IX.
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-(aplica la misma aclaración que en capítulos anteriores)
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-Celestia va en camino a ver a Spike, espero que no se lleve una mala sorpresa-
-descuida, ya me encargue de todo, lo único que encontrara será a un muy cansado dragón y sobre lo otro, pues lo reparé-
-¿lo reparaste?, ni siquiera sabemos de que se trata Discord, no me digas que experimentaste con la cabeza de Spike-
-no fue nada de eso- respondió el dios del caos rodando los ojos, -tan solo encontré su problema y logre extraerlo, claro, tuve que reemplazar algunas cosas en su cabeza pero nadie notara la diferencia-
Luna sacudió la cabeza con reprobación -¿que reemplazaste Discord?, sabes lo peligrosa que es tu magia y en especial cuando se trata de tus trucos mentales-
-vamos Luna, ¿no confiás siquiera un poco en mi?, sabes que no haría nada para decepcionarte y de todos modos el muchacho necesitaba algo de ayuda-
-hablando de esa cosa, ¿la tienes?- preguntó la princesa de la noche.
-claro, he aquí la manifestación física del mal que aquejaba a Spike-
Con eso, Discord hizo aparecer una pequeña caja dorada con forma de corazón, Luna ignoró el mal chiste de su amante y usando su magia levantó la tapa.
Adentro de la caja, envuelto en seda descansaba una de las cosas más extrañas que había visto, no era más grande que una moneda de oro, una joya purpura recubierta de pequeñas púas que palpitaba lentamente y emitía, de cuando en cuando un molesto y casi imperceptible sonido, una especie de chillido agudo que le helaba la sangre.
-¿sacaste eso de la cabeza de Spike?- preguntó la diosa de la noche con mórbida fascinación.
-así es-
-… ¿que es esa cosa?- Luna no podía contener más su curiosidad y estaba tentada a examinar la pequeña joya por sus propios medios, Discord, al notar esto la apartó rápidamente y volvió a guardarla.
-no te enojes- pidió a la princesa, -mira, te explicare de que se trata-
Chasqueado sus garras hizo aparecer una pizarra y tiza a la vez que desvanecía la pequeña caja dorada.
-este pequeño monstruo que ves aquí es un engendro puramente mágico, creo que alguien en algún momento practicó magia extremadamente antigua sobre Spike pero lo raro es que el hechizo nunca fue terminado, sin embargo ha permanecido allí durante todos estos años fortaleciéndose, usando a Spike como alimento-
Luna se puso a pensar, ¿quien?, ¿quien seria capaz de hechizar a Spike?, ciertamente ninguno de sus viejos enemigos, de los antiguos y poderosos nadie, salvo Discord, permanecía en pie, con Tirek de vuelta en su prisión en el Tártaro, Chrysalis derrotada junto a su ejercito y Sombra muerto los únicos capaces de fabricar algo de la intensidad que sugería Discord eran Celestia, Luna y el mismísimo draconequus.
-¿estas seguro de que no tienes ninguna pista?, siento que hay algo que estamos pasando por alto y esa cosa… no lo sé Discord, me parece todo muy retorcido para ser cierto-
-no tengo la menor idea de quien fue el responsable y si, es muy malo, ¿recuerdas esas semillas que deje cuando aun controlaba Equestria?, funcionan bajo un principio similar, en mi ausencia podrían esperar incluso siglos con tal de cumplir su misión y de no haberla tenido clara créeme que hubiesen sido mucho, mucho peor-
-¿que tan malo?- dijo Luna temiendo la respuesta.
-hubiesen buscado la forma de subsistir mutando, adaptándose- murmuró el dios del caos, -imaginalo Luna, algo a medio camino entre un ser vivo y una mera idea, una orden incompleta, obsesiva y recelosa, imagina la clase de estragos que causaría en el cerebro de cualquiera, como podría pervertir a su victima hasta convertirla en una marioneta obediente e incansable-
Discord hablaba emocionado de su pequeño descubrimiento, casi como si le tuviese cariño, el peligroso brillo en sus ojos alerto a Luna de que debía eliminar lo más pronto posible de esa cosa, conocía bien ese brillo, ella misma lo tenía cuando descubría un nuevo aspecto de la magia y Nightmare Moon ganaba otra arma.
