Hola, Hola a todos! Luna de Acero reportándose… Un poco de amor para endulzar el camino y luego, preparen los pañuelos para el próximo capítulo… la burbuja de ilusión (como lo llama mi querida Odaxochilt96) está a punto de reventarse…

Disclaimer: Los personajes no son míos, son del sádico Hajime Isayama el mangaka que disfruta destrozando los sueños de sus fans.

Advertencia: De todo un poco, muchos feels… un encuentro lemonoso para la hinchada que lo pedía… o sea sho, ja.

Capítulo 10: La curiosidad mató al gato

Levi se sentó en la mesa frente a Eren, encabezaba el padre del joven, la madre no estaba, temprano por la mañana había partido en un viaje hacia el Tibet para la "realización de su alma". Por supuesto Erwin se lo había regalado, no quería más "entrometidos" en su camino. Por su lado el pelinegro había tomado una dosis doble de pastillas para poder tener la templanza suficiente de afrontar la situación. Cuando Eren le propuso almorzar junto a su familia su primer impulso fue decir no, pero ya Erwin sabía de su existencia, no tenía mucho sentido ocultarse a esas alturas, además podía ser interesante. Eren estaba de buen humor, pero los otros dos asistentes a la mesa sólo tenían una gruesa máscara de hipocresía. El joven los había presentado y se habían saludado estrechando sus manos afablemente como si fuera la primera vez que se conocían. Erwin sintió una descarga de adrenalina al poder tocar de nuevo a su preciada mascota.

-: Y dime, Levi, ¿hace mucho que vives en esta ciudad?

-: Hace un par de años.

-: Eren dile a Elda que traiga la comida – Lo hacía a propósito claro, tranquilamente podía pedirle eso al mayordomo, pero realmente quería aprovechar cada segundo que pudiera estar a solas con el de ojos azules. Eren obedeció, apenas se retiró, Erwin se dirigió a Levi – Sabes, me gustaría tener una charla a solas, tú y yo, creo que tenemos mucho de qué hablar.

Levi lo miró fijamente y le roló los ojos mirando a su otro costado mientras suspiraba hastiado, conocía al bastardo muy bien, sabía que odiaba profundamente que lo ignoraran y eso era exactamente lo que iba a hacer. Erwin se tensó, lo hacía a propósito, era claro.

-: Podrías obtener muchos beneficios si no fueras tan jodidamente obstinado – agregó apelando a todo su autocontrol.

Levi seguía mirando a su plato vacío como si fuera lo más interesante, mientras tomaba la copa llena de agua que estaba a un costado y bebía parsimoniosamente. Eren regresó y se sentó, entonces el pelinegro usó esa fastidiosa sonrisita falsa que solía mostrar de vez en cuando.

-: Mi hijo me contó lo mucho que lo ayudaste en su primer empleo, estamos muy agradecidos.

Levi giró la cabeza a su interlocutor y sin dejar esa fastidiosa mueca, bebió otro pequeño sorbo y habló.

-: Ha sido mutuo, tu hijo se ha vuelto extremadamente bueno últimamente, y también me ha ayudado mucho. El agradecido soy yo. Debería decir que antes que ingresara Eren mi trabajo era… bastante aburrido, ahora… me divierto bastante, ¿no es así, Eren? – Levi lo miraba como si pudiera devorarlo con sus ojos y pronto el joven comenzó a ponerse algo nervioso.

-: Ah, ja, ja, sí, la verdad charlamos bastante, es decir, lo que nos permiten nuestras tareas, sí, es divertido – Erwin no se perdía movimiento alguno de los comensales, algo sospechaba ya que Chad, uno de sus investigadores privados le había confirmado que Eren había pasado la noche del domingo para el lunes en el departamento de Levi.

Elda ingresó con un carrito junto a los platos humeantes, el menú era una suculenta paella vasca. Apenas pusieron el plato frente al pelinegro éste miró de reojo a Erwin, recordaba perfectamente la gran cantidad de veces que lo obligaba a comer mariscos, a pesar de que él detestaba su sabor, a veces vomitaba la comida y el rubio le refregaba la cara en el vómito, mientras sus grandes manos sacudían su cuero cabelludo arrancándole algunos cabellos.

-: ¡Qué delicia! – dijo Levi como si fuera su platillo preferido y se dispuso a comer con ganas, por supuesto, masticaba apenas y tragaba casi sin saborear, pero no iba a darle el gusto de verlo asquearse, de ninguna manera.

-: Qué bueno que sea de tu agrado – dijo Eren aliviado – no sabía si te gustaban los mariscos.

-: Oh, los amo – agregó Levi, mientras llevaba una cucharada grande a su boca. Luego dejó la cuchara a un costado y se arremangó su camisa, lo suficiente para que se viera el inicio de su sensual tatuaje. Erwin largó el cubierto con una mueca de molestia, Levi y Eren lo miraron curiosos.

-: Lo siento, me quemé, ja, ja – dijo el rubio mientras se empinaba un largo sorbo de su costoso vino, vino que el pelinegro ni siquiera había tocado. Estaba furioso, ese imbécil había dañado su deliciosa piel con esa aberración, en esos momentos tenía tantas ganas de azotarlo hasta hacerlo sangrar por su osadía.

-: Y tú, ¿a qué te dedicas, Erwin? – preguntó el ojiazul como si no se hubiera dado cuenta de su reacción, estaba más que complacido.

-: Principalmente compro acciones, ahora somos el socio mayoritario de "Electroflash", en cierta manera controlamos las doscientas sucursales del país, como así también otras empresas de similar rubro.

-: Oh, siempre me pregunté por qué teniendo la oportunidad de trabajar contigo, Eren aceptaba un puesto de tan baja categoría, para su alcurnia, en la empresa en la que trabajo.

