-AMANTES-
Cap. 10: Celos
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Naruto llevaba toda la mañana tratando de comunicarse con Sakura pero ella no contestaba ni las llamadas ni los mensajes de texto, la reunión de los cinco Kages resulto todo un existo, sin contar el incidente con Bolt, su hijo había hecho graffitis en los rostros de las estatuas de todos los Hokage de Konoha. El Séptimo había tenido que reprenderlo, pero luego lo había animado diciéndole que mañana iniciarían el entrenamiento de control de chakra.
Mientras Naruto seguía sin regresar a casa, las dos hermanas Hyuga conversaban sobre el matrimonio de la mayor, Hanabi y Hinata hablaba de pie cerca de la ventana, la menor entendía en parte el empeño de Hinata por conservar a Naruto.
Le agradaba su cuñado, porque era un hombre integro de buenos sentimientos y que le traía mucho poder político y social al clan Hyuga, pero habían cosas que no se negociaban, como la dignidad y la paz mental, mendigar amor era tan denigrante que no podía ser ejecutado por ningún miembro de su clan y de nadie en particular.
¿Pero como hacer entender eso a su hermana?, cuando ya lo estaba haciendo desde hace mucho, a Hinata le gustaba estar disponible en todo lo que Naruto pudiera necesitar, también apoyarlo en todo lo que él dijera, pero lo hacía a los extremos.
—Esta mañana descubrí que el Naruto-kun que durmió anoche a mi lado era un clon. —confeso Hinata tristemente.
La menor giró bruscamente el cuello para mirarla, la imagen de hombre integro que Hanabi tenía de Naruto, se cayó de un sólo golpe, hasta casi le dio risa, dejar un clon con alguien del clan Hyuga era realmente estúpido.
—Entonces ha de tener una amante —especuló enojada, su hermana no merecía algo así, aunque siendo sincera desde el principio no le dio mucho tiempo de vida a ese matrimonio, los dos eran muy distintos y la boda se había ejecutado demasiado rápido.
Apenas Hiashi se entero de que su hija y Naruto estaban saliendo comenzó a organizar la boda sin que Naruto pidiera la mano de Hinata.
—Una amante, eso debe ser. —repitió Hanabi mientras pensaba quien podría ser.
Las palabras cayeron como plomo sobre los hombros de Hinata, ella cada día despertaba antes y usaba su Byakugan en Naruto para asegurarse de que su vida no era un sueño, que el Naruto que estaba a su lado si era real, no producto de su imaginación como muchas veces en el pasado le sucedía, pero esa mañana sufrió un ataque de ansiedad al descubrir que era un clon.
—Tengo una excelente idea, llévate a nuestro jardinero. —propuso la menor.
—¿Para qué? —preguntó sin entender.
El jardinero era un hombre joven, con el pelo negro, piel bronceada y brazos musculosos, estaba sembrando plantas fuera de la casa, y ambas podían verlo a través del vidrio de la ventana.
—¡Para darle celos a Naruto!. —dijo como si fuese la cosa más obvia del mundo.
—¿Ce-los? —balbuceó avergonzada.
—Sí, no hay mejor manera para atraer la atención de un hombre que darle a entender que no te tiene tan segura, que existen otros hombres a parte de él. —insistió Hanabi.
Hinata más bien quería que Naruto sintiera que con ella todo era seguro, que no pasaría ningún mal rato porque estaría allí siempre para apoyarlo, y no estaba mal que ella quisiera eso, el problema radicaba en que se estaba anulando como persona para poder complacer al rubio, y lo peor de todo era que él ni siquiera quería que lo complaciera.
Hinata ruborizándose se llevo ambas manos a sus mejillas y negando con la cabeza dijo —N-no, no quiero que Naruto-kun piense mal de mí.
Hanabi se frotó la frente estresándose, aunque sabía que no lo conseguiría trato de hacer cambiar la forma de pensar de su hermana, —ya que te empeñas en conservar a Naruto, el jardinero puede ser la solución a tus problemas.
—Yo, no necesito de hacer algo tan vergonzoso, yo… tengo mis propios planes.
Hanabi levantó una ceja, —no creo que embarazarte sea la solución, te funciono con Himawari, esta vez no creo, —se acarició la barbilla pensativa, —es verdad que me gustaria que Naruto siga siendo tu marido, él le hace bien a nuestro clan, pero…
Pocas veces Hinata se enfadaba, y esta fue una de esas pocas. —¡no me embarace adrede, Himawari es fruto de nuestro amor!