-ya veo- le interrumpió en voz baja, -¿crees que esto tenga relación con lo que Flash tiene que mostrarnos?-
Discord se dio cuenta de lo que estaba haciendo y respiró profundamente antes de contestar
-es posible, pero dudo de que Spike sea el responsable, esta cosa demoro años en formarse y aun completa necesitaría ser mucho más fuerte antes de dominar el cuerpo de Spike, a menos claro está, que hallara la forma de catalizar más alimento, cosa que ya no es posible-
Luna contemplo estas cosas, sus largos años de exilio como Nightmare Moon le habían enseñado una cosa o dos sobre magia oscura, tanto de practicarla como de ser victima de ella, en algún punto ambas cosas se convertían en una, era imposible sondear esos misterios sin transformarse, generalmente un practicante de las viejas artes buscaba maneras de protegerse de las fuerzas más primitivas e insidiosas pero aun con todas esas precauciones la oscuridad casi siempre lograba prevalecer, ella misma lo había experimentado dejando que su propia rabia, frustración e impotencia la dominasen al transformarse en Nightmare Moon, incluso en la actualidad una parte de ella era la cruel soberana de la noche.
-¿crees que Spike se este transformando en alguien como yo?- murmuró Luna preocupada, Discord le sonrió mientras acariciaba su traslucida melena, como siempre, constelaciones imposibles surgieron de las caricias, estrellas con nombres desconocidos provenientes de lugares olvidados, manifestaciones del caos y la oscuridad.
-no le vería nada de malo, eres una yegua excepcional- respondió el dios del caos, -además ya tiene algo de caos en su interior, no le haría nada mal tener algo de oscuridad, después de todo la oscuridad de por si es… hermosa-
Y quizás, se dijo a si misma Luna, no toda la oscuridad era tan mala, después de todo era una parte fundamental de todo, tan natural como su propia existencia, tan natural como el caos y el orden y las otras fuerzas que moldeaban la existencia.
Incluso si volvía a caer lograría levantarse, incluso si volvía a ser Nightmare Moon encontraría la forma de regresar a ser ella misma.
-Discord…- suspiró la princesa completamente sonrojada.
-Luna…-
La puerta del armario se abrió de golpe mientras uno de los conserjes buscaba un trapeador, dándose cuenta de lo que ocurría adentro el poni de tierra cerró lentamente la puerta y se retiró tarareando una pegajosa canción.
-tenemos que dejar de reunirnos aquí querida, no es tan seguro como lo creí- dijo Discord.
Luna sentía sus mejillas arder. -es la ultima vez que lo dejó convencerme de escondernos en un armario de escobas-
...
Twilight planeaba hablar con Spike lo más pronto posible, pero entre su conversación con Trixie y la insistencia de Flash y Cadence de que los acompañase a ver lo que la partida de búsqueda recuperó del bosque apenas si tuvo tiempo para llegar a la torre después de la cena, Spike llevaba en el castillo desde antes del amanecer y casi nadie lo había visto, de hecho, era la primera vez que lo veía en mucho tiempo, algo raro considerando que eran amigos y vivían en el mismo lugar.
-pero las cosas no son como antes, ¿recuerdas?, el Spike en el que piensas no es el mismo Spike que vas a ver, no es el mismo Spike que amas-
Sacudiendo la cabeza para borrar esos pensamientos se recordó a si misma lo que había conversado a solas con Cadence, como había confesado sus confusos sentimientos por Spike, se sintió aliviada de dejar ir al fin tantos años de secretos y deseos y por sobre todo, de contar con el consejo invaluable de la diosa del amor, estaba más que sus sentimientos por Spike eran erróneos y planeaba hacer todo lo posible para librarse de ellos y seguir adelante con su familia.