-: Bueno, Eren me pidió hacer su propio camino, esa es la razón. No quería tener éxito a costa de nuestra fortuna.

-: Vaya, Eren – dijo mirándolo mientras arrastraba las palabras a sabiendas que eso ponía muy nervioso al joven – eres en verdad admirable. Si yo fuera tú escogería el camino más corto.

-: Gr-gracias, Levi – habló el ojiverde sin poder evitar tartamudear.

Con maestría el pelinegro se sacó uno de sus zapatos y comenzó a tocar por debajo de la mesa la pantorrilla del más joven. Eren casi deja de respirar, tragó en seco mientras intentaba comer con naturalidad, pero lo cierto era que estaba aterrado, ¿qué rayos se proponía Levi?

-: ¿Y cuáles son sus funciones en "Viticontax"? – preguntó Erwin mientras continuaba comiendo.

Mientras el pelinegro seguía hablando como si nada sucediera, Eren no podía focalizarse en la conversación, el pie del pelinegro se refregaba entre sus muslos, era una suerte que por su altura no llegara hasta su entrepierna, pero a pesar de lo poco que alcanzaba a tocar, el muchacho comenzaba a excitarse demasiado, pronto sus pómulos se tiñeron de un suave rosa.

-: Eren, ¿estás bien?

-: Sí, algo acalorado, prenderé el aire acondicionado – dijo poniéndose de pie y yendo a buscar el control, volviendo a dejar solos a los otros dos.

-: Escúchame bien, Levi, no voy a repetírtelo, no te acerques a mi hijo, ¿haz entendido? – le susurró Erwin por lo bajo ya sin contenerse. El más bajo bebió con tranquilidad y le respondió sin mirarlo.

-: Yo no me le acerco, más bien es él quien me busca, y siendo así no le negaré mi compañía.

Erwin golpeó la mesa con el puño cerrado haciendo que la vajilla saltara un poco, pero Levi ni siquiera pestañeó ante esa reacción.

Eren ingresó de nuevo y prendió el aire, luego se sentó. Después de terminar, sirvieron el postre, mousse de chocolate y frambuesas, otra de las cosas que Levi odiaba, el sabor del chocolate, pero nuevamente se lo tragó como si fuera lo más delicioso.

-: Bien, muchas gracias por la excelente comida, realmente he pasado un muy buen momento, pero debo volver al trabajo, por lo que me retiro – dijo el pelinegro poniéndose de pie.

-: Espero que repitamos la experiencia, siempre serás bienvenido en mi casa Levi – dijo Erwin extendiéndole su mano, el más bajo aceptó el saludo.

-: Te acercaré a la empresa – le dijo Eren mientras sacaba las llaves de su bolsillo.

-: Gracias, Eren, siempre tan amable – aceptó Levi sin más, tomó su saco y se dirigió a la salida sin girarse ni una vez.

Apenas subieron al auto, Levi lo tomó de la solapa de la camisa y lo besó con necesidad, Eren quería corresponderle, pero no se sentía a gusto haciendo eso en su casa, su padre podría descubrirlos.

-: Es-espera, Levi, mi padre…

-: ¿De qué tienes miedo? Además yo creo que le caí bastante bien, ¿no crees? ¿No fuiste tú el que me dijo que me amabas? Tarde o temprano debería enterarse ¿no?

-: Sí, pero, es que mi padre, él… bueno – Eren se alejó un poco tomando una de las manos de Levi – él odia a los homosexuales…

-: Bueno, nosotros somos bisexuales, así que supongo que no hay problema, ja, ja, ja – se carcajeó el ojiazul. Quiso besarlo de nuevo pero Eren lo detuvo.

-: Levi, antes que continuemos… yo… quiero… necesito saber… ¿sientes algo por mí?

-: Eres en verdad lento, cachorro, ¿no te diste cuenta en todo este tiempo?

-: No es tan claro para mí, de hecho algunas veces pareciera que quisieras tenerme lejos.

-: Bueno, creo haberte dicho que no soy del tipo que se enamora, ¿verdad? – Eren bajo la vista algo afectado y asintió con su cabeza – Pero… ¿qué pensarías si te dijera que tal vez… si me enamoré?

El joven lo miró esperanzado, mientras sentía que el corazón le saltaba dentro del pecho. Levi lo besó tentadoramente y Eren se dejó arrastrar sin resistirse, el pelinegro le hablaba en medio del beso, susurrándole ladinamente, envolviéndolo con sus palabras.

-: Tal vez… mmm… pueda permitirte ser el único para mí, Eren… mmm… tal vez, yo podría amarte también… mmm… me estás conquistando demasiado rápido… pero… mmm… debes saber que yo no comparto mis posesiones, quiero que seas solamente mío…

-: Soy tuyo, Levi… completamente – El muchacho estaba hipnotizado, sintiendo que su pecho se llenaba de las más hermosas sensaciones, sentirse amado era lo más hermoso que existía en ese mundo, que Levi le sonriera de verdad, sólo a él, que lo deseara, sólo a él. Y se podían ir a la mierda los prejuiciosos, su familia, o cualquiera que impidiera que ellos dos estuvieran juntos.

-: Eren… - susurró caliente sobre la boca, ahora roja y crispada por los fogosos besos – Ven a mi casa esta noche…

-: No veo las horas de que oscurezca – respondió el ojiverde sonriendo a más no poder.

-0-

Levi se había esmerado en cocinar, no tenía idea a qué puta hora se aparecería el crío, pero tenía que acelerar todo el tema de los sentimientos, porque de seguro el idiota de Erwin ya estaría por hacer sus movimientos. Oh, sí, envolvería al estúpido cachorro, lo haría enamorarse más profundamente aún, y lo pondría en contra del ogro aquel. Sería divertido ver como se pelean y se viene abajo la familia perfecta, y luego cuando estuvieran alejados dejaría al joven de la manera más cruel posible.

