Como prometi en sirenas, aqui tienen la continuacion de Ritual
Agradezco por su paciencia y por los reviews, me animan a recordar "no olvides el fic" XDDDDDD
Bleach es propiedad de Tite Kubo.
Capitulo 10: El fuego es inmortal.
Renji estaba en problemas.
La parte superior de su vestuario estaba completamente carbonizado, por lo que se podía ver su torso tatuado con una capa de sudor, raspones, varias heridas y quemaduras. Su Bankai estaba desparramado en varias zonas y a pesar de las contables veces que esta volvía a pelear, Shintarow y Spinel fusionados los derrotaban sin problemas.
Definitivamente era peor que una película de terror en donde un demente mataba a todos sólo por el placer, como esa de Hannibal que vio la otra vez.
El arcángel del fuego lo miraba con una seriedad que daba miedo, Renji levanta su mano derecha y tras un grito, Zabimaru se vuelve a levantar entre los escombros, armándose como rompecabezas y listo para atacar, pero sólo basto una bola de fuego gigante para que el Bankai vuelva a estado Shikai, destrozado en miles de pedazos y Renji terminó en el suelo con más heridas, su cabello estaba suelto y manchando el suelo con su propia sangre.
Pasos. Los pasos de Shintarow rompían el silencio de la habitación, se estaba acercando a su contrincante.
Un accidente de tránsito acabó con la vida de su padre.
El pequeño sobreviviente, había salido entre las llamas sin ninguna quemadura, aunque estaba herido por las golpizas, sus ropas estaban rasgadas y sangre se corría por su pequeño cuerpo, miraba en todos lados en búsqueda de su padre, pero sólo veía desconocidos que lo rodeaban y le preguntaban si estaba bien, otros gritaban en que había que llamar a la policía y otros trataban de buscar a la otra persona que iba con él, pero había sido tarde.
En el hospital, estaba siendo tratado y no había hablado en ningún momento, ni siquiera a su madre y los profesionales creyeron que era un trauma a causa del accidente por lo que estuvo bajo terapia. Su madre había sido muy protectora con él a causa de su preocupación por lo que siempre iba a dejarlo y a buscarlo a su escuela solamente ya que Shintarow no se tomaba la molestia de convivir con sus pares, por lo que sólo salía si su madre le pedía compañía. Aparte de ropa, su madre le compraba libros, que era lo único que le pedía, su hijo pasaba horas y horas leyendo, sin tomar conciencia de su cuerpo, podía pasar la lectura por 24 horas sin comer o dormir.
En la escuela andaba sólo porque los alumnos le temían, algo en su presencia les decía que era una especie de demonio, incluso han ocurrido varios accidentes de incendios (pequeños) alrededor de él y la gente ya sospechaba que era un pirómano, pero cómo nunca le encontraban fósforos o encendedores, no tenían pruebas para echarlo, y era un alumno con buenas notas, había llevado a la escuela en varias victorias, por lo que sería tonto deshacerse de aquel pequeño Einstein.
-Ya llegamos. – Avisa su madre al detener su auto rojo frente a la escuela y ve a su hijo con una sonrisa. – Ten un buen día Shintarow.
-Sí. – Inexpresivo, se quita el cinturón de seguridad y ve a su madre, quien le acaricia los cabellos maternalmente y le besa en la frente. – Te veo en la tarde y ten cuidado, han ocurrido muchos accidentes.
-Parece que tú eres el padre aquí. – Le regañó con un tono de broma mientras lo veía bajarse.
-Hablo en serio madre. – Le advirtió y cierra la puerta.
Ve como su madre se pierde en el camino, se queda mirando la nada como si algo invisible le dirá en cualquier momento que ella estará segura hasta volver a su lado. Ignorando las expresiones de miedo por parte de los niños y jóvenes, caminaba hacía los casilleros de zapatos para poder cambiarse, estaba por irse a su salón cuando una fuerza bruta lo toma del hombro y lo golpea con fuerza hacía los casilleros.
