Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


Y como libro el corazón
Nos enseña que hay temor
Que hay fracasos y maldad
Que hay batallas que ganar

Y en cada página el amor
Nos convierte en luchador
Y descubres lo común
No hay un héroe como tu

Héroe / IL Divo

Un Halloween para Recordar I

Sirius estaba bastante inquieto, su llegada a Avalon fue tranquila pero después de hablar con Regulus y oír a Dumbledore empezaba a preocuparse seriamente por Harry.

Vald había escuchado todo y estaba convocando a una reunión urgente, el problema era que Amon estaba en Japón haciendo quién sabe qué y tendrían que esperar. Por otro lado él quería ir con Harry y ver a Cassy. Remus estaba en igualdad de condiciones, ambos ansioso y al final apenas amaneció ambos adultos salieron hacia los jardines del castillo donde los estudiantes, aprovechando que tenían un día libre, pasaban el tiempo. Ambos magos caminaban por los jardines buscando al muchacho pero no lo veían por ningún lado, una chica rubia lo vio y sonriente acerco.

─¿Hola Sirius, estás buscando a Harry? ─preguntó

─Serena hola. Sí ¿sabes dónde está?

─Claro, ven ─el animago se giró y llamó a Remus que estaba más alejado viendo hacia un grupo de chicas que reían de las demostraciones de magia de su amiga.

─Serena, este es Remus ─los presentó.

─¡El hombre lobo! ─reconoció sonriente, Remus parpadeó confundido por lo general las personas lo miraban con recelo y desprecio cuando se enteraban que era un hombre lobo pero aquella chica lo miraba maravillada y los estudiantes que estaban cerca y que seguramente habían oído lo que había dicho la rubia ni siquiera se molestaron en voltear, Serena al ver el desconcierto y confusión en Remus suspiró, le molestaba mucho que los magos fueran tan prejuiciosos y crearan en los que eran diferentes ese sentimiento de rechazo permanente─ Oh no me mires así, aquí nadie es prejuicioso, además creo que el 70 % de los habitantes del castillo no son completamente humanos ─Remus cerró la boca sorprendido y Serena procedió a llevarlos con el chico que buscaban.

Sirius sonreía abiertamente, estaba segurísimo que aquel lugar haría maravillas por su amigo y si pudiera conocer a Seiya tal vez Remus podría aceptarse completamente y eso sí sería grandioso, él había visto de lo que eran capaces los lycans cuando aceptaban a su lobo interno, las cosas cambiaban muchísimo y era para bien.

─Allí los tienen ─anunció Serena mostrándoles a un grupo de ocho chicos que tenían rodeado al de ojos verdes, los adultos se acercaron y oyeron perfectamente lo que decían los niños.

─¡HARRY JAMES POTTER! ¡¿TIENES IDEA DEL MIEDO QUE PASAMOS AYER DESPUÉS DE ENCONTRAR TU MOCHILA EN EL BOSQUE Y NO HALLARTE POR NINGÚN LADO?! Aldrichs estuvo una hora registrando el lago, Athina y Constantin recorrieron el castillo de punta a punta, Luna y yo registramos todo el bosque, Daniela y Aurel, bueno ellos se encontraron unas cuevas al otro lado y se perdieron, si no fuera por el excelente sentido del olfato de Dani ahora estaríamos buscándolos a ellos ─lo regañaba Cassy mientras los demás lo miraban divertidos pues Harry en su vida había recibido tamaño regaño y estaba apoyado contra el árbol más cercano intentando desaparecer mientras la chica tenía su dedo acusador en el pecho de él.

─Lo siento ─masculló muy sorprendido pues ni su madre le había dado un regaño así nunca.

─Eso, y que no se vuelva a repetir ¿me has entendido? ─su cabello estaba ligeramente encendido y los mechones rojos parecían más vivos.

─Como ordenes madre ─respondió completamente serio, Cassy parpadeó sorprendida y los demás estallaron en carcajadas, momentos después Cassy y Harry también rompieron a reír.

─Ese es nuestro niño ─comentó Aldrichs desordenándole el cabello.

─Ya tenemos padre y madre ─bromeó Daniela, los dos aludidos se miraron y enrojecieron.

