búsqueda del tesoro" ¿no, Kaoru?- dijo Hikaru guiñándole un ojo mientras se levantaba de la silla.
-A jugar, pues- le imito el gemelo menor.
Salieron de las instalaciones, directo a los jardines. Sabían de ante mano que ese era un lugar recurrente de la castaña. Sin embargo, no la encontraron allí. Ni en la biblioteca. Mucho menos en los salones.
El único lugar restante era…
-¡Allí estas!- grito Renge, agotada por la exhaustiva búsqueda. Llegaron a la tercera sala de música, y allí encontraron a Yuuki, sola con una pila de papeles esparcidos a lo ancho y largo de una de las mesas. Ella apenas había levantado la vista de los documentos que estaba leyendo en ese momento cuando el grupo entro.
-¡¿Dónde diablos te metiste en todo el día?! ¡No viniste ni al almuerzo!- le recrimino la castaña de nuevo.
-¿Almuerzo….?- miro el reloj de pared detrás suyo y ahogo un grito de sorpresa- ¡¿Ya es tan tarde?!
Ahí fue cuando el grupo de chicos notaron la mochila de la chica tirada a un costado y que de esta sobresalía una bolsa de papel de McDonald sin tocar.
-Espera… ¿quiere decir que estuviste aquí todo el día… y ni siquiera comiste?- pregunto Haruhi, tratando de unir sus pensamientos en uno solo.
Yuuki rasco la parte baja de su cabeza y asintió.
-Parece que si… me distraje tanto con estos papeles que no me di cuenta de la hora- dijo acomodando su cabello en un rodete desalineado, sujeto con el lápiz que había usado momentos atrás- No importa, un día que no coma no me matara- dijo y regreso su atención a los papeles.
-Oh no, eso sí que no- dijo Kaoru, tomando la bolsa de papel y sustrayendo el paquete de papas fritas, para engullir un poco de ellas en la boca de Yuuki de un solo golpe.
Escupió la mitad de la comida debido al sorpresivo ataque.
-¡Oye! ¡Al menos ponles kétchup!- se quejo- ya dije que estaba bien.
-No puedes estar sin comer un postre ¿y pretendes saltarte el almuerzo? No me hagas reír –le recrimino sin una pisca de gracia- Ahora come.
Le engullo un poco mas de papas en la boca hasta que ella acepto comer por su cuenta. Mientras ella comenzaba a degustar con voracidad la hamburguesa de doble queso, Kaoru tomo uno de los tantos papeles de la mesa. No entendía mucho de lo que decían, eran puros cálculos de presupuestos. Similares a los que Kyouya suele ocuparse.
-¿Qué es todo esto?- pregunto curioso.
Antes de que pudiera seguir leyendo más abajo, Yuuki le arrebato el papel de las manos.
-Nada que les interese- dijo un poco brusca.
Junto el resto de los papeles en un solo bulto mientras tragaba el último bocado de la hamburguesa .Guardo todo en la mochila, incluido el envoltorio de McDonald. Sin mirar a nadie, se encamino a la puerta de salida, con mochila al hombro.
-Debo irme, tengo que terminar unas cosas. Nos veremos mañana- dijo apresurada antes de alejarse de los demás.
Nadie dijo nada, nadie se movió. Se había marchado como un relámpago, sin dar oportunidad a ninguno de preguntar o decir nada. Los chicos se miraron entre sí, luego a Renge; quien se encogió de hombros igual de desconcertada que ellos.
Yuuki no regreso a las clases de la tarde. Tampoco asistió a las clases del día siguiente. Ni del día posterior. Recién dieron con ella un jueves por la tarde, cuando los chicos de primer año fueron a la sala de música para cumplir con sus tareas de Host habituales.
Cuál fue su sorpresa al toparse con la castaña tan de repente, que una sonrisa inconscientemente se formo en los labios de un pelirrojo. Más sorprendidos quedaron cuando notaron que llevaba ropa de calle; una camisa a cuadros y unos jeans gastados, y estaba enfrascada en una conversación con Kyouya. Parecía ser que esa charla estaba llegando a su fin puesto que ella disponía a marcharse.
-Entonces, me llevare estos- dijo tomando una carpeta que Kyouya le tendió.