Revisó la carne del horno y le bajó el calor, tenía una facilidad increíble para quemar la comida, hasta diría que era un don, por lo que debería esmerarse al máximo, había seguido los pasos al pie de la letra del tutorial de youtube, parecía que esta vez lo haría bien. Sintió el timbre y fue a atender con la sonrisa más espléndida de su repertorio.

-: Hola, Le- No lo dejó terminar el saludo, ya que echó sus brazos al cuello del ojiverde y lo besó desesperado, Eren demoró unos segundos en corresponderle, pero finalmente lo hizo y entraron al departamento entre besos y roces.

-: Bienvenido – le dijo el pelinegro al fin cuando liberó al joven de sus garras.

-: Si me vas a saludar así cada vez que venga juro que vendré a diario – dijo Eren con los pómulos un poco rosados y los ojos vibrando de emoción. Le alcanzó un fino vino tinto de selección que Levi dejó sobre la mesa, mientras iba a la cocina. Apagó el horno y procedió a sacar la bandeja.

-: ¡Guau! Eso se ve genial – dijo el joven mientras acomodaba el traje que tenía en un portasuit sobre una silla, como venía de la universidad traía una pesado mochila y vestía unos jeans celestes con una remera negra escote en v, se lo veía relajado y jovial.

-: Espero tengas hambre, no suelo cocinar, de manera que no estoy muy seguro del sabor de esto.

-: Huele exquisito y se ve muy bien, no creo que el sabor sea diferente.

Pero apenas se sentaron y llevaron un mordisco a sus bocas, sus semblantes se desfiguraron.

-: Oh, está un poco salado… - fue todo lo que dijo el joven.

-: ¿Un poco? Esto es una mierda total, es intragable… ¡Aaaahh! – suspiró hastiado – Tch, no hay forma, por más que lo intento es imposible hacer algo decente, es una falla de fábrica, jamás aprendí a cocinar y jamás aprenderé, lamento haberlo arruinado, llamaré al delivery.

-: No, no lo hagas, vamos, usaremos esta carne, ¿tienes algo de arroz y verduras?

-: Sí, hay algo.

-: Vamos, en un santiamén lo arreglaremos, ven conmigo.

Levi lo siguió a la cocina no muy convencido, en pocos minutos Eren tomó una sartén, mientras en una olla tostaba el arroz, picó diligentemente varias verduras y parte de la carne y las puso a sofritar un poco. Cuando el arroz se tostó le agregó agua y un poco de ajo. Levi ayudaba al joven que le iba explicando cómo al mezclar los demás ingredientes sin sal podrían disfrutar de una deliciosa comida.

-: ¿Cómo es que sabes tanto sobre cocina? – preguntó el más bajo.

-: Bueno, mis padres siempre fueron personas muy ocupadas, de manera que pasaba días enteros junto al mayordomo, mi niñera o Elba, la ama de llaves, que también se ocupa de la cocina. Ella me dejaba ayudarla ya que yo me divertía mucho a su lado, así que con ella aprendí secretos, trucos, recetas, y cuando me día cuenta me había vuelto muy bueno en esto. A decir verdad, también lo disfruto bastante, prueba las verduras y dime que te parecen – dijo acercándole una cucharada.

-: Mmm… mejoró notablemente, pero aún se siente algo salado.

-: Sí, cuando lo mezclemos con el arroz se equilibrará del todo, ¿lo ves? No hacía falta tirarlo.

-: Bueno, no eres inútil del todo…

Eren se rió ante la frase del hombre, apagó la sartén y lo tomó de la mano para llevarlo al living.

-: Hasta que termine de cocerse el arroz vamos a instalar mi play station 4.

-: ¿Tu qué?

-: Vamos, te va a encantar, ¿no te gustan los videos juegos?

-: Eso es de mocosos – se quejó Levi cruzando los brazos, mientras Eren tomaba su mochila y se dirigía al cuarto donde estaba el televisor.

-: Dale una oportunidad, ¿quieres?

Levi dejó que enchufara todo el cablerío mirándolo con incredulidad, finalmente prendió todo, Eren puso God of Wars IV, y tuvo que aceptar que los gráficos eran atractivos, le explicó a grandes rasgos el juego y le dio un comando inalámbrico. Se sentaron en el borde de la cama y Eren empezó a explicarle como moverse, a pesar de que Levi aprendía rápido no entendía del todo algunas cosas.

-: Bien, esta es una pantalla de práctica, te dejaré aquí un momento, iré a chequear el arroz.

El hombre intentó hacer algunos movimientos, pero lo dejaron fuera de combate en pocos segundos.

-: ¿Pero qué mierda? ¿Ya me morí? ¿Y cómo carajos…? ¿Será esto? – con algo de dificultad logró reiniciar la fase, trató de hacerlo mejor, pero apestaba, era orgulloso, odiaba perder, por lo que reinició de nuevo.

Para cuando Eren volvió se quedó de pie unos minutos en el marco de la puerta mientras veía a un irritado pelinegro insultar en todos los idiomas su falta de habilidad.

-: ¡Maldito hijo de la gran puta, me volvió a atravesar! - Levi se giró al sentir a Eren carcajearse y le dedicó una severa mirada.

-: Date tiempo, es tu primera vez y lo haces bastante bien, no te enojes tanto, se supone que debes disfrutarlo. Vamos a cenar y luego seguiremos intentando.

Eren se tuvo que morder la lengua para no reírse del puchero que hizo Levi, vera un hombre en sus treinta haciendo esa mueca era de lo más tierno. Sin dudas había sido una gran idea traer ese juego.

