Solo tengo una cosa que decir: Este cap está dedicado a xXxFaTuXxX ¿Por qué? Bueno… simplemente porque es la causa de que sea Hayate Rein XD

Por cierto, el fin está a dos Round de distancia. Tardare un poco en actualizar porque estoy ayudando a TakD con una de sus historias. Cúlpenla a ella… eso y que aun no me pongo de acuerdo con Alexis con el comienzo del 11…

Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece.

Capturando un Corazón

Round 10

- Nanoha-chan ¿Has visto a Rein? – pregunto Hayate pasando por alto el hecho de que Caro estuviera sobre los hombros de su amiga

- Etto… creo que está arriba

¿Arriba? No quiero subir… bien, Hayate. Llego la prueba de amor ¿Subiré para declarármele o me quedare aquí acomodando los regalos de cumpleaños de Fate-chan?

- ¿Cuántos escalones son? – se pregunto mirando con desgano las escaleras

- Veintisiete – contesto Erio subiendo las escaleras con música de fondo

- ¿Podrías decirle a Rein que baje?

- Podría si ella estuviera arriba – dijo Erio deteniéndose para mirar a Hayate – ella fue con Arf a verificar su nueva residencia

- Explíquese soldado

- Arf y Rein se quedaran en Japón – luego en un tono confidencial agrego – sería bueno que no le comentara nada a Chrono o a Lindy-san, es una sorpresa

Hoy es un mal día para declarar amor, mejor iré en busca de Fate-chan. Es su cumple-navidad y no está presente.

Recorrió toda la planta baja en busca de la rubia, encontrando solo a Yuuno atado y amordazado en un armario con una nota que decía: "No abrir hasta mañana pasado del medio día." Reconoció la letra como la de Erio. No teniendo ganas de subir a buscar a Fate, quito la cinta que mantenía a Yuuno en silencio.

- Gracias – suspiro Yuuno con alivio – Erio me encerró aquí solo porque estaba por declararme a…

Antes de que terminara volvió a ponerle la cinta y cerro el armario. Ahora tenía algo con que entretenerse, encontrar a Erio y averiguar cómo se entero de que Yuuno quería con Fate, porque ella no lo sabía. Ese era motivo suficiente como para hacerla ir por Zafira y exhortarlo a que la subiera al segundo nivel, para luego mandarlo a custodiar la puerta que mantenía al rubio lejos de Fate.

Pero no encontró Erio ni a Fate. Sonrió ampliamente sacando a Reinforce.

- Busca a Bardiche – ordeno pensando en que estarían juntos

Request denied.

- ¿Qué? ¿Por qué?

Bardiche I have been blocked. Sorry Hayate-san, I can not do anything until decide Fate-san decides to retun to admit.

- ¿Qué hay de Strada?

Request denied.

Oh, eso era grave. Como quería a Fate, siempre manteniéndola adecuadamente entretenida. Y como Rein estaba temporalmente fuera de su alcance, encontrar a los dos relámpagos la mantendría ocupada hasta su regreso. Primero tenía que dar con la rubia, que bueno que Caro estaba con Nanoha.

Bajo las escaleras en busca de Nanoha viendo extrañada como Caro arrastraba un saco de contenido sospechoso. Hayate juraría que había algo vivo ahí dentro. Paso de la idea de preguntarle algo a la niña.

- Nanoha-chan, busca a Bardiche o a Strada por mi – pidió caminando hacia Signum – tú has lo mismo. Quiero saber donde están ¡En este segundo!

Las dos obtuvieron el mismo resultado. Los dos relámpagos les negaban cualquier tipo de comunicación. En ese momento entro Rein mirando extrañada como todos discutían con sus dispositivos mientras que Vita corría de un lado a otro llamando a Caro.