-Si necesitas algo mas, dímelo- dijo el chico de los lentes.
-Lo hare. Gracias senpai- dijo girando en dirección a la puerta, topándose con los chicos. Por un instante pareció sorprendida, luego recobro un semblante casi inexpresivo y camino a toda marcha contra ellos. Otra vez con la cabeza gacha y sin mirar a ninguno a la cara- Hola chicos, yo ya me iba. Nos vemos- dijo a tropel para así abrir la puerta de un golpe y desaparecer detrás de ella.
Nuevamente, realizo un escape fugaz sin dar tiempo a replicas o comentarios. Todos dirigieron la mirada al chico alto de gafas. Este solo se limito a encogerse de hombros, regresando a sus labores.
-¿Qué fue todo eso, Kyouya-sama?- le detuvo Renge consternada. El mencionado se veía reacio a contestar, pero sabía que sería en vano el ir en contra de ellos.
-Yuuki pidió prestado unas referencias de eventos anteriores- tomo su libreta y deposito toda s atención en ella- eso es todo.
Sin más, se retiro a una mesa apartada de las demás para continuar con sus habituales análisis de mercado y demás.
Sin embargo, la explicación de Kyouya no dejo conforme a los demás, en especial a Kaoru cuya paciencia empezaba a agotarse.
-¿Qué demonios está pasando?- dijo rascándose la nuca.
-No tengo idea- le imito Hikaru.
-Me pregunto si…- Renge puso el dedo índice sobre su labio inferior, pensativa. Una ligera idea vino a su mente pero no estaba segura de si se tratara de ello o no.
-¿Qué cosa?- pregunto Haruhi notando su expresión.
Renge la miro por un minuto en silencio, luego a los gemelos. Si sus hipótesis iban por buen rumbo entonces supuso que Yuuki querría lidiar con ello sola. Quería contarles todo lo que pensaba a los chicos pero si Yuuki no les dijo nada hasta ahora era por algo. No le quedaba de otra que morder su lengua y callar por el momento.
-Nada- dijo cambiando de expresión a una de más fatiga- pero creo que deberíamos de darle a Yuu-chan algo de tiempo.
-¿A qué te refieres?- preguntaron los gemelos al unísono.
-A que tal vez Yuu-chan lo único que necesita es tiempo, pronto vendrá a nosotros.
Sonrió, tratando de animar a sus compañeros de clases. Sin cambiar de expresión, se fue a la misma mesa de Kyouya. Aun así, sus intentos no fueron del todo efectivos, ya que los gemelos y Haruhi seguían desconcertados. Cada vez entendían menos lo que sucedía.
Algo no estaba bien, pensó el pelirrojo mientras trataba de focalizar su atención a las clientas que atendía en ese momento. Sonreía y asentía a cada cosa que le decían pero su mente estaba en otra cosa, más bien en otra persona.
Era difícil de creer que la chica inglesa, con su intachable historial de asistencia perfecta y su constancia en las clases, faltase a clases así como así por casi una semana completa. Pero lo que lo tenía más confundido era su repentino cambio de actitud. De la noche a la mañana había pasado de ser puras sonrisas a ni siquiera sostener el contacto visual. Era como si los quisiera evitar. Más bien, los estaba evitando a toda costa. Pero no le veía el motivo, todo era tan extraño como repentino.
Debía de existir un motivo mayor, algo grande como para llevarla a hacer eso.
Pensó y pensó, pero no pudo encontrar un motivo razonable para justificar las acciones de la castaña. Hasta que un súbito recuerdo salió de la parte trasera de su cerebro y se proyecto ampliamente en su cabeza. "…en nuestra próxima cita iremos a un lugar mejor" "…en nuestra próxima cita" "cita"…
Abrió los ojos de par en par por la sorpresa. Esto llamo la atención de las clientas.
-¿Pasa algo, Kaoru-kun?- pregunto una de ellas.
-Eh… No, no pasa nada. Discúlpenme- salió del grupo a toda prisa y se encerró a sí mismo en la habitación de los suministros.
Cubrió su boca con una mano y se dejo caer al suelo, arrastrando la espalda contra la pared. Era una remota posibilidad pero… ¿podría ser que la haya asustado?
