Estrellas de Oriente
EN CONTRA DEL DESTINO
¡Qué! Amy ha decidido quedarse en Tokio y dejar de lado sus estudios, pero Serena no está de acuerdo ni permitirá que nadie termine sus sueños. Pero las pequeñas Inner no son las únicas que tiene serios problemas ¡Un nuevo ataque! Y Haruka y Michiru entran en acción ¡Despistado Sazuke! su rayo mortal ha… ¿Cambiado la personalidad de las guerreras?
Hoy presentamos:
10. Las tonterías de Sazuke
Septiembre. …poca de regreso a clases. Serena se levantó perezosa. Hubiera dado cualquier cosa por tener unos días más de vacaciones, aunque sólo fuera uno. Pensó en Amy y su mente se despejó por completo, esa tarde se reunirían en su casa para hablar, algo importante tenía que comunicarles, quizá que se marchaba. Ella realmente no quería se fuera, pero era muy egoísta, Amy debía perseguir su sueño, luchar por él y… Y ellas podían terminar con Sazuke aún cuando tenían todo perdido. Bueno, él apeas tenía una de las seis estrellas y si lo pensaba bien el pobre era tan torpe y tonto que encontrar las restantes sería tanto como que Serena sacara Diez ese semestre. Luna se estiraba perezosamente, Serena le sonrió, no era la única que se quedaba dormida.
- ¡Despierta Serena o no te llevo! – gritó Jordane
- Ya voy – gruñó por lo bajo – Cómo es pesado. No se te olvide la reunión Luna… Ni lo que hablamos ayer, es importante
- Lo sé Serena y es muy noble de tu parte dejar ir a Amy cuando te hace tanta falta… Sé que tú sola puedes hacer el trabajo, confío en ti…Sailor Moon
- Gracias
Apenas alcanzó a llegar a tiempo. Las clases transcurrieron tranquilas, estaba un poco aburrida y pensaba que llevar una hoja de su historia comparada con las treinta de sus compañeros iba muy mal. Algunos ya estaban por concluir, pero a ella no se le iluminaba la cabeza. Ahora cargaba su cámara de video a todos lados, le fascinaba filmar cuanto encontraba y editarlo, por ocurrencia de Luna había enviado varios videos a Darien para mostrarle cuánto había cambiado Tokio. Mas no solo Tokio cambiaba sino también la gente que lo habitaba… Como Serena.
Nunca supo exactamente definir cuándo el amor se le metió hasta entre los huesos La enloquecía, creía que se estaba enamorando perdidamente y esperaba recibir lo mismo. ¿Era amor? Pero su razón le indicaba lo contrario. Miró el techo sin comprender sus propios razonamientos. Escuchó la lluvia golpeando a su ventana suavemente, poco a poco creció aquella triste lluvia. Poco a poco el silencio se convirtió en tormenta natural, hasta que su cerebro silenció lentamente aquellos sonidos dejando el de su propio corazón, percibiendo la fuerza con que podía amar y hasta odiar… Nunca había odiado… Nunca… Y Serena guardó silencio dentro de sus pensamientos embriagándose lentamente del aroma de su compañera: Yaél.
Yaél se había acostado en el lado derecho de la cama, se quedó mirando largo tiempo el techo. Volteó la mirada a su hermoso conejito llorón, ella pensaba y parecía hacerlo con demasiada intensidad. Se encogió de hombros y sonrió ante la incógnita de lo que ella pensaría, pero le gustaba observarla, le gustaba sentirse parte de aquel ser interesante.