Comieron con ganas, para luego estar más de dos horas tratando de pasar la fase uno, Eren intentaba que Levi no se enojara pero era imposible, trataba de no reírse porque el más bajo lo tomaba como una burla, pero en verdad su actitud lo cautivaba, le parecía un niño que no había tenido infancia.

-: ¡Y ahí está ese desgraciado coludo de nuevo! – Gritaba desencajado - ¡Maldito adefesio de los infiernos, no me vas a matar esta vez! – Aporreaba el control como si el pobre aparato tuviera la culpa de su inutilidad para defenderse - ¡Sí! – dijo cuando al fin por primera vez en veintiocho intentos lograba pegarle finalmente.

-: ¡Vamos, Levi, a tu derecha, esa no es la derecha, allá, sí, siiiiiiiiii!

-: ¡Victoria! – gritó el más bajo sin poder creérselo, se abrazaron y festejaron como si hubieran ganado una copa mundial. Se tiraron a la cama riéndose a más no poder. Eren se detuvo un momento y vió a Levi reírse hasta que le saltaron las lágrimas - ¡Hijo de puta, me la hizo difícil! Bien, ¿ahora qué sigue? – preguntó emocionado.

-: Bueno, esa era la fase de entrenamiento, ahora viene el juego de verdad.

-: ¿Lo qué?

-: Sí, ahora debemos atravesar los treinta niveles que vienen.

-: ¡Esto es un jodido infierno! – dijo molesto mientras se sentaba con las piernas cruzadas.

-: Levi, eres tan lindo – le susurró Eren mientras lo abrazaba y besaba en el cuello – Dejemos el juego para después, ¿quieres?

-: Tú me entusiasmas y luego me lo quitas, eres malo, Eren…

-: Ja, ja, ja, te dejaré mi play para que practiques, solo te pido que la cuides bien, intenta no romper los controles, ¿de acuerdo? Ahora quiero jugar a otra cosa.

-: Es muy tarde – respondió Levi pero sin detener los avances del menor – Mañana… estaremos cansados para ir a trabajar.

-: De acuerdo, entonces… ¿puedo dormir aquí, contigo?

Levi odiaba que invadieran su cama, una vez que las cuestiones sexuales se terminaban, si sus amantes no se iban por sus medios les llamaba un taxi. Pero bueno, estaba en plan de profundizar su relación con el mocoso, debería ceder.

-: Está bien, pero no me asfixies con tus abrazos, mantente en tu lado. También te advierto que soy una jodida molestia para dormir, me muevo, pateo y hablo dormido, de manera que si no descansas bien te jodes.

-: Lo soportaré.

-: Y no te meterás en mi cama vestido con esa ropa que debe estar llena de polvo y suciedad.

Eren comenzó a sacarse las prendas y las tiró a un costado.

-: ¡Mocoso despatarrado! No seas tan desordenado, dobla tu ropa apropiadamente, ¿tienes modales acaso o te los olvidaste en el baúl de tu auto?

-: Levi… - dijo Eren acortando la distancia y dejando un beso en su nariz – Te amo, aunque seas un renegón sin remedio.

-: ¿Qué mierda? ¡Qué dobles la ropa, jodido vago!

-: Sí, sí, ya – tuvo que hacerle caso, finalmente se metió entre las sábanas en bóxers.

-: No te acuestes desnudo, te prestaré un pijama.

-: No, me dan calor, así está bien, y no estoy desnudo, tengo puesta mi ropa interior.

-: Menuda diferencia. No te acostumbres a quedarte cuando se te dé la gana, ¿me oíste? Hoy será sólo una excepción.

Levi se puso de pie y comenzó a desvestirse para ponerse el pijama, pero Eren lo capturó de la cintura y lo atrajo junto a él cuando ya estaba en ropa interior.

-: Quédate así, por favor, quiero sentir tu piel – Dijo abrazándolo posesivamente mientras se pegaba a su espalda.

-: Eres un pesado, ya te dije que no quiero que me abraces.

-: Sólo un momento, por favor. Eren beso repetidas veces en sobre el piercing de Levi y el hombre se quedó callado, maldito mocoso, ahora sabía su punto débil. Levi apagó la luz del velador sobre la mesita de luz y los haces azules que venían de afuera producidos por la Luna fue todo lo que resplandecía en el cuarto.

Eren acarició el brazo donde tenía el tatuaje de la serpiente, lo hizo con suavidad con la yema de sus dedos.

-: Esto se siente… como el paraíso… - susurró en la oscuridad del cuarto.

-: Pues que idea más horrible que tienes del paraíso, déjame decirte – respondió el más bajo.

-: ¿Qué significa la serpiente?

El hombre no respondió, pero el joven se dio cuenta que tenía que ver con una parte de su pasado.

-: Quiero saber más de ti… no importa si no quieres contarme de tu tatuaje, pero cuéntame algo, lo que tú quieras, por favor… quisiera que… confiaras un poco más en mí. ¿Qué significa tu piercing? ¿Por qué tuviste que hacer terapia? Aunque sea un poco, déjame saber…

-: No quiero hablar del pasado…

-: ¿Tan malo fue?

-: Si lo supieras… no me abrazarías de esta forma…

-: No digas tonterías, así supiera que eres un asesino serial, no podría amarte menos…

-: Bien, te propongo algo, te contaré una cosa de mí, si tú me cuentas algo de ti, ¿qué te parece?

-: Creo que es justo, comienza tú, entonces.

