Capítulo 10. Una tarde perfecta.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Volvemos con Oh my shiny! Este fue otro de los capis que más trabajo me ha costado escribir, ¿la razón? el YouRiko, no es que no me guste, es que tengo problemas con ésta pareja al menos para describirla, me gustan pero en mi mente no las logro desarrollar. Pero bueno se hace lo que se puede, aquí recibí más ayuda de la normal de mi querida novia.
He estado algo enferma en éstos días, por no decir que mucho, pero creo que eso me ayudó a escribir más rápido. Y bueno muchas gracias a todos los que leen, aprecio sus comentarios. La historia va lenta, a veces pienso que demasiado, pero me gusta cocinarlo así, a fuego lento. Y en cuanto a sus comentarios, algunos opinan que el DiaMaru, otros que el KanaMari se desarrollará más rápido, ya veremos cual de los dos zarpa primero. Pero los dos son mis OTP's . Por cierto si no han leído "Deber de familia" ¿que esperan?, estoy literalmente jalandome los cabellos con esa historia. ¡Me encanta! Bueno después de la promoción, los dejo con la lectura. Capi un poquito más largo que los anteriores.
Mag Kuv: Cita YouRiko! Yeihhh! Sólo eso… me gusta mi OTP. En el siguiente hay ChikaRuby… yes!
— o —
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La semana había terminado mucho mejor de lo que había iniciado para el equipo de natación. Su arduo trabajo estaba dando resultados, tanto la velocidad como la resistencia de todas las nadadoras había mejorado notablemente y el cambio era aún más evidente para You y Mari quienes estaban entrenando el doble que sus compañeras.
Además de un cambio físico, el cambio en Mari era también de actitud, pues poco a poco se iba adaptando a ser parte del equipo y cada vez se le veía más cómoda no sólo con sus compañeras sino también con su entrenadora.
Mari había tenido aún ciertas indisciplinas, pero habían sido menores comparadas con las de un inicio, sin embargo eso le valió quedarse todos los días levantando las cosas del equipo posterior a los entrenamientos, pero Kanan siempre se quedaba a ayudarla.
You había suavizado las cosas con Riko y esperaba el fin de semana con ansias para poder llevarla a su tan esperada cita. Toda la semana estuvo pensando qué hacer con Riko, quería que hicieran algo diferente pues siempre iban al cine o a dar un paseo por el parque y quería sorprenderla. La mejor idea que se le ocurrió requería la ayuda de Kanan, pues ella tenía los medios para poder realizarla.
You tuvo que esperar para hablar con Kanan a solas hasta que Mari se retiró el viernes. Lo que tomó más tiempo de lo que pensó pues tanto la rubia como la entrenadora estaban enfrascadas en una entretenida plática que parecía no acabar.
—Sensei, ¿puedo hablar con usted? —preguntó You ayudando a Kanan a cerrar la oficina mientras se dirigían a la salida de la escuela cuando por fin se quedaron a solas.
—¿Qué pasa You-chan? —respondió Kanan curiosa del nerviosismo de su alumna.
—Es que necesito su ayuda —You no perdió tiempo y fue directo al punto lo que no sorprendió a Kanan quien ya conocía el carácter de la chica—, lo que sucede es que quiero llevar a Riko-chan a una cita, pero necesito de usted para lo que quiero hacer.
Una sonrisa apareció en el rostro de Kanan quien miró divertida los extraños nervios que parecían tener a You así.
—Claro, mientras no me pidas que te deje mi casa para ustedes solas, no hay ningún problema —You se sonrojó ante las conjeturas de su sensei que no estaban tan alejadas de la realidad aunque no del modo en que pensaba.
—¡Claro que no! —exclamó avergonzada—. Nosotras no hacemos… —You se aclaró la garganta pues en esa última parte la bajó tanto que no termino de decir su parte—. ¡Me está molestando apropósito sensei! —dijo aparentando molestia haciendo un puchero—. Como decía —regreso al tema que le interesaba—, no necesito su casa sensei, lo que necesito es que me preste su bote y su equipo de buceo, quiero llevar a Riko-chan a conocer el otro lado de la isla ya que nunca la he llevado hasta allá.
—¿Mi bote? ¿Sólo eso quieres? —se llevó una mano a la barbilla pensando, Kanan parecía estarse divirtiendo a costa de You.
—Pues sí, sólo eso —la miro con ojitos de cachorro suplicante, You pensó que sería difícil conseguir que Kanan aceptara.
—Umm no lo sé You —dudo Kanan ahora cruzándose de brazos para hacerse del rogar—, puede ser peligroso, dos chicas en altamar, un bote para ustedes solas, no es la mejor idea.
—Todo estará bien sensei, usted sabe que soy buena navegante —You hablaba muy seria dándole a entender a Kanan que nada podía salir mal con ella en el timón.
—No dudo de tus habilidades como marinero, me preocupan más tus debilidades You y te vas a llevar a la más grande de ellas, Sakurauchi Riko —dijo Kanan poniendo énfasis en el debilidades y en el nombre de la chica.
—¡Sensei! ¡Esto no es así! —You comprendió lo que Kanan estaba insinuando—. Sólo será una cita, es todo —dijo poniéndose hasta las orejas coloradas.
—Umm muy bien You-chan, confiaré en tí, espero no me decepciones marinero —Kanan se puso de pie e imitó el saludo militar de You—. Hablando en serio, pórtense bien, te lo has ganado por toda la ayuda que me brindaste está semana —Kanan sacó unas llaves de la bolsa de su pantalón y se las lanzó a You—. Me las devuelves el sábado por la noche.