- ¿Alguna vez has deseado morir? – Serena volteó a verla – Yo sí. A veces cuando todo va mal y has perdido todo lo que realmente es valioso lo único que te queda es marchar de regreso… de vuelta con ellos…Es triste pero es la vida, la vida prosigue y lentamente encontraremos nuevos seres… Como te he encontrado a ti, porque tu eres alguien muy especial
- Es muy lindo lo que dices Yaél – sonrió la joven – Sé que se encuentran nuevos seres pero tardas mucho en dejar de sentir tristeza
- Lo sé – sonrió amablemente
Empezó a hacerle cosquillas y de inmediato Serena se movió como un gusano gritando por auxilio. Sus ojitos azules quedaron frente a los ojos verdes de la chiquilla. Quería traspasar sus ojos, investigar los pensamientos más profundos de la chiquilla, sumergirse en su verdadero ser y simplemente se le ocurrió decir
- Tienes ojitos bonitos
Yaél sonrió sabiendo que Serena deseaba conocerla. La quería mucho y hubiera abierto la puerta de su alma a aquella jovencita pero temía que al conocerla ella se alejara ¿Qué pasaría si se enteraba quién era en realidad? Entonces quizá huiría
- Lo más difícil de aprender es a decir adiós
- Quería preguntarte si tú sabías los planes de Amy, Yael
- Bueno hoy se reuniría con ustedes y luego iría a devolver unos libros a la biblioteca…
- ¡Me refiero si regresará a América!
- ¡Ah! Perdón, es que no eres específica tontilla – le sacó la lengua – Bueno yo no la he visto empacando ni he oído nada de comprar un boleto o algo así… ¿Se va ir¿Crees que me envíe un recuerdito?
Pero Serena ya no siguió escuchando las tontas preguntas de la chica. Si era cierto y Amy no pensaba marcharse entonces, la reunión era para decirles que se quedaba a apoyarlas. Si era franca le daba mucho gusto y no tanto por vencer a Sazuke sino por tenerla con ella. Sí, decir adiós es algo que jamás aprendió, era lo más difícil de la vida.
Kael se quedó pensativo, su concentración estaba en aquel chico, Haruka Tenoh; por como era la madre de Michiru pensó que el mayor impedimento para que Haruka y Michiru fueran felices se trató de la profesión del chico. Claro, a ello no se le podía llamar profesión y sin embargo él sentía pasión por ese deporte. Sentía respeto hacia Haruka, no cualquiera se atrevía a retar a la pomposa familia Kaioh y menos por amor. Se miró en el reflejo de la ventana, sentía admiración por Tenoh
- ¿En qué piensas? – sonrió Michiru observando al galante muchacho
- En eso, el sentir celos por tu ex noviecito
- ¿Y?
- No creo que deba sentir celos por un corredor
Kael sonó prepotente, como si hablara de una basura o algo así, pero realmente Michiru dudaba subestimara a su ex amante sino que de una u otra forma su mirada revelaba jamás intentaría competir o si quiera atreverse a sentir absurdos celos por algo. Alguna vez él lo insinuó, si Michiru llegaba a amar a otro él simplemente se retiraría de la batalla…Hay cosas imposibles de recobrar.
- ¿Me amas Michiru?
- Quizá – sonrió con cierto toque mágico que hechizó al muchacho
- Já, tal vez te gustaría mejor estar con el corredor de autos
- ¡Cómo adivinaste! – rió Michiru encantada de ver que Kael seguía practicando su patética actuación. Había que ver que el chico era perseverante. Pasó su mano por ese rostro que ya asomaba algo de su barba y se siguió de largo contoneándose coquetamente
Miró por mucho tiempo el vacío del bosque. Alzó la vista antes de decidirse a darles la noticia a sus amigas y parecía que ninguna la tomó del todo bien y sí con excesiva sorpresa. Amy había decidido quedarse, podía dejar un semestre pasar y pronto reponerse pero sus amigas no estaban tan de acuerdo. Serena le pedía que recapacitara, no podía perder un semestre, no podía dejar su sueño de lado. Lita, Mina y Rei se unieron a la idea pero Amy había tomado su decisión. No habría ya marcha atrás.
