CAPÍTULO X: PRIMERA NOCHE EN SU NUEVO HOGAR

El sol había caído y empezó a oscurecer, Lhía encendió el televisor y se sentó en el sofá para verlo el acuariano por su parte estaba a fuera en el patio del frente algo pensativo, se sentó debajo del gran árbol y se recostó en su tronco, cerró los ojos y empezó a relajarse, todo estaba en silencio, a excepción de la televisión que Lhía veía muy entretenida.

[… -Me llamo Hyoga, vengo de Japón vengo aquí a entrenar para ganarme la armadura del cisne… decía un niño rubio que acababa de llegar a Siberia para recibir el entrenamiento de parte de Camus de Acuario.

-Bienvenido Hyoga, yo soy el Caballero Dorado de Acuario, Camus y seré tu maestro te enseñaré todo lo que debas saber sobre los combates y las técnicas que utilizarás… La armadura de Bronce del Cisne solo puede ser portada por un caballero que controle el frío, algo que no todos logran hacer por lo que debes esforzarte y mucho ya que no eres el único que entrena para conseguir la armadura de bronce… dijo Camus en un tono amable al pequeño rubio recién llegado… -Isaac ven aquí… dijo Camus, Hyoga volteó a un costado y pudo ver a un niño de cabello verde que estaba golpeando un montículo de hielo, el niño al oír a Camus dejó lo que estaba haciendo y se dirigió hacia ellos… -Isaac, el es Hyoga viene a entrenar contigo tómate el día y lleva a Hyoga a conocer el lugar… dijo Camus y luego se retiró… -Hola, me llamo Isaac y tu?... Preguntó el niño peliverde… -Yo soy Hyoga… ¿Es cierto que estas entrenando para conseguir la armadura del cisne?... Preguntó el rubio… -Si, tu también vas a entrenar para eso?... dijo Isaac… -Así es… dijo Hyoga… -Pues bien, será muy divertido competir por la armadura que gane el mejor, pero ahora ven te mostraré el lugar...dijo Isaac y lo llevó a recorrer por la zona…]

-Vaya recuerdo, Hyoga solo era un niño indefenso cuando lo ví por primera vez, nada que ver con Isaac que era muy listo y con mucha convicción, si no fuera por el incidente del barco Isaac hubiera ganado la armadura del Cisne…

[… -Buenos días Camus… dijo el Patriarca sentado en su trono… -Buenos días su Ilustrísima, me dijeron que quería verme… dijo Camus arrodillado delante del Pontífice del Santuario… -Camus, tu maestro no ha estado bien de salud y hay un niño que ha venido aquí para entrenar y conseguir la armadura de bronce del cisne, como ya sabrás el cisne es un caballero de hielo al igual que tú, el viejo acuariano no está en condiciones para entrenarlo y quiero que tu lo hagas, como el Caballero de hielo de mas alto rango conoces a la perfección todo lo que tiene que ver con el frío, aceptas el desafío de ser el maestro de este niño?...dijo el Patriarca, Camus estaba impactado por lo que el patriarca le estaba diciendo, no había ninguna duda de que el era el caballero que mejor controlaba el aire frío y conocía todos sus secretos pero ser maestro es algo totalmente diferente pero no podía negarse era un delito ir en contra de las órdenes del patriarca… -Estoy mas que agradecido con la confianza que me tiene, con mucho gusto seré el guía del joven y le enseñare todo lo que debe saber… dijo Camus,… -Isaac ven aquí… dijo el patriarca y en ese momento el niño entró por la puerta… -Isaac el es Camus, será tu maestro y te enseñará todo lo necesario para que te conviertas en el caballero que quieres ser pero para eso tendrás que obedecerlo en todo lo que te diga… dijo el patriarca… -Hola maestro, es un placer conocerlo estoy muy feliz de que mi maestro será un caballero dorado me han dicho que son los mas fuertes entre los caballeros, me llamo Isaac y quiero aprender todas las técnicas y convertirme en el caballero del cisne para luchar por la paz y la justicia… dijo el niño muy confiado en si mismo… -Bienvenido al Santuario Isaac, yo soy Camus de Acuario seré tu maestro hasta que llegue el día en el que compitas por tu armadura espero que aprendas muy bien todo lo que te enseñe para que puedas ser un caballero de Athena… dijo el acuariano, no muy contento ya que era algo nuevo para el… -Muy bien, yo me retiro si necesitas algo para los entrenamientos puedes pedírmelo… dijo el patriarca dirigiéndose a Camus… -De hecho… interrumpió Camus… -Quisiera que me diera permiso de llevarme a Isaac a Siberia, creo que es el lugar mas apropiado para su entrenamiento… dijo el acuariano… -De acuerdo, también pienso que es el lugar perfecto pueden partir cuando quieran, pueden retirarse… Dijo el patriarca y se retiró…]

-Sin dudas Isaac era un gran guerrero, siempre iba un paso mas adelante, la armadura del cisne no era la indicada para el se merecía un premio mayor y lo consiguió, ser el General Marina de Kraken es un premio mucho mayor que ser un santo de bronce, la fuerza de los generales es comparable a la de los caballeros dorado es una lastima que Isaac se haya desviado de su camino y se haya dejado llevar por esos sentimientos que le nublaron la visión… se decía en mente el acuariano que seguía recostado en el tronco del árbol.

