Capítulo 10

Murasakibara llegó a la casa de sus suegros feliz de haber llegado a tiempo, quería ver la cara de los invitados cuando vieran a Kagami. Después de todo era Romano, no podía evitar que le gustara el drama y más si era acompañado con una buena comida y un mejor postre.

-No entiendo porque un senador desconocido nos invitó -le comentó Miyaji a Ryota mientras llegaban, ayudándolo a bajar, y a Kuroko y a Kotaro también aunque no estuviera bien visto ayudar a dos esclavos a bajar del carruaje.

-Yo tampoco. Esto suena a algo raro -dijo Ryota que pensaba igual que Miyaji. Claro que su padre, cegado por la ambición, no lo quería ver.

-Su padre parece entusiasmado -comentó Kotaro bajito mientras entraban a la villa. Al entrar a la casa, Kuroko sólo pudo llevarse una mano a su boquita cuando vio al hombre parado delante de ellos... era Kagami. Lo era, sólo que con ropas elegantes.

Kagami sonrió ladinamente, cuando escuchó el grito del senador Kiyoki y el señor Kise.

-Soy Taiga Shirogane, heredero de Kozo Shirogane, pero pueden llamarme Kagami, por favor siéntanse cómodos en mi casa -les dijo con una sonrisa de medio lado.

A Ryota le temblaron las rodillas y miro a su padre, iban a matarles.

-Es imposible... eres tú... eres el esclavo huido... mi gladiador... ¡Yo pagué por ti! -aseguró el señor Kise-. Llevas mi marca.

Miyaji tragó saliva poniendo a Ryota detrás de si, su padre conseguiría que los mataran a todos… más rápido.

-¿Llama mentiroso a mi primo? -preguntó un hombre de cabellos azules y piel morena adelantándose, era Daiki Aomine- No sabía que en las provincias se era tan mal educado con los anfitriones –comentó Aomine.

Kiyoki sonreía tranquilamente creyéndose congraciado con Kagami. Después de todo él había sido el causante de que el otro cuando era un esclavo probara carne virgen, algo de lo que pocos esclavos, gladiadores o no, podían presumir.

-Miyaji, calla a padre -susurró Ryota con miedo, viendo como estaban los soldados del emperador en el sitio haciendo guardia.

-Se les invitó a mi casa -les recordó Kagami mirándolos como insectos sobre todo a Kiyoki-. Espero que tengan la decencia de portarse a la altura.

-Padre -le dijo Haizaki serio, el señor Kise se dio cuenta de su error y aun con la cara amargada hiso una reverencia.

-Mis disculpas -dijo.

-¿Y cómo es que sucedió este afortunado evento? Que Kozo encontrara a su hijo perdido... todo un milagro de los dioses -le dijo Kiyoki.

-Los milagros de los dioses existen -le miro con asco el ex gladiador, mirando de reojo a Kuroko y se acercó a él besando la mano del esclavo.

Kuroko se sobresalto mirándolo con sus ojos a un dilatados de la sorpresa. Y le hiso una torpe reverencia mirando a Ryota desesperado sin saber qué hacer.

-Pasen, por favor, la cena espera -les invitó Aomine, interviniendo para calmar la situación, después de todo la obra apenas empezaba, en el comedor ya esperaban Kozo y Sanada además de Murasakibara.

-Pasen -dijo Kagami mirando mortalmente a Kiyoki y entrando viendo a su padre y madre, que tenían una mirada un poco seria por decirlo de alguna forma.

Ryota agarró la manita de Kuroko, no sabía que sucedía, pero sabía que no era bueno para su padre o para ellos.

-Mi amo, no entiendo -le susurró Kuroko confundido, pegándose a Ryota para sentirse seguro y protegido. Miyaji estaba tenso, esto no le gustaba nada. Le gustaría sacar a Ryota, Kotaro y Kuroko de ahí, pero cagando leche los demás por él, podían matarse mutuamente.

-Así que usted tiene negocio en la arena ¿Verdad? -preguntó Kozo jugando con su copa mirando al señor Kise, invitando a todos a tomar asiento en la gran mesa.

-Tengo un Ludus, donde entreno gladiadores -asintió orgulloso de este hecho.

-Un Ludus, a mi esposo no le gusta los gladiadores. Le parece un deporte bárbaro -comentó señalando al hermoso Sanada sentado a su lado-, pero es uno de los gustos de nuestro emperador ¿Tiene algunos buenos? -le preguntó- De otra forma morirán al competir en la arena romana.

-Tengo varios buenos, pero la estrella de mi Ludus era Kagami, un gran gladiador. Jamás imagine que serie el hijo de un senador -le dijo el señor Kise.