Rememorando los hechos, pensó que ella nunca había mencionado la palabra "cita" en todo ese día, solo él. Tal vez cuando le propuso una próxima cita, ella se asusto.
Claro, si a fin de cuentas esa salida había sido planeada por su hermano como una "última misión", nada más ni nada menos. Una cita forzada, tal vez pero no algo más que eso. A lo mejor ella lo interpreto de este modo, mientras el único ilusionado todo el tiempo había sido él.
Su malinterpretación de los hechos lo llevo a suposiciones equivocadas, animándolo a hacer lo inesperado. Invitarla a salir como algo más que amigos cuando ella estaba solo cumpliendo con una estúpida misión… ¿Quién no se asustaría en este tipo de situación?
Golpeo repetidas veces su cabeza contra las palmas de sus manos, castigándose por su estupidez. Ahora todo estaba más que claro, por supuesto que ella lo estaba evitando.
-Soy un idiota…- soltó en un suspiro.
Tenía que enmendar esto. No había forma de dejar que las cosas siguieran así. No después de que al fin había aceptado sus sentimientos.
Pero decirlo era la parte fácil, hacerlo era otro asunto. Parecía una misión imposible ya que la continua ausencia de Yuuki no facilitaba las cosas. Si tan solo pudiera hablar con ella cinco minutos y enmendar su error…
Los días pasaron rápido. Sin notarlo ya habían comenzado otra semana más en la Academia Ouran, pero la ausencia de Yuuki ya parecía permanente. Lo único que los Host de primer año habían escuchado de ella fue que se tomaría unos días de reposo por enfermedad.
-Mentiras…- pensaron al unísono el grupo de amigos.
Sabían que ella no estaba enferma y que, según Renge, pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en su habitación entre papeles y la otra parte fuera de casa, sin paradero conocido, pero siempre regresaba con una pila nueva de documentos.
Kaoru, ya arto de tanto misterio y evasión, decidió tomar cartas en el asunto. Como nunca atendía su celular, trato de dar con la chica en su casa, pero los sirvientes alegaban que no estaba disponible para visitas o que no se encontraba. No conforme con eso, irrumpió en la morada a través de los jardines hasta llegar a las habitaciones pero para su mala suerte, nunca pudo encontrarla. De la misma manera, fue casa por casa cuestionando a casi todos los Hosts de tercero y segundo sobre el paradero de su querida inglesa; pero ninguno sabía nada.
-¡Maldición! – gruño por lo bajo, al borde de la desesperación.
-Kaoru, será mejor que te calmes…- Hikaru poso su mano sobre el hombro de su hermano menor. Iban en la limusina camino a ver al joven de lentes, para culminar con los cuestionamientos a los miembros del club.
-No puedo, Hikaru- un suspiro cansado escapo de sus labios- Simplemente no puedo hacer eso.
-Pero debes descansar por lo menos, ni siquiera has comido bien desde que comenzaste con esta búsqueda. Tal vez… tal vez deberíamos hacer caso a Renge y darle tiempo a Yuuki.
-¡Claro que no!- miro fijo a su hermano- ¡No puedo dejar las cosas así como así! ¡Si no aclaro las cosas...! Si no la encuentro pronto… podría perderla…
-Kaoru… Estoy seguro que todo se arreglara pero ahora debes preocuparte más por tu salud, Kaoru- la preocupación se apodero de su vos.
Ciertamente la falta de sueño y apetito había hecho estragos con el menor de los Hitachiin, tanto que su piel era una tonalidad mas blanquecina y ligeras bolsas oscuras se enmarcaban debajo de sus ojos. Hikaru tenía todo el derecho de recriminarle su falta de cuidado en su alimentación, eso estaba claro, pero él no se detendría. No ahora.
Estaba por inventar una excusa para calmar a su hermano pero la limusina dio una sacudida adelante antes de frenar ante la Mansión Ootori. Kaoru salió del vehículo y cerró la puerta antes de que Hikaru pudiera moverse del asiento.
-Iré solo, tu ve a casa y te alcanzare luego.
-Pero—
-Sin peros, estaré bien- dijo con una amplia sonrisa. Dio unos golpecitos en el techo blindado y el vehículo emprendió la marcha. Le saludo agitando la mano y se encamino a la entrada de la mansión. El mayordomo lo hizo entrar al recibidor.