- Pero
- Estaré bien chicas – sonrió afable Amy
Y de verdad que desde esa mañana Amy se veía más jovial y tranquila, en los últimos días la tensión parecía sofocar su alegría y la quietud que siempre acompañaba a su tranquilo carácter. Serena movió la cabeza, no permitiría que por tonterías Amy dejara de lado su sueño. La muchachita le explicó de nueva cuenta que en sí podía tomar el servicio en el hospital de Tokio y después de la práctica la teoría sería sencilla
- No será un semestre perdido – repetía la chica – solamente cambiaré mi forma de estudiar
Hubo algo en la mirada de Amy que bastó para convencer a Mina, Rei y Lita, quizá la satisfacción que había o simplemente esa extraña seguridad…como si presagiará ya que todo estaría bien. Pero para Serena había confusión, había algo que no concordaba con la forma de ser de la chica y entonces viendo que no tenía apoyo cedió
- Pero no estoy conforme – renegaba Serena dejando a las chicas a solas
- Vaya pero si Serena se ha vuelto muy… ¿Cómo se dice¡Ah! Caprichosa – sentenció Mina
- Sí demos gracia a Yaél que cumple todos sus caprichos – se enfadó Luna quien ya había experimentado tales arrebatos y enfado de la joven, claro que como tenía Luna catalogada a la chiquilla simplemente creía que las niñerías que antes cometía Serena ahora eran producto de Yaél
- Es mi decisión y Serena piensa que es presión, su reacción es normal…Yo hablaré con ella
Se encaminó a la entrada del templo. Serena estaba de pie recargada en la pared platicando con Yaél. Ambas guardaron silencio al ver a la jovencita. Serena volvió a decirle que no se tenía que quedar por nada del mundo y menos por problemas ajenos, ellas podían solucionar todo porque lo que más deseaban era ver a su amiga realizar sus sueños
- Serena no me afecta, de verdad
- ¿De verdad? – no lo creía
- Te estoy diciendo la verdad¿Me creerás?
La joven rubia asintió con la cabeza, emprendió una carrera de regreso con sus otras amigas mientras daba saltitos de júbilo. Ahora podía retrazar un nuevo adiós.
- Vaya buen pretexto has sacado ¿Me dirás qué sucede para que evites tu sueño?
- No sé de que hablas Yael y me encantaría dejaras de hablar en clave como si tuvieras poder para penetrar en mi mente
- Vaya que carácter el tuyo… Sólo me ocupo de tu personita ¿Qué te sucede realmente? Porque hay una razón muy profunda y oscura para que permanezcas en Tokio y no son ni tus amigas ni tu madre
- Sí lo es – gritó Amy
Lita suspiró tristemente, le pesaba abandonar la Universidad por falta de dinero pero así era la vida. Siguió meciéndose en el columpio y terminó por sonreírle a la injusta vida. Tal vez otro año sería el suyo. Entonces sintió el calor de una mano. Había olvidado por completo a Joshua quien se mantenía su lado. Su piel se erizó sintiendo cómo el estrépito calor de un alma que la ama la tomaba. Fue un delicado desliz, susurraba el viento en su oído mientras cada vez más cerca veía los labios del muchacho. Entonces cerró los ojos, contuvo la respiración pensando en el beso que abriría el mundo a un mejor mañana. Un roce suave y cada palpitar de su corazón crecían como centella que ilumina la noche. Sería una explosión. Fue un segundo pero para ella pareció eternidad, poco a poco el joven se separó de ella y sus almas volvieron a una mera tranquilidad, una obligada calma que aseguraba la fuga de más fuerza y explosión ante la espera de un nuevo beso.
- ¿Te angustia algo?
- Nada – susurró Lita bajando la mirada
- ¿Segura? – y en sus ojos leía el amor, en sus ojos se perdía como si fuera el mar mismo.