You se puso muy contenta brincando de felicidad al haber obtenido lo que deseaba. De esa manera podría tener la cita que soñaba con Riko.
—¡No se te olvide llevar protección! —dijo Kanan a todo pulmón cuando la pequeña You se alejaba a toda prisa.
—¡Que no vamos a hacer esas cosas! —le devolvió con evidente vergüenza haciendo una rabieta.
~•~
A la mañana siguiente You se levantó muy temprano para poder preparar el obento que compartiría con Riko en el almuerzo, todo estaba calculado para que fuera de su agrado. Kanan tenía su bote listo para navegar en cualquier momento por lo que no necesitó hacer grandes arreglos en él, incluso su sensei se hizo cargo del gasto del combustible.
Salió de casa muy temprano para llegar al muelle donde Kanan tenía su bote y desde allí navegó para llegar a Uchiura justo a tiempo y poder encontrarse con Riko en su casa, que quedaba muy cerca del muelle donde dejó anclado el bote mientras iba por su novia, no quería hacerla esperar. Deliberadamente no le había informado a su novia que actividad realizarían y solo le dió una pequeña lista de cosas que debería llevar, aunque por lo que le pedía se podía hacer una idea sobre que iba.
Riko vestía con un bonito conjunto de estilo playero que incluía una blusa que dejaba ver sus descubiertos hombros y llevaba un sombrero para protegerse del sol, todo el traje estaba perfectamente armonizado en los tonos rosas que tanto le gustaban. En contraste con ella, You iba vestida también con ropa de estilo playero pero que con un aspecto más masculino que acentuaba sus facciones y hacía resaltar sus ojos azules. You siempre se las arreglaba para hacer funcionar sus atuendos que terminaban encantando su novia por lo bien que los lucía.
No tuvo que esperar mucho para que las dos se juntaran. You la llevo a caminar con rumbo a la playa pero al estar cerca del muelle se detuvo y le cubrió los ojos con un pañuelo para no arruinar la sorpresa. You la abrazó por la espalda y la llevó en pasos cortos caminando rumbo al bote.
Riko amaba las sorpresas pero estaba algo nerviosa de ir caminando de esa forma estando tan cerca del mar. Al llegar al bote You la besó suavemente antes de descubrir sus ojos, generando un sonrojo en la chica.
—¡Sorpresa! —gritó You ante el asombro de Riko.
Una bonita embarcación fue revelada ante sus ojos, no era tan grande pero tampoco tan pequeña pues contaba con dos pisos, en el primero había una habitación que contaba con una salita y una mesa en el centro, además de un segundo piso en donde se encontraban los controles de la embarcación. En la popa habían diversos aditamentos que seguramente utilizarían para bucear y un pequeño lugar de descanso. You había pensado en todo.
—You-chan, esto es genial ¡impresionante! —exclamó Riko abrazando a su novia—. ¿Cómo conseguiste algo así?
—Oh bueno, uno tiene sus contactos —dijo You entre risas ayudando a Riko a subir al bote—. Bueno la verdad es que es un favor que nos hizo Kanan-sensei—señaló hacia el nombre del bote en donde se leía "Delfín de Benten" escrito con bonitas letras en color verde—, ahora que lo pienso creo que la agarré en sus cinco minutos de generosidad porque ni siquiera se negó, sólo aceptó sin más.
—Bueno es que últimamente... ¿Has notado que anda más contenta que de costumbre? —preguntó Riko quien ya se había percatado de un cambio en la actitud de su entrenadora.
Estaba bastante contenta en el entrenamiento pero además el ambiente relajado que reinaba entre todas, particularmente con el dolor de cabeza del equipo que hacía que todas las chicas se sintieran de mejor humor, sólo había algo que le seguía molestando a Riko y eran los constantes acercamientos que Mari parecía tener con You, eso le enojaba muchísimo pero se contuvo para no arruinar su cita con celos absurdos que de momento no venían a cuento, ya tendrían tiempo para hablar después de ello con más calma por ahora solo quería disfrutar de su hermosa novia.
—¡Si lo he notado! —respondió You a su comentario emocionada mientras guiaba a Riko al segundo piso en donde estaban los controles—. No es sólo cuando estamos en grupo, también se ha quedado todos los días a acompañar a Mari-chan hasta que termina sus castigos y lejos de estar molestas parece que hasta lo disfrutan, es raro ver a Kanan-sensei tener ese tipo de acercamientos con nadie y es aún más raro que precisamente lo tenga con Mari, que son como agua y aceite.
—Tal vez deberías dejarlas solas por las tardes —sugirió Riko con doble intención viendo que había una oportunidad—, parece que Kanan-sensei ya no te necesita para acercarse a Mari.
—Umm… —dudó You que ya sabía la verdadera razón tras la sugerencia de su novia y quiso pararle el carro—. Riko-chan, ¿has visto lo mucho que hemos avanzado esta semana en los entrenamientos?
—Si, ¡eres rapidísima! Nunca te había visto nadar tan rápido —contestó Riko emocionada.
—Eso es gracias al entrenamiento extra, no es que Kanan-sensei me necesite para algo, es que yo la necesito para ser mejor nadadora, ¿puedes entender eso? —concluyó You con algo de temor por la reacción de Riko, esperaba que la chica comprendiera sus razones.