Con eso en mente la princesa saludó a los guardias que vigilaban la entrada a la torre y abrió la puerta, Spike estaba encadenado al muro donde solía estar su ventana, las únicas fuentes de luz eran antorchas decorando las paredes y diminutas rendijas ubicadas en los bordes del techo y piso para mantener el flujo de aire, con la poca luz de la tarde y los suaves destellos ámbar el anillo dorado que restringía las fauces de Spike dibujaba un perfil cansado de alguien que, conociendo sus circunstancias, abandonaba cualquier esperanza, con sus sueños y secretos expuestos y una honestidad que pocos eran capaces de igualar Spike era la perfecta imagen de quien espera por el fin sin la expectativa dolor ni regocijo.
-Spike…-
Esa voz, esa voz… no podía ser pero lo era, estaba allí, estaba allí y por primera vez en mucho tiempo sentía algo distinto a la usual elación de verla, Spike levantó la cabeza, sus pupilas dilatadas y opacas en la creciente oscuridad pero como lo esperaba, allí bañada en las sombras esperaba la dueña indiscutible de su destino, Twilight lo examinaba con algo de trepidación y su corazón se desplomó enseguida.
Sentía miedo de lo que la princesa iba a decir.
-Twilight-
-Spike…-
Twilight sentía que le faltaba el aliento, ¿que decir?, ¿que hacer?, su amigo de toda la vida se había transformado en un ser completamente distinto y aun así, mirando a sus ojos solo podía ver al joven dragón asistente, su primer y más fiel amigo, su confidente, su…
-¿has venido a decirme que harán conmigo?- preguntó Spike tratando de sonar calmado.
Twilight lamentablemente no traía buenas noticias, aunque quisiera cambiar las cosas era demasiado tarde, ahora tenía que conciliar esa imagen que solo vivía en sus recuerdos con la de un conspirador, el monstruo que intentó asesinar al padre de su hijo, de otro modo no sería capaz de hacer lo que tenía que hacer.
-¿por que Spike?, ¿por que lo hiciste?-
Tan pronto esas palabras abandonaron sus labios Twilight se dio cuenta de lo mucho que significaba esa pregunta, de lo mucho que necesitaba conocer lo que pasaba por su cabeza al momento de atacar a su marido, si, de primera mano había escuchado a su asistente admitir aquellos sentimientos celosamente guardados, ese amor inocente que poco a poco se había transformado en una aterradora pasión.
-yo… no sé que decirte Twilight, no quería lastimarte, en serio, jamas podría hacerte daño-
-¿entonces por que intentaste matar a Flash?, no me digas que eso no era en serio Spike, trataste de asesinar a mi marido, querías tomarme por la fuerza, al fin me entere de lo que tenías en mente-
-Twilight- trató de intervenir Spike sin éxito, no tenía excusas y lo sabia.
-dejame terminar- ordenó Twilight mientras se paseaba de un extremo al otro.
-al principio no quería creerle a nadie, pensé que se trataba de un mal chiste, un feo rumor pero después empece a notar algunas cosas-
-por favor Twilight, dejame explicarte, puedo explicarte- rogó el dragón al borde de la desesperación.
Pero la princesa no quería concederle más tiempo.
-empece a notar lo silencioso que te habías vuelto, lo mucho que evitabas al resto de los ponis y como me mirabas cuando pasábamos tiempo a solas en esta torre, quería creer que era algo pasajero, que podías superarlo pero me equivoque, querías llegar a más, planeabas hacer más-
-Twilight no, no digas eso-
-¿que querías lograr con tus planes?, ¿que fuera tuya?, ¿querías poseerme como a una yegua cualquiera y cuando te aburrieras deshacerte de mi?, o quizás… quizás querías algo más siniestro, algo más que tenerme por una noche-
-jamas te haría daño, lo sabes, jamas seria capaz de ir en tu contra-
Finalmente algo del hielo que Twilight forzó sobre su corazón parecía derretirse, aunque fuese algo pasajero, una mella insignificante en su armadura por culpa de las suplicas de Spike que hicieron surgir aquellos sentimientos que tanto deseaba olvidar.
Desesperanza, decepción y tristeza.
-entonces dime por qué Spike, dímelo, te lo ruego-
Abrió sus fauces para contestar, para defenderse.
Sintió su corazón detenerse, estaba aterrado de decirlo, incluso de pensarlo.
El silencio entre ambos se extendió incómodamente y Twilight se impacientaba cada vez más.
