Capítulo 10 –Líder
El invierno ya estaba en pleno apogeo, con ventiscas que habían obligado al grupo a tener que hacer paradas, tanto por ellos como por los caballos. Sólo recordaban el nombre de uno de los caballos; el de Ethan, el cual se llamaba Dusty; para los dos siguientes los nombres quedaron a cargo de los que los montaban; John no fue muy original y lo nombró Firefly, mientras que Dom y Julie simplemente no habían encontrado qué nombre ponerle al suyo, al menos no todavía.
De a poco se fueron acostumbrando a buscar lugares donde acampar; algunas minas abandonadas les procuraban albergue y cierto grado de seguridad, y la verdad ya les era costumbre; notaron con agrado que esas zonas estaban menos pobladas. No sabían si era por el clima extremo o esa zona en particular estaba desierta, pero al menos ya no pasaban en tiroteo tras tiroteo, teniendo que huir, o peor todavía, atacar en contra.
Pero para Ethan había transcurrido lento el tiempo; ya habían pasado tres días desde su encuentro con Liz, y literalmente ella no le había dirigido ninguna palabra desde entonces. En medio de sus pensamientos, llegó a concluir que no merecía estar ahí, dado sus crímenes que consideró imperdonables. Merecía estar con el grupo en el que había estado por esos años, siendo perseguidos por el ejército para morir entre tiroteos, o acabar en alguna prisión.
Siendo sincero, si algo lo había alejado de la idea de dejar a su grupo, para aceptar su culpa y su castigo, era que él les había prometido llevarlos a Salt Lake City; a su grupo, y Dom y Julie ya habían dejado atrás dos oportunidades para dejarlo, con Nathaniel o con Tommy, y si eso no significaba compromiso por parte de ellos, nada lo sería, y él no podía abandonarlos.
Pero también había pensado en que un buen líder sería John; era cierto que el Luciérnaga los había utilizado para tener una mejor probabilidad de sobrevivir para reunirse con sus camaradas, pero con el tiempo había demostrado que estaba comprometido con los demás, que se preocupaba de ellos, que de a poco se abría; no sería como con Tommy, pero definitivamente no era un extraño. Pero en un mundo así, tener a un hombre menos en el grupo significaba mucho. Quizá había concluido eso para apoyar su idea de no abandonarlos, o mejor dicho que ellos lo abandonasen, o quizá era cierto. No lo sabía y no lo quería saber. En su mente esperaría hasta que llegasen a Salt Lake City junto a Joel y Ellie; entonces pensaría en qué hacer con su vida.
Finalmente la ventisca había acabado, al menos momentáneamente, así que se prepararon, apagaron la fogata que los había mantenido calientes, y salieron de aquella cabaña. Ya se habían acostumbrado a despertar cada día para ver nada más que blanco en el suelo: pero para Ethan era el primer invierno en mucho tiempo en que no era un cazador. Eso lo animó un poco en su mente, la cual estaba bastante afectada por su encuentro con Liz.
Liz iba atrás suyo, sobre Dusty, pero ya no había conversaciones casuales típicas de ella; pensó si los demás se habían dado cuenta. Con pesar pensaba en que su relación con ella había muerto, pero al menos le había hablado a Liz, no a Diane. Sin embargo eso no quitaba las palabras finales que había escuchado salir de sus labios.
Quizá ella estaba equivocada, o quizá su misión era llevarlos con Marlene.
Y luego morir.
Discutía consigo mismo, cuando al llegar a otra instalación minera, notó que sobre una torre apareció una mujer, de unos cuarenta años, apuntándole con un arco. Los tres caballos se detuvieron al notar el movimiento de Ethan.
Iba a huir, a esconderse, también por Liz, y avisarle a los demás que hicieran lo mismo, cuando ella comenzó a hablarle.
-Muévete el caballo y te dispararé
Ethan la observó con una mirada fría, saliendo de su trance.
-Dispárame y mi grupo te matará, ¿vale la pena? A menos que tengas un plan, lo que haces es suicidio
-¡Somos más! –dijo con un tono espontáneo
Ethan notó ese gesto, y recordó lo que Francis le había enseñado sobre cómo responder a las respuestas de los turistas. No le era agradable usar eso justo después de lo que pasaba por su mente, pero era su alternativa más certera.