Antes de responder Riko dio un hondo suspiro resignándose, ante eso no podía hacer nada.
—Te entiendo You-chan, es por el bien del equipo —rodó los ojos dando por terminada la plática—. Vamos a divertirnos mejor —dijo cambiando el tema—, ¿a dónde iremos?
La emoción en You volvió haciéndola brincar y se apresuró a soltar los amarres de la embarcación en el muelle para poder partir.
—Te llevaré a conocer el otro lado de la isla Awashima —dijo You orgullosa poniendo el bote en marcha—. Desde que nos certificamos en buceo, no habíamos podido salir de nuevo.
—Lo sé, ¡es emocionante! —Riko se acercó a You recargándose en su hombro una vez que está estuvo libre.
Navegaron por alrededor de media hora hasta llegar al punto que You había señalado. Había sido un trayecto muy divertido, pues se la pasaron recordando sus vacaciones de verano y todo lo que habían hecho para obtener la licencia de buceo de Riko.
—¡Llegamos! —exclamó emocionada mirando todo alrededor.
—¡Es hermoso! —dijo Riko también contemplando el paisaje, era un bonito páramo en el costado de la isla.
—Sabía que te iba a gustar —You abrazó a su novia por la espalda rodeando con sus manos su cintura mostrando una gran sonrisa de satisfacción—. Vamos, preparemos todo para bajar.
Ambas chicas se colocaron el equipo de buceo e hicieron las revisiones pertinentes antes de zambullirse en el mar. El clima era inmejorable, el sol brillaba en su máximo esplendor en el cielo y hermosas nubes algodonosas adornaban el firmamento. El mar reflejaba la luz dejando ver todo tipo de tonalidades azuladas invitando a descubrir sus profundidades.
Todo era tan hermoso, incluída la vista de Riko vistiendo en un ajustado speedo que no dejaba mucho a la imaginación sobre las curvas de su cuerpo. You trago pesado su saliva tratando de mantener apartada la mirada sobre ella, solo que era demasiado tentación. Del mismo modo Riko se mordió los labios al ver las miradas nada discretas de You sobre su cuerpo, eso le hizo sentir bien, al menos de ese modo podía saber que su novia no era indiferente a sus encantos y trató de provocar más de esas miradas lascivas.
Ambas se dejaron caer al mar una vez que tuvieron todo listo y comenzaron su aventura bajo el agua. El lugar estaba plagado de vida submarina, encontraron todo tipo de peces que parecían danzar al compás que les marcaba el océano, había plantas en todas las formas y colores que decoraban el lecho marino. Riko dejó que fuera You quien la guiara llevándola por los más bonitos lugares. Incluso nadaron por una cueva submarina de la que no tenía conocimiento aunque en realidad poco del mar había conocido hasta que You le mostró lo bello que era. Le había contagiado su amor por el mar y la vida en él.
Emergieron una hora después cuando sus tanques de oxígeno estaban dando las últimas, el paseo había sido una maravilla y aunque le hubiera gustado seguir por más tiempo ya podía sentir su cuerpo bastante cansado y su estómago suplicante de alimento. Después de cubrir todos los protocolos de seguridad, subieron a la embarcación y tras retirarse todo el peso extra del equipo de buceo, Riko se acercó a You para darle un fuerte abrazo en agradecimiento.
—Gracias You-chan, fue un hermoso paseo —dijo la chica mientras la abrazaba por la espalda pegando más de la cuenta sus pechos provocando un salvaje sonrojo en la cara de su novia.
—Que… que bueno que te gustó Riko-chan —You se había puesto nerviosa por la cercanía del toque y el insistente roce de sus suaves pechos, además de que parecía que sus manos no se quedaban quietas y habían comenzado a recorrer su vientre de arriba a abajo.
Riko trasladó sus manos hasta el cierre del traje de buceo de You y lentamente empezó a bajarlo mientras dejaba un rastro de besos desde el cuello hasta la oreja de You, lo que generó un gemido involuntario de la acalorada chica que se tapó la boca ante su indiscreción.
—Riko-chan, no hagas eso —You luchaba con todas sus fuerzas por contenerse, pues en ese momento su cuerpo le pedía que se diera la vuelta y tomará a Riko sin importarle nada más, sólo que seguía repitiéndose que no podía hacer aquello.
—You-chan —exclamó Riko en un susurro cerca de su oído llevando sus manos por dentro del traje de la chica dando un ligero apretón en sus pechos—, déjame seguir.
You se debatía entre su deseo y su conciencia que le decía que no, en algún lugar de su mente aún existía esa reticencia que le decía que hacer aquello acabaría de destruir su prácticamente inexistente amistad con Chika y que no habría regreso a recuperar a su amiga de la infancia. Al final su miedo pudo más que sus ganas de tomar a Riko y separó ligeramente a ésta quien se negaba a dejarla ir.
—Riko-chan, no podemos hacer esto aquí —atinó finalmente a decir dándose la vuelta.
—¿Por qué no? Estamos solas~ —Riko no se daba por vencida y continuó en su tarea de deshacerse del estorboso traje de buceo a pesar de la negativa.
—Porque… —Riko calló sus palabras con un apasionado beso del cual You no se pudo librar.