La princesa sonrió amargamente, no obtuvo ninguna respuesta, nada, salvo la confirmación de lo que todos parecían sospechar, que el Spike que conocía estaba muerto y nada lo traería de vuelta.
Debía acabar con el amor que sentía, su Spike ya no era más suyo y en realidad, nunca lo fue.
-ya veo, no tienes nada que decirme, al parecer Flash tenía razón y es cierto que te has convertido en un peligro para todos nosotros-
-Twilight, te amo-
La apresurada confesión la hizo tambalear, Spike no dejaba de mirarla, ni siquiera parpadeaba, de un instante a otro lo que debía hacer se volvía aun más doloroso.
Una vez soñó con escuchar esas palabras de parte de Spike, soñó lo hermoso que seria que su joven amigo admitiese que tenía sentimientos por ella y ahora se sentía asqueada, sentía que su falta de honestidad lo llevó a la locura, pero tenía miedo entonces, miedo de dañarlo, miedo de perderlo de verdad.
Su sortija de compromiso se sentía en extremo pesada y estuvo tentada a quitársela, pero no lo haría, no era capaz de hacerlo.
-es demasiado tarde para eso Spike, amo a Flash, tengo una familia en la que pensar y nada de lo que digas podrá cambiar eso-
Spike bajó la cabeza resignado, era como lo temía, ya no quedaba más por hacer y las lagrimas, muy a su pesar escapaban con absoluta impunidad.
-no llores por favor, no es propio de un príncipe-
Su corazón que ya estaba roto volvía a partirse, sentía como su alma se congelaba, un frio cruento que calaba en sus huesos.
-si te sirve de consuelo, hubo una vez en que sentí lo mismo que sientes ahora, pero eso quedo en el pasado-
Sus entrañas se retorcieron, quería escapar nuevamente de la torre, destrozarla y huir rumbo al bosque, internarse donde nadie ni nada pudiese encontrarlo, lejos del sol de su madre y la luna de su tía, lejos del amor de Cadence y de la magia de Twilight, lejos de todo, de cualquier cosa que pudiese hacerlo recordar.
-Spike, si de verdad me amas te olvidaras de mi y dejaras el castillo-
Ya no habían lagrimas, ni amor ni compasión, ni la voz incesante de su consciencia repitiendo mentira tras mentira, ya no existía motivo alguno para seguir viviendo ni para morir, Spike estaba hueco, la única señal de vida que brindaba era el leve movimiento de su pecho, pero aparte de eso no estaba allí, no realmente.
-adiós Spike- susurró Twilight dejando a Spike por su cuenta, sin saber lo mucho que sus palabras significaban para quien fuera tan importante en su vida.
Y con el recuerdo de un dragón destrozado la princesa se desmorono contra la puerta, lloraba en silencio para que Spike no pudiese escucharla, lloraba porque la verdad en el rostro de su amigo la marcaría por siempre, viviría atesorando ese terrible recuerdo, esa confesión que temía y añoraba a la vez, Spike la amaba y ella lo amaba también.
Pero las cosas eran lo que eran.
Lo único que podía hacer era dejarlo ir, librarse de aquello que era una mera ilusión, un sueño que desde hacía muchísimo tiempo debió haber olvidado.
-Twilight… ¿que pasó con Spike?-
Cadence había estado siguiendo a Twilight desde que salió de su reunión con Trixie pero no se esperaba el encontrarla así.
-lo deje ir Cadence, lo deje ir- sollozaba Twilight.
-ya veo… ven, la princesa Celestia quiere hablar a solas con Spike y tú no puedes andar así por el castillo, no es sano para el bebé-
Ayudándose de la magia para ponerla de pie Cadence llevó a Twilight a sus aposentos, por suerte no se encontraron con Celestia.
Solo les quedaba informar de la resolución que tomarían, seria mucho más fácil ahora que tenían a Spike.
…
-¿madre?-
-ya viene Spike, ha estado muy preocupada por ti-
-tía Luna, hola-
-hola Spike, me alegra verte aunque desearía que fuese en mejores circunstancias-
Ya era de noche cuando Luna logro llevar a Celestia a ver a Spike, durante todo el día, cada vez que la princesa del sol intentaba ver a su hijo alguien o algo la interrumpía, apenas habían dejado su puesto por unos cuantos días y el trabajo se acumulaba sin control, tenían un montón de ponis encargándose de mantener el reino día y noche pero no, no era suficiente, nunca era suficiente.
