Gomene! Por mi tardanza. Mi examen es mañana y desde temprano ando buscando un break donde publicar el capitulo. T_T

Espero que sea de su agrado. Aunque advierto que no hay nada de KagaKuro, es un chapter tamb de break LOL!, full MidoTaka XD

Un agradecimiento especial a Alia Inverse por ser mi B-reader

El manga y sus personajes le pertenecen a Tadatoshi Fujimaki. Solo la historia me pertenece a mi.


Capitulo VIII

Premonición en sueños

Normal P.O.V.

Y soñaba con una melodía que extrañamente le era familiar.

-Yo he tocado esto antes -se decía en sueños- Hace mucho tiempo… en Teikou –cerró de nuevo los ojos dejándose llevar por el compás- La última vez…

Y su concentración se vio interrumpida por el sonido de unos pasos acercándose. Se vio a sí mismo entonces en el salón de música de su antigua escuela, al tiempo que concluía su composición. Alguien se había detenido en la entrada del salón y, con la puerta entreabierta, era su único espectador.

-¿Quién anda ahí? -exigió saber.

La única respuesta que obtuvo fue la huida de la persona. Los pasos cada vez se escuchaban más lejos

-Mucho tiempo atrás… -reflexionó, olvidándose de su alrededor y regresando a la 'realidad'.

-¡Shin-chan! -esa era la voz de Takao.

Ahora se encontraba en la biblioteca de Shuntoku, leyendo un libro. Takao llegó inesperadamente y se lo arrebató de las manos.

-¡Takao! -le reclamó el peliverde.

El mencionado se limitó a sonreír.

- Shin-chan, si no estas en clases o entrenando en la escuela siempre te encierras en la biblioteca –comentó, sentándose en una silla frente a él, sin devolverle el libro todavía- Deberías hacer algo divertido- exigió con una sonrisa traviesa.

-Que tú no lo veas divertido no significa que no lo sea para mí -respondió- Devuélveme el libro- exigió estirando la mano.

-'Horóscopos del mundo' -leyó Takao socarronamente, divertido- Estás obsesionado con ellos, ¿verdad?

-Devuélvemelo y vete –contestó, estirando la mano para recibir el libro de vuelta.

Pero en lugar de ello, el pelinegro se levantó de su asiento con el libro entre las manos, hizo una ligera mueca de burla y salió corriendo.

-Si Shin-chan quiere de vuelta su libro tendrá que atraparme -dijo en voz alta, desapareciendo tras la puerta de ingreso a la biblioteca.

Sabía que su comportamiento no debía de lucir especialmente afectado entonces, pero en contra de sus pensamientos le siguió el juego. Salió corriendo tras él y cruzó la puerta.

Solo para encontrarse dentro de un camerino.

-¡Midorima, a qué estas esperando! -le reclamó su sempai Otsubo- El partido va a comenzar, ¿dónde has estado? -exigió saber, molesto.

-Yo… -¿Cómo había llegado hasta allí?

-Lo sentimos -la voz de Takao apareció a su costado contestando por él -Shin-chan se demoró por mi culpa -sonrió nervioso.

-¿Eh? -se cuestionaron todos.

-El objeto de la suerte de Shin-chan se perdió y tuvimos que ir a buscar otro.

-¿Otra vez con tu objeto de la suerte? -reclamó Miyabi.

-Esta vez es algo pequeño, sempai -aseguró Takao- ¿Verdad, Shin-chan?

Midorima, aun siendo incapaz de comprender el por qué, afirmó con la cabeza y paso a sentir un objeto entre las manos. Curioso de saber cuál era su objeto de la suerte, abrió la palma de la mano y dejó a la vista un pequeño anillo plateado. Parpadeó un par de veces, buscándole la lógica a la razón. Cuando dirigió la mirada a su alrededor, ya no había nadie mas que Takao a su lado.

-¿Por qué me hiciste comprar esto? –preguntó, apreciando el objeto- Este no es mi objeto de la suerte -ni sabía de dónde provenía esa seguridad, las palabras fluían de su boca.