Riko se apropiaba de sus labios con su lengua y daba pequeñas mordidas pidiendo entrar más profundo, You sentía que sus piernas flaqueaban por la intensidad del beso. Riko dejó sus manos vagar por el cuerpo de You y había encontrado un camino que la llevaba hacia la parte inferior de su speedo, produciendo un gemido en You quien trató de romper el beso que estaban compartiendo en el lapso de lucidez que tuvo.
—Espera Riko-chan —dijo con voz trémula—, aún no estoy lista —su novia se alejó poniendo mala cara a su rechazo.
—¿Por qué no You-chan? Te amo y tú me amas, esto es algo normal que hacen las personas que se aman —dijo como si aquello fuera lo más lógico.
—No puedo Riko-chan, no aún —dio un paso atrás haciendo una inclinación a modo de disculpa que solo hizo enojar más a Riko.
—¡No lo entiendo You-chan! ¿Por qué? —casi gritó frustrada—. ¿Es por qué no soy suficiente para ti? ¿No soy lo suficientemente bonita o es por qué hay alguien más que te interesa? ¿Es eso? ¿Es… —inconscientemente Riko había comenzado a llorar y You entro en pánico al ver a su novia así.
—No, no, por supuesto que no —la abrazó con fuerza—, Riko-chan para mí eres la más hermosa, no hay nadie más importante que tú para mí. No podría fijarme en nadie más porque solo te amo a ti.
Los pequeños sollozos de Riko se fueron apagando mientras You llenaba de besos su mentón y la línea de su mandíbula.
—¿De verdad? —preguntó dubitativa—. ¿Entonces?
—Yo… yo debo poner algunas ideas en orden, pero por favor no pienses que es porque no te amo, por el contrario, porque te amo quiero que esto suceda cuando sea el momento correcto, por favor Riko-chan —volvió a abrazarla y esta vez la chica le devolvió el abrazo quedándose así unos minutos.
Para fortuna de You, antes de que Riko quisiera preguntarle algo más, la tranquilidad que las rodeaba fue rota por un grupo de delfines que apareció muy cerca de su bote, era conocido por muchos que los delfines solían visitar muy a menudo las playas de Uchiura y más de una vez habían sido vistos jugando con los locales o algunos turistas. Para buena suerte, parecía que estaban más que dispuestos a jugar con ellas, pues hacían saltos y piruetas en el aire que irremediablemente llamó la atención de las chicas.
—¡You-chan, mira son delfines! —dijo Riko emocionada dejando a You respirar tranquila por la oportuna intervención del mar mientras ella se acercaba al borde del bote.
—S...si delfines, ¡yousoro! —exclamó You tratando de recomponerse saludando a los pequeños mamíferos acuáticos.
Riko sacó su celular para poder guardar los mejores recuerdos, pues era un regalo de la naturaleza que difícilmente podrían volver a ver tan de cerca. You recobró la calma mientras Riko estaba ocupada y aprovechó para colocarse algo de ropa encima y no volver a incitar un momento tan acalorado e incómodo como el que acaban de tener.
Se acercó a Riko y tomó su mano mientras la chica continuaba tomando fotos emocionada. Pasó un buen rato antes de que los delfines se alejaran de la zona y fue su estómago el que se hizo cargo de recordarles que aún no habían comido nada.
Riko acomodó la mesa para que pudieran sentarse a comer, mientras You sacaba el obento que había preparado para ellas. Había preparado la comida favorita de Riko, la cual incluía una rica variedad de sandwiches para su deleite. Pasaron un rato muy ameno comiendo entre risas revisando todas las fotos que pudieron tomar, olvidándose del pequeño incidente.
Después de comer se tumbaron en la popa para ver la llegada de la tarde en el recorrido del sol en el firmamento. Riko se acomodó entre los brazos de You y permanecieron en silencio disfrutando la hermosa vista.
—Te amo You-chan —fue Riko quien rompió el silencio que se había establecido entre las dos—. Si quieres tomarte tu tiempo está bien, solo no te olvides de que estoy aquí esperándote para cuando sientas que es el momento correcto —volteó a mirarla para que viera que hablaba en serio.
—Te amo Riko-chan —You tomó el rostro de Riko entre sus manos y suavemente depositó un beso en sus labios el cual fue diferente al que habían compartido antes, en éste You trató de transmitir todo el amor que Riko despertaba en su corazón, la calidez que la inundaba cuando la veía, la tranquilidad que sentía de tenerla entre sus brazos, el sentimiento fue recíproco pues Riko dejó que fuera You quien marcará el compás y del mismo modo ella también buscó transmitir su profundo amor y el anhelo de que estarían juntas a pesar de todo. De esa manera dejaron que los rayos del atardecer iluminaran sobre el bote en sus últimos minutos sobre el horizonte.
~•~
Dia había pasado toda la semana enfrascada en la novela que estaba escribiendo con Hanamaru. Después de su discusión ambas dejaron el problema de lado y se dedicaron únicamente al proyecto. Descubrieron que tenían gran afinidad a la hora de escribir y las ideas de una complementaban las de la otra. Ya tenían la historia general de la novela, sin embargo aún tenían que desarrollar toda la dinámica del fondo.
Según los planes de Dia, tendrían que trabajar horas extra si querían tener todo listo para la fecha límite. Les quedaban escasas dos semanas y el proyecto estaba prácticamente en pañales. Dia pensó en pedirle a Hanamaru si podían trabajar horas extras en la casa Kurosawa, pues los horarios establecidos de la biblioteca limitaban mucho el avance que podían tener en el día. De ese modo le haría la propuesta el lunes que la viera nuevamente en la escuela.
