Corazón

La vida nos da muchas posibilidades, algunas dan resultados positivos, otros negativos y a veces ni lo uno ni lo otro. Así era la vida, con altos y bajos, con opciones, con distintos caminos.

Pero al final, la vida es un camino que, aunque con muchas opciones, su único deber es hacernos vivir el día a día con experiencias buenas y malas.

Si, la vida era eso, experiencias y vivencias que marcarían el futuro de las personas.

- Eres un caso perdido. – Taichi suspiró en respuesta por décima vez en lo que llevaba de la conversación.

- Lo sé… - Respondió con tristeza mientras observaba a su amigo. – Ya lo sé.

- Se supone que tú posees el emblema del valor. – Yamato le dio una mirada seria.

- ¿Y qué? – Otro suspiro.

Yamato siguió observando el rostro triste de Taichi, hace meses que notaba a su amigo un poco extraño, pero no había dicho nada porque esperaba a que el castaño le dijera el problema. Taichi siempre le contaba las cosas en algún momento, por lo que el rubio tenía que esperar tranquilamente a que el otro se sintiera con el valor necesario para decir lo que le ocurría, pero nunca pensó que se iba a demorar tanto en hablar y tampoco se imaginó el tipo de problema que tendría.

- ¿No estarás confundido? – No evitó preguntar el rubio, recibiendo con aquella pregunta una mirada molesta por parte del otro. – Calma… sólo decía…

- No estoy confundido… - Taichi cambió su expresión a una triste. – Al menos no en ese sentido.

Nuevamente el silencio.

- Taichi. – El castaño nuevamente lo miró, Yamato podía ver la desesperación y tristeza reflejada en los ojos de su amigo, realmente estaba perdido. – No soy un experto, pero… si lo quieres, por qué no simplemente lo aceptas y ya.

- ¡Pero no es así de fácil!

- Si lo es, es más fácil de lo que crees.

Taichi bajó la mirada mientras un pequeño temblor recorría su cuerpo.

- No lo sé. ¿Y si lo hago sufrir? ¿Qué tal si todo falla y no podemos ser amigos? ¿Qué si…

Yamato rápidamente detuvo los comentarios de su amigo con un abrazo. Ambos eran los mejores amigos, normalmente se peleaban y golpeaban por tonterías, pero también se apoyaban en todo lo que podían. Yamato estaba más que dispuesto en hacer cosas por Taichi, también sabía que el otro haría lo mismo por él y eso incluía abrazos empalagosos y llenos de ternura.

Eran amigos… eran como hermanos.

Yamato sintió como el otro respondía el abrazo con fuerza, como si fuera su tabla de salvación. Esta vez el rubio suspiró. Era algo muy sencillo lo que ocurría, pero no entendía el por qué su amigo no podía entenderlo, aceptarlo y simplemente actuar.

A veces Taichi era un completo idiota en algunas cosas, pero tampoco podía culparlo por completo, el pobre había sufrido antes por lo mismo.

- Le estás haciendo daño Taichi. –Taichi siguió aferrándose al cuerpo de su amigo, Yamato supo que debía decir algo fuerte para que el otro entrara en razón. - ¿Quieres que Daisuke sufra lo mismo que tú?

El moreno se tensó, al menos eso era un claro indicio de que había escuchado al rubio.

- ¿Quieres que sufra? – Repitió.

- ¡Claro que no! Es doloroso, no deseo eso para él.

- Pero lo estás haciendo.

Yamato lentamente se fue alejando de su amigo, pero se dedicó a mantener el contacto en los ojos del otro.

- Taichi, el amor es amor, no importa si lo que sientes es por un hombre o una mujer. Tampoco importa la edad, si es amor, pues lo es.

- ¡Pero…!

- ¡Nada de peros! – Yamato suspiró, ahora era su turno de hacerlo seguido. – Sé que tienes miedo, que te hicieron cosas en el pasado – Sintió como el cuerpo del otro volvía a tensarse. – Lo sé.

- No quiero que…

- Lo sé Taichi. – Interrumpió al otro. – Pero no puedes vivir con miedo por siempre. No es una opción. – Yamato acercó su rostro al otro. – No dejes que el miedo acabe con lo que podría ser una bella relación entre tú y Daisuke.

- Yamato.

Taichi no sabía que responder. Sabía que su amigo tenía razón, tenía miedo, lo habían lastimado tantas veces que ya no estaba seguro de poder resistir otro rechazo más.

- Además, estamos hablando de Daisuke ¿realmente crees que ese chiquillo te haría daño a propósito?

Taichi rápidamente negó con la cabeza. Era obvio que Daisuke no lastimaría ni a una mosca a propósito.

- Creo que es tiempo de que te des una nueva oportunidad y le abras tu corazón a ese idiota.

- Yama. – Taichi observó detenidamente al rubio.

Yamato había escuchado su problema, había aceptado el hecho de que le gustaba Daisuke. Definitivamente el rubio era un gran amigo. Cerró los ojos un momento, tratando de calmar las emociones que envolvían su cuerpo.

