SECRETOS OCULTOS
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Luego de haberse dado una ducha tibia, había decidido sentarse en el sofá para pensar, ya tenia algo de tiempo en ese lugar, solo observando las gotas de lluvia resbalar por el cristal de su ventana, acariciaba lentamente su mentón con su dedo índice y pulgar, dejando en apariencia una pose pensante, los truenos bastante fuertes no le perturbaban ni siquiera un poco, a decir verdad, disfrutaba de ellos, ese tipo de clima siempre había sido su preferido, sonrío al recordar el por que de ello, su difunto hermano tenia mucho que ver en ese grato recuerdo.
- Te voy a liberar Ryu…te lo aseguro- Esos eran sus pensamientos, cuando el timbre se hizo escuchar, se incorporó en una postura erguida, y dirigió su azulada mirada hacia la puerta- Quien será…-fu más un comentarios molesto, que un cuestionamiento curioso, se puso de pie y caminó hacia la puerta, la abrió a penas un poco y se asomó apenas mostrando la cabeza completa, solo para encontrarse con un rostro bastante familiar que siendo sincero le sorprendió en demasía- Ukyo…-se escapo de sus masculinos labios casi en un grito-
-¡Sorpresa! –Sonrió la aludida esperando en vano que el chico le invitase a pasar- mmm Ranma serías tan amable de invitarme a pasar, por que no se si te has dado cuenta pero hace frío y ¡estoy empapada! –dijo suplicando melosamente y en un tono juguetón.
-Claro...-abrió mas la puerta dejándola pasar, al cerrar se giró hacia ella- ¿Qué haces aquí? –le miró algo disgustado, al fin había superado la sorpresita y miles de recuerdos no gratos con esa chica se habían agolpado en su memoria, haciéndole revivir sentimientos negativos que había simplemente optado por reprimir-
-Si la montaña no va hacia mahoma, mahoma irá a la montaña –mantuvo la sonrisa mientras se acercaba al chico hasta colocarse a escasos centímetros de su rostro- te extrañe amor…
Vio venir esos labios que por largo tiempo lo habían enloquecido, pero que le eran indiferentes y antes de que pasara algo más, la tomo de los hombros y la separo de si mismo- Ukyo creo que nuestra relación hace tiempo que quedo bastante clara, y entre esa claridad estaban las prohibiciones de este tipo de conductas –le miró duramente- así que tente un poco más de respeto –caminó por su lado dejándola pasmada en el recibidor-
Por segundos se irritó, pero mas estaba sorprendida de que Ranma se atreviese a hablarle así, sin embargo volvió a sonreír como si nada hubiese pasado, que era justo lo que se había dicho mentalmente para motivarse, se giró y fue tras el chico- De hecho tu decidiste eso y no entiendo por que…-elevo inocentemente sus hombros- yo te amo –le miró fijamente aprovechando que la mirada de él se había cruzado con la de ella-
-Yo no- Respondió fríamente y desvió su mirada para tomar unas carpetas del pequeño librero que adornaba una pared del pasillo.
-Ranma no me puedes hacer esto, he venido desde muy lejos, he dejado todo por ti...- le hablo inyectando desesperación y sumisión en su voz, algo que sabía siempre le funcionaba con los chicos-
Pero Ranma era diferente, su historia con esa mujer no había sido tan grata en su final, y en verdad que le había costado olvidarla, pero lo había logrado y por mas intentos que hiciera la chica, no conseguiría envolverlo nuevamente en sus redes, así que no dijo nada, la dejo en el pasillo y siguió su camino hacia la sala, tomando asiento en el sofá, tomo los documentos que hubiese dejado minutos antes sobre el mismo y sin quitar la vista de ellos, contestó –Yo no te pedí nada, quedamos que solo seriamos simples personas que se habían conocido en algún momento, pero solo eso, nuestra relación "sentimental" –mencionó esto con sarcasmo- terminó desde el momento en que me enteré que te divertías jugando conmigo y con otro a la vez –hojeo tranquilamente la primer carpeta, logrando permanecer indiferente a pesar del enojo que le causaba el solo sonido de la voz de aquella chica-
Sin embargo Ukyo no se rendiría tan fácilmente, y de un gesto molesto, cambio a una sonrisa como si nada pasara, como si nada hubiese pasado, lentamente se acerco a la estancia, se colocó frente a Ranma y con movimientos delicados se sentó a horcajadas sobre él, y sensualmente acercó su rostro a escasa distancia del oído del chico- te pedí perdón…- bajo su boca hacia su cuelloyle beso- te dije que me había equivocado…- nuevamente subió sus labios hacia su oreja y le mordió ligeramente y seguidamente susurró- y también dije que tu eras al único al que amaba.