Shintarow no se inmuto, ni siquiera reflejó dolor, alzo su cabeza curioso y ve a un grupo de brabucones asustados y que sólo estaban ahí porque su líder tuvo la osadía de acercarse e intimar al extraño a ver si ganaba meritos por su victoria.
-No recuerdo haberte hecho algo… ¿Puedes dejarme en paz? – Le pide sin parecer perturbado, estaba serio y tranquilo.
-¡No te hagas el superior! – Le ordena volviendo a golpearlo en los casilleros, los niños que estaban a su alrededor escapaban asustados de que Shintarow les hiciera daño a todos. – No eres más que un niño maldito que causó la muerte de su padre.
Por unos momentos, Shintarow movió sus cejas en señal de perturbación, pero seguía sin estar alterado.
-¿Tienes pruebas? – Zafándose. – No me gusta los idiotas que actúan sin pensar.
Los compinches gritaron de miedo al ver cómo su líder golpea a su rival en el rostro con sus puños, sangre salió de la nariz del pequeño, pero a pesar de todo, él seguía incapaz de enojarse o de contraatacar, a él no le importaba lo que le hacían, era mejor eso que causar un…
-¡Vete de esta escuela y refúgiate en las faldas de tu pobre y zorra madre!
El pequeño Shintarow abre sus ojos mientras el recuerdo de su madre llorando aparece en sus pensamientos, él podía permitir de todo, lo podían insultar, patear, golpear y ensuciar sus pertenecías, pero nadie… ¡Nadie se metía con su madre!
-Eso no… - Los casilleros comenzaban a derretirse, asustando a los espectadores. – No te lo perdonare.
Y se crea una flama de fuego detrás de él, quemando todos los casilleros, los brabucones retrocedían asustados, con sus ojos clavados en el fuego que poco a poco tomaba la forma de un animal, de un lobo con una especie de cuerno, vieron a Shintarow y gritan al verlo con sus ojos brillando que parecía que en cualquier momento, saldría fuego de ahí también. Salieron corriendo y el fuego desaparece, los casilleros había vuelto a la normalidad y el niño ve aquel lobo parándose frente a él.
-Eres el que vi ese día… ¿Tú ocasionaste el accidente?
-No… yo trate de salvarte después del accidente con mis flamas.
-¿Por qué no salvaste a mi padre también?
-Porque fue su deseo morir para que tú vivas… Shintarow-sama, no desperdicie el sacrificio de su padre, no desprecie su vida. – Y desaparece.
Dos años después, un incendió acabo con su casa, con sus pertenecías… y con su madre.
Su madre le había pedido que fuera a la tienda por víveres, pero jamás pensó que al regresar, su casa estuviera ardiendo en llamas mientras los bomberos trataban de apagarla. Incrédulo, las bolsas se le caen al suelo y no duda en correr, pasando el mar de gente y la advertencia de la policía de que era peligroso entrar, él sólo quería salvar a su madre.
Entró a la casa, esquivando el fuego y los pedazos que caían, continuaba adentrándose cada vez más, se mira el cuerpo y le pareció extraño el no estar sudando a causa del calor, ni siquiera rastro de temperatura alta en la frente. Siguió buscándola, no estaría tranquilo hasta verla.
-¡Mamá! – Viendo por todos lados, pero sólo encontraba fuegos y pedazos quemados que formaron parte de una pared o de un mueble.
Un crujido llama su atención, alza su cabeza y descubre que un gran pedazo de techo iba a caer sobre él, como toda persona asustada, reacciono gritando y cubriéndose el rostro. Oye su nombre en un grito y su cuerpo es víctima de un empujón, se incorpora de inmediato, viendo a su madre debajo de aquella cosa que estaba por arrebatarle su vida, horrorizado de verla aplastada por algo que la estaba rostizando, corre hacía ella, se pone de rodillas y la toma de las manos alarmado.
-Espera madre, voy a quitarte esto.
