Hola mis queridos lectores y en especial mis queridas lectoras, feliz día internacional de la mujer, no olvidemos que es un día para conmemorar la lucha de todas aquellas grandes mujeres que lograron reivindicar el valor de nosotras en una sociedad que con los siglos sólo nos ha excluido y no ha valorado el enorme trabajo que desarrollamos, desde el ser madres, hasta lograr hitos importantes tanto en el mundo de las ciencias como en el de lo social, donde por regla general no tenemos voz ni voto porque es un terreno de hombres. Siempre me he considerado feminista, y espero se entienda como tal y no como hembrista (a las que los machistas se refieren como feminazis, es una lástima que no quieran entender que no somos ni pensamos lo mismo y nos meten a todas dentro del mismo saco) no considero que haya que superar a los varones e instaurar un matriarcado (ok, en mi época más rebelde sí, pero cuando entendí que los extremos son malos cambié de parecer) pero sí creo que todos los géneros deben respetarse porque ante todo somos seres humanos. También creo que debe erradicarse todo tipo de injusticias, tanto para hombres como para mujeres, pero curiosamente, en ellas se dan mucho más, como en materia de abuso sexual, violencia contra la mujer, mutilación genital femenina, desigualdades laborales, responsabilidad sobre los hijos, y muchas otras más.
Si de casualidad son chilenas y chilenos, quisiera que le dieran una mirada a la ley contra el acoso callejero que se está discutiendo en el congreso, yo ya di mi firma ;) es un tema importantísimo, y al menos yo considero que es un paso importante para que progrese la equidad de género en nuestro país, en lo personal me han sucedido tantas cosas desagradables en la calle, acoso callejero directo, que obviamente tenía que participar del proceso apoyándolo y estoy ansiosa que se apruebe.
Este cap me ha quedado como el de un manga shojo, creo, xD espero lo disfruten, pero sí debo decirles que debido a que me ha surgido muchísimo trabajo estaré ocupadísima gran parte de marzo, así que la próxima actualización será en la semana del 4 de Abril hasta entonces nos estamos leyendo.
Gracias por leer y a Tepucihuatl-Shun, Darckacuario y Maya-Noodle gracias por sus reviews.
Y vivieron felices…
Por Mel-Gothic de Cáncer.
Ha pasado casi una semana desde que Shun y yo casi lo hacemos en la sala del segundo piso de la mansión Kido. Desde entonces no me ha hablado y me evita todo el tiempo, nunca antes me he sentido tan sola desde que llegué a vivir aquí, es triste tenerlo tan cerca sin siquiera poder abrazarlo, ni tocarlo, ni mucho menos escuchar su voz, no pareciera que soy su prometida, Seiya y Hyoga ya me han preguntado varias veces si estamos enfadados y hacen bromas pesadas al respecto diciendo que seguramente usé mi látigo para dominarlo y violarlo, y ahora me tiene miedo, no me hizo gracia su broma y obviamente los azoté a ellos con mi látigo para vengarme. Desde que tomó la decisión de distanciarnos ni siquiera me permite llevarle el obento a la clínica, así que se lo guardo a escondidas en su mochila porque sé que no le gusta la comida de la cafetería y olvida alimentarse cuando está con demasiado trabajo, también le dejo pequeñas notas bajo la puerta de su habitación donde se encierra apenas llega, diciéndole lo mucho que lo extraño, pero es como si hubiera puesto un enorme muro entre nosotros, ni siquiera me envía algún mensaje desde su teléfono móvil.