Ranma se mantenía neutral, sentía lo que cualquier hombre pudiese sentir al tener a una mujer como Ukyo de esa manera, no era de hierro, pero también tenía la capacidad de autocontrolarse al menos con ella –Y yo te dije que ese sentimiento por ti había muerto…-miró a los ojos de la chica cuando esta sorprendida se incorporó y le vio- Vuelve a Nerima Ukyo, ya encontraras a otro a quien enamorar –le miró sin expresar sentimiento alguno-
La joven se puso de pie y se limito a salir de la estancia, Ranma respiró tranquilo y siguió observando los documentos en sus manos, tratando de concentrarse en el asunto en el que meditaba antes de la llegada de Ukyo.
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Había terminado hacia 10 minutos de hacer la limpieza, recogió, limpio, reacomodo, nuevamente se dio una ducha y se cambió, en este momento estaba sentada en el sofá frente al televisor, viendo las noticias del medio día y portando una taza de café en sus manos.
Una mujer joven de estilizado cuerpo y cabellera negra anunciaba el clima, aunque no se necesitaba ser metereóloga para saber que todo el santo día iba a estar lloviendo, Akane arqueo una ceja mientras acercaba la taza de café a sus finos labios para beber un poco, disfrutando de la placentera sensación de calidez que le dejaba el liquido caliente al pasar por la garganta, respiró profundamente y cerró los ojos para dar mas relajación a esa tranquilidad que sentía, pero ese fue un grave error, pues al cerrarlos, su mente traviesa le recordó las imágenes que recientemente había vivido, abrió los ojos con rapidez y suspiró cansada, eso si era el colmo, ni en su mente iba a estar tranquila, ya era demasiado que tuviera al causante de esta intranquilidad frente a su casa, y que hubiese la probabilidad de topárselo en la universidad, y que él conociese su numero telefónico y mucho más allá.
Era tan bochornoso, y tan humillante, tiempo atrás se había prometido que jamás volvería a tener una relación física sin amor, para ella no iba a existir solo la atracción o un compromiso pactado, ante esa idea una lagrima se escapo de sus castaños ojos, la cual limpio al instante, se puso de pie y con la taza de café entre sus manos caminó hacia la ventana, vio con atención primeramente el manto oscuro que cubría el cielo y prosiguió por mirar las gotas de lluvia que durante casi todo el día no habían cesado, nuevamente tomo otro poco de café, y en él siguiente suspiró el susurro de un nombre fue pronunciado, el cual como por arte de magia la transportó al pasado ….
Flash back………………
Un chico de pelo corto y castaño, miraba sonrojado a la chica que se encontraba sentada junto a él en la cama- Akane…sabes que …yo...te quiero…eres mi mejor amiga…-la chica le miraba con atención, su corazón latía a mil por hora, respiraba pesadamente por la emoción tan fuerte que sentía en ese momento-y…antes que nada... quisiera… saber como te sientes con el compro...miso- -se le dificultaba hablar, siempre habían sido amigos, desde antes que los prometieran, pero el hecho de ser ahora prácticamente una pareja por obligación cambiaba las cosas.