-No. – Su madre se lo impide y le regala una sonrisa. – Tal parece que el sacrificio de tu padre no fue suficiente… ahora es mi turno sacrificarme por ti.
-Mamá…
-Shintarow, no escuches lo que dice la gente de ti… eres un niño especial y único. – Le acaricia suavemente una de sus mejillas. – Mamá y Papá están contentos de tenerte como nuestro hijo.
-Por favor, mamá… no me abandones.
-Nosotros siempre vamos a estar contigo… en tu corazón. – Su voz se iba apagando con cada palabra. – Haz que estemos orgullosos de ti.
Y muere, dejando a un Shintarow con los ojos abiertos a causa del shock.
-¡MAMÁ! – Grita con dolor hasta perder la voz.
Su madre había muerto y todos los culpaban a él, ningún familiar se quiso quedar con el pequeño porque juraban que estaba maldito y sólo traía desgracias, así que Shintarow termino en un orfanato.
Debajo de un árbol miraba a los otros niños jugar, siempre se estuvo preguntando lo emocionante que sería ser uno de ellos, alguien normal, pero… ellos lo catalogaban como algo no normal y no podía juntarse con ellos, sólo los lastimaría.
-Chang Shintarow, presentarse en la oficina de adopción.
Todos quedaron congelados, ¿Qué había un loco que se lo llevaría?
Confundido, pescó su libro y va a su destino ignorando las miradas llenas de miedo de los niños, jóvenes y hasta de los cuidadores. Cuando llegó, lo primero que vio fue un niño de más o menos su edad, sorprendiéndose al notar sus ojos de diferente color, uno rojo y el otro azul, vestía de lo más elegante, parecía un ingles con su traje de saco café oscuro y tomando tan delicadamente la taza de té. Detrás de él, había un preadolescente de 12 años y cabello rubio que lucía jeans negros y camisa azul claro, fuera del pantalón, con las mangas dobladas y con tres botones abiertos.
-Hola Shintarow. – A pesar de ser el menor, el de diferentes ojos habló como si fuera el cabeza de familia. – Es un placer conocerte al fin.
-¿Conocerme a mí? – Asombrado, estaba tan acostumbrado a ser el "demonio maldito" que le parecía increíble que alguien quisiera verlo.
-Déjame presentarme, me llamó Chu Dewei. – Y con su mano derecha extendida, señala a su acompañante. – Él es Sheng Xia. Estamos aquí por ti.
-¿Van a adoptarme? – Sin creérselo.
-Así es. – Regalándole una sonrisa. – Tú no debes estar aquí, sino con nosotros.
-Pero… ¡pero soy un demonio maldito! Yo sólo les traeré desgracias.
-Tú no eres un demonio. – Le aseguró con la vista clavada en él y por unos momentos, reflejó frialdad. – Demonio son tus tíos que mataron a tus padres para quedarse con la empresa. El fuego y el profundo amor de tus padres sólo te han protegido.
-¿Mis tíos? – Susurró sin creerlo.
-Ellos cortaron los frenos del auto en qué ibas con tu padre, queriendo matarlos a ambos y así no tener obstáculos, pero no se esperaron que el deseo de tu padre de que vivieras y que tu guardián, te protegieran. – Toma de su té, el tal Xia estaba en silencio, esperaba su momento de hablar. – Es curioso lo que hace la avaricia.
-Entonces… ¿Mis tíos mataron a mi padre por dinero?
-Así parece. Sólo quedabas tú de obstáculo, pero tu madre, tan perceptiva, te mantuvo siempre con ella, te iba a dejar y recoger a dónde fuera, y cuando ella salía, te pedía tu compañía por miedo a que te hicieran algo mientras no estaba.
-El día en qué tu madre te pidió salir de la casa, ¿No te pareció extraño? Si ella nunca te dejaba salir solo. – Finalmente Xia habló, se acercó para inclinarse y tomarlo de los hombros. – Te saco para protegerte de tus tíos, ella les hizo creer que estaba contigo en la casa y le prendieron fuego después de encerrarla en tu cuarto.
