Declaración: No soy dueña de los personajes de Dragón Ball, que claramente le pertenecen a Akira Toriyama. Yo solo los tomo prestados para crear estas historias que salen de mi loca imaginación, con el fin de entretenerles
"Mamá, ¿Puedes escucharme?, mami, ¡por favor!, escúchame" La voz quebrada de Bulma era lo único que se escuchaba en aquel cuarto, además, del molesto pitido de la maquina conectada a su madre "Solo quiero pedir perdón, por todo… ya sabes, hay veces en que me enojo y grito, o no obedezco, pero… mamá, ¡Te amo, y a nuestra familia!, solo perdóname si alguna vez te dije que odia que…" Bulma se empezó a ahogarse con las palabras
La chica de cabellera azul se dejó derrumbar a un lado de la cama, sin dejar de apretar la mano de su madre, mientras lentamente se deslizo, arrodillándose a un costado, mientras enterraba el rostro en la cama, buscando el calor del cuerpo de su madre
"¡Mamá!, al menos aprieta mi mano, o dime algo… por favor, ¡Dime que estará todo bien, y que saldrás de aquí, e iremos a casa, y que… padre, que padre… volverá igual, por favor dilo mamá!" Las lágrimas no podían parar, seguían fluyendo con furia por sus hermosos, enrojecidos, e hinchados ojos
….
Vegeta se cubrió el rostro con las manos, no podía con los sentimientos de desconsuelo en su pecho. Ver como Bulma se derrumba y se aferraba a las sabanas de la cama, solo lo hacían sentirse peor. No solo estaba viendo a su madre en un estado deplorable, sino que también, a su pequeña hermana, a la chica a la que amaba, la miraba mientras se rompía, sin el poder hacer nada, más que estar ahí, tratando de no romperse de igual manera
Una joven con uniforme blanco se acercó a Vegeta, tocando su hombro. Tomándolo por completo desprevenido
"En unos minutos la llevaran al quirófano, ¿Quieres pasar igual?" La chica tenía una sonrisa amable en su rostro "Le diré a la señorita que está dentro que salga, así podrás entrar también"
El azabache rápidamente limpio las lágrimas en sus ojos, pues no iba a permitir a nadie mirarle en ese estado deplorable. Su corazón se estrujo, no quería que Bulma saliera del cuarto, pues sabía que ella seguro deseaba estar todo el tiempo posible con su madre, pero… sin embargo, había el riesgo de que su madre no saliera de la operación, así que quería, no, necesitaba ver a su madre y hablar con ella antes de que entrara a ese cuarto, porque si no salía, debía al menos aclarar las cosas con ella
"Solo, déjela estar un minuto más, por favor, y luego entrare yo… no importa si solo puedo estar con ella, dos o tres minutos" La voz siempre profunda de Vegeta, ahora era más suave
La chica asintió, y camino en dirección contraria a la de Vegeta
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"¡Mierda!, Esto es grave, no sé qué más podríamos hacer" Kakaroto golpeo el tablero del coche "¿Cómo es posible que esto pasara?" La frustración en el cuerpo del joven Son, era palpable
Raditz trato de ir lo más relajado posible, durante el camino de regreso a su ciudad. Sin embargo, parecía que su hermano, le iba a hacer difícil el estar relajado; pero lo comprendía, después de todo, Vegeta y Kakaroto eran amigos desde muy niños, casi desde que la familia Briefs llego al lugar, y nunca antes había sucedido algo tan grave como lo que estaba aconteciendo
"Por el momento, debemos estar tranquilos, ya suficiente tienen con el estado de sus padres, como para que tu también te alteres, seguro que Vegeta lo que quiere, es que lo apoyes, no que te pongas mal igual… además, creo que suficiente tendrá con Bulma, ella se veía muy mal, además está en esa edad frágil"
Kakaroto apretó sus puños, y se cruzó de brazos, cerró los ojos, y analizo con cuidado cada palabra dicha por su hermano, después de un par de respiraciones, parecía que el menor de los Son, estaba más calmado
"Tienes, razón… dime, ¿Qué sabe padre de todo esto?"