Pasó la mañana del sábado revisando los avances de sus alumnas de tercer año sobre su proyecto final. Le llamó la atención que el equipo conformado por Watanabe y O'hara hubieran escogido el libro de "Harry Potter", algo bastante descarado de su parte pues les había dado a entender que quería literatura japonesa, pero al revisar el trabajo de las chicas, se dio cuenta que era el equipo que iba más adelantado de todo el grupo, por lo que decidió dejar que continuaran con ese libro.
Ciertamente había notado un cambio en la actitud de O'hara Mari, le costaba menos relacionarse con sus compañeras e incluso era más participativa en clase. No la había visto usando sus audífonos de contrabando ni siquiera cuando caminaba en los pasillos y lo que era más sorprendente, Kanan llevaba días sin quejarse de ella. Incluso su amiga se veía emocionada con los avances que había tenido en su equipo de natación, lo que incluía casi siempre platicar sobre lo talentosa que era O'hara Mari en la natación.
Dia fue sacada de sus pensamientos cuando una de las sirvientes de la familia Kurosawa le informó que tenía una visita. No había estado esperando a nadie y se sorprendió al saber que la persona que la requería era ni más ni menos que Hanamaru. Inmediatamente sintió el nerviosismo generarse en su interior pero se apresuró a ir al encuentro de la chica.
Hanamaru la estaba esperando en el recibidor de la casa que era una habitación que poseía una hermosa vista al jardín principal, contaba apenas con una mesa de té y cojines que adornaban el espacio. El corazón de Dia se aceleró en cuanto posó sus ojos en la chica más joven quien la saludó con una amplia sonrisa que la hacia lucir hermosa.
—¡Buenas tardes Dia-sama! —Maru se puso de pie haciendo una reverencia a su sensei que fue correspondida por Dia.
—Buenas tardes Maru-san, ¿qué te trae por aquí? —dijo Dia con extrañeza, no porque fuera inusual la presencia de su alumna en esa casa, sino porque la buscaba a ella.
—Lo que pasa es que Maru tiene dudas con lo que estaba escribiendo y cuando se acumularon demasiadas ya no pude seguir zura~ —explicó Maru aún con su sonrisa—, por eso decidí venir a verla Dia-sama, disculpe las molestias.
Dia se dió un golpe en la cabeza al ver su torpeza, había olvidado darle su número telefónico a Hanamaru para que pudiera consultarla si algo así pasaba y evitar que la chica hiciera gastos innecesarios.
—No hay porque Maru-san —Dia le indicó que se sentara nuevamente y fue a tomar asiento a su lado—. Dime, ¿cúal es el problema?
Maru sacó una libreta de la mochila que llevaba consigo, la cual tenía llena de apuntes y tardó unos segundos en encontrar la página que estaba buscando. Fue entonces que Dia se dio cuenta que Hanamaru no podría avanzar mucho trabajo en casa pues seguramente en el templo no contaba con alguna computadora y de seguir escribiendo de esta manera tendrían que trabajar el doble.
Maru explicó que tenía dudas sobre el pasado de su protagonista. La novela que escribirían se centraría en la historia de una mujer heredera de un imperio la cual tiene que hacerse pasar por hombre para poder tomar el cargo en el lugar que le corresponde y luchar contra obstáculos culturales, políticos y religiosos que se presentan para que ella lleve a su imperio a una época de prosperidad.
Dia ayudó a Maru a resolver las dudas que se habían generado sin embargo no le agradaba la idea de tenerla trabajando el doble por la falta de equipo de cómputo en casa.
—Maru-san creo que tendremos que trabajar en otro lado aparte de la escuela —dijo Dia después de darle muchas vueltas al asunto.
—¿A qué se refiere zura~? —respondió la chica sorprendida por las palabras de su sensei.
—Es que he notado que has avanzado en la historia pero todo lo tienes aún en tu libreta, eso significa que hasta el lunes que llegues a la escuela tendrás que transcribir todo en una computadora para que podamos seguir trabajando y eso se verá reflejado en tiempo perdido para poder seguir avanzando con la historia —explicó Dia con preocupación en su voz.
—No había pensado en eso zura~, pero no se preocupe sensei, mañana iré a la biblioteca municipal para copiar todo lo que avance el día de hoy, de esa manera no nos atrasaremos el lunes —Hanamaru nunca había contado con una computadora en casa así que siempre dependía de la biblioteca para poder realizar sus trabajos.
—No es necesario Maru-san —era más fácil pensarlo que decirlo y ahora Dia se había puesto nerviosa de nuevo—, he estado pensando en proponerte que trabajemos aquí en casa, sé que no es lo más adecuado, pero de esa manera podríamos avanzar más rápido que en la biblioteca.
—¿Aquí en su casa Dia-sama? ¿No seré una molestia zura~? —Maru no esperaba la proposición de Dia, pero tampoco le desagradaba la idea.
—Claro que no Maru-san, sabes que eres bienvenida cuando lo requieras y ahora que estamos enfrascadas en ésto necesitamos un lugar para poder estar juntas más tiempo —el color subió a sus mejillas cuando se dio cuenta que se podía entender otra cosa de sus palabras—… trabajando, estar juntas más tiempo trabajando —se apresuró a añadir.
Una sonrisa se asomó en el rostro de Maru quien secretamente amaba esos pequeños resbalones que tenía su senpai que hacían que su corazón latiera más rápido.
