Primero que todo quiero pedir disculpas por la tardanza y ausencia en twitter. He salido a las afueras para disfrutar de estas mini vacaciones y no tenía conexión a internet. Lo siento por haber desaparecido pero aquí estoy de nuevo con un nuevo capitulo. También quiero pedirles a participar en una pequeña encuesta sobre el VESTIDO DE BODA DE KATNISS… los enlaces de los vestidos que podéis votar están en mi perfil de Fanfiction.

Espero que os guste… y antes de que se me olvide…

FELIZ AÑO A TODOS!

.

Matrimonio por conveniencia

.

Capitulo 10

.

PEETA POV

ESTO ES UN COÑAZO.

Llevo cinco… Si, CINCO malditas horas metido en esta puta reunión con unos diez hombres dándome el coñazo sobre comprar unos terrenos para abrir nuevos sucursales.

"Blah… Blah… Blah…"

Sinceramente sigo dándole vueltas a lo que pasó anoche con Katniss. Simplemente sólo puedo pensar en eso… ¿quién en su sano juicio dejaría de pensar en esos labios más dulces que la miel? Tan sólo recordarlo me hace creer que todo ha sido un sueño… pero mierda, todo ha sido real.

Uno, Katniss y yo nos reconciliamos. Lo sé… la pelea fue por una tontería pero eso sólo me hace sentir que lo nuestro… que nuestra relación no está basada en una mentira. Digo, sólo las parejas enamoradas se pelean por tonterías ¿cierto? Espera… ¿he dicho enamoradas?

Dos, Katniss y yo nos besamos. ¡Y qué beso! Wow… juro que nunca había sentido que un beso fuera tan especial… puede que quizás sea porque la persona que me lo ha dado es especial para mí. Pero… en su tiempo Delly también lo fue, y no recuerdo haber sentido esas cosas en el estómago con ella. De hecho, cada vez que estoy con Katniss lo siento… y con Delly jamás.

Interesante.

Y tres… sé que todo ha sido real y eso pero… no sé adónde nos deja eso. Después de reconciliarnos de la mejor manera posible, no hemos dicho nada específico sobre lo nuestro. Bueno… o si. Yo dije que podríamos intentar algo… pero no sé cómo tomar mis palabras.

Ugghhh Peeta… odio cuando ni tú mismo te entiendes. ¿Cómo lo habrá tomado Katniss? Esta mañana, cuando estuve hablando con ella por teléfono delante de todos no pareció molestarle mis motes acaramelados… podría haber dudado porque en un principio ella no sabía que estábamos delante de mis socios y ella no dijo nada al respecto.

También interesante.

Hmm… se me acaba de ocurrir algo. Puede que quizás pueda obtener más respuestas… si… esta noche… Después de todo, le debo una noche especial a la señorita Everdeen.

Por dios Peeta. Al final te vas a volver loco de tanto pensar… y encima estás aquí en esta maldita reunión más aburrido que una ostra.

-¿Qué piensas Peeta? –Henry me llama la atención.

-¿Perdona? –me saca de mis cavilaciones.

-Estábamos diciendo que este terreno en Seattle está bastante bien… -me explica de nuevo.

-Ah… pero… ¿qué…? –mierda, estoy completamente perdido.

-¿Dónde estás Peeta? –me pregunta.

-Lo siento señores… lo que pasa es que… no he dormido muy bien por la noche y estoy un poco cansado… -me disculpo muy avergonzado… más avergonzado me siento por los razones de mi insomnio: Katniss Labios Deliciosos Everdeen.

-Lo que te hace falta es esa prometida tuya… -de repente mi amigo Cato estalla en risas delante de todos.

Le dedico una mirada asesina y él me sonríe con maldad.

-Será mejor que programemos otra reunión para otro día… cuando te sientas completamente dispuesto Peeta. –me mira seriamente Henry.

-Claro Henry… y lo siento mucho. –me disculpo una vez más.

Me despido de todo el mundo y salgo de la sala de reuniones. No me había dado cuenta de que mi buen amigo Cato está caminando tras mía.

-Bueno Peet… ¿me vas a contar qué te ronda tanto en esa cabeza? –me pregunta finalmente una vez que ha cerrado la puerta de mi oficina tras mía.

-No te pienso contar nada Cato. –bufo y de repente me siento muy cansado.

-Entonces eso significa que es algo sobre tú y tu prometida. –me sonríe. –Por cierto… tienes que presentármelo… Marvel me dijo que es preciosa y bueno… las revistas lo demuestran bastante bien.

-Está bien… -le digo. –Cuando estemos libres.

-¿Qué pasa? ¿Es que la tienes encerrada todo el día? ¿Ehh? –me da codazos y me mira con malicia.

-¡Cállate! –exclamo sonrojado.

Y cuando me refiero sonrojado no es porque lo que haya dicho Cato sea verdad sino porque… ¡Mierda! Porque muy en el fondo de mi cabeza… la parte irracional de mí quiere eso.

-No pienso darte detalles de mi vida privada con Katniss, Cato. –le informo.

-Eres un aburrido y mira que encima yo te lo cuento todo. –hace un puchero como un niño pequeño.

-Créeme Cato que las posturas que utilizas con esas chicas no me importa de lo más mínimo. –suelto.

-Eres un soso Mellark. –responde fingiendo enfado. –Espero que sepas "complacer" a tu prometida. –y no sé pero su "complacer" ha sonado muy morboso.

Ugghh… Cato.

-Bueno… yo ya me voy. He quedado con Finnick y Marvel a tomar unas copas esta noche, ¿te vienes? –me pregunta mientras se levanta de donde está sentado y acomoda su chaqueta.

-Tengo planes esta noche. –sonrío solamente por la idea que se me ocurrió mientras Henry explicaba una de esas diagramas de a saber para qué son.

-Espero que esos planes involucre a tu chica, amigo. –suspira. –Porque si no deberías empezar a preocuparte por tu relación con la sociedad. Eres un marginado.

-Y yo también te quiero Cato. –sonrío irónico. –Anda… vete, que te conozco y tardas más que una chica en arreglarte. Sabes que Marvel y Finnick no son muy devotos a la impuntualidad.