Y lo peor de todo es que esta extraña calentura no se me ha quitado, he despertado casi todas las noches con el cuerpo ardiendo, sudado, pensando en él, en su cuerpo, en sus caricias, me ducho con agua fría, pero pareciera que es peor. Quise hablar de esto con mis amigas de la universidad para saber qué me aconsejaban, pero Midori y Haruko tienen tanta experiencia en estos temas, que me siento como una niña a su lado, me dio vergüenza decir que aún soy virgen, temí quedar como una tonta, y Marín, Shaina y la señorita Saori no podrían ayudarme en algo así, porque están al mismo nivel que yo, de hecho, cuando comunicamos la noticia de que nos casaríamos, Marín me comentó que era la primera amazona en casarse, porque a través de siglos de historia, las amazonas que optan por emparejarse con un caballero, terminan en calidad de concubinas y no de esposas legítimas.
Por otro lado, la señorita Saori me obligó a visitar a un ginecólogo y a una matrona, quiere que tome anticonceptivos, intenté objetar ante eso, pero me dio un largo discurso sobre planificación familiar y sobre disfrutar de nuestra vida de recién casados que me pareció interminable. Sé que se preocupa por nosotros, pero su comportamiento es un poco contradictorio, no quería que nos casáramosy aún así se ofrece para ayudarnos con la boda, luego toma el control total de ella, después me dice que es bueno que me bese con Shun, pero debo llegar virgen al gran día, y luego me dice que no es bueno que tengamos hijos hasta al menos haber cumplido un año de casados, a veces creo que estoy viviendo su sueño y no el mío.
No me importaría tener hijos de inmediato con Shun, el dijo que desea una gran familia, y yo también lo quiero así. Los días que faltan se me han hecho eternos, y la ausencia de mi prometido me llena de tristeza. De momento me he dedicado a buscar un lugar donde estudiar técnico agrícola, la señorita Saori me ha ayudado con eso, gracias a sus influencias ingresaré a estudiar en el mes de abril, y también pude convalidar un par de asignaturas, así que debiera tardar menos en terminar la carrera, pero tuve que comprometerme a que no volvería a involucrarme en movimientos ambientalistas como en la universidad donde estudiaba, para eso entregué junto a los demás papeles de ingreso una carta de compromiso firmada ante notario público.
En cuanto a Ikki, aún no hemos recibido ninguna respuesta de las invitaciones que enviamos, por todos los dioses, espero que alguna de ellas llegue a tiempo a sus manos, o Shun de verdad volverá a ponerse triste si su hermano no asiste a nuestra boda.
Diario de June, Tokio, 7 de Marzo.
Rivales.
El teléfono móvil de June sonó indicando que había llegado un mensaje, y dejó de escribir su diario esperanzada de que se tratara de Shun, pero su expresión de alegría cambió de inmediato al darse cuenta de que no se trataba de él.
"Necesito verte con urgencia, es importante. Te espero a las cinco en la plazoleta cercana a la clínica de la Fundación Graude. Masaru".
- ¿Qué querrá?- June pensó por unos segundos en que su prometido detestaba a Masaru tanto como ella a las enfermeras, doctoras y ex compañeras de Shun que le habían arrojado piedras por ser su prometida, pero llegó a la conclusión de que no le haría mal verlo por unos instantes, después de todo era su amigo, y ella le había dejado muy en claro que no sería más que eso. Con calma fue al garaje para sacar su bicicleta y dirigirse al lugar de la cita.
- ¿Dónde vas June?- escuchó a Saori, quién venía a su habitación con su tablet para mostrarle destinos turísticos populares para pasar su luna de miel y traía además un enorme bouquet de flores.
- Recibí un mensaje urgente de mi amigo Masaru, nos reuniremos en la plazoleta cercana a la clínica de la Fundación- contestó con la esperanza de que la dejara ir y no empezara a regañarla porque aún quedaban cosas pendientes respecto a la boda.
- No tardes en regresar, tenemos mucho trabajo que hacer aún, y cualquier cosa que te proponga ese hombre, dile que no, Tatsumi no podrá sacarte de la cárcel si vuelves a cometer algún acto ilícito- aconsejó Saori.
- Lo sé señorita, no se preocupe- sonrió la amazona algo avergonzada por recordar las veces que estuvo encerrada en una celda en varias comisarías de los alrededores, y Saori tuvo que ir a sacarla.