- ¿De qué me perdí? – le pregunto a Hayate

- Que el equipo relámpago nos ha bloqueado y no aparecen

- Hace un momento vi a Erio caminar por el techo de la casa – comento Rein

- ¡Shamal! – La rubia asintió subiendo las escaleras junto con Nanoha – Más le vale tener una buena razón para desaparecer de esa manera

- Fate no haría algo así si no tuviera una buena razón – consoló Rein poniendo una mano sobre el hombro de Hayate – seguramente planea algo para su cumple-navidad

- Lo sé – suspiro cruzándose de brazos – pero es la primera vez que nos bloquea

- Ahora sabes lo que sentimos cuando ustedes desaparecen – suspiro Zafira ganándose un doble golpe por las dos chicas

- Ahora sabes que no debes meterte en mis conversaciones – gruño Hayate marcándose muy molesta hacia la cocina

Rein la siguió extrañada de que se comportara así.

- ¿Qué tienes? – pregunto Rein desde una distancia segura pues la castaña se encontraba arrojando huevos a un gran tazón blanco

- Nada – su tono decía justo lo contrario

Luego Rein vio a Nanoha entrar de la misma manera que Hayate, también comenzando a arrojar ingredientes en el tazón. Suspiro notando que las dos estaban gravemente sentidas con Fate por haber sido brutalmente excluidas de sus planes.

Testarossa, me las pagaras. Más vale que estés entera y no te metas en problemas o te pateare si me haces ir a buscarte a un hospital… realmente no deseo hacerlo, detesto ir a verla en el hospital tanto como ella cuando tenía que ir por mí a la dirección fingiendo ser mi hermana para firmar el tonto reporte.

¡No me hagas preocuparme Testarossa!

Aun molesta por sentir ese desagradable sentimiento de preocupación, dejo que Nanoha siguiera arrojando cosas al tazón con pensamientos similares a los de ella, y se salió de la casa seguida de Rein. Comenzó a patear una lata mientras caminaba. La principal razón por la que hacían todo juntas era para evitar preocuparse.

- Tal vez fue a visitar a Alicia – dijo Rein poniéndose al lado de la castaña

- No llevaría a Erio o a Caro – aseguro Hayate pateando la lata con mayor fuerza – y no ocultaría su visita

- Realmente la quieres

- ¡Claro! – grito deteniéndose para mirara a Rein – ella y Nanoha-chan son muy importantes para mi

- No era reclamo – alzo sus manos en señal de rendición – solo era un comentario

- Más te vale

- ¿Y… a donde vamos?

Hayate suspiro retomando su caminata. Más que enojada parecía avergonzada.

- Olvide su regalo en mi casa – admitió luego de haber cruzado la calle – sea lo que sea que esté haciendo, volverá antes de las cuatro

Rein asintió tomándola de la mano tratando de reconfortarla pensando en que estaría haciendo Fate sabiendo que afectaría a Nanoha y Hayate de ese modo. Entonces recordó haberla visto salir con una enorme mochila sobre su espalda y una sonrisa que competía con el tamaño de la mochila que llevaba.

- Tal vez esté preparando una sorpresa para ti y Nanoha – dijo Rein logrando que Hayate se detuviera por completo a mitad de la calle

- Eso es – exclamo mientras Rein la empujaba – Fate-chan está preparando algo para Nanoha-chan, eso explicaría porque mando intencionalmente a Erio y a Caro con ella

- ¿Fue intencional?

- Tuvo que serlo

- Bien… - no sonaba nada convencida, pero si eso le devolvía la sonrisa a Hayate seguiría la corriente - ¿Qué podría estar preparando?

- ¡Que importa! – Rein cada vez entendía menos - ¡No está enojada con nosotras!

El trió era realmente unido. Entonces Rein recordó algo que Signum le pidió poco antes de ir tras Hayate.

La tranquila tarde se vio brutalmente interrumpida por unos desgarradores gritos suplicantes provenientes del consultorio médico del lugar. Nanoha y Hayate habían sido llevadas con engaños al consultorio de Shamal. Apenas ambas vieron a la rubia con la jeringa, Nanoha se puso a llorar mientras Hayate se metía bajo el escritorio negándose a ser vacunada sin dar una buena pelea.

