Las voces se escuchaban en cada rincón del lugar, voces mezclándose en el fondo de su mente mientras despertaba, y Rick fue incapaz de recordar lo que había ocurrido para que terminará ahí durante unos minutos, nada después de haber tratado de dispararle a su nieto y acabar con todo eso para salvar a Morty.

Sólo, despertó en esa habitación desconocida y profundamente oscura, donde sólo un pequeño halo de luz lo alcanzaba, demasiado pequeño para distinguir algo.

Comenzó a sentarse en el suelo en el que estaba, un horrible olor golpeandole mientras sus manos se manchaban de un líquido húmedo, frio y desagradable, y que podía reconocer incluso sin tener que mirar.

Sangre. Sus ojos se esforzaron por enfocar algo, encontrando entonces la habitación lleno de los cuerpos, los cadáveres de otros Rick, los que habían terminado muertos en la batalla, sus cuerpos destrozados más allá de lo que podía decir.

Las peleas de los Morty no solían ser tan violentas, y nunca había riesgo de muerte, sin embargo el no era como Morty. El mataría a quien fuera para mantenerse vivo a si mismo, su nieto lo sabía, y se había aprovechado de eso para volver aquello un sangriento espectáculo donde no habían reglas.

-Al fin despiertas, si hubiera tenido que esperar un segundo más por ti, te habría lanzado una cubeta de agua fría. -Escuchó a su nieto decir al entrar en el lugar, las luces encendiéndose y cegandolo unos instantes. De pronto estuvo frente a él, sin importarle la sangre y los cadáveres bajo sus pies al sonreír.-¿En qué estábamos?.

En una dimensión lejana, el muchacho que Rick había dejado atrás no podía pensar en otra cosa que el, sabía que haría lo necesario para liberarlo de aquello, sabía que cuando una idea se le ocurría no había manera de sacarla de su cabeza, y que eso le podía hacer terminar muerto.

-No podemos abandonarlo. El lo va a matar, pero no sin antes haberlo torturado.-Morty soltó en preocupación al levantarse, mirando a la muchacha de afligida expresión.

-Lo lamento, pero yo no se donde está, Morty. Lo ayude a escapar, no tengo idea donde podrían estar todos los Rick y Morty prisioneros. La única razón por la que teníamos un vídeo de lo que sucedía es por que un Morty que siguió a tu abuelo lo tenía y nosotros lo detuvimos y lo interrogamos.-Le dijo rápidamente, ya que no tenía idea de donde empezar a buscar.

-Maldición.-Murmuró el muchacho, su rostro escondiéndose entre sus manos antes de que una idea apareciera en su mente.-Espera, ¿Las cosas de tu Rick están en el garaje todavía?.

-Fue sólo hace unos días, no he querido entrar todavía, así que si, ¿Por qué?.

-Tengo una idea.-Anunció y velozmente bajaron las escaleras en dirección al que era el laboratorio del científico, las manos y los ojos de Morty buscando alrededor todo lo que podría necesitar.

-¿Que harás?.-Preguntó Sia viéndolo moverse de un lugar al otro, su corazón doliendo viendo el pequeño rincón del mundo donde Rick había salvado su vida, donde el había muerto, y había perdido lo único que le quedaba en el universo.

-El Morty de Rick tiene un control para mandar una descarga sobre mi cada vez que me resista a una orden a través del chip, si creo algo que me pueda decir donde está, podría ubicar la señal y saber exactamente donde están.-Le dijo tomando cajas llenas de piezas metálicas, buscando entre ellas.

-Claro, el debe tenerlo, no dejaría algo importante como eso en cualquier parte con el riesgo de que lo encuentres. Te ayudaré.-Pronunció tomando las herramientas de Rick, Morty viendo como sus manos temblaban un momento.

-¿Estas bien?.-Le preguntó preocupado, y ella lo miró en silencio.