Volvió a lamerse los labios de forma discreta, deseaba que su beso permaneciera eterno en el alma de la jovencita, volvió a acercarse mientras el viento fuerte mecía los columpios. Entonces sintió su corazón latiendo a velocidades estratosféricas, repentinamente se detuvo. La pasión se desbordaría dentro de una imagen que esta viva, dentro del corazón de Lita para que así supiera que él estaba vivo, existía y la amaba como nunca había amado a nadie. Hubo silencio. Y el beso esta vez se prolongó más de lo debido. …l la tomó entre sus brazos y acarició suave y lentamente su mejilla. El amor se escurría entre sus brazos y él quería llenarse de ella antes de despertar del sueño, antes de volver a ser reales.
- ¡Joshua! – gimió Jordane cansado de tener tanto tiempo parado a su lado observando la escena
- Mande – sus ojos se desorbitaron un poco nervios por la situación embarazosa
- Buenas… – tartamudeó Lita, estaba demasiado sonrojada y la mirada de Jordane le penetraba hasta el alma como una fuerte lanza que pretendía desarmarla por completo
- Te he esperado desde hace una hora – gruñía Jordane sin dejar de ver a Joshua a los ojos, tal parecía que quería penetrar en su alma a través de ellos, o leer lo que era sentir un beso de aquella niña.
Por primera vez en mucho tiempo sintió su sangre hirviendo de dolor, un dolor inexplicable pero que bien pagaría caro si lo volvía a dejar esperando. Joshua se disculpó por su olvido, bajó la mirada y se levantó lentamente del columpio mientras su mano seguía sujetando la de su novia.
- Me tengo que ir ¿nos veremos mañana? – Y Lita asintió sin poder regresar a su color natural – Ya voy – volvió su mirada hacia el feroz Jordane
Mina sujetó con fuerza el brazo de Haruka, poco faltó para que se lo arrancara y la chica no pudo disimular su dolor. Levantó la mirada observando que la expresión aprehensiva de Mina se debía a la presencia de Michiru. Claro, ella solamente pensaría que Michiru no asistiría a una presentación de la escudería. Dio un suspiro al aire. ¿En qué momento Mina sobreentendió que ella sería su próxima novia? Como fuera, necesitaba hacerle ver su error a la rubia de una forma sutil… Mas la sutileza no era su fuerte y prueba de ello era Michiru. Entonces vio que Michiru no asistió sola sino también venía Kael Fox. Su ceño se frunció casi por instinto pero él en lugar de responder a su actitud sonrió con cierta alegría. Lo primero que Haruka pensó es que el hombre era un poco, sino no es que totalmente, estúpido y por tanto no alcanzaba a vislumbrar el peligro que ella representaba para su noviazgo. Pronto la idea se escurrió de su mente cambiando por otra un poco más lógica ante ojos ajenos. Quizá Kael no viera en ella rival alguno que temer.
- Buenas noches – saludó Kael quien casi arrastraba a la pobre de Michiru. Si no se equivocaba ella venía refunfuñando
- Buenas noches – sonrió Haruka con cierto tono de altanería equiparable al del hombre
- Me daría el privilegio de correr un día con usted, realmente amo el automovilismo, claro nunca seré tan excelente como usted pero me encantaría jugarlo un rato
- El automovilismo no es un juego – bramó Michiru adelantándose al pensamiento de Haruka – Además no creo que el señor aquí presente te deje ganar – señaló a Haruka mientras intentaba librarse de la mano de Kael
- Cuando quiera – sonrió Haruka – A mí no me molesta complacer a mis admiradores – levantó su copa a la altura de sus ojos sonriendo con agrado a la escena cómica que Michiru y Kael representaban
- ¡Vamonos! – gritó Mina al punto de una explosión de celos equiparable a la de una bomba atómica
- ¿Podría autografiarme un casco?