Celestia estaba realmente cansada y acabó por enviar antes a Luna para poder al menos asearse y componerse antes de ver a su hijo, no deseaba que Spike notara sus ojeras.
La ultima interrupción fue la que más la molestó.
Entendía que se trataba de un asunto importante pero Flash eligió el peor momento para enseñarle lo que habían sacado del bosque y que según él, era obra de Spike, por supuesto que no le creía, su hijo jamas haría algo así pero tanto Flash como Shinning y Cadence estaban convencidos de que algo andaba mal con Spike y argumentaban que de ningún otro modo algo tan siniestro hubiese surgido de las entrañas de la tierra sin ayuda externa.
Pero ahora al fin tenía la oportunidad de ver a su Spike y estaba segura, completamente segura de que todo se solucionaría.
-madre, tía, lo siento- se disculpó Spike apenas la vio entrar.
Celestia frunció el ceño, Spike no se veia para nada bien y aunque leves, los surcos dejados por las lagrimas aun estaban allí.
-¿esta todo bien Spike?, espera, deja que te quite esas cadenas-
El cuerno de la princesa solar se ilumino para luego soltar las cadenas que aprisionaban a su hijo, ya sin estas Spike se quitó el anillo que aprisionaba sus fauces y se puso de pie, sus huesos crujieron por el haber estado sentado durante todo el día.
-todo esta bien, ¿ya decidieron que harán conmigo?- preguntó con el mismo tonó hueco.
Celestia y Luna se miraron entre si consternadas.
-¿podrías darnos un momento a solas Luna?- pidió Celestia.
Luna asintió de inmediato, si su hermana necesitaba privacidad se la daría, -claro, iré a ver que hace Discord, hasta luego Spike-
-hasta luego tía Luna-
Entre Celestia y Spike se instalo un silencio incomodo, la princesa no pudo soportarlo más y cruzando el espacio entre los dos abrazó a su hijo, el cuerpo se Spike se puso rígido antes de devolver el abrazo, sus hombros se sacudieron y ocultando el rostro lloró sobre su madre.
-hijo…- masculló Celestia estrechándolo aun más.
-estoy bien madre, solo quiero saber que pasara conmigo-
Esa era la parte difícil, ser honesta, no quería mentirle a Spike y mucho menos lastimarlo, pero era un asunto inevitable.
-yo… yo he hablado con las otras princesas e insistí junto con Luna con sacarte de aquí, llevarte con nosotras hasta que puedas recuperarte-
Separándose de Celestia, Spike logro limpiarse el rostro para ocultar las lagrimas, su rostro quedó embarrado por la mugre acumulada de su travesía, luchando para que no se notase el temblor en su voz logró imitar una sonrisa.
-¿recuperarme de que?, estoy perfectamente bien madre- respondió confiado.
Pero Celestia podía ver a través de su máscara y lo que veía era desesperanza.
-eso no es cierto hijo, sé que algo te aqueja pero descuida, haré todo para protegerte y ya veras que con el tiempo estarás mejor-
-no, no funcionara, si, es verdad que durante mucho tiempo estuve… enfermo, pero ya soy libre de esa enfermedad- dijo el dragón mientras señalaba su frente, -Discord estuvo aquí, él me liberó de esa cosa-
Celestia intento imitar su optimismo por falso que pareciera, pero era demasiado para su corazón, frente a un reino podía mantenerse imperturbable, pero frente a su hijo...
-Spike, ¿por que no me dijiste antes que estabas sufriendo?- preguntó Celestia, -sabes que habría hecho cualquier cosa para protegerte-
-fui un tonto, pensé que podría manejar las cosas por mi cuenta y me equivoque, te pido perdón-
Su voz se había endurecido y Celestia agachó la mirada, las cosas se estaban complicando más de la cuenta.
-no tienes que usar ese tonó tan formal conmigo, soy tu madre- le recordó, -Spike asintió mientras la abrazaba.
