Odín se sienta en el trono, majestuoso, ataviado en reluciente armadura y empuñando a Gugnir; la imagen misma del poder y la gloria, señor absoluto de los Nueve Reinos, pero Loki puede percibir el dulce perfume de la verdad en el aire, envolviéndolo.

Miedo.

Loki sonríe plácidamente, avanzando hasta el trono. Al llegar lleva el puño a su pecho, en saludo burlón, y se inclina levemente.

-Heme aquí, padre- dice, en un tono casi dulce, mientras alza la vista hacia Odín. –El hijo pródigo al fin vuelve a casa. ¿No dirás cuánto me has extrañado?

Odín guarda silencio, observándolos con ojos inescrutables. Thor, quieto detrás de Loki, esperando con Mjölnir en la mano, responde con una mirada vacía salvo por la furia, diciéndole que no encontrará apoyo allí.

-Por supuesto que no, ¿verdad, padre?- continúa Loki, dando un par de pasos alrededor, al pie de la escalinata. - ¿Porqué molestarse? Si me encerraste en lo más profundo de las mazmorras esperando que mi muerte llegara aún más pronto allí dentro, evitándote hasta la molestia de ordenar que me cortaran la cabeza…

-Loki... -comienza Odín en un suspiro, pero se detiene abruptamente cuando las puertas de la sala se cierran con un golpe seco, empujadas por la magia.

-¿Qué vas a decir? – Sisea Loki, abandonando el papel, mientras una oleada de frío paralizante llena la sala. -¿Que no era esa tu intención? ¿Que lo hiciste por mi bien? ¿Que intentabas salvarme?

Un instante pasa, cargado de estática, antes de que Odín responda.

-No –dice, poniéndose en pie. –Hice lo mejor para el reino. Debía proteger Asgard.

La carcajada que recibe como respuesta es helada y cargada de veneno.

-¿Protegerla? –lo increpa Loki, y sus ojos centellean en verde brillante. -¿Protegerla? ¿Has siquiera mirado por la ventana? Tus mejores guerreros han perecido en la batalla, bañando en sangre el suelo de la ciudad, mientras tú te sientas en el trono fingiendo que aún ejerces alguna clase de control sobre ella.

Loki sube un par de escalones, acercándose, y Odín puede sentir la magia que emana en ondas de su cuerpo, opresiva y orgánica.

-¿Cómo podrías protegerla, -escupe Loki, encarándolo –si no eres más que un anciano cobarde que prefiere enterrar sus errores antes que enfrentarlos?

El golpe cae de inmediato. Loki conjura una espada de hielo, lanzando una estocada que rebota contra el mango de Gugnir, emitiendo con un ruido sordo. Se mueve como una serpiente, con ataques que se apoyan más en la velocidad que en la fuerza, y Odín pronto se encuentra retrocediendo en un intento desesperado de bloquear los golpes.

El primer embate termina tan súbitamente como ha empezado. Loki sonríe enloquecido desde uno de los costados del trono, dejando caer el trozo de hielo al suelo, mientras Odín lo observa desde el otro, sin abandonar su pose de defensa.

-Detente, Loki – dice, en un tono de autoridad pura que haría a Asgard caer de rodillas. – Esto es una locura.

Loki se endereza y desvía brevemente la mirada hacia Thor, que aún espera a los pies de la escalinata, para inmediatamente regresar la vista hacia Odín.

-Oh, padre – dice, al tiempo que hace aparecer entre sus dedos un juego entero de cuchillas. –Por supuesto que lo sé. ¿Por qué otro motivo lo haría?

Odín sabe qué esperar del segundo ataque, pero aún así no consigue detenerlo. Utiliza a Gugnir para detener el golpe de Mjölnir y eso permite que algunas de las cuchillas de Loki se claven en su muslo. Odín gruñe ante el dolor, pero lo ignora en favor del golpe que lanza contra Thor, haciéndolo caer de vuelta al piso de la sala. Cuando se gira para encarar a Loki nuevamente, éste ríe.

-No puedes ganar – dice, al tiempo que conjura una daga en sus manos. – Lo que sucede aquí está más allá de cualquier clase de control que puedas ejercer.

Odín da un paso atrás, evitando apoyar la pierna herida, mientras busca un punto flaco en la defensa de Loki.

-Deberías poder verlo – continúa Loki, y Odín puede ver el frenesí en sus ojos, la furia mezclada con el delirio. – El humo y la sangre…

Odín se lanza contra Loki, cuya figura se desvanece en luz verde. Un instante después se ve lanzado contra uno de los pilares, con Mjölnir contra su torso.

Loki está allí entonces, con la daga contra su garganta.

-Te lo dije – entona suavemente, antes de encajar el filo en la carne, escuchando con deleite los sonidos ahogados que hace Odín al desangrarse.

Un sollozo roto es el que lo saca de su ensoñación, y Loki voltea justo a tiempo para ver a Frigga abandonar su escondite tras uno de los pilares tras el trono y lanzarse contra él, espada en mano.

La estocada sólo alcanza a rozarlo, dejando un rastro carmín en su mejilla, cuando Thor aparece para detenerla.

-Ah, madre – dice Loki, viéndola debatirse en el abrazo de Thor. – Había olvidado cuán buena eres ocultando tu presencia.

-Parricida, -escupe ella, con lágrimas en sus ojos. - ¿Cómo pudiste, Loki? ¿Cómo pudieron hacer esto?

Loki sonríe.