-Me acabas de confirmar que a lo más tienes a una persona más contigo, somos seis, ¿realmente crees que sobrevivirán? Mi amigo ya te está apuntando directo a la cabeza –dijo, refiriéndose a John, quien en el instante mismo levantó su rifle para apuntarle –te diré lo que pasará: te irás lejos de acá con tu amigo y nos dejarás seguir
No merecía sacrificarse por ayudar a los demás, no le estaba permitido ese noble gesto; su única opción era ayudar a su grupo, los cuales merecían una segunda oportunidad.
-¡Pero si son ustedes los que no nos dejan seguir! –respondió en un grito ahogado la mujer; estaba asustada
Ethan comprendió entonces el malentendido, pero lo que hizo a continuación no fue por lo mismo por lo que había ayudado a Liz, o a cada persona con la cual había intercambiado palabras, sino por su grupo. Porque era lo conveniente.
-Si me disparas ahora morirás… no te estamos siguiendo, sólo queremos ir a nuestro destino, desconozco el tuyo, pero no tengo intenciones de estorbarte… puedes bajar, intercambiamos palabras, quizá otras cosas, y ambos seguimos nuestros caminos, ¿te parece?
La expresión de la mujer se veía desamparada; no supo si fue por resignación, pero bajó el arco, y empezó a bajar por las escaleras. Se reunieron en el primer edificio de aquella torre.
Ahí vieron la situación en su contexto; tenía a dos personas consigo, una siendo un hombre de unos cuarenta también, con una herida de bala en la pierna derecha, y un chico de unos diecisiete años, asustado pero impredecible como los de su edad.
Entendiendo eso, Ethan miró a Liz; aun con lo que había entre ellos, ella comprendió que eso no tenía nada que ver con él, por lo cual fue donde el hombre y empezó a tratar su herida, para sorpresa y alivio de la mujer, quien soltó un suspiro retenido quizá por mucho tiempo.
-Mi nombre es Ethan –se presentó, para luego hacer lo mismo con su grupo -¿cuál es el de ustedes?
-Mary… mi esposo es Jack, y Matt es nuestro hijo
-¿Hacia dónde se dirigen? –preguntó, mientras pensaba en qué los había llevado a tal situación; probablemente Jack no habría sobrevivido sin la intervención de Liz, no en ese mundo
Entonces notó que Mary empezó a sollozar, para ver a Matt intentar consolarla: era obvio que algo había pasado.
-No lo sabemos –respondió finalmente, mientras Matt la abrazaba profusamente, con una expresión de dolor inmensa
La escena era triste, a tal punto que le recordó a su madre, en los primeros días de la infección; eso le hizo ser compasivo, al menos en ese caso.
-¿Puedo preguntar qué les paso?
Mary vio a Matt, para luego ver a Jack, quien ya se quejaba menos por su herida, mientras Liz la vendaba.
-Vivíamos en Lakeside, en un centro turístico… teníamos cabañas, familias, éramos un gran grupo… teníamos nuestras vidas ahí… el líder del grupo se encargaba de traer la comida al lugar… vivíamos bien, hasta que llegó un hombre y lo mató, llevándose también a casi todos los del grupo… sólo sé que David envió a unos amigos a que nos dijeran que nos escondiéramos en el refugio… cuando salimos vimos nuestro hogar envuelto en llamas, con nuestros amigos muertos tirados en la nieve… encontramos a Jack inconsciente… él había peleado mano a mano con aquél asesino… nos quedamos ahí con las otras familias intentando reconstruir lo que antes teníamos, apagando las casas incendiadas, buscando la comida que David había reunido antes de morir, pero al poco tiempo después otro grupo nos atacó… estábamos débiles, asustados y no preparados… tuvimos que huir, escapando apenas… ese grupo nos siguió uno por uno, no sé si alguien más del grupo original siga vivo, pero al menos creo que perdimos a esos maníacos… en el último tiroteo Jack terminó con esa bala en la pierna…
Ethan la observó, y notó que ellos no tenían dirección alguna, sólo querían tranquilidad.
Recordó esa situación.
-Nosotros nos dirigimos a reunirnos con los Luciérnagas… -les dijo entonces, notando una buena respuesta por parte de John, aprobando sus palabras –primero debemos hacer una parada en Boulder, y luego ir a Salt Lake City… sé que no es precisamente cerca, pero pueden ir con nosotros… si quieren seguridad, ahí la encontrarán
Notó que Mary vio inmediatamente a Jack, para ambos verse el uno al otro pensando en quién respondía antes; la respuesta era obvia, más en esa situación.
-Cuenten con nosotros –respondió Mary, con una expresión de felicidad que hasta alegró a Ethan
En el fondo se había dado cuenta que se había cargado con tres personas más.
Irían todos a Salt Lake City.