─Pero Cassy tiene razón Harry, creí que los nargles te habían secuestrado ─dijo Luna─ pero cuando te vimos anoche dormido y feliz supuse que no fue así, y Harry ¿ya arreglaste tus problemas?

─Sí Luna ─le sonrió─, lamento haberlos preocupado chicos pero ayer estaba tan feliz que olvidé todo incluso avisarles, lo siento realmente ─añadió, de pronto Cassy estaba abrazándolo fuertemente Harry, se sorprendió pero la sostuvo un momento.

─Realmente me asusté ─susurró Cassy─, creí que te había pasado algo malo.

─No volverá a pasar, lo prometo ─prometió y para sorpresa de los demás Luna tampoco aguantó y lo abrazó, él había sido su primer amigo, uno que no se reía de ella. Aquel grupo era muy importante para la rubia, un grupo que creía y donde se apoyaban mutuamente, donde Harry era muy importante para todos y cuando el día anterior desapareció ella realmente se aterró y no fue la única, Cassy también y todos corrieron a buscarlo por todos los lugares que se les ocurrió hasta que Serena apareció y les informó que su amigo estaba bien y volvería en la tarde. Harry abrazó a las dos chicas.

Remus y Sirius permanecían alejados dándoles su espacio.

─Hey chicos, basta de lágrimas ─dijo Aldrichs─. Vamos a disfrutar del día libre que no creo que nos den otro en algún tiempo ─ambas niñas se limpiaron las lágrimas y asintieron felices.

─Oh, ayer vi una playa muy bonita y pensé que tal vez podrimos ir y así Ald podría enseñar a nadar a Cassy ─comentó Harry.

─Yo también necesito clases de nado, apenas y puedo flotar ─dijo Aurel.

─¿Puedo apuntarme? ─preguntó Luna ya repuesta.

─Claro, no hay problema, si Harry nos dice por dónde.

─¡Vamos a nadar! ─exclamaron a coro los niños.

─Hey Harry ─el aludido volteó y se encontró con Serena pero la rubia iba acompañada por Sirius y Remus, Harry sonrió y corrió hacia Remus.

─¡Remus! Te he echado de menos ─saludó abrazándolo.

─¿Y a mí? ¿A mí no me has echado de menos? ─preguntó Sirius haciendo morritos.

─Sirius ¿cuándo llegaron? ─preguntó.

─Ayer por la tarde ─respondió el animago y luego miró a los demás niños.

─Vengan, les voy a presentar a mis amigos ─ambos adultos se acercaron al grupo guiados por Harry que presentó a todos, Remus se quedó mirando a Daniela, la niña tenía el olor de los lobos impregnado, la española se dio cuenta también de la condición de Remus aunque frunció el ceño, el aroma del hombre era el de los clásicos licántropos que no aceptaban al lobo y luchaban por suprimirlo. Serena notó la mirada inquisidora de la chica y se acercó para explicarle discretamente la situación. Después todos los chicos a excepción de Cassy y Harry fueron al castillo ya que Serena les sugirió que si iban a ir a nadar necesitarían bañadores.

─Así que tú eres Cassiopea ─dijo Sirius viendo los peculiares ojos lilas de la niña.

─Sí… ─respondió ella tímidamente.

─¿Sirius se quedarán para Halloween? ─preguntó Harry.

─Obviamente sí ─respondió Serena adelantándose.

Bombón ─Seiya se acercaba sonriente.

─Seiya ─saludó la chica; Remus miró al joven que acababa de llegar, se suponía que era un lobo aumque no veía ni una sola cicatriz en su pálida piel más su aroma lo delataba como tal pero mezclado con algo más.

Bombón, Vald quiere que Harry y tu vayan a la casa de la Luna, mi padre acaba de llegar y Molly ya está en camino.

─Harry, hay algo muy importante los tres reyes quieren discutir contigo ─indicó Serena al instante el niño asintió, luego miró a Cassy que lucía desolada.

─Sirius, Remus ¿podría pedirles que por favor acompañen a los chicos de primero a la playa? ─preguntó Serena.

─Creí que estaría en esa reunión ─protestó el animago.