Hanabi no quiso discutir eso, recordaba perfectamente que ella había nombrado esa idea en broma y resulto que pocas semanas después Hinata anunció su segundo embarazo y Naruto volvió a la casa.
—Está bien, descartado lo del jardinero, pero tenemos que descubrir quién es esa mujer, —Hanabi apretó los puños con decisión —cuando lo sepamos le haremos saber que con una Hyuga nunca se deben meter.
Hinata se mordió el labio, no quería saber quién era esa mujer, saberlo implicaba confrontar la situación, si algo así pasaba, estaba vez Naruto abandonaría la casa de forma definitiva.
—Descuida hermana, lo sabremos pronto, ahora debo ir con papá, tenemos una reunión, me está presentando a todo los inversionistas y no tolera que llegue tarde, papá ha estado muy sospechoso últimamente.
—Yo, regresare a mi casa. —contestó con voz suave, parecía que quería decir algo más pero no se atrevía.
Hanabi se giró para marcharse, pero Hinata le tocó un brazo, la menor se detuvo y Hinata dijo, —por favor, no intercedas.
Hanabi no prometió nada, sólo se marchó y Hinata la vio que cuando estaba frente a la casa le decía algo al jardinero y este miraba en dirección hacia la esposa del Hokage, quien enseguida huyo de la vista de ambos.
La madre de Bolt, se fue en busca de Himawari quien estaba del otro lado de la mansión, hablando sin parar con su abuela, ese día planeaba ir al cementerio a llevarle flores a su primo Neji.
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Todo el bendito día mandándole mensajes de texto y llamando a la pelirosa y esta no se dignaba a responderle, Naruto estaba poniéndose ansioso, cuando llego a su casa ya estaba anocheciendo, Bolt estaba sentado bajo uno de los árboles y aunque no lo reconocería estaba esperando a su padre.
Naruto pensó en que necesitaba distraer su mente, o el rechazo de Sakura iba a volverlo loco.
—Bolt, ¿ya comiste? —le preguntó.
—Claro, si nos ponemos a esperarte nos matamos de hambre. —respondió de mala gana.
Naruto se acercó a él, Bolt era tan arisco como él cuando los aldeanos lo trataban mal en su niñez, varios recuerdos llegaron a la mente del Hokage, por unos segundos Naruto pudo reflejarse en Bolt, aunque no comprendía la soledad de su hijo.
"Tiene una familia, es respetado como mi hijo, es un niño rico, hijo del Hokage y perteneciente a uno de los clanes más importantes de Konoha, tiene todo lo que yo nunca tuve"
Naruto no comprendía que lo único que Bolt necesitaba era de padres que se ocuparan de él, pero si sabia como borrarle esa mala cara.
—¿Estás listo para recibir tu primera clase de control de chakra?
Pensó que Bolt se emocionaría, pero no fue así.
—No molestes, no me hagas ilusiones si vas a ponerme en espera apenas suene tu teléfono. —replicó el niño, aunque por dentro quería gritar de alegría de que por fin aprendería control de chakra.
—¿Eh?, —se quejó el Séptimo, controlo las ganas de darle un coscorrón para recordarle quien era el papá, —mueve el trasero Bolt, vamos a comenzar ahora mismo.
Bolt se descruzo los brazos y poniéndose perezosamente de pie dijo, —está bien, pero apágalo, porque me distraerás.
Naruto lo puso en vibrar y lo guardo en su bolsillo, atendería sólo si se trataba de Sakura-chan. Desde la ventana Hinata sonrió a ver a su esposo dándole instrucciones a su hijo, era la escena feliz, de la familia perfecta que ella creía tener.
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Se quedo con Bolt aproximadamente dos horas, Bolt era muy testarudo, tanto que Naruto no paraba de pensar en lo parecido que era a él cuando trataba de aprender a trepar arboles. Sonrió al recordar que Sakura-chan fue la primera en dominar esa técnica y luego él y Sasuke habían competido para ser el segundo en conseguir lograr caminar en vertical.
—¡Me las quitare!, —replicó Bolt sentándose en el suelo para quitarse las sandalias, —seguro que es por esto que no puedo hacerlo.