-si mamá- le dijo al oído, -pero aun necesito saber que ocurrirá conmigo-
-nada, ya te dije que todo estará bien-
-no me mientas mamá, sé que lo que hice fue incorrecto, te falle a ti y a Twilight, les falle a todos, seria injusto que me quede sin castigo-
-no me pidas decir más de lo que mi corazón puede soportar- rogó la princesa.
-Equestria no te lo perdonara, puede que haya sido un ermitaño todo este tiempo pero estoy al pendiente de lo que sucede, hemos disfrutado de paz por muchos años, una paz que ninguna de ustedes puede arriesgar-
-podemos mantener las cosas bajo control- insistió Celestia, -el pueblo confía en mi, cree en mi, si les hablo, si les digo que ya no eres un peligro tendrán que creerme-
Spike sacudió la cabeza, -no dudo del amor que todo poni te tiene, ¿pero para que arriesgarse?, no vale la pena-
Celestia bufó indignada de que Spike creyese que su vida valía tan poco -eres mi hijo Spike, por supuesto que vale la pena-
-esa es mi madre hablando, no la princesa y allí afuera necesitas ser la princesa, siempre me has tratado de manera justa, sin ningún privilegió por sobre tus súbditos y familia, te ruego que esta vez no sea diferente-
Celestia lo sujetó del rostro y lo miró a los ojos, su voz real de Canterlot retumbaba en la torre en un vano intento de recuperar a su hijo, de recuperarlo de verdad.
-¿por que insistes tanto en este destino?, ¿no te das cuenta de que no solo te lastimas a ti mismo sino que también me lastimas a mi?-
Spike cerró los ojos, -debo ser fuerte, si me quedó solo empeorare las cosas para todos y en especial para mi- se dijo a si mismo, debía enfrentar sus errores y repararlos, y para ello no podía depender de la ayuda de su madre, era hora de enfrentar la vida en vez de esconderse y esperar por algo que jamas llegaría a pasar.
Pero también debía huir por temor, temor a vivir con la vergüenza y el rechazo, a saber que Twilight seguía con su vida mientras el se escondía como un cobarde.
-ese es otro crimen por el que tendré que pagar-
-!querían ejecutarte Spike¡- grito Celestia, -muchos querían verte morir, otros pedían que fueras encerrado de por vida, algunos propusieron usar un hechizo de obediencia para evitar que lastimes a otro poni… dicen… dicen que haz enloquecido y se enteraron de has matado-
Enseñando sus fauces confirmó los rumores, ya de nada servia ocultar sus crímenes.
-¿te refieres a los perros diamante?, no los mate a todos pero si, destroce a algunos de esos, incluso destruí a un monstruo y sus esbirros no muertos pero no creo que cuenten-
-Spike…- gimió Celestia horrorizada.
-lo ataqué de frente y creo que quemé vivo a uno de ellos del mismo modo que pretendía quemar a Flash, !del mismo modo que los quemaría a todos¡- bramó apenas conteniendo sus llamas.
-¿en que se ha convertido mi hijo?- pensó Celestia angustiada
-ya veo…- murmuró apenada, -quiero creer que intentas facilitarme las cosas, de ese modo lo que debo hacer me sera menos doloroso, quiero creer… que estas actuando y que derramaste sangre para protegerte a ti mismo, que en realidad nunca quisiste lastimar a nadie-
-cuando escapé al bosque no era yo mismo madre, era algo… aterrador- confesó Spike, -y cuando encontré a esos perros diamante… sencillamente desperté, no sé a ciencia cierta a cuantos asesine, algunos ya estaban muertos pero el mayor de ellos, él intentó matarme y yo solo… escupí fuego en su rostro hasta que dejo de gritar, todo mi cuerpo estaba en llamas, estaba ardiendo…-
Celestia cerró los ojos tratando de borrar las palabras de Spike, no podía imaginar a su pequeño transformado en una bestia enloquecida, no, eso era algo que su corazón jamas aceptaría.
-no sé lo que ocurrió en el bosque pero estoy segura de que solo te defendías, no me importa lo que otros digan-
-aun así, sabes que no puedo salir de esto impune- insistió Spike sabiendo que le rompía el corazón.