Como resultado, Nanoha fue vacunada y aun lloraba siendo consolada por Vita. Hayate por otro lado…

- Es solo un piquetito – gimió Signum tirando de un pie de Hayate para sacarla de su escondite – no lo vas a sentir

- Que te piquen a ti – chillo Hayate aferrándose a un tubo bajo el escritorio

¡Me las pagaran! Engañar a Rein para que me trajera a este horroroso lugar y luego llevársela a no sé dónde. Y encima de todo, Fate-chan no está aquí para ayudarnos a escapar…

Oh, pequeña rubia. Te pateare. No importa que tan lindo sea lo que planees ¡Me están por inyectar por tu culpa!

Vita harta de la ridícula situación, dejo de mimar a la llorosa pelirroja, le arrebato la jeringa a Shamal tomando la pierna de Hayate que Signum sostenía y la inyecto poniéndole fin a todo el circo que Nanoha y Hayate se montaban cuando se trataba de una simple vacuna.

- Listo – dijo Vita con una sonrisa triunfante en su rostro - No fue tan malo, ¿o sí? – No obtuvo respuesta, la castaña se había quedado sentada frente al escritorio con la cabeza baja - ¿Hayate?

- Que cruel – murmuro Hayate dejando ver sus ojos cristalinos - ¡Dolió! – Chillo provocando un tic nervioso en Vita - ¡Y mucho! – siguió con su exagerado llanto

Fuera del consultorio, varios curiosos se acercaron por el alboroto y otros más se alejaban temerosos imaginando las torturas que podría estar sufriendo ahí dentro.

Entre los curiosos, Rein se hizo camino abriendo la puerta de una patada. Suspiro al ver la escena frente a ella; Hayate tenía rastros de lagrimas en su rostro y la miraba con un puchero exagerado, Vita era sujetada a duras penas por Signum y Nanoha estaba en un rincón llorando.

- ¿Por qué tanto alboroto? – pregunto Rein sin entender que había sucedido para que las dos chicas estuvieran así

Zafira entro silbando ante la escena. Él se había llevado a Rein para evitarle ver al duo dinámico en uno de sus peores momentos. Pero apenas el grito de Hayate llego a oídos de la italiana, nada en el mundo pudo detenerla de regreso al consultorio de Shamal.

- Me pincharon, Rein – contesto Hayate con su voz quebrada

- Vacuna – aclaro Shamal

- No pasa nada – Rein le sonrió comprensiva inclinándose para acariciar su cabeza – solo fue un piquetito – luego estiro su brazo hacia Nanoha atrayéndola – les comprare un helado de regreso a casa

Vita puso los ojos en blanco. Nunca terminaría de asombrarle lo miedosas que se volvían con la mención de agujas contra su piel. Miro como Rein consolaba a las dos chicas como si fueran unas niñas pequeñas. No sabía porque pero imagino que no sería la última vez que las vería así.

- Ahora solo nos falta Fate – murmuro Zafira tratando de recordar donde fue que dejo la camisa de fuerza que usaban para esas situaciones

El llanto murió. Las tres chicas fulminaron con la mirada al chico. Pobre de aquel que pusiera siquiera un dedo sobre la rubia. Zafira paso saliva pensando en la manera de salir ileso de ahí.

- Etto… ¿Qué les parece si volvemos a casa?

- Cierto, helado – dijo Nanoha ayudando a Rein y a Hayate a ponerse de pie

Llegaron a la casa de Fate esperando verla ahí. Aun no había señal de la rubia y Bardiche se negaba a aceptar mensajes. El nuevo trió subió al cuarto de la rubia, dejando que el resto se preparara para el cumple-navidad de Fate.

- Tendremos que hacerlo sin Fate-chan – suspiro Nanoha rozando el equipo de música blanco Bose de la rubia – ni modo… ¿Qué trajiste esta vez Hayate?