─Y lo estarás pero primero deben hablar con Harry, cuando la guardiana de los textos perdidos llegue te llamaremos ─respondió, Sirius asintió y Remus miró preocupado al pequeño, para él Harry aún era un niño y tal vez habían cosas que no se le deberían decir de momento.

─Harry… ─Cassy sujetó la maga del pelinegro.

─Tranquila, volveré a la hora de la cena, discúlpame con los demás ─ella asintió y lo vio alejarse junto a Serena y el joven de cabello negro que habían llamado «Seiya».

Sirius miró a la niña, lucía preocupada por Harry y eso lo alegró, era amiga de su ahijado y tal vez ayudándose de eso podría acercarse a ella y poco a poco decirle la verdad sobre sus padres.

─Estará bien Cassy, pero ahora deberíamos ir por tus amigos.

Harry caminó junto a Serena y Seiya, llegaron a la casa blanca del día anterior y Serena lo condujo hasta un salón diferente esta vez.

─Pasa ─indicó abriéndole la puerta, el niño entró y oyó la puerta cerrarse tras él, la sala era bastante amplia con grandes ventanales cubiertos por gruesas cortinas de terciopelo rojo que impedía que la luz del exterior ingresara, Harry alzó la cabeza y vio el techo encantado donde brillaba la luna rodeada de estrellas. En medio del gran salón había una mesa circular de tamaño regular donde tres personas le esperaban.

─Pasa Harry ─Vald se había puesto de pie Harry lo vio sorprendido, el Conde llevaba puesta una capa negra y un traje de estilo victoriano.

─Seiya me dijo que querían hablar conmigo ─comentó sentándose en la única silla vacía.

─Hola Harry... ─empezó Amon.

─Tenemos serios problemas Harry ─interrumpió Elizabeth.

─Pero no es nada que no podamos manejar y…─intento decir Amon

─¿De qué se trata? ─interrumpió ahora Harry.

─Regulus, el hermano menor de Sirius, llegó a Grimmauld Place hace tres días Harry, Voldemort sabe sobre el nuevo nosfertu y está planeando usarlo pero por culpa de las conjeturas apresuradas de cierto anciano manipulador el lord Oscuro tiene sus ojos puestos en Luna.

─¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver Luna con todo esto? ─preguntó Harry apresuradamente.

─Tranquilízate. Lo que ocurrió es que Dumbledore descubrió los cantares de la luna y asumió que la persona de la que estos hablaban era Luna Lovegood porque ella recibió su carta en aquel momento ─Harry suspiró.

─¿Qué podemos hacer? ─preguntó.

─El padre de Luna ya fue informado y ha salido del país para cerrar las posibilidades de ser usado para llegar a su hija, además ha dejado la custodia de Luna a Elizabeth y Sirius, pero eso no es todo Harry, tus padres deben saber lo que está pasando, es una precaución necesaria y cuando vuelvas a gran Bretaña deberás tener cuidado.

─Espera ¿exactamente en que me afectaría si por algún motivo cayera en las manos de Voldemort?

─Los nosfertu somos temidos por los vampiros por nuestra capacidad de andar a la luz del día y por ser sus creadores, su realeza, pero sobre todo por nuestra capacidad de nigromantes.

─Un nigromante es capaz de animar los cadáveres, capaz de controlar a los vampiros a su antojo y tú, aunque poderoso, aún eres un niño, todavía no eres capaz de oponerte a un mago como Voldemort y lo peor sería que él bebiese tu sangre y se volviese tu igual ─dijo una joven de cabello rojo fuego, tenía los ojos verdes y en los brazos llevaba un grueso libro negro.

─Molly…

─Harry, ella es Molly Osaka, la guardiana de los textos perdidos ─presentó Vald, el niño hizo una leve inclinación con la cabeza y la chica lo imitó entonces él se apresuró a preguntar:

─¿Cómo podría ser posible que alguien que no es mi compañero sea mi igual?

─Los nosfertu son capaces de otorgar sus poderes y la inmortalidad a los mortales sin la necesidad de transfórmalos y no importa mucho que esta persona sea tu compañero pues gracias a un nosfertu descuidado se crearon ciertas piedras capases de otorgar la inmortalidad, las «gemas de sangre» las llaman, en sí son la sangre de un nosferatu otorgada libremente o a la fuerza y convierten al humano en un inmortal y los momentos más vulnerables de los nosferatu son cuando van a despertar.