-El Joven Amo estará aquí en un momento- dijo mientras le indicaba que le esperara en esa habitación- ¡Ah! Ahí viene.
De la antesala se escuchaban dos voces que charlaban muy animosamente. Las voces iban en aumento mientras las personas se acercaban. Una carcajada familiar hizo que Kaoru abriera los ojos como platos. Yuuki y Kyouya entraron al recibidor, sin notar la presencia del pelirrojo o del mayordomo.
-En serio gracias por recibirme de nuevo, Senpai.
-No hay problema –dijo sonriendo de lado mientras le sacudía el cabello de la coronilla. Yuuki rio entre dientes.
Kaoru sintió sus músculos tensarse bajo la ropa, la sangre comenzaba a hervir y estaba bastante seguro que sus fosas nasales echaban humo de la rabia.
-¡No la toques!- grito internamente, pero ningún musculo de su cuerpo parecía querer moverse.
-¿Estás segura que estarás bien con eso? Puedo conseguir más muestras si eso quieres- dijo en tono despreocupado, por el rabillo del ojo noto por primera vez al pelirrojo y su expresión de enojo. Su sonrisa se enmarco más cuando una idea llego a su mente.
-No, esto es más que suficiente- dijo abrazando la carpeta nueva a su pecho- Y no se preocupe, me encargare de pagarle el favor con intereses- sonrió de lado dejando escapar un suspiro. Sabía que pedir la ayuda del Rey en las Sombras era caro, pero lo valía.
-Buena chica- dijo mientras posaba ambas manos a los hombros de la chica y la acercaba lentamente a él. Su mirada se encontró con la de Kaoru y su sonrisa se acrecentó en una malévola.
-¡Maldito bastardo!- Ahora si estaba seguro de que de sus fosas nasales salía humo, chispas y fuego. Tan rápido como sus piernas le permitieron, empujo a Yuuki atrás posicionándose a sí mismo entre los dos. Su miraba estaba prendida con la de Kyouya, quien sonreía complacido.
-¿Kaoru…?- pregunto una desconcertada castaña.
Él no respondió, solo mantenía una pelea de miradas contra el pelinegro. Quería decirle muchas cosas, en su mayoría insultos, pero sentía que sus ojos transmitían todo eso y más. Finalmente, el moreno rompió el contacto visual sonriéndole a la castaña.
-Yuuki ¿podrías llevar a este idiota cabeza dura a su casa? Tenía tantas ganas de verme que ni siquiera noto su propia anemia- dijo en tono burlón.
-¡¿Qué—?!-no pudo continuar la frase. Yuuki había tomado posesión de su cara con sus manos, obligándolo a girar a verla.
Después de unos segundos de examinarle y de mover su mano a su frente, frunció el seño.
-¡Tienes fiebre, Kaoru!
Sin darle tiempo a nada, le sujeto del brazo y lo arrastro a la salida. Kaoru miro atrás a Kyouya y este movió los labios para decir sin palabras "me debes una". Salieron de la mansión y caminaron a las corridas hasta llegar a la casa del pelirrojo en tiempo record. Yuuki no había soltado en ninguno momento del brazo a Kaoru, solo lo hizo cuando le ordeno que se pusiera la pijama y se metiera en la cama en lo que ella regresaba.
Le obedeció, quejándose por lo bajo que estaba exagerando. A pesar de que las gruesas puertas estaban cerradas, podía escuchar claramente como la castaña ordenaba a las sirvientas y les daba instrucciones. Sonrió de lado, dejándose caer en la cama. Como extrañaba el sonido de su voz…
Se incorporo de nuevo cuando la puerta se abrió. Yuuki trajo un carrito de té a la orilla de la cama y se sentó en esta, dándole un tazón de caldo caliente a Kaoru.
-Come antes de que se enfríe- ordeno.
Así lo hizo, sorbiendo de a poco el líquido caliente. Yuuki tomo una compresa fría y la envolvió en una toalla; aprovechando que Kaoru estaba reclinado sobre una pila de almohadas, coloco la compresa en su frente.