-Camus, la cena está lista!, entra… dijo Lhía desde la puerta luego de esto volvió a entrar, unos segundos después Camus entró y se dirigió a la cocina, Lhía ya había servido la cena.. -Pensé que estabas viendo la televisión… dijo Camus mientras se sentaba en la silla… -Si pero me aburrí, además quería prepararte algo rico de cenar como muestra de agradecimiento por lo que has hecho por mi… dijo Lhía sentándose… -Como era hija de un chef aprendí a cocinar muy temprano y ayudaba a mi padre a cocinar, la pasta, la salsa y el pollo las hice como lo hacia mi padre espero que te guste… dijo Lhía sonriendo, Camus sonrió de lado y empezó a comer lo que la joven había preparado mientras ella lo miraba desde el otro extremo de la mesa… -Es delicioso, eres muy buena cocinando… dijo Camus luego de probar la comida… -Que bueno que te gustó… dijo Lhía que también empezó a cenar… -Sabes, mañana por la mañana pienso ir a buscar un empleo… dijo la joven, Camus la miró fijamente.. -Deberías buscarlo en un restaurante tienes muy buena base como cocinera.. Dijo el Gold Saint… -Si es lo que pienso hacer… respondió la joven… -Y tu que piensas hacer mañana… prosiguió, Camus la miró y se quedó callado por un momento… -Llamaré a un instructor para aprender a conducir y conseguir un permiso… respondió el caballero, Lhía dejó su cena por un momento.

-Por qué no vas a una escuela de para aprender a conducir como todos?... -preguntó Lhía.. -Hay mucha gente… respondió el… -Pero te costará mucho dinero hacer que vengan aquí a enseñarte y conseguir el permiso…

-Eso me tiene sin cuidado… dijo Camus… -Si gastas mucho vas a quedarte sin dinero en muy poco tiempo… respondió la joven tomándose un vaso de jugo… -No pasará, ese dinero lo usaré para mantener la casa y el terreno en buen estado luego de conseguir el permiso buscare un empleo… dijo Camus muy tranquilo… -Oh, ya entiendo, lo tenias todo pensado… dijo Lhía… -Así es, no pienso quedarme aquí sin hacer nada eso no va conmigo… dijo Camus… -Y en que piensas trabajar?... preguntó la joven… -De lo que sea… dijo Camus, luego de esto ambos se quedaron callados hasta terminar de cenar.

Luego de terminar Lhía se levantó y agarro los platos y los llevo para lavarlos… -Te ayudo… dijo Camus levantándose. -No yo puedo hacerlo… dijo ella dándose vuelta y vió que Camus estaba parado detrás de ella y lo miró fijamente, el Camus se acercó mas… -Oye que haces!... dijo Lhía casi gritando queriendo retroceder al ver al hombre tan cerca pero no pudo ya que estaba en medio del lavadero y el acuariano, Camus extendió el brazo y agarró un trapo que estaba detrás de la joven y empezó a secar los platos que Lhía había lavado sin decir ninguna palabra, ignoraba lo que Lhía estaba pensando ya que el no estaba pensando mas que en ayudarla. -Buenas noches yo me iré a dormir… dijo Camus al terminar y subió a su cuarto a descansar, Lhía quedó en silencio sonrojada y avergonzada por haber dudado de las intensiones de Camus.

Luego de unos minutos de estar en silencio se dio la vuelta y miró por la ventana y vió que las ramas de unos arbustos se movían, algo que le pareció extraño ya que no había viento se acercó a la ventana y se quedó mirando y vio una silueta detrás de un arbusto como estaba oscuro no pudo verlo bien por lo que decidió salir a fuera a investigar, salió por la puerta trasera y se dirigió hacia el lugar en donde vio la figura que no pudo identificar y se acercó al arbusto y extendió el brazo para mover las ramas. -Que haces aquí… dijo alguien detrás la joven, que volteó rápidamente gritando… -Camus!.. Dios, me asustaste… dijo Lhía temblando. -Que haces aquí, entra no es correcto que salgas a estas horas es peligroso… dijo Camus. -Es que creí ver una silueta entre estos arbustos… dijo la joven con la voz entrecortada. -No hay nada aquí, tal vez fue un animal… Si ves algo dímelo a mi nunca salgas sola esta bien?... dijo el caballero muy serio. -Está bien, no volverá a pasar… dijo Lhía y luego ambos entraron, Camus esperó a que Lhía entre a su recamara y luego se dirigió al suyo y se acostó en la cama… -Que será esta presencia que sentí hoy en la calle y ahora aquí… se dijo y luego de unos minutos se quedo dormido.

SANTUARIO DE ATHENA…

Milo salió de su templo y se paró a unos pasos de la puerta…

-Camus, amigo mío en donde estás, ya a pasado mucho tiempo desde que no sé nada de ti… Demonios, porque no has regresado al Santuario. ¿Acaso estas muerto?...decía Milo mirando el templo de acuario.

(Espero que les esté gustando comenten cualquier sugerencia!)