-Tú y Thor siempre vivieron en la misma realidad, sin ver lo que sucedía a su alrededor – dice, y por primera vez hay algo que no es ira en su tono. - ¿Me preguntas cómo pude, madre, traicionar a la ciudad que nunca me mostró ni el más leve atisbo de cariño? ¿Cómo pude asesinar al hombre que nunca me vio como nada más que un tesoro de guerra?

Loki se acerca, hasta quedar frente a Frigga.

-Tú fuiste la única en verme como soy y quererme – dice suavemente. – No me obligues a matarte también.

Frigga le escupe.

-Prefiero morir antes que arrodillarme frente a un monstruo traidor como tú – gruñe. – Y no puedes imaginar cuánto maldigo el día en que te recibí en este palacio.

Loki cierra los ojos un momento, limpiando la saliva de su rostro con una mano, para después erguirse una vez más.

-Así sea- responde, mientras invoca una cuchilla y la clava en su garganta.

Loki retrocede un par de pasos, mientras los últimos ecos de la respiración de Frigga mueren y el único sonido que queda es el choque de su armadura contra el suelo cuando Thor deja resbalar su cadáver de sus brazos. Loki avanza, dejando huellas de sangre sobre las doradas baldosas mientras sube los escalones, con los pasos de Thor haciendo eco a su espalda.

Loki llega a la cima y se sienta en el trono de Asgard y es como si el universo entero cayera en su lugar, el restablecimiento de un orden natural. Thor lo mira, arrodillándose a sus pies, y es tal la adoración en sus ojos que Loki no puede sino sonreír en respuesta. Alarga la mano hasta tocar su rostro, tomándolo por la barbilla y se acercándolo suavemente, hasta que sus labios se rozan con levedad.

-Asgard es tuya – dice Thor, el aliento cálido sobre su rostro y Loki puede sentir todo lo que significan esas palabras, el cumplimiento de una promesa. -¿Qué quieres hacer con ella?

Loki termina con la distancia, besándolo con pasión. Cuando se separan, jadeantes, con los ojos brillantes de deseo, la sonrisa de Loki destila locura y es la cosa más hermosa que Thor ha visto en su vida.

-Quémala- dice en un susurro, y las llamas arden ya en su voz. – Quémala hasta las cenizas.

Epílogo:

Thor avanza sobre los escombros, con cristales que crujen y metal que se dobla bajo sus botas. Mjölnir cuelga de su cinturón, dejando un camino de gotas de sangre sobre el suelo, mientras Thor se deja guiar por las oleadas de magia que siente en el ambiente.

En el centro de todo está Loki, con los ojos reluciendo en verde brillante, que destaca aún más sobre su piel cubierta de sangre y ceniza. En sus manos sostiene un casco mellado, pintado en rojo y dorado, sobre el que se reflejan las llamas que hay de fondo en la ciudad.

-La última línea de defensa – dice Loki, dejándolo caer sin cuidado. – Patético.

Thor se acerca hasta enredar los dedos en su pelo, atrayéndolo en un beso salvaje que sabe a humo y metal; a redención y locura.

-Asgard, Jotunheim, Vanaheim, Midgard...- dice cuando se separan, sintiendo a su corazón acelerarse ante la expectativa. - Hemos arrasado con los nueve reinos, prendiendo fuego rama por rama de Ygdrassil. ¿Qué sigue ahora?

Loki ríe, y cuán cristalino es el sonido, cuán puro.

- El universo – responde Loki, como si fuera lo más obvio del mundo, antes de besarlo una vez más.


Izu:

Y finalmente estamos aquí, entre el humo, la ceniza y los tambores de batalla. ¿Qué les ha parecido?
Fueron casi dos años, entre planeación y escritura, para que esto llegara a su fin. Zyan y yo hemos hablado un poco acerca de esto, de todo lo que no pudimos contar, de todo lo que podíamos mejorar, pero al final creo que ambas estamos bastante orgullosas de cómo resultó.
Deben de saber que la última parte es básicamente la tesis de existencia del fanfic entero, ¡espero hayamos podido transmitirles aunque sea un poco de lo que nosotras vemos allí!
Y como mencioné desde un principio, esta historia se ha movido en base a música y este capítulo no podía ser la excepción. Así que esta vez es Radioactive de Imagine Dragons (porque I'm waking up, to ash and dust...) y The Taste of Ink de The Used (Porque and won't you think i'm pretty when I'm standing top the bright lit city?) pero, por encima de cualquier cosa, es City de Hollywood Undead, porque si se pudiera reducir esta historia a una canción, eso sería lo que obtendrías.
Y en fin, que yo podría seguir escribiendo por horas, pero lo único que realmente tengo que decir es gracias por seguir leyendo esto, por el apoyo y por la paciencia.
En verdad, por entre sangre y humo, espero que hayan disfrutado leyendo esto tanto como nosotras disfrutamos escribirlo.

Zyan:
About. Bloody. Time.
Here we are. Por fin terminó el viaje. Espero que hayan disfrutado leyendo tanto como nosotras escribiéndolo, que aunque costó lágrimas de sangre, es un logro del que estamos bastante satisfechas. Loki en particular está satisfecho con el final, mind you.
Gracias en especial por la paciencia otorgada a nuestra crónica procrastinación.
Como soundtrack, no tengo más que suscribir a la canción que originó este Ragnarök, City, de Hollywood Undead.
Y bueno, esperamos que se den una vuelta por el resto de nuestros fanfics. ¡Hasta pronto!