-Listo, con esto tu fiebre bajara de inmediato- después de colocar la compresa, se acomodo a si misma al lado del pelirrojo en la cama- Demonios Hitachiin, me ausento una semana y ya te enfermas – se cruzo de brazos - ¿o es que acaso no puedes vivir sin mi?- rio por lo bajo.
-No, no puedo- pensó para sus adentros, quería decirlo con su propia voz pero las palabras no salieron. También quería decirle que tantos cuidados eran innecesarios, solo tenía un poco de anemia y que su supuesta fiebre era cólera, rabia por encontrarla en ese tipo de situación con Kyouya. Pero no dijo nada.
Pensó que tal vez, lo mejor en ese momento, era no decir nada y disfrutar de su presencia a su lado. Después de tanto tiempo sin estar junto a ella, lo que más quería en ese instante era disfrutar de su compañía. Dejo el tazón sobre la mesita de noche y, tras una pelea mental, se decidió a hablar.
-Oye…- le llamo, con la vista fija en el frente- ¿Qué fue todo eso?
-¿Humm?- musito para que prosiguiera. Había cerrado los ojos.
-En casa de Kyouya… ¿Qué sucedió?
-¿A qué te refieres?- todavía tenía los ojos cerrados pero inclino la cabeza para apoyarla en su hombro.
-Que si… Kyouya y tu…. ¿acaso ustedes están…? –no podía ni siquiera escupir la palabra "saliendo" así que trato de terminar la frase moviendo sus manos.
Yuuki abrió los ojos. Miro la expresión de seriedad en el rostro de Kaoru mientras intentaba hablar con mímicas. Exploto en risas, sosteniendo su estomago y cubriendo su boca para apagar el sonido de las risas, pero la habitación ya estaba completa de sus carcajadas. Kaoru sintió sus mejillas arder, eso le tomo desprevenido.
-¡¿Qué demonios es tan gracioso?!- se incorporo de golpe y se sentó sobre las rodillas.
-Jajajaja es que jajajajaja que cosas se te ocurren Kaoru jajajaja- hablo entre risas. Respiro hondo y removió una lagrima que se le escapo y atoro entre las pestañas- No hay forma de que Kyouya y yo estemos "juntos" – hizo comillas en el aire para la palabra juntos- No es mi tipo y además… Renge me mataría- agito el cuello de la camiseta para darse air. La imagen de su querida prima torturándola por meterse con su propiedad le ponía nerviosa, muy nerviosa- Pero enserio Kaoru, que imaginación tienes, mira que imaginar esas cosas…
Kaoru, avergonzado a más no poder, se cubrió por completo con las sabanas y se encogió en una bolita hasta golpear la cabeza contra el colchón.
-¡Pues perdóname por preocuparme!- gruño por entre las sabanas- Si te ausentas tanto tiempo y sin decir nada de nada, nos evitas y de pronto apareces con Kyouya-senpai en más de una ocasión ¿Qué se supone que piense? ¡Demonios!.
Las risas de Yuuki cesaron y el silencio se apodero de la habitación, el único sonido que se escuchaba era el de sus respiraciones acompasadas.
Se golpeo mentalmente. Había llegado al punto sin retorno, a la confrontación que no quería tener pero que se moría por saber. Había llegado al punto donde sabría si sus sospechas sobre su malinterpretación eran correctas o no.
-Lo siento…- Yuuki rompió el silencio, irguiéndose un poco adelante para sentarse en la cama, aun con los brazos cruzados y la cabeza baja- realmente lo siento, no quise preocuparlos… pero creí que Renge les había contado todo…
-¿De qué hablas?- levanto un poco las sabanas para mirarla.
-Sobre el trabajo que me asigno mi padre…-cuando noto la expresión desconcertada del pelirrojo, soltó un suspiro- Supongo que no lo hizo… Veras, mi padre me puso a cargo de una fiesta para los hijos de los empresarios que trabajan con él y que será en unos días. Estoy a cargo de toda planeación y de atender a los invitados, por eso le pedí a Kyouya-senpai algunas de sus referencias de eventos anteriores del club, para elegir los mejores productos y prepararlo lo mejor posible.
-Pero… no entiendo ¿Por qué nos evitaste entonces?- Se levanto para estar a su atura.