—Entonces sí me gustaría Dia-sama, que trabajemos aquí en su casa zura~ —dijo la pequeña chica con gran entusiasmo.
—Entonces a partir del lunes vendremos aquí después del club Maru-san, ¿está bien? —preguntó Dia aun nerviosa.
—Muy bien senpai, muchas gracias —Maru se levantó dispuesta a retirarse pero Dia recordó que aún quería pedir su número de teléfono, sólo por cualquier eventualidad que se presentará.
—Casi lo olvido —la detuvo—, ¿tienes teléfono celular o algun numero al que me pueda comunicar contigo Maru-san?
—¡Zura~! —se sorprendió por la pregunta—. Si tenía un celular, pero ya estaba algo viejo y se descompuso así que por ahora no tengo nada de eso Dia-sama, lo siento —explicó Maru apenada.
—Ya veo —dijo Dia pensando rápidamente cómo resolver el problema—. ¡Ah ya se! —se levantó de pronto—. Espérame un momento Maru-san, no tardo nada —Dia salió a toda velocidad de la habitación en dirección a su cuarto.
Maru se volvió a sentar esperando al regreso de Dia pero la puerta se abrió intempestivamente revelando la conocida voz de su amiga.
—¡Onee-chan! —Ruby había entrado a la habitación y se sorprendió al no encontrar a su hermana pues le habían informado que Dia estaba atendiendo a una visita en el recibidor—. ¿Maru-chan? ¿Qué haces aquí? Nadie me dijo que habías venido a casa —Ruby se fue sobre su amiga atrapándola en un caluroso abrazo bastante entusiasmada—. Estaba buscando a Dia, pero que bueno que te encontré, necesito tu ayuda.
—Zura~, vine a hablar con Dia-sensei sobre nuestra novela, pero ya casi estoy libre, así que seré toda tuya Ruby-chan —dijo entre risas por su actitud.
—¡Tengo una cita! —dijo Ruby muy emocionada—. ¡Piggyyyy! ¡Con Chika-chan!
—¡Felicidades Ruby-chan! —las dos chicas estaban tan emocionadas que empezaron a saltar de alegría.
—Era originalmente para hoy —explicó Ruby cuando pudieron calmarse y se sentaron las dos juntas—, pero ayer me di cuenta que no tengo nada que ponerme y le pedí que si nos podíamos ver mañana y ahora iba a salir de compras, ¿me puedes acompañar? —terminó de explicar Ruby recargando su cabeza en el regazo de Maru que había notado por su inusual excitación lo bastante emocionada e inquieta que estaba.
—¡Claro Ruby-chan! Me encantaría —Maru empezó a acariciar el cabello de Ruby como siempre lo hacían cuando estaba juntas para tratar de calmarla.
Su plática fue interrumpida por Dia quien entró de nuevo en la habitación sin percatarse de la presencia de Ruby allí.
—Maru-san tengo este teléfono que… —Dia se detuvo al darse cuenta que Maru no estaba sola—. ¿Ruby-chan? ¿Qué haces aquí? —Dia sonaba entre molesta y nerviosa.
—¡Onee-chan mala! Te quieres acaparar a Maru-chan para ti sola —reclamó Ruby con indignación abrazando a su amiga.
—¡Por supuesto que no! —se llevó la mano al pecho totalmente indignada—. Sólo estábamos hablando de cosas de la escuela, ¿cierto Hanamaru-san? —Ruby conocía muy bien a su hermana y últimamente andaba extraña cuando se trataba de Maru-chan.
—Es cierto Ruby-chan, vine buscando a Dia-sama para que me ayudara con unas dudas que tenía sobre nuestra novela y ¡a partir del lunes Maru vendrá todos los días a tu casa zura~! —Hanamaru estaba verdaderamente emocionada y no notó el sonrojo que se había apoderado de Dia aunque Ruby si lo hizo.
—¿Y supongo que esa fue idea de onee-chan también? —preguntó la pequeña Kurosawa con sospecha en su voz y dedicando una mirada asesina a Día.
—¡Si zura~! Fue idea de Dia-sama —Maru no estaba ni enterada de las sospechas de Ruby y contestaba con inocencia.
—Bueno es por el bien de nuestro trabajo Ruby-chan —Dia trataba de justificarse pero su hermana tenía una perspicacia que era difícil de engañar—, sólo eso Ruby.
—¿Y el celular es para? —espetó Ruby con una nueva pregunta.
—Ah sí, esto pues… —Dia se sentía muy apenada pues ante los ojos de su hermana ésto no se veía nada bien—, es para Hanamaru-san, me comentó que su teléfono no funciona y le quería prestar uno mío para que pudiera comunicarse, ya sabes, sólo en caso de dudas y esas cosas —Dia tropezó con sus palabras, estaba muy nerviosa y tenía ganas de correr a su hermana a patadas de la habitación para evitar que siguiera viéndola de esa manera.
—No es necesario Dia-sama, no me molesta venir a verla en caso de dudas —Maru agradeció pero no quería aceptar el regalo de su sensei.
—Tomalo Hanamaru-san, mi número está guardado en la memoria —le extendió el teléfono y lo dejó en su mano—, bueno yo ya me iba, tengo trabajo que hacer, supongo que tendrás cosas que platicar con Ruby-chan así que las dejó solas.
—Vamos a salir onee-chan —le informó Ruby levantándose y jalando a Hanamaru hacia la puerta aún mirando con sospecha a su hermana mayor.