-Es difícil, yo perdí mi vida aquí, perdí a Rick aquí, perdí a Morty.-Murmuró en voz baja, sus ojos nublandose de tristeza unos momentos, y el se preguntó cómo podían ser tan expresivos cuando no eran más que material de trabajo, metal y cristal.

-¿Morty?.-La miro confuso, ya que no espero que eso que quería recuperar, era a el.

-El se lo llevó, no puedo dejarlo sólo, no puedo dejar que el le haga daño. Tengo que recuperarlo, el es lo único que me queda de Rick. Lo que el más quería, lo que yo más quería.-Musito en voz baja, sonando angustiada, y Morty tomó su mano para calmarla, a ella y a si mismo.

-Lo haremos, recuperarnos a Rick, y liberaremos a los Morty.-Le aseguró queriendo creer que así sería, conservando la esperanza de que volverían a verlos.

"No puedes salvar a alguien que no quiere salvarse a sí mismo." Recordó haber dicho cuando el destruyó la Federación y la Ciudadela, y aunque sabía que quizás Rick no querría que se arriesgara y fuera por el, que no querría que lo salvara, a Morty ya no le importaba, no era capaz de dejarlo atrás.

Morty se movió rápidamente, casi logrando ver lo que su mente imaginaba, con ayuda de la muchacha del colorido cabello logrando su objetivo, creando el dispositivo necesario para rastrear a Morty, su captor.

-Con esto podré averiguar la frecuencia y seguirla.-Le dijo cuando la encendió, suaves pitidos comenzando a sonar sobre la pantalla parpadeante, de pronto la luz roja indicándole el lugar al que debía ir, su corazón acelerándose al ver que su invento funcionaba.-Ya se donde están.

-Bien.-Asintió la muchacha al ver la pantalla, el nombre de la dimensión y las coordenadas del planeta donde estaban, ajustando el arma de portales que había pertenecido a su Rick, disparando un portal hasta el otro lado de la habitación antes de mirar a Morty, y entregarle un arma de láser para protegerse de lo que fuera que los esperaba del otro lado del portal junto con una pequeña caja metálica que miro confuso.

-Por si las cosas van mal, Rick dijo que te lo entregara si algo llegaba a pasar, si el llegaba a encontrarlo.-Explicó suavemente, con un encogimiento de hombros, un segundo antes de que el lo guardara en su bolsillo junto a su lápiz y una jeringa a la mitad del líquido azul de las mega semillas, antes de que se sumergieran en el portal.

Las pequeñas gotas de sangre cayeron sobre el suelo, un segundo antes de que Rick volviera a alzar la mirada, sin querer ver los cuerpos de los demás en la habitación, sin embargo el no le dejaría opción.

-¿Ves lo fácil que fue acabar con ellos?...-Preguntó su nieto, ya sin ocultar su arrogancia y orgullo por lo maravillosamente bien que habían resultado sus planes hasta entonces, tomando su rostro y dirigiendo su mirada a los cuerpos ensangrentados.-...Eres tan inteligente, y aún así tan fácil de borrar. Esto es lo que quería, que vieras exactamente esto. Tu insignificante existencia.

-Vaya, estoy temblando de miedo.-Soltó sarcásticamente el mayor, a través de la sangre que le inundaba la boca luego de los furiosos golpes que le habían caído encima, los que le hicieron sentir todo el dolor de aquel que había dejado atrás.

-Cierto, al gran Rick Sánchez nada lo hiere, ¿No?.-El muchacho preguntó, sus puños enrojecidos cerrándose con fuerza.-No logro entender como el puede quererte todavía, incluso sabiendo lo terrible que eres, el todavía te ama, incluso si no puede perdonarte, y no mereces algo como eso, Rick, no mereces nada bueno por todo lo que hiciste.

-Lo se.-Musito en voz baja, tragando con dificultad, el sabor metálico de su propia sangre acariciándole la garganta seca.