"No mucho, solo que los Briefs, sufrieron un accidente, pero le eh mandado un mensaje, ya les avisé que estaremos con ellos hoy, así que ellos irán mañana, ahí les podemos decir todo… ahora no creo que sea el momento de dar detalles" Raditz suspiro, no se sentía nada bien ver a los chicos Briefs con aquellos rostros abatidos "Ellos se veían realmente mal, pero aun así… creo que debes hablar con Vegeta"
"Si, pero no sé qué decirle, no soy bueno con eso de dar, 'palabras de ánimos', eso no es común entre chicos… si sabes no"
"No me refiero a eso, más bien… al comportamiento que tiene con Bulma, sé que es un mal momento, y que la quiere, después de todo es su hermana menor, pero, debe cuidar como trata con ella, es decir…" El mayor de los Son, estaciono el coche, frente a la casa de los Briefs, y se froto el rostro "No es que lo malinterprete, pero debe tener cuidado, ya sabes que aquí la gente es quisquillosa, y pueden tomar a mal algunas aptitudes que Vegeta tiene, como lo de hace un rato, cuando los llevamos al hospital, él, la llevaba entre sus piernas, y bueno, tal vez no se dio cuenta, pero su mano estaba debajo de la falda de Bulma, y eso no sería bueno si alguien más lo ve, pueden pensar cosas que no son, y ya sabes cómo son los chismosos"
Kakaroto sintió todo el cuerpo pesado, de pronto, parecía que un viento helado paso por el lugar, haciéndole estremecer por completo. Si él, no hubiera estado enterado de la relación que ambos hermanos estaban manteniendo, aquella acción también le hubiera parecido inapropiada, claro… de por si le parecía incorrecto, pero estaba consciente del por qué actuaban de aquella manera, y ahora mismo, sentía que su cuerpo estaba temblando y sudando sin control, ó… quizás solo eran sus nervios que le hacían creer aquello
Solo logro asentir a Raditz "Yo le digo, seguramente no se dio cuenta… después de todo, con lo que está pasando, supongo que él… bueno, ya sabes"
Raditz se bajó del coche "Si, me lo imagino, además, después de todo, es bien sabido que Vegeta tiene una clara sobreprotección con Bulma, por eso debe ser más cuidadoso con la forma en la trata"
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Bulma salió de aquel cuarto, con los ojos hinchados por las lágrimas, y sin esperar, lo primero que hizo, fue aferrarse a su hermano, que le esperaba del otro lado de la puerta, con mirada intranquila
"Vegeta, ella… no me dijo nada, ella no me escucho, ¡Vegeta… mamá!"
La misma chica que había sacado a Bulma, se paró justo a un lado de ellos
"Disculpa, pero si vas a entrar, es mejor que lo hagas ahora mismo, pues en unos pocos minutos la llevaran a cirugía"
Vegeta tenía sus brazos alrededor de la peli azul, sin embargo, y con todo el dolor que tenía en su pecho, tuvo que soltarla, mientras ella parecía querer quedarse en esa posición de retenerlo
"Bulma, debo hablar con mamá antes, por favor, quédate aquí unos minutos… solo espérame, y no vayas a ningún lado ¿Si?" El azabache toco la cabeza de su hermana, y retiro aquel gorro azul que escondía sus cabellos, deslizo su mano por las hebras azules, y la acerco a su rostro "Solo estaré con ella un poco, hay cosas que debo decirle… así que, por favor, solo espérame" Deposito un beso dulce en la frente de su hermana
Bulma se deslizo fuera de sus brazos, con lágrimas en los ojos, y mientras se limpiaba con el ante brazo, dejo que Vegeta entrara a la sala donde su madre estaba
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Vegeta cerro los ojos, no quería grabar esa imagen de su madre, en aquel estado tan desconsolador; no deseaba que su mente la recordara como la veía en esos momentos, casi irreconocible por la hinchazón y el rojo de los golpes. Así que cerro sus ojos, y trato de recordar la sonrisa enorme en el rostro de su madre, mientras le daba las ultimas indicaciones, como si fuera un niño pequeño, al que dejan al cuidado de una casa por primera vez