─¿Ahora entiendes porque tu familia debe ser advertida? ─pregunto Vald.

─Mis padres no lo aceptaran ─dijo Harry, ahora entendía porque tanto misterio.

─Pero no puedes ocultarte siempre.

─Sí, lo sé además no quiero que nadie lastime a Luna por culpa mía.

─Por eso estás aquí Harry, vamos a crear "lágrimas de ángel" para tus dos amigas y tu hermano.

─¿Qué?

─«Lágrimas de ángel» o «piedras luna», son capaces de proteger a su portador de cualquier daño.

─¿Qué debo hacer? ─preguntó sin dudar, los mayores se pusieron de pie y Harry los imitó, la mesa desapareció y Serena junto con Seiya ingresaron a la sala, Serena conjuró una daga de plata y Molly abrió el libro.

Los tres mayores se hicieron un tajo en la punta del dedo y unas cuantas gotas empezaron a caer en el suelo, Harry los imitó y se unió al círculo. Molly recitaba un conjuro en un extraño idioma, conjuro que hizo que la sangre de los nosferatu se solidificara en cuatro perfectas piedras de color carmín, Serena las cogió y con esa misma mano tomó una de Seiya, una luz iluminó sus manos unidas y cuando las abrieron habían aparecido cuatro collares de color plata y las piedras estaban incrustadas en ellos.

─Entrégaselo a las chicas, las protegerá y nadie se los podrá quitar ni romper.

─Gracias ─dijo el niño cogiendo los collares.

─Serena llévalo devuelta ─ordenó Vald.

Cuando el niño se marchó Vald suspiró, Amon se sentó en uno de los sillones.

─Debemos estar atentos a los movimientos de los magos ─comentó el vampiro Egipcio.

─Los padres de Harry no lo aceptaran.

─No les digas toda la verdad Elizabeth ─opinó Amon.

─Pero...

─Son leales a la luz y si se enteran de la verdad le dirán a ese viejo loco de Dumbledore y el querrá poner sus manos en Harry.

─No podemos permitir tal cosa.

─Pero tampoco podemos mantenerlos en la ignorancia absoluta ─protestó Vald.

─Podría decirles sólo la mitad y viendo cómo reaccionan les diremos todo ─dijo Sirius entrando a la sala pero había logrado escuchar lo suficiente.

─Te lo encargamos entonces ─el mago asintió con la cabeza.

Harry volvió a castillo y a la primera oportunidad que tuvo para darles a las chicas los collares se los entrego, aunque no quería hacer sentir mal a sus demás compañeros así que les contó el motivo y el propósito que tenían las joyas, Cassy y Luna se los colocaron sin protestar y los demás chicos lo apoyaron completamente pues ellas eran las que vivían en Inglaterra y por ende las más vulnerables. A Chris le mandó el otro colgante diciéndole que era un regalo, eso fue suficiente para que el castaño dejara de mirarlo con esa mirada inquisidora que claramente decía «sé que me ocultas algo».

La siguiente semana se le fue a gran velocidad y entre las clases con Vald, pasar tiempo con sus amigos, las clases normales y las clandestinas con Seiya no había tenido tiempo de hablar con Draco directamente sólo mediante cartas que el rubio algunas veces no respondía. Con Chris las cosas estaban mejor, el chico lucía emocionado por su primer Halloween en el castillo e incluso Harry se emocionó cuando aquella mañana al despertar vio que su habitación estaba decorada con motivos de Halloween, las cortinas habían sido sustituidas por unas gruesas telas de arañas y pequeñas acromántulas de lomo plateado se movían de arriba hacia abajo, sonrió y estiró su mano, una pequeña araña se trepó y permaneció en su palma durante un rato hasta que decidió devolverla a la telaraña.