Rein guardo silencio mirando a Hayate ir y venir por el cuarto con una perversa sonrisa.

Si había algo que Chrono odiase a muerte, aparte de que su hermana fuera otaku, era la canción que sonaba por toda la casa. Pudo soportarla una vez, dos, tres pero ¡Tres horas ya era mucho! En su mente imaginaba diferentes maneras de matar al hámster de la canción; Hamtaro, solo para evitar el impulso de arrancarse su oscuro cabello de la desesperación.

Gruño apretando fuertemente el libro que trataba de leer, maldecía la hora en que crearon al hámster naranja y más aun a Hayate por crear esa tradición navideña de sacarlo de quicio.

- Suficiente – dijo saliendo de su habitación para detener la infernal canción que no lo dejaba leer - ¡Abran!

La puerta del cuarto se abrió dejando ver a su Rein y el chico recordó algo importante, algo que odiaba más que la canción que seguía sonando, era a las amigas de su hermana.

- Tal vez no les importe pero…

- Tienes razón – le interrumpió Rein – no nos importa

La puerta se cerró en la nariz de Chrono dejándolo con la palabra en la boca. Gruño volviendo a tocar la puerta. Esta vez fue Nanoha quien le abrió.

- Por favor apaguen eso, ya me dio migraña

- Muy bien

Nanoha le dio la espalda y camino hacia el estéreo ante la complacida mirada del chico. Tarareo una vez más la cancnion antes de subirle el volumen. Antes de que Chrono pudiera siquiera entender lo que Nanoha acaba de hacer, la puerta volvió a cerrarse en su cara.

Haciendo una respiración profunda para no derribar la puerta y hacer trocitos el estéreo, golpeo brutalmente la puerta esperando a que le abrieran.

- ¿Necesitas algo? – pregunto Hayate

- ¿Te lo repito?

- No hará falta – respondió Rein – haremos como si no hubieras dicho nada

- Para que no tengas que repetirlo – agrego Hayate empujando la puerta para cerrarla

Pero esta vez, Chrono metió su pie para impedir que la puerta se cerrara la puerta en su cara… de nuevo. Haciendo a un lado a las chicas se dirigió al estéreo arrojándolo por la ventana y salió corriendo cerrando la puerta antes de que las chicas pudieran reaccionar.

- Arremedo de hombre, delincuente, maldito bastardo – soltó Nanoha dejando ver su explosivo temperamento mientras Hayate y Rein se alejaban a una considerable distancia - ¡Idio…! – Rein negó moviendo la cabeza y Nanoha golpeo la pared que daba con el cuarto de Chrono - ¡Gay reprimido!

- ¿Terminaste? – pregunto Hayate. Nanoha solo asintió sentándose en la cama – ¿Qué tan gruesa dijo Fate-chan que era la pared?

Chrono disfrutaba del silencio leyendo tranquilamente su libro. La paz no duro mucho. Detecto un molesto sonido. El libro resbalo de sus manos ante el canto de las chicas. La canción sonaba de nuevo, y lo que era peor podía escuchar a su madre cantarla en la planta baja. No tenía escapatoria.

- Bueno chicas, iré a terminar el pastel para Fate-chan

Hayate solo asintió sin ver a Nanoha partir. Estaba muy concentrada tratando, nuevamente, de contactar a Fate sin obtener mejores resultados que en la mañana.

Testarossa, más vale que sea la sorpresa mas… sorprendente que vea jamás o te mutilare en cuanto tu sorpresa me desilusione.

¡Ya son más de las cinco! ¿Dónde rayos estas? ¿Quién te crees que eres para llegar tarde a tu propio cumple-navidad?

- ¿Hayate?

Aunque siento cierta curiosidad por ver un trabajo hecho sin que yo tuviera algo que ver. La verdad es que nunca supe de las travesuras que hacían Nanoha-chan y Fate-chan antes de conocerme.