Yamato estaba en lo correcto, en algún momento prefirió alejarse de todo lo emocional y vivir sin pensar en ello o simplemente ignorar las cosas que pasaban a su alrededor. Pero en algún minuto Daisuke rompió todas sus defensas y se metió a su mundo, espantándolo de una forma impresionante.

Daisuke lentamente se fue transformando en algo muy importante para Tachi ¿y por qué simplemente no lo hacían oficial? Pues el miedo, todo se reducía a eso, miedo al fracaso, a perderlo, a no ser lo suficientemente bueno para el joven. El miedo había sido el único enemigo de todo esto.

- Hablaré con él. – Fue su simple respuesta y conclusión.

- Así me gusta. – Yamato le sonrió.

- ¿Debería hacerlo ahora? – Taichi sacó su celular para ver la hora, con sorpresa notó lo tarde que era. – Diablos, ya es más de media noche.

- Tuviste mucho que decir.

Taichi observó a su amigo con culpa, pero esta desapareció al ver la sonrisa de su amigo. Definitivamente Yamato era el mejor amigo que un idiota como Taichi podía tener. Y Daisuke era… Daisuke era…

- Gracias por todo Yamato y lamento tener que dejarte ahora.

- Lo entiendo. – Yamato levantó las manos. – No es como si nunca te hubieras quedado hasta tarde para hacerme compañía.

Taichi rio por el comentario, se levantó de su puesto, le sonrió al rubio y sin más comenzó su carrera a la casa de Daisuke. Sabía que era tarde, pero tenía la esperanza de que el joven se encontrara despierto.

Corrió sin detenerse hasta llegar a la casa del joven, mientras lo hacía, su mente le daba mil y un escenarios de lo que podría ocurrir cuando conversara con Daisuke, pero sabía que fuera lo que fuera que dijera aquel muchacho, Taichi aceptaría todo.

Porque era un idiota y se lo merecía.

Pero antes que nada, la felicidad de Daisuke estaba en primer lugar, así que si el muchacho no lo quería perdonar, el aceptaría. Aun así, deseaba poder luchar un poco más por el joven. Esta vez haría las cosas bien.

Con una sonrisa adornando sus labios y la esperanza en su corazón se fue acercando hasta los departamentos en los que Daisuke vivía. Dos figuras en la plaza llamaron su atención sin querer y lentamente fue deteniendo su loca carrera.

Siendo algo extraño en él, decidió acercarse a las figuras, mientras lo hacía, su corazón palpitaba sin control, mientras más se acercaba más podía distinguir a aquellas figuras, se detuvo a pocos metros cuando finalmente se percató y reconoció a aquellas personas.

Eran Daisuke y Takeru, ambos se besaban en medio de la plaza. Sintió como si algo se quebrara dentro de él, pero sabía que esto era su culpa. Se quedó en silencio viendo como los jóvenes amantes seguían besándose ignorantes de su presencia.

¿Qué hacer? ¿Qué decir?, sentía tanto dolor en estos momentos, tanto dolor y tanta culpa por no haber actuado antes.

Vio como los jóvenes se separaban, como los azules ojos de Takeru se percataban de su presencia, también distinguió la sorpresa y el miedo de Daisuke al verse descubierto. Taichi no podía culpar a Daisuke por esto, así que solo se limitó a sonreír.

- Lamento haberlos interrumpido chicos. – O al menos lo intentaba, sentía como su cuerpo temblaba y las ganas de llorar no ayudaban a controlarse. – Yo… yo solo…

- Taichi… - Su nombre dicho por Daisuke hace que finalmente algunas lágrimas se escapen, nota la preocupación por parte de ambos jóvenes y eso solo causa que una extraña rabia lo invada. No quería lástima, cualquier cosa, menos lástima.

- Está bien Daisuke. – Taichi suspira. – Yo… la verdad es que había venido para conversar contigo…

Un incómodo silencio los rodeó, pero Taichi estaba decidido a conversar con el castaño, tal vez Daisuke había encontrado a otra persona, pero igual necesitaba terminar las cosas con él.

Debían conversar. Necesitaba disculparse con el joven, necesitaba aclarar todo con Daisuke.

- No lo sé… - Daisuke bajó la vista con preocupación, Takeru tomó su mano para confortarlo. – Yo…

- Solo quiero conversar Daisuke. – Taichi sonrió, se suponía que era el mayor aquí. Se frotó los ojos con las manos, eliminando con ello las lágrimas.

- Hazlo Daisuke. – Takeru le sonrió al joven. – Necesitan conversar.

- Sí. – Fue la simple respuesta del joven.

- ¿Quieres que te espere?

- No. – Daisuke negó y luego le sonrió. – Es tarde, gracias por acompañarme hasta mi casa.

Takeru le sonrió en respuesta y con un nuevo beso se retiró del lugar, no sin antes observar a Taichi con cierta duda, este seguía sonriendo con calma.

Daisuke siguió con el rostro bajo y expresando pesar en su rostro.

- Vamos a unas bancas Daisuke.

El joven asintió y luego lo siguió hasta el lugar señalado. Nuevamente el incómodo silencio se hizo presente, Taichi sabía que él debía dar el siguiente paso.