- Recuerda que el rector de la escuela técnica en que te matriculé nos exigió antecedentes limpios- volvió a refrescarle la memoria la diosa.
- Lo tengo siempre presente- contestó June tratando de salir lo más pronto posible ya que se le estaba haciendo tarde.
- Y alguien te envió estas flores- Saori le extendió el bouquet de flores a June, pero ella las rechazó con un gesto de desagrado en la cara- ¿Qué sucede? Hasta trae una bonita tarjeta escrita, lo hicieron en una de las florerías más costosas de todo Tokio, puede tratarse de Shun.
- No, él jamás me enviaría de regalo algo semejante, usted sabe que no me gustan los ramos de flores, deben cortarlas para poder hacer eso, es una forma de tortura al reino vegetal, las flores son los órganos reproductivos de varias plantas, es como si me obsequiaran un ramo de pen…-
- ¡No sigas! No quiero oír el resto de lo que vas a decir, ¡tenías que haber estudiado biología!- contestó Saori poniendo expresión de asco.
- Sólo quiero enfatizar que es castrar a la planta para agradar a un humano, por eso no me gustan los ramos de flores, no quisiera que me arrancaran los brazos para atarlos en un listón y dárselos a otra criatura que los ponga en agua hasta que se pudran- suspiró June.
- ¡Te dije que no siguieras! Ya, vete, y regresa pronto- Saori se marchó con las flores rumbo a la cocina, la tarjeta que acompañaba el bouquet cayó al suelo y June lo recogió.
- Tu belleza me cautiva, soy tu eterno admirador- leyó en voz alta- No sé de quién es esta letra, pero no puede ser admirador mío si me regala algo que detesto.
Enfadada por ese desatino, dejó la tarjeta en una mesita que estaba en el vestíbulo de la mansión y se fue a reunir con Masaru.
Shun se encontraba tomando café con su mejor amigo de la universidad. Yukio Akagi era psicólogo, y él pensó que sería bueno hablar con alguien sobre la situación que tenía con June, pero no le parecía apropiado conversarlo ni con Seiya, Hyoga, ni Shiryu, en el caso de los dos primeros, aún no maduraban, y en el del caballero del Dragón, si situación era diferente, ya que él prefería vivir en la soledad de Rozan con Shunrei, y no había otras personas interfiriendo en su vida de pareja.
- ¿June se siente cómoda con la decisión que tomaste?- le preguntó el psicólogo, era un hombre de la misma estatura de Shun, delgado, muy pálido, de cabello corto y castaño, llevaba puesto un par de anteojos de marco muy delgado, casi imperceptible.
- No Yukio, no sé, no le pregunté, sólo…le dije que era lo mejor para nosotros dos- suspiró el caballero de Andrómeda entristecido. Esa semana le estaba resultando difícil, no podía concentrarse en sus asuntos, y cada vez que pasaba cerca de su prometida el deseo sexual aumentaba con creces, él hacía todo lo posible para evitarlo, incluso comportarse de forma fría a su lado, pero se daba cuenta que con eso la lastimaba aún más.
- Deberías cuando menos enviarle algún mensaje para saber cómo está, así como los que ella deja en tu habitación. Shun, el deseo es algo muy normal, y si te pasa con ella, mucho mejor, lo raro sería que no te pasara, pero en tu caso veo que tienes dificultades para asimilarlo, quizás se deba a la vida complicada que tuviste de niño como parte de ese show del torneo galáctico que salía en la televisión, nunca tuviste la opción de desarrollarte como una persona normal y por lo que me dices de June, ella debe estar en la misma situación- empezó a explicar Yukio- Son como un par de niños, aunque admiro su decisión de llegar vírgenes al matrimonio, eso es muy inusual en estos tiempos, entiendo que quieres respetarla, pero no hablar con ella me parece algo un poco exagerado.
