Bueno, perdón por no haber podido subir el capítulo el miércoles, gracias de todas formas si les gustaría leer este capítulo, gracias por sus sugerencias tanto acá como en amor yaoi. Pero saben algo, no pudo incluir ambas porque se alargó un poquito el capítulo. Prometo que haré algo para el lunes y solo pido sugerencias.
¿Que podrían preguntar Kayumi y Hiki a Misaki y Usagi? Les agradecería mucho, tengo ideas pero bueno me gustaría saber su opinión.
Disfruten!
Posible OC, interrupciones, y uno que otro error de ortografía.
Lección 1.- Compartir.
Padre.- Usami Akihiko, Alias. Usagi.
Era una mañana tranquila en el departamento donde habitaba la familia Usami, por ejemplo, en uno de los cuartos llenos de juguetes aunque ahora eran menos, estaba una pareja abrazada con mucha fuerza, sería difícil decidir quien apretaba más al otro.
El mayor de ambos, se encontraba despierto, pero le gustaba ver a Misaki despertar, abrir sus ojos verdes y que fuera lo primero que hiciera, su mal humor era casi mínimo, después de todo. Nadie puede enojarse teniendo al castaño como esposo.
-Buenos días, Usagi- saludó el castaño con una sonrisa adormilada, dándose la vuelta para verlo de frente.
-Buenos días Misaki, ¿Has dormido bien?- preguntó el hombre dándole un beso en la frente, era increíble como las cosas cambiaban en algunos años.
-Sí, creo que debería hacer el desayuno, pero no quiero levantarme- se movió varias veces, para luego pasarle los brazos por la cadera al peli plata.
-Entonces quedémonos un rato más en la cama, los niños aún no despiertan- por la mañana, al menos desde hace algunos años, tuvieron que acostumbrarse a que no debían hacerlo o los chicos podrían verlos.
-Por una vez, creo que voy a escucharte Usagi- se colocó sobre el pecho del mayor, y cerró los ojos, tampoco es como que tuviera sueño.
A decir verdad, Misaki seguía siendo el mismo hombre con problemas para comunicar sus sentimientos, pero le era más sencillo cuando Akihiko era quien le ayudaba a superar eso. Eso sí, eran más comunicativos, y sinceramente, era más fácil.
-¡Papi, buenos días!- se escuchó en la puerta de la habitación, mientras que ambos hombres se sobresaltaron un poco ante la voz de sus pequeños.
En menos de un segundo, los niños se encontraban en la cama de sus progenitores, dando brinquitos, aunque la niña estaba sentada en los pies más que otra cosa. Ambos hombres suspiraron en conjunto.
-Buenos días Hiki-chan, Kayumi-chan- les saludó su padre castaño, dándoles un beso en la frente a cada uno, ambos niños sonrieron.
-¿Y para mi no hay saludo?- preguntó Usagi con burla, ambos hijos lo miraron sin decirle nada, asintieron y luego voltearon con Misaki.
¿Nunca han tenido la sensación de no ser el favorito? Bueno, Akihiko no creyó creer que tener que lidiar con eso con sus propios hijos. Era demasiado notorio que a quien más apreciaban era a Misaki.
-Niños, no hagan eso, papá Usagi también se merece cariño- los reprendió suavemente Misaki. Ambos niños negaron.
-¡Pero papi tu eres más lindo que papá!- dijo el niño, haciendo que sus cabellos castaños ondearan un poco al moverse entre la cama.
-Eso es cierto. También te queremos papá, solo que papi es nuestro favorito- respondió la niña con un tono natural de voz, mientras abrazaba la cadera del menor de los hombres.
-Gracias, eso me hace sentir mejor- respondió Akihiko con ironía, mientras se levantaba de la cama, dándole antes un beso en los labios a Misaki a consciencia de que los niños se molestaban.
Nunca usaba camisa, puesto que Misaki era quien se la ponía para dormir, con un short o pantalón. El castaño solo negó ante ver como sus hijos y su esposo se peleaban entre sí.