-Pero quiero saber, ¿De verdad pensaste que darme tu vida por la suya cambiaría algo?, ¿Que conseguirías su perdón si lo hacías?.-Preguntó mirándolo, durante unos momentos confuso por las repentinas acciones.

-Ya no puedo tener perdón, pero su vida, es mucho mas importante que la mía.-Fue la respuesta que el muchacho tuvo, y aquellas no fueron las que pudo haber esperado.

-Palabras extrañas de alguien tan egoísta.-Dijo moviéndose alrededor, sin quitarle la pensativa mirada de encima. -Todavía no me decido que hacer contigo, Rick, debería obligarte a luchar hasta morir igual que a los demás. Pero aun así no me parece suficiente, creo que jamas pagaras suficiente por todo lo que me hiciste.

-Lo lamento...-Pronunció de pronto, con sincero arrepentimiento en su voz, disculpandose antes de la muerte que veía venir, y su nieto retrocedió sorprendido, confuso, en silencio mirándolo continuar.-...Jamás debí haberte abandonado, debí haberme quedado a tu lado y pelear por tu vida, y no solo huir para salvar la mía, si sirve de algo, es eso de lo que más me arrepiento, jamás debí herirte, jamás debí abandonarte, y lo he lamentado siempre, cada día desde entonces, me arrepentí demasiado tarde. Lo lamento, Morty.

El silencio los inundó, y por unos segundos al muchacho se le hizo difícil encontrar su respiración a través del nudo en su garganta, por que había sido eso lo que siempre había querido escuchar y ya era tarde, por que nada borraría el daño, y nada borraría el odio que había crecido en su interior cuando, Rick no volvió.

-No eres más que un mentiroso, Rick, se que no lo lamentas.-Su voz se tambaleo un instante, por un momento no estando seguro de lo que decía, solo un segundo antes de que su rencor consumiera cada pensamiento.-Pero te haré hacerlo, te haré lamentarlo.

Los pasos del muchacho avanzaron en dirección a la guarida que recordaba como el lugar donde había liberado a los Morty, esos que habían sido secuestrados y luego convertidos en escudo, el verdadero nieto de Rick había vuelto al principio de todo para el final.

Sia lo acompañó, con el arma en alto recorriendo los pasillos silenciosos, hasta encontrarse de frente con una puerta custodiada por un par de Mortys con un uniforme negro, quienes abrieron los ojos con sorpresa, sin levantar sus armas al ver al Morty que los habia cuidado, reconociendolo.

-¡Morty!.-Dijeron al unísono, y nerviosamente el pudo sonreirles, deteniendose con la respiración agitada frente a ellos.

-De verdad el no los dejó ir. Lo lamento, no pensé que les haría esto, no lo hubiera ayudado si hubiera sabido...-Se disculpó con la culpa apretandole la garganta.

-No es tu culpa, ninguno pudo hacer mucho. No tenemos más opción que obedecer sino queremos terminar con esos chip de obediencia que tiene.-Dijo uno de ellos encogiendose de hombros con resignación, y el corazón de Morty no hizo más que hundirse.

-O muertos.-Continuó el otro en un asentimiento, entonces los ojos de Morty volviendo en dirección a Sia.

-Prometo que no dejaré que les haga nada, esto debe acabar ahora, pero primero tienen que hacerme un favor.-Pidió, y los otros Morty compartieron un asentimiento antes de escucharlo, dispuestos a ayudar a aquel que los había liberado y curado de sus heridas durante las batallas.

Fueron guiados por los Morty hasta el lugar donde el resto, los rebeldes que no querían hacer caso y que pronto serían obligados permanecían encerrado, a unos cuantos metros de la habitación donde los otros Rick estaban también.

-¡Morty, soy Sia!.-Gritó la muchacha al entrar, mirando entre los adolescentes que se parecían a aquel que tanto quería, sus pasos y su voz siendo desesperados, temiendo que hubiera sido lastimado, sin embargo, una voz se alzó de pronto.