-: Bien… mi madre… mi madre era una puta – Eren se quedó mudo ante esa confesión – Nunca supo quién era mi padre biológico, se quedó embarazada por error. Aun así… decidió tenerme… a veces creo que la naturaleza se equivoca, hay personas… que jamás deberían tener la posibilidad de ser padres…

-: ¿Era mala contigo?

-: Ni mala, ni buena, hacía lo que podía. Creer que uno puede criar a un hijo sola y criarlo son dos cosas diferentes, ella no estaba preparada. Un hijo es una responsabilidad muy grande. Como sea, enfermó de tuberculosis, la echaron del burdel y se murió.

-: ¿Cuántos años tenías Levi?

-: Unos cuatro, creo, a pesar de ser pequeño recuerdo perfectamente, su respiración irregular. Solía conseguir algo de comida mendigando por aquí y por allá, agua, pero eventualmente ella ya no respondía por mucho que la llamara… Era una persona débil, de cuerpo y mente… A veces creo que hubiera sido mejor que yo hubiera muerto también…

-: ¡Dios! No digas eso, por favor – Eren estrechó el abrazo y puso su boca contra la nuca del mayor. Su corazón se estrujaba dentro de su pecho, no podía imaginar como un niño tan pequeño tenía que ver a su madre agonizando hasta morir, eso era demasiado cruel.

-: Bueno, te toca a ti – habló el ojiazul para quitarle dramatismo al momento, jamás le había contado a nadie acerca de eso, bueno, excepto a su terapeuta.

-: Bueno a ver… Mi verdadero padre no es Erwin – Levi abrió grande sus ojos ante eso – Mi madre era viuda cuando lo conoció, según me dijo yo tenía dos años cuando se casaron. Mi padre murió en un terrible accidente de autos. Eso lo supe cuando tenía catorce, porque mis compañeros me molestaban diciendo que era adoptado, como verás no me parezco en nada a él, bueno, tal vez en la altura, pero nada más. Sin embargo nunca me hizo a menos, siempre me cuidó y me crió como su propia sangre, hasta me adoptó legalmente. Por algún motivo ellos decidieron no tener más hijos, así que me consintieron mucho, sobre todo porque vivían trabajando o de viaje, ahora mi madre dejó de trabajar porque hace dos años atrás tuvo un ACV (accidente cardio vascular) debido al estrés y al exceso de trabajo. Desde entonces viaja, hace yoga y lleva una vida mucho más sana.

-: ¿Tu padre ha sido bueno contigo, entonces?

-: Sí, aunque no ha estado presente como me hubiera gustado, siempre me ha apoyado y me ha brindado todos los medios para que yo hiciera todo lo que me gustara. Soy afortunado.

-: Vaya que lo eres… - pronunció quedo el pelinegro – Bien, de joven viví muchos años en un correccional de menores, era un dolor en el culo, me metía en problemas, vivía de pelea en pelea. Tuve que hacerme fuerte, no era el mejor lugar para crecer, los jóvenes que no tienen contención afectiva se vuelven verdaderos animales salvajes. A veces un trozo de pan era motivo suficiente para quitarle un par de dientes a otro. Pero con el tiempo te acostumbras… Tenía mucho rencor y mucho odio dentro de mí, sólo quería… destruir el mundo. Luego te das cuenta que vivir de ese modo sólo hace que te destruyas a ti mismo. De alguna manera me reformé, o quise mejorar, así que me puse a estudiar y trabajar, a tratar de enmendar mi vida. Vivía en un pueblo de mala muerte y ya sabes la frase: "hazte fama y échate a dormir", nadie confiaba en "Levi, el violento", así que eventualmente tuve que irme para buscar nuevos horizontes. De alguna manera terminé aquí.

-: ¿No tienes amigos, Levi? – Eren sentía que con cada palabra sus sentimientos se ennegrecían, no podía imaginarse la desolación de esa persona, sin familia, sin amigos, sin nadie a quien recurrir, peleando sólo contra las vicisitudes de la vida, era demasiado… doloroso.

-: No puedo confiar en nadie, todos los que te ayudan es porque quieren un pedazo de ti. Todos los que se acercan lo hacen sólo para llevarse una tajada de tu alma. Tarde o temprano todos te traicionan… eso significa este tatuaje, es para no olvidar... todos son serpientes dispuestas a inyectarte su veneno en cuanto te dejas alcanzar…

Levi sintió sendas gotas impactar contra su espalda, se giró de inmediato para ver el rostro de Eren arrasado por las lágrimas.

-: Oi, ¿qué te pasa, mocoso idiota? ¿Por qué lloras tan de repente?

-: Oh, Levi, es tan triste, en verdad, demasiado triste… - el hombre lo miró sin comprender – Hasta un inútil como yo puede comprender… es tan doloroso imaginar todas las cosas malas que debiste vivir… ahora entiendo tu personalidad defectuosa.

-: ¿Personalidad defectuosa? – repitió el mayor que empezaba a cabrearse, más Eren lo volvió a abrazar contra su pecho, se sorprendió de escuchar el corazón del muchacho latir con tanta fuerza, era incluso un poco perturbador, mientras las lágrimas seguían cayendo y ahora mojaban su rostro. Nadie había llorado así por él, por su historia, jamás.

-: Quiero amarte, quiero que mi amor te alcance, quiero que puedas creer que si existen las buenas personas, que hay sentimientos puros y nobles en este mundo…

-: Ya, cálmate, no es algo para llorar, estoy bien ahora, no quiero que llores por mí – Levi apartó las lágrimas del joven rostro, que irónico, ahora lo consolaba, cuando más adelante iba a ser el causante de muchas más. Pero sólo por esa noche se permitiría ser amable – Eren - lo llamó para calmarlo un poco – Voy a dejar que me ames, voy a recibir todo lo que tengas para ofrecerme… yo… yo también… - las palabras parecían atascarse en su garganta, mientras veía esos húmedos y grandes ojos verdes mirarlo con devoción – Yo también… creo que te amo.