-Porque pensé que Renge les conto todo y los había arrastrado para que me ayudaran con todos los preparativos. Y no quiero eso, esto es algo con lo que tengo que lidiar sola, sin ayuda de nadie- sentencio con su típico tono orgulloso.
Ahí fue cuando Kaoru noto las remarcadas bolsas oscuras debajo de esos ojos azules. Marcas de cansancio y fatiga. Sin duda había lidiado con ello sola, sin parar a descansar, dando lo mejor de sí misma sin importar que tan exhausta estuviera. Así era ella después de todo. Llevaba todo el peso en su espalda, sola.
-Oye…-tomo sus manos entre las suyas- ¿No te dije ya que confiaras en nosotros? Llevar a cabo un evento así en tan poco tiempo no es fácil, mucho menos para una sola persona.
-¡Pero yo si puedo!
-No dudo que puedas ¿pero no crees que sería más fácil para ti si te apoyaras en alguien más?
Bajo la cabeza. No quería admitirlo, pero tenía toda la razón. Sin embargo, había decidido que esto era algo que le concernía a ella y a nadie más. No había necesidad de molestar a nadie con algo tan trivial. Ella comenzó esto sola y lo terminaría sola. Negó efusivamente con la cabeza.
-No, estoy bien así- su orgullo hablo por ella.
-Realmente eres una…- contuvo el aire, como si de esa forma también pudiera contener su cabreo. No le funciono por mucho tiempo- ¡Tonta!- exploto.
-¡Waa!- la tomo desprevenida cuando tiro de sus piernas para abajo, haciéndola caer de lleno en la cama y empezando a atacarla con cosquillas por toso su estomago- ¡Ba-ba-basta Kaoru! ¡De-detente!- dijo entre carcajadas mas el pelirrojo no dio tregua.
-¡Si… te digo… que… confíes…es por algo!- dijo entrecortado mientras atacaba a la castaña. Le sujeto por los brazos, aplastándola contra la cama con fuerza para que no escapara pero no tanta como para lastimarla- ¡Me preocupe demasiado cuando desapareciste estos días! ¿Y piensas que te dejare seguir así por tu cuenta, cuando ya estás en tu límite? ¡Debes estar bromeando! – soltó su brazo izquierdo, tomo su mano libre y la llevo hasta pecho, más bien a su corazón. Yuuki sintió a través de las telas del pijama el latido acelerado de su corazón. Pero ni una sola palabra salió de su boca- ¡Somos tus amigos y te queremos! No dudes que te ayudaremos en lo que sea, no importa que. Pero no podemos si tú no dices nada. Así que confía… ¡Confía en nosotros! ¡Confía en mí!- apretó mas la mano contra su pecho.
Yuuki sintió un nudo que quemaba su garganta. Pequeños aguaceros se formaban en los rabillos de los ojos, amenazando con crecer y escaparse. Llevo ambos brazos a su cara para cubrirla antes de que esas lágrimas traicioneras escaparan en libertad.
-Lo siento…-dijo entre sollozos- realmente…realmente soy una idiota… lo siento mucho…
-Diablos, solo sabes decir "lo siento" ¿no es así?- soltó en suspiro fastidiado. Los sollozos de Yuuki aumentaron en volumen. Kaoru entro en pánico- ¡Pe-perdón! No quise decirlo así.
Yuuki se levanto de un solo salto y se aferro a la camisa de Kaoru. Este, aun en pánico, la rodeo con sus brazos y acaricio su cabeza para calmarla. Ella se apego mas a la camisa, escondiendo su rostro humedecido entre las telas, como lo haría una niña pequeña. Él, ahora enternecido, la pego mas contra su pecho como queriendo protegerla del mundo. Yuuki continúo disculpándose una y otra vez hasta que sus sollozos cesaron un poco y termino acostada en la cama de nuevo, con Kaoru a su lado jugando con uno de sus mechones.
-Realmente lo siento…
-Ya te disculpaste demasiado, cien veces es más que suficiente –bromeo mientras le despeinaba el flequillo. Ella volteo su cuerpo de costado y así sus miradas estuvieron enfrentadas.
-No solo por eso… sino por todo… por preocuparlos, por no decir nada, por abandonarlos de repente, por no confiar en ustedes… por todo.