Entonces mientras me despido de mi amigo se comienza a oír gritos en el pasillo, justo detrás de la puerta de mi despacho. Cato y yo miramos la puerta intrigados a lo que puede estar pasando al otro lado pero de repente se abre poco a poco y una Rue con una expresión de cansancio, al mismo tiempo de terror me dirige la mirada.

-Se… Se… Señor Mellark. –traga. –Yo… es que…

Y una chica rubia la interrumpe empujándola hacia un lado para tener la puerta para ella sola. Frunzo el ceño automáticamente y sin darme cuenta tengo los puños cerrados, apretándolos con fuerza. Mi amigo me mira para intentar calmarme pero obviamente no lo consigue.

-Me sorprende tu comportamiento Rue, tú, que siempre has sido tan servicial. –habla la chica con un tono se superioridad a la chica mirándome como modo de disculpa.

-Lo siento, señor Mellark. Yo… -tartamudea mi secretaria.

-No te preocupes Rue, vuelve al trabajo. –la tranquilizo y ella asiente yéndose hacia su sitio de trabajo.

-Cato… -saluda la rubia a mi amigo.

Y como si estuviera en su propia casa, entra con total confianza en mi despacho y se acerca a Cato para darle un beso en las mejillas. Sorprendentemente, mi amigo lo rechaza provocando que la rubia le dedique una mirada asesina.

-Vaya… cómo cambian las cosas. –susurra ella con rencor.

-Si no hubieras dejado a mi amigo quizás estarías más al tanto. –le suelta de vuelta mi amigo y se nota el enfado en su voz.

-Vine a hablar con Peeta, no a discutir contigo. –responde. –Creí que éramos amigos.

-Pues creíste mal. –y Cato le sonríe con ironía. -¿Necesitas algo amigo? –ahora se dirige a mí.

Al principio me cuesta seguir la conversación porque en mi cabeza han comenzado a pasar muchas cosas. Sé que me ha preguntado eso por si necesito que me saque de este apuro, pero no. Tengo que aprender a confrontarla. No puedo estar escondiéndome todo el tiempo.

Recuerdo que hubo un tiempo que había deseado esto más que nada en el mundo. Hubo un tiempo en que sólo soñaba en tenerla de nuevo ante mis ojos. Pero ahora ya no. Ahora que he conocido a alguien mejor. Espero.

-No te preocupes Cato. –le sonrío con sinceridad. –Gracias. –le susurro.

Sé perfectamente que Cato le ha seguido el juego a Delly porque ha notado que yo estaba indispuesto. Porque Cato me conoce bien.

Mi amigo me devuelve la sonrisa y vuelve a acomodarse la chaqueta. Después le dedica una mirada asesina a Delly antes de seguir su camino para irse. Pero antes de cruzar la puerta se gira.

-Por cierto Peet… -me dice antes de cruzar la puerta. –Mándale un abrazo fuerte a Katniss. Y que os lo paséis muy bien esta noche. –y me guiña un ojo antes de irse satisfecho al ver la expresión de nuestra querida "amiga".

La puerta se cierra y se puede notar que la tensión se puede sentir por toda la habitación. Ella me mira pensativa pero después la convierte en una sonrisa. Una sonrisa que antes me producía muchas cosas en mi interior, ahora ya nada. Absolutamente nada.

-Gracias por recibirme Peet… -me dice con un tono de empalagosa.

-Has entrado por la fuerza, Delly. No malinterpretes las cosas. –le suelto secamente. –Y por favor… no me llames Peet… para ti soy solo Peeta, puede que prefiera que no me tutees.

-No nos hemos visto en años Peeta. Al menos podrías tratarme un poco mejor. –reprocha.

-No nos hemos visto en años porque alguien decidió alejarse… y no tengo ninguna razón para tratarte bien. Agradece que ahora mismo te esté hablando.

-Entonces… eso sólo puede significar una cosa. –sonríe. –Que aún no me has olvidado.

-¿Cómo puedes ser tan hipócrita Delly? –le digo incrédulo. –Sólo hay una razón por la que no te he olvidado… nadie olvidaría a la persona que le destruyó la vida.

-Peeta… lo siento. ¿Cuántas veces tengo que decirte de que me arrepiento de haberte abandonado?

-Lo puede decir cuantas veces quieras… yo nunca te he pedido tus disculpas. Ya nada puede cambiar lo que me hiciste.

-Pero podemos comenzar de nuevo. –se acerca a mí y enseguida me aparto.

-¿Ahora? ¿Cuándo finalmente he encontrado a la persona que me hace sentirme vivo cada día? –JODER. Eso me ha sonado bastante real. –Perdóname Delly, pero Katniss es mil veces mejor que tú y sería un idiota si la dejo por ti, cosa que nunca haría.

-Ella no es nada Peeta. ¿De cuánto te conoce? ¿Dos años? –exclama. –Yo te conozco mucho mejor que ella… nosotros compartimos cosas y experiencias personales que nadie va a poder cambiar… Nosotros nos amamos y mucho…

-No… yo te amé… mucho… pero tú no. Tu amor por mi no era lo suficiente y por eso pudiste abandonarme justo el día de nuestra boda. Créeme Delly que si amas a una persona nunca le harías daño de esa manera… por eso sé que tú nunca me amaste como yo te amé a ti.

-¿Lo ves Peeta? Me amaste… y puedes volver a hacerlo. Muy en el fondo de ti me sigues amando… lo sé y por eso he vuelto. –se vuelve a acercar.

-Te amé Delly… y créeme que no me arrepiento. ¿Sabes por qué? Porque eso me llevó a querer casarme contigo… lo que te llevó a dejarme plantado en el altar… y eso me llevó a Katniss… que lo amo más que mi propia vida. Puede que sí… nos conozcamos en muy poco tiempo, pero estoy seguro que ella me conoce mucho mejor que tú… ¿sabes por qué? Porque ella me escucha… me apoya… me quiere… cosas que tú nunca me demostraste. –respiro hondo. La sinceridad me está asustando y mucho. -¿Y sabes cuál es la mejor parte de todo? Que dentro de muy poco tiempo ella va a ser mi mujer… y yo seré completamente suya.