Esa era la mujer que quería tener en mente siempre que recordara y viera a su madre; esa mujer hermosa, con cabellos rubios, y ojosa azules y cálidos, que siempre sonreía; y que se animaba sobre manera, cuando encontraba una nueva receta de pastelillos que hacer para ellos, o simplemente se alegraba cuando iba a las tiendas, o al patio de su casa y miraba el sol salir, como si aquello fuera la cosa más maravillosa del mundo. Esa dulce mujer que cuando se enojaba, podía parecer todavía la ama de casa del año, que, aun estando molesta, sonreía y trataba de arreglar todo con palabras dulces y gestos amigables, esa mujer que parecía imperturbable, y siempre linda y afectuosa, las misma que en ocasiones lo miraba con extrañeza, y que se colaba en su recamara por las noches, cuando era un niño, y le acariciaba el cabello, mientras le decía cosas incoherentes, como…
"Tu padre te ama muchísimo, y sabes… siempre está cuidando de ti Vegeta"
"Perdóname hijo… pero, debes saber, que pase lo que pase, y digan lo que digan, yo te amo con toda mi alma, y jamás nada, cambiara eso"
No entendía por completo esas palabras, siempre estuvo pensando, que esas palabras eran porque, en aquellos días, él había hecho alguna travesura y había discutido con su madre, y quizás esa era la razón, tal vez, ella se sentía culpable, después de todo, su madre era así, una mujer que prefería hablar antes de pelear y gritar
Sin embargo, luego de eso, siempre le dolía el pecho, y solo deseaba darse la vuelta y decirle a su madre que él, también la amaba, y que se sentía mal por las travesuras que hacía, y por portarse mal… pero siempre el orgullo le ganaba, y fingía estar dormido cuando ella llegaba
Ahora, viendo a esa hermosa mujer en la cama, solo lograba que su corazón se sintiera apuñalado con fuerza. Abrió sus ojos despacio, y miro fijo a su madre, la mujer que siempre le abrazaba con fuerza cuando algo no salía como deseaba, la misma que limpio sus lágrimas cuando era un niño, y se enfermaba, esa que había pasado noches en vela, curándole calenturas, y que siempre se levantaba una hora más temprano, solo para prepararle el desayuno y mirarlo aun cuando el parecía no tener tiempo para ella en las mañanas, antes de ir a la universidad
Reunió todas sus fuerzas, y se esmeró porque sus lágrimas permanecieran dentro de su cuerpo. Se acercó a su madre, se inclinó cerca del rostro de su madre, tomo su mano, y la apretó, mientras ponía su segunda mano, encerrando a así la pequeña mano de su madre
¿Cuándo sus manos se habían vuelto más grandes que las de su madre?, no lo sabía, pero en esos momentos, parecía que sostenía la mano de una pequeña muñeca que no le respondía
Se acercó a la frente de su madre, sobre la venda que ella tenía cubriendo su frente, dio un beso con ternura, como los que ella le daba cuando más pequeño
"Estoy aquí contigo madre, yo cuidare de ti, y de Bulma… lo prometo madre" Vegeta se quedó cerca del rostro de su madre, susurrando al odio de ella "Madre… mi padre, él… ya no está" La voz de Vegeta empezó a ser débil
El joven azabache no se dio cuenta, pero una lagrima pequeña bajo por la mejilla de su madre
Vegeta pego su cabeza en la mejilla de su madre "Tengo miedo, no sé qué hare si tú también te vas… no pienso dejar a Bulma sola, eso tenlo por seguro, pero, madre… sé que está mal, amo a mi hermana, yo… no quería que esto pasara, te juro que trate de olvidarme de esos malos sentimientos, pero no pude, y la amo… madre, ¡La amo, no como mi hermana, si no como mujer, y por eso, perdóname por favor!" Vegeta trato, cerro sus ojos con fuerza, aprisionando sus lágrimas "Pero te prometo, que la cuidare, de todo… yo la voy a amar siempre madre, y no la dejare, pero… por favor, tú también quédate con nosotros. Si tú vives… yo… prometo que te diré la verdad, y hare que entiendas que la amo, y prometo que un día nos aceptaras con esto madre, lo prometo, solo vive por favor. Sé que mi padre te ama, pero por favor, no vallas con él, no lo sigas, espera muchos años más, por favor madre"
Vegeta estaba susurrando, logrando que sus palabras fueran incoherentes para la enfermera que había entrado pocos segundos antes de que se le acercara al rostro a su madre
"Disculpa, pero ya vienen por ella, así que debes salir de aquí"
Vegeta levanto un poco el rostro, miro a la chica, y luego miro su madre, asintió y beso rápidamente las mejillas de su madre, sin notar esa mancha salada reciente en su mejilla