-Voy a preparar el desayuno, ¿Quieren algo en especial?- preguntó el oji verde mayor esperando a que sus hijos y esposo contestaran.
-Yo quiero tortilla- pidió el peli plata siguiendo a su pareja, mientras los niños intentaban arrebasarlo.
-Yo quiero onigiris- Kayumi iba detrás de su padre usando como carnada a su hermano mayor para adelantarse
¡Yo quiero salchichas de pulpo!- gritó efusivo el castaño menor tomando el pie de su padre peli plata para no dejar que avanzara.
-De acuerdo, esperen sentados en la sala- Misaki fue hasta la cocina, mirando como entre los Usami se peleaban los unos con los otros.
Desde hace cinco años que Akihiko había aprendido que tenía que compartir a Misaki con sus dos hijos, aunque a veces le era un poco difícil aún si era su propia sangre.
Lección 2.- Uno contra tres.
Padre.- Usami Misaki.
Era un caluroso día de primavera, la familia Usami se encontraba recostada en el suelo, excepto el escritor que estaba en el sillón pero con ropa sencilla, considerando su forma de vestir.
Misaki estaba usando una camisa de tirantes con short, Hiki solo usaba el short, y Kayumi traía un vestido sencillo y ligero. Ambos niños estaban recostados sobre el castaño mayor que como los otros tres, miraban televisión.
-Quiero refrescarme, papi, ¿Podemos comer helado?- preguntó Hiki haciendo una mirada de cachorrito con sus ojos violetas.
-Etto... creo que no tenemos helado, pero yo también tengo calor- respondió Misaki, no quería consentir del todo a sus niños, aunque le era imposible no hacerlo.
-Papi, ¿Tenemos alguna bebida fría? No soporto el clima- habló Kayumi, Usagi se había mantenido al margen de la conversación pero viendo a su esposo e hijos así de acalorados, pensó en algo.
-Vamos a la playa, a los cuatro nos gusta ir, y es perfecto el día, Misaki no tienes trabajo, yo tampoco y los niños no van al colegio- el peli plata se levantó mientras lo decía tan convencido, que los pequeños dieron un brinco.
-Pero Usagi, creo que no es ideal irnos, yo también tengo calor pero...- no pudo seguir ya que la mirada de su familia lo dejó callado.
-Por favor papi. Papá tiene razón, hace calor y a los cuatro nos gusta el mar- expuso la niña felíz, tomando un pequeño libro que estaba cerca de su padre, colocándose de su lado.
-Es cierto papi, ¡Solo piénsalo! No vamos al mar desde hace mucho, ¡Por favor!- suplicó Hiki juntando sus manitas, haciendo un leve puchero.
-Anda Misaki, que creo que es una de las pocas veces en que una idea mía les parece buena- expuso el peli plata con una sonrisa, jugando con los cabellos del adulto menor.
-Está bien, ¡De acuerdo! Alisten sus cosas que ya nos vamos al mar- dijo el castaño no tuvo que decirlo mucho para que en menos de algunos minutos, su familia estuviera lista, con algunas maletas y juguetes para la playa.
Su familia era extraña, sus hijos lo tenían como el preferido y no tenían pena de mostrarlo, su esposo les seguía la corriente. Pero una cosa era segura.
Contra los Usami no podía perder nadie. Ni siquiera el mismo padre.
Lección 3.- Pesadillas
Padre.- Usami Akihiko (Usagi), Misaki.
Una noche tranquila se encontraba la familia Usami cenando, tomando en cuenta que además sus pequeños hijos de cinco años estaban pidiendo una cosita que no tenía mucho sentido, y no querían darle a ceder.
-¡Papi, solo será por esta noche! Te prometo que después de esto no te volveré a pedirte nada- el castaño menor tenía ligeros rasgos de cuando Misaki era un niño antes de que sucediera... el accidente.