-¿Sia?.-Preguntó en un tono tembloroso, casi asustado de pensar que podría escapar de ese lugar, y haciéndose paso entre los otros, un Morty apareció, con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos al escuchar la cariñosa voz de quien era su mejor amiga.-¡Sia!.

-Estas bien.-Sonrió aliviada la muchacha al envolverlo en sus brazos, su corazón calmandose y sus propias lágrimas cubriendo el azul de sus ojos, y Morty sonrió débilmente antes de acercarse.

-Voy a necesitar su ayuda.-Les dijo, y ambos lo miraron, asintiendo con la cabeza.-Necesito que saquen a todos los Morty de aquí por el portal, lo más lejos posible para que estén a salvo antes de llevarlos a sus dimensiones, luego deben hacer lo mismo con los Rick.

-Ellos nos usaron, no tendríamos por que ayudarlos.-Dijo uno de ellos con una mirada molesta detrás de Sia.

-El Morty que los mantiene aquí también, también los uso y les está haciendo daño, no somos mejores que el.-Replicó negando con la cabeza, consiguiendo la sorpresa de sus otras versiones en la verdad, uno de ellos había sido capaz de hacer el mismo daño que un Rick.-Y nadie merece ser prisionero, así que debemos hacer lo correcto.

-Me asegurare de que todos se vayan. De liberarlos a todos.-Declaró Sia al mirarlo, limpiando las lágrimas en sus ojos.-Ve por Rick.

Sin escuchar una palabra más, Morty corrió temiendo que fuera tarde, sus dedos aferrandose con fuerza a la pistola de láser, dirigiendose hasta donde sabía que estarían por la información de uno de los Morty, alzando el arma en cuanto la puerta se abrió, sus ojos abriéndose sorprendidos al ver los cadáveres en los rincones y la sangre bajo sus pies, luego, Rick encandenado al suelo y su nieto frente a él.

-¡Vete de aquí, Morty!.-Le gritó Rick molesto, las cadenas tintineando un instante, el metal enterrandose en su piel, las puertas cerrándose de manera que nadie podría volver a entrar.-¡Tienes que irte!.

-Déjalo ir.-Ordenó Morty frente al otro de casi aburrida expresión.

-De verdad no se cual de los dos es más idiota al pensar que pueden ordenarme algo.-Le dijo el, y entonces el mismo dolor que tuvo en la dimensión de Sia se apoderó de Morty al pequeño roce de un botón, la descarga eléctrica cayendo sobre el con la fuerza de un rayo, lanzandolo al suelo inundado de dolor, entre quejidos.

-Morty...-Musito Rick sin poder hacer nada, sólo viéndolo retorcerse hasta que su nieto detuvo su castigo, Morty apenas alzando la mirada, sus brazos temblando al tratar de levantarse.

-Bien, creo que esto será suficiente.-Murmuró en voz baja su nieto, acercándose a su versión caída, haciéndolo levantarse, sus rodillas contra la sangre en el suelo, entre agotadas respiraciones mirándolo, sin quitarle la pistola láser.-Llegaste justo a tiempo, mi querido Morty. Me ayudarás a terminar con esto.-Le dijo y alzó su mano frente a él, apuntando el arma en dirección a la cabeza de Rick al atrapar sus dedos.

-No...-Quiso alejarse, resistirse, sin embargo su cuerpo dolía, sus músculos protestaban y el sostenía con fuerza su cuerpo débil, sus ojos abriéndose horrorizados al ver sus intenciones.-...No, sueltame. Jamás le haría eso, no pienso hacerlo.-Protestó retorciendose en los brazos que lo sostenían, siendo inmovilizado velozmente.-Basta. ¡Basta!.

-Por la venda en su cuello, debiste intentar quitarle el chip.-Pronunció su nieto, mirando fríamente los sombríos ojos de Rick por encima del hombro del Morty que luchaba inutilmente.-Sabes que está conectado al sistema nervioso central, y lo que pasará si lo presiono muy lejos.