Michiru supuso que Kael no dejaría de perseguir a Haruka con ella al lado hasta que no le confesara porqué terminaron. Debió estudiar actuación así Kael se hubiera tragado su historia y ella estaría disfrutando en casa de una linda velada. ¡Ah! pero no, su mentira falló y como Kael nunca se daba por vencido se decidió a conseguir como fuera la verdad. Allí hubiera quedado el juego del joven pero al ver que los mismos ojos donde el mar era visible se llenaban de fuego y pasiones en presencia del corredor Kael no lo resistió ni un segundo. Michiru suspiró antes de dar un último intento para salirse del lío, podría hablar con su novio y decirle de una buena vez dejara de entrometerse en aquel asunto, sin embargo le estorbaba su orgullo, no le daría importancia a algo que no lo tenía…O aparentaba no lo tenía.
- ¿Bailamos? – pidió Kael a la hermosa Mina – Claro, si al Señor Tenoh no le molesta
- Claro – y en un susurro que solamente ella entendió continuó – por mí mejor – y de verdad que su brazo agradecería tener un tiempo libre y la sangre corriera normalmente
- ¿Bailamos? – sonrió Michiru – Por favor Señor Tenoh, mi novio acaba de irse con su novia y me aburro muchísimo
Haruka sonrió, se acomodó el cabello hacia atrás y tomo de la mano a su ex amante para llevarla a la pista de baile. Y los pensamientos viajaron silenciosamente mientras pasaban corazones y tiempo. Hubo un suspiro por parte de Haruka mientras Michiru no perdía de vista aquellos ojos azules llenos de furia y fortaleza para vencer cuanto estaba interponiéndose a sus sueños. Había aún en esa mirada la magia y la transparencia de un alma solitaria. Ahora fue Michiru la que suspiró. Se cansó de esperar, vertió lágrimas de dolor en la fuente de la desolación, hasta que de ese llanto se formó la amargura… Y entonces, el amor se terminó…
- ¿Me amas? – oyó Michiru en un murmullo lejano y lleno de agonía
- ¿Cómo? – abrió Michiru los ojos observando la mirada tierna y triste de su ex amante
- ¿Mande? – Haruka se mostró desconcertada, miró de lado a lado con discreción preguntándose a qué se refería Michiru
- ¿Qué dijiste?
- Nada – sonrió la rubia extrañada
Michiru le guiñó el ojo. Pero su pensamiento se confundió, quizá de nuevo sucedía. De nuevo, Haruka y ella eran uno, de tal forma que una y otra eran capaces de leer los pensamientos de su contraparte, leer el corazón y sentir su alma.
Los choques entre Amy y Yaél se volvieron más frecuentes. Parecía haber algún tipo de energía extraña que las motivaba a ser intransigentes con la otra. Quizá fuera el parecido entre ellas, quizá que Amy se dejaba guiar por los comentarios de Luna o únicamente la falta de costumbre de vivir con alguien más o menos rondando por la misma edad. Bueno ocho años no eran gran diferencia comparados con los años de la Señora Mizuno.
- Espero no te moleste lo de Yaél
Y Amy rechinó los dientes, aquella niña le hacía los días y hasta la vida difícil de ser vivida. Sin una explicación, sin sentido alguno y de la nada arremetía contra ella. Esa tarde su madre alcanzó a oírlas discutir así que sólo fue cuestión de tiempo para las preguntas.
- Es bueno que tengas compañía – contestó lacónicamente Amy
- Es una niña muy buena… ha tenido demasiados conflictos… Su madre… su padre… y …
- No importa – sonrió la jovencita
- Es cuestión de tenerle paciencia… Mira Yael ha visto demasiadas muertes en su vida.…
¿Y eso le daba derecho a ser tan voluble? Sí, tenía quince años, familia nueva, ciudad nueva y ahora a ella como intrusa. Suspiró. Un punto para su madre. Yaél debía sentirse demasiado solitaria después de perder a sus padres y ahora que tenía un hogar estable una mujer que la cuidaba, amaba y a quien amar llegaba ella.
- Sí, lo entiendo mamá – esta vez sonrió
- Gracias
En la recámara contigua Yaél dormía. Amy vio la puerta abierta y lentamente se sumergió dentro de la espesa negrura. Parecía hasta haber niebla, un manto negro que cubría aquel cuarto. Mientras se adentraba sentía un frío que le calaba hasta los huesos, intentó encender las luces pero el apagador no funcionaba, caminó más lentamente temiendo tropezar con algo y el aliento se le congelo. Oyó la voz de Yaél parecía tener una pesadilla porque emitía leves quejidos.