-Ryoga...yo...bue...no-logro decir la joven-…también te quiero...digo…-se sonrojo al dejar fluir sus sentimientos- a mi no me importa si estamos comprometidos…fue algo inesperado, pero no me desagrada…–sonrió ligeramente- y supongo que...tenemos tiempo para enamorarnos….-el enrojecimiento en sus mejillas se hizo de un color mas fuerte, sin embargo, lo cierto era que el tiempo era para él, puesto que ella ya estaba perdidamente enamorada de su mejor amigo-
-Cierto –sonrió mas confiado el chico- me alegra que no te importe, además solo tenemos 16, nos queda una vida –se puso de pie sonriente ante la mirada de su prometida- ¿quieres entrenar? –Le extendió la mano-
Akane le miró y seguidamente también sonrió – ¡si! –asintió feliz por terminar con tal conversación, y tomo su mano para levantarse, estaba alegre, el compromiso le había sentado de maravilla, no podía desear más, lograría que el se enamorara de ella.
-Fin del flash back
Un trueno la hizo volver de sus recuerdos –Ryoga….- nuevamente el pronunciar de aquel nombre,se alejo de la ventana y se sentó en el sofá, apagó el televisor que ahora transmitía un programa cómico, lo que menos le apetecía en ese día era reír, dejo la taza en la mesita de centro y recargó su cabeza en el respaldo del blando sofá, llevó ambas manos hacia su cara tapándola por unos segundos mientras masajeaba con la punta de sus dedos su frente- ¡¡Por que me pasa esto a mí!! –dijo exasperada mientras las lágrimas nuevamente hacían aparición y trató de limpiarlas, dejando descubierta su vista, la cual fue a toparse con la fotografía del que fuese protagonista de su pensamiento anterior y nuevamente de golpe otro recuerdo llegó.
Flash back
-La fiesta estuvo divertida –río Ryoga algo tambaleante, resultado del estimulo de las bebidas alcohólicas que había ingerido.
-Sí…-rió quedamente al entrar a la casa- no hagas ruido…no quiero que mi padre se de cuenta del estado en que vienes –se agarró del chico para no caerse-
-Venimos –le corrigió divertido el chico- tu también tomaste bastante
-Bueno…solo una vez en la vida nos graduamos de preparatoria…además hace poco que he cumplido 18 años- dijo victoriosa, mientras sonreía – ahora… antes de irte ayúdame a llegar a mi cuarto…que todo me da vueltas –dejo el brazo del chico para tomarse con ambas manos la cabeza.
Tú los has cumplido, a mi me faltan cinco meses –rió divertido- en fin te llevaré a tu cuarto –le tomo de un brazo y ambos subieron con dificultad las escaleras, y caminaron desequilibrados hasta llegar a la habitación de la chica –servida –sonrió sin dejar de ver a la joven, quien también le miraba-
-Ryoga...-susurró al notar que el chico se acercaba lentamente teniendo como fin ultimo sus labios y consiguiendo llegar hasta ellos por la nula resistencia y gran cooperación de la joven, quien a ciegas logró abrir la puerta de su alcoba e introducirse en ella, siendo la puerta cerrada por el chico, el toqueteo inició y la cama fue la próxima parada, ambos se entregaron, la joven teniendo en mente el nombre de quien le acariciaba y el joven teniendo en su mente la imagen de una bella joven, que por juegos del destino, no era a la que ahora acariciaba y de la cual recibía gustoso sus besos….
Fin del flash back……..
Recargó sus codos en sus rodillas, manteniendo las manos en sus mejillas-Y nuevamente hago lo mismo…solo que ahora no tengo por justificación al alcohol –se levanto del sofá al sentir nacer en ella una molesta ansiedad y caminó hacia la cocina a dejar la taza de café en el fregadero, estando ahí, se recargó en el pequeño desayunador de mosaico oscuro, mirando él cuadro de un corazón, con distintas tonalidades rojizas y una combinación de líneas y texturas bastante singulares, hacia tiempo que su hermana Kasumi se lo había regalado, exactamente 2 años atrás, es increíble como los objetos te transportan, pensó, pero solo cuando están ligados a algo significativo, y de hecho fue justo el día en que recibió ese regalo que empezó a sufrir su corazón, lo observó totalmente concentrada sin saber en que momento el pasado la había atrapado de nuevo.