Creo que he dejado a Delly sin palabras… algo obvio por el semejante discurso que le acabo de decir. Quizás haya cosas que no son completamente ciertas… pero sé que mis palabras son sinceras. Sé que Katniss es la mujer más especial en mi vida ahora mismo, sé que yo haría cualquier cosa para no verla sufrir… y ahora… esto me demuestras… que yo quiero a Katniss.

Entonces siento una mirada desde el umbral de la puerta, y nada más conectar con su mirada es como si cientos de navajas se clavan en mi interior. Su mirada refleja decepción… dolor… y esas son las cosas que yo no quiero que sienta. Y cualquier cosa que está pensando ahora mismo… todo es mentira. Y se lo tengo que demostrar.

-¡Qué sorpresa amor! –intento exclamar lo más tranquilo posible mientras hago mi camino para rodearla con mis brazos. –Ahora te explico… -le susurro.

Al principio ella no me corresponde el abrazo… lo cual me puso muy nervioso… pero entonces siento cómo sus brazos se agarran a mi cadera y me estrecha más a ella. La sensación y su olor son embriagadoras… y acabo de darme cuenta de cuanto la he echado de menos.

Entonces… mi autocontrol se va al garrete cuando sin pensarlo dos veces, y porque realmente la echo de menos, estampo mis labios contra los suyos sin previo aviso. Hmm… el sabor es incluso mejor que la de anoche… es como si cada bezo tuviera otro sabor… lo cual es bastante excitante porque no sabes lo que te puede esperar para el siguiente. De repente Katniss también me toma por sorpresa cuando comienza a devolverme el beso… y oh dios mio… de nuevo le da otro sabor al beso y eso me hace sonreír en sus labios de satisfacción. Mierda Peeta… nuestro amiguito se está poniendo contento…

-Hmm… -oigo como nuestro espectador carraspea y me doy cuenta que es suficiente.

Al menos de momento. Con un dolor enorme en mi alma, me aparto de ella no antes de saborearla con cuidado antes de apartarme completamente de ella. Y como siempre… cada vez que me mira con esos gemas grises me dan ganas de demostrarla lo cuanto que la adoro… asi que la sonrío con dulzura y aparto un mechón de su pelo que se ha escapado de su trenza por culpa de nuestra reciente actividad. Agarro su cintura firmemente y nos damos la vuelta para encarar a la visita…

-Estábamos hablando. –suelta de repente mirando a Katniss como si la fuera a devorar.

-Ohhh… ¿acaso he interrumpido algo? –pregunta inocentemente mi prometida mientras yo hago en intento de reprimir una sonrisa. –Lo siento, es que Peeta siempre me ha dicho que puedo entrar en su oficina cuando yo quiera… y no creo que contigo haga una excepción.

-Pues para que sepas querida… eso es de mal educación. –escupe con todo su veneno.

-¿Sabes lo que pasa… querida? –me encanta que Katniss sepa defenderse bien de ella. ME ENCANTA. –Que yo solo soy educada a las personas que lo merecen. –punto para Katniss.

-Peeta podrías enseñar un poco de modales a tu… -se detiene y noto cómo se le rompe la voz.

-Dilo Delly, a mi prometida. –y no me puedo contener a aclarárselo. –Ya te he dejado decir lo que me tenías que decir… asi que si nos disculpas Katniss y yo tenemos muchas cosas que hacer.

-Pero aún no he acabado… -balbucea.

-Pero yo si… y de verdad que estoy cansado… solo quiero irme a casa y pasar el rato con Katniss… -suspiro pesadamente. Y en serio… sólo quiero quedarme y pasar el rato con Kat, en verdad lo necesito.

-Aún no hemos acabado Peeta. –me advierte antes dirigirse hacia la puerta

Con mi brazo rodeando la cintura de Katniss, nos ponemos en un lado para dejar pasar a Delly. Sé que ella no se merece tanta atención pero haría cualquier cosa para que de una vez y por todas se largue y nos deje en paz.

No sé si lo hice por pura actuación… ¡Pero venga ya! Todos sabemos que lo hice porque lo quise y porque me moría por volver a hacerlo… asi que sin demorarme un segundo más acorralo a Katniss entre la mesa y yo, y vuelvo a juntar nuestros labios como si fuera la primera vez. Esta vez mi beso no se hace esperar y me hago mucho más demandante… sorprendentemente Katniss no se queda atrás y me corresponde de la misma manera…

Dios mío… necesito un vaso de agua bien fría ahora mismo… o no… no… quiero más de Katniss…

De repente oigo un portazo lo que me lleva a pensar que nuestro visitante ya se ha ido y por la tardanza del portazo también me hace pensar que ha presenciado nuestra escena… y me siento… SATISFECHO.

-Parece que alguien nos ha estado viendo. –le susurro muy sonriente mientras intento recuperar mi aliento. –Siento haberte tomado de sorpresa…

-No tienes que pedir perdón. –y no sé pero creo que mi corazón comienza a latir mucho más deprisa. –Juro que cuando os vi… me imaginé lo peor.

-Katniss… debes saber que yo NUNCA volvería con Delly. –me duele que ella haya pensado que yo estaba dispuesto a volver con Delly. Pero por otro lado… ¿acaso le afectaría mucho que lo hiciera?

-Lo sé… no sé en qué estaba pensando. –me dice restándole importancia.

-Me alegro de que hayas venido. –sonrío porque no puedo evitarlo. -¿A que debo el honor de verte por aquí? –intento cambiar el tema de conversación.

-Bueno… quería darte una sorpresa pero me lo has dado tú a mí. –sonríe y te juro que mi corazón se me va a salir. –Dejando eso de lado… quería darte las gracias personalmente las flores. Son preciosas Peet.

-No hay de qué… ya te lo dije. –sonrío. La verdad es que la idea se me ocurrió desde que la dejé en su casa aquella noche. Digo, quería hacer algo especial para ella y creo que lo he conseguido.

-Y… -sigue. –Esto. –me propina un codazo. –Por el broma del teléfono. No sabes la vergüenza que pasé.