- ¿Y qué sucede si vuelvo a perder el control? Ese día en la sala de la mansión estaba dispuesto a todo, y aunque ella me pidió que me detuviera, quería seguir sin importarme su opinión, yo…me desconozco- Shun le había explicado a medias lo sucedido, a pesar de que eran grandes amigos, no era fácil decirle que servía a una diosa viviente, y que por esa razón su novia, una amazona guerrera tenía el deber de preservar su virginidad hasta el día de la boda. Alguien tan racional como Yukio seguramente le recomendaría de inmediato algún psiquiatra o internarse en un manicomio.
- Amigo, tú eres una muy buena persona, y siempre has sido fiel a tus ideales, al menos desde que te conocí en aquella clase de bioética, creo que estás siendo víctima de tus propios deseos mundanos, esos que te esmeras en aminorar porque te parecen egoístas, por eso tu cuerpo se está rebelando- sonrió Yukio con amabilidad tratando de subirle la moral a Shun- No creo que sea bueno para la salud de su relación que tengan este problema apenas a unas semanas de su boda, piensa que el tiempo pasará rápido y sólo tendrán recuerdos amargos en el futuro, además, no quiero alarmarte pero Hideki ha esparcido el rumor por toda la clínica de que ustedes están mal como pareja y que seguramente van a cancelar la celebración.
- ¿Qué?- Shun quedó paralizado al escuchar a su amigo. Sabía que Hideki siempre estaba pendiente de las visitas de June, y con toda certeza empezó a armar ese chisme cuando ella no apareció durante esa semana, realmente era un hombre venenoso, eso le explicaba la razón de por qué un par de enfermeras, por separado, aparecieron descaradamente en su consulta dispuestas a desnudarse frente a él bajo la excusa de que querían ayudarle a "sanar su pena".
- Debes cuidarte de ese tipo, a mi me quitó a mi novia, y por los comentarios que he escuchado tiene a June en la mira, ella es muy atractiva, debe haber más de uno esperando con ansias que tu matrimonio no se lleve a cabo, al igual que esa larga lista de enfermeras, doctoras y ex compañeras de universidad de las que me hablaste. Hideki siempre se aprovecha cuando las relaciones de pareja marchan mal, si yo fuera tú, me preocuparía- Yukio bebió el resto de café que quedaba en su taza, miró la hora en el reloj de la cafetería y tras despedirse de Shun se retiró a su consulta- Nos veremos en tu boda, pero si tienes algún problema puedes contar conmigo, por ética profesional no puedo hacerte terapia, pero siempre podemos charlar como buenos amigos.
Shun decidió ir de inmediato a ver a June. La noche anterior, llegó tarde de la clínica y ella lo esperaba con una taza de chocolate caliente y un trozo de tarta de manzana que se esmeró en preparar para él, pero al darse cuenta que estarían los dos solos en la cocina, pasó de largo a su habitación sin siquiera saludarla. En la mañana, antes de ir a su trabajo, vio que ella dejó una rebanada de tarta con su nombre en un papel, para que desayunara, y le conmovió su insistencia pese a sus intentos de frialdad.
Estaba arrepentido del trato que le estaba dando, pero no se le ocurría ninguna otra manera de evitar lo que su cuerpo le estaba exigiendo, cada día, con mayor intensidad. Pasó a comprar un regalo para June, pero al llegar a la mansión, y entrar en el vestíbulo encontró en una mesita una tarjeta con una letra que conocía bastante bien.
- Tu belleza me cautiva, soy tu eterno admirador- leyó en voz alta, y arrugó la tarjeta entre sus manos- maldito Hideki, esto es personal.
- Shun, veo que llegaste temprano, necesito que me digas dónde quieren viajar en su luna de miel para hacer las reservaciones- Saori regresaba de la cocina donde minutos antes había entrado escandalizada por el comentario de June sobre las flores como órganos reproductores de algunas plantas- ¡Ah! Encontraste la tarjeta del bouquet de flores que le enviaron a June- dijo con inocencia.