-Está bien, con tal de que hallas aprendido la lección- dijo en un tono más amenazador.
-Sí, lo hice- sonrió y cerró los ojos- Pero… aun creo que puedo manejar esto sola.
-¡¿Pero qué…?!- se sentó de golpe-¡No te duermas de nuevo en una situación así!- grito exasperado.
Pero era ya muy tarde, Yuuki había sido arrastrada al país de los sueños en un instante. Estaba plácidamente dormida y parecía que no despertaría con nada. Kaoru suspiro resignado, la cubrió con las sabanas y se acomodo a su lado de nuevo. A pesar de todo, no podía negar lo feliz que estaba por tenerla a su lado de nuevo, de haber podido tenerla entre sus brazos. Estaba feliz de tenerla a su lado. Y mucho más feliz al comprobar que sus suposiciones estaban mal. ¡No la había asustado! No corría riesgo de perderla ni nada por el estilo o por lo menos no por ahora. Estaba seguro de que esta vez, no permitiría que nada los separase de nuevo. Lucharía, si es necesario, por tenerla siempre a su lado, en sus brazos. Como ahora.
La atrajo a él para abrazarla, sentirla otra vez entre sus brazos. Beso su frente con dulzura y recostó su cabeza en la almohada por encima de la cabeza de Yuuki. Estaba seguro que de alguna forma le haría llegar sus sentimientos; aunque se tardase una eternidad o más, estaba seguro que sus sentimientos le llegarían y sostenía la esperanza que ella le correspondería. Finalmente Morfeo también termino arrastrándolo al país de los sueños. Ambos durmieron en los brazos del otro, disfrutando del calor que brindaba el otro.
A la mañana siguiente, camino a la tercera sala de música…
-No puedo creer que me quede dormida, que vergonzoso –puso sus manos sobre sus mejillas acaloradas.
-No hay problema- Kaoru trato de animarla.
-Lo siento Hikaru, anoche termine ocupando tu… tu lado de la cama- el calor subió más a su cara cuando dijo eso.
-Oh por eso ni te preocupes- una sonrisa traviesa se dibujo en su rostro- solo espero que le hayan dado un buen uso- arrastro las últimas palabras mientras movía sus cejas de arriba debajo de manera sugerente.
Yuuki ladeo la cabeza no entendiendo a lo que se refería. Kaoru se crispo antes de empujarla por los hombros asia adelante para que caminara delante de ellos dos. Hikaru rio entre dientes por la reacción de su hermano, realmente se divertía acuesta suya.
-Detente- dijo telepáticamente con la mirada.
-Solo bromeaba, pero ya en serio ¿Qué sucedió anoche?- cuestiono de igual manera, ampliando el gesto de burla en su rostro.
-Nada- negó ligeramente la cabeza. Estaba a la defensiva, preparado para negar y renegar cualquier acusación que sabia su hermano tenía preparada.
-¿Nada?- su rostro decía "no te creo"
-Nada de nada- el suyo replicaba "créelo".
-¿Nada de nada de nada?- frunció el entrecejo e hizo pucheros con los labios.
-'Nada' del verbo "no paso absolutamente nada" ¿entendido?- en su rostro se leía claramente que quería dejar las inquisiciones allí mismo.
-Oh, que desilusión- puso una mano sobre su hombro- pero puede que tengas más suerte la próxima vez- otra vez, sus cejas subieron y bajaron divertidas.
-¡Detente ya, Hikaru! – un suave rosa tiño sus mejillas.
-¡¿Podrían ustedes dos dejar de hacer caras y apresurarse?! ¡Ya se nos hizo tarde!- les reclamo Yuuki cortando con su telepatía.
-¡Si, señora!- dijeron al unisonó para largarse a la carrera y arrastrar a la chica con ellos en medio.
En menos de lo pensado entraron a la sala y se reencontraron con el Host club completo. Kyouya se impuso delante de ellos impidiéndoles dar un paso más. Cruzándose de brazos y con su actitud altanera, se dirijo a Yuuki:
-Bueno, estamos esperando tus órdenes.
-¿De qué habla?
- Todo el Host Club fue contratado para un evento. Una velada para empresarios sino me equivoco- explico con una sonrisa socarrona.