-¡Pero si ni siquiera te ha visto! –exclamo.

-¡Si! Pero me conocen… y con eso me vale.

-Entonces lo siento. –me disculpo aunque intento reprimir mi risa.

De repente nos mira. Más bien mira cómo están posicionados nuestros cuerpos. Y madre del amor hermoso… esto no ayuda nada a mi estado actual. Ahora no sólo necesito un vaso… sino un cubo lleno de agua fría.

-Esta caja lleva clavándose en mi tripa desde que… -intento seguir con la conversación porque si sigo mirándola así… a saber lo que me va a llevar a hacer. –Y no me arrepiento de haberte besado… que eso quede claro. –por si se enfada lo dejo claro.

-Me alegro de que lo hayas dicho. A mí tampoco me ha molestado. –no te sonrojes Peeta. –Y de hecho… esto es para ti.

Me aparto de ella… con rapidez pero intento disimularlo y agarro la cajita. La miro una vez más y ella me sonríe esperando a que lo abra.

-¡Galletas! –exclamo. Me da vergüenza haber sonado como un chiquillo.

-Peeta… son todo para ti asi que traga despacio. –me dice riendo porque enseguida me he tragado tres galletas a la vez. Joder… es que estaba hambriento… y me refiero al hambriento NO morboso.

-Muy graciosa… aún no he comido. He tenido toda la tarde llena de reuniones aburridos. –le digo mordiendo una galleta. –Están buenísimas Kat…

-Gracias. –sonríe.

-¿Los has hecho tú? –ni siquiera sé porque lo pregunto.

-Aha. –asiente. –Y por favor dime que no te sorprenda. –me dice fingiendo suplica.

-Claro que no… serás una buena esposa… -uppsss… no sé por qué he dicho eso. Mierda Peeta, espero que no se lo tome mal.

-Eso suena muy anticuado Peet… ahora no me digas que me vas a tener como ama de casa… -bromea. Espera… ¿no se lo ha tomado mal? –Que no tiene nada de malo… es sólo que yo soy muy liberal.

-Lo decía por… porque algún día te casarás de verdad con alguien… y él será muy afortunado. –¡Mierda! ¡Joder Peeta! ¡¿Pero qué demonios estás diciendo?!

-Eso es muy bonito Peeta. Gracias. –me sonríe. ¡¿QUÉ?! –Lo mismo digo… la chica que logre atrapar tu corazón será muy afortunada. –Otra vez… ¡¿QUÉ?!

No sé por qué de repente toda la energía que había acumulado se ha ido de repente. Digo, hace unas horas estaba temiendo que ella pensara que yo quiero tener algo serio con ella, cosa que ahora mismo no nos conviene, pero la idea y que me demuestre que todavía está pensando en que otro chico que será su VERDADERO esposo y que otra chica me va a hacer feliz me hace sentirme muy mal.

Mierda… ¿qué me está pasando?

Y entonces, fingiendo que no ha pasado nada, me acomodo y me pongo la chaqueta. Después de todo ya he hecho planes para esta noche y este detalle no lo va a arruinar. Si Katniss cree que todavía puede haber otro hombre hecha para ella por ahí fuera… después de esta noche cambiará de idea.

Me da igual mis miedos y temores… llevo días pensando sobre mis sentimientos… llevo noches sin dormir pensando sobre lo que me está pasando en el interior. Y ahora me da igual todo. Si Peeta. Vamos a intentar algo… sólo espero que la otra parte esté dispuesta.

Me sitúo delante de ella y la sonrío. Ella agarra mi corbata y me lo arregla con dulzura. Rodeo si perfecto rostro entre mis manos y hago que me mire fijamente.

Esta noche Peeta. Esta noche lo vamos a aclarar todo.

Puede que nuestra relación no sea real… pero lo que siento por esta chica es real. Puede que aún no esté muy seguro pero… quiero averiguarlo y para ello hay que intentarlo.

-Quiero que te pongas más hermosa de lo que estás ahora esta noche. –susurro.

-¿Por qué?

-Porque esta noche… será una noche especial.

.

.

.

-Que si Madge… si… eso ya está… que si pesada… -suspiro exhausto y observando a mí hermana yendo de un lado para otro de mi apartamento.

-Más te vale tenerlo todo porque como lo arruines… -me advierte.

-Créeme Madge que soy el primero que no lo quiere arruinar. –le digo. –Y ahora por favor… te agradezco por haberme ayudado y arreglado todo en el último momento… pero te tienes que ir.

-Si es que… todo estaría mejor preparado si me hubieras avisado con antelación. –se queja.

-Ya te dije que todo fue en el último momento. –le digo. –Gracias.

-De nada… ya me contaréis. –me besa en las mejillas. -¡Recuerda encender las velas en el último momento!

-¡Que sí!

-¡Adiós! ¡Que os lo paséis bien! –me guiña un ojo y me deja solo.

Bien. Todo está perfecto. Las rosas están donde tienen que estar… las velas perfectas… la luz perfecta… todo perfecto. Y ahora a ponerse manos a la obra.

He decidido cocinar yo mismo. No es por presumir pero domino bastante bien el arte culinario… no me considero un chef pero me manejo muy bien en la cocina. Por eso he decidido preparar yo mismo nuestra cena. Madge me había propuesto llevarla al ferry tener allí nuestra cena romántica pero lo que quiero hacer, lo quiero hacer en privado.

Nada ha cambiado sobre mis planes de esta tarde. Estoy dispuesto a ir a por todas… sólo espero que ella se lo tome bien.

Mientras cocino intento relajarme un poco. Quiero que todo salga perfecto y si no pongo mis cinco sentidos en lo que estoy haciendo ahora mismo, todo esto se puede arruinar.

Decido preparar salmón al horno con rodajas de patata con espárragos. La última vez que lo preparé a todo el mundo le encantó y eso es lo que quiero. Que le guste. He elegido el mejor vino en la bodega de papá… en realidad se la he mangado pero creo que no le importará cuando le cuente para con quién lo he tomado. Y de postre, que sinceramente son mi punto fuerte, he preparado una tarta de fresa al que luego le echaré un poco de sirope de chocolate.