- ¿Cuándo llegó ese bouquet?- preguntó Shun tratando de controlar su enfado.
- Hace una hora creo- contestó Saori- pero no te pongas celoso, June rechazó ese regalo, por una razón muy extraña por no decir indecente, biólogos, quién los entiende.
- Lo rechazó- suspiró más tranquilo el caballero de Andrómeda- ¿Dónde está? Necesito hablar con ella.
- Salió a la plazoleta que está cerca de la clínica de la Fundación, pensé que después de verse con Masaru, pasaría a visitarte- Saori mencionó aquello como si desconociera el recelo que Shun le guardaba al compañero de universidad de June, pero lo cierto, era que lo había mencionado a propósito, precisamente porque no le parecía el distanciamiento entre June y Shun, y quería hacer algo para que se arreglaran, aunque sabía también la razón de ese distanciamiento, pero era partidaria de que la solución no pasaba por estar alejados, sino que debían tener autocontrol y respeto por las decisiones del otro, así debían funcionar las parejas o al menos eso leía en las revistas de moda que guardaba en su mesa de noche.
- ¿Se reunirá con ese Masaru? ¿Se fue hace mucho?-
- Hace unos quince minutos en bicicleta- respondió Saori, y tal como imaginó que sería la reacción de Shun al decir aquello, apenas terminó de hablar Shun corrió al garaje a sacar la bicicleta de Seiya, y se fue directo a la plazoleta donde su prometida acostumbraba a dejarle el obento.
- Ya estoy aquí ¿qué es eso tan importante que tienes que hablar conmigo?- June bajó de la bicicleta al ver a Masaru sentado en una banca frente a una enorme fuente que lanzaba múltiples chorros de agua que se cruzaban entre sí.
- ¿Por qué no me dijiste que te casarías con ese sujeto?- Masaru se puso de pie y la miraba con una mescla de dolor y rabia. Era un hombre alto de barba corta, cabello largo, negro, atado en una coleta, sus ojos eran de color avellana, y su piel estaba bronceada- ¿Es por él que me rechazaste en Navidad? ¿Ese hombre es el amor imposible del que alguna vez me hablaste?
- Sí- contestó June con toda franqueza. A pesar de ser amigos, no había invitado a Masaru a su boda porque al saber de sus sentimientos no le pareció correcto hacerlo.
- June, no puedes casarte con él, es tu amigo de infancia, tú no lo amas, estás confundida por el hecho de que han estado juntos toda la vida- insistió Masaru.
- No me importa lo que digas, yo amo a Shun, y aunque creí que no había ninguna posibilidad de poder estar junto a él, me equivoqué, y ahora estoy feliz de convertirme en su esposa- contestó June enfadándose ante el comentario de su amigo- Lo que sentimos mutuamente es asunto nuestro, de nadie más.
- ¿Qué pasará con nuestro grupo ambientalista? Esta mañana Midori y Haruko dijeron que habías renunciado y están discutiendo la presidencia- Masaru hablaba realmente desesperado, no concebía la idea de que la perdería.
- Me expulsaron de la universidad, como ya no soy alumna no puedo participar de las actividades dentro del campus- explicó June- de todas maneras pensaba dejarlo, me ha traído más problemas de los que imaginé, creo que tú eres el más adecuado para ocupar mi cargo, pero esa decisión deben tomarla entre todos.
- ¡Es por ese Shun Kido que lo dejas! ¡Él no te conoce, no te comprende! ¡Todos estos años estuvo estudiando y ni siquiera te puso atención! ¿Y de la noche a la mañana viene a fijarse en ti y hasta proponerte matrimonio?- Masaru cogió a June por los hombros y la sacudió con fuerza, estaba completamente consternado.