Se metió al baño aprovechando que su compañero de cuarto aún estaba en el país de los sueños, al salir se encontró con su cama hecha y los cobertores ahora eran de color rojo con bordes negros, sonrió nuevamente y se dispuso a despertar a Aldrich pero Core, la mascota de Serena, se encargó de eso y sólo vio como el pequeño felino se acercaba al rostro del joven durmiente, con pereza estiró una pata y la posó en la cara del castaño, no hubo respuesta y entonces, como en cámara lenta, vio al gato mágico sentarse sobre el pecho del castaño, acercar su cabeza a la mejilla del castaño y darle una lamida, el sensible castaño abrió los ojos de inmediato y vio los grandes y felinos ojos caramelo del kneazle.

─¡Aaaaaah! ─el grito no se hizo esperar y tampoco las maldiciones, el nosfertu cogió al felino y corrió fuera de la habitación para poner a salvo al inocente animal para después reírse cuando estuvo lo suficientemente lejos y dejo al felino en el suelo.

─No te acerques a la habitación en unos días Core ─dijo pasando su mano por su lomo.

La mañana pasó rápidamente y todo iba muy bien, los chicos estaban felices disfrutando de las preparaciones para la fiesta que se celebraría esa noche. Cassy, Luna y Harry pasaron todo el día con Sirius y Remus que lucía preocupado mientras los demás chicos de primero estaban en la playa.

Remus y Sirius los acompañaron un rato pero cuando el ocaso empezó a acercarse el lobo se puso de pie y regresó, tras él fueron Sirius, Luna Cassy y Harry.

─Señor Lupin ¿está listo? ─preguntó Seiya acercándose, el licántropo lo miró con desconfianza pero asintió.

─Todo estará bien Moony ─lo animó Sirius, Harry también le dio ánimos y lo vio marcharse.

─¿Seiya lo ayudara con su transformación? ─preguntó Cassy.

─Será un lobo muy hermoso, tal vez incluso te quite a las chicas ─comentó Luna atrayendo las miradas sobre ella.

─Jajaja, sí tal vez pero ahora volvamos al castillo, en un par de horas será la fiesta ─dijo el animago.

─¡Espérenos! ─Aldrichs iba corriendo junto a los dos rusos y la chica griega, Daniela estaba más calmada y veía de tanto en tanto el bosque.

Las horas pasaron y todos se preparaban para el banquete y la fiesta, Harry encontró su traje, similar al de Vald pero con un toque más moderno, Aldrichs parecía encantado y después de vestirse se marchó primero alegando que deseaba ver a los demás, Harry se quedó solo en la habitación, se puso de pie y observó el collar restante, quería dárselo a Draco pero no sabía cómo.

─Tal vez antes de ir al banquete podría hacer una visita al castillo de Hogwarts ─se dijo. Con calma desabrochó los primeros botones de su camisa y se sentó cómodamente en el suelo, cerró los ojos y en pocos minutos estaba lejos de su cuerpo caminado por los pasillos desiertos de las mazmorras de Hogwarts, iba distraído pensando en donde andarían los estudiantes y al doblar por una esquina vio a un hombre que iba guiando a un gigantesco troll de la montaña, contuvo el aliento y se ocultó en las sombras viendo como aquel sujeto dejaba al troll en un pasillo de las mazmorras y se marchaba. Sabía que las sala común de Draco estaba por aquel lugar así que salió de su escondite y se plantó frente a la bestia que furiosa blandió su mazo hacia él pero sólo rió cuando el mazo dio en el aire más no había tiempo debía alejarlo de las mazmorras.

─¡Hey bestia ven por mí! ─le gritó, el troll se enfureció y comenzó a correr tras él que subía por los pasillos.

Draco estaba en medio del gran banquete de Halloween cuando el inútil profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras entró corriendo.

─¡HAY UN TROLL! ¡EN LAS MAZMORRAS! ─gritó y luego cayó al suelo desmayado.

Todo el comedor se llenó de gritos histéricos, el director los calló a todos y ordenó que los alumnos fueran devueltos a sus respectivas salas comunes, claro que al principio Draco siguió a su prefecto pero al salir al pasillo recordó que su sala común estaba precisamente en las mazmorras, iba a decírselo al prefecto pero vio unos ojos verdes que conocía perfectamente y sin pensarlo corrió en dirección contraria a la marea de estudiantes siguiendo la corazonada que tenía, pronto se vio en un pasillo vacío que llevaba al baño de niñas del primer piso, oyó un sollozo de fondo y con curiosidad se acercó a éste, abrió la puerta y se encontró con una niña de cabello enmarañado, era la sabelotodo sangre sucia de Gryffindor.