- ¿Me estas escuchando?

- Ajam

Uhm… no. No recuerdo que alguna comentara algo sobre sus pasadas bromas. Me pregunto porque. Ni siquiera Lindy-san las menciona.

- ¡Hayate! – Grito Rein logrando que Hayate la mirara - ¡Te dije que me gustas y tú no me prestas atención!

Ok, Fate-chan. Tu retraso queda perdonado. Pero eso no salvara a tu trasero de ser pateado si tu sorpresa resulta un completo fiasco. Quedas advertida. Oh, casi olvido ¡Maldito seas Bardiche!

La castaña proceso lentamente la información. Disfrutando de cada palabra, que con anterioridad tuvo un tono dulce y tímido en vez del grito desesperado que obtuvo por andar en las nubes.

Fate-chan tenía razón. Alguien se me declararía gritando solo por no escucharle la primera vez por estar pensando en ella.

- Boca de profeta – murmuro Hayate ganándose una confundida mirada por parte de Rein

- No me estas escuchando

Antes de que Rein se marchara resignada, Hayate la atrajo hacia ella besándola. Fue un corto beso, Hayate solo quería poner en claro que la escucho y correspondía sus sentimientos. Además estaban sobre la cama de Fate y era ella quien tenía derecho sobre tener un beso apasionado ahí. Cosa que a Rein no le importo reclamando los labios de su querida castaña.

- Lo sabia – murmuro Nanoha volviendo a cerrar la puerta

- ¡No se lo digas a Fate-chan! – grito Hayate algo apagada por los continuos besos que recibía de Rein

- Tienen una hora – les advirtió alejándose del cuarto

Rein miro confundida hacia la puerta ¿Es que el trió ya tenía un acuerdo para esas situaciones? Adivinando sus pensamientos, Hayate le sonrió tranquila.

- No habrá nadie en la planta alta por una hora entera – dijo Hayate guiñándole un ojo

- ¿Qué hay de…? – Su pregunta murió cuando escucho como Nanoha arrastraba a un quejumbroso Chrono escaleras abajo – olvídalo

- Usaremos solo media hora

- ¿Por qué? - Hayate rio ante el tono encaprichado de la italiana

- ¿Quieres desperdiciar tiempo preguntando o vas a besarme?

Rein suspiro resignada antes de volver a los besos. Por fortuna ella podía vivir sin saber eso, cosa con la que Hayate era muy feliz. Detestaba dar explicaciones. Para eso estaba Fate.

Lo mejor es que no hay tontos dispositivos que interrumpan mi linda media hora con Rein… Por otro lado, yo tengo mi propia casa como para necesitar de Nanoha-chan…

- ¡Ya llego Fate! – escucharon que Vita gritaba

La ignoraron y siguieron en lo suyo. Hasta que Hayate escucho como alguien caminaba a paso veloz por el pasillo y se encerraba en el cuarto privado de Fate. Algo no andaba bien.

- Creo que te necesitan – murmuro Rein sonriéndole

- El deber llama

Salió a paso veloz del cuarto sorprendiéndose de ver a Nanoha mirando con preocupación el cuarto de Fate. Hayate entendió rápidamente dos cosas. Una; Nanoha era la que había pasado veloz mente por el pasillo y dos ni siquiera escucho cuando Fate paso terminando encerrada ahí.

- Fate-chan entro y subió directamente hacia aquí

Hayate no está muy dispuesta a darle tiempo a la rubia como normalmente haría, aun estaba sentida por haber pasado a segundo plano. Abrió la puerta y su boca amenazo con tocar el suelo. Fate estaba ahí a mitad del cuarto con un libro de fotos en sus manos. Eso estaba relativamente normal. Pero…

¿Qué hacia Fate vestida como gatita? Y ¿Por qué sus ojos parecían no reconocerlas?

- ¿A qué estás jugando Fate-chan?