Madamme Plumette

Capitulo noveno

Los besos habían continuado…besos dulces, húmedos, apasionados, cariñosos, divertidos…de todas clases, sabía hacer de sus besos un arte, y como todo buen artista tenía su propia e inconfundible firma, esos eran los besos de Grantaire.

Asi que la pobre Eloise solo podía caer rendida ante tanta locura, segura ahora de que le pertenecían solo a ella. Porque si había tenido alguna duda antes, ya no la tenía, solo con mirarlo a los ojos podía comprender la verdad y sus besos eran el complemento perfecto para su confianza.

Y entre tantos besos la voz de una mujer que venía desde debajo de la escalera los sobresaltó

-¿R, eres tú, querido?

Grantaire sonrió y le dio un beso mas a la acalorada Eloise antes de responder.

-¡Si, madamme Plumette soy yo!

Y la mujer respondió

-¿Esta todo bien..? Porque no oí que cerraras la puerta y me preocupé…

Los dos rieron por lo bajo, él volvió a besarla, con dulzura, era el turno de los besos cortos y divertidos, los apasionados no eran los indicados en aquel preciso momento.

-¡Esta todo bien, ya bajo!

Y le dijo en un dulce susurro mientras los pasos de la mujer se alejaban hacia el interior de la casa.

-Ven, quiero presentarte a mi linda viejita…

Eloise lo miró con dulzura, había sido lindo oírlo llamarla así, solía hacerlo cuando se refería a ella, era una forma cariñosa de demostrar cuanto la quería.

Así que le dio otro beso cortito que la dejó con ganas de muchos mas y la tomó de la mano para conducirla escaleras abajo.

Se dirigieron a la cocina donde una anciana regordeta estaba de espaldas amasando en una larga mesa de madera.

Era pequeña, con los cabellos blanquísimos recogidos en un rodete, llevaba puesto un delantal blanco sobre un vestido azul.

Grantaire se adelantó y la abrazó dulcemente por detrás, besando su mejilla, ella se sobresaltó y rió graciosamente mientras le pegaba en la cabeza con un repasador

-¡Ay siempre haces eso y me asustas!

Él también rió y cuando la mujer giró, le dio otro abrazo y sacudió la harina que le había quedado espolvoreando su cabello.

Después de eso, él se acercó a Eloise y la tomó por la mano dulcemente.

-Quiero presentarte a Eloise…

La viejita agrandó sus ojos al oírlo pronunciar su nombre y sonrió con una sonrisa enorme mientras estiraba sus brazos hacia ella.

Eloise sonrió también y se dirigió a sus brazos que la aferraron fuertemente

-¡Que gusto me da conocerte linda!

Le dijo después del caluroso apretón

La chica sonrió

-El placer es mío Madamme, he oído mucho sobre usted…

-¡Ah imagino que no tengo mejores comentarios que los que yo oí sobre ti…

Eloise miró a Grantaire sorprendida y él se alzó de hombros

La anciana se la quedó viendo unos instantes y después volvió a sonreír

-Eres tan linda como te imaginaba…y eso que se han esmerado en describirte con el más delicado de los detalles…

Dijo moviendo la cabeza hacia el lado en el que estaba R, después lo miró y apretó uno de sus cachetes haciendo que él se inclinara hacia ella porque debía dolerle bastante.

Luego volvió su mirada a Eloise

-¡Mas vale que cuides bien a mi muchacho porque es el mas lindo, bueno y dulce de todos los chicos de Paris...! Y mira que conozco a muchos…

Dijo con un aire seductor que los hizo reír, después se puso mas seria

-Por eso y porque lo quiero mucho…

Grantaire se agachó para besar su mejilla y ella volvió a pegarle con el repasador

_¡Ay no nos pongamos melosos que me harás llorar! Vengan pasen, no se queden ahí parados, estoy haciendo pan…

Los tres entraron mientras la anciana continuaba diciendo:

-Me dijo que eres escritora…

-Eso dicen…Dijo la chica humildemente

-Mi esposo escribía…bueno, solo para mí pero eso es lo que hacen los enamorados…un día quisiera mostrártelos…

Eloise sonrió

-Me encantaría leerlos…

Madamme Plumette asintió con un suspiro, tal parecía que un recuerdo le había golpeado el corazón por un instante, solo fue un momento pero Eloise lo notó y se sintió terriblemente triste. Pero la mujer no tardó en reponerse

-¿Te quedas a almorzar verdad?

Eloise se alzó de hombros mirando a Grantaire que le hacia un gesto de afirmación con la cabeza, ella no podía desear nada mas que estar todo el tiempo a su lado así que no lo dudó

-De acuerdo...realmente huele bien...

La mujer asintió y señalando a Grantaire con el palo de amasar dijo:

-Y sabe bien...nadie podrá decir que alimento mal a tu chico eh!

Grantaire alzó sus ojos al oirla pero Eloise sonrió.