Flash back….
-Akane…no sabes cuanto lo siento…me equivoque…pero tu sabes que… -miraba sus manos, las cuales movía nerviosamente, no se atrevía a mirar a los ojos a la chica que tenia frente a él-
-Que no elegimos de quien enamorarnos…-completo ella con tristeza- lo sé…-guardo un corto silencio para continuar después de haber respirado profundamente y exhalado el aire contenido, esperando que con ello la tensión de su pecho se disipara- y se que fuiste claro desde un principio…la que no fue clara fui yo –miró por la ventana de su habitación, hace rato que ambos estaban en su habitación, Ryoga se mantenía sentado sobre la cama y ella en la silla de su escritorio frete a el- Ryoga…me es algo vergonzoso confesarte esto después de todo…y después de ella…pero yo…-tragó pesado, puesto que sentía que el aire le faltaba- siempre…te he amado…-dijo casi en un suspiró, ante el asombro del joven que al escuchar esto le había mirado con rapidez, hacia años y exactamente cinco meses y poco más que había decidido guardar en secreto ese sentimiento para no estropear la felicidad de su "amigo" no era justo para él después de que le confesara que amaba a alguien que no era ella - se que estas dolido y que aún estas enamorado de ella…pero eso es ahora, lo superarás Ryoga –sonrío dejando perplejo al chico -
Al ver su sonrisa una oleada de culpa le recorrió nuevamente, como era posible que no se hubiera enamorado de la mujer que tenia en frente, tan comprensiva, su confidente, su mejor amiga, había sido un estúpido- Akane quiero pedirte perdón, se que fui yo quien rompió el compromiso…sin siquiera consultarlo contigo…se que solo pensé en mí –hablo rápidamente mirando el perfil de su amiga de la infancia- yo…no debí…te falle...te prometo que me alejaré de ti…no tienes por que soportarme ahora con mi estado de salud tan decadente… –dijo derrotado, y fue el momento en que la chica le encaró -
No me fallaste…siempre supe que había la posibilidad de que en algún momento te enamoraras de alguien más, aunque debo confesar que siempre espere que fuera yo esa persona –dibujo una ligera sonrisa de resignación- pero no lo fui… y no te culpo por ello –tomo las manos del chico quien al sentir el contacto le miró-…fue por eso que me mantuve al margen, aunque me destrozara por dentro
-Yo fui un cobarde…-se recriminó- te deshonré…y no fui capaz de restaurar tu honor cumpliendo con mi obligación…en cambio, te engañé…y fui un egoísta…
-No Ryoga…-negó con la cabeza- ambos cometimos un error –sintió una punzada en su corazón al pronunciar esto- ni tu me obligaste, ni yo te obligué, fue el alcohol…y no eres un cobarde…eres humano…y como te he dicho tenias que enamorarte en algún momento, recuerda que nuestro compromiso fue arreglado, un contrato, nos unieron por palabra, pero no consiguieron hacerlo por amor…no hay por que encontrar culpables…–estaba hablando con tanta seguridad sin ninguna lagrima lo cual no era peculiar en ella, por lo que se asombro de si misma, aunque debía suponer que después de días de llanto, sus conductos lagrimales estaban prácticamente secos- …y lamento que las cosas con esa…-arrugó el entrecejo bajando la mirada al suelo y en su tono de voz denoto desprecio-..Esa...mujer hayan terminado así…
-Akane…yo…-intento hablar el joven
Ryoga –se adelantó y le miró fijamente- no me importa que el compromiso este roto, antes de el fuimos amigos, y lo seremos siempre…y simplemente no acepto que me quieras alejar de tu vida…no por algo tan tonto como una enfermedad…para mi esta muy claro que mereces que este contigo, y estaré contigo siempre Ryoga…-dibujo una ligera sonrisa-
-Akane…desearía tanto estar enamorado de ti…-le miró con ternura mientras que con su mano diestra acaricio la suave mejilla de ella- eres tan bella…-ella sonrió con sinceridad, era el único hombre en su vida que le había hecho experimentar todas las emociones y sensaciones que se pueden vivir cuando se esta enamorada...solo él...