Una vez todo listo en la cocina me dispongo a arreglarme. La verdad es que me muero por ver a Katniss… me pregunto que llevará puesto… sinceramente no importa porque todo le queda bien.

Me ducho rápido. Son las 19:34. Bien. Tengo tiempo para dar los últimos retoques ya que Kat llegará sobre las 20:00. Al principio pensé en recogerla y eso pero luego no habrá nadie para preparar todo asi que he decidido no recogerla. Cuando se lo dije al principio me miró con cara de intriga… quizás un poco de decepción, pero no había de otra manera. Tampoco es que me agrade no recogerla.

En fin, después de mis cavilaciones me doy cuenta de que son las 20:07, y todavía me estoy arreglando, asi que corro enseguida para arreglar la sala y encender las velas por todo el apartamento. Intento tener cuidado de no pisar los pétalos que hay en el suelo y de no chocarme con los arreglos de rosas rojas por todo la sala. Preparo los dos platos con nuestras raciones y me pongo a esperar.

20:15. Aún no llega y ya estoy viendo el canal deportivo. Parece ser que hoy juegan los Knicks… me pregunto por qué los chicos han salido de fiesta…

20:20. Mierda Katniss… ¿por qué tarda tanto? Agarro mi celular y me dispongo a llamarla pero entonces suena el timbre y mi corazón da un vuelco. ¿Será ella? ¡Pues claro que es ella! Apago la tele y salgo corriendo al telefonillo para abrirla. Me quedo esperando en la puerta mientras me arreglo y llevo mis manos para peinar… o más bien despeinar mi pelo.

Timbre.

Aquí está.

Trago duro.

Abro la puerta.

¿Acaso alguien puede ser más hermosa que ella ahora mismo? (vestuarioKATNISS10)

Si antes estaba nervioso… ahora estoy cagado. En serio… me estoy muriendo de miedo. Eres un cobardica Mellark.

-Hola. –me saluda tímidamente y sonrojándose. Seguro que se ha dado cuenta de que la he recorrido con la mirada de arriba abajo… claro está deteniéndome en las partes más importante. ¿Desde cuando sus piernas han sido tan largas? ¡Mierda Peeta! ¡Concéntrate!

-Hola. –suspiro y trago. –Estás… preciosa. –le doy un beso en la mejilla. –Pasa por favor.

Y cuando abro completamente la puerta y ve toda la sala de estar decorado con arreglos de rosas rojas, que las velas son las únicas que iluminan todo y el suelo cubierto por pétalos… una sonrisa… la más hermosa se todas se extiende por su rostro. Sin darme cuenta, mientras la observo, mientras observo cada detalle de su perfecto ser, cada expresión que pone… la cojo las manos llamándola la atención. Su sonrisa se extiende aún más.

-Peeta… no tenías… -susurra.

-Hey… ¿recuerdas? Una noche especial.

Ella se sonroja y sigue su paso hasta entrar completamente en el apartamento. Sigo cogiéndola de la mano y observando cada expresión. Intento guardar en mi memoria cada paso que da… cada cosa que hace…

Me doy cuenta que le tengo que ofrecer vino asi que suelto sus manos. Ella me mira enseguida y ahora soy yo el que sonríe. Me encanta que haya provocado eso en ella.

-Tranquila… ahora vuelvo. –agarro de nuevo su mano y lo beso. –Sólo voy a por vino.

-Vale.

Me dirijo hacia la cocina y agarro dos copas con una mano y con la otra la botella de vino. Cuando vuelvo a la sala creo que me quiero morir de vergüenza. Ella está levantada en medio de la sala mirando la televisión.

-No sabía que… te gustaran las telenovelas Peet. –se da la vuelta y se ríe.

-Yo… lo había apagado. –balbuceo.

-Pues no los has hecho. –me dice divertida.

-¡Oye no estaba viendo eso! ¡Estaba viendo el partido de los Knicks! –exclamo intentando recuperar mi reputación.

-Ya…

-¡Es la verdad! –hago un puchero.

-Bueno… está bien. –sonríe y apaga la tele.

Después de recuperarme de semejante bochorno, apoyo las dos copas de vino en la mesa y sirvo un poco de vino. Le ofrezco una copa y le invito a sentarse.

-Gracias por todo esto. –me dice.

-Pero si la noche aún no empieza. –le digo.

-¿Has preparado tu todo?

-Bueno… Madge me ha ayudado con sus contactos. Pero la cena que vamos a tomar lo he preparado solo. –digo muy orgulloso.

-Ohhh… pues en realidad yo me muero de hambre. –dice divertida.

-Pues ahora señorita… no le pienso dar la cena hasta que me explique la razón de por qué ha llegado tarde.

-Ohhh… si… lo siento. –mira hacia abajo. -¿Madge y Annie te parecen buenas razones?

Y estallamos en risas. Cómo no… debería habérmelo imaginado.

-Si… me valen. –le digo. –Ahora vamos a cenar.

Katniss se sorprende al ver la cena que he preparado. Cenamos tranquilos y hablamos de cosas triviales… poco a poco la conozco más y todo lo que me cuenta me encanta. No para de halagar mis recetas y eso alimenta bastante mi autoestima.

Finalmente terminamos de cenar y de repente el ambiente se vuelve incómodo. No sé si sólo será por mi parte pero es como si un aura de tensión se ha disuelto por toda la habitación. Katniss me ayuda a cargar los platos hasta la cocina y la invito sentarse al lado de la ventana para ver las vistas. Nos quedamos callados.

Es la hora Peeta.

-Kat… -murmuro.

-¿Si?

-Hay algo que quiero hablar contigo. –le digo pero sin mirarla.

-Bueno… supongo que será por el trato. –responde y bebe un poco de vino.

¿En serio? ¿Sigue llamándolo trato?

-Algo así… -le digo.

-Sé que… hemos roto normas… como por ejemplo ya sabes… contacto físico. –tartamudea. –Pero… pensándolo bien… es necesario para seguir con esto…

-Ya…

-Asi que… creo que estamos de acuerdo con la nueva norma añadida… -sigue.