-El mundo es un pañuelo -dijo Sanada mirándolo con soberbia-. Mi hijo no es un simple y barato gladiador... es el hijo del más importante senador de Roma, dispuesto a ser heredero de su puesto, y lo que jamás podré perdonar es que hayan marcado su piel como el simple ganado -dijo con veneno en su voz. Sanada era alguien muy rencoroso.

-Mis disculpas, mi señor, pero eso era un hecho desconocido el que fuera alguien importante. Le compré de forma legal en el mercado de esclavo de la plaza, cuando llegó con los otros esclavos, si no hubiese sido yo, hubiese sido cualquiera -dijo el señor Kise juiciosamente, lo cual era cierto, él vivía orgulloso de sus gladiadores y su Ludus, su único pecado era odiar a los griegos y querer ser aun más de lo que era, desafortunadamente para Kuroko él tenía sangre griega.

Sanada movió su mano y Kozo le sujeto deteniendo su mano debajo de la mesa y con esta la daga que su esposo había estado a punto de arrojarle al señor Kise. Y esa era la razón de que Akashi no estuviera ahí, el pelirrojo mas joven había sacado el carácter de Sanada y en vez de un intento de asesinato hubiera habido que impedir dos.

-Comamos -les ordeno a todas las partes, sin soltar la mano de Sanada que termino por ceder a su silenciosa orden, nada feliz. Él quería venganza.

Kuroko tomó el vino sirviéndole a Ryota nervioso, otro tanto hacia Kotaro con Miyaji, mientras que el senador Kiyoki trataba de entablar una charla sobre el senado con Kozo y Murasakibara.

-Quiero comprar vuestro esclavo, Kise -dijo Sanada de pronto interrumpiendo la conversación, mirando a Kuroko. Viendo que era el griego del que estaba prendado su hijo, se lo quería regalar a su niño.

-¿A Kuroko? Tómelo como un regalo por su afortunado encuentro con su hijo -le dijo aliviado el señor Kise de sacárselo de encima.

-Amo -susurró Kuroko mirando con pánico a Ryota.

Ryota le había prometido no apartarle de su lado. Kotaro también miró angustiado a Kuroko, él había estado ahí cuando el gladiador lo tomó, su amigo no era una puta.

-¡No! -exclamó Ryota mientras se levantaba indignado-. Si tienes algo de dignidad y entereza, no me pedirás a mi esclavo -acusó a Kagami mirándolo con fuego en los ojos, como si hubiese sido este y no Sanada quien hizo la petición-. No puedes pedirlo, no después de lo que le hiciste ¡Es Mio!

-Ryota -le tomo de la mano Miyaji para hacerlo sentarse.

-¿Tuyo? Es solo un esclavo -le dijo Aomine con curiosidad por la extraña relación que parecían tener el enano y el rubio-. Además uno cojo -añadió sin malicia en la declaración. Había notado la cojera de Kuroko.

-Mio, de mi propiedad -dijo fulminando ahora a Aomine con la mirada, negándose a sentar y a hacerle caso a Miyaji-. No lo regalaré, ni lo venderé, crucifíqueme si le da la gana.-dijo dramáticamente.

-Basta, Ryota -le ordenó Miyaji.

-Claro, como no es Kotaro -lo acusó.

-Ya basta, Ryota. Es sólo un esclavo, es cojo y tiene sangre griega. Ni siquiera vale un denario. Lo único que tenía de valor era su virginidad y ya ni eso es -le dijo el señor Kise con dureza por el papelón que estaba montando su hijo.

-Porque tú y ese monstruo -señalo a Kiyoki-, le obligaron a perderla -estaba frustrado y furioso. Él había prometido a Kuroko que lo protegería.

-Ryota, estás siendo descortés con nuestros anfitriones así que basta -le ordeno el señor Kise levantándose y encarando a su hijo.

-No, mi señor, no se meta en problemas por mí, no los valgo -le suplicó Kuroko a Ryota con miedo de que el señor Kise golpeara a Ryota, claro que Miyaji se puso en el medio entre su padre y su hermano.

-Cálmense -llamó el rubio mayor a la razón.

Kagami miraba a Ryota en silencio, siempre le había caído bien y ahora un poco más, claro que también vio a su primo Daiki, mirando al rubio con interés.

-No estoy siendo descortés. Mi esclavo no tenía la culpa de que esa noche le obligaran a hacer eso. Él es feliz conmigo ¿Por qué tengo que regalarlo? No es puta de nadie -reclamo suplicando con la mirada a Miyaji que se pusiera de su lado.

-Mi señor, ¿Por qué no acepta que le regalemos otro esclavo? Hay muchos muy buenos en nuestra casa, mi hermano es muy protector con sus esclavos -le pidió Miyaji humildemente a Sanada cediendo a la mirada de Ryota. Cualquiera valdría mientras no fuera Kuroko y por supuesto su Kotaro-. Podría aceptar a uno de los míos -le ofreció uno de sus mejores esclavos Koki Furihata, le tenía cariño al chico, pero no era Kotaro. Kotaro era sólo suyo.