Yuuki abrió los ojos de par en par para luego entrecerrarlos y girar lentamente para fulminar con la mirada al menor de los Hitachiin.
-Ka-o-ru…- siseo. Sentía como el instinto asesino comenzaba a aflorar.
El aludido miraba a otro lado, haciéndose el desentendido y silbando una canción al azar. Pero claramente veía una sonrisa de satisfacción en su rostro y en el de su hermano, quien miraba en la dirección opuesta. Kyouya volvió a llamar su atención.
-Así que- puso las manos sobre la cadera- estamos a tu servicio.
Lo miro detenidamente, luego a los demás detrás de él quienes le brindaron una cálida sonrisa. Y finalmente volteo para ver a los gemelos detrás suyo, quienes la miraron de igual manera. Sonrió conmovida comprendiendo que las palabras de Kaoru no podían ser más ciertas. Ellos si estarían allí para ayudarle en lo que necesitase.
-Bien, Hosts- puso sus manos sobre las caderas al igual que Kyouya- muéstrenme que tan buenos son, quiero que esa noche esa una noche que esos chicos nunca olvidaran.
-¡Si, capitán!- dijeron todos en pose militar, a excepción de los dos pelinegros.
Contenta, Yuuki empezó a repartir indicaciones y ordenes a los miembros, cerciorándose de abarcar cada detalle a llevar a cabo de la organización del evento. Algunos estaban sorprendidos por lo meticulosa que había sido con la planificación, otros la miraron con ojos de admiración por la prolijidad y rapidez con que había conseguido todo. Poco era lo que le quedaba a los Host para realizar pero aun así cumplieron con sus tareas y volvieron sobre sus pasos para cerciorarse de haber cumplido al pie de la letra las indicaciones.
Por supuesto Yuuki misma se encargo de supervisar que todas las tareas sean realizadas correctamente. Pera estaba más relajada, con tantas manos ayudándole ¿Cómo no estarlo?
A pesar de que peleo con Tamaki y Kaoru explicándoles que no era necesario que asistieran esa noche, ellos alegaron que "ser anfitriones" también era parte de su labor, no solo la planeación y organización. Perdió como la guerra, accediendo. No tenía escapatoria, ya la habían embrujado y no podría librarse de ese grupo de locos tan fácilmente. Y tampoco es algo que quisiera hacer.
Poco después, en la tarde de viernes de esa semana, Yuuki termino con toda la planificación, solo faltaba que lo llevara a cabo. Esa tarde se despidió de ellos con una sonrisa de genuina gratitud. Esa tarde, se marcho a Venecia con la promesa de que, esta vez sí, se mantendría en contacto continuo con Kaoru.
¡Volvi a la vidaaaaaaaaaa! :'D ¡Si si si! ¡Gus is back! (?) Ok ok volviendo a la seriedad (mentira) Estoy muy feliz de que mi bloqueo mental no haya durado mucho :'D Solo necesitaba un fin de semana a puro dormir, chocolates y películas de comedia para sentirme mejor y retomar la historia, es mas hay ideas nuevas que escribiré para los siguientes capítulos que no estaba segura de que serian buenas pero que ahora creo que irán bien -w- Lo entenderán mas adelante ewe Ahora mismo estoy trabajando en la ilustración para la entrevista a Yuuki lo que me lleva a hacer dos anuncios:
1) La entrevista a Yuuki sera publicada en mi cuenta en devianart y subiré el link a mi perfil (lo siento pero no creo subirla aquí a FF)
2) La fecha de publicación sera entre el lunes 17/09 y el miércoles 19/09, la terminare este fin de semana asi que si quieren dejar sus preguntas a Yuuki tienen tiempo hasta este viernes, de lo contrario pasaran a la segunda parte de la entrevista.
Con respecto al tercer miembro del triangulo amoroso, no se confundan, no es Kyouya. Le conocerán en el siguiente capitulo: "Mi turbulenta Venecia"
Espero que les haya gustado este capitulo, Oh mi pobre Kaoru esta celoso~ jojo xD en lo personal me gusto la conversación telepática de los gemelos xD Hikaru es todo un pillo (?)
Ya saben que pueden dejar sus comentarios positivos como negativos al igual que sus tomatazos (?) Que tengan una buena semana c:
xoxo
Gus~