-Katniss… -intento llamar su atención.

-¿Algún problema con la norma? –me pregunta mirándome fijamente.

-Es que… yo… no hablaba de cambiar ninguna norma. –le digo.

-Oh. –suelta y noto una ligera decepción. –Es que yo pensaba que…

-Espera Katniss… yo… escúchame. –mantengo su mirada y me mira intrigada. –Yo no sé decirte… no sé como… -balbuceo.

-Peeta… ¿qué pasa? –me mira asustada.

-Ya no quiero ningún trato. –ya está. Lo he dicho.

Observo su expresión con cuidado. Me mira confusa… que poco a poco se va convirtiendo en sorpresa… y poco a poco… decepcionada.

-Yo creía… digo… está bien… lo entiendo. –me dice sin ánimos y ahora soy yo el que está confuso.

-¿Entiendes qué? –pregunto yo.

-Que prefieras decirle toda la verdad a tu familia… de verdad Peeta, me parece muy bien. –me dice.

-Espera, ¿qué? –digo incrédulo. -¿Pero qué dices?

-Pues lo que acabas de decirme.

-¡No! –exclamo. Mierda, me ha entendido mal. -¡Lo has entendido mal!

-Pero… -me mira con los ojos entrecerrados. –Explícate Mellark.

-Pues… -me sonrojo. Oh no. –Ya sabes Kat… que eres muy especial para mí…

-¿Y…? –me invita a seguir.

La miro y veo que ella está jugando conmigo. Mierda. Le gusta verme sufrir. Esto es increíble. Pero Peeta… tienes que armarte de valor… es lo menos que se merece esta chica.

-Katniss. –me levanto pero sigo mirándola fijamente. –Puede que todo esto haya empezado como una especie de contrato. Puede que la base de lo que ha sido nuestra relación ha sido una mentira… pero durante todo este tiempo que hemos compartido juntos… he descubierto que… quizás… no tenemos que seguir con la mentira. Quizás… podamos… pasar… a una relación real.

Katniss me mira fijamente desde abajo. Se queda así durante varios minutos… sin decir ni una palabra. Pero entonces esboza una sonrisa y se levanta. Me coge de la mano y vuelve a mirarme fijamente.

-¿Estás hablando en serio? –me pregunta y yo asiento.

-Estoy comenzando a sentir cosas por ti Kat. Cosas que aun no entiendo… y me gustaría averiguarlo poco a poco. –confieso.

-Yo también Peeta. –se sonroja. –Yo también he comenzado a sentir cosas… y al igual que tú me siento confusa…

-¿En serio? –le pregunto y una parte de mí salta de alegría por su correspondencia.

-Aha. –se sonroja. -¿Entonces ahora…?

-Podríamos comenzar de nuevo… -le digo. –Y de momento olvidarnos de todo el rollo del matrimonio… podemos volver a empezar poco a poco.

-Eso quiere decir que… ¿el trato se acabó? –me pregunta.

-Pues… creo que sí.

-Y ahora ¿nosotros…?

-Somos novios… supongo… -joder, parezco un adolescente.

-¿De verdad? O sea… me refiero… que ya no tengo que utilizar el tono de "novios" –sonríe.

-Ya no… -sonrío.

-Eso suena muy bien.

Me acerco a ella y la agarro de la cintura. Quizás haya cosas que ha cambiado pero la sensación de tenerla tan cerca no ha cambiado. Rodeo su rostro con una de mis manos y la conduzco para juntar sus labios en los míos.

A lo mejor es porque ahora podemos decir abiertamente de que los nuestro es completamente real… pero nuestro beso de ahora es como si fuera la primera. No sé… lo que siento ahora es mucho más intenso a lo que sentí en la noche del baile. No me malinterpretéis… me encantó nuestro primer beso… ¡qué digo! ¡Me encantan nuestros besos! Sólo que esta vez… esto es algo real.

Poco a poco profundizamos más el beso. Cada uno jugando con los labios del otro… sin darme cuenta la estoy conduciendo hacia el sofá y con cuidado nos sentamos en ella. Al principio nuestra posición es un tanto incómoda ya que tenemos los cuerpos completamente girados con tal de no separarnos pero nos lo arreglamos… y ¡de qué manera! Prácticamente estoy encima de ella y parece no importarle mucho. De hecho me tiene agarrado de la cintura y mientras profundiza más el beso, más me aprieta hacia ella. Como consecuencia… mi amiguito se está poniendo muy contento. ¡Cómo no! Hace tanto tiempo que no sale a jugar…

Al final mi parte racional sale a flote y decido apartarme de ella antes de que pueda hacer algo indebido… al menos en este momento. Acabo de decir que vamos a ir poco a poco y ahora mismo no estamos haciendo precisamente eso. La miro fijamente en los ojos… extrañamente más oscuros de lo normal y la observo colorada y jadeando. Mierda… hasta la mínima imagen le es suficiente a mi amiguito para ponerse un poco más contento. Le beso las mejillas y me aparto de encima suya dejándola respirar con más comodidad.

-Lo siento… -murmuro sonrojado y recuperando el aliento.

-Nos hemos dejado llevar… -susurra. -¿No hace un poco de calor?

-Y que lo digas…

Nos reímos y su risa despreocupada es música para mis oídos. La estrecho entre mis brazos y le beso la coronilla. Creo que mi acto le pilla por sorpresa pero me quedo más tranquilo cuando posa su palma de la mano sobre mi pecho y apoya su cabeza sobre mi hombro.

No sé si pasamos horas riendo y hablando sobre tonterías… Nos quedamos en la misma posición durante todo el tiempo y cuando creía que a partir de ahora todo iba a ir perfecto… como siempre… tengo que adelantarme ante los acontecimientos.

Mi móvil comienza a vibrar. Katniss lo encuentra debajo del sofá, seguro que se me ha caído antes y me sorprende ver que es Madge. Ella nunca interrumpiría nuestra cena.

-¿Madge? –contesto ante la mirada de Katniss.

-Peeta… -y un sollozo me responde desde la otra línea.

-Madge… ¿qué ocurre? –pregunto preocupado y Katniss enseguida lo nota y por eso me agarra la mano.