Se sintió el más miserable al mentirle de esa forma, pero era el momento ideal, la oportunidad justa para enredarlo aún más.

-: Dilo de nuevo… por favor… - Susurró Eren sin quitarle la vista de encima, Levi le sonrió con calidez y ejecutó la mejor actuación de su vida hasta el momento.

-: Te amo, Eren, confiaré en ti, por primera vez creo que puedo hacerlo… - Luego lo besó con suavidad y el joven se entregó por completo, tan ciego como el amor que sentía, tan ingenuo como un niño. Pronto sus besos se volvieron voraces, aunque le hubiera mentido, debía admitir que su cuerpo empezaba a acostumbrarse a su calor, a sus caricias, al sonido de su respiración que se aceleraba, a su lengua inquieta, reaccionaba sin quererlo, se excitaba sin proponérselo. Dejó que el joven besara todo su cuerpo, encendiéndolo profundamente, no dejó ningún lugar sin explorar, sin tocar, quería adueñarse por completo, quería traspasarlo con sus sentimientos.

Eren lamió su miembro con voracidad, mientras mojaba sus dedos e iba preparándolo para su intromisión. "Tch", pensó el mayor, "de nuevo me toca entregar el agujero, como sea". Sólo a él se lo permitiría, a ese mocoso de mierda, que cada vez mejoraba más, que cada vez le brindaba mayor placer. Eren movía sus dedos dentro del pelinegro cada vez con más facilidad, Levi había comprado un pote de vaselina que estaba funcionando de maravillas. Se dedicó a atender los testículos de Levi, succionando con suavidad, mientras una de sus manos acariciaba el tronco de su hombría de arriba abajo con firmeza, a la vez que los dedos de su otra mano escarbaban más profundo. Levi era un mar de jadeos, su cuerpo se tensionaba cuando arañaba el punto de placer dentro de su cuerpo.

-: Ya… sufí… aaah… suficiente… quiero sentirte… - casi suplicó el pelinegro sintiendo que ya no podía seguir aguantando más.

-: Espera un poco, Levi, debo prepararte bien o te dolerá…

El hombre se sentó de improviso, saliendo del alcance del joven y se giró para posicionarse en cuatro, levantando un poco sus caderas.

-: Suficiente, te dije, mételo de una vez y no me hagas esperar.

Eren no iba a pedir que se lo dijera de nuevo, tomando un poco del lubricante untó en su falo que estaba enhiesto y palpitante y presionó contra la rosada entrada. Se deslizó con facilidad hasta la mitad y tuvo que cerrar los ojos para concentrarse y no acabar ahí mismo. Nunca iba a cansarse de esa sensación, poder unirse a la persona que le robaba el corazón, era el acto más sublime que existía.

-: Jo-jodidamente enorme… aah… ahhh… - resopló Levi, tratando de relajarse para adaptarse al intruso. Eren superó todo autocontrol y después de algunos minutos, acompañados de suaves caricias a la espalda de su amado, comenzó a moverse con lentitud, quería hacerlo especial, quería hacerlo disfrutar sin romperlo, quería pensar sólo en el placer de Levi. Esta vez lo estaba aceptando de verdad, esta vez estaba seguro que su amor era correspondido, y no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas de felicidad. Los sentimientos eran tan poderosos que lo sobrepasaban.

Poco a poco los movimientos se volvieron más fluidos, estaba tan feliz de escuchar a Levi, gemir de gusto y placer, acariciaba su espalda y veía como su piel se erizaba ante sus toques. Pudo sentir las cicatrices, que casi eran imperceptibles a la vista, pero no al tacto, y se preguntó que bestia podría haber marcado esa divina piel de esa manera tan brutal. Se agachó para besar su columna, mientras las hebras de su cabello producían descargas eléctricas en la epidermis del ojiazul.

-: ¡Ah, Eren! Sigue así… aaah, es tan bueno, se siente demasido… aaaah, demasiado bien…

El joven agarró con fuerza las afiladas caderas del más bajo y se empujó con mayor fuerza.

-: ¡Aaah! Ahí, de nuevo, ahí, aaah, tan bueno…

-: Levi, eres tan estrecho, me estás succionando tan fuerte, aaah…

Ambos estaban perdidos en los delirios de la pasión. El muchacho salió imprevistamente del interior del ojiazul, con facilidad lo giró y estampó su espalda contra la pared para que se sentara a horcajadas sobre él, Levi se agarró de sus fornidos hombros y lo sintió entrar de una sola estocada hasta la base, lo que hizo que se crispara por la impetuosidad de su amante.

-: ¡Aaaarrggh! ¡Mierda! – gritó Levi, mientras Eren abrazaba su espalda baja y daba rienda suelta a su excitación, en esa posición entraba y salía con asombrosa rapidez y Levi recibía descarga tras descarga de doloroso placer, a esa paso le iba a hacer perder la conciencia, pero lejos de detenerlo lo atenazó con sus piernas alrededor de su cintura para darle mayor control. Sentía el vapor caliente del aliento del pelimarrón contra su cuello, mientras Eren lo atacaba con besos, lamidas y chupetones. Debería haberse preocupado por si le dejaba alguna marca, pero en ese momento lo único que quería es que no dejara de embestirlo. Luego de varios minutos Eren se detuvo resoplando y Levi bajó las piernas para apoyarlas en la cama e impulsarse él mismo, mientas sus bocas se encontraban y se devoraban con bravura. Sin poder evitarlo acabó copiosamente al no resistir tanta fricción en su punto de delirio. Pero Eren estaba lejos de estar satisfecho, es como si ver su rostro al correrse lo hubiera erotizado aún más. Arremetió de nuevo con inusitada energía y Levi, se sentía desfallecer, pero pronto su hombría estaba creciendo nuevamente. Debía reconocerlo, Eren era un jodido dios del sexo sucio, y lo estaba hechizando con sus movimientos.