- Tú no tienes idea por todo lo que hemos pasado, no sabes absolutamente nada de mí- contestó la amazona con frialdad en la mirada, sin siquiera inmutarse por la actitud de Masaru.
- Es cierto, no sé nada, aún así creo que te conozco mejor que él, y si hay algo que tengo muy claro, es que te amo-
Masaru se negó con toda su alma a verse derrotado, y en medio de aquel arrebato, se aprovechó del descuido de June y la besó. Shun observaba desde la distancia, condujo lo más veloz que pudo en la bicicleta para llegar a la plazoleta, cosa no muy difícil para un caballero de Athena que podía moverse incluso a la velocidad de la luz, por ello, presenció la conversación por completo, los celos lo estaban devorando por dentro, iba a golpear a Masaru por su atrevimiento, pero antes de que pudiera reaccionar, June se le adelantó, y abofeteó al atrevido estudiante de biología con tal brutalidad que lo arrojó un par de metros lejos de ella.
- ¡Nunca vuelvas a hacer una estupidez como esa!- dijo escupiendo furiosa y limpiándose la boca- Lo siento Masaru, siempre he sido honesta contigo sobre nuestra relación de amistad, pero ya que no eres capaz de aceptarlo, entonces creo que lo mejor es que no volvamos a vernos nunca más.
La amazona cogió su bicicleta, montó en ella y salió de regreso a la mansión Kido. Shun se sintió satisfecho por la respuesta al imprudente Masaru, nunca le había agradado ese sujeto, pero por fortuna June sabía muy bien cómo defenderse. Por unos instantes, temió que ella cediera a la petición de su compañero de universidad, que lo abandonara por el hecho de que estaban distanciados porque él mismo lo impuso unilateralmente, si la perdía jamás podría perdonárselo, pero para su sorpresa, ella se mostró firme en su decisión y en sus sentimientos todo el tiempo.
Una sonrisa de alivio se dibujó en su rostro, y tomando la bicicleta de Seiya también hizo el camino de regreso a la mansión Kido, mientras en la plaza, Masaru quedó tendido en el suelo.
Shun no apareció durante la cena, estaba encerrado en su recámara tal como los días anteriores. June suspiró entristecida mientras el resto no paraba de dar "reportes" a Saori sobre las tareas que les asignó para la boda, la música, el karaoke, el banquete, el santuario para la ceremonia Shinto, la hora con el registro civil, los recuerdos para los invitados, y hasta el equipo que filmaría el gran evento y sacaría fotografías estaba organizado, sólo había que afinar unos cuantos detalles, como que en lugar de ramos de flores en la decoración, June había elegido flores en macetas, y pequeños bonsáis de adorno que fueron encargados a un invernadero especializado en las afueras de Tokio, los trajes de los novios aún no estaban terminados y no tenían listas las reservaciones para su luna de miel, porque no sabían dónde irían.
A esas alturas, estaba decepcionada de aquella experiencia, nada de eso lo pudo preparar en compañía de Shun, otros lo hicieron por ellos, y aunque June estaba agradecida, sentía que su boda sería algo demasiado artificial, quizás lo único auténtico era su amor por el caballero de Andrómeda y la bendición de Saori. En Japón, era costumbre que las bodas las organizaran los propios novios, trabajando en equipo, e incluso el vestuario se elegía en pareja, a diferencia de occidente, donde era de mala suerte que el vestido de novia fuera visto por el novio antes de la boda, pero en el caso de ellos, siempre había un tercero entrometido, Saori, Seiya, Hyoga, Shiryu, Shunrei, el pastel de bodas era la única cosa que en realidad pudieron definir a su antojo aunque influenciados por los gustos de la diosa.
June estaba cansada mientras el resto parloteaba sin detenerse, y argumentando que le dolía la cabeza se retiró del comedor. Lo sucedido con Masaru también la tenía mal, al llegar a la mansión, corrió hecha un mar de lágrimas a lavarse la cara, tenía la sensación de que había sido ultrajada por ese beso forzado, y lo único que deseaba era que Shun jamás se enterara de lo sucedido.