- ¿Tenías una pesadilla? – y poco a poco la niebla espesa se perdía en la luz que debía tener inicialmente la habitación.
- Soñaba…Sí
Amy miró a su alrededor observando atónita cómo la habitación volvía a una oscuridad normal, el frío intolerante se transformaba en un clima templado. Miró los ojos cansados de Yaél e intentó preguntarle algo pero prefirió esperar…Esperar a disipar su mente.
Sazuke no sabía realmente qué podían hacer las Estrellas de Dazael, pero esa tarde su curiosidad lo tenía al borde del peor caos que pudiera ocasionar. Para él no importaban los medios para conseguir la victoria, no cuando su entero descanso estaba de por medio. Quizá las estrellas de Dazael pudieran lograr que sus Bestias tuvieran un poco de más cerebro, también pensó en un trasplante mas aquello era una inversión muy fuerte cosa que dudaba su jefe le dejara tener ¿Y si los recursos vinieran de inversionistas aparte de Fox Corp.? Entonces él tendría el mejor equipo de bestias Salvajes. Aquella Estrella tenía un brillo opaco que cuando tocaba un ser vivo brillaba intensamente. Su color era azul metálico. Por largo rato Sazuke la contempló.
- ¿Qué sería bueno?
Y en segundos su cerebro generó una extraordinaria idea. Fue un chispazo de magia divina como antes le había ocurrido y que con glamour lo llevaba a la victoria. Sus ojos chispearon y de inmediato comenzó la construcción de su arma mortal.
- Será el mejor de mis planes y por fin mis bestias tendrá una mente interactiva en la que aprenderán poco a poco como un ser vivo
Las bestias de Sazuke fueron generadas por mutación genética, se crearon a base de residuos orgánicos muertos, tecnología mecánica, eléctrica y sistemas de cómputo pero siempre faltaba ese algo que dejaba a los humanos incapaces de crear vidas de la nada… La divinidad humana del pensamiento y el alma. Luz tenía razón, el alma llegaría lentamente pero el pensamiento también debía ser implantado de un ser existente.
- Será un pequeño experimento…
Entonces ocurrió lo siguiente. Esa noche Sazuke listo con su aparato se preparó a buscar el cerebro perfecto para absorberlo. Colocó la Estrella de Dazael y siguió su camino en la oscuridad hasta que un fuerte golpe en su mano hizo que el arma volara por los aires cayendo al suelo. El arma se disparó efectuando un disparo perfecto en una esfera grande de cristal que se rompió en dos.
- ¡Ustedes nooooo! – gritó Sazuke histérico ya
- Formo parte de una nueva era, soy Sailor Uranus y entraré en acción
- Lo mismo digo yo, soy Sailor Neptium y entraré en acción
- ¡Lárguense! – chillaba pataleando
Neptium se lanzó a capturar el arma pero no se fijó que también su compañera de batalla había emprendido la misma acción y entonces sus cabezas chocaron fuertemente. Ante el impacto, Uranus gritó furiosa, replicó por la torpeza de su compañera enfureciendo a tal grado que olvidó por completo a Sazuke
- De seguro estás pensando en no sé quién
- ¡Tú te estrellaste conmigo! – replicó la adolorida Neptium que aún en el suelo se sobaba el golpazo – tienes la cabeza muy dura – y en efecto la tenía demasiado dura, sintió un espeso y ligero líquido que brotaba de su cráneo y se deslizaba por su frente. Era sangre.