Fin del flash back…
-A pesar de que ya hace un año de que no estas conmigo… sigo extrañando nuestras conversaciones y tu compañía…mi querido Ryoga- Nuevamente estaba llorando, adoraba los días de lluvia, pero ese día si que había sido melancólico, camino a su habitación y tomo un par de kleenex, limpio el resto de las lagrimas que habían empapado sus mejillas y se acostó en la cama, era un hecho estaba en un detestable estado depresivo.
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Después de ordenar el papeleo que tenia pendiente, se acercó a la ventana, no específicamente para apreciar el paisaje decorado por la lluvia, sino para ver cierta casa de enfrente, tenia rato observando, y no la había visto salir, ¿que estaría haciendo?, ¿estaría molesta?, eran algunas de las preguntas que pasaban por su mente, era sin duda un error el que había cometido al involucrarse sentimentalmente con quien fuese la llave para liberar a su hermano.
-Querido ya me acomode en tu alcoba –esa voz que le fastidiaba resonaba nuevamente en sus oídos, se giró para mirarle con molestia.
-Pensé que te habías ido –dijo fríamente-
-Oh pero con esta lluvia –negó con su cabeza de lado a lado- no cariño, además mi viaje esta planeado para varios días –sonrío coquetamente- y tienes de dos –dijo mirándose las uñas de su mano derecha- una es que convives conmigo y pasamos exquisitamente las noches, las mañanas… –mordió su labio inferior- si quieres todo el día como la pasábamos antes –sonrío mientras se sentaba en el sofá en una pose sensual- o dos te fastidio, y finges estar amargado y de mal humor todo el día por mi sola presencia, tu decides –dirigió su vista hacia las uñas de su otra mano, ante la mirada de total enojo del joven-
-Elijo la dos, no esperes nada de mí –tomó su chaqueta- y espero que cuando regrese tus cosas desaparezcan de mi alcoba y las pongas en la otra habitación –se encaminó hacia la puerta y estaba a punto de abrirla cuando la chica habló-
-Y si no ¿Qué? –dijo desafiante
-Si no...-se giro para verle con rudeza- sino tengo la suficiente fuerza como para sacarte y lo sabes Ukyo, créeme no me va a importar que la peor tormenta este cayendo en la ciudad –sonrió con cinismo- y tu lo sabes –con esto ultimo se giró, abrió la puerta y la cerró de un portazo, dejando a la joven chica asombrada y pasmada en su sitio.
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Llevaba cerca de media hora desde que había llegado a la ciudad de Niigata-shi y la lluvia se resistía a desaparecer y así cambiar el cielo oscuro por uno más claro, Samanta había pensado ir directo del aeropuerto a casa de su amiga, sin embargo, algo que había pensado hacer después se le vino a la mente y decidió mejor no postergarlo, esto le obligó a hacer su primera parada en un centro comercial en particular, que al verlo, miles de recuerdos emergieron libremente, donde ella y sus amigos de universidad eran los protagonistas, sin embargo, prefirió enfocarse en el recuerdo de más valor, el que le había traído hacia ese lugar.
Camino a través de los impecables pasillos, no se detuvo a mirar alguna tienda de ropa, de zapatos o accesorios, ella buscaba una tienda en particular, la misma tienda que le daría la respuesta y con ella la solución a esa pena que cargaba consigo desde hacía años.
Subió a la segunda planta valiéndose de las escaleras eléctricas, su vista siempre al frente, sujetaba la correa de su bolso con fuerza, como si en su puño lograra contener el nerviosismo de descubrir si esa tienda existía aún, si estaba ahí, por que de lo contrario, las cosas se tornarían mas difíciles.