-Peeta… tienes que venir por favor. –llora mi hermana. –Papá ha tenido otro ataque… estamos en el hospital…

-¡¿Qué?! –exclamo poniéndome enseguida de pie a buscar mi chaqueta. Katniss imita mis actos y también se pone su chaqueta mirándome preocupada.

-Tengo miedo Peeta… -solloza. –Mamá y yo estamos esperando el doctor y Finnick no contesta su móvil. Por favor Peeta… tienes que venir… -suplica.

-Ahora mismo vamos Madge… por favor mantén la calma. –intento tranquilizarla. –Cuida de mamá… estaremos allí en unos minutos. Te quiero Madge, y tranquila.

-Vale, os esperamos. –y cuelga.

-¿Qué pasó? –me pregunta Katniss confusa y siguiéndome de un lado a otro.

-Es papá… ha tenido otro ataque y está en el hospital. –le digo mientras busco mis llaves. -¡Mierda dónde están! –me desespero.

-Peeta cálmate ¿si? –me acaricia la espalda. -¿Qué buscas?

-Las llaves del coche. –le digo.

-Están en la entrada. –me rodea el rostro con las manos. –Tranquilízate. Vamos.

Me agarra las manos y las masajea para intentar calmarme. Llegamos al aparcamiento y me quita las llaves de las manos.

-Conduzco yo. –me dice yendo a la puerta del piloto. –No puede conducir así.

-Pero…

-Pero nada… venga sube. –me ordena y solo me queda darle la razón. -¿Está en el mismo hospital no? –me pregunta.

-Si… voy a intentar llamar a Finnick. –le digo y marco el número de mi hermano.

Beep. Beep. Beep. No contesta.

-Maldito seas Finnick… -murmuro.

-Peeta… -Katniss me vuelve a calmar.

-Seguro que está de fiesta con Cato y Marvel y ha puesto el móvil en silencio. –le digo.

-Ya le llamaremos luego… ahora lo importante es que estamos yendo hacia el hospital. ¿Qué tal está Portia? –me pregunta.

-Sólo he hablado con Madge y suena destrozada. Imagínate como debe estar mi madre. –le digo.

-Seguro que no es nada grave… -me mira e intenta consolarme con la sonrisa.

-Esperemos que sí…

Gracias a dios no hay mucho tráfico y en unos minutos llegamos al hospital. Nada más cruzar el pasillo que nos indicó la enfermera divisamos enseguida a mi madre que no tarda en llorar desconsoladamente en mi hombro. Como siempre, ahí estaba Katniss para apoyarnos. Consiguió llevarse a mi madre en la cafetería para intentar calmarla mientras yo busco a mi hermana que supuestamente está hablando con el doctor.

-¡Peeta! –mi hermana me llama nada más salir de una puerta blanca, justo detrás de ella camina el doctor de mi padre.

Mi hermana me abraza y comienza a llorar de nuevo. Richard respeta el momento y espera hasta que logro calmar a Madge.

-¿Qué tal todo Richard? –le pregunto una vez dispuesto.

-Bien Peeta. No tenemos por qué alarmarnos. No ha sido tan grave la última vez pero necesito tenerlo unos días en observación. –me dice enfrente de Madge y disimuladamente me hace una seña para hablar en privado.

-Madge… ve con mamá, está con Katniss en la cafetería. –le digo a mi hermana y ésta asiente y se va. -¿Ocurre algo más?

-Su corazón falla Peeta y desgraciadamente no es un órgano fácil de trasplantar. –me informa.

-Pero te dije que le pusieras en lista de espera. –le digo.

-Y lo está… pero los donantes son cada vez menos y si llega a haber no son compatibles. –me dice. –Tampoco es que su corazón ya no vaya a funcionar… es sólo que está muy débil.

-Ya te he dicho que hicieras todo lo posible para que se mejore. ¿Has buscado donantes en otros países? ¿Europa por ejemplo? –le digo.

-Lo he hecho Peeta. He contactado con mis colegas de todo el mundo pero ellos también tienen lista de espera. –me informa. –Peeta… Plutarch es un hombre muy fuerte… y con un poco de cuidado aguantará.

-Pero no por mucho tiempo. –murmuro.

-Tenemos que ser positivos. –me da un apretón en el hombro.

-¿Puedo verlo? –pregunto.

-Por supuesto… está en la misma habitación de siempre. –y con eso me deja solo.

Camino intentando organizar todas las cosas en mi cabeza… hace unas horas me sentía el hombre más feliz del mundo y ahora vuelvo a derrumbarme una vez más. Sé que debería mantenerme fuerte por mi familia y más por mi madre pero a veces siento que fallo… siento que ya no puedo más. Por eso necesito tanto a mi padre. No me imagino una vida sin él… sé que algún día él tendrá que irse pero no tiene que ser ahora. No ahora.

He sacrificado tanto por culpa de su enfermedad. Nada más graduarme comencé a trabajar duro para poder ayudarle en la empresa… porque ya sabía que estaba mal. Por aquel entonces Finnick estaba todavía en la universidad y Madge aún en el instituto. En vez de salir de fiesta con Cato y Marvel yo me encerraba en mi cubículo aprendiendo todo para manejar la compañía. Sacrifiqué mi vida para poder ayudarle y cargar con todo a una temprana edad. Pero si me pregunta si me arrepiento… por supuesto yo digo que no. Digo no porque ese sacrificio puede habernos dado unos años más con mi padre.

Aún con todo el dinero del mundo no puedo salvarle. Y eso es lo que más me duele. Todos los días trabajo duro para mi familia pero lo que más quiero hacer… no lo puedo hacer.

Me doy cuenta de que estoy llorando enfrente de la puerta de su habitación y que varias enfermeras y pacientes me miran con cara confusa. Me seco las lágrimas y pongo mi mejor cara para ver a mi padre.

-Peeta… -me saluda desde la cama.

-Hola papá… -le digo besando su coronilla. –Te dije que te cuidaras papá… no hagamos esto más difícil. –le regaño.

-Esta vez no hice nada hijo. –promete. –Es sólo que este corazón mio ya me falla… y lo peor de todo es que no sé hasta cuando voy a aguantar.