- Pon atención – sentenció Uranus
Sin embargo Neptium no se lo tomó tan apecho, al final sabía que aquella forma de trato que la igualaba a una Scout simplemente era para descargar la furia que sentía por tenerla lejos. Uranus siempre fue así, nunca pudo lograr admitir sus sentimientos de forma correcta. Ahora decía lo que pensaba de ella pero reflejado en la personita de Neptium. Por lo menos sabía le importaba ella aún.
- Ya basta – gritó Sazuke dispuesto a recuperar su arma
El cristal roto brillaba de forma extraña cosa que atrajo de inmediato a Neptium, corrió hacia él mientras Uranus se deshacía del torpe muchacho de una patada. Tomó el cristal en manos y un golpe salido de la nada hizo que el pedazo volara en los cielos
- Voy por él – gritó Uranus
- No si yo te lo permito – sentenció Luz que acaba de hacer su entrada triunfal dándole una certera patada a la despistada Neptium
- ¡Maremoto de Neptuno!
Sazuke tropezó con el otro pedazo de cristal que en su furia no notó también brillaba. Con rabia lo lanzó lejos llamándolo estorbo. Mientras tanto Luz pedía en la contienda quedando en el suelo adolorida de su rodilla. Uranus sonrió, tomó el pedazo de cristal y sacó del arma la Estrella de Dazael, como ya no tenía forma de detener el arma se la lanzó a Neptium. El pedazo de cristal brilló con más intensidad, mientras la Estrella dejaba de brillar. Un resplandor segador succionó la oscuridad y la visión de los presentes se perdió en la luz blanca.
Despertó asustada, aún sentía el impacto de la luz cegando sus ojos. Su angustia cesó cuando se vio entre tinieblas y en su cama, se llevó la mano a la cabeza pensando en Michiru. Sentía que sin motivos enfurecía, quizá tenía razón y evadía sentir, pensar le causaba dolor, entonces por qué buscar respuesta a inquietudes falsas, por qué no simplemente ir con Michiru y pedirle por su regreso, por su amor; entonces se preguntaba si de verdad quería tenerla a la fuerza, si haría cualquier cosa por tenerla aún cuando ello significara la infelicidad de la joven. Jamás. Ella decidió buscar nuevos aires, la separación fue dolorosa mas útil en aquellos momentos difíciles.
- ¿Estas bien Michiru? – ¿Michiru¿Y de quién era esa voz? La lamparita del buró se encendió y vio el rostro cansado y pálido de Kael
Gritó.
Lo golpeó con fuerza echándolo fuera de su cama, lo insultó y siguió gritando sin entender porqué aquel hombre la llamaba Michiru
- Cálmate – gritó Kael
Y Haruka se miró al espejo para emitir un grito ensordecedor. Ella era Michiru. Se había convertido en su ex amante.
- ¿Estás ya bien?
- Sí, pero sal de la habitación necesito vestirme – pidió desde el baño la joven rubia tratando de aclarar su mente por completo
- Te espero afuera… Apenas son las seis de la mañana
Sí, aquella batalla había sucedido, la luz y la Estrella de Dazael había provocado algún tipo de efecto en su persona. Debía buscar a su amante o en su defecto a quien estuviera ocupando su cuerpo. Buscó entre la ropa algo que ponerse pero Michiru solamente tenía vestidos, hizo una mueca de enfado. Ya vestida salió con Kael, no lo dejó la tomara de la mano, ni le dirigió la palabra en todo el trayecto al centro de la ciudad.
- ¿Te hice algo?
- Sí, enamorarme. Despreciable
- ¿Sí? – Kael cada minuto entendía menos
Michiru salió corriendo asustadísima ante su imagen en el espejo. Rei la vio pasar y ante su presura inusual la siguió para ver qué le sucedía. Michiru se dio cuenta que no era una alucinación o algún tipo de locura, Rei también estaba viendo en Michiru a Haruka. Guardó silencio sobre lo sucedido, lo menos que quería era más gente interrogándola. Asintió y se regresó a su habitación. Tomó su comunicador para localizar a Haruka y a Setsuna.