Retomo el camino entre la gente que iba y venía, por accidente choco con el hombro de una joven, que dijo algo con molestia, pero ella no prestó atención, siguió su camino, en su mente no había otro pensamiento, mas que la dirección hacia la tienda que buscaba, paso una serie de restaurantes, y justo al final de estos había un pasillo a la derecha, era normal que en este tipo de pasillos pusiesen los baños, rezaba para que ese no fuera el caso, en verdad esperaba que nada hubiese cambiado en él, al menos no cierta tienda, doblo en la esquina donde una tienda ofrecía comida vegetariana y se detuvo para observar el pasillo, la pausa fue corta, caminó notando que varios negocios habían cambiado, eso le asustó por un momento, hasta que la vio, justo al lado de una pequeña tienda de mascotas, sonrió ligeramente aliviada, ahí estaba lo que buscaba, tal cual como la recordaba, caminó hasta quedar frente a ella, la primera vez que la vio iba acompañada de su mejor amiga, si no hubiese sido por ella jamás se hubiera percatado de su existencia, recordó haberse asustado en demasía pero era por temor a lo desconocido, en ese momento su temor era por lo que ya conocía, mordió su labio inferior y abrazó su bolso, leyó rápidamente el letrero de "abierto" y con nerviosismo llevo su mano derecha a la manija vieja de la puerta, la empujó ligeramente y se adentro en el místico y esotérico ambiente que mostraba el decorado del lugar, caminó hacia el mostrador y al ver que no había nadie aparentemente, tocó la pequeña campanilla que se encontraba justo al lado de un recipiente con incienso aromático, el cual humeaba un olor a lavanda y se encontraba consumido casi a la mitad, se recargó en el viejo mostrador y hecho un visitado al lugar, libros, velas, espadas antiguas, recipientes, frascos, todo tal cual lo recordaba, ahora solo faltaba que siguiera ahí la persona que le había atendido hacía años, aunque no estaba tan segura de aún encontrarla, justamente por la cantidad de años que habían pasado.
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-Amo –pronunciaba inclinada, su desgarrada pierna izquierda doblada contra el suelo y manteniendo la pierna derecha doblada ligeramente hacia adelante, descansando su brazo derecho ensangrentado sobre ella al tiempo de mantener su cabeza gacha, simulando una pose de respeto ante la figura aberrante, quien fuese su señor- ansiamos la sangre…-se atrevió a elevar su rostro femenino, siendo iluminada por la luz de la luna su piel grisácea y en donde estuviesen sus ojos, solo dos huecos oscuros..
La criatura ni siquiera le miró, se mantuvo en silencio por un lapso –No desesperes…pronto seremos libres –pronunció al momento de dirigir una corta mirada hacia la figura frente a él.
Aún con su desfigurado rostro, se pudo notar en este cierta sorpresa, relamió sus labios con su morada lengua, extasiada por la idea, hasta que una molesta voz se escucho a su espalda.
-Ya te dije que no te saldrás con la tuya –dijo valientemente el joven de ojos azules.
El demonio le miró de reojo, ni siquiera se inmutó –encárgate –pronunció la orden sin elevar la voz.
-Con gusto- dijo el cuerpo de la mujer, que ahora se ponía de pie y se giraba para quedar frente al joven, quien le miraba con una mezcla de lástima.
-Umi…no te dejes manipular –retrocedió un poco el joven al ver aproximarse a la que antes fuese su mejor amiga- Recupera tu esencia…-pronunció justo al quedar contra la pared-
-Vendí mi alma recuerdas…-sonrío ligeramente- por ti…- terminó de cerrar el poco espacio que le faltaba para llegar junto a él, con su pálida y ensangrentada mano, aprisionó su mandíbula y parte de su mejilla
El joven miraba aquellos negruscos huecos, que en algún momento hubiesen sido unos ojos castaños llenos de vida y de calidez.
-Mi esencia… –continuo lentamente- la cambié por que tú no te convirtieras en lo que soy…lo hice por amarte,…. algo estúpido ¿no crees? –Habló fríamente, apretando su agarre, dejando sin posibilidad de habla al chico, se acercó lentamente a su oído –ahora es tiempo de jugar Ryu…mi amo lo ha ordenado.