-No lo harías.-Rick dijo, conservando una pequeña esperanza, aunque sabía que no debía, por que no había nada que pudiera detenerlo.-Haz lo que sea conmigo, pero déjalo ir.

-Esa es la cosa, Rick, lo que te haga no será suficiente, por que a ti ya no te importa seguir vivo, tu vida no te importa, pero el si es de importancia para ti, puedo ver cuanto lo quieres...-Una pequeña sonrisa apareció en su boca.-...Dañarlo, esa es la única forma de herirte realmente, y sabes que puedo empujarlo hasta 250 voltios sin provocar más que dolor, pero, ¿Crees que su pequeño corazón podría resistir 500?, ¿Qué tal si lo averiguamos?.

-¡Maldito bastardo, déjalo ir!.-Gritó entonces viendo los ojos asustados de ojos del Morty que amaba, el único por el que era capaz de arriesgar todo.

-Te daré una opción, si el mismo te dispara, si tu bondadoso y dulce Morty que parece gustarte tanto dispara, no tendría que morir ahora.-Le dijo, sintiendo el cuerpo del muchacho que mantenía inmóvil temblar.- Viviría bajo mis términos, el seguiría vivo.

-No haré eso, no, no puedo, no lo haré.-Murmuró Morty negando con la cabeza, y Rick dio un suspiro, mirando alrededor de la habitación, todo el lugar estaba sellado ahora, y no había nada que pudiera usar a su favor, el había tomado todas las medidas necesarias para no volver a fallar, lo sabía, no había escapatoria, incluso sabía que el objeto en el centro de la habitación no dejaría crear un portal, así que estaban completamente aislados del mundo.

-Esta bien.-Dijo al cabo de unos momentos, sus ojos enfrentando los de Morty que lo miraron con horror al oírlo, y aunque entendía que necesitaban tiempo hasta poder encontrar una manera de escapar, no podía dejar que fuera a costa de su vida.

-¡No!, ¡No pienso hacerlo!, ¡Rick, no puedo!, ¡Por favor, debe haber otra manera!.-Desesperado lo miró, sus ojos llenos de lágrimas, rogandole que buscará otra manera, una que no lo hiciera perderlo.

-Si no lo haces te matara, o te torturara, Morty.-Le dijo con la voz sorprendentemente calma, y cuando el volvió a negar con las manos temblando, Rick grito.-¡Hazlo, Morty!, ¡Hazme caso de una vez!.

-El tiene razón, haría eso o luego torturarlo a el, en ese caso tu podrías salvarte, y ahorrarle mucho dolor.-Musito ese Morty en su oído, seguro de que le encantaría saber que aquello que más amaba Rick y que tanto había querido proteger, acabaría con el, un castigo por jamás haberlo querido a el de la misma manera.

-Esta bien. Hazlo, Morty, prefiero que seas tú. Hazlo, de todas maneras no puedo irme sin ti.-Le instó hablándole casi con dulzura, asintiendo con la cabeza, y la mano de su nieto tomó la de Morty, bajando el arma apuntando a propósito a donde sabría que no moriría de inmediato, por que el quería verlo agonizar mientras su otro yo se volvía igual a el, y terminaba de arrebatarle a Rick todo lo que tenia.

Los ojos de Morty se cerraron con fuerza, sus dedos rozando el gatillo, la mano sobre la suya obligandole a disparar, el proyectil saliendo velozmente e impactando con el pecho de Rick, y su cuerpo permaneció inmóvil en medio de la sangre, sus ojos tristes posándose en los suyos al tiempo que la respiración se le escapaba junto con la vida.

El corazón de Morty se detuvo entonces, rompiéndose en el proceso, la respiración estancándose en su garganta antes de que el horrible silencio lo golpeara.

Saludos y besos para todos.

Gracias por leer.