"Estaremos esperándote madre, así que, por favor, regresa con nosotros, porque si no lo haces, seguro la casa será un desastre en solo un día, ¡Te lo aseguro!" Vegeta trato de sonreír a su madre
…
Bulma tenía sus ojos clavados en la gran ventana que mostraba a su madre y a su hermano. Sus propios brazos, trataban de rodearla, pero le era imposible, sentía que su cuerpo estaba demasiado frio, y la sensación de vacío, era demasiado grande en su corazón
Todo había estado tan bien, la relación con Vegeta por fin estaba bien. Ellos se habían confesado su afecto mutuo, y todo parecía ir bien, solo debían mantener el secreto por un tiempo, y luego pensarían, como decirles las cosas a sus padres. No importaba si los demás no lo aceptaban, realmente las únicas personas a las que les debían una explicación, eran a sus padres, y aun cuando ellos se negaran, eso seguro no los detendría, pero ahora… las cosas se habían jodido de manera increíble
Pronto la peli azul sintió de nuevo los brazos de su hermano rodeándole, mientras, un par de personas entraban a la sala donde su madre estaba, y por la ventana, se podía mira como, con mucho cuidado, desconectaban algunos de los cables que conectaban el cuerpo de la mujer a los aparatos, mientras otros, solo parecían ser removidos, para transportarlos sin ningún inconveniente
La peli azul sollozo, pues estaban transportando a su madre, a una sala, de la cual no sabían si saldría con vida
"Tranquila, estoy aquí contigo Bulma… vamos, ¡yo no te dejare!" Vegeta apretó el rostro de Bulma contra su pecho "Todos saldrá… bien" Su voz se apagó, no quería darle falsas esperanzas a la peli azul, pero tampoco quería quitarle todo atisbo de esperanza
"Vegeta… si ella muere, nos quedaremos solos, y yo… no le pude decir todo, yo no le dije… ella, si algo le pasa… ¡No quiero que madre muera!"
De pronto Bulma empezó a hiperventilarse, y la respiración de la chica, empezó a ser irregular, su voz empezaba a romperse, y de pronto, las fuerzas en su cuerpo empezaron a menguar, Bulma sintió que sus piernas empezaban a fallarle, su pecho se le oprimía, y sus ojos empezaban a mirar todo borroso
"Ve… Vegeta…Veg…" Trato de aferrarse a su hermano, pero sus manos no tenían fuerza
El azabache de pronto sintió el débil cuerpo de Bulma, deslizarse, mientras débilmente lo apretaba
Pronto Vegeta volteo sus ojos, para mirar a su hermana, abrir y cerrar su boca con desesperación, mientras trataba de pronunciar su nombre, hasta que ella misma se dejó deslizar al suelo, mientras trataba de controlar su respiración
"Bulma, ¿Bulma, que te pasa?" Vegeta empezó a sudar frio, su pequeña hermana estaba empezando a ahogarse justo frente a sus ojos "Bulma… ¡Alguien, por favor ayúdenme, no sé qué le está pasando!" Empezó a gritar con fuerza
Pronto la peli azul estaba siendo cargada en brazos de su hermano, quien tomaba con fuerza sus mejillas, apretándole mientras trataba de mirar a los ojos de la peli azul, que mostraban claramente el miedo y la angustia que sentía
"¡Que alguien me ayude por favor!" Vegeta volvió a gritar
Pronto un joven se acercó a ellos, y rápidamente saco de entre su bata blanca una pequeña linterna, la cual alumbraba a las pupilas de la chica
"Niña, dime… ¿Puedes respirar normal?" El hombre pregunto apresurado, mientras tomaba el pulso de Bulma
La peli azul trataba de negar con la cabeza, pero sus fuerzas eran cada vez menos. Vegeta la sostuvo con toda su fuerza, mientras el hombre sacaba otros artefactos de su bata, y empezaba a gritar
"¡Es un ataque de pánico, rápido…!"
De pronto, la peli azul había sido arrebata de los brazos de Vegeta, quien estaba tan impactado, por como prontamente varias personas aparecieron, con jeringas, y otros aparatos, para tomar a Bulma, y examinarla
El joven médico, de pronto cargaba a la jovencita, y la llevaba a una habitación cercana, seguido por un joven, y otras dos chicas
Al reaccionar Vegeta trato de seguirles, pero una de las chicas, se detuvo, y puso su mano en el pecho de Vegeta, deteniéndole
"Lo siento, pero no puedes pasar, por favor espera aquí… ¿Eres familiar de la chica?"