-Niños, además de que esa película empezará muy tarde, es de terror. ¡Les dará miedo!- espetó el castaño mayor sin ánimos para discutir.
-Papi, te lo ruego, sabes que esta película solo se exhibirá esta noche. Solo necesitamos su permiso- rogó la niña con sus ojos verdes brillantes, siempre la más calmada.
-Kayumi, Hiki, sean obedientes y hagan caso a papi, no queremos que se asusten es todo- dijo Usagi dándole una palmada a ambos niños que lo miraron molestos.
-Hiki-chan, Kayumi-chan, además no es bueno dormir tarde para su edad- Misaki les dio un beso en la frente a ambos, junto al peli plata se los llevó a su cuarto compartido.
-Buenas noches niños. Los queremos- dijeron ambos padres al unísono, apagaron la luz y salieron de la habitación de los menores.
-¿Vas a hacerles caso?- cuestionó Hiki con una mirada determinada, con una leve aura seria.
-Por primera vez, creo que estoy de tu lado. Espera unos minutos- dijo Kayumi levantándose de su cama con el pijama ya puesto.
-Haz silencio, que si se dan cuenta de que estamos aquí se van a molestar- dijo la niña en un susurro mientras tomaba la mano de su hermano para que no se cayera.
-Esta bien, de seguro papi no se lo espera- dijo el niño intentando ser precavido y no tropezar contra algo.
La peli plata le hizo una señal con el dedo para que guardara silencio, estaban pasando por la puerta de la habitación de sus padres, y estos podrían no estar dormidos por eso era mejor irse calladitos. Bajaron las escaleras en silencio, y mientras que Hiki conectaba la televisión, Kayumi iba por algunos bocadillos.
-¡Estoy muy emocionado por la película!- dijo en un susurró el castaño tomando una de las palomitas mientras su hermana se sentaba a su lado.
-Ok, pero guarda un poco de silencio o nos van a regañar- le indicó la niña, también emocionada formando una pequeña sonrisa muy a la Usagi.
1 hora después.
Juntando sus labios con los del otro, moviéndose en un ritmo sincronizado, sus manos rápidas y cuidadosas por el cuerpo contrario, el deseo y el placer los estaba consumiendo, Akihiko lo necesitaba como seguramente Misaki lo estaba haciendo. Algunas marcas esparcidas por el cuello del castaño, ambos solamente con la ropa interior, friccionando sus miembros sobre esta.
-¡Papi, papá, el muñeco diabólico viene por nosotros!- gritó Hiki mientras corría con Kayumi, detrás de él, los dos niños corrieron trepándose a la cama, asustando a los mayores que en el proceso cayeron a a ambos lados de la cama asustados.
-¿¡Qué les sucedió niños!?- exclamó espantado Misaki que intentaba -inútilmente- de esconder su erección, sería tan incómodo que sus hijos lo notaran.
-¿Podemos dormir con ustedes? Por favor- nunca había visto a su pequeña Kayumi-chan tan asustada, asintió aún en el suelo, fue cuestión de segundos para se metieran ambos a la sábana.
Ambos padres se observaron, aunque seguían sentado en el piso, sin saber muy bien si era por la impresión de la llegada de ambos niños o para que se les bajara la excitación, se quedaron unos instantes abajo, suspiraron antes de subirse a la cama.
-Niños, ¿Porqué quieren dormir con nosotros?- cuestionó el peli plata pasando una mano por sus cabellos, se subió con las cobijas tratando de abrazar a sus pequeños los cuales lo dejaron como si nada.
-¿Vieron esa película que les prohibimos ver, cierto?- inquirió Misaki con un tono de regaño y comprensivo, ambos niños asintieron lentamente, aferrándose a ambos adultos.
Tanto Misaki como Akihiko sonrieron mas tranquilos, pasaron un brazo por sus cuerpos, los niños estaban en medio de ambos, los abrazaron muy fuerte, consolándolos repetidamente, por primera vez los niños no renegaban acerca de que su papá peli plata estuviera tocando al castaño.