Shintarow recordó las palabras de su madre y ahora comprendió todo, ellos sabían las intenciones de sus tíos y quisieron protegerlo a toda costa, dando sus vidas a cambio… él no era el demonio que los mató, son ellos… los mismos que le gritaron en su cara que él era el único culpable… mentirosos… son unos mentirosos…
-Ellos… son mentirosos… - Una especie de descarga naranja rodeó su brazo derecho. – No se merecen el perdón. – Y el fuego comienza a nacer en un florero, quemando las flores y derritiendo la cerámica.
-Sí, ellos no merecen el perdón. – Le apoyó Xia, pero le regaló una sonrisa y lo abrazó como dándole apoyo. – Pero tampoco merecen tu tiempo o la muerte… tú eres mejor que ellos.
Shintarow abrió sus ojos sorprendido, no había recibido jamás amor ajeno, y el fuego se apagó, quedando la cerámica esparcida por la mesa y no quedaron ni las cenizas de lo que una vez fueron rosas.
-Ya no estás sólo Shintarow, ahora tienes a Dewei-sama y a mí, soy tu hermano.
-¿Mi hermano?
-Tu hermano arcángel.
-Ven con nosotros. – Dewei le ofrece su mano. – Y todas tus dudas serán resueltas… pero lo más importante, ya no estarás solo.
Renji cae en picada al suelo, levantando rocas y polvos a su paso.
Despreocupado, Shintarow cae de pie sobre él a una velocidad descomunal, tal impacto logró que Renji escupiera saliva y sangre que salpicaron en el suelo.
-Creo que ya has dado suficiente de ti, Shinigami. – Le crecieron las garras de su mano derecha. – No te preocupes, por ser amigo de Orihime-sama, no te mataré. Sólo incapacitado para que no sigas molestando.
Anfitrión e Invasor se congelaron por unos segundos al sentir el reiatsu de Rukia y Shui desaparecer. Shintarow grita el nombre de la pequeña preocupado y bajando la guardia que Renji aprovechó para atacar con su Shikai, golpeándolo en el abdomen y mandándolo a volar.
-Esa tonta de Rukia, se ve que no puedo dejarla sola ni cinco minutos. – Se queja el pelirrojo mientras se va poniendo de pie, estaba preocupado y alarmado.
De golpe, Shintarow se pone de pie y ruje como un lobo, fuego sale del rugido y se va directamente hacía Renji, dándole con todo y cae derrotado de nuevo, pero no duro mucho ya que vuelve a ponerse de pie a pesar del dolor que siente todos sus músculos, incluso se sentía como un pavo en el horno.
-¿Aún te sigues poniendo de pie? Ya has perdido.
-Lo siento, pero no pienso perder, prometimos llegar hasta el final y si pierdo aquí, de seguro me van a estar fastidiando los demás cada vez que se acuerden. – Y sonríe a pesar del profundo dolor.
-¿Llegaran lejos por Orihime-sama? – Cierra sus ojos para reflexionar. – Eso en verdad es admirable, Orihime-sama tiene buenos amigos… pero en verdad ya no hay nada que se pueda hacer, debe casarse… debe casarse para no morir. – Clavando su mirada seria con la sorprendida de Renji, ¿Orihime morirá si no se casa?
-¡No digas tonterías! ¿Es un truco de ustedes? – Estalló apretando más la empuñadura de Zabimaru.
-Si quieres culpa a alguien… culpa a tu amigo, Kurosaki Ichigo, por romper el balance.
Ante tal declaración, el Shinigami calma su acelerado latido a causa de la rabia, se atrevió a sonreír, ocasionando que el arcángel se sorprenda.
-Eso no me sorprende mucho, Ichigo es un verdadero idiota que no para de causar problemas y todos tenemos que estar detrás para cuidarle el trasero…. – Prepara su Zanpakutoh. – ¡Porque somos Nakamas!