Naruto le miró y dijo con seriedad, —Bolt, los ninjas no necesitan quitarse las sandalias para trepar arboles, lo normal es que tardes días en dominar la técnica, ya fue suficiente por hoy.
—¡No!, yo lo conseguiré hoy mismo —protestó con terquedad.
Naruto entró a la casa y una hora después cuando el séptimo estaba cenando, Bolt entró todo sucio y con varios golpes en su cuerpo, se había quedado sin chakra y apenas tenía fuerzas para caminar, pero había conseguido dar cuatro pasos en vertical.
—Bolt, báñate antes de dormir y cepíllate los dientes. —le dijo Hinata con voz suave, estaba sentada frente a Naruto, ella si lo esperaba para cenar juntos.
El niño se decepciono de que su madre no se preocupara por sus heridas, siempre veía a las demás madres preocuparse mucho por cualquier mínimo rasguño de sus hijos, Bolt siguió de largo, entró a su habitación y sucio como estaba se desplomo en su cama, se bañaría mañana antes de ir a la academia, ahora estaba muy cansado.
"él dejara de enseñarme, apenas yo aprenda" pensó con desanimo antes de quedarse dormido.
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Después de dejar a Hinata en la habitación Naruto quiso hacer una última llamada a Sakura, el celular repicó y repicó hasta que escucho la voz de la pelirosa, y por fin no era la contestadora.
Ella dijo un aburrido y seco, —tengo treinta llamadas perdidas tuyas Naruto, y veinticinco mensajes de texto, ok, te perdono pero ya deja de consumir la batería de mi móvil.
Por su respuesta Naruto supo que ella todavía estaba enojada, y no eran llamadas perdidas, estaba seguro de que ella las cortaba.
—¿Donde estas? —le preguntó el Séptimo.
Sakura suspiró con aire cansino, había pasado todo el día limpiando la casa, ahora estaba descansado en su cama, —En casa.
El rubio estaba en su despacho, así que hablaba sin temor de ser escuchado, —Tenemos que hablar personalmente, ¿puedes ir ahora al callejón detrás de tu casa?
Ella se negó y Naruto insistió —¿por qué no?, necesito mucho verte.
—¿Verme o follar?
—¿Qué? —preguntó sorprendido de la respuesta y la agresividad conque lo dijo.
Sakura chasqueó la lengua y respondió —estaré fuera de Konoha dos días, viajare con Sarada.
—¿A dónde? —se apresuró a preguntarle.
—Sasuke-kun estará cerca de Konoha y Sarada al escucharme hablar con él me pidió el teléfono y acordaron verse, así que voy llevarla con él.
Naruto arrugó la frente. —¿por qué estabas hablando con Sasuke? —Preguntó celoso.
—Voy a llevar a Sarada con Sasuke-kun mañana, creo que iremos al país del agua, o algo así dijo Sarada, en realidad no sé bien que planearon esos dos, pero no dejare a mi hija sola con él.
Ese "iremos" a Naruto le cayó como plomo directo al corazón, no quería que Sakura estuviera cerca de Sasuke, tenía miedo de que ella sintiera nostalgia y de pronto quisiera reconstruir su familia.
—Necesito verte ahora. —insistió él, se notaba mucho la necesidad en su voz, quería hablar con ella y aclararle todo personalmente.
—Ya dije que no, ve a dormir con tu perfecta esposa, duerman abrazados como siempre. —ella también estaba celosa.
Naruto se quedó de piedra, ¿cómo sabía ella que cada mañana que despertaba tenía a Hinata abrazando su cuerpo?, no tuvo que pensar mucho, supuso que Sarada le había dicho que durante toda la película Hinata estuvo aferrada a su brazo.
—¡Espera Sakura-chan, déjame explicarte!.
Eso confirmó sus sospechas, "él no lo negó"
—No me expliques nada, está claro que nunca has pensado divorciarte realmente, hoy vi a Hinata en la calle y no menciono nada del divorcio, si ella lo supiera lo mas probable es que me fuese pedido hablar contigo, como la primera vez.
Naruto se enojó de que Sakura ya no confiara en él, de que pusiera en duda sus buenas intensiones con ella y sus propios sentimientos, —¡basta, estas buscando motivos para discutir conmigo!
Sakura cortó la llamada y Naruto se lleno de rabia, frustración y ansiedad, no podía perder a Sakura-chan bajo ningún motivó.