- ¿Cuánto tiempo llevas saliendo con Takeru? – Preguntó de la forma más tranquila y calmada posible.

- Yo… - Daisuke se tensó, Taichi suspiró y siguió sonriendo.

- Tranquilo Daisuke, está bien.

- ¡¿Qué se supone que está bien?! – Daisuke al fin levantó la cabeza para enfrentarse al mayor. Taichi no evitó sorprenderse ante aquella reacción, pero tal vez había sido una mala pregunta.

- Escucha Daisuke, sé que no fui el mejor en esta extraña relación que tuvimos.

- ¿Relación? – No evitó preguntar con sarcasmo el joven. Taichi no esperaba un ataque de ese tipo, mucho menos que Daisuke fuera el que lo hiciera.

- Sí. – Respondió finalmente, tratando de no perder la calma. Esto era serio. Doloroso y serio. – Tal vez no tuvo nombre, pero si era una relación.

- ¿Vienes a recriminarme algo?

- Claro que no.

- ¿Entonces a que has venido?

Taichi lo pensó un momento. ¿Serviría de algo decirle la verdad? Su corazón estaba roto nuevamente, tal vez no era lo mejor decirle el verdadero motivo a Daisuke, pero tampoco deseaba guardarse estos sentimientos y sufrir por ellos.

- Yo… aunque no lo creas, iba a tu casa para pedirte formalizar la relación. – Daisuke lo observó con sorpresa. – Si bueno, había actuado como un imbécil por miedo a ciertas situaciones pasadas y…

- ¿Situaciones pasadas? – No evitó interrumpir el otro.

- Yo… - Taichi se puso nervioso, no quería entrar en mayores detalles. – No quiero hablar de eso Daisuke, lo siento.

- ¿Por qué no?

- Es doloroso.

- ¿Aún más doloroso de lo que me hiciste sufrir? – Daisuke definitivamente estaba muy molesto. Taichi sabía que había cometido errores, pero tampoco se dejaría atacar de esa forma.

- Escucha Daisuke, sé que cometí errores y te hice sufrir, pero a pesar de que no tuvimos una relación formal, nunca te obligué a hacer cosas que no quisieras o te ofendí de alguna forma. – El joven lo miró con sorpresa y luego bajó la cabeza con vergüenza.

- Si, lo siento.

- No lo sientas, estás molesto y es comprensible que quieras lastimarme. - Taichi suspiró y las ganas de llorar regresaron. – Escucha, no quiero obligarte a nada, si quieres estar con Takeru lo aceptaré ¿de acuerdo? No quiero que te sientas incómodo o algo por estilo cuando nos volvamos a ver.

Daisuke siguió con la cabeza abajo, ocultando su rostro con sus cabellos.

- ¿Daisuke?

- ¿Por qué Taichi?

- ¿Eh?

- ¿Por qué no viniste antes? ¿Por qué esperaste justo esta noche para venir por mí? ¿Por qué no antes? ¿Por qué ahora?

- Lo siento. – No sabía que más decir. – Realmente lo siento.

- Yo también lo hago. – Daisuke se levantó. – Debo irme, tengo que llegar a cierta hora a casa-

- Ya veo. – Taichi imitó la acción, siente que no ha dicho nada y tampoco ha escuchado mucho de Daisuke. – Daisuke.

- ¿Sí?

- Nosotros… - Apretó los puños con fuerza, lo que iba a preguntar tal vez sería cruel, pero debía decirlo. - ¿Seguimos siendo amigos?

Daisuke lo observó un momento y luego sonrió con tristeza al mayor.

- Siempre hemos sido amigos Taichi, solo eso. – Ahora Daisuke suspiró. – Nunca fuimos otra cosa más que amigos. Buenas noches.

Con un movimiento de cabeza el joven comenzó a retirarse.

Las palabras de Daisuke impactaron en lo más hondo del corazón de Taichi y sin poder evitarlo nuevas lágrimas se deslizaron por sus ojos.

El error que cometió no pudo ser solucionado a tiempo, Daisuke había sufrido y aguantado por mucho tiempo su error y ahora pagaban el precio de sus actos.

- ¡Lo siento! – No evitó gritar con fuerza mientras las lágrimas seguían cayendo, tan silenciosas, tan dolorosas.

Daisuke no le respondió, siguió caminando hasta su casa y al igual que Taichi las lágrimas recorrían sus mejillas con pesar.

Ambos jóvenes lloraban mientras uno se aleja lentamente.

Taichi se quedó en la plaza por más tiempo. Lloró sin querer controlarse, lloró hasta que las lágrimas se detuvieron y luego regresaron cuando la pena lo consumió nuevamente. Lloró hasta que ya no tuvo más lágrimas que derramar.

Estaba destrozado y todo había sido su culpa.

Cuanto dolía.

Pero ahora tendría que aprender a vivir con ello.

- Lo siento. – Susurró con pesar.

Inicio – 8 – 02 - 15

Término – 4 – 04 - 15

No creo que esto terminé así... la verdad quería un final feliz, pero al final salió algo triste.

Quizás las cosas resulten mejor en el siguiente capítulo... si es que hay continuación de esta "trama"

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