─Malfoy ─dijo con la voz algo quebrada, él iba contestar pero un rugido los hizo retroceder, la niña soltó un grito aterrado, Draco pegó un salto y sin querer jaló a la castaña y se pegó a una pared. El troll había entrado al baño.

¿Qué haces aquí Draco? ─frente a ellos apareció el dueño de los orbes verdes y causante de su actual desgracia.

─¿Quién eres tú? ─preguntó la castaña.

─¿Qué haces tú aquí? ─cuestionó el rubio.

Un nuevo gruñido provocó que los espejos reventaran, entonces el troll alzó el mazo y lo descendió con furia.

¡RETROCEDAN! ─gritó Harry, el troll no podía dañarlo pero a Draco y a la niña seguramente los mataría, Draco sacó la varita y le lanzó una maldición a la bestia pero con su gruesa piel era como tratar de hacerle cosquillas a una roca.

Vamos Harry ¿qué dijo Yaten sobre los gigantes brutos? ─se preguntó Harry viendo como el troll alzaba nuevamente el mazo─ ¡Claro! ¡Usa su tamaño y fuerza a tu favor!

─¿QUÉ TANTO BALBUCEAS? ─gritó Draco lanzando hechizo tras hechizo y evitando que el monstruo les acertara un golpe, la castaña estaba en shock siendo sólo arrastrada por el rubio de un lado a otro.

Draco, apunta a sus pies y lanza un incarcero.

─Eso no lo va aparar ─Harry lo pensó, era cierto que un simple hechizo no detendría al troll y sin pensarlo se acercó.

─Confía en mi ─pidió poniéndose al lado del rubio, se miraron a los ojos perdiéndose en los contrarios unos momentos hasta que Draco asintió y apuntó hacia los pies de la bestia, de pronto sintió la cálida mano de Harry sobre la suya y una corriente mágica fluyó hasta su brazo dándole más fuerza al hechizo.

¡Incarcero obscuriti! ─gritaron a la vez, Hermione vio como unas gruesas cuerdas oscuras salían de la varita de Draco y se enredaban en torno a las piernas del troll que perdió el equilibrió y cayó pesadamente al suelo golpeándose duramente contra el suelo, el troll gruñó pero el mazo le cayó sobre la cabeza dejándolo fuera de combate, Draco miró a la castaña que aunque temblando tenía la varita alzada, le dio un leve asentimiento de aprobación entonces giró a ver a Harry y se lo encontró en el suelo, su cuerpo se volvía traslucido y jadeaba sosteniéndose el pecho, soltó la varita y se arrodilló junto a él, intentó tocarlo pero su mano paso a través de su brazo.

¡Harry pero que hiciste! ─fue un grito ahogado, Draco levantó la cabeza y se encontró con aquel chico mayor que vio junto a Harry la primera vez.

─Él me dio su magia, cogió mi brazo y su magia fluyó a través de mi varita ─explicó el rubio, Seiya se acercó al moreno arrodillándose a su lado, lucía preocupado.

Hizo una conexión mágica, estúpido niño ─murmuró muy bajo tomando a Harry en brazos quien tenía los ojos cerrados y no dejaba de sujetarse el pecho.

─¿Estará bien? ─preguntó el rubio sin poder ocultar la preocupación.

Debo llevármelo pero te informaré ─respondió el mayor y desapareció. Draco de pronto sintió que perdía todas sus fuerzas y quedó en el suelo como títere con los hilos rotos, Hermione a pesar de no entender nada se le acercó y sin pensarlo lo abrazó, le debía la vida a él y a ese niño misterioso.

─Estará bien ─susurró, Draco se sentía tan desconcertado, de pronto la posibilidad de no volver a ver a Harry se le presentó tan palpable que sin pensar en quien lo abrazaba se aferró a la castaña.

─¿Pero qué pasa aquí? ─preguntó Chris, junto a él estaban Ron y Neville, ambos veían con asombro al troll.

─Eso quisiera saber yo ─añadió la profesora McGonagall entrando acompañada de Snape y Dumbledore.

Continuará…