Durante la noche, los niños gritaban pero ahí estaban sus padres para consolarlos, algunas veces Misaki cantaba y en otras ocasiones Usagi les contaba algunas historias sobre su padre Misaki.
Los pequeños Usami aprendieron a hacer caso cuando sus padres les advertían sobre algo que posiblemente los asustaría.
Akihiko y Misaki, debían tener más cuidado cuando quisieran darse cariño, porque de hace algunos meses para adelante los interrumpían muy seguido.
Lección 4.- Lecciones de cocina.
Padre.- Usami Akihiko (Usagi)
Era muy tarde, casi de noche, Usagi estaba muy preocupado por su castaño, sobretodo si cierto manga de cuarta estaba tras de él como un vil perro faldero ¡Por Kami! Tenía suficiente con Haruhiko.
-Ya llegué, Usagi, Kayumi-chan, Hiki-chan- saludó el castaño dejándose caer en uno de los sillones, ambos niños se le subieron encima para darle un beso de bienvenida en cada mejilla.
-Bienvenido a casa Misaki. Estaba muy preocupado- dijo el peli plata dándole un beso en los labios lentamente.
-Bienvenido Papi, ¿Cómo te fue?- preguntaron los Usami menores al mismo tiempo, el oji verde les acarició la cabeza
-Estuvo todo el día muy agotador. Me alegro ya haber llegado- el chico estaba por pararse para ir a la cocina pues seguramente no habían comido ninguno de sus niños...
Cargando 10%... 45%... 65%... 100%... ¿Qué v***a había pasado mientras no estaba?
-Misaki/Papi te lo podemos explicar- rogaron los niños y el oji violeta asustados cuando vieron la mirada del castaño, peor que la del exorcista escalando la pared.
Dos horas antes
-Papá, ¿Donde está mi papi? No es divertido si no podemos molestarte- dijo Hiki con una sonrisa cruzando los brazos, ambos peli platas se parecían demasiado pues leían un libro.
-Hi-chan cálmate, papi prometió venir lo más temprano posible- dijo la chica sin despegar la mirada de su lectura ni un solo segundo, como Akihiko usaba lentes cuando leía.
-Pero Kayu-chan extraño mucho a mi papi, me encanta como cocina, y entre los tres no podemos hacer ni un triste plato de cereal- se resintió molesto, desparramándose en el suelo ahora.
-De acuerdo, ninguno de los tres sabe cocinar, ¿Les parece si le intentamos hacer una sorpresa a Misaki?- dijo el peli plata medio en broma, después de todo, casi siempre ignoraban sus sugerencias.
-Me parece bien, ¿Qué podemos hacerle?- preguntó la niña parándose con elegancia junto a su vestido.
-Pues podríamos hacerle onigiris son sencillos, y fresas con chocolate. Habrá que ir al súper mercado- igual que si hija, dejó el libro de lado y se quitó los lentes.
-Estaría bien, apurémonos entonces para que papi no llegue antes- recomendó Kayumi, ambos tomaron las manos de su papá, subieron al deportivo y fueron al súper mercado más cercano.
Usagi ya estaba acostumbrado a ir cargando las compras, y no tanto porque Misaki se lo mandara, si no porque casi todo el tiempo, el castaño no podía coger nada ya que los niños lo sujetaban todo el tiempo, era diferente, ahora él estaba en una situación parecida.
-Disculpe, ¿Sabe donde están las fresas?- preguntó el peli plata mientras que sus niños elegían el chocolate, le gustaba mucho cuando venían de compras.
Cuando era un niño, sus padres mandaban a alguna sirvienta por las compras, él de vez en cuando las acompañaba. Por eso, le gustaba mucho ir por la comida con su hermoso esposo e hijos.