-Porque a partir de ahora lo es, Shin-chan -contestó Takao sonriente y pasó a mostrarle lo que traía en la mano.

En uno de sus dedos llevaba el mismo anillo.

Grito

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Se golpeó la cabeza contra un barrote de la cama y despertó.

-¿Shintaro? -le sorprendió la llamada de su madre desde el otro lado de la puerta de su habitación- ¿Todo está bien hijo? -preguntó preocupada.

-Hai -contestó sobándose los ojos- Solo me he caído –mintió.

Escucho un suspiro de alivio proveniente del otro lado.

-El desayuno ya esta listo -siguió su madre- Vístete y baja a desayunar.

-Hai -repitió de nuevo.

Los pasos de su madre se retiraban, pero se detuvieron a medio camino.

-Por cierto hijo -habló de nuevo- Takao-kun llamó hace poco- comentó.

-¿Por qué?- fue lo primero que se pregunto el peliverde

-Al parecer no contestabas al celular –repuso su madre- Dijo que vendría a devolverte tu cuaderno de apuntes por la tarde. Tu padre y yo vamos a salir, así que te quedarás a cargo desde la hora de almuerzo

-Hai -repitió por tercera vez- ¿Por qué se lo presté en primer lugar? -se preguntó rascándose la cabeza que aún le dolía después de haberse chocado contra los barrotes de la cama.

Después de eso pasó la vista alrededor de su habitación. Su celular estaba en modo silencioso, lo cual concordaba con la explicación de su madre, pero más que eso, lo que le intrigaba era lo que había a su lado.

-Una escultura de un halcón -pensó examinando el objeto- A veces me pregunto si el destino tiene algo en contra mío –suspiró, recordando que era la segunda vez que ocurría que su objeto de la suerte le recordase a personas en su vida- Va a venir por la tarde… -pensó malhumorado y se levantó para arreglarse.

Al rato de haberse cambiado, bañado, desayunado y tras ayudar en los quehaceres de la casa se detuvo en la sala, dispuesto a revisar las materias de la semana. Una vez concentrado no había nada que pudiese distraerle. Ni el aviso de salida de sus padres, ni el sonido del auto encendiéndose y la puerta de la calle cerrándose, ni siquiera el sonido de su estómago pidiendo comida pudieron contra su genio. Eran casi las tres de la tarde cuando terminó con su repaso de la cuarta materia, cuando finalmente se detuvo, o mejor dicho, se vio obligado a detenerse. Buscó en su maletín el cuaderno de la asignatura, y solo entonces recordó que su compañero lo tenía, por lo que tomó la decisión de descansar mientras lo esperaba.

-Cuando estudio me olvido de todo -pensó para sí mismo, encaminándose a la cocina.

Una vez en ella, agradeció que su madre le dejara el almuerzo solo a falta de servir y comer tranquilo. Teniendo en cuenta que no tenía talento para la cocina, era un alivio tenerla ya preparada. Descansó un rato después de ello y cuando regresó a la sala, con el objetivo de repasar otra materia hasta que el cuaderno llegase, desvió la mirada hacia un rincón, contemplando un mueble en particular.

Una simple nota en aquel instrumento fue todo el incentivo que necesitó para sentarse al piano y comenzar a componer música.

Una melodía, la misma que recordaba en su sueño-pesadilla. La última vez que la había tocado había sido en Teiko, la última vez que había tenido espectadores que no fuesen sus padres. Muchos recuerdos venían a su mente mientras más notas se producían entre sus dedos. Una vez que tomó el baloncesto como parte de su vida, una parte de él renunció al piano. Y aunque negara su agrado por el mismo, no podía evitarlo. Una vez que comenzaba a tocar el instrumento, no podía detenerse hasta acabar la canción.

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O al menos eso creía.

Siempre que no hubiera espectadores de por medio.

-¡Shin-chan! -En lugar del timbre se escuchó la voz de su compañero en la entrada- ¿Estás tocando el piano? ¡¿Déjame ver, déjame ver?! -pidió emocionado, llamando con los nudillos en la puerta de la casa.