El aliento frío que salía de la boca de ella choco contra su oído, y dicho esto ambos desaparecieron hundiéndose en la pared, como si esta fuese agua.
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-Su equipaje señorita –le hablo educadamente un joven de complexión delgada, cabello y ojos oscuros, al parecer encargado del equipaje de los pasajeros.
-Gracias –se limitó a decir una bella joven de cabello púrpura y envidiable figura que mantenía aún a su madura edad, tomo el equipaje y caminó hacia la salida del aeropuerto, vestía un traje distinguidamente chino, respiró pesadamente al ver la transitada calle de la ciudad, ahí estaba nuevamente, el lugar que la había condenado a vivir una pesadilla eterna, con la que deseaba acabar, sin embargo, el deseo nunca es suficiente para llegar al acto, su verdadero motivo de estar ahí, era para tratar de salvar a su terca hermana, ni la carta de su antigua mejor amiga, le habían motivado a regresar, era su deber como guerrera amazona, el proteger a su hermana, y solo esperaba con todo el corazón que estuviera a tiempo de hacerlo.
Camino viendo sin mirar por los pasillos del aeropuerto, su mirada siempre fija al frente, ese día había bastantes personas, entre ellas turistas, seguro llegando con el fin de visitar la Isla Sado, tan famosa por su cultura, pero el fin de ella no era ser una turista más, tenia por así decirlo una misión, apretó con fuerza la correa de la maleta al aparecer este pensamiento.
Salió del aeropuerto y observó detenidamente, logro ver la mano de un sujeto que al parecer quería llamar su atención, afortunadamente un taxi vacante, caminó hacia él y se limito a subirse y solamente mediar palabra con el sujeto para dar la dirección de su destino.
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Era la tercera vez que hacía sonar la campana del mostrador, ya se encontraba recargada en el mostrador, será que no habrá nadie, pensó, tal vez dejaron abierto, o tal vez salió a comer, movió ligeramente su boca hacia el lado izquierdo en un gesto de impaciencia, tamborileo los dedos en el mostrador y miró de lado a lado, de un momento a otro llevada por su impaciencia al límite ya que nunca había sido de las mejores para esperar, se dio la vuelta, dispuesta a marcharse- Tal vez no está… -a penas caminó unos pasos cuando escucho esa inolvidable voz.
-Depende a quien busque –la voz de una mujer anciana se hizo escuchar a su espalda.
Samantha volteó lentamente, para encontrarse cara a cara con la mujer que años atrás le vendiera el libro causante de todas sus penas. –Dios –había una notable sorpresa en su tono- pero si está igual –le miró anonadada.
La anciana frente a ella, estaba igual a como la había visto hacia 10 años, cuando entonces tuviese 96 años según datos dados por la misma nieta de ella – ¿Señora Cologne? –aún así pregunto insegura.
-Solo Cologne querida –rió la anciana- y que te trae por aquí nuevamente Samantha –le miro unos instantes antes de darle la espalda y dirigirse a unos estantes que portaran variedad de libros.
-Yo… ¿me recuerda? –Mantuvo la vista fija en la espalda de la anciana.
-Claro querida, como olvidar a la mejor amiga de mi nieta, además que eras la más interesada en nuestras tradiciones, mucho más que mi propia nieta –dijo esto último con dejes de tristeza.
Samantha se quedo callada por unos segundos y camino hasta quedar al lado de la anciana, quería preguntarle por su mejor amiga, pero no sabía que tanto había cambiado la relación entre ellas dos, así que pensó que tal vez sería mejor no ser impertinente.
-No lo eres querida –la voz de la anciana que aún se encontraba de espalda a ella le había sacado de sus pensamientos.
-¿Como? –pregunto confundida
-No eres impertinente –dijo llevando su arrugada y delgada mano al libro que buscaba hacia unos minutos –Shampoo es la líder de las amazonas, como lo fue su madre, no nos comunicamos mucho, recuerda que soy una deshonra para esa tribu –no había sentimiento alguno en esa frase.