Al abrir la puerta de su habitación, entró en ella a oscuras, y caminó para encender la tenue luz de una lámpara de estilo árabe hecha de muchos cristales de colores, y se sorprendió infinitamente al ver que su prometido la esperaba de pie junto a las ventanas siempre abiertas, con una maceta grande entre sus manos.
- Lamento haberme comportado como un tonto, tengo miedo de hacer algo imprudente que te lastime, es por eso que decidí alejarme hasta el día de nuestra boda, pero te extraño mucho, odio ver que la razón de tu tristeza soy yo- le escuchó decir a Shun, y llena de culpa se puso a sollozar en silencio.
- Entiendo si estás enfadada conmigo, no debí tomar esa decisión de forma unilateral y tan repentina…-
- No es por eso- interrumpió June acongojada- hoy hice algo terrible…me reuní con Masaru en la plazoleta…y él…él…yo no quería pero…
- Sé lo que hizo- Shun se acercó a June, tomó la mano con la que golpeó a Masaru y depositó un beso en ella- Y también sé que te defendiste, no tienes la culpa.
- ¡Shun! Pero ¿Cómo te enteraste?- contestó ella con sorpresa.
- Eso no tiene importancia, yo fui responsable de que quisieras ir a reunirte con él por haberte dejado sola este tiempo, creo que siempre lo hago, incluso cuando estaba estudiando medicina y apenas te veía un par de horas a la semana, o cuando necesitabas que te ayudara con matemáticas y física, lo siento, fue sin querer- Shun abrazó a June y la besó con ternura dispuesto a quitar el rastro invisible de los labios de Masaru, pero al temer que su cuerpo se rebelara contra su voluntad como la última vez, lo hizo de forma muy breve.
- Debí ser mucho más directa- murmuró June.
- Creo que con esa bofetada le dejaste todo muy claro- rio Shun recordando con placer ese momento- Por cierto, gracias por enviarme el obento estos días, y por las notas que dejaste en mi habitación, ya no será necesario que lo hagas a escondidas.
- ¿Por qué?-
- Porque desde hoy no volveré a distanciarme de ti, falta poco para nuestra boda, y debemos elegir dónde iremos de luna de miel, también habrá que ir a probarnos los trajes para que ajusten los últimos detalles, todavía quedan cosas por hacer, y quiero que las realicemos juntos para tener buenos recuerdos en el futuro- Shun acarició la mejilla de su prometida y susurró en uno de sus oídos- y aún tenemos que terminar de decorar nuestra casa, pero a escondidas de Saori por favor, o se le ocurrirá pintar todo de rosa, suficiente tuve con mi primera armadura.
June rio ante ese comentario, y se quedaron hasta altas horas de la noche seleccionando un lugar para pasar su luna de miel. Aunque en ambos afloraba esa sensación de calentura, se esforzaron por ignorarla, ya que se lo tomaron como una prueba de valor para su relación, y no sólo porque Athena lo ordenara.
- Ranunculus asiaticus- sonrió June antes de quedarse dormida contemplando la enorme maceta que Shun le había traído como presente llena de tiernos botones multicolores que aún no florecían, sólo él sabía que para regalarle flores, estas debían venir completas y no mutiladas- se verán muy bien en nuestro jardín.
No podía soportar la distancia que me autoimpuse para proteger a June de mi lujuria, pero cada vez que sentía esta enorme calentura en mi cuerpo, recordaba su voz suplicándome que me detuviera porque le dolía mucho, y yo me negué a hacerle caso, podría haber convertido nuestra primera vez en algo verdaderamente traumático, por suerte no fue así. No es gracioso ver cómo los medios de comunicación explotan el sexo como si fuera algo tan fácil, cualquiera cree que es tan simple como meterlo, sacarlo y ya, pero una mala experiencia puede afectar la psiquis de una persona para toda la vida, y yo no quiero eso para nosotros, no quiero lastimarla, y aún así estuve a punto de hacerlo.