-si… lo sé Spike- dijo la princesa completamente derrotada.
Realmente se sentía como el peor criminal de Equestria, y probablemente lo era.
-esa poni que viajaba contigo, Trixie si no me equivoco, nos trajo interesantes noticias de la frontera, al parecer algo siniestro ha estado escabulléndose debajo de nuestras narices y cree firmemente que ese perro diamante contra el que luchaste es solo el ultimo eslabón de la cadena-
Spike asentía en silencio satisfecho del cambio de tema y era justo como lo esperaba, de otro modo no se explicaba como una fuerza invasora habría logrado infiltrar el bosque en tan poco tiempo y con tan pocos recursos, la teoría de una ayuda mágica de fuente desconocida era más que plausible, era real, tan solo quedaba averiguar de quien provenía, quien era la fuente de ese conocimiento arcano.
-recientemente un emisario nos informó que las desapariciones están aumentando, el paso entre las montañas peligra y no puedo enviar tropas, nuestros vecinos lo verían como una amenaza-
-ya veo lo que quieres decir madre, necesitas a alguien discreto, si lo deseas, yo puedo ser ese dragón-
-realmente no quiero hacer esto Spike- sollozó la princesa, -no quiero por ningún motivo ser la causa de otra desdicha pero…-
-es la mejor solución para mi, seré libre y protegeré a mi familia desde lejos, incluso…-
-así es Spike- dijo Celestia besando su frente, -incluso es posible que comiences una nueva vida-
...
-todos han firmado, es una decisión unánime- anunció Shinning cabizbajo observando la tinta secarse sobre el documento, un par de sellos y ya era una realidad, lo que tanto habían tardado en hacer finalmente era una realidad.
Flash ocultó lo mejor que pudo su sonrisa mientras enrollaba el pergamino que cumpliría con sus ambiciones.
-así es, lo comunicaremos oficialmente mañana, hasta entonces dejé a Spike libre de sus ataduras- les informó Celestia.
-¡pero Princesa!- intervino Flash, -¿no se da cuenta de lo riesgoso que es eso?-
Celestia bufó indignada y golpeó el suelo con sus cascos, -confió en mi hijo y él me ha dado su palabra, no quiero que nadie se acerque a su torre por el resto de la noche-
Flash se quedo en silencio de inmediato pero sus ojos revelaban lo inconforme que estaba con el nuevo arreglo, sin embargo antes de que pudiese abrir la boca Shinning tomó la palabra, ya pasaba de medianoche y todos estaban muy cansados.
-como usted mande princesa, ahora si nos disculpa tanto Cadence y yo nos retiraremos, ambos sentimos que hemos aplazado demasiado nuestro viaje y ya estamos extrañando el reino de cristal-
Cadence hizo lo mismo que su marido, -buenas noches a todos- dijo de modo placentero para aplacar a la princesa Celestia, -estoy segura de que Spike no nos dará ningún problema-
-yo también me retiro- anunció Flash quien seguía evidentemente irritado, -Twilight no se siente muy bien, deseo estar a su lado en caso de que me necesite-
Al final ambas hermanas se quedaron solas en el salón del trono, los elementos de la armonía sabrían lo ocurrido al amanecer como todos los demás, se sentirían defraudadas, eso era seguro.
-Luna…-
-Spike esta a salvo, deberíamos ir a descansar también-
Celestia se dio cuenta por el tono de voz que empleaba Luna de que no se trataba de una simple sugerencia, más bien era una orden y en buena parte se alegraba de que su hermana se preocupase tanto, además, estaba muy, muy cansada como para seguir otra noche en vela.
-gracias hermanita- dijo Celestia bostezando, -me alegra saber que puedo contar contigo-
Luna se limitó a asentir, -y a mi me alegra poder ayudar-pensó con una delicada sonrisa en sus labios.
-uf… pensé que nunca se irían, supongo que tendré seis horas de paz antes de bajar la Luna…-
…
…
…
Mi cerebro esta a punto de estallar, la ley de quiebras es tan divertida como se escucha y hay un millón de definiciones que nunca usare, nos vemos dentro de poco si es que la fortuna me sonríe (eso espero)