-: Levi, Levi, te amo, te amo, ah, ah… - el muchacho lo miraba con devoción y el mayor volvió a besarlo, sus lenguas danzaron juntas, mientras sus cuerpos se unían una y otra vez, sin descanso. Sus cuerpos resbalosos del sudor por el esfuerzo, no hacían sino volver el momento más y más caliente. El hombre arañó con algo de fuerza la perfecta y firme espalda del veinteañero y sin poder evitarlo lo mordió en el hombro, tanta era la desesperación que sentía, tanto se estaba consumiendo en las llamas de la lascivia que su cuerpo ya no respondía a ningún pensamiento, actuaba en automático. Jamás había sentido tanto placer junto.

Finalmente, sin poder evitarlo el mayor se arqueó para acabar nuevamente entre sus cuerpos, a la vez que Eren, ya sin fuerzas apretaba sus glúteos y se corría dentro de él.

Levi se durmió tan profundamente, que no recordaba haber alcanzado un sueño tan reparador en toda su puta vida. Eren fue el primero en despertar, se dio una refrescante ducha, aunque sintiera que le dolían los abdominales por todo el ejercicio nocturno, estaba destruido pero feliz. No podía imaginarse cómo se sentiría Levi, si bien había sido genial, tal vez se había excedido. Cuando se secaba frente al espejo del bajo le ardió un poco la espalda y el hombro, se giró y vio que aún conservaba las marcas de las uñas de Levi. Se sonrió victorioso, a pesar que doliera esa era la prueba de la apasionada noche, al igual que las marcas de los dientes de su amado, las toco suavemente con los dedos y tuvo que reprimir un grito de alegría.

Preparó todo para el desayuno, era temprano y decidió ir a despertar a Levi que estaba prácticamente desmayado. A la luz de la maña pudo ver mejor las marcas en su espalda, parecía como si le hubieran dado latigazos o algo así. También se percató de algunas marcas en sus tobillos y muñecas, como si hubiera tenido grilletes en esos lugares. Levi había compartido cosas muy importantes con él sin dudas, pero aún así había muchas cosas aun sin develar. Eso hizo que su semblante se ensombreciera un poco.

-: Mi amor… - le dijo con dulzura mientras besaba su nuca y acariciaba su mejilla – Vamos, es hora de despertar, mi amor…

El hombre lanzó algunos gruñidos guturales y empezó a removerse a la vez que se quejaba cada vez más.

-: ¡Maldita sea! ¡Duele como la putísima madre! – Abrió un poco sus ojos, su cabello era un revoltijo indescifrable y su cara de mal humor solo provocó risas en Eren – Jodido mocoso del demonio, no me puedo parar, te odio.

Eren tuvo que ayudar a Levi, el más bajo no exageraba, apenas podía caminar. Sentía todo entumido de la cintura para abajo. Luego de un reparador baño y unos cuantos calmantes, pudieron desayunar en paz.

-: Me las cobraré Jeaguer, todas y cada una, tu culo sufrirá mi ira la próxima vez.

Eren sentía que le transpiraba la espalda ante la amenaza, se lo merecía después de todo.

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Eren andaba flotando en una nube rosa y mullida. Levi podía gritarle los insultos más soeces y él sólo suspiraba y lo miraba embelesado.

-: ¡Qué rehagas el informe, maldito crío! Esto tiene tantos errores que no sabría por dónde empezar. ¿Me estás escuchando, mocoso inservible?

-: Sí, ya mismo me pongo a rehacerlo.

Levi suspiro hastiado y roló los ojos, tanta dulzura iba a darle diabetes.

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El joven tocó la puerta del despacho de su padre, al parecer no estaba, como de costumbre. Decidió entrar de todas maneras, necesitaba informarle que había un problema en el débito de la cuota de su universidad, tal vez porque habían mudado las cuentas de la empresa a otro banco y no habían actualizado la información. Dejó la nota sobre el escritorio y se sentó en la tremenda silla de cuero de su padre. Cuando era pequeño solía hacerlo, se sentía alguien importante cuando jugaba allí. Esos recuerdos lo hicieron sonreír.

Se sorprendió de que hubiera dejado su agenda allí, probablemente estaría por volver pronto, nunca se separaba de ella, la tomó entre sus manos y abrió para ver su itinerario. Aburrido. Reunión tras reunión tras reunión. Un sobre marrón se deslizó cayendo sobre el pulido escritorio. Eren, curioso cómo era lo tomó entre sus manos. Sabía que se metería en problemas si andaba husmeando lo que no le correspondía, sin embargo abrió para echar un vistazo.

Se quedó frío al ver lo que contenía el sobre. Eran fotos suyas con Levi. Ninguna comprometedora a decir verdad, pero eran bastantes, en la mayoría estaban conversando y bebiendo o comiendo algo. Entonces lo había mandado a seguir. Eso explicaría el por qué su padre había insistido tanto preguntando por el mayor. Guardó las fotos y las dejó en su lugar. Dejó la agenda tal como la había encontrado, pero algo en su instinto le decía que había mucho más por descubrir.

Quiso abrir el primer cajón del escritorio pero estaba con llave y con una pantalla lcd para ingresar una clave, Eren se las sabía a todas, su madre lo había instruido al respecto, buscó la llave detrás del libro de derecho comercial en el tercer estante de la biblioteca que tenía el lugar. Abrió y colocó la clave que conocía, pero no le funcionó, sabía que si se equivocaba tres veces la bloquearía y se armaría un gran revuelo, ¿había cambiado la clave? ¿Por qué? Sin saber qué podía ser, decidió intentar sólo una vez más y por pura broma marcó el nombre "LEVI" con los números, esto sería 5384, asombrosamente el cajón se abrió. Eren se quedó con la mandíbula abierta, ¿era una coincidencia, no?