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Midorima suspiró resignado y dejó de tocar el piano sin terminar la canción. Lo dejó todo en orden como si nunca lo hubiera usado y se dirigió a la puerta. Tras abrirla, Takao entró en la casa emocionado, dirigiendo la mirada al mueble del rincón. No había pruebas de que hubiera estado tocando música hacia solo un momento.

-¡Shin-chan! -reclamó el más bajo haciendo un puchero.

Midorima con la mirada le pidió explicarse.

-¡Cuándo llegará el día en que pueda oírte! –se quejó Takao.

-Nunca –contestó sin preámbulos, desviando la mirada hacia la mesa de estudios.

-¡Hey! No es justo -caminó hacia el instrumento y deslizó su mano sobre la tapa del teclado-. Quiero oírte –comentó, mirando fijamente el piano negro.

Midorima siguió mirando a la mesa, tratando de ignorar su comentario.

-Algún día… -pensó para sí, sin darse cuenta de que en realidad lo había murmurado.

-¡Te he oído! -lo sorprendió Takao apareciendo frente a él como por arte de magia.

-¡Takao! -ahora fue el turno de sobresaltarse de Midorima.

-Hai, hai -se tranquilizó el más bajo y pasó a sacar un cuaderno del maletín que llevaba consigo- Te devuelvo tu cuaderno.

Midorima lo tomó entre las manos y se dirigió a sentarse para seguir estudiando.

-¿Como todos los fines de semana? -preguntó el pelinegro, sentándose al otro extremo de la mesa y sacando su propio cuaderno.

Midorima tardó en contestar mientras pasaba la mirada por el cuaderno recién entregado para asegurarse de que no tuviera ningún daño. Pero al mismo tiempo esperaba que Takao no se diera cuenta del otro objeto que resaltaba en esa sala. La escultura de halcón se encontraba al costado de uno de los muebles, haciéndole compañía. Su objeto de la suerte del día, pensó, tenía por desgracia un doble significado.

-¿Neee, Shin-chan? -preguntó su compañero, extrañado por su comportamiento y falta de respuesta.

Desde la época de exámenes finales mantenían esa rutina. Takao con frecuencia le pedía a Midorima sus apuntes y siempre se los devolvía el domingo. No había pasado mucho tiempo, pero desde hace dos semanas el pelinegro había agarrado la costumbre de quedarse en casa del peliverde para que le explicara algunos temas que no entendía. Aunque estaba acostumbrado a la actitud tsundere de su compañero desde hacía un buen tiempo, su comportamiento en ese momento le resultó extremadamente sospechoso.

-¿Con qué necesitas ayuda ahora? –preguntó, simulando estar de mal humor a pesar de sentir cómo su nerviosismo se acentuaba.

-¿Eh?

-Te estoy preguntando con qué necesitas ayuda –repitió, tratando de controlar su temperamento.

-¿Eh? -de nuevo- Shin-chan esta dispuesto a ayudarme con los estudios -sonrió incrédulo.

-No… -dijo reconociendo los signos de su vergüenza y callándose inmediatamente después de ello. ¿Es que no había otra forma de distraer a Takao que no fueran los estudios?- Takao… -cambió de su tono de voz con rapidez

-¿Sí, Shin-chan?

Y antes de poder notar el rubor de vergüenza en el rostro de su compañero, un cuaderno abierto fue estampado contra su cara.

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-¡Tsundere! -se escuchó el grito de Takao acompañado de un gesto de dolor.

Fin del capitulo VIII

TBC...


Waaa, salio corto el capitulo, pero prometo que el proximo sera mas largo! Es mas el que sigue si puedo spoilearlo: KagaKuro regresa, la ultima noche antes de la operacion de Kuroko, como sera...

Espero que aun sigan siguiendo este fanfic, no lo he abandonado y no pienso hacerlo, es mas incluso estoy pensando en publicar otra historia genderbender (no es lo mio, pero cierto pelirrojo no quedaría mal como mujer o si?) imagínense quien XD

Muchas gracias por el apoyo y los reviews

Pd: he comenzado a apoyar randommente el AkaFuji... alguien mas?

Bye bye

Sarima