Estaba asustado y me pareció que la mejor solución era no vernos hasta el día de la boda, pero las relaciones humanas son muy complicadas, y con mi actitud, sólo la hice sufrir aún más. Afortunadamente Yukio me hizo entrar en razón, y de paso, advertirme a tiempo que esas mujeres que dicen estar enamoradas de mí no son las únicas que quieren que nuestra boda no se realice, el amor es así, siempre hay alguien que gana y alguien que pierde, y siempre hay malos perdedores, como ese Masaru o el traidor de Hideki.
Disfruté viendo a June abofeteando a Masaru, atrevido, más le vale que se aleje o la próxima vez se las verá conmigo, y aunque tengo fama de ser bondadoso y pacífico, con él no dudaría en usar mis puños. Lo bueno de todo esto es que pude controlarme un poco respecto a esas calenturas que me vienen todo el tiempo, planificar nuestra luna de miel fue en realidad muy divertido, y al menos en eso Saori nos permitió elegir a nuestro antojo, sé que ella deseaba que viajáramos al Caribe en un crucero lujoso o a algún lugar de moda, pero considerando que June conoce poco Japón, quería que visitáramos el onsen de Dōgo.
Cuando le pedimos que hiciera reservaciones para las aguas termales, Saori empezó a reclamar que ese es un panorama para viejos y no para una pareja joven de recién casados, y esta vez, June empezó a hacer pucheros diciéndole que las aguas termales eran buenas para la piel y que ella jamás ha visitado una, con excepción del agua caliente que brotaba del volcán de Isla Andrómeda, pero nadie podía bañarse ahí, porque la temperatura del agua ascendía a unos 110 grados Celsius, habría que estar loco para bañarse en esas aguas, pero sí, hubo un par de ingenuos llamados Spica y Reda que se atrevieron, prefiero no recordarlo, aunque fue la única vez en mi vida que pude hacerles bullyng obligado por June claro está.
El caso es que Saori al ver a la única amazona que entiende sus rarezas de niña mimada con lágrimas fingidas en el rostro, se compadeció, y se fue a buscar a Tatsumi para que hiciera las reservaciones lo más pronto posible, al fin tenemos el control al menos de nuestra luna de miel. Ahora me siento más tranquilo, ya hicimos planes para viajar por las flores y bonsáis que decorarán la sala de eventos que alquiló Saori, y aún nos falta ir a comprar nuestra cama matrimonial. Pese a que nuestra casa es tradicional, no quiero dormir separado de ella en un futon dentro de la misma habitación, me gustaría compartir nuestra cama, dormir juntos y abrazados, como sé que lo hacen en occidente.
June…falta tan poco para estar juntos que me parece como un sueño, creo que debes estar tan ansiosa como yo.
Una de las cosas que más me alegró fue que ella se animara a invitar a sus amigas de la universidad donde estudiaba biología, y también al soldado que la salvó de ser violada por un guerrillero en la República Democrática del Congo cuando era niña, por lo que sabemos, fue un gran amigo de nuestro maestro, será como si él estuviera presente junto a nosotros, aunque pensaba que tendremos que viajar a Isla Andrómeda en algún momento para honrar su memoria una vez que nos hayamos desposado, es lo mínimo que podemos hacer como sus alumnos.
Pero de mi hermano aún no sabemos nada, a estas alturas, sólo quiero que llegue a la boda, aunque sea por accidente, si no es así, no sé qué haré, es muy triste pensar que la única persona con quien tengo lazos de sangre fuertes- sin quitarle mérito a mis medio hermanos- no estará conmigo el día más importante de mi vida como un hombre normal.
Diario de Shun, Tokio, 7 de Marzo.