—Gracias por todo Dia-sama —agradeció Hanamaru haciendo una reverencia antes de salir prácticamente a rastras por Ruby.
—A ti Hanamaru-san, nos vemos el lunes —se despidió Dia—, vayan con cuidado Ruby-chan.
Las chicas se perdieron rápidamente de vista dejando a Dia exasperada por no haber podido terminar de platicar con Hanamaru debido a la interrupción. Aunque, ¿de que más quería hablar con ella? ¡Ah! La verdad solo deseaba pasar más tiempo con su alumna.
~•~
El sábado había sido un día relajado para Kanan pues pasó prácticamente todo el día de visita con su papá, incluso pudieron salir a los jardines del hospital a disfrutar del bello atardecer. Sin embargo esto condicionó a que tuviera pendientes acumulados para el domingo.
Lo primero que tenía que atender era una llamada del muelle en Awashima pues al parecer habían tenido problemas con la gerencia del hotel O'hara y habían pedido hablar con el dueño que en este caso era Kanan.
You y Riko habían pasado por su casa el día anterior para devolver las llaves del bote. Las chicas se veían muy contentas, lo que alegró a Kanan porque quería decir que la cita de sus alumnas había sido exitosa.
Zarpó muy temprano, cuando los primeros rayos de sol hacían su aparición en el horizonte y llegó un rato después al muelle en Awashima. Trató de vestir con ropa más formal para la reunión con la gerencia del hotel, pues eran unos de sus mejores clientes, ya que requerían servicios privados del muelle lo que generaba ganancias para el negocio.
Su cita era a las 8 y cuando llegó ya el gerente la estaba esperando. Básicamente querían rentar más espacios para embarcaciones extras que acaban de adquirir. Había sido una buena negociación que no tardó más que un par de minutos en concretarse. Le ofrecieron un desayuno de cortesía en el hotel a lo que no pudo negarse pues eso sería una grosería de su parte.
El gerente la acompañó hasta el restaurante, que en ese día estaba ofreciendo servicio de Buffet y Kanan eligió sentarse cerca del área de la alberca.
Después de ordenar un café y servirse un poco de fruta notó a una joven nadadora que podría reconocer donde fuera pues su estilo elegante combinado con su velocidad destacaban ante los ojos de Kanan donde fuera. Mari estaba nadando y lo hacía con la misma seriedad con la que se tomaba últimamente los entrenamientos. El corazón de Kanan se llenó de alegría al ver a su alumna tomarse las cosas tan en serio y no pudo resistirse a acercarse a ella.
—Deberías tomar un descanso —Kanan se acercó a la orilla de la alberca en donde estaba Mari, la cara de la rubia reflejó sorpresa al ver a su sensei en un lugar tan inesperado.
—¿Sensei? ¿Qué hace aquí? —preguntó Mari muy sorprendida quien apenas y pudo reconocer a Kanan ya que nunca la había visto en una vestimenta tan formal.
Kanan estaba usando un traje sastre de color oscuro que combinaba un pantalón recto y un elegante saco que enmarcaba su muy definido cuerpo. Mari prácticamente se quedó sin habla ante la visión de la hermosa mujer. Realmente se veía diferente a como usualmente lucía con su uniforme deportivo.
—Vine a… —Kanan recordó que Mari le debía una por haberle sacado información personal y consideró que era el momento de devolverle el favor— un asunto oficial, ya sabes —dijo completamente sería.
El semblante de Mari se tensó inmediatamente y salió a toda prisa del agua sumamente alterada.
—¿Mi papá la llamó verdad? —dijo Mari bajando la voz y casi hablándole al oído de manera angustiada.
—Así es Mari-san —mintió Kanan siguiéndole la corriente a Mari, aunque por su reacción pensó que estaba siendo un poco cruel.
Mari se colocó encima una bata de baño y le pidió a Kanan que la acompañara a los vestidores. La actitud de Mari sorprendió a Kanan pues nunca la había visto tan tensa salvo en aquella ocasión que la encontró en la playa pero el ambiente era diferente.
Llegaron a los vestidores y Mari cerró la puerta tras ella. Después de asegurarse que estaban solas en el lugar prácticamente acorraló a Kanan contra la pared.
—¿Y bien? ¿Qué quiere mi padre? Seguro le pedirá que me den de baja en la escuela —la voz de Mari llevaba una mezcla de molestia y desesperación que alertaron a Kanan quien ahora se arrepentía de la mentira que estaba causando tanta angustia en la joven.
—No lo sé Mari-san, aún no habló con él —explicó Kanan tratando de calmarla.
—Si le pide que me den de baja de la escuela usted dígale que no se puede, no quiero dejar la escuela, aún es muy pronto —la petición de Mari descolocó a Kanan, pues no sabía de dónde venía tanta preocupación por parte de la rubia.
—Muy pronto, ¿para qué? —preguntó Kanan tratando de alejarse de Mari pues la chica la mantenía contra la pared y eso la ponía algo nerviosa, tanta proximidad no era buena para ellas.
—Para todo —Mari se dio la vuelta y mantuvo la mirada fija en la pared, Kanan pensó que la chica podría empezar a llorar en cualquier momento, pero no lo hizo.
—¿Tienes algún problema con tu padre Mari-san —se aventuró a preguntar Kanan con algo de temor— para que él quisiera pedir tu baja de la escuela?
Después de lo que pareció un buen tiempo en el que Mari solo respiraba sonoramente, al fin le contestó a Kanan.