- Sí, parece que tienes serios problemas… Nos vemos en una hora – dijo Setsuna con ese tono de calma usual en su persona
- ¿Parece¡Los tengo! – bramó la joven
Apenas pudo vestirse. Las pequeñas Inner habían tomado el templo como central y ahora estaban en la cocina preparando el desayuno. En cuanto tenía un pie afuera Mina la abrazó por detrás logrando que perdiera el equilibrio cayendo de bruces.
- Mina déjala respirar – la regañaban las chicas
Apenas se estaba recuperando cuando la jovencita volvió a abrazarla, entonces la discusión subió a tal grado que pronto se vio jaloneada por Mina, Rei, Lita y Serena. Gritó pero nadie prestó oídos a sus súplicas.
- Me voy
Media hora después y ya estaba libre de Inners, ahora caminaba por la calle sin peligros. De pronto una bella chica se le acercó. La había reconocido como la afamada piloto Haruka Tenoh. Se llenó de temor al ver la expresión enamoradiza de la joven y apenas si estaba por reaccionar cuando la jovencita se colgó a su brazo. De nuevo salió huyendo y en plena parada de autobús fue asediada de nuevo. No con eso su día se volvió más terrible, en el autobús una chica intentó conquistarla y otra más casi le truena un tímpano para gritar su nombre. Apenas llegó a la cafetería y se desplomó
- ¿Largo ajetreo?
- Demasiado – contestó Michiru
Haruka por su parte guardó un silencio perpetuo para el joven Kael. Su mirada gélida se dirigía de vez en cuando. Apenas en el centro se bajó del auto en marcha y se siguió a caminar por la plaza ignorando al joven que seguía preocupado por su salud mental.
- ¡Lárgate!
- Te llevo con tu mamá
- ¡No!
Pero no sirvieron de nada sus deseos. Terminó en su casa. Apenas apareció su madre (o la madre de Michiru) y empezó a regañarla, primero la culpó de sus dolores de cabeza, de sus constantes desapariciones, de cómo la dejaba en ridículo con su comportamiento pueril y finalmente vino el tema de siempre: Haruka. Le dijo que esa chica la arrastró a la perdición, ahora sería una cualquiera y había pisoteado el apellido Kaioh
- Una cosa era ser corredor y la familia de la que venía… Pero vamos qué se podía esperar de una basura y no la defiendas…Ahora resulta que es mujer, pero vaya dúo que formaron… Y bueno siendo honestas ¿Quién más podría soportar tu carácter? Ni el propio Kael te soporta, ve te ha dejado aquí…Eres una ingrata, te di la mejor educación…
Ahora venía el sermón: Mi vida entera se fue en hacerte una mujer de bien, todo mi esfuerzo fue únicamente para hacerte una personita de bien y tú lo desechas por un amor cualquiera, en un arrebato de pasiones sin sentido…
- Sabes después de todo tu padre tiene razón, nada de malo hay en que apagaras tus locas pasiones…pero lucirte por toda Europa con esa mujer
- ¡Ya basta! – grito Haruka quien ya empezaba a sufrir de dolor de cabeza de escucharla
Volvió a salirse de la casa. Tomó el coche de la entrada que tenía puesta las llaves y se fue a la cafetería.
Pero para Setsuna el cambio de cuerpos entre Haruka y Michiru no era la mayor de las preocupaciones. Al final era divertido verlas en los problemas de la otra. Solamente así ellas comprenderían el mundo en que vivía la otra, las dificultades y pensamientos por las que pasaban. Quizá era lo que necesitaban para comprenderse de nuevo, para recordar que el ser uno se cultiva día con día. Setsuna exhaló un fuerte suspiro. Lo peor apenas comenzaba…
En el Próximo Capítulo:
¿Un nuevo aliado ha aparecido?
Luna y Artemis verán a viejos amigos ¡Mina no es hora de coquetear!
La historia de Dazael esconde un misterio que revelará a un poderoso enemigo: El Hijo del Sol
C O N T I N U A R Á…