Tiró del cajón para afuera y miró, estaba lleno de documentos bastante viejos y un sobre blanco algo arrugado. Lo tomó con cuidado y lo abrió, eran fotos viejas, la mayoría un poco descoloridas. En la mayoría estaba su padre, bastante joven por cierto con un niño de mirada triste y flacucho al cual abrazaba. Algo en su mirada le resultó familiar. Hasta que finalmente sus neuronas hicieron sinapsis, ese niño… ese niño… ¡Era Levi! Sus manos temblaron y se sintió descompuesto, ¿qué demonios significaba eso? Sacó los documentos y comenzó a leer, uno era el papel de la adopción de Levi Ackerman de diez años de edad, a nombre de ¡su padre! Otra carpeta contenía información exacta del niño, horarios, comidas preferidas, escuela a la que asistía, su dirección, incluso su perfil psicológico, junto a una foto del rostro de Levi, en la que tendría no más d años. Eren quería gritar, quería vomitar, quería llorar, sentía un remolino de sensaciones que lo descolocaban. Escuchó la puerta del living abrirse y guardó todo con diligencia.

A los pocos minutos su padre ingresó al despacho, él estaba sentado en una de las cómodas sillas frente a su escritorio. Su semblante era taciturno.

-: ¿Eren? ¿Qué haces aquí?

-: Oh, vine a verte, hubo un problema en el pago de las cuotas de la universidad, al parecer intentaron hacer el débito y no se pudo, te dejo aquí la nota, después pásame la información del CBU de la nueva cuenta así la llevo.

-: Oh, ¿cómo me pude olvidar de actualizar eso? Disculpa hijo, estuve extremadamente ocupado estos días. Lamento tanto este desliz, lo arreglaremos de inmediato, por favor paga con la tarjeta Black que tienes, mañana le pediré a Tyron que contacte con la universidad y manden a su email los nuevos datos. ¿Eso es todo? ¿Estás bien?

-: Sí, algo cansado, te veo más tarde, ¿de acuerdo?

Se levantó y se retiró casi corriendo, subió a su habitación mientras trataba de regular su respiración, todo tenía que tener una explicación. Sacó su celular y marcó el número de Levi.

-: Mocoso… - lo atendió al cuarto timbrazo.

-: Ey, Levi… ¿Dónde estás? Necesito hablar un momento contigo.

-: Esto en el supermercado, y tu deberías estar yendo a la universidad, es mediados de semana, creo que dijimos que evitaríamos vernos los días de semana.

-: Lo sé, pero es muy importante, ¿puedo ir a verte?

-: Claro que no, ¿qué bicho te picó ahora? Es jueves, espera hasta mañana, prometo que esta vez cocinaré algo decente, unos hot dogs, hasta alguien como yo podría con eso. ¿Sabes?, pasé el segundo nivel del juego, creo que me estoy volviendo bueno en esto, pero será tu culpa di descuido la limpieza del departamento, esa mierda es en verdad adictiva… ¿Eren?

-: Oh, sí, me alegro mucho, bueno, nos vemos, adiós.

El pelinegro se quedó mirando la pantalla de su celular, ¿qué sucedía con ese imbécil? Normalmente era un dolor en el trasero cortarle una llamada porque se ponía por demás de meloso y ahora su trató sonaba bastante frío y ansioso, ¿le habría pasado algo? ¿Habría discutido con su viejo? Bueno, no era su jodido problema, que reventara. Siguió eligiendo los productos de limpieza con cuidado, era una tarea que después del sexo con Eren, era de lo más placentera.

Se tomó su tiempo para comprar, cuando volvió acarreando las bolsas, se sorprendió de encontrar al joven sentado con la espalda apoyada en la puerta de su departamento.

-: Ey, ¿qué mierda haces aquí? ¿Acaso faltaste a la universidad? ¿Estás demente o qué?

-: Levi, necesitamos hablar, es muy importante – dijo el muchacho poniéndose de pie. El hombre se sorprendió de su trato, normalmente era pura sonrisa y calidez. Seguramente estaba en aprietos, suspiró y sacó la llave, ambos entraron. Dejó las bolsas en la cocina y le ofreció un té, pero el mocoso se negó, empezaba a exasperarse de sus desplantes. Se sentaron en los sofás del living y cruzándose de brazos Levi fue el primero en hablar:

-: Bueno, ya suéltalo de una vez, ¿qué es tan importante para venir a irrumpir así, y además dejar tus estudios a un lado?

-: Levi… tú… ¿conocías a mi padre de antes?

El hombre se sorprendió pero su semblante no cambió ni un poco, ¿a qué venía esa pregunta?

-: Déjate de rodeos y habla claro.

Eren sacó una fotografía de entre sus ropas y la colocó sobre la mesa ratona, Levi la agarró y su cara se desfiguró.

-: ¿De dónde mierda sacaste esto?

El joven miró con tristeza al mayor, mientras sentía un nudo en la garganta.

-: No me mientas, Levi… éste eres tú, ¿cierto?

By Luna de Acero… con las lágrimas a punto de salir…

Próximo capítulo:

-: No eres nadie para venir a pedirme explicaciones.

-: ¿Qué no soy nadie? ¡Soy tu maldita pareja, Levi! – dijo el joven con enojo.

-: ¿Pareja? Oh, bien, supongo que este es momento para decirte finalmente la verdad…