-Queremos al griego -dijo Sanada inflexible-. Nadie le pondrá de puta, las putas están en los prostíbulos no en mi casa, aquí los esclavos no se usan de esa forma. No dejo que mis hijos se contaminen con esclavos.

-Es de usted y no quiero oír una palabra más -silenció el señor Kise a sus hijos. Kuroko se mordió el labio, pero bajó su carita al suelo sin protestar más, no quería meter en líos a su amo.

Ryota lanzó la servilleta y salió enojado de aquella farsa de cena, tenía los ojos húmedos del llanto que no podía contener más.

-Ve con él -le dijo Miyaji a Kuroko-. Al menos se les permite despedirse ¿No?-le pregunto Miyaji con ironía a su padre recibiendo una bofetada de él. Kuroko los miró asustado y luego hacia donde había ido su amo antes de correr detrás de él, alcanzándolo en la salida sin esperar autorización alguna de sus antiguos o sus nuevos amos.

Sanada se quedó callado a pesar del circo que esa gentuza se estaba montando en su comedor, mirando a su hijo, pero este sólo miraba por donde se había ido el esclavo. Miyaji apretó los puños después del golpe recibido, pero se contuvo volviéndose a sentar e ignorando a su padre.

Ryota se limpió las lágrimas cuando vio a Kuroko.

-Lo lamento, no pude cuidarte como prometí... que mal amo soy ¿Verdad?

-No es su culpa, amo... esto iba a pasar tarde o temprano. Su padre nunca me quiso. Yo lo voy a extrañar mucho. Usted ha sido el mejor amo del mundo -susurro, asustado por su destino. Ryota le abrazó con fuerza.

-No quiero que me dejes, no quiero, no eres sólo mi esclavo, eres mi amigo, Kurokochi.

-Y yo no quiero dejarlo, mi amo, no quiero -aseguro abrazándolo con fuerza-. Tengo miedo, amo, mucho miedo.

-Si te hace daño... juro por Júpiter que te secuestro y nos largamos -le juró.

-Que Júpiter le bendiga, amo –Kuroko se separó de él renuente.

-Que los dioses te acompañen, Kurokochi.

Miyaji salió en ese momento acompañado por Kotaro y Furihata.

-Suerte, pequeñajo -le dijo a Kuroko- ¿Nos vamos? -le preguntó a Ryota.

Ryota asintió y tomo su collar en forma de serpiente y se la puso al cuello al pequeño... dejando a Kuroko a su suerte en contra de su voluntad, siguiendo a Miyaji.

Las lagrimitas se salieron de los ojos de Kuroko viendo a su amo marchar, un suave sollozo se le escapó de los labios cuando estos subieron al carruaje alejándose antes que el resto de la familia, dejándolo solo en su nuevo e incierto destino.

-Serás bien tratado, chiquillo, no somos monstruos -le dijo Aomine sobresaltándole, había visto la curiosa interacción entre los dos donceles a los que había seguido.

Kagami salió de las sombras dejándose ver al fin, sus padres aun estaban entreteniendo al señor Kise y a Kiyoki.

-Daiki ¿Nos das un momento? -le pidió a su primo/hermano mientras miraba a su pequeño ángel.

Continuará…

Si la historia os gusta siéntanse en total libertad de comentar, darle favorito o darle follow como lo prefieran. Si la comentáis tenéis la ventaja de que os contestare, siempre contesto cualquier comentario que me dejan por pequeño que sea. Si decidí no comentar y darle follow o favorito, como quiera me hacéis feliz al menos se que estáis interesados en seguir la historia ^_~

Just me and my shadows-Bueno pues aqui esta el esperado reencuentro entre Kuroko y Kagami espero te haya agradado ^^

Gingana -Yei bella, ya estas al dia ^^ Espero que el reencuentro con Kagami te haya gustado.

angeli caduti-Yo te agradesco a ti que hayas sacado el tiempo para leerlo Angelo ^^ y espero que el reencuentro haya llenado tus expectativas ^^

ValescaDragneel-Gracias me alegro que te interese la historia ^^

jonew-No Kuroko no esta embarazado ya a pasado algun tiempo del encuentro obligado de el y Kagami y este no dio frutos ^^

Leyanasama-Gracias por leerlo, me alegro de haberte hecho sentir tantas sensaciones espero que este capitulo tambien te agrade.

Absalon95-Si Akashi es todo un reto XD y que vengativa XD tranquila ese senador tendra lo que se merece.

Spencer Black-Pues bienvenido a la historia ^^ Cuan vengativo pero todos quieren ver a ese senador igual y se lo merece XD Gracias por el detalle de Hizo estare mas pendiente ^^

aleja2000-No, no me amenaces con tu espada de carton, aqui te dejo el nuevo capitulo XD