-No digas eso papá… -le digo intentando reprimir mis lágrimas.

-Es la verdad hijo. –me agarra la mano y lo aprieta. –Por eso quiero pedirte que me concedas este último deseo que tengo. Hijo, sé que has sacrificado mucho por mí… y yo quiero verte feliz. Y Katniss lo hace, hijo. Yo puedo verlo… es la mujer de tu vida… y quiero ver como se convierte en eso.

-Papá… -murmuro.

-Ella es una buena chica… y te hará muy feliz. Y yo lo quiero ver, hijo. Te quiero ver feliz. No puedo perderme eso. Ya me he perdido muchas cosas de tu vida… y no quiero perderme esta última.

-Yo nunca te reprocharía nada papá. Eres el mejor padre que podría existir. –sollozo.

-Promételo, hijo. Peeta... promete que te casarás con Katniss. –me mira fijamente.

.

.

.

Precisamente ahora tiene que pasar esto. Justo ahora que hemos decidido tomar las cosas despacio. Pero por otro lado no quiero defraudar a mi padre, tampoco me gusta pensar que le queda poco tiempo pero si es así me gustaría complacerlo. Después de todo, esto comenzó con ese propósito. Aunque no contaba enamorarme de Katniss…

Espera… ¿acaso estoy enamorado de ella?

Bueno… ahora lo que viene al caso es como voy a decírselo. Ahora que le he prometido tantas cosas. Pero seguro que ella lo entiende. Por esa razón yo… la quiero.

-Hey… te estaba buscando. –unos brazos delgados rodean mi cintura desde atrás y apoya su cabeza sobre mis espalda.

-Necesitaba respirar aire fresco. –murmuro. -¿Qué tal está mamá?

-Más tranquila. Está con Plutarch en su habitación y Madge está con Finnick informándole de todo. Venía con Marvel y otro amigo vuestro. –cuenta.

-Es Cato. –le digo.

Y me doy la vuelta para encararla y abrazarla. La estrecho entre mis brazos porque ahí siempre me siento bien… protegido y querido… Ella me acaricia la espalda reconfortándome y no puedo hacer otra cosa que llorar como un niño pequeño.

-Shh… tranquilo Peet. –me calma. –Todo irá bien.

-Está débil Katniss… el médico también lo dice. –cuento.

-Plutarch es fuerte… recuerda que tu siempre lo dices.

-Pero su corazón no… falla Katniss. Y no sabemos hasta cuando va a durar.

Ella se queda callada respetando el momento. Se dedica a abrazarme y consolarme hasta que consigo calmarme.

-Me lo ha vuelto a pedir. –le informo.

Ella me mira confusa y yo le miro fijamente. Consigue entenderme.

-Entonces casémonos. –suelta.

-Pero… ¿y lo que acabamos de hablar en el apartamento? –le digo.

-Que nos vayamos a casar, no significa que no podemos seguir intentándolo. –dice. –Lo que pasa es que… vamos por fases distintos.

-¿Estás segura? –pregunto.

-Completamente.

-Entonces…

-Voy a convertirme en la Señora Mellark.

.

.

.

GENTE HERMOSA! GRACIAS! MIL GRACIAS! WOW 218 REVIEWS! EN SERIO! OS QUIERO!

VER VUESTRO ENTUSIASMO EN LOS REVIEWS Y TWEETS ME ALEGRAN MUCHO EL DÍA… Y ESPERO SEGUIR MANTENIENDO ESE ENTUSIASMO QUE TENÉIS HASTA EL FINAL :)

NO PUEDO DECIR NADA MÁS QUE GRACIAS.

AHORA SÍ… TENEMOS ¡BODA A LA VISTA! ESPERO QUE LA ESPERA HAYA VALIDO LA PENA. NUESTROS TORTOLITOS HAN DECIDIDO "INTENTARLO" LO QUE PASA ES QUE VAN A SALTARSE VARIAS FASES… PERO EHH… ¡LO VAN A INTENTAR! VAMOS A VER COMO LES VA…

POR OTRA PARTE… COMO LA BODA SE ACERCA HE ESTADO MIRANDO VARIOS VESTIDOS DE BODA Y ME CUESTA MUCHO DECIDIRME… ASI QUE VOY A ORGANIZAR UNA ENCUESTA. EN MI PERFIL DE FANFIC VOY A PONER LOS ENLACES DE LOS CINCO VESTIDOS QUE MÁS ME GUSTAN Y ATENCIÓN AHÍ ENTRÁIS VOSOTROS PORQUE ME GUSTARÍA QUE LOS VIERÁIS Y ME DIJERÁIS EN VUESTRO REVIEWS O MENSAJE PRIVADO CUAL OS GUSTA MÁS… EL QUE SALGA CON MÁS VOTOS SERÁ EL VESTIDO DE KAT.

ASI QUE POR FAVOR NO OS OLVIDÉIS DE VOTAR… LO ESTARÉ ESPERANDO!

MUCHAS GRACIAS DE NUEVO… Y MANDO SALUDOS A:

Zucix, Analu3003, diana. , Jackeline, akatsuki84, Ane-Potter17, Peetasunset96, rochay97, brenda mellark, krystal-esmeralda, Sayre 922, lauraXD, Candelaria, lauz9, haylie halliwell, Sol de Media Noche, Guest1, Chrushbut, XkanakoX, MarEverdeen, secret reader, Guest2, anaprinces25, Entdeckerin, verotwtk, Luna Potter Granger, Carmesí SV, torposoplo12, Eriroxi, msailucalvo, rom, glee, , anairamellark18, SlendyH (gracias por comentar en los demás capítulos), Guest3, LssGuapy10, beatric013, y The Last Mockingjay :P

MUCHAS GRACIAS A TODOS POR AYUDARME A CONSEGUIR LOS 200 REVIEWS… Y NO SOLO HEMOS CONSEGUIDO 200 SINO 218… NO PUEDO DAROS MÁS QUE LAS GRACIAS.

MIL GRACIAS Y UN BESO MUY FUERTE A TODOS!

x. Liz.