-Yo…-bajo la mirada avergonzada-
-No lo sientas querida, ella tomo la decisión y yo lo respeto…-se giró quedando frente a la chica con el libro en manos- bien, intuyo que quieres disolver un hechizo hecho hace años –arqueó una de sus ya grises cejas-
-Sí –dijo rápidamente observando el libro en las manos de la anciana- es muy importante- se apresuró a completar con determinación.
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Notas de la Autora:
Antes y lo que se me olvido en los dos capítulos que puse anteriormente, fue que Todos y cada uno de los personajes son de Rumiko Takashi, a excepción de lo que se me antoje meter, pero pues de eso ya se darán cuenta, no hago esto con fines de lucro, si no, siguiera igual de pobre por mi trabajo tan tardado, pero en fin, eso sería todo al respecto de eso.
Sobre la historia en si, pues es un capitulo más, creo que si aún no le han tomado el hilo quienes no han dejado algún comentario, me daré un disparo…nah no seré tan dramática, pero si me va a poner algo mal, lo superare, pero aún así lo voy a sentir, asi que espero no sea eso.
Que hay muchas dudas y todo eso, pues si, cada personaje guarda uno o varios secretos, recuerden que nosotros mismos tenemos secretos con otras personas, que tal vez algunas sepan por haberlos vivido con uno mismo, pero la gente nueva que conoces no, asi que esto es lo que le pasa a los personajes por dar un ejemplo.
Si se dan cuenta voy del pasado, al presente y del presente al pasado, espero no se revuelvan, por que todavía hay más de eso, y espero entre eso no tener un lapsus…, y para los que se confundieron y no notaron la diferencia, el prologo o introducción que di, estaba en tiempo pasado, a partir del primer capitulo empieza el presente, es decir, diez años después de lo sucedido.
Me he dedicado a hacer capitulo más grandes, con algo les tenia que pagar la tardanza, y pues me he propuesto actualizar cada dos semanas, ahora fue menos de dos semanas, pero pues ya saben uno propone y dios dispone, asi que si llego a tardar más, no sean tan crueles con mi historia y la olviden facilito, y ojalá le tomen el cariño que yo ya le he tomado.
Que más…ah si pues agradecerles, si leyeron el capitulo y megahiperagradecerles más si se toman cinco minutos en enviarme un review, para saber si les gusto o no y pues que más que primordialmente saludar a esas cuatro personitas, irene, viry chan, jackesuka, y Zizlila, que me apoyaron en el capitulo pasado por medio de sus reviews, a dos de ustedes les conteste (según yo, espero les haya llegado mi mensaje), pero a Irene y a Jackesuka no me fue posible, asi que:
Irene: Me siento honrada de que mi historia sea la primera a la que le dejas un comentario, eso me dice mucho, y me hace sentir bastante animada, en verdad, gracias por tu comentario, más que nada por tomarte el tiempo para dejarlo y espero la historia te siga gustando.
Jackesuka: Me alegra que te guste la historia, y pues si hacen falta los comentarios, y han sido pocos, pero de un valor incalculable, por que debo decirte que ese tipo de comentarios como el tuyo y el de las demás personas que han gastado parte de su tiempo en dedicarme unas palabras, esos son los que para mi valen por 10 y más, y por así decir las vitaminas que le dan a un practicante de este arte, energías para continuar con mas ganas. En cuanto a lo que mencionas del titulo, te seré sincera, no soy buena para elegir títulos tan atrayentes, me pasa que simplemente surge el titulo al pensar en la historia, y es cosa de que me convenza y que principalmente se asocie íntimamente con la historia, aunque pues no resulte tan impresionante como comentas, sin embargo, agradezco mucho que te hayas detenido a ver de que se trataba, y haber terminado por leer todos los capítulos y más que nada el haberte dejado empapar por la historia, mil gracias por eso y espero que lo que continua siga siendo de tu agrado.
En fin, públicamente les digo a todas que me motivaron, me emocionaron y pues que más decir que me sacaron una gran sonrisa, y en verdad muchas gracias por ello.
¡¡Saludos y que tengan un excelente fin de semana!!
Aredna-R