Tal declaración sorprendió a Shintarow, él era alguien que no conocía el fuerte valor de la amistad por haber sido tratado como un demonio, así que le es extraño y admirable tales palabras llenas de sinceridad, que todos estén sacrificando sus vidas por su reina.
-Y por eso vamos a seguir adelante sin importar qué: Para ayudar a Inoue, a Ichigo, a Rukia, a Sado, a Ishida… - Por cada nombre, su reiatsu iba aumentando a pesar del cansancio, sorprendiendo más a Shintarow. – ¡Porque nuestros corazones están unidos! – De un impulso, Renji sale disparado hacía su contrincante. – ¡Y si uno cae, los demás estaremos para ayudarlo a estar de pie!
Shintarow seguía reflejando asombro por su fuerza recuperada y tuvo un recuerdo.
Veía a Orihime en silencio, ella caminaba a su lado en aquel bosque de China y con la cabeza gacha, se había quitado el pijama después de haber decidido irse con él, por lo que usaba una larga falda de color café oscuro y una chaqueta para protegerse del frío, tenía la cabeza gacha para no demostrar debilidad.
-Orihime-sama. – Deteniendo sus pasos, por lo que ella hace lo mismo. – Le pido que me disculpe.
Orihime finalmente se digno a verlo, reflejando sorpresa por lo que oía.
-Yo… lamento habérmela llevado así de rápido, debí por lo menos esperar unos días… aunque no hay tiempo… quizás venir antes para prepararla. – Nervioso. – Enterarse de todo muy rápido, que tiene que venir a proteger el planeta y no volver a salir a la superficie nunca más…
Y se calló al verla sonreír.
-No estoy asustada… y tampoco enojada. Así que no se preocupe, Shintarow-san.
-¿Por qué? – Avergonzado de ser tratado con tanto respeto.
-Porque mi corazón está con mis amigos.
-¿Amigos…? – Sin comprender.
-Hemos pasado por muchas cosas, juntos. – Vuelve a sonreír. – De seguro se van a preocupar mucho cuando sepan que no estaré más allá… Kurosaki-kun se va a enojar y Kuchiki-san probablemente me va a pegar. – Sin dejar de sonreír, incluso soltó una pequeña risa. – Pero también hemos aprendido que… si sometemos nuestros sentimientos hacía el otro, nuestros corazones se convertirán en uno.
Lo siento mucho, Orihime-sama.
Y ocurrió una fuerte brisa.
Renji miraba sorprendido como Shintarow había detenido su ataque lleno de reiatsu fácilmente con una mano y con su otra mano, atacó el abdomen de Renji con todas sus fuerzas. El Shinigami cae de nuevo al suelo, pero esta vez… no se movía, estaba inconsciente y al borde de la muerte por la cantidad de sangre que salía de su cuerpo y manchaba el suelo. Después de verlo un largo rato, el arcángel lanzó un suspiro y vuelve a separarse de Spinel.
-¿Qué piensas hacer ahora, Shintarow?
-Voy a buscar a Shui, pero primero…. – Sin dejar de ver a Renji.
-¿Qué ocurre con él? Ya va a morir.
-Y eso dejaría muy triste a Orihime-sama, ¿no? – Sonriendo.
-¿Shintarow?
-Tú sabes que yo no puedo comprender el concepto de amistad por como la gente y mi familia me ha tratado, pero si estoy agradecido de que mis padres sean mis padres, de haber conocido a Dewei-sama y a mis "hermanos"… de haber conocido a Orihime-sama y a sus amigos… estoy comenzando a comprender la amistad gracias a ellos.
Shintarow estiro sus brazos y el fuego vuelve a rodear a Renji, pero este fuego no lastimaba, era muy cálido y curativo, como medicina, fue cerrando todas las heridas e hizo que recuperará su sangre perdida. Sonrió complacido.
-Abarai Renji… en verdad mereces ser amigo de Orihime-sama.
Y se marchó con Spinel a su lado en búsqueda de Shui.