-Si, creo que están a un pasillo en la derecha- dijo el oji violeta sin notar apenas lo que la chica quería
-¿No me podrías guiar? Es que soy como medio torpe y me pierdo fácilmente- le dijo la joven mujer, sin pegarsele mucho al cuerpo, realmente era una insinuación "sutil"
-De hecho iba directo para allá, creo que si podemos guiarte- dijo por unos segundos antes de sentir como volvían a tomar sus manos y dejaban el chocolate en el carro.
-Lo siento pero papá no puede andar con alguien como tú, ¿Qué lástima, no?- dijo la niña sonriendo, pegándose a su padre, esa actitud no era normal en Kayumi.
- ¿Tienes hijos? Pero que tierno hombre de familia- la chica trató de acariciar a Kayumi cuando sintió como otra personita se interponía entre ellos.
-¡Papá es muy tierno con nosotros!... Papá tenemos que apurarnos si quieres darle una sorpresa a papi Misaki!- exclamó el niño como quien no quiere la cosa, en cuanto el nombre de su esposo había sido mencionado, se fue sin decir nada.
-Mira, mi papá quiere mucho a papi, y a nosotros... No vuelvas a acercarte a él de nuevo- Kayumi sonrió dejando a la chica un poco plasmada por las palabras de la menor.
-Además, papá no se fijaría en ti, papi es muy tierno, es bonito y sabe cocinar. Hasta luego- entre ambos niños dejaron a la mujer en shock, por lo tanto rieron de su cara confundida.
Después de ese pequeño encuentro, fueron rápido a la casa, colocaron los ingredientes, buscaron videos tutoriales de como hacer las cosas, se veían sencillos...
¿Entonces por que m****a todo se veía así?
El chocolate estaba regado por las paredes, el arroz estaba quemado, mientras que muchas de las cosas estaban regadas por todos lados, las fresas eran cuando mucho lo único que se veía bien... claro, las que estaban todavía en el tazón.
Tiempo actual
-Y eso fue lo que pasó- relató Hiki quitado de la pena, dejando un tanto pensativo a Usagi pues no había notado que se lo habían querido ligar.
-Niños van a ayudarme a limpiar, Usagi tu y yo más tarde vamos a hablar- dijo Misaki en un tono falso de enojo, aunque su familia no lo había notado.
-Lo siento papi, te prometemos no ensuciar nada de nuevo- Kayumi susurró la niña sosteniendo a su padre del brazo.
-Y si quieres ya no protegemos a papá cuando se lo quieren llevar- Hiki tomó a Misaki del brazo, mientras que este no entendía mucho.
-Misaki, lo siento entre los tres queríamos sorprenderte, perdón no me di cuenta de eso- Akihiko lo abrazó por la espalda, Misaki no aguantó mucho hasta romper en risas.
Los Usami se quedaron confundidos, Misaki les devolvió el abrazo como pudo, de alguna manera su sonrisa era tan contagiosa que le provocó lo mismo a los otros, aunque era menos ruidosa debido a la confusión.
-Gracias por todo lo que hicieron, creo que tendré que enseñarles, hoy quiero ver una película, ¿Les parece?- preguntó el castaño finalmente cuando lo soltaron.
-Creí que te habías molestado- Usagi le dio un beso en los labios, que Misaki correspondió sin ningún problema... algo peculiar.
-Para nada solo me sorprendí, pero tu no te salvas de hablar de esa mujer- le dio otro piquito en los labios y se fue.
Hiki y Kayumi aprendieron mucho sobre lo que pasaba cuando salían a un simple súper mercado, no solo querían llevarse a Misaki, si no también a Usagi.
Usagi debía dejar de ser tan precavido con Misaki, porque él aún no perdía el toque de perfección.
Y tres personas que no saben cocinar, juntas no harán más que un desastre que tendrían que limpiar.
Aquí el final del capítulo, bueno espero sus ideas comentarios todo lo que quieran. Y perdón por subirlo medio tarde. Chao!