—No le llamaría un problema con él, es más bien una obligación —Mari se sentó pesadamente en una de las bancas y llevo sus manos a la cabeza en señal de desesperación —, pero de verdad no es algo de lo que quiera hablar en este momento, I'm sorry —concluyó finalmente con tristeza en la voz.
Kanan se sentía horrible, lo que era una pequeña broma que le quería jugar a su alumna ahora se había salido de proporciones y no sabía cómo decirle la verdad ya que la chica por fin se había abierto con ella y no quería que retrocedieran en los pequeños avances que habían logrado. Al final decidió que no valía la pena tener a Mari tan angustiada y decidió confesar.
—¿Mari-san? —Kanan se acercó a la chica y se sentó a su lado—. ¿Recuerdas el día que platicamos sobre Dia-sensei? —la chica curvo las cejas sin entender—. Cuando hablamos de mi relación con ella.
—Yes… —contestó Mari levantando su cara mirando fijamente a Kanan quien tenía culpabilidad escrita en toda la cara—. ¿No me diga que todo fue una broma?
Kanan temió que Mari hiciera un escándalo, pero no le quedó de otra más que aceptarlo.
—Bueno… tanto como una broma pues no —se justificó Kanan—, era más bien un tipo de…
—¿Venganza? —preguntó Mari en tono neutral y Kanan cerró los ojos en respuesta afirmativa esperando la explosión de ira—. ¡Es usted una persona horrible! —Mari empezó a reír a carcajadas lo cual total y completamente descolocó a Kanan.
—¿Estas bien? —preguntó Kanan al ver que la chica reía tan fuerte y estridente que salían lágrimas de sus ojos, por un segundo pensó que se había vuelto algo loca—. ¿Mari-san?
—Me dio un buen susto sensei —dijo por fin Mari tratando de contener la risa—, es que yo pensé que… bueno no importa lo que yo pensé —se acercó a los lavabos de los vestidores para lavarse la cara—. Ahora si se la cobró sensei.
—Lo siento —dijo Kanan haciendo una ligera reverencia—, no era mi intención asustarte de esa manera Mari-san.
Mari la miraba con los ojos entrecerrados fingiendo molestia, pero la verdad era que estaba tan aliviada de que todo fuera mentira, que no le importó si había sido una broma pesada o no.
—Esta bien sensei, de cualquier manera le debía una, pero entonces, ¿qué hace aquí? y vestida de esa manera tan… ¡sexy! —exclamó ya recuperada de su pequeño drama.
Kanan se sonrojó ante el halago de Mari y le contó la verdadera razón de su visita al hotel, aunque omitió contarle sobre su padre, ya que era un asunto que prefería se mantuviera confidencial de los oídos de su alumna .
Al final Mari terminó desayunando con ella y la acompañó al muelle para despedirla. Habían tenido un rato agradable y ambas se sentían contentas de haber podido platicar un poco más. Las barreras que habían tenido inicialmente poco a poco iban desapareciendo.
Mari regresó al hotel de muy buen ánimo, lista para entrar a su habitación, tomar un largo baño, holgazanear el resto del domingo y quizás si le daban suficientes ganas, hacer algo de la tarea que tenía rezagada, sin embargo una desagradable sorpresa la esperaba de pie en la puerta de su habitación.
—Mari-chan dichosos los ojos que te miran —dijo con su usual tono altanero el prometido de Mari, Griffin Aris—. Te he extrañado mucho en mi viaje, preciosa —Aris se mordió un labio con lascivia devorando a Mari con la mirada pues está aún vestía su traje de baño.
Mari no esperó a que su prometido tomara la iniciativa y se fuera sobre ella como acostumbraba. Ya esperaba que la estuviera acosando, pues el tipo había estado de viaje acompañando a su padre en Tokio y habían llegado la noche del sábado por lo que seguramente la acosaría en cuanto tuviera oportunidad. Mari se previno pidiendo una llave maestra para poder ingresar a cualquier habitación y poder escapar en una situación así. Corrió hacia la siguiente habitación y la abrió con gran destreza, deslizándose dentro antes de que Aris llegará a su encuentro. El chico forcejeó con la puerta tratando de forzar la perilla y golpeando con fuerza pero Mari había puesto todos los seguros para evitar que pudiera entrar.
—¡Te veías tan contenta hace unos minutos Mari-chan! Me pregunto quien era la "sexy amiguita" con la que estabas acompañada, me la deberías presentar, ¡esta para comersela! Así si tú no me cumples tal vez ella pueda hacer el trabajo sucio en tu lugar —las palabras de Aris penetraron en los oídos de Mari generando una rabia que la hizo quererlo golpear con todas sus fuerzas, odiaba que hablara así de su sensei y golpeó la puerta con su puño desde adentro con todas sus fuerzas.
—¡No te atrevas a meterte con ella hijo de puta! —las palabras salieron de su boca con toda la furia que no podía contener dentro por más tiempo.
—Veo que tocamos un punto sensible Mari-chan —exclamó Aris entre risas—, ya investigaré quien es esa guapa señorita con o sin tu ayuda.
Mari se desplomó en la entrada cuando escuchó que los pasos se alejaban de la puerta dejando todo en silencio, se acurrucó en el piso y dejo fluir las lágrimas que había estado conteniendo. Su pesadilla personal había regresado y ahora quería algo más que no estaba dispuesta a cederle.
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