"Es… mi hermana, ¿Qué le está pasando?" Los ojos de Vegeta se agrandaron, mientras murmureos escuchaban de parte de las personas que tenían a Bulma, mas ansiedad le daba "¿Qué le están haciendo?" Vegeta trato de pasar a la enfermera, pero esta volvió a impedírselo
"Solo es un ataque de pánico, tal vez alguna impresión fuerte… le daremos un sedante, y la estabilizaremos, pero no puedes pasar por el momento, así que espera… no te preocupes, tu hermana estará bien"
La chica se volteo, pues un grito le advirtió que estaba siendo requerida
De pronto, Vegeta se encontraba solo, en un pasillo de hospital, sin nadie a su lado, sin sus padres, si su amigo, sin… Bulma. La sensación de pérdida, y de dolor, empezó a perforar su pecho, como si quemara la piel, y le traspasara la carne, los músculos, los tendones, y los órganos, haciéndole el mayor daño posible a su cuerpo
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"Pero, ¿No es precipitado ir ahora mismo?" El hombre volvió a preguntar a la mujer mayor, que tomaba su brazo con fuerza "Sé que quieres mirarles lo antes posible, pero después de todo, ellos parecen no saber nada de… bueno"
La mujer sonrió "No sé, lo más seguro es que ella no le hablo de nosotros, después de todo, era el trato, no volver a vernos nunca más, pero… las cosas han cambiado, y aunque en aquel momento me molesto, ellos son mis nietos, y ese chico, es… como mi hijo igual, después de todo, es hijo de ellos"
"No creo que sepa tampoco esa parte de la historia, según lo que investigue, su padre era un Pediatra, Trunks Briefs, y ahora ellos llevan su apellido"
De pronto la mujer se detuvo, una mueca a disgusto apareció en sus labios. Escuchar que sus nietos llevaban el apellido de otro hombre, le había molestado; sin embargo, tampoco podía quejarse
Flashback
"Señora, hoy nació su nieta… parece que se llamara Bulma Ouji" Un joven con gran respeto informo
La mujer miro de reojo al chico, solo asintió. No sabía aun que debía hacer, después de todo, su segunda nieta nacía, pero aún le dolía que sus hijos hubieran cometido tan grande pecado, y más cuando su hija, decidió que no estaba conforme solo con tener un hijo con su propio hermano, manchando su sangre; no… ella también decidió tomar sus vidas, llenando más sus manos de sangre
El llanto del pequeño niño que habitaba su casa se hizo presente, molestándole de sobre manera. Ese pequeño niño, era su nieto, y más que eso, pero el solo saber que era el fruto del más grande pecado, hacía que no deseara mirarlo siquiera. No podía mirar a la criatura, sin sentir que estaba cometiendo una atrocidad, sin sentir que estaba siendo participe de todos los actos ilícitos de sus hijos
Sin embargo, el pequeño no dejaba de llorar, y pronto los nervios la traicionaron
"¡Que alguien haga a ese niño callar ahora mismo!" Grito, desesperada, con rabia contenida, y dolor
Pronto una de las chicas que servía en la casa, corrió por el pequeño, y trato de hacerle callar, pero el pequeño niño, no cedía
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"¿Darlo en adopción?" El hombre de cabellos platinados pregunto asombrado "¿Estas segura de lo que pides?, después de todo es tu nieto, y el niño no tiene idea de nada, además, nadie sabe la verdad de la criatura…"
"No puedo mantener en mi casa al fruto del pecado de mis hijos, ellos me traicionaron, y no solo a mí, sino que, a dios, así que no puedo tenerle… busca una buena familia, si es necesario, pagare por los gastos del niño hasta que tenga una edad adecuada, pero… no lo quiero bajo mi techo" Las palabras eran duras, al igual que el semblante de la mujer, pero claramente no pensaba ceder
El hombre suspiro "No es tan fácil, además, ¿Qué le dirás a la gente?, has pensado que, si haces eso, habrá rumores de todo esto"
El semblante duro de la mujer no cambio
Fin Flashback
