#28. Música
Si alguien le preguntara a Remus Lupin como era Sirius Black, no dudaría ni un segundo en responder.
Sirius Black era un desvergonzado, atrevido, engreído y neurótico. Sirius era tormenta, volcán y pasión. Era exagerado, extremista y absurdo. Era mal hablado, vulgar y mandón. Era, sin duda, un bromista. Divertido y hedónico. Era un Don Juan y un adonis. Era tierno, romántico, pervertido y pornográfico. Pero sobretodo, Sirius Black era música. Ruido y melodía. Era puro rock and roll, gritos y baile frenético. Era una combinación de John Lennon con su Imagine y Mick Jagger con su Satisfaction. Sirius Black no cantaba, él berreaba las canciones. Él no bailaba, él se movía como un loco hasta que la música parara. Rock eterno en su sentido más puro. Era libertad, movimiento y sexo. Imparable. Sirius era poesía a la que él mismo le ponía melodía. Era inspirador, igual que cientos de canciones, y era anhelo de libertad, igual que otras tantas. Sirius era muchas cosas, pero a ojos de Remus, era perfecto.
Así que, sí. Sirius Black era música.
